domingo, 11 de septiembre de 2011

Blas Infante, padre de la Patria Andaluza




Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, 5 de julio de 1885Sevilla, 11 de agosto de 1936), político andaluz, considerado oficialmente por el Congreso de los Diputados y el Parlamento de Andalucía como el «Padre de la Patria Andaluza», por ser el máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes, regionalista, federalista y nacionalista. Infante alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, además de ser un lector voraz y gran conferenciante. Varios libros suyos fueron publicados en vida del autor, así como póstumamente. Además se conservan numerosísimos manuscritos inéditos suyos. La Fundación Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía, adquirió en 2001 la casa de Blas Infante en Coria del Río para convertirla en casa-museo como patrimonio histórico y cultural andaluz. Es homenajeado anualmente cada 28 de febrero con motivo de la celebración del Día de Andalucía.
En el año 1933 propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que los jornaleros cantaban al terminar su día de trabajo, fuera el Himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo. Este himno, junto con la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda de 1918, son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía, según el artículo 6.2 del Estatuto de autonomía de Andalucía de 1981.
Tras las elecciones de 1936, con la victoria del Frente Popular, el movimiento político andalucista recobró fuerzas. Durante la Asamblea de Sevilla el 5 de julio se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. A los pocos días, se produjo el golpe militar que inició la Guerra Civil Española. Varios miembros de la Falange le detuvieron en su casa de Coria del Río y fue fusilado, sin juicio ni sentencia, junto a otros dos detenidos el 11 de agosto, en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona.

  Cuatro años más tarde el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a muerte y a sus herederos a una multa económica, según documento de 4 de mayo de 1940 escrito en Sevilla: … porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz.



"Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor."


"He visto entregada esta tierra a aventureros de la política, a advenedizos que hacen de ella asiento de su cretina vanidad y base de su mezquino interés. Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) suelen hablar de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los intereses creados; para nosotros, las realidades de un país son los dolores creados por esos intereses."




"La tiranía económica y política que se hubo de desarrollar desde la conquista de este pueblo, no puede parangonarse con la que pasó sobre pueblo alguno del mundo. Los andaluces oprimidos perdieron la esperanza de su libertad y aún se olvidaron de ella. Pero esto no quiere decir que, si llega el caso de ejercerla, no puedan demostrar los que después de tiranizados, vilipendiados fueron, que, si hubo un pueblo creador en España, este pueblo fue el de Andalucía, como lo patentiza su historia, enterrada por los dominadores y desenterrada hoy por muchos de sus hijos entusiastas, los cuales se sienten inspirados por la grandeza de la región".


"No habiendo sido jamás Andalucía entregada a sí misma desde la conquista y dominación cristiana que vino a absorber nuestros jugos vitales y a esterilizar nuestro genio creador, no puede decirse que sea Andalucía incapaz de regirse bajo las nuevas condiciones. Cuantas veces fue libre, creó nuestra Región las únicas maravillosas civilizaciones que existieron en España. En su último período de libertad, Al Andalus salvó de la barbarie europea la cultura occidental e inspiró a Europa la civilización con que cuenta hoy en el mundo".

"Campesinos andaluces: Vuestra historia es la historia de Andalucía. Vuestros padres, hicieron de esta triste patria nuestra un vergel delicioso, en donde los más deleitosos frutos estaban de balde; en donde todo el mundo sabía leer y escribir, presidido este vergel por la gloriosa ciudad desde donde os dirigimos nuestra voz: por Córdoba, la ciudad que condensó el espíritu andaluz, acumulándolo en ochenta Universidades y Bibliotecas ingentes, como no existen en la España de hoy; prodigándolo generosamente a Europa, cuya civilización vino a iniciar. De aquí salió el espíritu que fundó las Universidades europeas. Aquí la civilización tuvo asilo inexpugnable, acosado por la barbarie medieval".

"Y vino esta barbarie a dominar por fin a Andalucía. Y, entonces, los dominadores se repartieron en grandes porciones el suelo de la patria y expulsaron a nuestros padres, generosos y creadores, a las playas inhospitalarias del Africa hosca y redujeron a los que quedaron a abdicar su genio rebelde y creador, encerrándoles como esclavos en esas ergástulas que llaman gañanías, en donde pena aún su martirio la Andalucía jornalera, la verdadera y triste Andalucía.

"Los caciques territoriales y políticos, por medio de la desamortización, por medio de contribuciones, vinieron a completar la obra de arruinar al pequeño labrador que cultivaba intensamente sus tierras, creándose así, junto a los estados de los nobles, los modernos latifundios".

"Mienten quienes digan que Andalucía ríe. La risa de Andalucía es la mueca del genio enloquecido por el martirio, debilitado por el hambre; de un genio que tuvo y tiene por fondo un optimismo creador; una santa alegría de vivir, caricaturizado hoy por una larga tragedia de miseria y sufrimiento".


"Cuando todos los andaluces conozcan su verdadera historia y esencia, será cuando logremos llegar a obtener el poder necesario para exigir el respeto a nuestra personalidad tan diferente de aquella que tratan de imponernos".


"Nosotros, conscientes de nuestra misión vital, invitamos fervorosamente a todos los andaluces a que, recordando como un acicate su gloriosa historia, no de guerras, sino de maravillosas civilizaciones pasadas, colaboren en la batalla nuestra; a que sientan un anhelo intenso y poderoso de la vida propia y distinta, considerándose cada individuo factor activo de la Historia nueva; a que fundan, sin temor al sacrificio, ese anhelo de eternidad que constituye el fondo último de todos los seres, con el objeto de una posteridad triunfante, la cual únicamente podrá perpetuar la vida nuestra, depurada por el dolor, dignificada por la libertad y santificada por la justicia".

Nosotros no podemos, no queremos, no llegaremos a ser jamás europeos. Externamente en el vestido o en ciertas costumbres ecuménicamente impuestas con inexorable rigor hemos venido pareciendo aquello que nuestros dominadores exigieron de nosotros. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es, andaluces, euro-africanos, euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónicas de hombres".





“¡Europa, no; Andalucía! Europa es por su método, la especialización que convierte al individuo en pieza de máquina. Andalucía por el suyo, es la integridad que apercibe al individuo como un mundo completo ordenado al mundo creador. Europa es el individuo para la masa. Andalucía, el individuo para la Humanidad. Europa es el feudalismo territorial e industrial, Andalucía, el individualismo libertario que siente el comunismo humano, evolutivo, único comunismo indestructible por ser natural, el que añoraron todos los taumaturgos; aquel que tiene un alma en la aspiración, que cada individuo llegue en sí a intensificar, de crear por sí, pero no para sí, sino para dárselo a los demás. Ese único comunismo posible que no puede llegar a crearse por artificio maquinista, sino por la alegría y por el espíritu que la alegría viene a crear. Europa es el empaque dominador megalómano, rabiosamente utilitario. Andalucía es, como decía no sé quién, como son sus casas de apariencia humilde, con patios, jardines centrados por fuentes; sencillez por fuera; iluminación por dentro”. 



Andaluces: Andalucía es una nacionalidad porque una común necesidad invita a todos su hijos a luchar juntos por su común redención. Lo es también porque la Naturaleza y la historia hicieron de ella una distinción en el territorio hispánico. Lo es también porque, lo mismo en España que en el extranjero, se la señala como un territorio y un pueblo diferente. La degeneración de Andalucía será la de todos vosotros. Un pueblo abyecto y cobarde es un mero compuesto de individuos indignos y cobardes también.



"Declaremos a los representantes del régimen actual y sus procedimientos, incompatibles en absoluto, por su inconsciencia e inaguantable contumacia con las aspiraciones generosas de renovación. Una barrera impenetrable de intereses políticos o partidistas y plutocráticos, consustancial de la conservación de dinastías arcaicas y de oligarquías inmundas, impide el advenimiento de las nuevas condiciones, contradictorias de absurdos privilegios.

Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra, sosteniendo regímenes arcaicos y feudales en todos los órdenes de la Administración: en la Hacienda, en la Enseñanza, en la Justicia; Poderes que mantienen Códigos sancionadores de bárbaras costumbres privadas, por los cuales la sociedad salvaje de este territorio ejerce una tiranía espiritual mil veces peor que la económica y que la política, sobre los hombres cultos que se preguntan si este país es una patria o un establo".

"Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de ese Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haber sufrido y condenémoslo al desprecio o al perecimiento; esto es, al vacío del olvido absoluto en donde el recuerdo del malo se extingue, a esas castradas generaciones antecedentes, que nos hubieron de legar la deshonra de este Estado, por no haber concebido ni ejecutado en su inconsciencia, en su cobardía o en su maldad, el esfuerzo generoso que exigía de ellas la esperanza de una posteridad feliz. Reneguemos de los padres que despreciaron a los hijos, viviendo con la España antigua la historia estéril para el progreso humano de un pueblo inspirado por dogmas sombríos de muerte, que hiciera cruzada contra la naturaleza y la vida, forjando para España y para los españoles de hoy la prevención y el menosprecio universales".




martes, 6 de septiembre de 2011

La Mirada Penetrante

Esperaba ansioso en el andén la llegada del tren. No soporto estos tiempos perdidos en los que parece que se te va la vida sin provecho; tampoco disfruto con observar la idas y venidas de los demás, ni me deleita escrutar sus vestimentas ni el empalago de sus aburridas tertulias. Además, hacía el mismo trayecto dos veces por semana, en el que empleaba una hora de camino, por lo que traté de suplir esa monotonía con algo de interés. Así, que, en cuanto se acercó a la parada, me lancé al borde de la vía y pulsé insistentemente el botón de apertura incluso antes de pararse del todo. Necesitaba tomar asiento y continuar la lectura del libro en que estaba enfrascado momentos antes. Tuve suerte de pillar uno vacío al lado de la ventanilla e, inmediatamente, abrí el libro de bolsillo por donde indicaba un bello marca-páginas, decorado con un ramo de flores en tono pastel y que, como único texto, aparecía debajo escrita a lápiz la frase: “para un ángel”. En su portada, con una mirada penetrante y enigmática, aparecía la figura de un rostro hipnotizante encuadrado en una sucesión de espejos que se difuminaban.

El interés del estudio estribaba en conversaciones con personas presuntamente dotadas de poderes psíquicos y realizadas por un periodista italiano en los años de postguerra, recibiendo el encargo de un célebre semanario italiano con el fin primordial de indagar y destapar el velo de lo oculto y lo mágico, si es que por ventura esos individuos seleccionados poseían algo de ello, o más bien se trataba de embaucadores o ilusionistas aprovechados de la incredulidad ajena. Concertaba sus citas a través de terceras personas de confianza, y para trasladarse a sus lugares de residencia utilizaba el transporte ferroviario. En el trayecto consultaba los datos que poseía y la manera de acercarse a ellos sin crear reticencias, mientras describía con detalle la geografía de la región. En ocasiones yo levantaba la vista y creía estar contemplando idénticos escenarios, campos sinuosos y pueblos apartados, gentes sencillas que saludaban a los viajantes, y compartía un cierto temor con el autor de que no pudiera vencerse su lógica hostilidad hacia un extraño de corte inquisidor y que los parapsíquicos prefirieran ocultar celosamente sus facultades.

No obstante, fueron apareciendo ante el entrevistador  personas que por sus cualidades inexplicables, demostraban en su intimidad una especie de certeza la de considerar, como trascendental para la existencia, la opción de que el mundo tal como lo vemos es nada más que una pequeña parte de la realidad que nos envuelve, y que en conjunto supone aceptar que están en juego otras fuerzas y energías más poderosas, de carácter rebeldes y escurridizas, no visibles ni entendibles para el resto de los mortales.

Así, en tanto el periodista, de corte un tanto escéptico y precavido, iba interrogando a los supuestamente “dotados” que eran la base de su artículo, se estaba operando en él una seria transformación, cambio que igualmente trasladaba al lector, tanto que yo mismo fui envolviéndome cada vez más hasta quedarme ausente de todo lo exterior, tal era la intensidad de lo tratado que perdí un poco la noción del tiempo.. Fue comprobando tras algunas visitas que los hechos que se les narraban y los experimentos a los que él mismo fue sometido, distaban mucho de ser considerados disparates de gente excéntrica y alucinada, sino que sucedían ante sus ojos _mejor dicho, ante su mente pensante_ fenómenos del todo inexplicables que se escapaban de la esfera de lo razonable.

Tan metido estaba en el estudio que por poco me paso de mi apeadero; se abrieron las puertas justo cuando el autor entrevistaba al cineasta Federico Fellini _cuyas vivencias en el ámbito paranormal intentó plasmarlas en sus películas casi como una obsesión_, en el momento preciso en que el artista confesaba: “hay una parte de nosotros que puede estar en desacuerdo con lo que hace el consciente”. Entonces dando saltos, un poco atolondrado por las prisas, al salir del vagón, que era el último del vehículo se me deslizó el libro entre los raíles. El tren reinició su marcha  y seguramente se percató del hecho un operario de la estación, que vi avanzar hacia mí haciendo gestos con la mano, indicándome que esperara. No quise comprobar sus intenciones, en cuanto partió el tren me deslicé hacia las traviesas para recuperar el libro. No sé aún qué explicación tiene el suceso, pero la maquinaria del tren lo había aplastado y ennegrecido, mientras hojas sueltas  se desparramaban por doquier, haciéndose añicos la imagen de portada, pero de la que se salvó curiosamente un fragmento como cortado a cuchillo, justo donde aparecían los ojos con la mirada penetrante.

Totalmente Natural

Casi toda la tarde nuestro hijo Martín la había pasado enfrascado en una novela de suspense y espionaje; no recuerdo el título, ya que tiene una colección completa de ellos, pero éste le tenía totalmente ensimismado. Tendido en el sofá y ausente de nuestra conversación, apenas tomó unos sorbos de agua, solo alcanzó a musitar de forma poco audible “luego, luego…” cuando le instamos a que comiera algo. No le vimos probar bocado en todo el día, tanto que le repetimos que se iba a morir de inanición si seguía por ese camino. No hubo manera de convencerlo, y a eso de las 11:30 de la noche cerró el libro con fuerza, se levantó de repente y murmuró entre dientes:
_Me voy a la cama, estoy muerto de sueño, además, mañana tengo clase a primera hora_.
Ya nos tenía acostumbrados a esa conducta, tanto como su desapego por el sustento. Era de complexión vigorosa y a veces engullía de una vez inmensos menús, así que no le dimos mayor importancia al asunto y continuamos con nuestra partida de cartas, que se alargó esa noche bastante más de lo habitual.
Era más de la 1 de la madrugada, estábamos recogiendo el tapete y apagando las luces, cuando comenzamos a oír un extraño galimatías proveniente de su habitación, palabras atropelladas que no alcanzábamos a comprender. De pronto, un chasquido metálico que identificamos con la puerta de la terraza, nos hizo dar un salto y correr hacía allí a toda prisa…
Abrimos de golpe la puerta, aunque una butaca indebidamente colocada detrás chocaba contra la cama, casi nos impedía el paso. Por fin logramos entrar, Martín no estaba en su lecho, un fuerte viento zarandeaba las cortinas que daban a la terraza. Presos del pánico, temiendo un accidente imprevisto, saltamos por encima del desordenado espacio y descorrimos la pesada lona …
Descalzo y sin titubeos lo vimos andar descalzo por la estrecha barandilla, mirando hacia arriba, parecía totalmente sonámbulo y ajeno al lugar por donde transitaba, como hablando con alguien imaginario; nos pareció que decía: “ya está aquí… vamos…cógelo… está ahí, a tu lado …¿no lo ves?


Pude atraparlo por la cintura y arrojarnos al suelo, antes de que diera el siguiente paso desde la quinta planta… al vacío.

Una cuponera con estilo

Ni siquiera sé que voy a decir, por eso me gusta este espacio, que no hace falta decir casi nada para venir. Es como el bosque, ¿se le pregunta de antemano si podemos pasear por él y si es adecuada la visita? Me acordé de lo que dijo Marisa sobre lo de las “livianas”; mi madre, que tampoco sabe muy bien lo que es, cuando se lo expliqué, se partía de risa, y eso es un peligro, porque casi se me cae en medio de la calzada. El caso es que paseábamos por el barrio donde está la Residencia, o sea, más allá de ninguna parte, tan lejos y olvidado está que es más difícil encontrar un policía que una moneda de diez céntimos, que ya es decir por la pobreza que hay por allí. Ni limpian ni barren las calles, tanto que los banquitos de un descampado a la sombra de los olmos donde nos sentamos, están tan guarros que tomo la precaución de coger prestados dos diarios de esos gratuitos, uno para no sentarnos directamente encima de las inmundicias, y otro para leérselo a ella, haciendo un chiste de todo. Lo mejor fue cuando pasamos por una panadería en cuya puerta hay siempre una vendedora de cupones, que ve más que yo. Es rubia y simpática, pero como no hay quien le compre un décimo con la ruina que circunda, ha ideado una sutil estratagema; sentada en una sillita de anea con una guitarra te interpela: “Cómprame un cuponcito y te toco un fandanguito”. No falla.

lunes, 5 de septiembre de 2011

EL MISTERIO VASCO, leyendo a Louis Charpentier

Realmente complicado acertar plenamente en este misterio, que se hunde en el principio de los tiempos, pero que ciertos datos enlazados sabiamente pueden arrojar algo de luz, como lo que se propone en este libro. Me atrevo a resumirlo y ofrecer sus conclusiones, pero que, al desconocer por mi parte tanto el euskera como el no haber pisado nunca su geografía, podrían contener inexactitudes que me gustaría fueran matizadas, corroboradas ó descartadas tanto por aquellos naturales vascos como por especialistas a los que pudiera interesarles su esclarecimiento.

