jueves, 22 de febrero de 2018

¿Qué es la realidad? (Alan Watts)



Tú y yo formamos con el universo físico un todo tan continuo como el que forma la ola y el océano. El océano ondula, y el universo humaniza. Pero nuestra conciencia, o el modo en que sentimos y concebimos nuestra existencia, están en el mito de que somos algo hecho, de que somos piezas, de que somos cosas, nuestras conciencias han sido influidas de esa manera, que no lo sentimos . Hemos sido hipnotizados por la conciencia social, para sentir y creer que solo existe dentro de nuestra piel; que no somos el bang original, sino tan solo algo en un remoto remoto del mismo. Por eso estamos muertos de miedo. Mi onda va a desaparecer, voy a morir y eso sería horrible. Por eso nos sentimos todos tristes y deprimidos.

Si existe algo que pueda tener inteligencia, belleza y amor, lo ha hallado en otras personas; dicho de otra forma, existe en nosotros, en cuanto somos humanos. Si está en nosotros, es sintomático del esquema general. Los mitos que fundamentan nuestra cultura y que fundamentan nuestro sentido común no han sido enseñados en los sentidos con el universo, somos tan solo partes del mismo. Y creo que tenemos necesidad urgente de empezar a sentir que somos el universo entero, cada uno de nosotros. Si no es así, nos vamos a volver locos. El proceso biológico que llamamos vida, con su profusión maravillosa de innumerables diseños y formas, es esencialmente lúdico. La naturaleza de la vida es un juego, y es el fin de sí misma.



Nuestra cultura muestra una conciencia básica de alegría por la culpa de la creencia en la obligatoriedad de la existencia. ¿Es nuestro deber acaso sobrevivir? Vida y muerte, existencia e inexistencia existen simultáneamente. Si empezaste a funcionar de acuerdo con la óptica, comenzarías a ver con toda claridad que todo lo define como tú mismo va junto con todo cuanto se experimenta como otro . Si no puedes experimentar la otredad, no puedes experimentarlo.

Así que cuando se abre una cuenta de esta polaridad, entonces puede empezar a parecer que su organismo no es algo separado del entorno con el que se enfrenta, que se enfrenta con él, que lo que es la vida se polariza como entorno y organismo, sujeto y objeto, conocedor y conocido, y en realidad es una sola cosa que juega a desdoblarse. Por esto es posible que una persona que de repente se dé cuenta de que la forma un todo con el entorno tenga una visión más cabal, una sensación más correcta de la realidad.



La raza humana tiene que dejar de conquistar la naturaleza, abandonar su actitud hostil ante el medio ambiente, porque si seguimos adelante con una tecnología basada en la hostilidad, vamos a cargarnos al planeta.
   Dicho de otra forma, estamos obstaculizando los procesos naturales, como si no reconociéramos la interconexión del entorno con cada uno de sus miembros y con nuestros mismos órganos físicos. El medio ambiente es tu propio cuerpo, expandido.

Es vitalmente necesario hacer que los individuos lleguen a que su existencia no sea extraña al medio, que sea parte de él mismo, que pueda entenderse que el mundo tenga seres humanos de la misma forma que un hombre que tenga manzanas. Si las manzanas son sintomáticas del hombre, también los seres humanos son los padres de la naturaleza de este universo físico. Si el manzano manzanea , el mundo personaliza . Es un mundo que hace gente, además de muchas otras cosas interesantes.




Pero, ya veis, hemos sido educados en esta cultura para creer de sentido común que, fuera de la piel humana, el mundo es manifiestamente estúpido. Que es una interacción de "fuerzas ciegas" que se han disfrazado. Por otra parte, si logramos que las personas superen esta sensación de su propia existencia, para siempre de la solidaridad, el hecho de ser parte de todo lo que sucede, habremos dado un gran paso adelante en el camino de crear una motivación emocional para cuanto hay que hacer urgentemente. Si no lo hacemos, pues bien, a la raza humana no le queda mucha cuerda.


Alan Watts - ¿Qué es la realidad?

martes, 6 de febrero de 2018

Jazz Piano Trio

En esta colección de listas recopilo, a mi entender, varios de los mejores álbumes de Jazz protagonizados por grandes intérpretes de Piano, Bajo y Percusión, que armonizaron unos tríos legendarios formados en los años 50 y 60 principalmente. Grandes tríos de jazz convertidos en clásicos del género, con un sonido amable, elegante, inteligente, virtuoso y enérgico en ocasiones, pero con emociones contenidas. Suenan apropiadamente en cualquier momento y actividad en que nos encontremos.

