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lunes, 16 de junio de 2014

Si tu cuerpo es como un hueco, te sentirás el Todo (Ramiro Calle)


¿Hay mayor inteligencia vital que el instinto?

Un ser humano, para que la vida sea vida, no tiene que desconectarse jamás de su corazón. Si no hay pureza no es posible conectar con las potencias cósmicas que nos ayudan. Si no hay pureza ¿qué seremos capaces de hacer con esta vida? Pureza y consciencia: eso es lo que necesitamos.



Todas las criaturas sufren. Pero el ser humano puede transformar el sufrimiento y abrazarlo para acopiar, a través de él, consciencia y pureza. Consciencia pura; intenciones puras. Todas las criaturas son iguales, pero cada criatura es a la vez especial, porque es una célula de la Gran Diosa. La experiencia va a nuestro favor si sabemos qué hacer con ella. Ahora bien, el tiempo, como no nos apliquemos al trabajo sobre nosotros mismos, va siempre en contra nuestra. La vida es un suspiro. Es como un sueño, pero como un sueño que podemos hacer consciente.

La consciencia es una gloria y una carga  muy pesada; un logro y una limitación. Depende de lo que hagamos con ella. El cuerpo es el vehículo del espíritu. Es Sagrado. El espíritu entra y sale por cada poro de nuestro cuerpo. No debe hallar obstáculos. El espíritu lo impregna todo y en todo palpita. Siente la naturaleza. Percíbela. No la pienses. Percibe la atención serena; el sosiego atento. Que nada se te pase. No pienses; no analices. Siente, percibe. Este es el momento, el instante. Puede ser el último, aprovéchalo.

Desde este universo de formas podemos conectarnos con el otro y obtener sus influencias auxiliadoras. Cada vez que logramos entrar en el lugar anterior al pensamiento, se abre la puerta al otro mundo. En el silencio interior se escucha el lenguaje inaudible del otro mundo. Tenemos que sentir la vida como una generosa copa cuyo dulce líquido nunca se agota.



Nos queremos mal a nosotros mismos y lo que hacemos es desear que los demás nos procuren placer y, enganchados a ese placer que nos proporcionan, creemos engañosamente que eso es amor. Cada uno es responsable de su propio aprendizaje vital, pero hay “conocimientos” que nos pueden ayudar a desarrollar y acumular consciencia, compasión y sabiduría. Estos conocimientos no son de nadie en particular, pero quien los tiene los puede transmitir, como la llama de una vela enciende otra vela. La consciencia acumulada es el desencadenante de la compasión. Sin consciencia y sin compasión el cuenco de nuestras vidas siempre está vacío, penosamente vacío. Y si no tienes nada en el cuenco, ¿qué vas a dar?

Tienes que aprender a ser consciente de lo interno y de lo externo; o sea, volver con lucidez la mente hacia fuera y hacia dentro. Pureza interior y acción diestra. Todos los métodos y enseñanzas son para llegar a lo mismo. Esta tierra sería apacible y hermosa si los hombres hubieran ganado la intención pura y la acción diestra.

El soma es el néctar interior que circula por nuestras venas cósmicas cuando abrimos el ojo de la sabiduría. Es el más dulce y nutritivo alimento espiritual. Hay muchos planos de existencia. En cada plano hay una realidad, pero es real solo en es plano y, en cambio, ilusoria en otro. Los fenómenos de esta vida son reales en su plano, pero no en la mansión de la Paz donde habitan los espíritus de los muertos.

Aprende a desasirte de los pensamientos, porque de nada te protegen ni en nada te ayudan. Encárate contigo mismo, en soledad, para sacar lo más real de ti mismo. Si te aferras, te aterras. No te resistas a la soledad. Atraviésala. El secreto está en que cuando no nos resistimos a ella, desaparece. Si nos apresuramos lentamente, llegaremos pronto; si nos apresuramos rápidamente, ya no llegaremos. Si te aferras a algo, ya lo estás perdiendo; pero si te alejas de ello, conscientemente lo atraes.



Escucha tus emociones y el lenguaje de tus células. Tienes que aprender a observar y a observarte, pero no debes implicarte en lo observado, para de ese modo poder ir recobrando el lugar anterior al comienzo. Ese lugar se halla antes de la mente, las emociones y el cuerpo. Si aprendes a renunciar a tu ego y a contener tu pensamiento mecánico encontrarás la energía de la Suprema Diosa dentro de ti. Pero hasta que uno comienza a tomarle el gusto a ese lugar anterior al comienzo, y se ejercita para instalarse en él, uno permanece extraviado en las percepciones, en las emociones y los intrincados lenguajes del pensamiento. De vez en cuando tienes que aprender a detener el pensamiento y nutrirte de la reveladora desnudez del ser antes de manifestarse como mente y cuerpo. Aprende a no dejarte absorber por el ruido de la mente.

Hay un gran poder curativo en el silencio interior. Se abre una vía de escape a los residuos del trasfondo de la mente y éstos evacuan. Hay una puerta muy estrecha hacia el elemento de no-muerte y que solo algunos logran encontrarla y muchos menos abrirla. Si te sientes “yo” no eres más que una persona en la esclavitud; pero si no te sientes, eres el Universo que juega a limitarse en tu organización cuerpo-mente. Si dejamos fuera el ego, nos incorporamos a la vida y sentimos la inmensidad de lo Inefable.


Trata de armonizarte con los ritmos del universo. Armonízate. La mente vacía; el cuerpo como un valle silencioso e inmóvil. La respiración como una nube que viene y parte. Inmensamente quieto. Tienes que aprender a sentir sin pensar, mirar sin analizar, vivir sin juzgar. Si tu cuerpo es como un hueco, te sentirás el Todo.


Ramiro calle – El Sabio de las Montañas Azules

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