Y es que este tema no sólo atañe al conocimiento de esa cultura específica, sino que su dilucidación podría a la vez contener en sí misma el acercamiento al origen de nuestra sociedad actual, a los albores de la civilización, que siguen envueltos en la oscura nebulosa del mito y la leyenda. Empezamos…



¿Qué pueblo era éste que, no sólo desafiaba al gran Carlomagno, sino que también se permitía castigarlo?

Durante mucho tiempo se los llamó vascones, por extensión del nombre de una tribu vasca. Realmente un pueblo extraño, que ocupaba la costa atlántica, desde la cordillera cantábrica hasta Burdeos, y los Pirineos desde Tarbes hasta Hendaya. Este pueblo no se parecía a ningún otro, ni por su aspecto físico ni por sus tradiciones. Un pueblo de labradores, de pastores y marinos que, a través de las guerras y las invasiones, había conseguido mantener su independencia: un pueblo que hablaba una lengua sin ningún parentesco con las conocidas en Occidente y cuyo origen escapaba a la historia y penetraba en el terreno de las leyendas.

La más antigua de estas leyendas era la de “Mari” (Mari no es quizá su nombre original. Parece que, al cristianizarse, “Maya” -ó “Maia”- tomó el nombre de la Virgen). Mari, que por la costumbre de los latinos, llamamos “Diosa”, pero que los mitólogos vascos denominan “genio”, es la reina de todos los genios de formas y especialidades diversas que se ocupan de las cosas de la Tierra y de la Naturaleza en general. Se trata de un ser femenino, si bien a veces, sus apariencias sean masculinas. Es una “dama”(andere). Las habitaciones ordinarias de Mari son las regiones situadas en el interior de la tierra, que comunican con la superficie por diversos conductos que son las cavernas y los precipicios. Mari es una mujer que, a veces, tiene pies de ave (como la reina Pedauque tenía pies de pato); ó pies de cabra; puede ser un árbol parecido a una mujer o un zarzal ardiente, pero, en sus moradas, puede adoptar la forma de un macho cabrío, de un cuervo, de un caballo, de una novilla, de un buitre; puede ser también la ráfaga de viento, la nube, el arco iris, el globo de fuego. Ella es todas las fuerzas telúricas, a los que se atribuyen los fenómenos del mundo, pero es también el jefe _o la reina_ de todos los genios que provocan estos fenómenos. Mari tiene un esposo, uno de sus nombres es “Maju”, pero el más corriente es “Sugoi” o “Sugar”. La palabra quiere decir “serpiente”, pero en euskera, “Su” significa fuego, “Sugar” la llama… este “sugar” es la fuerza que rodea la tierra.

Pero la leyenda vasca es más extensa. En efecto, Sugar se presenta como un genitor. De las uniones de Sugar y Mari nacen dos hijos: Atarrabi y Mikelats, uno bueno, el otro malo… Sugar tuvo ciertas relaciones con una princesa que vivía en Mundaca, de la cual tuvo un hijo, Jaun Zuria, el primer señor de Vizcaya. Esta es, sin duda, la leyenda vasca más antigua que tenemos sobre el origen de los vascos. Los vascos han “nacido de la tierra” y, los señores, de una aportación celeste a los vascos. Son exactamente, lo que los griegos llamaban autóctonos.

Entre las teorías de las “invasiones”, la más interesante y, digámoslo, la única que podría parecer seria en relación con los conocimientos científicos actuales del hombre, sería la del origen atlante del pueblo vasco, y de algunos otros (al menos atlánticos) -aquí nos topamos con el tipo de Cro-Magnon-. En lo concerniente al País vasco, si bien no ha sido enorme la  cantidad hallada de restos humanos de este periodo (que se sitúa aproximadamente en el periodo glacial de Wurm V, entre -13.700 y -7.000), los tipos encontrados parece que, en su totalidad, pertenecen al tipo de Cro-Magnon, que no fue el primer sapiens que apareció en la Tierra durante la Prehistoria. Fue precedido por otro tipo humano, cuya edad se ha calculado en -35.000 años y conocido por el hombre de Combe-Capelle. Era muy diferente del hombre de Cro-Magnon. Pequeño, sus arcos supercialiares eran más acusados, de órbitas redondas, un cráneo alargado, un marcado progmatismo y un mentón ligeramente desdibujado. El hombre de Neandertal, se extinguió casi totalmente cuando apareció el hombre de Combe-Capelle. No podría descartarse que el origen de esta raza de Cro-Magnon sea de fuera del lugar donde fue hallada por vez primera. Pudo tratarse de una invasión, pero, entonces, ésta sería obligatoriamente anterior al último periodo glacial (tal como apunta J.M. de Barandiaran). Paulette Marquer es aún más categórica: “El estudio del cráneo de Urtiaga nos permite afirmar que el primer habitante conocido del País Vasco español, paleolítico ó mesolítico, pertenecía, de forma indicutible, al tipo de Cro-Magnon”.

Por otra parte, esta raza de Cro-Magnon la encontraremos, precisamente, a lo largo de las costas del atlántico, tanto en Europa como en África… también corresponde a las pinturas rupestres del Norte de España (y Sur de Francia), un arte diferente al del Sur de España ó al impresionista de Levante. Ahora bien, el mesolítico confirmará, en el País Vasco, la evolución “in situ” de la población indígena paleolítica que culminará con los vascos actuales, es decir, que los artistas de Altamira, Santimamiñe, Ekain son cromagnonoides, antepasados de los vascos. Debe señalarse que, salvo los bisontes y los osos, casi todas las pinturas rupestres  son las que representan animales ahora domesticados. Al menos en el País vasco: en Alkerdi, bovinos; en Santimamiñe, bovinos, caballos y carneros; en Ekain, caballos; en Isturitz, renos, cabras y carneros. Igual que los hombres, estos anímales estaban allí ya en el magdaleniense: “ni unos ni otros proceden de otra parte”. Estos animales fueron domesticados “in situ” por los cromagnonoides. Desde luego, esto constituye “gran magia”, es decir, una gran ciencia; una ciencia fundada en un profundo conocimiento de la Naturaleza, incluso, quizá, de la Genética, como podría llevar al trigo, al maíz o a algunas otras especies que sabemos fueron creadas por mutación, fruto de una ciencia antigua que nuestra ciencia moderna sería incapaz de realizar… después llegó el cataclismo.

Fuese cual fuese el aspecto del cataclismo, rápido o lento, se produjese la fusión, brutal o no, hubo un diluvio que seguramente hizo desaparecer una gran parte de todo cuanto vivía en la tierra. Únicamente debió de sobrevivir una gran parte de lo que vivía en las montañas. Si existía, lo cual es probable, una civilización de las llanuras o de los valles, ésta debió de desaparecer totalmente y además, mecánicamente, de una forma lenta o no, se restableció el equilibrio: el equilibrio entre la velocidad de rotación de la Tierra y el reparto de las aguas sobre la superficie del globo. Sucedía, sólo, que ya no había civilización. Este cataclismo constituyó el final de una civilización, el arte de las pinturas rupestres desapareció definitivamente y no solo este arte, sino también lo que se denomina la “industria magdaleniense”. Pero éste no fue el hecho de la desaparición de una raza humana, al menos en el País vasco, pues la raza siguió. Fue el tipo de ruptura, de transformación de la vida humana que se denominó el “hiato neolítico”.

Si retrocediéramos en el tiempo, veríamos la conformación tradicional de lo que comúnmente se entendió por “vascos”, que no sólo se circunscribía a las siete provincias históricas, sino que su alcance e influencia en tiempos anteriores, correspondería a gran parte de la cornisa cantábrica, de los pirineos y todo el sur de Francia hacia el Este. Esto se puede corroborar analizando tanto los croquis de la distribución del arte parietal, de los megalitos y del porcentaje de sangre tipo “0”.

En el Neolítico, los vascos ya eran tal como los conocemos hoy. Esta civilización nos aportará muchas cosas nuevas. En primer lugar, apareció el hacha de piedra pulida, no era ya un arma de caza ni de guerra, sino un útil. Un útil de leñador y, por tanto, de carpintero. Exigía, por parte del fabricante, un extraordinario conocimiento de las piedras susceptibles de ser utilizadas, es decir, capaces de ser afiladas sin perder su cohesión o su dureza. Las únicas construcciones que perduran de esta época son los dólmenes, cuya antigüedad no puede establecerse. Los montantes, colocados de canto, los que sostienen la laja y los que tapan las aberturas restantes dejan siempre una abertura para penetrar en la camara dolménica, y esta abertura es dirigida con bastante cuidado hacia el nacimiento del sol: en el solsticio de invierno (sudeste) o en el solsticio de verano (nordeste). Un punto interesante es que estas “avenidas cubiertas de piedra” raras veces son rectas, sino que forman un ángulo más o menos acentuado hacia la izquierda, igual que todas las iglesias hasta el Renacimiento, como los templos egipcios.

A causa de la notable identidad de construcción de los dólmenes en la parte del mundo en que se encuentren, muchos eruditos e investigadores han emitido y defendido la hipótesis de la existencia de lo que han denominado “el pueblo de los dólmenes”, han imaginado la existencia de un pueblo que extendió el arte dolménico a través del mundo. Si esta existencia fuera probada, toda la frágil idea que nos hemos hecho sobre el pasado, incluso el más reciente, se derrumbaría, si fueron ellos solos, los antepasados de los vascos, es decir, los descendientes de la raza llamada de Cro-Magnon.

