miércoles, 10 de enero de 2018

Elegir ser humano (René Dubos)



  
Lo que define el lugar que ocupa nuestra especie en la Naturaleza no es su animalidad, sino su humanidad. El altruismo y la ternura son actitudes muy extendidas y, a veces, llevan hasta el sacrificio de uno mismo. Es cierto que el altruismo tiene raíces muy profundas en nuestro pasado biológico y presenta unas ventajas para la evolución del grupo, porque facilita su supervivencia. Pero el aspecto realmente humano del problema no es el origen biológico del altruismo ni sus ventajas, sino, más bien, el hecho de que ese carácter es ahora uno de los valores absolutos por los que nuestra humanidad  trasciende nuestra animalidad.
    El carácter más importante de los seres humanos es que pueden escapar, si quieren, a la tiranía de su herencia biológica. En lugar de estar totalmente a merced de sus genes y de sus hormonas, tienen la libertad que proviene del libre albedrío y de poseer un juicio moral. En otras palabras, su naturaleza humana puede reprimir su naturaleza animal.

Nuestra animalidad nos impulsa a la negligencia y al despilfarro de los recursos, pero el deseo por la forma y el orden es también muy antiguo y se encuentran expresiones del mismo en todas las épocas de la vida humana. Así, en la naturaleza humana, paralelamente a la tendencia al despilfarro y a la negligencia, existe una búsqueda de la forma y de valores estéticos. La diferencia entre la humanidad  y la animalidad se establece, precisamente, por esta transformación de las necesidades utilitarias en una aventura del espíritu, transmutación que se produjo mucho antes de las civilizaciones históricas.



No se puede ser completamente humano más que cumpliendo una paradoja. Por un lado, ser humano exige que se cultive su individualismo y se respete el de los otros. Pero, por otro lado, la pertenencia a la colectividad implica la aceptación de deberes y de limitaciones que, a veces, parecen incompatibles con el individualismo. Cada ser humano se sabe diferente de todos los demás y el individualismo es considerado una cualidad deseable en las sociedades modernas. El sentido de la personalidad es una expresión relativamente reciente de la progresión de la animalidad hacia la humanidad. Aunque teniendo una fuerte conciencia de su particularidad, toda persona normal pertenece a un grupo social con el cual se identifica de una forma casi inconsciente. La adquisición de la personalidad implica una separación psicológica del medio exterior, y una objetivación de las cosas y de los demás seres vivos. Es cierto que el desarrollo de la personalidad es el origen del curioso deseo, tan frecuente en los humanos, de aislarse del grupo social, al menos de vez en cuando. A todas las personas les gusta mantener entre ellas un determinado espacio físico que las separa en las relaciones corrientes.

El culto a la individualidad constituye un resultado casi patológico de la evolución social de la especie humana. Pero, por otro lado, el miedo al aislamiento que causa ese culto ha sido compensado por la persistencia de la necesidad de pertenencia a un grupo social.
    En las condiciones ordinarias de la vida, todo ser humano proclama naturalmente su individualismo y derechos que le corresponden por ser un ejemplar único. Pero difícilmente puede escapar a la influencia de las actitudes y de los sueños, que simbolizan las tradiciones, las costumbres y los héroes de su colectividad. La humanización consiste en un control voluntario de su animalidad, y no en un simple desarrollo. Cada vez más, ser humano implica querer ser humano.



La evolución es una ley inevitable de la Naturaleza. En los demás seres vivos, la evolución se produce por modificaciones orgánicas, pero en la Humanidad la evolución implica casi exclusivamente unas transformaciones tecnológicas y sociales. Después de haber creído ciegamente en un progreso identificado con una civilización cada vez más compleja, nuestros contemporáneos intentan descubrir de nuevo las satisfacciones de un orden más simple y más directo, las que dan sentido y emociones a la vida compartida con los seres queridos. Se empieza a dudar del progreso tecnológico en el momento preciso en que éste podía desarrollarse más rápidamente.

La angustia respecto al valor real del progreso tecnológico no proviene de un rechazo de las comodidades que la ciencia ha introducido en la vidas, sino, más bien, del coste social. Incluso cuando el progreso tecnológico aporta nuevas satisfacciones, éstas no compensan la pérdida de un cielo luminoso, de un aire embalsamado, de un agua de río clara y con abundantes peces, de un vecindario tranquilo y armonioso. El esfuerzo que se hace en el mundo por proteger el ambiente trasciende los problemas planteados por la contaminación y por los recursos naturales. Representa el inicio de una cruzada para recuperar ciertos valores de la vida sensorial y afectiva, cuya necesidad es fundamental e inmutable porque está inscrita en el código genético de la especie humana.

