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martes, 21 de enero de 2014

Nada te ocurre sin tu consentimiento (Marta Ligioiz)




Nada te ocurre sin tu consentimiento, sin tu aprobación. No existe un cielo y una tierra, un sueño y una realidad; ambas son la misma cosa, tú le das vida, creas. Has de crecer, elegir tu propia libertad o esclavitud, y después… no seguir protestando. Elegir es una palabra y una acción mágica que detona toda una cadena de acontecimientos, un destino diferente. Hay miles de caminos, de ramificaciones, miles de destinos elegidos cada día. Hay que ser valiente para soñar… y si decides hacerlo, ten las agallas suficientes para mirar de frente a tu sueño y hacerlo realidad.

Supon que elegiste venir y que eras feliz en tu elección porque entendías el sentido de ello, un juego de aprendizaje. Elegiste el lugar, la familia adecuada para cuanto querías aprender y llevar a cabo. Confiabas en ti, en realizar algo que te haría evolucionar y crecer.
Tú elegiste venir, materializar sueños que te harían evolucionar y ayudar a cambiar este mundo. A ese amor a la vida, a ese propósito elegido antes de nacer, a menudo se le llama instinto de supervivencia, como si fuese algo mecánico, sin razón o lógica excepto la de permanecer vivos sea como sea. La poderosa fuerza que te ancla a la vida aquí y ahora, es tu necesidad de llevar a cabo aquello para lo que viniste y que tanto amas, tu propia evolución. Si ya hubiese concluido el proceso, sentirías una profunda paz y sabrías que ya puedes morir; el miedo habría desaparecido.

Cuando te das cuenta de lo mal que estás, ya has dado el primer paso para cambiar. Crea situaciones hermosas, rodéate de ellas, vívelas despierto. Dependiendo en qué piensas e imaginas, envías la orden que detona toda una cadena inmediata de reacciones químicas, físicas, emocionales y energéticas. Tu pensamiento es una herramienta poderosísima. Siempre desencadena rápidamente una orden cerebral que libera sustancias químicas que circulan llevando la información. Todo lo que hayas repetido en tu vida el tiempo suficiente se hará circuito. Tu realidad estará impregnada de ello. Quien justifica su inmovilidad, su cobardía, es tan deplorable como la miseria en la que habita y de la que se queja.

Tu pasado ha de ir sanando o seguirá vigente en tu presente. Nadie te hace daño salvo que tú lo permitas. Todo cuanto acontece en tu vida ocurre con tu consentimiento, inconsciente quizás y proveniente de tu falta de capacidad en esos momentos para ver que tu actitud lo genera. Reconocer los errores ante quienes se han cometido produce una energía y humanidad poderosas, mucho más importantes y valiosas que el simple orgullo.



Celebrar el “darte cuenta” te ayudará a cambiar; castigarte solo te hundirá más y no querrás actuar, te sentirás tan culpable que crearás un círculo vicioso de apatía y tristeza. Quien es capaz de celebrar la consciencia de sus errores posee toda la fuerza para cambiar. El hecho de que no sea el mundo y la vida como la mayoría dice que quiere, es porque sus deseos son castillos de papel. Un deseo sin acción es una mentira. Cuando eres consciente de tu camino surge un sentimiento profundo de plenitud, de estar donde quieres estar, de hacer lo que quieres hacer. Entonces tu vida adquiere sentido, el gran secreto por descubrir se despliega ante ti, porque no solo llevas una dirección sino también, con ella, la energía, la fuerza y la ayuda para recorrerla. Aparecen “casualidades mágicas” de las que empiezas a ser consciente, el cielo y la tierra se unen.

Formas parte de una masa crítica que afecta al resto del mundo. ¿A qué tipo de masa perteneces? ¿A la que apoya un mundo mejor? ¿A la que actúa y piensa para hacer más justa y feliz la existencia? ¿O acaso formas parte de ese otro colectivo deprimente que critica sin mover el culo para cambiar? Tus acciones se unen a las acciones de otros, provocando un mensaje silencioso al resto de la humanidad, y facilitando ese camino a otras personas.

