jueves, 31 de marzo de 2011
Dalai Lama: La felicidad, camino y meta
Creo que el propósito fundamental de nuestra vida es buscar la felicidad. Tanto si se tienen creencias religiosas como si no, si se cree en talo cual religión, todos buscamos algo mejor en la vida. Así pues, creo que el movimiento primordial de nuestra vida nos encamina en pos de la felicidad.
Pero ¿acaso una vida basada en la búsqueda de la felicidad personal no es, por naturaleza, egoísta e incluso poco juiciosa? No necesariamente. De hecho, muchas investigaciones han demostrado que son las personas desdichadas las que tienden a estar más centradas en sí mismas; son a menudo retraídas, melancólicas e incluso propensas a la enemistad. Las personas felices, por el contrario, son generalmente más sociables, flexibles y creativas, más capaces de tolerar las frustraciones cotidianas y, lo que es más importante, son más cariñosas y compasivas que las personas desdichadas.
Los investigadores han realizado algunos experimentos interesantes que demuestran que las personas felices poseen una voluntad de acercamiento y ayuda con respecto a los demás. Han podido, por ejemplo, inducir un estado de ánimo alegre en un individuo organizando una situación por la que éste encontraba dinero en una cabina telefónica. Uno de los experimentadores, totalmente desconocido para el sujeto, pasaba al lado de él y simulaba un pequeño accidente dejando caer los periódicos que llevaba. Los investigadores deseaban saber si el sujeto se detendría para ayudar al extraño. En otra situación, se elevaba el estado de ánimo de los sujetos mediante la audición de una comedia musical y luego se les acercaba alguien para pedirles dinero. Los investigadores descubrieron que las personas que se sentían felices eran más amables, en contraste con un «grupo de control» de individuos a los que se les presentaba la misma oportunidad de ayudar pero cuyo estado de ánimo no había sido estimulado.
Empezamos, pues, con la premisa básica de que el propósito de nuestra vida consiste en buscar la felicidad. Es una visión de ella como un objetivo real, hacia cuya consecución podemos dar pasos positivos. Al empezar a identificar los factores que conducen a una vida más feliz, aprenderemos que la búsqueda de la felicidad produce beneficiosos, no sólo para el individuo, sino también para la familia de éste y para el conjunto de la sociedad.
Aunque es posible alcanzar la felicidad, ésta no es algo simple. Existen muchos niveles. En el budismo, por ejemplo, se hace referencia a los cuatro factores de la realización o felicidad: riqueza, satisfacción mundana, espiritualidad e iluminación. Juntos, abarcan la totalidad de las expectativas de felicidad de un individuo. Dejemos de lado por un momento las más altas aspiraciones religiosas o espirituales, como la perfección y la iluminación, y abordemos la alegría y la felicidad tal como las entendemos desde una perspectiva mundana. Dentro de este contexto, hay ciertos elementos clave que contribuyen a la alegría y la felicidad. La buena salud, por ejemplo, se considera un elemento necesario de una vida feliz. Otra fuente de felicidad son nuestras posesiones materiales o el grado de riqueza que acumulamos. Y también tener amistades o compañeros. Todos reconocemos que, para disfrutar de una vida plena, necesitamos de un círculo de amigos con los que podamos relacionarnos emocionalmente y en los que podamos confiar.
Todos estos factores son, de hecho, fuentes de felicidad. Pero para que un individuo pueda utilizarlos plenamente con el propósito de disfrutar de una vida feliz y realizada, la clave se encuentra en el estado de ánimo. Es lo esencial.
Si utilizamos de forma positiva nuestras circunstancias favorables, como la riqueza o la buena salud, éstas pueden transformarse en factores que contribuyan a alcanzar una vida mas feliz. Y, naturalmente, disfrutamos de nuestras posesiones materiales, éxito, etcétera. Pero sin la actitud mental correcta, sin atención a ese factor, esas cosas tienen muy poco impacto sobre nuestros sentimientos a largo plazo. Si, por ejemplo, se abrigan sentimientos de odio o de intensa cólera se quebranta la salud, destruyendo así una de las circunstancias favorables. Cuando uno se siente infeliz o frustrado, el bienestar físico no sirve de mucha ayuda. Por otro lado, si se logra mantener un estado mental sereno y pacífico, se puede ser una persona feliz aunque se tenga una salud deficiente. Aun teniendo posesiones maravillosas, en un momento intenso de cólera o de odio nos gustaría tirarlo todo por la borda, romperlo todo. En ese momento, las posesiones no significan nada. En la actualidad hay sociedades materialmente muy desarrolladas en las que mucha gente no se siente feliz.
El primer paso en la búsqueda de la felicidad es aprender. Primero tenemos que aprender cómo las emociones y los comportamientos negativos son nocivos y cómo son útiles las emociones positivas. Tenemos que darnos cuenta de que dichas emociones no sólo son malas para cada uno de nosotros, personalmente, sino también para la sociedad y el futuro del mundo. Saberlo fortalece nuestra determinación de afrontarlas y superarlas. Por otra parte, debemos ser conscientes de los efectos beneficiosos de las emociones y comportamientos positivos; ello nos llevará a cultivar, desarrollar y aumentar esas emociones, por difícil que sea: tenemos una fuerza interior espontánea. A través de este proceso de aprendizaje, del análisis de pensamientos y emociones, desarrollamos gradualmente la firme determinación de cambiar, con la certidumbre de que tenemos en nuestras manos el secreto de nuestra felicidad, de nuestro futuro, y de que no debemos desperdiciarlo.
Es posible que no tengamos una inclinación natural a realizar actos sanos, que tengamos que ser conscientemente entrenados para realizarlos. Esto es así, particularmente en la sociedad moderna, porque hay una tendencia a aceptar que todo lo referido a actos sanos e insanos (qué debemos y qué no debemos hacer) pertenece al ámbito de la religión. Tradicionalmente, se ha considerado responsabilidad de la religión el prescribir qué comportamientos son sanos y cuáles no. En la sociedad actual, sin embargo, la religión ha perdido mucho de su prestigio e influencia. Y, al mismo tiempo, no ha surgido algo que pueda sustituirla, algo como por ejemplo una ética laica. Así pues, parece que se presta menos atención a la necesidad de llevar una vida saludable. Debido a ello, creo que necesitamos realizar un esfuerzo para tener acceso a esa clase de conocimiento. Por ejemplo, aunque creo que nuestra naturaleza es fundamentalmente apacible y compasiva, no es suficiente: tenemos que desarrollar una aguda conciencia de esa condición. Cambiar nuestra forma de percibirnos, a través del aprendizaje y la comprensión, puede ejercer una influencia poderosa en nuestra relación con los demás y en la conducción de nuestras vidas.