Los añado en orden alfabético para localizarlos mejor.




















































Tu propósito interior (Eckhart Tölle)


Tu vida tiene un propósito interior y un propósito exterior. El propósito interior se refiere al Ser y es primario. El propósito exterior se refiere al hacer y es secundario. El propósito verdadero no tiene que ver con lo que haces, sino con lo que eres, es decir, con tu estado de conciencia. La acción, aunque es necesaria, es solo un factor secundario en la manifestación de nuestra realidad exterior. Por muy activos que seamos, por mucho que nos esforcemos, nuestro estado de conciencia crea nuestro mundo y, si nada cambia en ese nivel interior, da la mismo cuánta acción apliquemos. No haremos más que recrear versiones modificadas del mismo mundo, una y otra vez, un mundo que es un reflejo exterior del ego.



Cuando has percibido un atisbo de conciencia o de presencia, lo sabes de primera mano. Y no es solo un concepto que está en tu mente. Entonces puedes tomar la decisión consciente de estar presente en lugar de abandonarte al pensamiento inútil. Puedes invitar a la Presencia en tu vida, es decir, crear espacio. Abrirte a la conciencia emergente y traer su luz a este mundo se convierte entonces en el propósito primario de tu vida.

La acción despierta es la armonización de tu propósito exterior –lo que haces– con tu propósito interior: despertar y mantenerte despierto. Mediante la acción despierta, te haces uno con el propósito de partida del universo. La conciencia fluye a través de ti hacia este mundo. Fluye en tus pensamientos y los inspira. Fluye en lo que haces y lo guía y le da poder.

Las modalidades de acción despierta son la aceptación, el disfrute y el entusiasmo. Cada una representa cierta frecuencia de vibración de la conciencia. Es preciso que estés vigilante para asegurarte de que una de ellas está actuando siempre que te dedicas a hacer algo, desde la tarea más simple a la más compleja. Si no estás en estado de aceptación, disfrute o entusiasmo, mira con atención y descubrirás que estás creando sufrimiento para ti y para otros.




Cuando no puedas disfrutar haciendo una cosa, al menos puedes aceptar que eso es lo que tienes que hacer. La aceptación significa decirte: por ahora, esto es lo que esta situación, este momento, exige que yo haga, y lo haré de buena gana.
   Si no puedes disfrutar ni aceptar, lo que haces deja de hacerlo. De lo contrario, no estás asumiendo la responsabilidad de la única cosa de la que puedes ser realmente responsable, que además es la única cosa que de verdad importa: tu estado de conciencia. Y si no asumes la responsabilidad de tu estado de conciencia, no estás asumiendo la responsabilidad de la vida.

En el nuevo mundo, el gozo sustituirá al deseo como fuerza motivadora de las acciones de la gente. El deseo surge del engaño del ego, que te dice que eres un fragmento separado, desconectado del poder que hay detrás de toda la creación. Mediante el gozo, te conectas con ese poder creativo universal. Disfrutarás de toda actividad en la que estés plenamente presente, de toda actividad que no sea solo un medio para lograr un fin. No es la acción que realizas lo que en realidad te hace disfrutar, sino la profunda sensación de vitalidad que fluye en ella. Esta vitalidad es una misma cosa con lo que tú eres. Esto significa que cuando disfrutas haciendo algo, estás experimentando verdaderamente el gozo del ser en su aspecto dinámico. Por eso, todo lo que haces disfrutándolo te conecta con el poder que hay detrás de toda creación.



Entusiasmo significa que disfrutas a fondo con lo que haces, más el elemento añadido de un objetivo o visión para los que trabajas. Cuando añades un objetivo al disfrute de lo que haces, el campo de energía o frecuencia vibratoria cambia. Al disfrute se le añade ahora cierto grado de lo que podríamos llamar Tensión estructural, y eso lo convierte en entusiasmo. En la cumbre de la actividad creativa alimentada por el entusiasmo habrá una intensidad y una energía enormes. Te sentirás como una flecha que va volando hacia la diana… y que disfruta con el vuelo.



A diferencia del estrés, el entusiasmo tiene una frecuencia de energía alta, y por eso está en resonancia con el poder creativo del universo. El entusiasmo sabe adónde va, pero al mismo tiempo está en plena comunión con el momento presente, la fuente de su vitalidad, su alegría y su poder. El entusiasmo no “quiere” nada porque no le falta nada. Es uno con la vida, y, por muy dinámicas que sean las actividades inspiradas por él, no te pierdas en ellas. Y siempre queda un espacio en calma pero intensamente vivo en el centro de la rueda, un núcleo de paz en medio de la actividad, que es la fuente de todo y que nada puede alterar.

Estamos inmersos en un acontecimiento trascendental en la evolución de la conciencia humana. En nuestro planeta, y puede que al mismo tiempo en muchas partes de nuestra galaxia y más allá, la conciencia está despertando del sueño de la forma. Esto significa que ahora la conciencia puede empezar a crear forma sin perderse en ella. Puede seguir siendo consciente de sí misma, incluso mientras crea y experimenta formas. ¿Por qué habría de seguir creando y experimentando formas? Porque disfruta haciéndolo. ¿Cómo hace eso la conciencia? Por medio de humanos despiertos que han aprendido el significado de la acción despierta.