La lengua ha sido el elemento que más ha llamado la atención de los especialistas pero, por razones más sentimentales que científicas, la mayoría de los lingüistas se dedicaron a encontrarle una filiación con otras. Casi todo lo que encontraron como emparentado con la lengua vasca no resistió a ningún estudio crítico serio. Algunas raíces existen en todas las lenguas y que pudieron ser el resultado de intercambios a lo largo de los siglos. Pero si los vascones se reconocen como tales, es por cortesía hacia quienes tiene costumbre de llamarlos así. En el País Vasco, al vasco se le llama euskaldun; euskaldun es quien habla euskera, pues la idea dominante, aunque sin duda inconsciente, es de que sólo es digno de ser euskaldun el que habla el euskera y que, por tal razón, conserva la esencia de la raza… ¿no será que el euskera es también un mensaje procedente del fondo de los tiempos, y que es un don, una enseñanza, constituyendo, en sí mismo, una valor sagrado que debe guardarse a cualquier precio? Es principalmente una lengua hablada por quienes, en los montes, tiraban de los enormes bloques de piedra para construir dólmenes, y lo hacían con ayuda de bueyes.

El euskera conserva la mayor parte de las palabras de aquellos tiempos lejanos. El hacha, que fue de piedra antes de que apareciera el bronce, es llamada aún aitzkora, de aitz: piedra, aitzkur:azada, aitzkurbegi, que es el agujero del hierro de la azada en la cual va metido el mango, aitzto: cuchillo. También Barandiarán ha escrito: “El hecho de que urraida (de urre, oro y aide, parecido) y zirraida, sean los nombres vascos del cobre y del estaño y que su formación corresponda justamente al orden de la aparición histórica de estos metales, indica igualmente que el vocabulario vasco conserva palabras anteriores a la difusión del cobre (eneolítico) y del estaño (Edad de Bronce)”. Es asimismo notable que hortzi, de hortz “el cielo” signifique el rayo y, asimismo, diente… y sabemos que en los tiempos prehistóricos el diente llevado en un collar era una protección contra el rayo. Pero quizá es más atigua todavía, ya que la tierra, en su calidad de suelo, “lur” provenga de la misma raíz que nieve: blur; lo mismo puede suceder con uno de los nombres de la piedra: arri y del hielo: karri; incluso “orma”: pared, tiene sentido de hielo en Navarra, parece recuerdo de un tiempo en que el suelo era de nieve.

Tiene cierto aspecto de maravilloso la perennidad de un pueblo que, en su rincón geográfico, valerosamente defendido a lo largo de los tiempos, pueda hallar en sus cementerios, sus necrópolis, sus cavernas los restos de sus antepasados, de sus pensamientos, de sus artes, que se han sucedido sin solución de continuidad desde hace 30.000 años. Antepasados que se han transmitido en su tierra, hasta los descendientes actuales en su etnia apenas modificada, con su lengua, con su sangre. Los antiguos, al referirse a alguien de su familia, decían que “era de su sangre”. Se era_o no se era_ de “sangre real”. Ahora bien, estadísticamente, se advirtió muy pronto que existe una relación entre la distribución de los tipos sanguíneos y la geografía, lo cual no carece de significado. Los vascos, generalmente, poseen sangre del tipo “0”. Incluso poseen uno de los mayores porcentajes de sangre de este tipo en el mundo, siempre por encima del 50%.

Esta alta densidad sería igualmente alcanzada en Marruecos, principalmente en las montañas del Atlas e, igualmente, en Tunicia, en la islas Canarias, en la parte oeste de Irlanda, igualmente del tipo cromagnonoide. Desde luego, no es una coincidencia y se puede extraer una primera conclusión: al ser los vascos cromagnonoides y al haber evolucionado su raza sin interrupción y sin ninguna aportación extranjera importante desde la época de Cro-Magnon, debe admitirse forzosamente que existe una directa relación racial entre el cromagnonoide y la sangre del grupo “0”. Estas características se vieron reforzadas cuando se descubrió el factor “rhesus”. Y resulta que, en la humanidad, existen genes que poseen este factor y otros que no lo poseen. En el pueblo vasco es en el que se ha observado la mayor ausencia de este gen (rhesus negativo).

En resumen, 1) todos los pueblos con gran frecuencia o predominio del gen “0” y Rh- se encuentran al borde del mar, y su mayor densidad se halla en el Atlántico. 2) Prácticamente, sólo hay dólmenes en las regiones en las que existen genes “0” en proporción notable.

Tanto si la historia de los descendientes de la raza de Cromagnon se desarrolló como he dicho o de forma diferente, es de todos modos cierto, que esta vieja raza atlántica ha dejado en Europa un núcleo de descendientes que han permanecido prácticamente solos y puros. El pueblo vasco. Para el vasco, todo lo que tiene nombre existe y, consecuentemente, todo lo que existe debe llevar un nombre. Resulta evidente que, conscientemente o no, nombrar es una forma de sacralización. Bailar es un placer y el placer es un sentimiento religioso. Creo lo que el eclesiástico vasco dijo, como la cosa más natural del mundo: “si no fuera sacerdote, me habría hecho bailarín…” Y esto  explica la seriedad que adoptan los vascos al realizar todos los ejercicios corporales que suelen considerarse como distracciones. El juego de la pelota tiene un aspecto religioso.

Por encima y más allá del mundo existe lo desconocido, lo innominado, no asequible para los sentidos o el intelecto humanos, responsable de todo, pero fuera del alcance de los hombres. Ahora se le da un nombre: Jainko, que parece que fue introducido por el cristianismo y derivar de Jaungoikoa: “el señor que se encuentra en los cielos”. Desde luego, es hacer entrar a Dios en el círculo de las cosas que tienen nombre, que existen desde un punto de vista terrestre. Al ser incognoscible e innominado, no resulta asombroso que no aparezca en ninguna de las innumerables pinturas rupestres y, evidentemente, no queda ninguna huella en el idioma. Se sabe que ciertas piedras eran sagradas, ya marquen en el suelo lugares privilegiados o recuerdos que les den cierto derecho a la veneración. No se sabe nada, o casi nada, de los cultos antiguos, con excepción del culto danzado, parece que no existió templo en el que se desarrollaran los ritos, pero sabemos que las “gentes de la casa” se reunían ciertas épocas delante de ella _o delante de la caverna, por la noche_ para celebrar danzas religiosas. Un aquelarre. Es probable que fueran estas danzas las que inspiraron el famoso aquelarre de las brujas, en el cual fue introducido el diablo, representando el diablo de la religión anterior. Un nombre vasco, bastante antiguo, es, en efecto, xara. La palabra que da idea de reunión es batz. Xarabatz da la idea de reunión en el bosque…

Pero hay dos manifestaciones de la divinidad incognoscible, de fuerzas antagónicas o complementarias que se expresan en términos sexuales, masculino y femenino. Ahí es donde encontramos a la gran diosa de los antiguos vascos: Mari, que práticamente tiene todos los atributos de la naturaleza terrestre, y su marido: Maju, que parece contener todas las fuerzas celestes. Maju es tambien Sugaar, la gran serpiente cuya naturaleza es de fuego celeste y que tiene evidentes analogías con la N’wuoivre, la serpiente celeste de los celtas. Según José Miguel de Barandiarán: “Mari es un genio de sexo femenino… es considerada como una jefa de los genios”. Pero la palabra genio da la impresión de que resultaría más adecuada tomarla bajo la forma griega de “genan”, engendrar, hacer; egin en vascuence.

Uno de los personajes más apasinantes de la mitología vasca es el “Basa-jaun”. Es el señor del bosque, vivía apartado de los hombres, en tribu o en familia, en  su bosque o en sus cavernas… es un genio bienhechor, gran protector de los rebaños y las cosechas. Su compañera era la “Baa-Andere”. Eran genios con forma humana, enormes y poseedores de una fuerza y de una agilidad prodigiosa. Todos los relatos que lo decriben nos lo presentan como de un hombre de una categoría superior a la de los humanos ordinarios. En este sentido, era un Jaun, un señor, con apariencia humana, salvo, según dice la leyenda, que uno de sus pies tenía la planta circular, como la reina Pedauca tenía pie de oca… Los Basa-jaunak eran una casta de hombres sabios acerca de todas las cosas de la naturaleza, y la leyenda les atribuye la mayor parte de los atributos que condicionan la vida de los hombres. Probablemente ese culto bailado que practicaban los vascos en ciertas lunas de su casa o de su caverna, los Basa-janak lo celebraban en los bosques, de ahí ese xarabatz (¡sabbat!).

