lunes, 1 de agosto de 2011

Sobre Ética y Estética

Difícil divagación, pero vamos a aventurarnos. ¿Igualamos los términos arte y estética?. Creo que puede existir arte cuya estética es apropiada sólo para el momento en el que se ejecuta y sólo en ese momento; en un tiempo futuro es posible que la sensación que produce sea de rechazo o de indiferencia en cuanto a su estética, aún cuando se acepte como obra de arte de pleno derecho por su sustancia, su técnica, su mensaje, etc.

De igual forma, puede haber estética en una acción pero que esté desprovista de sentido artístico. Por ejempo, tu estética en la forma de vestir puede ser muy valorada, pero de ahí a llamarlo arte va un trecho.

A pesar de eso, ni el arte ni la estética creo que tengan límites .. ¿Tiene límites la creatividad humana? ¿Está reglamentado el sentido de lo bello?

En todo caso afirmaría que la estética, es pasajera y el arte, perenne

A ver si me centro en el concepto estético. Si hablamos del significado de lo bello, podríamos diferenciar ente lo que es bello en sí mismo, y aquí sólo puedo estar seguro de incluir la naturaleza y todo lo creado, el hecho de que haya vida rebosa belleza absoluta por todas partes, porque ¿cómo ver la belleza en algo que no existe?; el mundo físico sin intervención humana es un derroche, desde lo más pequeño a lo más grande, sólo una mente perturbada no captará la belleza de un arroyo, el cantar de un pájaro, la noche estrellada, la armónica estructura del fractal, etc., independientemente de nuestro estado de ánimo y de nuestra turbia razón que todo lo empaña y cataloga.

Otra cosa es la idea de lo bello cuando atribuimos esa facultad a cualquier cosa, creada o no por el hombre, en la que intervienen aspectos como la relación que esa cosa tiene con nosotros, la mayor o menor facilidad que tenemos para captarla, el placer que acompaña a su percepción, y la racionalización del hecho, Visto así, lo bello más que provocar un sentimiento, genera una idea, una opinión, una interiorización del objeto, lo tildamos de feo ó bello según se adecúe más o menos a nuestros esquemas mentales.

Creo que es por eso por lo que al arte del siglo XX y actual se lo considera principalmente antiestético, porque rompe el equilibrio y perfección de lo "natural" y se hace totalmente humano. Los escultores de las catedrales góticas, o los pintores de iconos de la iglesia ortodoxa, por ejemplo, intentaban que sus obras fueran el reflejo más fiel posible del modelo divino y su esencia, sin importarles en absoluto en la belleza del resultado. Por lo que podríamos derivar que el arte actual es completamente humano, se ha deshecho de las connotaciones y atributos de esa belleza perfecta, para producir un arte racional, intelectual pero cargado de reclamos a nuestra sensibilidad, impactante pero vacío de contenido en muchos casos, para que cualquiera lo llene de sus propios conceptos.


Me intrigó asímismo el término "heurístico", que es la capacidad para realizar innovaciones positivas, es la ciencia y el arte del descubrimiento y de la invención, de resolver problemas mediante la creatividad... y la inspiración.

¿Y qué es la inspiración? ¿No será a veces la plasmación de un mensaje que nos llega abruptamente ,de origen desconocido o de lo más profundo de nosotros mismos, pero del que no somos dueños, sólo meros transcriptores de una verdad profunda que racionalmente no llegamos a comprender?.

¿No es también cierto que el artista en general (quiero decir: cualquiera de nosotros ..), cuando se halla en un estado de máxima tensión, o bien enamorado, o tras un desengaño sentimental, pérdida familiar, etc. es cuando sin poderlo prever ni evitar le asalta la inspiración y se adueña de él un impulso irrefrenable de traducir ese mensaje?

Por eso lo de heurístico, porque, ¿hasta qué punto podemos creernos dueños de nuestra creatividad y de su fruto, el arte, si nos llega sin avisar? El otro día escuché a Gala decir que el escritor escribe para comprenderse a sí mismo. Es ese camino de "comprenderse" lo que mueve y sostiene al escritor; a partir de ahí lo escrito ya no le pertenece, ese conocimiento inspirado ha sido digerido y transformado, pasa al género humano.
La cuestión sería: ¿con qué impulso tendremos más garantías de crear arte, dejándonos llevar por la inspiración (o los sueños) o por el contrario sólo limitándonos al raciocinio, al método y a la disciplina?

Entonces querremos saber cómo se consigue el "tono" correcto de una obra, como un término medio entre la creatividad y la inspiración, así como el prepararse técnicamente para canalizar la energía adecuadamente. En el sentido lingüístico, es lo que provee de distinción semántica al variar la frecuencia acústica, y es relativo respecto al habla de un mismo individuo.Otro significado es el carácter o modo particular de la expresión y del estilo según el asunto que trata o el estado de ánimo. Pero si tiramos del significado original de la palabra, tanto en latín como en griego es el de "tensión", y de esto deriva en castellano otra acepción que es "Energía, fuerza, vigor" ó " Lustre, distinción, elegancia". Y estos últimos significados nos abren la puerta. 