La visión tecnológica que domina el mundo en el momento actual no durará, sin duda, más tiempo que las otras formas de civilización en Europa. O bien será rechazada completamente, o, al menos, será modificada tan profundamente que aparecerá ante nuestros descendientes como un período de barbarie. En lugar de constituir, como ahora, una fuerza casi independiente, la tecnología tendrá que incorporarse a los medios naturales y someterse a unas restricciones que la harán menos destructiva y más compatible con el orden cósmico.
    Para muchos de nuestros contemporáneos, la tecnología ha creado un mundo donde reina la abundancia, pero un mundo aburrido. Por prodigiosas que sean las realizaciones de la ciencia y de la tecnología y profunda su influencia en la vida cotidiana, no tienen un efecto real sobre la imaginación o las emociones del gran público. Las pasiones fundamentales son las mismas y, en muchos casos, la vida moderna no hace más que debilitar la forma de satisfacerlas. Las sociedades modernas no podrán escapar a su aburrimiento crónico más que añadiendo a los valores de la vida tecnológica las ricas experiencias sociales de la vida primitiva.


Quizá ha llegado el momento de reemprender figuradamente la ruta, no para escapar a la civilización, sino para darle una nueva forma. No podemos predecir cómo será esa forma, salvo que deberá ser compatible con los caracteres y las necesidades que definen la naturaleza biológica de la especie humana y que no pueden cambiar en sus aspectos más fundamentales. Se tratará menos de una nueva creación que de una resurrección. El orden mundial que resultará de la integración de los sistemas sociales será una forma superior de unidad humana, compatible con el pluralismo de los modos de vida y de las ideologías. Pero una verdadera integración no puede estar sólidamente basada más que en un sistema de valores aceptado por la mayoría del grupo social y que pueda contribuir a la alegría de vivir.


Desde luego existe una forma de la alegría de vivir que proviene del hecho mismo de la existencia, una satisfacción puramente orgánica que algunos animales pueden gozar al igual que la especie humana. Pero existe también otra forma de la alegría  de vivir –la felicidad– que parece ser particular de los seres humanos. Ésta tiene su origen en el profundo sentimiento de que su vida personal es la realización de sus sueños, y que su vida colectiva es la realización de los sueños de la Humanidad.




René Dubos – Elegir ser humano

jueves, 4 de enero de 2018

Listas de Reproducción Nuevas Músicas


Traigo esta compilación de Listas de Reproducción de lo que generalmente se ha llamado Nuevas Músicas que he confeccionado en los últimos meses, que me gustan especialmente, de entre otras muchas que pudieran elegirse; aunque no encuentro todos los temas que busco (y puede que algunos de los que están vayan desapareciendo por derechos de autor), sí que me parece útil disponer fácilmente de estas buenas obras en cualquier momento, tanto para lectores habituales como ocasionales (mejor disfrutarla con altavoces).






































domingo, 31 de diciembre de 2017

Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda (Osho)





Mi noción de la rebelión y del rebelde es muy simple: un rebelde es un hombre que no vive como un robot condicionado por el pasado. En su forma de vivir, en su estilo de vida no interfiere de ninguna manera la religión, la sociedad, la cultura, ni cualquier otra cosa que pertenezca al ayer.
    El rebelde vive individualmente… no como el diente de un engranaje, sino como una unidad orgánica. Su vida no es decidida por nadie más que su propia inteligencia. La fragancia de su vida es la de la libertad. No solo vive en libertad, permite también que todo el mundo viva en libertad. Para él la vida es sagrada y la libertad es el valor supremo, de tal forma que está dispuesto a sacrificarlo todo por ella: respetabilidad, status, incluso la vida misma.

El rebelde crea su camino caminándolo, no sigue a la multitud en la superautopista. Su vida es peligrosa, acepta el desafío de lo desconocido. El rebelde simplemente se despide del pasado.
    Es un proceso constante; por eso, ser un rebelde significa estar constantemente en rebelión, porque cada momento se va a convertir en el pasado. Por eso, el rebelde tiene que aprender un nuevo arte: el arte de morir a cada momento que ha pasado, de modo que pueda vivir libre en el nuevo momento que ha llegado.

La rebelión es un estilo de vida. Para mí es la única religión que es auténtica. Porque si vives de acuerdo a tu luz podrías equivocarte muchas veces, pero en cada equivocación te harás más sabio, más comprensivo, más humano. Pero uno tiene que liberarse de las iglesias, de los templos, de las mezquitas, de las sinagogas. Uno tiene que ser solo uno mismo y aceptar el desafío de la vida, te lleve donde te lleve. Tú eres el único guía. Eres tu propio maestro.



Mi rebelde, mi nuevo hombre, es Zorba el Buda. La humanidad ha vivido creyendo o bien en la realidad del espíritu y la irrealidad de la materia o en la realidad de la materia y la irrealidad del espíritu. Pero nadie se ha ocupado de mirar la realidad del hombre. No es solo espiritual, no es solo conciencia, ni es solo materia. Es una tremenda armonía entre materia y conciencia.

Zorba el Buda es la respuesta. Es la síntesis de la materia y el espíritu. Es la declaración de que no existe un conflicto entre la materia y la conciencia, de que podemos ser ricos en ambos sentidos. Podemos tener todo lo que el mundo nos puede proveer, todo lo que la ciencia y la tecnología puede producir, y podemos seguir teniendo lo que Buda encuentra en su ser interno: las flores del éxtasis, la fragancia de la divinidad, las alas de la última liberación.