Legendariamente, los dólmenes vascos fueron construidos por los “jentilak”. Jentilak es el plural de jentil que, según Barandiarán, sería un hombre salvaje, dotado de una fuerza extraordinaria. El jentil lanzaba rocas a grandes distancias; un pagano que, generalmente, vivía en paz con los cristianos, pero les ayudaba, vivía en diferentes cavernas, minero, cultivador de trigo, herrero, molinero, constructores de crómlechs, llamados por ello “jentilbaratz”, tumba de gentil, o jentilharri, el constructor de cierto tipo de casas. Entre estas atribuciones se reconocerán muchas propias de los Basa-jaunak. Todas aquellas gentes trabajaron con sus manos. Eran “sabios de la mano”. Esta mano se halla esculpida en toda la región pirenaica… entonces, ¿no nos llevaría esto más allá de los basa-jaunak del neolítico?



Los vascos son hombres de Cro-magnon que se convirtieron en euskaldunak. Desde luego, no todos los Cro-Magnon se convirtieron en vascos. Pero la toponimia vascoide se extiende mucho más allá del territorio pirenaico y de sus alrededores. Son aún importantes sus restos a medida que se asciende hacia el norte (y hacia el sur), aún podemos comprobar la existencia de numerosos sufijos berri, que significa nuevo.
Según Frank Bourdier, en vascuence ur designa el agua; en el Gard, la ninfa de la fuente de Eure, en la época romana se llamaba ura y la de la Ourne: Urna… Los nombres de ríos derivados del agua, ur, son muy numerosos en Francia: el Ure, el hure, la fuente de Lure, el Uzure, el Orne. Dun, que señala el lugar de la abundancia parece encontrarse en el Oudon; el urande es Ur-andi “agua grande”, todos los Alaisia (sierra de Alaiz) que parecen formados con la radical haitz (piedra ó roca) y al (ó Ahal): poder; igualmente mende, ¿no será un “mendi” (montaña)?...
Cójanse los mapas del reparto de la sangre "0" y compárense con el de la distribución de dólmenes, pueden ser difícilmente vinculados a un sistema cualquiera. En Francia, en las dos orillas del Báltico. Si Noruega e Islandia no poseen dólmenes, puede suponerse que la aportación de sangre 0 tuvo lugar después de la era dolménica. Irlanda, Inglaterra, Escocia y las Hébridas, presentan concentraciones del 75 al 80%; a lo largo del mar negro, en el Noroeste del Caúcaso, en Córcega, Cerdeña, en la costa mediterránea de Africa (en las tierras beréberes), en el Senegal, en Etiopía, Abisinia, India, etc…

Pero ¿cómo transportó ese arte a las islas o a lejanos continentes? Desde luego, fueron por mar. Todas las zonas en donde hay dólmenes son marítimas o están bastante próximas al mar. Entonces habrá que reconsiderar la idea generalmente  propagada del hombre neolítico, y considerar que los hombres de Occidente tuvieron una marina antes que los cretenses y los fenicios, a quienes se supone generalmente como los primeros marinos del mundo. En primer lugar, es notable que la lengua vasca posea, tanto para las embarcaciones como para muchos accesorios, palabras que son específicamente vascas… al navío se le denomina “untzi”. Es la misma palabra para denominar todo tipo de vaso, así como para designar el arca. La embarcación de agua dulce es uruntzi, pero el navío que va por el mar es itsauntzi… no es el mismo tipo de embarcación. La navegación es ibilze, el navegante, ibile y itsaibile el navegante por mar.

Pero el vasco no es el único preocupado por esta búsqueda, los dólmenes vascos son vascos, pero los de otros lugares están más bien vinculados a los cromagnonoides, de los que los vascos no son más que una rama. Los más antiguos de estos monumentos son los de Portugal y sur de España. Podría ocurrir que Tartessos (Tarte-xili) significara “entre dos marismas” y, aunque según Pierre Laffite, un vasco jamás hubiera empleado “tarte” (entre) como prefijo, la etimología puede tratarse de una lengua antepasada neolítica. Es probable que los cromagnonoides fueran numerosos por toda la costa oeste de la Península Ibérica (ligures) y en el Sur de ésta donde abundan los dólmenes y una considerable densidad de sangre 0. Se halla a estos ligures muy cerca de Tartessos, en uno de los lagos que rodean el territorio de Tartessos (lago ligústico) creado por los aluviones del Guadalquivir. Así pues, puede admitirse que Tartessos, que poseyó la primera marina del mundo después del gran cataclismo, que era también un pueblo de dólmenes, conociera las Islas Británicas e Irlanda.
No se sabe cuándo empezaron a navegar los vascos, pero si el Este lleva el nombre del sol, el Oeste lleva el nombre del mar: itsasalde (región del mar).

No olvidemos de mencionar las Canarias, y los guanches (que al parecer significa “hombres” (gizon en euskera). Eran hombres de piel blanca, de cabellos rubios o rojizos, y de ojos azules, cuya organización social es ahora difícil de determinar. Estaban rodeados de nobles, los guayres (no resulta imposible que pueda asociarse esta palabra a la raíz vasca “gain”). Se conoce poco acerca de la lengua guanche, ésta era aglutinante, lo cual hacía inhabitual todo análisis y, aunque tenía flexiones, la propia fonética resultaba cambiada. Por una especie de similitud, los vascos eran los únicos que podían penetrar en ella. Se han encontrado afinidades entre los guanches y los beréberes del Atlas. La característica más notable de ambos es la proporción extraordinariamente elevada del grupo sanguíneo 0, hasta el 80%.

Es muy sorprendente cuando se ve que los cromagnonoides del atlántico fueron hasta Etiopía y aún más allá. Para los antiguos egipcios, el país de los muertos estaba al Oeste; el País de los Muertos, es decir, el país de los que están muertos, o sea, los antepasados. Los faraones tienen  sus naves listas cerca de sus tumbas o dentro, para llevarlos a ese país de los antepasados, hacia el sol poniente, guiados por Osiris, hacia el mar abierto, hacia Occidente.

Jean Mazel advierte cierta identidad entre costumbres de Hadramaut, territorio  en el extremo oriental de la península arábiga y los beréberes. Estas personas de Hadramaut, los “himyaritas, cuyo nombre podría significar “los rojos”, son, sin duda, lo primeros antepasados de de los primeros fenicios (del griego Phoenike:rojo), quienes remontando en tiempos muy antiguos las costas del mar Rojo, al cual dieron su nombre, llegaron para instalarse en la tierra denominada más tarde Fenicia, y actualmente el Líbano. Estos son, sin duda, con los cretenses _ a los que los egipcios llamaban igualmente “los rojos”_ los primeros marinos del mediterráneo oriental… y aún poseen un elevado porcentaje de sangre 0…  Sus barcos los llevaban hacia el oeste del Mediterráneo, franqueaban las columnas de Hércules, llegaban a las Canarias y comerciaban con Tarshish, la Tartessos de los romanos, dejaban sus huellas en Galicia y en Armórica y los llevaron hasta las islas Casitérides… regresando, quizás, a los lugares de los que procedían sus antepasados, antes de la noche de los tiempos, antes del cataclismo que hizo desaparecer esta isla misteriosa de la Atlántida, que existía “antes de la mayor destrucción por las aguas”.

Fuera cual fuese el carácter de esta isla y de su existencia, es posible que este mito fuera una adaptación de una tradición anterior de invasión de Europa y de todo el Norte de África por un pueblo atlántico. En el relato platónico, Poseidón, dios del mar, era asímismo dios de la Atlántida, el antepasado, por lo menos, de los reyes que gobernaron la isla. Más tarde, seis mil años después del cataclismo, Homero llamó a Poseidón “agitador de las tierras”, vinculándolo así a los cataclismos terrestres, seísmos y volcanes, ¡del mismo modo en que los vascos emplearán la misma raíz para designar el cataclismo y el mar!

Nunca se ha sabido bien quienes eran los pelasgos. Su nombre griego indica que eran hombres venidos del mar, pero, en el Mediterráneo oriental, estos hombres sólo podían venir de Occidente. Generalmente se está de acuerdo en considerar a los antiguos tracios, frigios, lidios, carios, etrucos, epirotas, ilirios, italiotas (samnitas, oscos, etc) y los albaneses actuales, como ramas, más o menos mezcladas, de los pelasgos. Ahora bien, si se observa el mapa de reparto de la sangre tipo 0, se advertirá que es precisamente en esos lugares donde se encuentra cierta concentración de esa sangre, y siempre a orillas del mar, siempre esta tradición marítima. Platón los calificó de divinos, lo cual en él tenía cierto significado, no tanto de vinculación a los dioses como de una idea de saber o de astucia… ¿en qué época se fueron estos pelasgos, procedentes de Occidente, hacia las costas mediterráneas? Antes de la era dolménica, sin duda alguna, pues se encuentran dólmenes muy antiguos en Cisjordania, lo cual quiere decir que estaban allí antes de esta Era, es decir, antes del Neolítico.