Estamos hechos para buscar la felicidad. Y está claro que los sentimientos de amor, afecto, intimidad y compasión traen consigo la felicidad. Estoy convencido de que todos poseemos la base para ser felices, para acceder a esos estados cálidos y compasivos de la mente que aportan felicidad. De hecho, una de mis convicciones fundamentales es que no sólo poseemos el potencial necesario para la compasión, sino que la naturaleza básica o fundamental de los seres humanos es la benevolencia.
En cuanto estimulas la actitud compasiva en tu mente, en cuanto se hace activa, tu actitud hacia los demás cambia automáticamente. Si te acercas a los demás con disposición compasiva, reducirás tus temores, lo que te permitirá una mayor apertura. Creas un ambiente positivo y amistoso. Con esa actitud abres la posibilidad de recibir afecto o de obtener una respuesta positiva de la otra persona. Y, aunque el otro no se muestre afable o no responda de una forma positiva, al menos te habrás aproximado a él con una actitud abierta, que te proporciona flexibilidad y libertad para cambiar tu enfoque cuando sea necesario. Esa clase de apertura facilita al menos la posibilidad de tener una conversación significativa con el otro. Pero sin esa actitud de compasión, si estás cerrado, irritado o indiferente, te sentirás incómodo aunque seas abordado por tu mejor amigo.
Hablé sobre los factores necesarios para disfrutar de una vida feliz y gozosa, como la buena salud, los bienes materiales, los amigos, etcétera. Y todos ellos dependen de nuestros semejantes. Para mantener una buena salud se necesitan los medicamentos fabricados por otros y servicios de atención sanitaria ofrecidos por otros. Si examinan todas las cosas que les proporcionan bienestar, descubrirán que no existe ningún objeto que no tenga conexión con otras personas. Si lo piensan cuidadosamente, verán que en la fabricación de esos objetos intervienen muchas personas, ya sea directa o indirectamente. No hace falta decir que cuando hablamos de buenos amigos y compañeros como otro factor necesario para llevar una vida feliz, hablamos de interacción con otros seres sensibles, con otros seres humanos.
Como pueden ver, todos esos factores se hallan inextricablemente unidos con los esfuerzos y la cooperación de otras personas. Los otros seres son indispensables. Así que, a pesar de que el proceso de relacionarse con los demás suponga a veces momentos difíciles, disputas, debemos intentar mantener una actitud de amistad y cordialidad, de modo que la interacción con ellos nos proporcione una vida feliz.
Creo que la empatía es importante, no sólo como medio para aumentar la compasión, sino que en términos generales, al tratar con los demás cuando están en dificultades, resulta extremadamente útil para situarse en el lugar del otro y ver cómo reaccionaría uno ante la situación. Aunque no se tengan experiencias comunes con la otra persona o su estilo de vida sea muy diferente, siempre puede intentarse con la imaginación. Quizá haya que ser algo creativo. Esta técnica supone la capacidad para suspender temporalmente el propio punto de vista y buscar la perspectiva de la otra persona, imaginar cuál sería la situación si uno estuviera en su lugar, y cómo la afrontaría. Eso ayuda a desarrollar una conciencia de los sentimientos del otro y a respetar dichos sentimientos, algo importante para reducir los conflictos y problemas con los demás.
Conviene dejar claro que también se puede tener una relación buena y saludable que incluya la atracción sexual. Parece ser, por tanto, que existen dos clases de relación basadas en la atracción sexual. Una de ellas obedece al puro deseo sexual. En ese caso, la motivación o el impulso que hay tras el vínculo es realmente la satisfacción temporal, la gratificación inmediata. Los individuos se relacionan entre si no tanto como personas, sino más bien como objetos. Ese vínculo no es muy sano, porque sin ningún componente de respeto mutuo termina por convertirse casi en prostitución, como una casa construida sobre cimientos de hielo: el edificio se desploma en cuanto se funde el hielo.
No obstante, hay relaciones en que la atracción sexual, si bien es poderosa, no es fundamental. Existe un aprecio de valores relacionados con la cordialidad. Estas relaciones son, por lo general, más duraderas y fiables. y para establecer una relación semejante es preciso dedicar tiempo suficiente a conocer las características del otro.
La compasión puede definirse como un estado mental que no es violento, no causa daño y no es agresivo. Se trata de una actitud mental basada en el deseo de que los demás se liberen de su sufrimiento, y está asociada con un sentido del compromiso, la responsabilidad y el respeto a los demás. En la definición de compasión, la palabra denota también un estado mental que implica el deseo de cosas buenas para uno mismo. Para desarrollar el sentimiento de compasión, puede empezarse por el deseo de liberarse uno mismo del sufrimiento, para luego cultivarlo, incrementarlo y dirigirlo hacia los demás.
Existe una compasión libre de tal apego. Ésa es la verdadera compasión. No obedece tanto a que tal o cual persona me sea querida como al reconocimiento de que todos los seres humanos desean, como yo, ser felices y superar el sufrimiento, y también tienen el derecho natural de satisfacer esta aspiración fundamental. Sobre la base del reconocimiento de esta igualdad, se desarrolla un sentido de afinidad. Tomando eso como fundamento, se puede sentir compasión por el otro, al margen de considerarlo amigo o enemigo. Tal compasión se basa en los derechos fundamentales del otro y no en nuestra proyección mental. De ese modo, se genera amor y compasión, la verdadera compasión.
Al generar compasión, se empieza por reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene el derecho a alcanzar la felicidad. Eso es algo que puede verificarse con facilidad. Se reconoce luego que las demás personas, como uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad. Eso se convierte en la base para empezar a generar compasión.