Zorba el buda es el nuevo hombre, es el rebelde. Su rebelión consiste en destruir la esquizofrenia del hombre, destruir su división. Es una declaración de que el cuerpo y el alma están unidos: que la existencia está llena de espiritualidad, que las montañas están vivas, que los árboles sienten, que toda la existencia es ambos o quizá una sola energía expresándose a sí misma en dos formas, como materia y como conciencia. Toda la existencia no es otra cosa que un campo de energía.
    Podemos permitirle al hombre que tenga ambos mundos a la vez. No necesita renunciar a este mundo para tener el otro, ni tampoco tiene que negar el otro para disfrutar de éste. De hecho, tener un solo mundo cuando podrías tener los dos es ser innecesariamente pobre.



Zorba el Buda es la posibilidad más rica. El vivirá su naturaleza al máximo, y cantará la canción de esta tierra. No traicionará a la tierra ni tampoco al cielo. Reclamará todo lo que tiene esta tierra, todas las flores, todos los placeres, y también reclamará las estrellas en el cielo. Reclamará toda la existencia como su casa. Todo lo que contiene es para nosotros, y tenemos que usarlo de todas las formas posibles, sin culpa, sin conflicto, sin tener que elegir. Disfruta sin escoger todo lo que la materia es capaz de darle, y disfruta todo lo que la conciencia es capaz de darle.

Sé un Zorba, pero no te detengas ahí. Sigue caminando hacia ser un Buda. Zorba es una mitad, Buda es la otra mitad.

Zorba está ciego, no puede ver, pero puede bailar, puede cantar, puede disfrutar. El Buda puede ver, pero solo puede ver. Es pura visión, claridad y percepción, pero no puede bailar: está tullido, no puede cantar ni puede disfrutar.

Ha llegado la hora. El mundo es un fuego salvaje, todo el mundo está en peligro. El encuentro entre Zorba y Buda puede cambiar a toda la humanidad. Su encuentro es la única esperanza. Buda puede aportarte consciencia, la claridad, los ojos para ver el más allá, ojos para ver aquello que es casi invisible. Zorba puede dar todo su ser a la visión de Buda y dejar que no se quede solo en una visión seca, sino hacerla un estilo de vida danzante, alborozado, extático.

Le estoy dando a Buda energía para bailar, y le estoy dando a Zorba ojos para ver más allá de los cielos, hacia lejanas metas de la existencia y de la evolución. Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda.

Osho – El Libro del Hombre





(Disculpemos de buen grado las faltas de ortografía del autor del texto)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Los tres animales que habitan en ti ( A. Pascual & E. Barricart)



En nuestro interior habitan tres animales: el oso, el tigre y el dragón. El oso ordena nuestras emociones y nos otorga la capacidad de amar; el tigre gestiona nuestras acciones para que alcancemos las metas en el mundo de las cosas, y el dragón contempla nuestra vida desde las alturas, para que divisemos el propósito que la dota de sentido.





Mientras ignoramos su existencia, viven una lucha permanente de la que surgen el miedo, el estrés y el vacío, los tres grandes males que bloquean el camino del equilibrio. Pero cuando tomamos conciencia de que están ahí, todo cambia. De pronto, tienes en tus manos tres poderes destinados a alinear tu vida de forma natural.

Si los alimentas como es debido, dejarán de luchar y, al cesar el conflicto, te transmitirán sus atributos para que camines firme hacia la realización personal. Abrazarás a tu oso y te sentirás único, más allá de tus grietas y virtudes; tu tigre mostrará su garra y saldrás adelante en el complejo día a día; el dragón se elevará para tomar distancia y afinará su mirada para que, sin que te arrastren las olas de tus emociones y las acciones que vienen y van, puedas divisar lo verdaderamente importante.

Tres poderes en un ser único. Ése es el secreto para ser invencible. Eres tus tres animales al mismo tiempo y todo el tiempo. Tus tres animales en paz.




Para alcanzar la plenitud personal necesitamos que nuestros tres animales estén sanos. Los tres. Lo más probable es que en ti haya un animal dominante. Y es cierto que, dependiendo de las diferentes etapas de tu vida, necesitarás alimentar más a uno que a otro para reforzar su poder. En la juventud ha de rugir el tigre. En la madurez, un oso descuidado tras décadas de trabajo te reclama más atención. En los momentos de crisis, el dragón ha de volar alto para servirte de faro, relativizando tus emociones y acciones y consolidando tu propósito trascendente. Son tus tres poderes y están ahí para que los uses de la forma que mejor te conduzca –en cada momento– a la plenitud personal. Pero para ello necesitas partir del equilibrio que solo te brindará la buena salud de los tres animales.
    La ruptura del equilibrio te conduce a una versión distorsionada de ti mismo. Desde el equilibrio, eres libre de llamar al animal que necesitas para que despliegue todo su poder en cada escenario concreto.