A la luz de estos análisis tan modernos debe considerarse una leyenda griega que adquiere una extraña realidad: la del Vellocino de Oro. Se ignora lo que significaba. Probablemente se trataba de un documento iniciático, pues, para conquistarlo, hacía falta la intervención de una hechicera. Lo importante para nuestro propósito es que, en esta parte del Caúcaso, hay una mancha de sangre 0, o sea, cromagnonoides, Así pues, puede suponerse, que estos cromagnonoides habían poseído un documento simbolizado por el Vellocino de Oro y que los perlasgos de Argos aún lo recordaban, muchos siglos después, y que se pusieron en marcha para recuperarlo. En esta región del Caúcaso se ha encontrado un río llamado “Ebro”, e iberos; téngase en cuenta que, en vascuence, lluvia es “euri”, valle “ibar” y río “ibai”. El interior de la península ibérica es llamado “herribera”, bera puede ser una deformación de “bero”: calor; ello podría significar que “Herribera”_ nombre del cual puede derivar Iberia_ quiere decir “país caluroso”. Existe una palabra vasca, pelatx, que significa, a la vez, una clase de manzana y gavilán. Lo de manzana nos lleva a la isla de Avalón, la isla de las manzanas de los celtas, y también al Jardín de las Hespérides, en donde Hércules, después de haber ahogado a Anteo el atlante (sería un beréber del Atlas), fue a robar las manzanas de oro. En cuanto al gavilán, resulta imposible no pensar en Horus. Aquellos pelatxak _o pelasgos_ construyeron los recintos ciclópeos de Argos y de Larissa, en tiempos que  parecen anteriores al neolítico, en los que se ha podido comprobar un descenso en el potencial técnico de la humanidad. Hicieron estas piedras cúbicas y después manipularon _ no se sabe cómo_ aquellos muros de piedra con los que levantaron las murallas. No es imposible que fueran ellos _ también estuvieron allí_ quienes tallaran las enormes piedras, que tanto intrigan a los hombres de ciencia, y que dispusieron aquella explanada de Baalbek en el alto Líbano

… y las tres pirámides de Egipto (Gizeh), piedras talladas, perfectamente ajustadas sin mortero, las únicas revestidas con un paramento. Parece que estas pirámides se hicieron de una vez, según un plan concreto  desde el principio, sin improvisaciones ni retoques; ahora bien, no sucede lo mismo con el resto de las pirámides faraónicas, como si los constructores se hubiesen olvidado del arte de sus abuelos, recordando sin embargo el de las generaciones precedentes, el de los constructores de Soser, que se considera, por los cuidados del arquitecto Imhotep, como el primer constructor de pirámides. Por ejemplo, los constructores de las pirámides establecieron su construcción en el “ángulo de facilidad”, es decir, en una pendiente de 52º, una de las más fáciles de observar y de mantener de arriba debajo de la construcción. Pero la gran pirámide de Gizeh (Keops) está construida sobre un ángulo imposible, que no permite ningún dato geométrico conocido. Inclinación que (al estar destruido el revestimiento y ser indeterminable la medida absoluta) ya sea la inclinación PI, la cual da a la altura el valor del radio de la circunferencia teniendo el mismo perímetro que el de la base de la pirámide; o bien la inclinación PHI (o letra FI griega) que la del “número aúreo”, y tantas otras cosas que no corresponden a lo que se sabe de los conocimientos del Egipto faraónico. De hecho, existen muchas inscripciones visibles aún en la Gran Pirámide: signos en la cámara subterránea, un signo, al menos grabado en el techo… Y éste se halla asimismo en los petroglifos de Galicia, cerca de Santiago de Compostela. Pero se ignora su sentido.

Aunque tenga cabeza humana, la Esfinge no deja se ser un león. El zodíaco posee, desde tiempos imemoriales, la mayor parte de los signos que conocemos actualmente; ahora bien, el sol de primavera se hallaba en el signo de Leo entre 10.000 y 8.700 a. de J.C. A partir del 8.500 aproximadamente, el punto vernal entra en el signo de Cáncer, o, si se quiere, del cangrejo o del escarabajo, e incluso del cangrejo khmer, que hizo subir el nivel del mar ahogándose. La llanura de Gizeh está a 70 mts. sobre el nivel del mar. Esto coloca a la cúspide de la Gran Pirámide a 218 mts. Las aguas subieron por encima de esta altitud. Puede pensarse que quienes construyeron esta Pirámide sabían que allí, en aquel meridiano que divide tan exactamente las tierras en dos partes iguales al este y al oeste y que, quizá por esto mismo, posee una protección evidente contra los cataclismos marinos, era posible dejar, en una construcción inaccesible a los temblores de tierra y al aumento de las aguas, las Tablas de las leyes celestes y terrestres. El contenido de estas tablas llegó a conocimiento de Salomón, quien trazó el plano de su templo, que fue incapaz de realizar. Debemos señalar asimismo que uno de los dibujos preferidos de los guanches está constituido por tres triángulos parecidos a tres pirámides… ¿se tratará de una tradición que recuerda el tesoro de los antepasados?

También fue el tiempo en que estos hombres trazaron sobre el suelo de Occidente las paralelas que llevaron a las rías abrigadas de las orillas atlánticas. Por allí estaba la luz hacia el Oeste, más allá de aquellas orillas británicas, armoricanas, gasconas, galaicas, gadíricas y africanas.
Fue hacia esas orillas y más lla, adonde Hércules fue a buscar las manzanas de oro _o la agricultura_ del Jardín de las Hespérides, hijas de Atlas y, en una isla, los bueyes de Gerión.
Este Hércules fue originariamente llamado Heracles, nombre que se supone cretense; ahora bien, existe un verbo vasco, erakutsi, que significa mostrar, enseñar; erakasle es el maestro, quiene enseña. En todos sus trabajos, Heracles desempeñó el papel de maestro, de civilizador. Cuando se llevó sus bueyes domesticados, un tal Caco trató de robárselos. En Euskara existe la palabra “Kako” que significa ladrón. En sus peregrinaciones se encontró con la ninfa Pirene, con la cual concibió dos hijos, siendo uno de ellos Keltos, el antepasado de los celtas. Para conquistar frutos y bueyes, debió forzar el paso hacia el Atlántico, ahogar a Anteo que defendía aquel paso, así como matar a Gerión en su isla.
Hércules, cretense, era en realidad de origen pelasgo. Esto podría encubrir un antagonismo entre ciertos cromanonoides que habían permanecido en el Atlántico, y otros, expulsados u obligados a desplazarse hacia Oriente. ¿Tendrá esto algo que ver con la historia de Osiris, cuyos miembros fueron dispersados? Osiris expulsado por su hermano Seth.

Y el Diluvio llegó, y desapareció toda civilización, ya no se impedía el paso a las costas atlánticas. Los vascos no defenderían Galicia ni contra ligures ni contra los íberos _si es que no eran los mismos_, así como tampoco contra los celtas. Simplemente quedó una costumbre, la de ir a reposar cara al Oeste.



De "Mil Vías hacia la Tranquilidad", por David Baird.



Tienes que decidirte a buscar la tranquilidad, pero la tranquilidad es una de esas cosas tanto más difíciles de encontrar cuanto más las buscas. Relájate y deja que ella te encuentre.

Una mente tranquila es un paraíso encontrado.

Podrás encontrar la tranquilidad en alguien a quien amar, en algo por hacer, y en algo por lo que tener confianza.

El corazón tranquilo no se preocupa de lo que piensan los demás.

De la tranquilidad surgirá una persona rebosante de confianza y contento.

A menudo, la tranquilidad llega por la confianza. Aquel que no confíe, no recibirá confianza;
cree en ti mismo y podrás recrearte en la tranquilidad.

En la sabiduría hay tranquilidad. La sabiduria llega a través de la escucha, y la voluntad sabia, a cambio, será escuchada.

La tranquilidad llega cuando nos aceptamos a nosotros mismos. Para algunos es alcanzar un punto de aceptación de que son lo que siempre serán, y para otros es el punto de decidir aquello en lo que se convertirán.

La tranquilidad no es amiga de aquellos que pasan la vida deseando lo imposible.

La tranquilidad alimenta la habilidad para discrepar con lo que dicen los demás. El oyente tranquilo entiende exactamente con qué está en desacuerdo.

La tranquilidad ya se encuentra en tus mejores y más puros pensamientos.

Fluctuamos mucho entre el amor y el odio antes de llegar a la tranquilidad; se alcanza trabajando hacia una evolución espiritual.

Hay una tranquilidad en la certeza de estar haciendo lo posible por sacar el mayor partido de uno mismo.

Los hay que se sienten muy solos en su propia compañia. Los que conocen la tranquilidad, se sienten menos solos cuando están consigo mismos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Los dioses del Antiguo Testamento







Sobre Él, Elohim, YHWH, El Saddai, El Señor, El Rey y YHWH Sebaot




Siempre he creído que detrás de los apelativos usados en el Antiguo Testamento para describir el significado profundo del Dios de los antiguos hebreos había mucho más que la creencia en una divinidad como creación mental o como sustitución de deidades anteriores, adoptadas por ellos de las culturas sobre las cuales se constituyeron como nación. Tanto en la fe contractual en su Dios como en los distintas divinidades de los pueblos adyacentes de las que tomaron sus atributos, pienso que se esconde una realidad palpable de contacto personal y físico con Dios, no sólo imaginado como un creador absoluto eterno, omnisciente, infinito e innombrable, sino sobre todo porque ese Dios se les manifestaba sin lugar a dudas con artificios y demostraciones de poder palpables, y que dichos “contactos” suponían para ellos una certeza indiscutible de que Él (el nombre divino de uno de los dioses cananeos) era el Dios verdadero y el único, por encima de los atributos del resto de dioses. Además, tenía la virtud de ejercer regularmente como tal en defensa y protección del pueblo elegido, en el momento deseado.