    Una nueva especie está surgiendo en el planeta. Está surgiendo ahora, y tú formas parte de ella.


Eckhart Tölle – Todos los seres vivos somos uno

miércoles, 10 de enero de 2018

Elegir ser humano (René Dubos)



  
Lo que define el lugar que ocupa nuestra especie en la Naturaleza no es su animalidad, sino su humanidad. El altruismo y la ternura son actitudes muy extendidas y, a veces, llevan hasta el sacrificio de uno mismo. Es cierto que el altruismo tiene raíces muy profundas en nuestro pasado biológico y presenta unas ventajas para la evolución del grupo, porque facilita su supervivencia. Pero el aspecto realmente humano del problema no es el origen biológico del altruismo ni sus ventajas, sino, más bien, el hecho de que ese carácter es ahora uno de los valores absolutos por los que nuestra humanidad  trasciende nuestra animalidad.
    El carácter más importante de los seres humanos es que pueden escapar, si quieren, a la tiranía de su herencia biológica. En lugar de estar totalmente a merced de sus genes y de sus hormonas, tienen la libertad que proviene del libre albedrío y de poseer un juicio moral. En otras palabras, su naturaleza humana puede reprimir su naturaleza animal.

Nuestra animalidad nos impulsa a la negligencia y al despilfarro de los recursos, pero el deseo por la forma y el orden es también muy antiguo y se encuentran expresiones del mismo en todas las épocas de la vida humana. Así, en la naturaleza humana, paralelamente a la tendencia al despilfarro y a la negligencia, existe una búsqueda de la forma y de valores estéticos. La diferencia entre la humanidad  y la animalidad se establece, precisamente, por esta transformación de las necesidades utilitarias en una aventura del espíritu, transmutación que se produjo mucho antes de las civilizaciones históricas.



No se puede ser completamente humano más que cumpliendo una paradoja. Por un lado, ser humano exige que se cultive su individualismo y se respete el de los otros. Pero, por otro lado, la pertenencia a la colectividad implica la aceptación de deberes y de limitaciones que, a veces, parecen incompatibles con el individualismo. Cada ser humano se sabe diferente de todos los demás y el individualismo es considerado una cualidad deseable en las sociedades modernas. El sentido de la personalidad es una expresión relativamente reciente de la progresión de la animalidad hacia la humanidad. Aunque teniendo una fuerte conciencia de su particularidad, toda persona normal pertenece a un grupo social con el cual se identifica de una forma casi inconsciente. La adquisición de la personalidad implica una separación psicológica del medio exterior, y una objetivación de las cosas y de los demás seres vivos. Es cierto que el desarrollo de la personalidad es el origen del curioso deseo, tan frecuente en los humanos, de aislarse del grupo social, al menos de vez en cuando. A todas las personas les gusta mantener entre ellas un determinado espacio físico que las separa en las relaciones corrientes.

El culto a la individualidad constituye un resultado casi patológico de la evolución social de la especie humana. Pero, por otro lado, el miedo al aislamiento que causa ese culto ha sido compensado por la persistencia de la necesidad de pertenencia a un grupo social.
    En las condiciones ordinarias de la vida, todo ser humano proclama naturalmente su individualismo y derechos que le corresponden por ser un ejemplar único. Pero difícilmente puede escapar a la influencia de las actitudes y de los sueños, que simbolizan las tradiciones, las costumbres y los héroes de su colectividad. La humanización consiste en un control voluntario de su animalidad, y no en un simple desarrollo. Cada vez más, ser humano implica querer ser humano.



La evolución es una ley inevitable de la Naturaleza. En los demás seres vivos, la evolución se produce por modificaciones orgánicas, pero en la Humanidad la evolución implica casi exclusivamente unas transformaciones tecnológicas y sociales. Después de haber creído ciegamente en un progreso identificado con una civilización cada vez más compleja, nuestros contemporáneos intentan descubrir de nuevo las satisfacciones de un orden más simple y más directo, las que dan sentido y emociones a la vida compartida con los seres queridos. Se empieza a dudar del progreso tecnológico en el momento preciso en que éste podía desarrollarse más rápidamente.

La angustia respecto al valor real del progreso tecnológico no proviene de un rechazo de las comodidades que la ciencia ha introducido en la vidas, sino, más bien, del coste social. Incluso cuando el progreso tecnológico aporta nuevas satisfacciones, éstas no compensan la pérdida de un cielo luminoso, de un aire embalsamado, de un agua de río clara y con abundantes peces, de un vecindario tranquilo y armonioso. El esfuerzo que se hace en el mundo por proteger el ambiente trasciende los problemas planteados por la contaminación y por los recursos naturales. Representa el inicio de una cruzada para recuperar ciertos valores de la vida sensorial y afectiva, cuya necesidad es fundamental e inmutable porque está inscrita en el código genético de la especie humana.