Si están alimentados adecuadamente, conviven en paz en sus espacios respectivos. El oso en el calor de la tierra, buscando el abrigo del amor incondicional; el tigre en la superficie, gestionando los recursos; y el dragón en el cielo, tomando distancia. No hay interferencias y cada uno actúa con plena libertad en su espacio.
    La vida te habla, generando un sinfín de situaciones a las que has de responder desde la frecuencia del oso, del tigre o del dragón. En ocasiones habrás de abrazarla; otras le mostrarás tu garra. O tal vez te toque volar alto para observar las dos con distancia, relativizar lo negativo, valorar lo positivo y encontrar el verdadero sentido; pregúntale: ¿me va a ayudar esta meta a alcanzar un propósito y completar la vida que quiero vivir?, ¿en qué estoy contribuyendo a mi fin trascendente?
  
Tras tomar una decisión consciente, con un oso y un dragón sanos, acompañando en paz la acción del tigre (dotándole de una motivación emocionalmente saludable y con sentido), incluso los eventuales fracasos serán menores, ya que de inmediato retomarás el camino. Tendrás la certeza de qué has de hacer y hasta dónde debes llegar.
    Cuando reúnes el abrazo del oso, la garra del tigre y la mirada del dragón, toda tu vida se alineará como los astros en el cielo.




Ámate y ama desde la compasión, la aceptación y la generosidad, y brilla como el ser único que eres. Eres oso, tatúatelo en el corazón.

Actúa con valentía, resolución y firmeza para conseguir tus metas en el mundo de las cosas. Eres tigre, tatúatelo en el cerebro.

Contempla tu vida desde las alturas para relativizar las olas del día a día y divisar el propósito trascendente que dotará de sentido a tu existencia. Eres dragón. Tatúatelo en el alma.

Eres tus tres animales al mismo tiempo, y todo el tiempo. Tus tres animales en paz.


Cierra los ojos, permanece unos segundos en silencio y notarás sus corazones latiendo en tu interior. Sus tres latidos son tu latido.


Andrés Pascual & Ecequiel Barricart – El Oso, el Tigre y el Dragón

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Biblioteca sobre espiritualidad, autorrealización, metafísica tradicional, sabiduría y conocimiento, religión, misterios y enigmas, etc.




Presento esta selección de textos fundamentales (y creo de gran interés) sobre la sabiduría y el conocimiento universales, con el objeto de hacérselos llegar a cualquiera que lo solicite. Solamente enviadme un correo a la dirección: manulondra@hotmail.com, indicando en el asunto: Biblioteca, e indicando el/los libros que desea obtener (en formatos word y pdf, según los archivos de que dispongo). Atenderé vuestras peticiones sin condiciones ni otro interés que el de compartir este conocimiento tan gratificante.



Atienza, Juan G. – La gran manipulación cósmica
     “          “       – La meta secreta de los templarios
Baigent, Michael – El legado mesiánico
     “     , y otros – El enigma sagrado
Benítez, J.J. – Existió otra humanidad
     “        “   – Los astronautas de Jahvé
     “        “   – Mis enigmas favoritos
Biblia de Jerusalén
Biblia Israelita y nazarena
Blavatsky, H.P.  – Isis sin velo
       “         “    – La doctrina secreta
       “         “    – La voz del silencio
Bradem Gregg – El efecto Isaías
Brigitte Glaser, Ursula Vogt – Reiki
Bucay, Jorge  – De la autoestima al egoísmo
    “         “    – El camino de las lágrimas
    “         “    – El camino de la autodependencia
    “         “    – Una palabra por día
    “         “    – Recuentos para Demian
    “         “    – 20 pasos hacia adelante
Burckhardt, Titus – Alquimia
      “             “   – Reflexiones sobre la Divina Comedia de Dante
Calle, Ramiro A. – El libro de la serenidad
   “          “         – ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
   “          “         – Recobrar la mente
   “          “         – El gran libro del yoga
   “          “         – Aprender a vivir, aprender a morir
   “          “         – Las zonas oscuras de tu mente
   “          “         – 101 cuentos clásicos de la India
Canseliet, Eugene – La alquimia explicada
Castaneda, Carlos  – El Don del Águila
    “               “      – El fuego interno
    “               “      – El arte de ensoñar
    “               “      – El conocimiento silencioso
    “               “      – Pases mágicos
    “               “      – El arte de ensoñar
Charpentier, Louis  – El enigma de la Catedral de Chartres
       “              “    – Los gigantes y el misterio de los orígenes
       “              “    – El misterio de Compostela
Chopra, Deepack  – Las 7 leyes espirituales del éxito
     “          “        – Conocer a Dios
     “          “        – El sendero del mago
     “          “        – Curación cuántica
     “          “        – Un camino a la sabiduría
Coomaraswamy, A. K.   – Hinduismo y budismo
        “                  “     – El Vedanta y la tradición occidental
        “                  “     – La doctrina india del fin último del hombre
        “                  “     – Arte y simbolismo tradicional
        “                  “     – ¿Qué es civilización?
        “                  “     – Los vedas
        “                  “     – Artículos selectos metafísica
Dalai Lama  – El arte de la felicidad
   “       “     – Hacia la paz interior
De Mello, Anthony    – Autoliberación interior
      “              “       – Caminar sobre las aguas
      “              “       – La iluminación es la espiritualidad
      “              “       – La oración de la rana
      “              “       – Despierta, charlas sobre la espiritualidad
      “              “       – El canto del pájaro
      “              “       – Una llamada al amor
      “              “       – Medicina del alma
Doria, Jose M. – La inteligencia del alma
Dyer, Wayne     – Tus zonas sagradas
     “        “       – Tus zonas mágicas
     “        “       – Tu yo sagrado
     “        “       – El poder de la intención
     “        “       – Los regalos de Eykis
     “        “       – La fuerza del espíritu
     “        “       – Construye tu destino
     “        “       – La fuerza de creer