Al aceptar que el sufrimiento forma parte de nuestra existencia se pueden empezar a examinar los factores que normalmente dan lugar a sentimientos de insatisfacción e infelicidad. En términos generales, por ejemplo, te sientes feliz si tú o personas cercanas a ti reciben alabanzas, consiguen fama, fortuna y otras cosas agradables. Y uno se siente desdichado y descontento si no se tienen esas cosas o si las alcanza un enemigo. Sin embargo, al considerar tu vida cotidiana, descubres a menudo que son muchos los factores que causan dolor, sufrimiento y sentimientos de insatisfacción, mientras que las situaciones que dan lugar a la alegría y la felicidad son comparativamente raras. Eso es algo por lo que tenemos que pasar, tanto si nos gusta como si no, y puesto que ésta es la realidad de nuestra existencia, es posible que haya que modificar nuestra actitud hacia el sufrimiento. Esa actitud es muy importante porque determinará nuestra forma de afrontar el sufrimiento cuando llegue. Ahora bien, la actitud habitual consiste en una aversión e intolerancia intensas hacia nuestro dolor. Sin embargo, si pudiéramos adoptar una actitud que nos permitiera una mayor tolerancia, eso contribuiría mucho a contrarrestar los sentimientos de infelicidad, de insatisfacción y de descontento.
Existe la posibilidad de liberarnos del sufrimiento. Al eliminar sus causas, es posible liberarse de él. Según el pensamiento budista, las causas profundas del sufrimiento son la ignorancia, el anhelo y el odio, a las que se llama "los tres venenos de la mente". Estos términos tienen connotaciones específicas utilizados en un contexto budista. "Ignorancia", por ejemplo, no se refiere a la falta de información, sino más bien a una falsa percepción de la verdadera naturaleza del ser y de todos los fenómenos. Al generar una percepción de la verdadera naturaleza de la realidad y eliminar los estados negativos de la mente como el anhelo y el odio, se puede alcanzar un estado completamente purificado de la mente, libre del sufrimiento. En un contexto budista, al reflexionar sobre el hecho de que el sufrimiento caracteriza la existencia cotidiana, nos estimulamos a realizar prácticas que eliminarán sus causas profundas. De otro modo, si no hubiera esperanza o posibilidad de liberarnos del sufrimiento, la simple reflexión sobre el mismo sería enfermiza y, por tanto, bastante negativa.
A menudo también incrementamos nuestro dolor con una sensibilidad excesiva, al reaccionar con exageración ante cosas nimias. Tendemos a tomarnos las cosas pequeñas demasiado seriamente, a sacarlas de quicio mientras por otro lado seguimos indiferentes a cosas realmente importantes, a aquellas que tienen efectos profundas sobre nuestras vidas y consecuencias sobre ellas a largo plazo. »Así pues, creo que en buena medida el sufrimiento depende de cómo se responda ante una situación dada. Por ejemplo, descubrimos que alguien habla mal de nosotros a nuestras espaldas. Si se reacciona ante este conocimiento, ante esta negatividad, con un sentimiento de cólera o de dolor, es uno mismo el que destruye su propia paz mental. El dolor no es sino una creación personal. Por otro lado, si uno se contiene y evita reaccionar de manera negativa y deja pasar la difamación como un viento silencioso al que no se hace caso, se está protegiendo de sentirse herido, de esa sensación de agonía. Así pues, y aunque no siempre se puedan evitar las situaciones difíciles, sí se pue¬de modificar la extensión del propio sufrimiento.
A menudo, cuando surgen los problemas, nuestra perspectiva se estrecha. Quizá tengamos concentrada toda nuestra atención en preocuparnos por el problema y abriguemos la sensación de que únicamente nosotros pasamos por tales dificultades. Eso puede conducir a una especie de ensimismamiento que hace que el problema parezca muy grave. Cuando sucede eso, creo que puede ayudar mucho el ver las cosas desde una perspectiva más amplia, dándonos cuenta, por ejemplo, de que hay muchas personas que han pasado por experiencias similares e incluso peores. Este cambio de perspectiva puede ser muy útil incluso en ciertas enfermedades o cuando se sufre. Claro que cuando aparece el dolor resulta muy difícil practicar la meditación para serenar la mente. Pero si se hacen comparaciones, si se ve la situación desde una perspectiva diferente, algo ocurre. Si sólo se observa el acontecimiento, en cambio, éste parece cada vez más y más importante. Si se fija la atención intensamente en un problema, éste termina por parecer incontrolable. Pero si se compara con otro de mayor envergadura, entonces parece más pequeño y menos abrumador.
el enemigo es el elemento necesario para practicar la paciencia. Sin su oposición no pueden surgir la paciencia o la tolerancia. Normalmente, nuestros amigos no nos ponen a prueba ni nos ofrecen la oportunidad de cultivar la paciencia; eso es algo que sólo hacen nuestros enemigos.
Así que, desde este punto de vista, podemos considerar a nuestro enemigo un gran maestro, y reverenciado incluso por habernos proporcionado esa preciosa oportunidad.
Es ahora cuando deberíamos fortalecer la paz. La verdadera paz, no sólo la simple ausencia de guerra. Porque una simple ausencia de guerra no es una verdadera paz mundial. La paz tiene que basarse en la confianza mutua. Y puesto que las armas constituyen el mayor obstáculo para el desarrollo de la confianza mutua, creo que ha llegado el momento de pensar cómo podríamos librarnos de ellas. Es muy importante. Claro que no se puede Conseguir de la noche a la mañana. Lo más realista sería avanzar paso a paso. Pero, en todo caso, deberíamos tener muy claro cuál es nues¬tro objetivo final: que todo el mundo quede desmilitarizado. Por tanto debemos trabajar para desarrollar paz interior y al mismo tiempo trabajar por el desarme externo y la paz tanto como podamos. Ésa es nuestra responsabilidad.
Creo que hay una muy estrecha conexión entre humildad y paciencia. La humildad supone que, teniendo capacidad para adoptar una postura de mayor enfrentamiento, de tomar represalias si se desea, se decida deliberadamente no hacerlo. Eso es lo que consideraría verdadera humildad. Creo que la verdadera tolerancia o paciencia tiene un componente de autodisciplina y control; darse cuenta de que se podría haber actuado de otro modo, de que se podría haber adoptado una actitud más agresiva, pero se decidió no hacerlo. Por otro lado, verse obligado a una respuesta pasiva porque se tiene un sentimiento de impotencia o incapacidad, no puede ser considerado una verdadera humildad; en todo caso, una cierta mansedumbre, pero no es ver¬dadera tolerancia.