La visión tecnológica que domina el mundo en el momento actual no durará, sin duda, más tiempo que las otras formas de civilización en Europa. O bien será rechazada completamente, o, al menos, será modificada tan profundamente que aparecerá ante nuestros descendientes como un período de barbarie. En lugar de constituir, como ahora, una fuerza casi independiente, la tecnología tendrá que incorporarse a los medios naturales y someterse a unas restricciones que la harán menos destructiva y más compatible con el orden cósmico.
    Para muchos de nuestros contemporáneos, la tecnología ha creado un mundo donde reina la abundancia, pero un mundo aburrido. Por prodigiosas que sean las realizaciones de la ciencia y de la tecnología y profunda su influencia en la vida cotidiana, no tienen un efecto real sobre la imaginación o las emociones del gran público. Las pasiones fundamentales son las mismas y, en muchos casos, la vida moderna no hace más que debilitar la forma de satisfacerlas. Las sociedades modernas no podrán escapar a su aburrimiento crónico más que añadiendo a los valores de la vida tecnológica las ricas experiencias sociales de la vida primitiva.


Quizá ha llegado el momento de reemprender figuradamente la ruta, no para escapar a la civilización, sino para darle una nueva forma. No podemos predecir cómo será esa forma, salvo que deberá ser compatible con los caracteres y las necesidades que definen la naturaleza biológica de la especie humana y que no pueden cambiar en sus aspectos más fundamentales. Se tratará menos de una nueva creación que de una resurrección. El orden mundial que resultará de la integración de los sistemas sociales será una forma superior de unidad humana, compatible con el pluralismo de los modos de vida y de las ideologías. Pero una verdadera integración no puede estar sólidamente basada más que en un sistema de valores aceptado por la mayoría del grupo social y que pueda contribuir a la alegría de vivir.


Desde luego existe una forma de la alegría de vivir que proviene del hecho mismo de la existencia, una satisfacción puramente orgánica que algunos animales pueden gozar al igual que la especie humana. Pero existe también otra forma de la alegría  de vivir –la felicidad– que parece ser particular de los seres humanos. Ésta tiene su origen en el profundo sentimiento de que su vida personal es la realización de sus sueños, y que su vida colectiva es la realización de los sueños de la Humanidad.




René Dubos – Elegir ser humano

jueves, 4 de enero de 2018

Listas de Reproducción Nuevas Músicas


Traigo esta compilación de Listas de Reproducción de lo que generalmente se ha llamado Nuevas Músicas que he confeccionado en los últimos meses, que me gustan especialmente, de entre otras muchas que pudieran elegirse; aunque no encuentro todos los temas que busco (y puede que algunos de los que están vayan desapareciendo por derechos de autor), sí que me parece útil disponer fácilmente de estas buenas obras en cualquier momento, tanto para lectores habituales como ocasionales (mejor disfrutarla con altavoces).






































domingo, 31 de diciembre de 2017

Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda (Osho)





Mi noción de la rebelión y del rebelde es muy simple: un rebelde es un hombre que no vive como un robot condicionado por el pasado. En su forma de vivir, en su estilo de vida no interfiere de ninguna manera la religión, la sociedad, la cultura, ni cualquier otra cosa que pertenezca al ayer.
    El rebelde vive individualmente… no como el diente de un engranaje, sino como una unidad orgánica. Su vida no es decidida por nadie más que su propia inteligencia. La fragancia de su vida es la de la libertad. No solo vive en libertad, permite también que todo el mundo viva en libertad. Para él la vida es sagrada y la libertad es el valor supremo, de tal forma que está dispuesto a sacrificarlo todo por ella: respetabilidad, status, incluso la vida misma.

El rebelde crea su camino caminándolo, no sigue a la multitud en la superautopista. Su vida es peligrosa, acepta el desafío de lo desconocido. El rebelde simplemente se despide del pasado.
    Es un proceso constante; por eso, ser un rebelde significa estar constantemente en rebelión, porque cada momento se va a convertir en el pasado. Por eso, el rebelde tiene que aprender un nuevo arte: el arte de morir a cada momento que ha pasado, de modo que pueda vivir libre en el nuevo momento que ha llegado.

La rebelión es un estilo de vida. Para mí es la única religión que es auténtica. Porque si vives de acuerdo a tu luz podrías equivocarte muchas veces, pero en cada equivocación te harás más sabio, más comprensivo, más humano. Pero uno tiene que liberarse de las iglesias, de los templos, de las mezquitas, de las sinagogas. Uno tiene que ser solo uno mismo y aceptar el desafío de la vida, te lleve donde te lleve. Tú eres el único guía. Eres tu propio maestro.



Mi rebelde, mi nuevo hombre, es Zorba el Buda. La humanidad ha vivido creyendo o bien en la realidad del espíritu y la irrealidad de la materia o en la realidad de la materia y la irrealidad del espíritu. Pero nadie se ha ocupado de mirar la realidad del hombre. No es solo espiritual, no es solo conciencia, ni es solo materia. Es una tremenda armonía entre materia y conciencia.