El Corán
Eliade, Mircea – El mito del eterno retorno
    “         “     – Lo sagrado y lo profano
    “         “     – Mito y realidad
    “         “     – Mitos y arquetipos
    “         “     – Nacimiento y renacimiento
    “         “     – Yoga, inmortalidad y libertad
Evangelios Gnósticos
Evangelios Apócrifos
Franckh, Pierre – La ley de la resonancia
Fromm, Erich – La condición humana actual
Fulcanelli – El misterio de las catedrales
      “       – Las moradas filosofales
Galeano, Eduardo  – Espejos
      “            “      – Patas arriba
      “            “      – Varios
Gandhi – Reflexiones sobre la no violencia
     “     – Reflexiones sobre la verdad
     “     – El arte de la no violencia
     “     – Mi religión
Gibran, Khalil – Los secretos del corazón
    “          “    – Pensamientos y Meditaciones
Guenon, Rene  – El simbolismo de la cruz
     “          “    – El rey del mundo
     “          “    – La crisis del mundo moderno
     “          “    – Los estados múltiples del ser
     “          “    – Formas tradicionales y ciclos cósmicos
     “          “    – Autoridad espiritual y poder temporal
     “          “    – Introd. general al estudio de las doctrinas hindúes
     “          “    – La Gran Tríada
Gurdjieff, G.I.   – La vida es real solo cuando yo soy
      “         “     – El mensajero del bien venidero
Huxley, Aldous – Las puertas de la percepción
Jodorowsky – El tarot de Marsella restaurado
Jung, C.G.  – El secreto de la flor de oro
   “       “    – El hombre y sus símbolos
   “       “    – Psicología y Alquimia
Kinslow, Frank – La curación cuántica
Krishnamurti, Jiddu   – La libertad interior
      “                 “    – El arte de vivir
      “                 “    – El camino de la inteligencia
Madre teresa de Calcuta – El amor más grande
Osho – Meditación, la primera y la última libertad
   “    – El libro de la Nada
   “    – Mi camino
   “    – El camino hacia la felicidad
   “    – El libro del hombre
   “    – ¿Qué es la meditación?
   “    – Los misterios de la vida
Ouspensky. P.D. – El simbolismo del Tarot
      “            “    – Psicología de la posible evolución del hombre
Peña Nieto, Ángel – Autoestima, amor y felicidad
Piñero, Antonio  – Los evangelios apócrifos
    “           “      – La verdadera historia de la Pasión
Picknett, Lynn   – La revelación de los templarios
Plotino – Sobre el bien o el Uno
Popol Vuh
Ramacharaka –  La vida después de la muerte
Ramana Maharsi – Día a día con Baghavan
Rampa, Lobsang – El tercer ojo
Redfield, James  – Guía vivencial
     “          “       – La nueva visión espiritual
Ribeiro, Lair   – Aumente su autoestima
Ros, Ricardo  – Stop a la ansiedad
Schwaller, Lubicz – Esoterismo y simbolismo
Séneca – De la brevedad de la vida
Shivapremananda, Swami – Cómo comprendo yoga
Sierra, Javier  – En busca de la edad de oro
    “        “     – La ruta prohibida y otros enigmas de la historia
Sri Aurobindo – El ser psíquico
Stewart, R.J. – Los mitos de la Creación
Takuan - Sabiduría
Tierno, Bernabé – Hoy, aquí y ahora
Tölle, Eckhart  – El poder del ahora
    “        “      – Practicando el poder del ahora
    “        “      – Una nueva Tierra
Tucci, Giuseppe – Apología del taoísmo
Tse, Lao – Tao te King
Unamuno. Miguel de – Del sentimiento trágico de la vida
Velikovsky, E. – En el principio
Vidal, César  – El primer evangelio. El documento Q
    “       “     – Los evangelios gnósticos
    “       “     – Los manuscritos del Mar Muerto
Watts, Alan – Budismo
    “       “    – Conviértete en lo que eres
    “       “    – El arte de ser Dios
    “       “    – El camino de la liberación
    “       “    – El camino del Tao
    “       “    – El libro del Tabú
    “       “    – La sabiduría de la inseguridad
    “       “    – La vida como juego
    “       “    – Nueve meditaciones
    “       “    – Salir de la trampa
    “       “    – Vivir el presente
    “       “    – Psicoterapia del Este, psicoterapia del Oeste
Weiss, Brian – Los mensajes de los sabios
    “        “    – Solo el amor es real

La hierba crece de noche (José L. Martín Descalzo)



La hierba –como todas las cosas grandes e importantes del mundo– crece de noche, en silencio, sin que nadie la vea crecer porque bondad y bien empalman con silencio, así como la estupidez va siempre acompañada del brillo y del estrépito.