»Al decir que debemos aprender tolerancia hacia quienes nos hacen daño, no hay que malinterpretarlo como que deberíamos aceptar mansamente lo que hayan hecho contra nosotros.
Uno de los métodos que personalmente me parecen útiles para reducir esa clase de preocupación consiste en cultivar el siguiente pensamiento: si la situación o problema puede remediarse, no hay necesidad de preocuparse. En otras palabras, si existe una solución o una forma de salir de la dificultad, no habría necesidad de sentirse abrumado por ella. La acción apropiada, por tanto, es la de buscar su solución. Es más sensato dedicar la energía a concentrarse en la solución que preocuparse por el problema. Por otro lado, si no hay forma de encontrar una solución, si no hay posibilidad de resolverla, tampoco sirve de nada preocuparnos por ella, puesto que, de todos modos, tampoco podemos hacer nada. En tal caso, cuanto antes se acepte ese hecho, tanto más fáciles serán las cosas. Esta fórmula, claro está, supone abordar directamente el problema. De otro modo, no podremos descubrir si hay una solución o no.
La motivación adecuada es una especie de protectora contra estos sentimientos de temor y ansiedad. Por eso es tan importante la motivación. De hecho, todas las acciones humanas pueden verse en términos de movimiento y lo que se mueve por detrás de todas las acciones es lo que las impulsa. Si se desarrolla una motivación pura y sincera, si se está motivado por el deseo de ayudar, sobre la base de la amabilidad, la compasión y el respeto, se puede desarrollar cualquier trabajo en cualquier ámbito y funcionar con mayor efectividad, con menor miedo o preocupación, sin temor a lo que digan los demás o si al final se tiene éxito y se puede alcanzar el objetivo. Aunque no logres alcanzar tu objetivo, puedes sentirte bien con el simple hecho de haber realizado el esfuerzo.
Pero si tienes una mala motivación, aunque la gente te alabe o alcances los objetivos que te habías propuesto, no te sentirás feliz.
Al establecer la distinción entre engreimiento y seguridad en uno mismo, cabría pensar en términos de las consecuencias de la propia actitud; generalmente, el engreimiento y la arrogancia tienen consecuencias negativas, mientras que una sana seguridad en uno mismo tiene consecuencias positivas. Así pues, cuando hablamos de "seguridad en sí mismo", tenemos que examinar el sentido subyacente del "sí mismo". Creo que se pueden establecer dos tipos. Un sentido del yo mismo o "ego" se preocupa únicamente por la realización del propio interés, de los deseos egoístas, con un completo desinterés hacia el bienestar de los demás. El otro tipo de ego o sentido de uno mismo se basa en una verdadera preocupación por los demás y el deseo de rendirles un servicio. Para realizar ese deseo de servir hay que tener un fuerte sentido y una gran seguridad en uno mismo. Esa clase de seguridad es la que tiene consecuencias positivas.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Santísima Teresa de Calcuta
La oración que procede de la mente y el corazón se llama oración mental. Nunca olvidemos que vamos rumbo a la perfección y que debemos aspirar a ella incesantemente. Para alcanzar ese objetivo, es necesario practicar cada día la oración mental. Dado que la oración es el aliento de vida para nuestra alma, la santidad es imposible sin ella.
El silencio interior es muy difícil de conseguir, pero hay que hacer el esfuerzo. En silencio encontramos nueva energía y una unión verdadera. Tendremos la energía de Dios para hacer bien todas las cosas, así como la unidad de nuestros pensamientos con sus pensamientos, de nuestras oraciones con sus oraciones, la unidad de nuestros actos con sus actos, de nuestra vida con su vida. La unidad es el fruto de la oración, de la humildad, del amor.
Esto es lo que hemos aprendido desde el principio: a escuchar su voz en nuestro corazón y a que en el silencio del corazón Él nos hable. Así, de la plenitud del corazón tendrá que hablar nuestra boca. Esa es la conexión. Dios habla en el silencio del corazón y uno ha de escucharlo. Después, de la plenitud del corazón, que está lleno de Dios, lleno de amor, lleno de compasión, lleno de fe, hablará la boca.
Conocerse es también una protección contra el orgullo, sobre todo cuando se presentan tentaciones en la vida. El mayor error es pensar que uno es demasiado fuerte para caer en tentación. Pon la mano en el fuego y te quemarás. Así tenemos que pasar por el fuego. Las tentaciones son permitidas por Dios. Lo único que tenemos que hacer es negarnos a ceder.
Lo que necesitamos es amar sin cansarnos. ¿Cómo arde una lámpara? Gracias al continuo alimento de pequeñas gotas de aceite. ¿Qué son esas gotas de aceite en nuestras lámparas? Son las pequeñas cosas de la vida cotidiana: Fe, palabras de amabilidad, pensar en los demás, nuestra manera de estar en silencio, de mirar, de hablar y de actuar. No busquéis a Jesús fuera de vosotros. Él no está fuera, está dentro de cada uno. Mantened la llama de vuestra lámpara encendida y lo reconoceréis.
Creo que con demasiada frecuencia sólo nos fijamos en el aspecto negativo de la vida, en lo que está mal. Si estuviéramos más dispuestos a ver lo bueno y las cosas hermosas que nos rodean podríamos transformar a nuestras familias, y a partir de ahí cambiar a nuestros vecinos, y después a quienes viven en nuestro barrio o ciudad. Podríamos traer la paz y el amor a nuestro mundo, que está hambriento de esas cosas.
Si en realidad queremos conquistar el mundo no podemos hacerlo con bombas ni otras armas de destrucción. Conquistémoslo con nuestro amor. Entretejamos nuestras vidas con vínculos de sacrificio y amor y así nos será posible conquistar el mundo.
Es fácil amar a aquellos que viven muy lejos; pero no siempre es fácil amar a los que tenemos cerca. Es más fácil ofrecer un plato de arroz para saciar el hambre de una persona necesitada que consolar la soledad y angustia de una persona de nuestra misma casa que no se siente amada.
De la abundancia del corazón habla la boca. Si tienes el corazón rebosante de amor, hablarás de amor. Quiero que llenéis vuestros corazones de inmenso amor. No penséis que para que el amor sea verdadero y ardiente debe ser extraordinario. No, lo que necesitamos en el amor es el deseo continuo de amar a aquel que amamos.