Zorba el Buda es la respuesta. Es la síntesis de la materia y el espíritu. Es la declaración de que no existe un conflicto entre la materia y la conciencia, de que podemos ser ricos en ambos sentidos. Podemos tener todo lo que el mundo nos puede proveer, todo lo que la ciencia y la tecnología puede producir, y podemos seguir teniendo lo que Buda encuentra en su ser interno: las flores del éxtasis, la fragancia de la divinidad, las alas de la última liberación.

Zorba el buda es el nuevo hombre, es el rebelde. Su rebelión consiste en destruir la esquizofrenia del hombre, destruir su división. Es una declaración de que el cuerpo y el alma están unidos: que la existencia está llena de espiritualidad, que las montañas están vivas, que los árboles sienten, que toda la existencia es ambos o quizá una sola energía expresándose a sí misma en dos formas, como materia y como conciencia. Toda la existencia no es otra cosa que un campo de energía.
    Podemos permitirle al hombre que tenga ambos mundos a la vez. No necesita renunciar a este mundo para tener el otro, ni tampoco tiene que negar el otro para disfrutar de éste. De hecho, tener un solo mundo cuando podrías tener los dos es ser innecesariamente pobre.



Zorba el Buda es la posibilidad más rica. El vivirá su naturaleza al máximo, y cantará la canción de esta tierra. No traicionará a la tierra ni tampoco al cielo. Reclamará todo lo que tiene esta tierra, todas las flores, todos los placeres, y también reclamará las estrellas en el cielo. Reclamará toda la existencia como su casa. Todo lo que contiene es para nosotros, y tenemos que usarlo de todas las formas posibles, sin culpa, sin conflicto, sin tener que elegir. Disfruta sin escoger todo lo que la materia es capaz de darle, y disfruta todo lo que la conciencia es capaz de darle.

Sé un Zorba, pero no te detengas ahí. Sigue caminando hacia ser un Buda. Zorba es una mitad, Buda es la otra mitad.

Zorba está ciego, no puede ver, pero puede bailar, puede cantar, puede disfrutar. El Buda puede ver, pero solo puede ver. Es pura visión, claridad y percepción, pero no puede bailar: está tullido, no puede cantar ni puede disfrutar.

Ha llegado la hora. El mundo es un fuego salvaje, todo el mundo está en peligro. El encuentro entre Zorba y Buda puede cambiar a toda la humanidad. Su encuentro es la única esperanza. Buda puede aportarte consciencia, la claridad, los ojos para ver el más allá, ojos para ver aquello que es casi invisible. Zorba puede dar todo su ser a la visión de Buda y dejar que no se quede solo en una visión seca, sino hacerla un estilo de vida danzante, alborozado, extático.

Le estoy dando a Buda energía para bailar, y le estoy dando a Zorba ojos para ver más allá de los cielos, hacia lejanas metas de la existencia y de la evolución. Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda.

Osho – El Libro del Hombre





(Disculpemos de buen grado las faltas de ortografía del autor del texto)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Los tres animales que habitan en ti ( A. Pascual & E. Barricart)



En nuestro interior habitan tres animales: el oso, el tigre y el dragón. El oso ordena nuestras emociones y nos otorga la capacidad de amar; el tigre gestiona nuestras acciones para que alcancemos las metas en el mundo de las cosas, y el dragón contempla nuestra vida desde las alturas, para que divisemos el propósito que la dota de sentido.





Mientras ignoramos su existencia, viven una lucha permanente de la que surgen el miedo, el estrés y el vacío, los tres grandes males que bloquean el camino del equilibrio. Pero cuando tomamos conciencia de que están ahí, todo cambia. De pronto, tienes en tus manos tres poderes destinados a alinear tu vida de forma natural.

Si los alimentas como es debido, dejarán de luchar y, al cesar el conflicto, te transmitirán sus atributos para que camines firme hacia la realización personal. Abrazarás a tu oso y te sentirás único, más allá de tus grietas y virtudes; tu tigre mostrará su garra y saldrás adelante en el complejo día a día; el dragón se elevará para tomar distancia y afinará su mirada para que, sin que te arrastren las olas de tus emociones y las acciones que vienen y van, puedas divisar lo verdaderamente importante.

Tres poderes en un ser único. Ése es el secreto para ser invencible. Eres tus tres animales al mismo tiempo y todo el tiempo. Tus tres animales en paz.




Para alcanzar la plenitud personal necesitamos que nuestros tres animales estén sanos. Los tres. Lo más probable es que en ti haya un animal dominante. Y es cierto que, dependiendo de las diferentes etapas de tu vida, necesitarás alimentar más a uno que a otro para reforzar su poder. En la juventud ha de rugir el tigre. En la madurez, un oso descuidado tras décadas de trabajo te reclama más atención. En los momentos de crisis, el dragón ha de volar alto para servirte de faro, relativizando tus emociones y acciones y consolidando tu propósito trascendente. Son tus tres poderes y están ahí para que los uses de la forma que mejor te conduzca –en cada momento– a la plenitud personal. Pero para ello necesitas partir del equilibrio que solo te brindará la buena salud de los tres animales.
    La ruptura del equilibrio te conduce a una versión distorsionada de ti mismo. Desde el equilibrio, eres libre de llamar al animal que necesitas para que despliegue todo su poder en cada escenario concreto.