La gran peste de este mundo contemporáneo es que en él solo se conceden altavoces a los necios. Si usted “solo” ama, “solo” trabaja, “solo” piensa y estudia, “solo” trata de ser honesto, ya puede matarse a hacer todas esas cosas tan poco importantes, que jamás saldrá en la primera página. Cualquier criminal será más importante que usted. Y así es como los hombres de hoy estamos condenados a ver perpetuamente la realidad a través de un espejo deformante.
   Henos aquí en un mundo superinformado que informa de todo menos de lo fundamental. Henos aquí en un tiempo en que nunca sabremos si los hombres aman, esperan, trabajan y construyen, pero en el que se nos contará con todo detalle el día que un hombre muerda a un perro.



Presiento que aquí está una de las claves del hombre contemporáneo: solo vemos el mal, solo parece triunfar la estupidez. Esto último no es culpa de la prensa: desde que el mundo es mundo, los tontos han hacho siempre mucho ruido. Y así como 100 violentos son capaces de traer en jaque a 30 millones de pacíficos, una docena de infradesarrollados son capaces de poner patas arriba todo lo que los mejores hombres lograron construir a lo largo de los siglos. Frente a ello solo nos queda la sonrisa, reírse un poco de la condición humana y de esa ancha zona de tontería que todos llevamos dentro de nuestra propia alma. Sonreír, mirarnos al espejo, sacarle la lengua a la tontería externa y la interna… y seguir trabajando.

Porque ésta es la gran verdad: toda la necesidad del mundo nunca será capaz de impedir que la hierba siga creciendo de noche… siempre que la hierba sea capaz de seguir creciendo callada y oscuramente y no caiga también ella en las tentaciones de envidiar a los ruidosos. Puede el dolor acorralarnos, pero no emponzoñarnos. Puede la justicia agredirnos, pero no ahogarnos. Solo la propia cobardía puede conducirnos al desaliento y, con él, envenenarnos.



Damos una importancia desmesurada al mal. Invertimos lo mejor de nuestras horas en lamentarnos de él o en combatirlo. Y casi ya no nos resta tiempo para construir el bien. Efectivamente: sobran en el mundo los llorones, faltan trabajadores. Y las lágrimas son malas si solo sirven para enturbiar los ojos y maniatar las manos.
   ¡Ni una lágrima, pues! Mis ojos –cuando están claros– saben, aunque no vean, que en la negrura del mundo hay millones de almas creciendo en la noche, silenciosas y humildes, constructoras y ardientes. No gritan, pero aman. No son ilustres, pero están vivas. No salen en los periódicos, pero ellas sostienen al mundo.

Hay en todo lo ancho del planeta millones de flores que nuca verá nadie, que crecerán y morirán sin haber “servido” para nada, pero que están orgullosas por el simple hecho de vivir y haber sido hermosas.



Los hombres deberíamos vivir con el alma siempre en borrador; sabiendo siempre que todo está en camino, que nada es definitivo ni irrepetible, que, en todo caso, todo puede ser mejorado y multiplicado. Cuando se nos endurece el alma y las ideas, envejecemos y empezamos a ser juguetes de la anarquía. ¡Qué pocas veces desenvainan los hombres sus almas! Las tienen, son enormes y magníficas, resistentes al dolor, literalmente invencibles. Pero anestesiadas, atrofiadas de grasa, mojadas como paja que humea y no arde.


Sí, la ceguera es una gran misericordia. Si los hombres viéramos el mal que nos hacemos los unos a los otros y, sobre todo, el bien que podríamos hacernos y que, por cobardía, dejamos de hacer, moriríamos. Sigamos, pues, viviendo. No vayan el miedo o la cobardía a destruirnos ni un solo segundo antes de lo absolutamente inevitable.


José Luis Martín Descalzo – Razones para la esperanza

miércoles, 18 de octubre de 2017

La mente es un enfermedad (Osho)



La mente es una enfermedad. La mente no puede estar sana porque nunca puede estar entera. La mente siempre está dividida; la división es su base. Si no puede estar íntegra, ¿cómo va a poder estar sana? Y si no puede estar sana, ¿cómo va a ser sagrada?. La mente es la enfermedad, porque dice: “… o esto o lo otro. ¡Elige!” Y elegir es la función de la mente; la mente  no puede existir sin elegir. Al elegir caes en la trampa, porque siempre que eliges lo haces en contra de algo. Cuando eliges, divides, y la vida es una unidad. La existencia no puede dividirse, la existencia es un profundo “unísono”. Si dices: “esto es bonito y esto es feo”, la mente ha entrado en escena, porque la vida es las dos cosas juntas. No hay una línea divisoria. La vida va fluyendo de esto a aquello. Lo bonito se vuelve feo, la vida se convierte en muerte, y la muerte vuelve a nacer de nuevo.