   
Entonces tenemos que, la estética en una obra de arte, la determinan justamente una combinación "tonal" equilibrada de los tres principios propuestos: por un lado, buscar (o encontrar) la armonía subyacente de la inspiración creativa; por otro, que sea también un vehículo para la expresión de nuestras ideas; y por otro que seamos capaces tanto de una expresión minimalista, reducida al símbolo puro, como de un compendio frugal y abigarrado de connotaciones.

Por eso, creo que acertamos si decimos que la clave de la estética para que pueda producir una verdadera obra de arte es el equilibrio armonioso de los aspectos citados que confluyen, teniendo como base la creatividad y como eje director el vigor, la fuerza, la elegancia, la "tensión".

   Pero me atreví esta mañana a consultar las “Lecciones de Estética” de Hegel (¡madre mía!) y creo que encontré confirmada las ideas anteriores, como cuando dice: “el espíritu y el ánimo han de estar rica y profundamente formados en la vida, la experiencia y la reflexión, antes de que el genio pueda producir algo moderno, lleno de contenido y acabado en sí mismo”;  pero “ el arte, bajo la dimensión de lo sensible, intencionadamente no produce sino un mundo de sombras consistentes en formas, tonos e intuiciones, y (por lo tanto) sólo se da una  obra de arte en cuanto ésta es un punto de transición a través del espíritu y ha brotado de una actividad producente espiritual”.

   Una vez que, en líneas generales sabemos el “cómo”, no estaría de más establecer el “cuándo”. Por ejemplo, imaginemos que queremos un día regalar con una comida especial, una obra de arte gastronómica, que se nos da bien la cocina y preparamos concienzudamente el menú idóneo, los ingredientes y útiles necesarios y tenemos dos horas para que todo salga bien. Pero, vaya, te llama un familiar con un problema importante y te retrasa media hora, como había tormenta, se va la luz y luego llama nuestro comensal diciéndote que llegará una hora antes, que después tiene cita, ¿qué hacer?, el tiempo nos ha sido esquivo, vemos que no se van cumpliendo las condiciones y no nos queda sino … improvisar! A veces da resultado, incluso rebasa nuestra expectativa, pero muchas más ese imprevisto temporal frustra la tentativa.

   Entonces es cuando, además del “cómo” y del “cuándo”, también debemos estudiar el “dónde” ¿Podremos saber como conjugar estos tres factores?


La ética señala, que la felicidad, es el fin último del ser humano. La cual se consigue, por medio de la perfección del actuar del hombre.La conciencia nos dicta que el ser justo es lo correcto. Aquella se dedica al estudio de los actos humanos, pero justamente los que se realizan tanto por la voluntad y libertad absoluta de la persona, teniendo a la felicidad como el fin último, la cual se consiguiría por medio de la perfección del actuar del hombre. Bajo ese significado no podemos negar que la belleza, tanto en su creación o consecución como en su simple disfrute nos generan un cierto estado de felicidad o, al menos, de placer, y aunque subjetivo y muy personal, tiene una existencia real.

 No obstante, otro aspecto que se me ocurre en la cuestión es si podemos acotar éticamente el concepto de belleza, de manera que un objeto o una acción humana con su propia belleza plástica pueda ser valorada por la sociedad existente como impropia para conseguir esta perfección del actuar del hombre. Un ejemplo de esto podría ser el tema tan debatido ahora de la tauromaquia, por un lado no podemos negar el arte y la belleza plástica que se genera, pero por otro tenemos que admitir como fuera del sentimiento ético actual el disfrutar con el dolor de otro ser. En ese caso, la sociedad llega a querer acotar esta actividad dentro del modelo ético presente, ya que ese presunto disfrute choca con su moral de perfecciónamiento humano.

Por eso, cuando hacemos la pregunta:¿Puede ser estético algo éticamente reprobable?..., creo que nos referimos más bien a algo "moralmente reprobable", y bajo ese sentido entiendo el ejemplo anterior, aún considerando su estética como suficiente para darle talla ética, sin embargo es "moralmente reprobable" en la actualidad, y la mayoría actuará en consecuencia. El problema que surge es definir cómo es ó cómo queremos que sea la moral y la ética, ya que si son conceptos abstractos y personales de cada uno, pueden existir tantos como individuos que lo sienten y piensan. Si el hombre civilizado (no incluiría las culturas ancestrales y primitivas actuales, donde parece que Ética=Moral) está lejos o va muy despacio hacia una hipotética perfección, ¿cómo podemos imponer un ideal moderno como lo correctamente ético ó moral si por nuestra imperfección somos incapaces de llevarlo a cabo?

En fin, si lo estético no es ético ni se ajusta a la moralidad, que es como una información interior, un concepto íntimo indescifrable pero cierto... ¿cómo podremos ensalzar la estética de nuestros actos, por mucha belleza que contengan, si no llega a ser aprobada por nuestra moral interna ni por la ética social?

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