Si están alimentados adecuadamente, conviven en paz en sus espacios respectivos. El oso en el calor de la tierra, buscando el abrigo del amor incondicional; el tigre en la superficie, gestionando los recursos; y el dragón en el cielo, tomando distancia. No hay interferencias y cada uno actúa con plena libertad en su espacio.
    La vida te habla, generando un sinfín de situaciones a las que has de responder desde la frecuencia del oso, del tigre o del dragón. En ocasiones habrás de abrazarla; otras le mostrarás tu garra. O tal vez te toque volar alto para observar las dos con distancia, relativizar lo negativo, valorar lo positivo y encontrar el verdadero sentido; pregúntale: ¿me va a ayudar esta meta a alcanzar un propósito y completar la vida que quiero vivir?, ¿en qué estoy contribuyendo a mi fin trascendente?
  
Tras tomar una decisión consciente, con un oso y un dragón sanos, acompañando en paz la acción del tigre (dotándole de una motivación emocionalmente saludable y con sentido), incluso los eventuales fracasos serán menores, ya que de inmediato retomarás el camino. Tendrás la certeza de qué has de hacer y hasta dónde debes llegar.
    Cuando reúnes el abrazo del oso, la garra del tigre y la mirada del dragón, toda tu vida se alineará como los astros en el cielo.




Ámate y ama desde la compasión, la aceptación y la generosidad, y brilla como el ser único que eres. Eres oso, tatúatelo en el corazón.

Actúa con valentía, resolución y firmeza para conseguir tus metas en el mundo de las cosas. Eres tigre, tatúatelo en el cerebro.

Contempla tu vida desde las alturas para relativizar las olas del día a día y divisar el propósito trascendente que dotará de sentido a tu existencia. Eres dragón. Tatúatelo en el alma.

Eres tus tres animales al mismo tiempo, y todo el tiempo. Tus tres animales en paz.


Cierra los ojos, permanece unos segundos en silencio y notarás sus corazones latiendo en tu interior. Sus tres latidos son tu latido.


Andrés Pascual & Ecequiel Barricart – El Oso, el Tigre y el Dragón

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Biblioteca sobre espiritualidad, autorrealización, metafísica tradicional, sabiduría y conocimiento, religión, misterios y enigmas, etc.




Presento esta selección de textos fundamentales (y creo de gran interés) sobre la sabiduría y el conocimiento universales, con el objeto de hacérselos llegar a cualquiera que lo solicite. Solamente enviadme un correo a la dirección: manulondra@hotmail.com, indicando en el asunto: Biblioteca, e indicando el/los libros que desea obtener (en formatos word y pdf, según los archivos de que dispongo). Atenderé vuestras peticiones sin condiciones ni otro interés que el de compartir este conocimiento tan gratificante.



Atienza, Juan G. – La gran manipulación cósmica
     “          “       – La meta secreta de los templarios
Baigent, Michael – El legado mesiánico
     “     , y otros – El enigma sagrado
Benítez, J.J. – Existió otra humanidad
     “        “   – Los astronautas de Jahvé
     “        “   – Mis enigmas favoritos
Biblia de Jerusalén
Biblia Israelita y nazarena
Blavatsky, H.P.  – Isis sin velo
       “         “    – La doctrina secreta
       “         “    – La voz del silencio
Bradem Gregg – El efecto Isaías
Brigitte Glaser, Ursula Vogt – Reiki
Bucay, Jorge  – De la autoestima al egoísmo
    “         “    – El camino de las lágrimas
    “         “    – El camino de la autodependencia
    “         “    – Una palabra por día
    “         “    – Recuentos para Demian
    “         “    – 20 pasos hacia adelante
Burckhardt, Titus – Alquimia
      “             “   – Reflexiones sobre la Divina Comedia de Dante
Calle, Ramiro A. – El libro de la serenidad
   “          “         – ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
   “          “         – Recobrar la mente
   “          “         – El gran libro del yoga
   “          “         – Aprender a vivir, aprender a morir
   “          “         – Las zonas oscuras de tu mente
   “          “         – 101 cuentos clásicos de la India
Canseliet, Eugene – La alquimia explicada
Castaneda, Carlos  – El Don del Águila
    “               “      – El fuego interno
    “               “      – El arte de ensoñar
    “               “      – El conocimiento silencioso
    “               “      – Pases mágicos
    “               “      – El arte de ensoñar
Charpentier, Louis  – El enigma de la Catedral de Chartres
       “              “    – Los gigantes y el misterio de los orígenes
       “              “    – El misterio de Compostela
Chopra, Deepack  – Las 7 leyes espirituales del éxito
     “          “        – Conocer a Dios
     “          “        – El sendero del mago
     “          “        – Curación cuántica
     “          “        – Un camino a la sabiduría
Coomaraswamy, A. K.   – Hinduismo y budismo
        “                  “     – El Vedanta y la tradición occidental
        “                  “     – La doctrina india del fin último del hombre
        “                  “     – Arte y simbolismo tradicional
        “                  “     – ¿Qué es civilización?
        “                  “     – Los vedas
        “                  “     – Artículos selectos metafísica
Dalai Lama  – El arte de la felicidad
   “       “     – Hacia la paz interior
De Mello, Anthony    – Autoliberación interior
      “              “       – Caminar sobre las aguas
      “              “       – La iluminación es la espiritualidad
      “              “       – La oración de la rana
      “              “       – Despierta, charlas sobre la espiritualidad
      “              “       – El canto del pájaro
      “              “       – Una llamada al amor
      “              “       – Medicina del alma
Doria, Jose M. – La inteligencia del alma
Dyer, Wayne     – Tus zonas sagradas
     “        “       – Tus zonas mágicas
     “        “       – Tu yo sagrado
     “        “       – El poder de la intención
     “        “       – Los regalos de Eykis
     “        “       – La fuerza del espíritu
     “        “       – Construye tu destino
     “        “       – La fuerza de creer

