miércoles, 20 de febrero de 2013

Dar el "salto de fe" (Louise L. Hay)

Somos tantos los que nos escondemos de nosotros mismos y ni siquiera sabemos quiénes somos… No sabemos lo que sentimos, no sabemos lo que deseamos. La vida es un viaje de descubrimiento. Yo creo que la Iluminación es entrar en nuestro interior y ver quiénes y qué somos realmente, y saber que tenemos la capacidad de cambiar para mejor, amándonos y cuidando de nosotros mismos. No es egoísmo. Esto nos limpia, nos despeja de tal forma que podemos amarnos a nosotros mismos lo suficiente para amar a los demás. Ciertamente que podemos ayudar al planeta si procedemos de un espacio lleno de amor y de alegría y basado en lo individual.
Cuando hablo de amarnos a nosotros mismos, quiero decir tener un profundo aprecio por quienes somos, aceptar los diferentes aspectos de nosotros mismos, nuestras pequeñas rarezas, los desconciertos, las cosas que tal vez no hacemos del todo bien, y también nuestras maravillosas cualidades; aceptar todo el lote con amor, sin condiciones.



   El amor es algo que podemos escoger, de la misma forma que escogemos la ira, el odio o la tristeza. Podemos optar por el amor. Esta opción se encuentra siempre en nuestro interior. Comencemos ahora mismo, en este momento, a escoger el amor. Es la fuerza más potente que existe.
A medida que aprendemos a amarnos a nosotros mismos y a confiar en nuestro Poder Superior, nos convertimos en cocreadores con el Espíritu Infinito de un mundo benévolo y amante. Nuestro amor por nosotros mismos nos hace pasar de ser víctimas a ser triunfadores, y atraemos experiencias maravillosas.


   Somos mucho más que nuestra personalidad, nuestros problemas, nuestros temores y enfermedades. Somos muchísimo más que nuestro cuerpo. Todos estamos conectados con los demás seres del planeta y con toda la vida. Todos somos espíritu, luz, energía, vibración y amor; todos tenemos el poder de vivir nuestra vida con finalidad y sentido.

   Nuestra mente está conectada con la Mente Única e Infinita; por lo tanto, todo el conocimiento y toda la sabiduría están siempre a nuestra disposición. Estamos conectados a esta Mente Infinita, a este Poder Universal que nos ha creado, por medio de una chispa de luz que hay dentro de nosotros: nuestro Yo Superior o Poder interior… una sabiduría infinita que es capaz de proporcionarnos la mejor vida posible. Aprendiendo a confiar en esa sabiduría interior podemos empezar a introducir cambios en nuestra vida. Recuerda que el primer paso para sanar tu vida, y el más importante, es sencillamente la conciencia de que necesitas un cambio. Con el tiempo, esta conciencia te permitirá ver la belleza, el amor y el poder que hay dentro de ti.



   A lo mejor eres una persona que se ha pasado enfadada la mayor parte de su vida. Quizá sientas lo que yo llamo “rabia habitual”. Pasa algo y te enfadas. Pasa otra cosa y te vuelves a enfadar. Y así continuamente. Te pasas la vida enfadándote, pero nunca vas más allá de la rabia. La rabia habitual es infantil: uno siempre quiere salirse con la suya.
No hay nada nuevo ni especial respecto a la rabia. Nadie escapa a su experiencia. El secreto está en identificarla por lo que es y en llevar esa energía en una dirección más sana. Una vez que se aprende a manejar la rabia de forma positiva, que aporte beneficios, se descubren maravillosos cambios que van mejorando la calidad de la vida.

   Las religiones organizadas suelen ser excelentes para hacer que la gente se sienta culpable. Muchas montan números bien opresivos para mantener a la gente a raya, sobre todo a los jóvenes. Pero ya no somos niños, no tenemos por qué obedecer a nadie. Somos adultos que podemos decidir lo que queremos creer. El niño que hay en nosotros se siente culpable, pero también está ahí el adulto que hay en nosotros para enseñarle sentirse de otra manera.
Causamos estragos en nuestro interior cuando contenemos o reprimimos las emociones. Ámate lo suficiente como para permitirte expresar tus emociones. Deja aflorar tus sentimientos.

   No nos culpemos por fracasar o hacer mal las cosas. No nos sintamos culpables. No hay ninguna culpa. Nadie hace mal nada. Todos hacemos las cosas lo mejor que podemos con el entendimiento y la información de que disponemos. Todos tenemos nuestro Poder interior y hemos venido a aquí a aprender ciertas enseñanzas. Nuestro Yo Superior conoce nuestro destino y sabe lo que necesitamos aprender para progresar en nuestro proceso evolutivo. No hay ningún modo equivocado y malo de hacer las cosas, simplemente “hay”. Todos estamos embarcados en un viaje infinito por la eternidad, y tenemos una vida tras otra. Lo que no resolvemos en una vida lo resolveremos en alguna otra.





¿Prefieres tener razón o ser feliz? Para liberar y dejar atrás el pasado es preciso estar dispuestos a perdonar, aun cuando no sepamos cómo hacerlo. Perdonar significa renunciar a nuestros sentimientos dolorosos y sencillamente dejar que lo que los provocó se marche. Un estado de no perdón efectivamente destruye algo dentro de nosotros.
Para ser libre es preciso abandonar el resentimiento “que clama justicia” y superar los sentimientos de autocompasión. Cuando sufres un ataque de autocompasión, te conviertes en esa persona desamparada que no tiene ningún poder. Para tener poder es preciso estar con los pies apoyados en el suelo y asumir la responsabilidad.
Ojalá pudiéramos comprender que todos nuestros supuestos problemas son solo oportunidades para que crezcamos y cambiemos, y que la mayoría de ellos proceden de las vibraciones que hemos estado emitiendo. Lo único que necesitamos es cambiar nuestra forma de pensar, y estar dispuestos a disolver el rencor y a perdonar.

   Cuando deseamos superar nuestros temores aprendemos a confiar. Esto se llama dar “el salto de fe”: confiar en el Poder interior que está conectado con la Inteligencia Universal. Confiar en lo que es invisible en lugar de confiar únicamente en el mundo físico y material.
Si confiamos en el proceso de la vida y en nuestra conexión espiritual con el Universo, podermos disolver nuestros enfados y temores tan pronto como aparecen. Ciertamente podemos confiar en la vida y saber que todo sucede dentro del correcto orden divino y en el momento y lugar perfectos.



Louise L. Hay – El Poder está dentro de ti



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