sábado, 30 de julio de 2011

El Arcano nº 9 del Tarot: El Ermitaño



Este arcano representa la búsqueda de la realización interior y el encuentro con la luz. Es tan feliz con las riquezas del mundo espiritual, que el universo material, concreto y tangible, le parece descolorido e insignificante. Esta energía no sigue a la multitud, ni soporta la frivolidad y superficialidad de la gente en general; es por eso que no suele recibir ni atención, ni comprensión de aquellos que la rodean. El objetivo de este viaje es aprender a escuchar la voz interior, descubrir la guía interna y familiarizarse con la propia fuente de curación. El Ermitaño es la máxima representación de la soledad y la sabiduría, de la austeridad material, del pensamiento filosófico de la naturaleza y del revolucionario ferviente defensor de los más débiles, carenciados, oprimidos y discriminados. Consejero prudente y con vocación eclesiástica, que se siente guiado por la fuerza superior que le prohíbe las mezquindades del mundo.

En lo concreto significa prudencia y discreción. Recibir la sabiduría de arriba implica solicitar instrucción de un especialista en el campo requerido.
Relativo a lo económico, hay austeridad económica, pero no ambiciona más.
En la amistad necesita mayor compenetración en las relaciones y colaboración mental. En su familia es ausente aún estando en presencia de sus seres queridos.
En el amor vive un distanciamiento de una relación que se vive como dificultosa.

El Ermitaño tradicional es un un personaje barbudo, duro, que se ha retirado de la compañía de los hombres para vivir una vida de reclusión y pena. Representa el deseo de escapar del tener y gastar de la sociedad para focalizar la atención en el mundo interior. Él busca respuestas dentro y sabe que ellas llegarán sólo con paz y soledad.
Llega un punto en la vida en el cuál comenzamos a cuestionar lo obvio. Sentimos que hay una realidad más profunda y comenzamos a buscarla. Esta es una búsqueda solitaria ya que las respuestas no se hallan en el mundo externo, sino en nosotros mismos. El Ermitaño nos recuerda a Diógenes, el Griego ascético que se dice fue con una linterna en la mano a buscar un hombre honesto. Diógenes es el símbolo de la búsqueda de la verdad que el Ermitaño espera descubrir eliminando las distracciones.

En las lecturas, El Ermitaño suele sugerir la necesidad de tiempo - un período de reflexión en el cuál las distracciones sean limitadas. En tiempos de acción y alta energía él representa el centro de calma que debe ser creado para el balance. El puede también indicar que en algún momento es necesario o aconsejable retirarse. Además, el Ermitaño puede representar búsquedas de todo tipo, especialmente para un entendimiento más profundo de la verdad de una situación.
"Busca", y "encontrarás", se nos ha dicho, y entonces el ermitaño será nuestra guía. Podemos recibir ayuda de maestros sabios, y a cambio, ayudar a otros a medida que nosotros progresamos.

Según Alejandro Jodorowski, si el Ermitaño hablara diría: “He llegado al final del camino, allí donde lo impensable se presenta como un abismo. Ante esta nada, no puedo avanzar. Sólo puedo andar hacia atrás, contemplando lo ya recorrido. A cada retroceso formo ante mí una realidad.
Entre la vida y la muerte, en una crisis continua, mantengo encendida mi linterna, mi consciencia. Me sirve, por supuesto para guiar los pasos de quienes me siguen por la vía que he abierto. Pero brilla también para señalarme a mí mismo: he llevado a cabo toda la labor espiritual que debía hacer. Ahora, ¡oh, misterio infinito, ven en mi busca!
Poco a poco he ido deshaciéndome de las ataduras. Ya no pertenezco a mis pensamientos. Mis palabras no me definen. He vencido mis pasiones: desprendido del deseo, vivo en mi corazón como en un árbol hueco. Mi cuerpo es un vehículo que veo envejecer, pasar, desvanecerse como un río de curso irresistible. Ya no sé quién soy, vivo en la ignorancia total de mí mismo. Para llegar a la luz, me adentro en la oscuridad. Para llegar al éxtasis, cultivo la indiferencia. Para llegar al amor a todo, me retiro en la soledad. Allí, en el último recoveco del universo, es donde abro mi alma como una flor de pura luz. Gratitud sin exigencia, la esencia de mi conocimiento es el conocimiento de la Esencia.
Por el camino de la voluntad, he llegado hasta la cima más alta. Soy llama, luego calor, luego luz fría. He aquí que brillo, que llamo y espero. He conocido mi soledad completa. Este ruego va directamente de mí a mi Dios interior: tengo la eternidad delante de mi espalda. Entre dos abismos, he esperado y seguiré esperando. Ya no puedo avanzar ni retroceder por mí mismo: necesito que vengas. Mi paciencia es infinita, como tu eternidad. Si no vienes, te esperaré aquí mismo, pues esperarte se ha convertido en mi única razón de vivir. ¡Ya no me muevo! Brillaré hasta consumirme. Soy el aceite de mi propia lámpara, este aceite es mi sangre, mi sangre es un grito que te llama. Soy la llama y la llamada.



1 comentario:

  1. con el debido respeto, la imagen der arcano viiii no corresponde a la edición de Camoin - Jodorowsky, tiene otros colores y estos son claves!!

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