Hay personas que decidieron vivir la aventura de adentrarse en sus sueños y materializarlos. Su curiosidad por la vida, su inquietud y búsqueda, les guió hacia esas utopías que otros también soñaban pero que destruían al no darse la oportunidad siquiera de la duda, de intentarlo. Los “imposibles” no son más que retos esperando a ser descubiertos; muchas quimeras de ayer son hoy posibilidades, las de ahora lo serán mañana gracias a quienes se lancen en pro de ellas.



Nada de lo que piensas es indiferente a la humanidad, desconoces los efectos porque no los ves con tus propios ojos, porque eres egoísta; si te abrieras, los sentirías claramente. El día que ames realmente la diversidad, que veas lo hermoso de cada ser vivo y lo valores… ese día serás libre, entenderás la palabra “plenitud”, estarás colaborando en la construcción de una sociedad mejor, tus acciones serán acordes con lo que dices defender.

La realidad es relativa y podemos jugar con ella, cambiarla. Agradece la complicidad de la vida, las oportunidades para aprender, romper fronteras y esquemas. Recuerda celebrar cada paso, cada avance, cada mejora. Date siempre la enhorabuena por estar en el proceso de cambio. Otra forma de llegar al objetivo es la determinación, esa decisión firme que pone en marcha los mecanismos de acción, te irán apareciendo las ayudas hasta lograrlo. Deja que fluya la energía con confianza, permitiéndote recorrer los caminos necesarios. Si hay amor en lo que haces, habrá alquimia, habrá transformación.

Siempre estás muriendo y naciendo, cada paso de tu vida, cada aprendizaje, lo es. Avanzas a una nueva vida, tus células cambian, están en un proceso de continua transformación. Cuando comprendes que la muerte forma parte del viaje humano, entonces el miedo desaparece y puedes vivir plenamente, disfrutar de una existencia cuyos segundos son únicos, irrepetibles y fugaces. El máximo reto es si al final de tus días, podrás decir honestamente que tu vida ha estado bien vivida. Lo realmente importante es la rica textura y color que le agregues a tu vida, las notas musicales que compones a diario y sea cual sea el tiempo que dure. La calidad es lo que tiene verdadero valor, no la cantidad.



Quien materializa un sueño lo consigue no solo para sí, sino también para el resto de la humanidad. Quien necesita a un líder para actuar, aún no ha entrado en la auténtica revolución ni ha reconocido su poder personal y su valor único. Necesitar a un líder es no coger las riendas de la propia vida. Puedes pasarte la vida buscando a quienes decidan por ti, piensen por ti, te digan lo que tienes que hacer y en qué creer.

Ser responsable es ser una persona que siempre desea superar las limitaciones y avanzar hacia nuevos horizontes. Pase lo que pase, nunca pierdas la visión de tus sueños, sigue creyendo en ellos. Si quieres cambiar el mundo, comienza por cambiar tú y ya habrás comenzado a hacerlo. Tus cambios te llevarán a una creatividad que sale de tus límites para sentirte parte de la humanidad. Existe una revolución profunda que empieza por un progresivo cambio personal, materializando la paz con consciencia y responsabilidad. Si estás despierto serás un elemento conciliador. Si cada persona responde a la llamada de su corazón, todo funcionará.


Marta Ligioiz - Curso de vuelo para constructores de sueños

2 comentarios:

  1. Con ganas y creyendo en lo que somos la tarea es más fácil, aunque es algo en lo que deberíamos pensar casi a diario para que no se nos quede en el olvido.
    Un beso grande, Manu

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    1. Y eso que somos nos lo hemos buscado nosotros mismos, no echemos la culpa a los demás. Debemos ser responsables de nuestras decisiones, sean cuales sean las consecuencias que en un principio no pudimos prever.

      Un abrazo!

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