El Corán
Eliade, Mircea – El mito del eterno retorno
    “         “     – Lo sagrado y lo profano
    “         “     – Mito y realidad
    “         “     – Mitos y arquetipos
    “         “     – Nacimiento y renacimiento
    “         “     – Yoga, inmortalidad y libertad
Evangelios Gnósticos
Evangelios Apócrifos
Franckh, Pierre – La ley de la resonancia
Fromm, Erich – La condición humana actual
Fulcanelli – El misterio de las catedrales
      “       – Las moradas filosofales
Galeano, Eduardo  – Espejos
      “            “      – Patas arriba
      “            “      – Varios
Gandhi – Reflexiones sobre la no violencia
     “     – Reflexiones sobre la verdad
     “     – El arte de la no violencia
     “     – Mi religión
Gibran, Khalil – Los secretos del corazón
    “          “    – Pensamientos y Meditaciones
Guenon, Rene  – El simbolismo de la cruz
     “          “    – El rey del mundo
     “          “    – La crisis del mundo moderno
     “          “    – Los estados múltiples del ser
     “          “    – Formas tradicionales y ciclos cósmicos
     “          “    – Autoridad espiritual y poder temporal
     “          “    – Introd. general al estudio de las doctrinas hindúes
     “          “    – La Gran Tríada
Gurdjieff, G.I.   – La vida es real solo cuando yo soy
      “         “     – El mensajero del bien venidero
Huxley, Aldous – Las puertas de la percepción
Jodorowsky – El tarot de Marsella restaurado
Jung, C.G.  – El secreto de la flor de oro
   “       “    – El hombre y sus símbolos
   “       “    – Psicología y Alquimia
Kinslow, Frank – La curación cuántica
Krishnamurti, Jiddu   – La libertad interior
      “                 “    – El arte de vivir
      “                 “    – El camino de la inteligencia
Madre teresa de Calcuta – El amor más grande
Osho – Meditación, la primera y la última libertad
   “    – El libro de la Nada
   “    – Mi camino
   “    – El camino hacia la felicidad
   “    – El libro del hombre
   “    – ¿Qué es la meditación?
   “    – Los misterios de la vida
Ouspensky. P.D. – El simbolismo del Tarot
      “            “    – Psicología de la posible evolución del hombre
Peña Nieto, Ángel – Autoestima, amor y felicidad
Piñero, Antonio  – Los evangelios apócrifos
    “           “      – La verdadera historia de la Pasión
Picknett, Lynn   – La revelación de los templarios
Plotino – Sobre el bien o el Uno
Popol Vuh
Ramacharaka –  La vida después de la muerte
Ramana Maharsi – Día a día con Baghavan
Rampa, Lobsang – El tercer ojo
Redfield, James  – Guía vivencial
     “          “       – La nueva visión espiritual
Ribeiro, Lair   – Aumente su autoestima
Ros, Ricardo  – Stop a la ansiedad
Schwaller, Lubicz – Esoterismo y simbolismo
Séneca – De la brevedad de la vida
Shivapremananda, Swami – Cómo comprendo yoga
Sierra, Javier  – En busca de la edad de oro
    “        “     – La ruta prohibida y otros enigmas de la historia
Sri Aurobindo – El ser psíquico
Stewart, R.J. – Los mitos de la Creación
Takuan - Sabiduría
Tierno, Bernabé – Hoy, aquí y ahora
Tölle, Eckhart  – El poder del ahora
    “        “      – Practicando el poder del ahora
    “        “      – Una nueva Tierra
Tucci, Giuseppe – Apología del taoísmo
Tse, Lao – Tao te King
Unamuno. Miguel de – Del sentimiento trágico de la vida
Velikovsky, E. – En el principio
Vidal, César  – El primer evangelio. El documento Q
    “       “     – Los evangelios gnósticos
    “       “     – Los manuscritos del Mar Muerto
Watts, Alan – Budismo
    “       “    – Conviértete en lo que eres
    “       “    – El arte de ser Dios
    “       “    – El camino de la liberación
    “       “    – El camino del Tao
    “       “    – El libro del Tabú
    “       “    – La sabiduría de la inseguridad
    “       “    – La vida como juego
    “       “    – Nueve meditaciones
    “       “    – Salir de la trampa
    “       “    – Vivir el presente
    “       “    – Psicoterapia del Este, psicoterapia del Oeste
Weiss, Brian – Los mensajes de los sabios
    “        “    – Solo el amor es real