¿Qué vas a hacer con la vida? No puedes elegir. Si quieres estar con la vida, con la totalidad, tendrás que vivir sin elegir. La mente tiene la tentación de dividir. Una vez que divides, la mente se encuentra a sus anchas. Si no divides, si dices: “No voy a decir nada. No voy a juzgar”, la mente se siente en su lecho de muerte.

La vida no es lógica. La lógica es solo una parte (por supuesto muy clara, categorizada, encasillada, dividida) pero la vida es confusa. ¿Qué le vas a hacer? Es así. No es tan lineal, tan clara, tan dividida; es un caos. Pero la lógica está muerta y la vida está viva, así que la cuestión radica en elegir la lógica o bien elegir la vida.



Si el hombre se encuentra en un problema es debido a los muchos maestros que han envenenado su mente, que le han estado enseñando: “!Elige esto! ¡No hagas esto, haz esto!”. Todas estas lecciones le han destruido. Y parecen lógicas. Si discutieras con ellos, ellos siempre tendrían razón. La lógica les apoya.

Tu mente dirá: “Si no tienes preferencias te convertirás en un animal. Si no eliges, ¿cuál es la diferencia entre tú y un árbol?” hay una diferencia, una gran diferencia; pero no la diferencia que trae la mente, sino una que viene a través de la consciencia. El árbol vive sin elección, inconscientemente. Tu vivirás sin elección, conscientemente. Esto es lo que significa consciencia. Sin elección, y la mayor diferencia es que serás consciente de que no estás eligiendo.

¿Qué es el silencio? El silencio es un profundo entendimiento; un entendimiento de que el fenómeno de elegir te causa tensión. Aunque lo que prefieras es el silencio, te pondrás tenso.
    Entiéndelo, siéntelo; siempre que prefieras algo, te pones tenso; cuando no prefieres, no hay tensión, estás relajado. Y cuando estás relajado, tus ojos poseen cierta claridad, no están velados por nubes y sueños. No se mueven pensamientos en la mente, puedes ver a través de ella. Y cuando puedes ver la verdad, ella te libera. La verdad libera.

Vive sin opiniones. Vive desnudo, sin ropa alguna, sin opiniones acerca de la verdad, porque la verdad detesta todas las opiniones: Abandona todas tus filosofías, teorías, doctrinas, escrituras! ¡Abandona toda esa basura! Vive en silencio, sin elegir, con los ojos simplemente dispuestos a ver lo que hay, de ninguna manera esperando ver tus deseos realizados. No cargues con deseos. Se dice que el camino del infierno está completamente lleno de deseos, de buena voluntad, de esperanzas, de sueños, de arco iris, de ideales. El camino del cielo está absolutamente vacío. ¡Despréndete de todas las cargas! Simplemente ve lo que hay. No lleves contigo ninguna mente. Vive sin mente.



Esta es la enfermedad de la mente. Lo que a uno le gusta y lo que le disgusta, a favor y en contra. ¿Hay alguna manera de superar esta enfermedad? No, no hay manera. Uno simplemente tiene que entenderlo, mirar el hecho en sí mismo. Uno solo tiene que cerrar los ojos y mirar en su propia vida; observarla. Y sentirás la verdad. Y cuando sientes la verdad, la enfermedad desaparece. No hay ningún remedio para ella. Simplemente entiende cómo has creado toda esta confusión a tu alrededor, cómo has creado todo ese sufrimiento. Y nadie más que tú lo ha creado; es la enfermedad de tu mente: preferir, elegir.

No decidas. Acepta la vida en su totalidad. Tienes que ver la totalidad; la vida y la muerte juntas, el amor y el odio juntos, la felicidad y la desgracia juntas, la agonía y el éxtasis juntos. Si los ves juntos, entonces ¿qué quedará para elegir? Entonces la elección desaparece.
   No es que tú la dejes. Si eres tú el que la dejas, se convertirá en una elección; ésta es la paradoja. No supongas que tienes que dejarla, porque si la dejas eso ya quiere decir que has elegido a favor y en contra. Ahora tu elección es la totalidad y en contra de la división, pero la enfermedad ha entrado. Es algo muy sutil.



Simplemente entiende, pues la propia comprensión hace que la elección desaparezca. Nunca la abandones. Simplemente te ríes… y pides una taza de té.

La realidad está justo ahí, siempre esperando cerca de tu corazón, cerca de tus ojos, cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes vivirla, pero no puedes “pensarla”. Puedes ver la realidad, ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que el pensar no toca la realidad. Un amante puede conocer la realidad, hasta un bailarín puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador sigue sin tocarla.

Hay que parar el pensar, pero no volviéndose inconsciente. Hay que parar el pensar haciéndose más consciente, más alerta, dándose uno más cuenta, porque la energía que se pone en el pensar se mueva hacia ser consciente y surja en ti un testigo del proceso de pensar; mirándolo, observándolo, siendo un observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto…


Osho – El libro de la nada

lunes, 11 de septiembre de 2017

Vivo sin vivir en mí… (José María Izquierdo)





Ahí os envío unas cuartillas que quisieron expresar lo que sentía… y que lo expresaron a medias. Luego, al copiarlas… las modifiqué. Comprendí que el público no había de enterarse del sentido íntimo que tenían. Y no comprendiéndolas me parecía inútil, impropio publicarlas. Puede guardarlas aquel de vosotros, a quien menos estorben.