¿Alguna vez has experimentado la alegría de dar? No quiero que me des lo que te sobra. Jamás permito que se recojan fondos para mí. No es eso lo que quiero, sino que me deis de vosotros mismos. El amor que se pone en el regalo es lo más importante.
Cada uno de nosotros es sencillamente un pequeño instrumento. Cuando miramos en el interior de un aparato eléctrico vemos muchos cables ordenados, cables pequeños y grandes, cables nuevos y viejos, cables baratos y caros. Pero mientras no pase por ellos la corriente no habrá luz. Esos cables somos todos nosotros y la corriente es Dios.
En occidente tenéis más personas espiritualmente pobres que físicamente pobres. Entre los ricos suele haber personas muy pobres espiritualmente. Es fácil dar un plato de arroz a alguien que está hambriento u ofrecerle una cama a una persona que no tiene donde dormir, pero consolar o quitar la amargura, la rabia, la soledad, consecuencias de la privación espiritual, eso lleva muchísimo tiempo.
Los pobres son personas maravillosas. Tienen su dignidad, la que podemos ver fácilmente. Por lo general no se los conoce y por lo tanto no se puede descubrir su dignidad. Pero tienen por encima de todo el gran valor de vivir la vida que viven. Están obligados a vivir así; se les ha impuesto la pobreza. Nosotras elegimos la pobreza; ellos están obligados a aceptarla.
Tal vez sea esto lo que nos falta. El examen de conciencia es el espejo con que enfocamos la naturaleza: una prueba humana, sin duda, pero una prueba que necesita de un espejo para reflejar fielmente sus faltas. Si emprendemos esta tarea con mayor entusiasmo, quizá comprendamos que lo que a veces consideramos un obstáculo es en realidad una piedra que nos sirve de peldaño para subir.
Creo que en la actualidad el mundo está al revés. El sufrimiento ha aumentado porque hay muy poco amor en el hogar y en la vida familiar. No tenemos tiempo para nuestros hijos. No tenemos tiempo para estar los unos con los otros, ni para disfrutarnos, y esa falta de amor causa mucho sufrimiento e infelicidad en el mundo.
La indiferencia de las personas que pasan junto a aquellos que nosotros recogemos es una confirmación de su ignorancia y falta de fe. Si estuvieran convencidas de que esa persona que está en el suelo es su hermano o hermana, creo que indudablemente harían algo por ella. Pero por desgracia, no saben lo que es la compasión y no conocen a esos seres. Si los comprendieran, inmediatamente se darían cuenta de la grandeza de esas personas que están tiradas en las aceras. Las amarían naturalmente, y amarlas los conduciría a servirlas.
A menudo la gente es irrazonable, ilógica y egocéntrica. Perdónalos de todas formas.
Si eres amable, la gente puede acusarte de egoísta o de tener segundas intenciones. Sé amable de todas formas.
Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos.
Ten éxito de todas formas.
Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte. Sé honesto y franco de todas formas.
Lo que tardas años en construir, alguien puede destruirlo en un instante. Construye de todas formas.
Si encuentras serenidad y felicidad, la gente puede sentir celos de ti.
Sé feliz de todas formas.
El bien que haces hoy, la gente posiblemente lo olvidará mañana. Haz el bien de todas formas.
Das al mundo lo mejor que tienes y puede que jamás sea suficiente. Da al mundo lo mejor que tengas, de todas formas.
Verás, el análisis final, se trata de algo entre tú y Dios; nunca será entre tú y ellos, de todas formas.
¿El dia mas bello? Hoy
¿El obstaculo mas grande? El miedo
¿La raiz de todos los males? El egoismo
¿La peor derrota? El desaliento
¿La primera necesidad? Comunicarse
¿El misterio mas grande? La muerte
¿La persona mas peligrosa? La mentirosa
¿El regalo mas bello? El perdon
¿La ruta mas rapida? El camino correcto
¿El resguardo mas eficaz? La sonrisa
¿La mayor satisfaccion? El deber cumplido
¿Las personas mas necesitadas? Los padres
¿La cosa mas facil? Equivocarse
¿El error mayor? Abandonarse
¿La distraccion mas bella? El trabajo
¿Los mejores profesores? Los niños
¿Lo que mas hace feliz? Ser util a los demas
¿El peor defecto? El malhumor
¿El sentimiento mas ruin? El rencor
¿Lo mas impresindible? El hogar
¿La sensacion mas grata? La paz interior
¿El mejor remedio? El optimismo
¿La fuerza mas potente del mundo? La fe
¿La cosa mas bellas de todo? El Amor
El silencio interior es muy difícil de conseguir, pero hay que hacer el esfuerzo. En silencio encontramos nueva energía y una unión verdadera. Tendremos la energía de Dios para hacer bien todas las cosas, así como la unidad de nuestros pensamientos con sus pensamientos, de nuestras oraciones con sus oraciones, la unidad de nuestros actos con sus actos, de nuestra vida con su vida. La unidad es el fruto de la oración, de la humildad, del amor.
Esto es lo que hemos aprendido desde el principio: a escuchar su voz en nuestro corazón y a que en el silencio del corazón Él nos hable. Así, de la plenitud del corazón tendrá que hablar nuestra boca. Esa es la conexión. Dios habla en el silencio del corazón y uno ha de escucharlo. Después, de la plenitud del corazón, que está lleno de Dios, lleno de amor, lleno de compasión, lleno de fe, hablará la boca.
Conocerse es también una protección contra el orgullo, sobre todo cuando se presentan tentaciones en la vida. El mayor error es pensar que uno es demasiado fuerte para caer en tentación. Pon la mano en el fuego y te quemarás. Así tenemos que pasar por el fuego. Las tentaciones son permitidas por Dios. Lo único que tenemos que hacer es negarnos a ceder.
Lo que necesitamos es amar sin cansarnos. ¿Cómo arde una lámpara? Gracias al continuo alimento de pequeñas gotas de aceite. ¿Qué son esas gotas de aceite en nuestras lámparas? Son las pequeñas cosas de la vida cotidiana: Fe, palabras de amabilidad, pensar en los demás, nuestra manera de estar en silencio, de mirar, de hablar y de actuar. No busquéis a Jesús fuera de vosotros. Él no está fuera, está dentro de cada uno. Mantened la llama de vuestra lámpara encendida y lo reconoceréis.