La hierba crece de noche (José L. Martín Descalzo)



La hierba –como todas las cosas grandes e importantes del mundo– crece de noche, en silencio, sin que nadie la vea crecer porque bondad y bien empalman con silencio, así como la estupidez va siempre acompañada del brillo y del estrépito.

La gran peste de este mundo contemporáneo es que en él solo se conceden altavoces a los necios. Si usted “solo” ama, “solo” trabaja, “solo” piensa y estudia, “solo” trata de ser honesto, ya puede matarse a hacer todas esas cosas tan poco importantes, que jamás saldrá en la primera página. Cualquier criminal será más importante que usted. Y así es como los hombres de hoy estamos condenados a ver perpetuamente la realidad a través de un espejo deformante.
   Henos aquí en un mundo superinformado que informa de todo menos de lo fundamental. Henos aquí en un tiempo en que nunca sabremos si los hombres aman, esperan, trabajan y construyen, pero en el que se nos contará con todo detalle el día que un hombre muerda a un perro.



Presiento que aquí está una de las claves del hombre contemporáneo: solo vemos el mal, solo parece triunfar la estupidez. Esto último no es culpa de la prensa: desde que el mundo es mundo, los tontos han hacho siempre mucho ruido. Y así como 100 violentos son capaces de traer en jaque a 30 millones de pacíficos, una docena de infradesarrollados son capaces de poner patas arriba todo lo que los mejores hombres lograron construir a lo largo de los siglos. Frente a ello solo nos queda la sonrisa, reírse un poco de la condición humana y de esa ancha zona de tontería que todos llevamos dentro de nuestra propia alma. Sonreír, mirarnos al espejo, sacarle la lengua a la tontería externa y la interna… y seguir trabajando.

Porque ésta es la gran verdad: toda la necesidad del mundo nunca será capaz de impedir que la hierba siga creciendo de noche… siempre que la hierba sea capaz de seguir creciendo callada y oscuramente y no caiga también ella en las tentaciones de envidiar a los ruidosos. Puede el dolor acorralarnos, pero no emponzoñarnos. Puede la justicia agredirnos, pero no ahogarnos. Solo la propia cobardía puede conducirnos al desaliento y, con él, envenenarnos.



Damos una importancia desmesurada al mal. Invertimos lo mejor de nuestras horas en lamentarnos de él o en combatirlo. Y casi ya no nos resta tiempo para construir el bien. Efectivamente: sobran en el mundo los llorones, faltan trabajadores. Y las lágrimas son malas si solo sirven para enturbiar los ojos y maniatar las manos.
   ¡Ni una lágrima, pues! Mis ojos –cuando están claros– saben, aunque no vean, que en la negrura del mundo hay millones de almas creciendo en la noche, silenciosas y humildes, constructoras y ardientes. No gritan, pero aman. No son ilustres, pero están vivas. No salen en los periódicos, pero ellas sostienen al mundo.

Hay en todo lo ancho del planeta millones de flores que nuca verá nadie, que crecerán y morirán sin haber “servido” para nada, pero que están orgullosas por el simple hecho de vivir y haber sido hermosas.



Los hombres deberíamos vivir con el alma siempre en borrador; sabiendo siempre que todo está en camino, que nada es definitivo ni irrepetible, que, en todo caso, todo puede ser mejorado y multiplicado. Cuando se nos endurece el alma y las ideas, envejecemos y empezamos a ser juguetes de la anarquía. ¡Qué pocas veces desenvainan los hombres sus almas! Las tienen, son enormes y magníficas, resistentes al dolor, literalmente invencibles. Pero anestesiadas, atrofiadas de grasa, mojadas como paja que humea y no arde.


Sí, la ceguera es una gran misericordia. Si los hombres viéramos el mal que nos hacemos los unos a los otros y, sobre todo, el bien que podríamos hacernos y que, por cobardía, dejamos de hacer, moriríamos. Sigamos, pues, viviendo. No vayan el miedo o la cobardía a destruirnos ni un solo segundo antes de lo absolutamente inevitable.


José Luis Martín Descalzo – Razones para la esperanza