Vivo sin vivir en mí…

Y tan poca vida tengo,
que muero porque me muero…

Esta es mi paráfrasis –como mía triste y fría– del estribillo inglosable de la monja andariega y de la doctora mística.
Que muero… porque me muero… y quisiera vivir.
Que muero con el mal de la muerte… y no sé nada de la vida.
Y tan poca vida tengo… que vivo muriendo
y tan sin vida estoy… que vivo con la vida sin vida de la muerte.
Vivo sin vivir en mí.
Vivo fuera de mí. Enajenado…
Vivo muy dentro de mí mismo. Enmimismado
vivo conmigo sin vivir en mí, y en mí sin vivir conmigo
no vivo; muero…
Para vivir y no morir…

Vivo sin vivir en mí…
No me hallo en mí. Por mí… no hallo a mi yo. Yo no me hallo.
Mi cuerpo ¿es el cuerpo mío? Mi alma ¿es el alma mía?
Mi cuerpo no es el cuerpo de mi alma, ni mi alma es el alma de mi cuerpo.
Pero ¿acaso son míos este cuerpo y esta alma?
¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo… extranjero en mi cuerpo, extraño de mi alma?
Este cuerpo que no es el mío-, este alma que no es mi alma-; ¿de quién son? Si son míos ¿por qué casados mueren y divorciados viven?
Así no me hallo… no me siento… ni me pienso… ni me quiero.
Así ¿cómo ser espontáneos?
Y así vivo muriendo.

Así me he pasado mi vida… así llegará mi muerte…
Sin que llegue mi hora… si gozar mi devenir…
Sin dejar de pasar… sin poder decir: ¡ahora!...
Y ahora…
Viviendo muero.

Vivo sin un deseo, sin una experiencia…
Y muero de una vaga emoción, por mi imposible ensueño.
Vivo lleno de un vacío interior. Sin un acto, sin una obra…
Y muero en medio del vacío exterior… de las cosas, de los sucesos…
Vivo de voliciones no queridas, de impensados pensamientos…
Sin un recuerdo perdurable… sin una esperanza realizada…
Con un pasado ingrato… y un porvenir esquivo…
y muero de… amor,… de amar… de amar el amor… el amor de amar.
Así me hallo,… así me siento,… así me pienso… así me quiero…
y así ¿cómo ser claro?
Y así muero viviendo.

Así he pasado por la vida… así llegaré a la muerte
sin llegar a parte alguna… Sin comprender mi destino
sin que pase la dicha… Sin poder decir: ¡hela aquí!
Y he aquí, cómo…
Muriendo vivo…
Vivo sin vivir en mí…





Vida sin vida… ¿cómo expresarla?
Muerte sin muerte… ¿cómo explicarla?
¿Cómo razonar… enajenado…?
¿Cómo dialogar ensimismado?
Sin espontaneidad ¿cómo manifestarse en el mundo de las formas?
Sin claridad ¿cómo conducirse por el mundo de los conceptos?

Expresar lo que sentimos y queremos, es una manera de dar
nuestra vida, de comunicarnos. Es una comunión de nuestra alma bajo una forma sensible.
Explicar lo que pensamos es un modo de librarnos del caos, de salir de nuestro yo. Es una revelación, un desdoblamiento, un desarrollo de nuestro espíritu…
Y ¿cómo darnos, si es tan pobre nuestra vida, y vivimos fuera de nosotros mismos?
¿Y cómo desdoblarnos, si no acertamos a salir de nosotros mismos, sino… para ir muriendo?
Vagando en la región de las abstracciones sentimentales –tan lejos del mundo sensible como del inteligible– ¿cómo triunfar en los negocios y brillar en sociedad?

Sin vida que dar y sin poder librarme de la muerte ¿dónde hallar la simpatía que nos haga amables? ¿dónde hallar la virtud que nos haga amados?
¿Cómo presentarnos en escena, si estamos idos…?
¿Cómo atender a los demás si permanecemos absortos?
Y si hasta el sonreír es para nosotros un esfuerzo, y la misma meridiana realidad es para nosotros nebulosa como un sueño, ¿podremos saborear y compartir el exquisito placer convival, como lo saborean y comparten, las almas amigas que son flor de elegancia y de gracia?




Este es mi cuento… El cuento de un hombre que perdió su nombre.

Este era un hombre que un día abandonó su cuerpo –en una esquina– para mas divagar, con el alma libre, por la región de las ideas puras.. Cuando quiso volver a su cuerpo… para contemplarse en los ojos azules de una mujer… halló que ni su cuerpo, ni su alma, servían para vivir la vida… Y desde entonces vive muriendo… y solo revive, para morir muy luego, cuando divisa una sonrisa, que rima con aquella otra que aureolaban unos ojos azules… o cuando percibe la música de un alma que le recuerda aquella edad en que era ingenuo y puro, como un niño… que era.


José María Izquierdo Martínez (1886-1922)