Sin embargo, el tema de este ensayo trata sobre la naturaleza de los dioses que se describen y sus actos, ya sea de matiz coetáneo en las distintas épocas de su historia como de acopio de relatos y mitos anteriores de otros pueblos, cuyas identidades y poderes suplantaron, en un proceso de identificación, eliminación e integración. De forma que la hipótesis que trato aquí discurre en el ámbito de una inteligencia extraterrestre, o varias, que tenían como pauta de actuación la formación ética y religiosa de cierto pueblo elegido de acuerdo a sus cánones, pero con una finalidad que se me escapa de las manos, que pedía sumisión absoluta y cumplimiento de sus preceptos a cambio de asegurar la protección necesaria y la conquista de un territorio previamente fijado. Para los antiguos hebreos, las proezas ejecutadas por “su” Dios superaban completamente su capacidad de comprensión; la tecnología usada en esos momentos aún hoy no estamos en condiciones de emular, aunque sí de entender mejor su dinámica, especialmente a raíz del avance de la física moderno y la peculiaridad del fenómeno OVNI, algunos de cuyos modos de operar son similares a los descritos en aquella época.

Este estudio me lo ha sugerido la lectura del excelente libro de Tryggve N.D. Mettinger: “Buscando a Dios” (Significado y mensaje de los nombres en la Biblia), ejecutado con rigor y con profundo conocimiento del idioma hebreo, su cultura, ritos, etc., así como las del resto de naciones encuadradas en el relato bíblico. Aunque su hipótesis de trabajo viene a confirmar la Omnipotencia de la divinidad, su trascendencia de este mundo y la inefable constatación de Dios como el único y creador de todo lo existente, como bien afirma: “El Antiguo Testamento resalta la separación de Dios de todo lo de este mundo, su trascendencia, pero nunca es tal como para que Dios aparezca como una divinidad que desapasionadamente abandona el mundo a su destino. Por el contrario, Dios se manifiesta periódicamente interviniendo en los asuntos del mundo”. De esta forma en los textos se viene a afirmar la “inmanencia” o presencia del Dios real, inmanu-él (Emmanuel), o sea, Dios está con nosotros, o Dios está “en medio de nosotros”. De otra manera, puestos a llegar a un conocimiento más plausible de a qué Dios se refieren los textos… ¿qué mejor manera que leerlos en su significado más literal? 

La mejor opción que tiene para los especialistas el estudio exegético de cierto nivel es entender los textos en sentido metafórico o traduciéndolos simbólicamente. Es cierto que muchos de los pasajes usan una terminología alusiva a los mitos ancestrales, como que se encuentran fusionados en los textos con la propia perspectiva ó “visión” del autor. Por ejemplo, ya vimos que el Génesis se basa casi por completo en los más antiguos relatos mesopotámicos de la creación, como la Epopeya de Gilgamesh, y además deben haberso incluido otras serie de tradiciones o teologías de origen egipcio cuando menos, o la antigua Nubia, donde aparece el testimonio más antiguo del nombre bíblico de Dios. En uno de los templos encontrados en la época de Amenofis III se lee” YHVH en las tierras de los beduinos Shasu”, datados a finales del siglo XV a.C., mucho antes de la elaboración de los textos bíblicos; los nabateos tienen la expresión bd-hyw: “el siervo de Yo Soy”; en Biblos tenemos tanto un Dios que muere y resucita como un dios en un trono de querubines, en el sarcófago del Rey Ahiram; también mueren y resucitan Tammuz, dios asirio, Melkart y Eshmun de las ciudades sirias.

 En esta serie de apropiaciones teológicas y culturales ajenas es muy interesante detenerse en los dioses cananeos Él y Baal. Él es visto como un dios viejo y sabio, amable y misericordioso, llamado “Padre de la Humanidad” y “Creador de todo lo Creado”, incluso se habla de él como Rey. Baal por el contrario es un dios-príncipe batallador, que derrota al Caos. Él decide darle a Baal un palacio, que al entrar en su nueva casa… “abre una ventana haciendo un hueco en las nubes, y grita desde de ella con voz de trueno, y la tierra y la montañas tiemblan”. Una larga sequía posterior lleva a Baal contra Mot, el dios de la muerte, que le vence y sustituye en el mando, mientras Baal se entretiene en fecundar una vaca y dejar descendientes. Al creer Él que Baal estaba muerto instala en el trono a Athor, “pero sus pies no llegan al suelo y su cabeza no alcanza la parte alta del trono”. Por fin Anath, la diosa del Sol libera a Baal cortándolo en trozos, quemándolos y arrojándolos al viento, para después resucitar. Por ello se le asocia al ciclo vegetal y al cambio de las estaciones. La tarea pues consistió en asumir el rol de Él como dios absoluto, pero un dios vivo que nuca muere ni único, ya que según leemos en Salmos 97,7: “El Señor es encumbrado sobre todos los dioses que, de hecho, son Hijos del Altísimo”. El resto de divinidades entonces pasa a convertirse en “Corte divina” ó “Consejo de Ángeles”. En fechas tan tardías como la redacción de los Salmos se admite sin problemas que: “Los cielos celebran, Yahveh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos. Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se iguala entre los hijos de los dioses? Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para  toda su corte” (Sal 89,5-7). Y ya antes en boca de Miqueas: "Escucha la palabra de Yahveh: he visto a Yahveh sentado en un trono y todo el ejército de los cielos estaba a su lado, a derecha e izquierda" (1 Rey 22,19-23). ¿Entienden la idea de leer “literalmente” lo que se nos está diciendo?

Uno de los problemas principales para descubrir el sentido original de los textos es el de encontrarnos en las traducciones que la variedad de nombres divinos se reducen a “Dios”, YHWH”, “El Saddai”, “YHWH Sebaot” “El Señor”, y una gran multitud de apelativos. Por ejemplo, en el texto: “Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas... Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos (Gn 6,1-4)”, en los primeros capítulos del Génesis, el Dios creador es designado con la palabra Elohim (dioses), cuando lo normal es “Elohé” (dios). Si la creencia es un Dios único, la utilización del término Elohim nos dice que no había duda alguna de que había múltiples dioses verificados a través de los siglos y era obvia su existencia. Pero… ¿quiénes son estos Hijos de Dios, y los nefilim? Sin duda se refiere a dos facciones distintas de seres de naturaleza no humana ni terrestre, que intervienen en la época de Noé y dan lugar a los héroes ó semidioses antiguos, y a un sinnúmero de seres antropomorfos.

La maldad y depravación cunden por la tierra y  entonces Dios ordena el diluvio. Ese Dios es el responsable de la creación de la humanidad, y en términos actuales podríamos compararlo a un equipo de expertos en genética especializado, con la misión de crear de una raza homínida preexistente un ser nuevo capaz de adorar a “Dios” como “Su Creador”. Pero este equipo genético debe cuidar su plan y evitar en todo momento ser visto, apareciendo siempre como algo sobrenatural e incognoscible. Según Mettinger “conviene recordar que Dios es un Dios escondido y en sus contactos se debe respetar el anonimato divino”. Por esa razón, las teofanías, o manifestaciones de Dios (o de los encargados de supervisar el plan), suelen referirse a la manifestación de la divinidad sea desde el Sinaí u otro lugar, usando un verbo de movimiento que implica que Dios se acerca, normalmente en medio de fenómenos naturales, como nubes, humo, rayos y truenos, la tierra tiembla y las montañas se mueven…, o artificiales, como “la Gloria de Dios” o “los Ejércitos celestes”.

En el Éxodo  por ejemplo, Moisés solicita permiso para ver a Dios en su “Gloria”, y Dios accede a la petición pasando junto a su lado. No se le permite a Moisés acercarse a la Gloria de Dios ni de mirarle a Dios a la cara. Escondido en la roca y protegido por la mano divina Moisés apenas ve nada, ya que se queda inmediatamente cegado, pero… ¡lo oye! Entonces Dios pronuncia su nombre: YHWH, y al decirlo, la presencia divina se manifiesta por completo. Y a continuación añade: “Este es mi nombre para siempre y así me llamaréis de generación en generación” y, en la traducción de la Nueva Biblia Española, de L.A. Schökel y J. Mateos, que es la más explícita y determinante: “Soy el que Soy. Esto dirás a los israelitas: “Ehyeh (Yo Soy) me envía a vosotros”. Pronunciar el nombre divino es sinónimo de invocar su presencia, y ello puede acarrearles tremendas consecuencias, ya que “el sol se puso y vino la oscuridad, una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados” (Gn, 15,17). Es evidente que ese equipo genético-militar se sirve de cualquier artificio para sus fines con la intención expresa de no ser identificado.