Creo que con demasiada frecuencia sólo nos fijamos en el aspecto negativo de la vida, en lo que está mal. Si estuviéramos más dispuestos a ver lo bueno y las cosas hermosas que nos rodean podríamos transformar a nuestras familias, y a partir de ahí cambiar a nuestros vecinos, y después a quienes viven en nuestro barrio o ciudad. Podríamos traer la paz y el amor a nuestro mundo, que está hambriento de esas cosas.
Si en realidad queremos conquistar el mundo no podemos hacerlo con bombas ni otras armas de destrucción. Conquistémoslo con nuestro amor. Entretejamos nuestras vidas con vínculos de sacrificio y amor y así nos será posible conquistar el mundo.
Es fácil amar a aquellos que viven muy lejos; pero no siempre es fácil amar a los que tenemos cerca. Es más fácil ofrecer un plato de arroz para saciar el hambre de una persona necesitada que consolar la soledad y angustia de una persona de nuestra misma casa que no se siente amada.
De la abundancia del corazón habla la boca. Si tienes el corazón rebosante de amor, hablarás de amor. Quiero que llenéis vuestros corazones de inmenso amor. No penséis que para que el amor sea verdadero y ardiente debe ser extraordinario. No, lo que necesitamos en el amor es el deseo continuo de amar a aquel que amamos.
¿Alguna vez has experimentado la alegría de dar? No quiero que me des lo que te sobra. Jamás permito que se recojan fondos para mí. No es eso lo que quiero, sino que me deis de vosotros mismos. El amor que se pone en el regalo es lo más importante.
Cada uno de nosotros es sencillamente un pequeño instrumento. Cuando miramos en el interior de un aparato eléctrico vemos muchos cables ordenados, cables pequeños y grandes, cables nuevos y viejos, cables baratos y caros. Pero mientras no pase por ellos la corriente no habrá luz. Esos cables somos todos nosotros y la corriente es Dios.
En occidente tenéis más personas espiritualmente pobres que físicamente pobres. Entre los ricos suele haber personas muy pobres espiritualmente. Es fácil dar un plato de arroz a alguien que está hambriento u ofrecerle una cama a una persona que no tiene donde dormir, pero consolar o quitar la amargura, la rabia, la soledad, consecuencias de la privación espiritual, eso lleva muchísimo tiempo.
Los pobres son personas maravillosas. Tienen su dignidad, la que podemos ver fácilmente. Por lo general no se los conoce y por lo tanto no se puede descubrir su dignidad. Pero tienen por encima de todo el gran valor de vivir la vida que viven. Están obligados a vivir así; se les ha impuesto la pobreza. Nosotras elegimos la pobreza; ellos están obligados a aceptarla.
Tal vez sea esto lo que nos falta. El examen de conciencia es el espejo con que enfocamos la naturaleza: una prueba humana, sin duda, pero una prueba que necesita de un espejo para reflejar fielmente sus faltas. Si emprendemos esta tarea con mayor entusiasmo, quizá comprendamos que lo que a veces consideramos un obstáculo es en realidad una piedra que nos sirve de peldaño para subir.
Creo que en la actualidad el mundo está al revés. El sufrimiento ha aumentado porque hay muy poco amor en el hogar y en la vida familiar. No tenemos tiempo para nuestros hijos. No tenemos tiempo para estar los unos con los otros, ni para disfrutarnos, y esa falta de amor causa mucho sufrimiento e infelicidad en el mundo.
La indiferencia de las personas que pasan junto a aquellos que nosotros recogemos es una confirmación de su ignorancia y falta de fe. Si estuvieran convencidas de que esa persona que está en el suelo es su hermano o hermana, creo que indudablemente harían algo por ella. Pero por desgracia, no saben lo que es la compasión y no conocen a esos seres. Si los comprendieran, inmediatamente se darían cuenta de la grandeza de esas personas que están tiradas en las aceras. Las amarían naturalmente, y amarlas los conduciría a servirlas.
A menudo la gente es irrazonable, ilógica y egocéntrica. Perdónalos de todas formas.
Si eres amable, la gente puede acusarte de egoísta o de tener segundas intenciones. Sé amable de todas formas.
Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos.
Ten éxito de todas formas.
Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte. Sé honesto y franco de todas formas.
Lo que tardas años en construir, alguien puede destruirlo en un instante. Construye de todas formas.
Si encuentras serenidad y felicidad, la gente puede sentir celos de ti.
Sé feliz de todas formas.
El bien que haces hoy, la gente posiblemente lo olvidará mañana. Haz el bien de todas formas.
Das al mundo lo mejor que tienes y puede que jamás sea suficiente. Da al mundo lo mejor que tengas, de todas formas.
Verás, el análisis final, se trata de algo entre tú y Dios; nunca será entre tú y ellos, de todas formas.
¿El dia mas bello? Hoy
¿El obstaculo mas grande? El miedo
¿La raiz de todos los males? El egoismo
¿La peor derrota? El desaliento
¿La primera necesidad? Comunicarse
¿El misterio mas grande? La muerte
¿La persona mas peligrosa? La mentirosa
¿El regalo mas bello? El perdon
¿La ruta mas rapida? El camino correcto
¿El resguardo mas eficaz? La sonrisa
¿La mayor satisfaccion? El deber cumplido
¿Las personas mas necesitadas? Los padres
¿La cosa mas facil? Equivocarse
¿El error mayor? Abandonarse
¿La distraccion mas bella? El trabajo
¿Los mejores profesores? Los niños
¿Lo que mas hace feliz? Ser util a los demas
¿El peor defecto? El malhumor
¿El sentimiento mas ruin? El rencor
¿Lo mas impresindible? El hogar
¿La sensacion mas grata? La paz interior
¿El mejor remedio? El optimismo
¿La fuerza mas potente del mundo? La fe
¿La cosa mas bellas de todo? El Amor
martes, 29 de marzo de 2011
Palabras de Gandhi
Religión
Ningún hombre puede vivir sin religión. Hay algunos
que en el egotismo de su razón declaran que
no tienen nada que ver con la religión. Esto es como
si un hombre dijera que respira pero que no tiene nariz.
Sea por la razón, por el instinto o por la
superstición, los hombres establecen alguna - suerte
de rela-ción con lo divino. Incluso el agnóstico o
ateo más acabado admite la necesidad de un principio
moral y asocia algo bueno al hecho de observarlo
y algo malo con su no-observancia.
