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viernes, 8 de junio de 2012

Cinco poemas sin título, pero con alma



(Sin título 1)

Resonó entre las sombras de las ideas,
un arrepentido palpitar ensordecedor,
un ancestral esplendor incongruente,
mientras las voces rasgaban símbolos,
las lenguas se desplegaban parásitas,
arremolinadas en la lejanía vociferante
que irrumpió entre cuerpos invisibles.

Un potente ramalazo de espíritu
conmovió las imágenes del pensamiento,
brotando así desde la discordia
un sórdido llanto de desilusiones
pisoteadas, descontrolando razones,
rasgando opiniones voluntariosas,
desmontando los soportes de la conciencia.

Un alud marchito y sangriento
de vastos cuerpos, desvencijados
de ira y gloria, brotaron de repente,
inflaron el aire de mortal desaliento,
secaron el aire de amor y esperanza,
cantaron al aire canciones de ultratumba,
mojaron el aire de lágrimas mentirosas.

Todos los seres del lugar aullaban,
los objetos imitaban feroces enemigos,
telarañas que ofrecían penas de muerte,
el polvo negro carcomía los tejidos,
polillas vestidas de aves de rapiña,
algún rayo de luz se vistió de negro,
huellas transformadas en abismos,
libros encendiendo la mecha de su olvido.

Sólo el ser viviente no era dueño de sí,
atenazado por la furia inorgánica huía
de entes insensibles, hacia la nada.



(Sin título 2)

Los seres de allá, en los confines del éter,
nacidos sin materia, su alma descendiendo
amodorrada en vacío de siglos, sólo ondas
inertes sin sentido, sin muerte.

Su voluntad no existe, causas ajenas
que cerebros de metal sin alma idearon,
ahora relatan su historia preparándonos,
educándonos con vanas y exigentes reglas,
listos para enturbiar la mente humana.

Después, partimos sin esencia, como máquinas esponjosas,
cajas de conocimiento, simples acumuladores.



(Sin título 3)

Alma, fluida, eres intangible como el aire,
gozas encerrada en mi cuerpo, yo soy tu esclavo,
que no libre como tú, ni perfecto, ni eterno,
reinando en mi conciencia sin palabras.

No sé qué haces en mí, ¿dónde te hallas?
Cuando la virtud se apaga y no te obedezco,
cuando mi ser se debilita en una frialdad obstinada,
como si tu luz me cegase y el vicio me consumiera…
estoy odiando tu hermosura, rehuyo tus caricias
impregnadas de luz, y luego caigo vencido
en tu sublime armonía, en tu lecho de esmeraldas
que atrapan mi corazón, arrastrándolo.

Quisiera saber definirte mejor, apresarte,
asegurarte que no eres mi pensamiento,
ni chispa divina, ni ángel protector,
ni depositaria de la verdad, ni fuente de placer,
ni siquiera un sentimiento, ni música celeste…
pero no puedo, quizá seas un poco de todo eso
que sabe de mí lo que nunca comprenderé.



(Sin título 4)

Rozo el tránsito de mi alma recóndita
por mi lucidez lógica, ya marchita,
y desde la atalaya, se desmorona
mi pasado como vaho en estampida.

Huye lo verosímil, junto a sus años
perdidos en la escuela de lo ignoto,
va como buscando quizá de otra mano
que guiara mi vacío hacia el todo.

Un vacío diríase repleto de espejos
encantados, que tintinean en la noche
de crudo silencio del hombre eterno,
luces del más allá muriendo a voces.

Quiere huir la razón que no ha servido,
el logos imperioso que me domó,
y ocultó e hirió mi puros instintos
callados y guardados en mi interior.

Intento desolado atrapar mi vida,
mi espíritu inmortal, que no se pierda
en este mundo de soberbia y codicia,
resistiendo hasta hallar su senda.

Y, cuando se ría agónico lo escéptico,
inútil deseo y mudo pensamiento,
desvalida la razón, ya sin más tiempo,
estaré llegando, creo, al hombre nuevo.


(Sin título 5)

Muerte, ahora que estás a mi lado,
no me dejes, no me ocultes tu abrazo;
pero déjame antes ser libre, un poco,
y despedir la vida como se merece;
no me ocultes tu secreto,
pero avísame un minuto antes,
un poco antes para palparte,
y entregarme a ti.
Sólo un momento antes,
y prepararme para nacer.

4 comentarios:

  1. Hola Manu
    Preciosos poemas los que has puesto.
    Es cierto que tienen alma, aunque no tengan un nombre que los denomime.
    De los cinco el que más me ha conmovido es el último, el que habla de la muerte:
    Tan lejana y cercana a la vez.
    Tan "temida" muchas veces, que no sabemos si desearíamos conocer cuándo se acerca o preferimos ignorarla para no sentirnos angustiados por su llegada.

    Gracias por compartirlos, me han gustado mucho.
    Un abrazo

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  2. Bueno, uxue, es el último que escribí no hace mucho, será que uno ve ya un poco más cerca que en cualquier momento puede llegarte tu hora, y quiero creer que morir es nacer a otra dimensión sin este sufrimiento. Por mucho que alabe o glorifique la belleza de la vida no puedo quitarme de encima mi tendencia pesimista. Siéndote sincero creo que mi vida ha sido más que nada un desperdicio, me ha faltado vocación e interés por casi todo. Me gustaría saber escribir mi epitafio, como la última palabra antes de que ya no pueda y me quede sin deccir lo más importante.

    Gracias por leerme, y responder, amiga, que es lo que más valoro de este maldito blog.

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  3. Hola de nuevo Manu
    No sabía que los habías escrito tú, no vi el autor, pero no estaba segura que eran tuyos hasta que no he visto tu respuesta.
    Enhorabuena amigo, están muy bien.
    Pienso que morir forma parte de la vida. No es algo que me planteo a menudo, tampoco me agobio con ello y no me asusta hablar de la muerte.
    Será que si uno la ve cerca se asusta más y teme por ello?
    Yo no creo que la vida sea un desperdicio para nadie, el hecho de vivir y salir adelante, de formar una familia, de luchar por lo que se cree, de compartir risas, buenos y malos momentos,...de tantas cosas que se hacen y que merece la pena, son motivos para sentirse afortunado por estar viviendo.
    Creo que las personas que más aprecían la vida son las que menos miedo tienen a la muerte, porque viven y disfrutan de lo que tienen, y cuando esta vida no esté ellos ya no estarán, pero habrán disfrutado del momento que vivieron.
    Gracias a ti por compartir estos momentos y por tus palabras.
    Un abrazo

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    1. Gracias por tus palabras, uxue,!es que a veces me dan unos arrebatos...! Pero descuida que se me pasan igual que llegan. Tienes toda la razón, pero resulta que a veces uno ve nada más que lo negativo, y cuando te das cuenta de ello cambias al polo opuesto en seguida. Soy un desagradecido...

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