No obstante, las conversaciones de Dios con sus elegidos son frecuentes en la época patriarcal, y algo más esporádicas al pasar los siglos hasta desvanecerse casi por completo tras el periodo del exilio para centrarse en los profetas. A Jacob le asegura “Yo estoy contigo, yo te guardaré adondequiera que vayas, te haré volver a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido” (Gn 28,15), mientras él exclama: “si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el terrible de Isaac no hubiera estado conmigo” (Gn, 31-42).. Y a José: “Yo soy Dios, el Dios de tus padres, no temas bajar a Egipto, que allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y te haré subir” (Gn 46, 3-4). Del mismo modo, este Dios no tiene problemas para moverse a su antojo cuando la ocasión así lo requiera: “Bajó YHWH para ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo” (Gn 11,5-7). ¿A quiénes se refiere este plural bajemos?

Las manifestaciones divinas también son frecuentes. En la época patriarcal las promesas divinas carecen de antítesis y faltan por completo las advertencias al juicio. En el resto del A.T. siempre se promete algo sujeto a una cláusula condicional. Es lógico pensar que en los primeros tiempos Dios controlaba la situación y sus fuegos de artificio eran advertencia suficiente para provocar la sumisión absoluta, pero una vez instalados en la tierra de Canaán, la simbiosis con las diversas religiones de la zona alteró fuertemente el lazo de unión, y no quedaba más remedio que poner condiciones para ser obedecido, normalmente forzando la situación hacia el fin deseado. Aún así había dudas, y en muchos textos se nota el lamento por la protección perdida; del mismo modo, en ciertos escritos sagrados se cuestiona si YHWH será capaz de seguir el nomadeo tras la salida del Sinaí, por estar Dios asociado al lugar, o sea, residía en la montaña rodeado de nubes permanentes. Este Dios que habita la montaña es designado con el nombre de El Saddai (Dios Todopoderoso), al igual que otras culturas tenían su dios habitando montañas, pero a diferencia de ellos, este nuevo Dios les sigue, se mueve en forma de nube, humo o luz cegadora… “Señor, cuando salías de Seír, avanzando desde los campos de Edom, la tierra temblaba, los cielos destilaban, agua destilaban las nubes, los montes se agitaban ante YHWH, el Señor del Sinaí” (Jue, 5,4-5). De esa forma era fácilmente identificable, ya que “El Dios que responde lanzando fuego, ése es el Dios verdadero”, y no tiembla en su labor de provocar el exterminio de cuantos pueblos se crucen en su proyecto, de modo que “así conoceréis que un Dios vivo está en medio de vosotros, y que va a expulsar ante vosotros a cananeos, hititas, heveos, fereceos, amorreos y jebuseos. Mirad, el Arca de la Alianza del Señor de la tierra va a parar el Jordán delante de vosotros” (Jos 3, 10-11).

Otro aspecto reseñable es el envío de seres con apariencia humana, denominados comúnmente como ángeles, tanto para comunicarse como para cualquier otra misión. En Génesis 21, 17 se proclama:Oyó Dios la voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: ¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está”.  Y en Gn22, 10-12: “Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Entonces le llamó el Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham! El dijo: Heme aquí. Dijo el Ángel: No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único hijo”. Más adelante se afirma en boca de Jacob: “Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia” (Gn, 22-12). “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo” (Gn 22, 17). Nos recuerda las escalerillas tanto de nuestras naves modernas como de los artefactos OVNI. En muchas observaciones de objetos no identificados, las escaleras o rampas por las que suben y bajan diversos seres es habitual, así como el vehículo, que suele estar oculto por una potente luz que no permite apreciar su forma. Este Dios se complace en apariciones mágicas, por medio de sus asesores: “El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza. Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: ¡Moisés, Moisés! El respondió: Heme aquí. Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada” (Ex 3, 2-5).

Como buenos mensajeros, estos seres denominados varones, o sea, con apariencia masculina, advierten a Lot de la futura destrucción de la ciudad: “Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro…”. Lot no era consciente del peligro que se avecinaba, puesto que: “Al rayar el alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de la ciudad.Y como él remoloneaba, los varones le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y sacándole le dejaron fuera de la ciudad. Mientras los sacaban afuera, dijo uno: ¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido” (Gn 19, 15-17) . Es mucho más difícil dar una explicación coherente que no menoscabe la idea de Dios único, que aceptar este relato tal como ha sido contado y admitir que estos varones ó ángeles son fácilmente identificables con tipos de apariencia humana y bastante bellos, ya que los sodomitas al verlos los desearon de forma apremiante, pero no precisamente humanos, ya que no comían ni tomaban alimento alguno, equipados con armas mortíferas y teniendo como apoyo una alta tecnología capaz de arrasar una ciudad, cuya descripción es lo más parecido que pueda leerse en algún texto antiguo con una explosión nuclear: “Entonces Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh.Y arrasó aquellas ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. Su mujer miró hacia atrás y se volvió poste de sal” (Gn,19, 24-26). Como suficientemente conocidas y que hablan por sí mismas, no me detengo en la consideración sobre las plagas de Egipto y la separación de las aguas del Mar Rojo, después de lo visto.., ¿qué prodigios no se podrían realizar dotados de una tecnología extraordinaria, tal como hoy día poseemos ó estaremos en condiciones de obtener, pero totalmente inimaginables para los hombres de esa época?

 Son innumerables los ejemplos de este tipo que podemos encontrar en el Antiguo Testamento, y el comentario de cada uno de ellos conllevaría una extensión desproporcionada para el objetivo de este ensayo, además de pesada y repetitiva. A pesar de ello, es preciso detenerse un poco en otros pasajes claramente demostrativos que confirman sobradamente la hipótesis de un plan determinado por una desconocida raza extraterrestre, como mínimo para afirmar el concepto monoteísta y de adoración única, frente al resto de los pueblos con marcado politeísmo. En tiempos de los profetas, preferentemente del autor de Isaías, las visiones de la divinidad se hacen aún más cercanas y tangibles: “Mirad, el nombre del Señor viene de lejos, trono de querubines, arde su cólera con espesa humareda” (Is 30,27). Más enfáticamente: “Ay de mí, estoy perdido… he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos” (Is 6,5). El término usado para Señor de los Ejércitos es Sebaot, ó YHWH Seabot, y es que nuestro Dios se vale de un alto de número de colaboradores para afianzar y llevar acabo su misión. El apelativo de Sebaot, según Mettinger, está asociado íntimamente al Arca de la Alianza, y a su entronización posterior en el Templo de Salomón, cuya puerta debía ser altísima, pero como se nos declara, insuficiente para que pase por ella la Gloria de Dios. A la entrada, un par de querubines la custodian, muy similar a la encontrada en el sarcófago del rey Ahiram de Biblos ya citado, o a la placa de marfil de Meggido. Y es que el poder del Arca es descomunal, es garante absoluto y letal de protección, y solamente la tribu de Leví tenía licencia para su custodia.

Uno de los personajes más enigmáticos que podemos encontrar es Elías, considerado Varón de Dios, capaz de todo tipo de actos mágicos o milagrosos. No se dan noticias de su linaje, es lógico, ya que debió ser realmente un Hijo de Dios y, como tal, no murió, sino que ascendió directamente hacia la nave nodriza: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un  torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio…” (2 Re 2,11-12).

Vamos a ver por último cómo nos describe Ezequiel esta Gloria de Dios de que hablamos, ampliamente comentada por especialistas. Algunos científicos de la NASA no dudan en afirmar que la descripción encaja perfectamente con los módulos de aterrizaje lunares. Otros autores no tienen dudas de que el artefacto que se detalla responde como mínimo a una alta tecnología, aún no superada, y en todo comparable a los avistamientos de múltiples OVNI, o como a mí me gusta llamarlos, VED: Vehículo Extraterrestre Dirigido. No hay otra solución que atender aún más explícitamente al sentido literal del texto, ya que, para el autor, no cabía otra explicación ni existía ninguna traba para describirlo lo más fidedignamente posible, ya que se trataba de una manifestación de lo divino. Dice así: “Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios... Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y ésta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila. Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían. Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos. Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. Ycuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas. Y debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo. Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas. Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas. Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Ésta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jahveh. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba” (Ez 1). Por si el alucinado espectador albergaba dudas, se repitió el avistamiento: “Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo. Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la Gloria de Jahveh, como la gloria que había visto junto al río Quebar” (Ez 2, 22). Por si fuera poco, depués es llevado en volandas por un ser resplandeciente hasta Jerusalén: “Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo” (Ez 8, 2-5).







Quizá me gustaría albergar alguna duda sobre la realidad de una intervención extraterrestre programada y continuada, cuyos efectos de carácter sobrenatural son encumbrados bajo los distintos epítetos de Dios, y así estar abierto algún día a la fe en el Dios de todas las religiones, pero desde que tengo uso de razón pienso de esta manera, y no encuentro motivos para cambiar de idea.

el lenguaje de las nubes salvador candel

Tú angel, tocando cielo. (Salvador Candel)