Las religiones son caminos diferentes que convergen
al mismo punto. ¿Qué importa que tomemos
vías diversas en tanto lleguemos a la misma meta?
En realidad, hay tantas religiones como individuos.
Si logramos la visión total
de la Verdad, ya no seremos meros buscadores
de la Verdad sino que nos uniremos a Dios porque
la Verdad es Dios. Pero como aún solo somos gente
que ansía la Verdad debemos proseguir nuestra
búsqueda, conscientes de nuestra imperfección. No
hemos aprehendido la religión en su máxima perfección
así como no hemos aprehendido a Dios. La
religión que concebimos, al ser imperfecta, estará
siempre sujeta a un proceso de evolución y reinterpretación.
El progreso hacia la Verdad, hacia
Dios, se hace posible sólo a través de esa evolución.
Y si todas las creencias que los hombres delinean
son imperfectas, no cabe el problema de los méritos
comparativos. Todas las creencias constituyen una
revelación de la Verdad, pero todas son imperfectas
y están sujetas a error. La reverencia que nos merecen
las religiones no debe cegarnos a sus defectos.
Asimismo, debemos ser agudamente sensibles a los
errores de nuestra fe, no para dejarlos tal como están
sino para tratar de superarlos. Observando las
religiones con ojo imparcial no sólo no debemos
vacilar en incorporar a nuestra fe los rasgos aceptables
de las otras creencias sino, por el contrario,
pensar que ése es nuestro deber.
Tal como un árbol tiene un sólo tronco y muchas
ramas y hojas, existe una sola religión perfecta
y verdadera que se multiplica en una diversidad al
pasar a través de la mediación humana. Esa Religión
única está más allá de las palabras. Hombres imperfectos
la pusieron en el lenguaje que manejaban y
sus palabras son interpretadas por otros hombres
igualmente imperfectos. ¿Cuál de las interpretaciones
habremos de sostener que es la correcta? Cada
uno está en lo cierto desde su punto de vista pero
no es imposible que todos estén equivocados. Tal es
la razón de que sea necesaria la tolerancia, que no
significa indiferencia por la propia religión sino un
amor más puro e inteligente por ella. La tolerancia
nos brinda la percepción espiritual que está tan lejos
del fanatismo como el polo norte lo está del sur. El
conocimiento verdadero de la religión quiebra las
barreras que se alzan entre las creencias.
Existe un Poder indefinible y misterioso que todo
lo penetra. Lo siento aunque no lo vea. Este Poder
oculto que se hace sentir desafía, sin embargo,
todas las pruebas porque es completamente distinto
a todo lo que percibo a través de mis sentidos. Es
un Poder que trasciende los sentidos.
No obstante es posible demostrar, hasta cierto
punto, la existencia de Dios. Aun en los asuntos
cotidianos sabemos que la gente en general no sabe
quién gobierna ni por qué y tampoco cómo gobierna.
Sin embargo saben que, sin duda, hay un poder
que gobierna.
Amor y No-Violencia
He sugerido en estas columnas que la mujer es
la encarnación del ahimsa. El ahimsa entraña un
amor infinito, que a su vez implica una infinita capacidad
de sufrimiento. ¿Quién sino la mujer, la
madre del hombre, es capaz de demostrar esta capacidad
en su más alta expresión? La demuestra
cuando lleva en sí al niño y lo alimenta durante nueve
meses, extrayendo alegría del sufrimiento que eso
implica. ¿Qué puede sobrepasar al sufrimiento causado
por los dolores del parto? Sin embargo la mujer
los olvida en la alegría de la creación. ¿Quién, de
nuevo, sufre cotidianamente para que el bebé crezca
día a día? Hagamos que transfiera ese amor a la humanidad
entera, hagamos que olvide que siempre
fue y continúa siendo objeto de la lujuria del hombre,
y ocupará un orgulloso lugar junto al varón
como madre suya, su artífice y conductora silenciosa.
A ella se le ha dado el don de enseñar el arte de
la paz a un mundo en guerra, sediento de ese néctar.
No es verdadera la no-violencia si amamos meramente
a quienes nos aman. Es realmente no-violencia
cuando amamos a quienes nos odian.
La no-violencia es un estado perfecto. Es una
meta hacia la que se dirige la humanidad de manera
natural pero inconsciente. El hombre no se vuelve
divino por personificar la inocencia: solo entonces
se convierte realmente en hombre. En nuestro estado
presente somos en parte hombres y en parte
bestias; en nuestra ignorancia, que llega incluso a la
soberbia, afirmamos que cumplimos acabadamente
el fin de nuestra especie cuando devolvemos golpe
por golpe y desarrollamos la ira que ese propósito
requiere. Pretendemos que la represalia es la ley de
nuestro ser, siendo que en ninguna escritura encontramos
que la venganza es obligatoria sino que solo
es permisible. Lo obligatorio es la restricción. La
represalia es una lenidad que requiere una regulación
elaborada. La sujeción es la ley de nuestro ser,
dado que la perfección más elevada es inalcanzable
sin el más grande freno. El sufrimiento es, entonces,
lo distintivo del grupo humano. La meta se aleja
siempre de nosotros. Cuanto más se avanza, más
reconocemos nuestra indignidad. La satisfacción
reside en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo
acabado es la victoria completa.
La no-violencia no es "la renuncia a toda lucha
real contra la maldad". Por el contrario, la no-violencia
que concibo es una lucha más real y activa
contra la maldad que la represalia, que por naturaleza
incrementa el mal. Lo que pretendo es una oposición
mental, y por la tanto moral, a las
inmoralidades. Lo que procuro con todo afán es
mellar el filo de la espada del tirano, no levantando
contra ella un arma más afilada, sino defraudando
su expectativa de que voy a ofrecerle resistencia física.
La resistencia del alma que voy a ofrecerle ha de
esquivar la espada del tirano. Al principio eso lo
ofuscará pero en definitiva lo ha de constreñir al
reconocimiento, reconocimiento que no lo humillará
sino que ha de elevarlo.
Ningún hombre puede vivir sin religión. Hay algunos
que en el egotismo de su razón declaran que
no tienen nada que ver con la religión. Esto es como
si un hombre dijera que respira pero que no tiene nariz.
Sea por la razón, por el instinto o por la
superstición, los hombres establecen alguna - suerte
de rela-ción con lo divino. Incluso el agnóstico o
ateo más acabado admite la necesidad de un principio
moral y asocia algo bueno al hecho de observarlo
y algo malo con su no-observancia.
Las religiones son caminos diferentes que convergen
al mismo punto. ¿Qué importa que tomemos
vías diversas en tanto lleguemos a la misma meta?
En realidad, hay tantas religiones como individuos.
Si logramos la visión total
de la Verdad, ya no seremos meros buscadores
de la Verdad sino que nos uniremos a Dios porque
la Verdad es Dios. Pero como aún solo somos gente
que ansía la Verdad debemos proseguir nuestra
búsqueda, conscientes de nuestra imperfección. No
hemos aprehendido la religión en su máxima perfección
así como no hemos aprehendido a Dios. La
religión que concebimos, al ser imperfecta, estará
siempre sujeta a un proceso de evolución y reinterpretación.
El progreso hacia la Verdad, hacia
Dios, se hace posible sólo a través de esa evolución.
Y si todas las creencias que los hombres delinean
son imperfectas, no cabe el problema de los méritos
comparativos. Todas las creencias constituyen una
revelación de la Verdad, pero todas son imperfectas
y están sujetas a error. La reverencia que nos merecen
las religiones no debe cegarnos a sus defectos.
Asimismo, debemos ser agudamente sensibles a los
errores de nuestra fe, no para dejarlos tal como están
sino para tratar de superarlos. Observando las
religiones con ojo imparcial no sólo no debemos
vacilar en incorporar a nuestra fe los rasgos aceptables
de las otras creencias sino, por el contrario,
pensar que ése es nuestro deber.
Tal como un árbol tiene un sólo tronco y muchas
ramas y hojas, existe una sola religión perfecta
y verdadera que se multiplica en una diversidad al
pasar a través de la mediación humana. Esa Religión
única está más allá de las palabras. Hombres imperfectos
la pusieron en el lenguaje que manejaban y
sus palabras son interpretadas por otros hombres
igualmente imperfectos. ¿Cuál de las interpretaciones
habremos de sostener que es la correcta? Cada
uno está en lo cierto desde su punto de vista pero
no es imposible que todos estén equivocados. Tal es
la razón de que sea necesaria la tolerancia, que no
significa indiferencia por la propia religión sino un
amor más puro e inteligente por ella. La tolerancia
nos brinda la percepción espiritual que está tan lejos
del fanatismo como el polo norte lo está del sur. El
conocimiento verdadero de la religión quiebra las
barreras que se alzan entre las creencias.
Existe un Poder indefinible y misterioso que todo
lo penetra. Lo siento aunque no lo vea. Este Poder
oculto que se hace sentir desafía, sin embargo,
todas las pruebas porque es completamente distinto
a todo lo que percibo a través de mis sentidos. Es
un Poder que trasciende los sentidos.
No obstante es posible demostrar, hasta cierto
punto, la existencia de Dios. Aun en los asuntos
cotidianos sabemos que la gente en general no sabe
quién gobierna ni por qué y tampoco cómo gobierna.
Sin embargo saben que, sin duda, hay un poder
que gobierna.
Amor y No-Violencia
He sugerido en estas columnas que la mujer es
la encarnación del ahimsa. El ahimsa entraña un
amor infinito, que a su vez implica una infinita capacidad
de sufrimiento. ¿Quién sino la mujer, la
madre del hombre, es capaz de demostrar esta capacidad
en su más alta expresión? La demuestra
cuando lleva en sí al niño y lo alimenta durante nueve
meses, extrayendo alegría del sufrimiento que eso
implica. ¿Qué puede sobrepasar al sufrimiento causado
por los dolores del parto? Sin embargo la mujer
los olvida en la alegría de la creación. ¿Quién, de
nuevo, sufre cotidianamente para que el bebé crezca
día a día? Hagamos que transfiera ese amor a la humanidad
entera, hagamos que olvide que siempre
fue y continúa siendo objeto de la lujuria del hombre,
y ocupará un orgulloso lugar junto al varón
como madre suya, su artífice y conductora silenciosa.
A ella se le ha dado el don de enseñar el arte de
la paz a un mundo en guerra, sediento de ese néctar.
No es verdadera la no-violencia si amamos meramente
a quienes nos aman. Es realmente no-violencia
cuando amamos a quienes nos odian.
La no-violencia es un estado perfecto. Es una
meta hacia la que se dirige la humanidad de manera
natural pero inconsciente. El hombre no se vuelve
divino por personificar la inocencia: solo entonces
se convierte realmente en hombre. En nuestro estado
presente somos en parte hombres y en parte
bestias; en nuestra ignorancia, que llega incluso a la
soberbia, afirmamos que cumplimos acabadamente
el fin de nuestra especie cuando devolvemos golpe
por golpe y desarrollamos la ira que ese propósito
requiere. Pretendemos que la represalia es la ley de
nuestro ser, siendo que en ninguna escritura encontramos
que la venganza es obligatoria sino que solo
es permisible. Lo obligatorio es la restricción. La
represalia es una lenidad que requiere una regulación
elaborada. La sujeción es la ley de nuestro ser,
dado que la perfección más elevada es inalcanzable
sin el más grande freno. El sufrimiento es, entonces,
lo distintivo del grupo humano. La meta se aleja
siempre de nosotros. Cuanto más se avanza, más
reconocemos nuestra indignidad. La satisfacción
reside en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo
acabado es la victoria completa.
La no-violencia no es "la renuncia a toda lucha
real contra la maldad". Por el contrario, la no-violencia
que concibo es una lucha más real y activa
contra la maldad que la represalia, que por naturaleza
incrementa el mal. Lo que pretendo es una oposición
mental, y por la tanto moral, a las
inmoralidades. Lo que procuro con todo afán es
mellar el filo de la espada del tirano, no levantando
contra ella un arma más afilada, sino defraudando
su expectativa de que voy a ofrecerle resistencia física.
La resistencia del alma que voy a ofrecerle ha de
esquivar la espada del tirano. Al principio eso lo
ofuscará pero en definitiva lo ha de constreñir al
reconocimiento, reconocimiento que no lo humillará
sino que ha de elevarlo.
martes, 18 de enero de 2011
Relatos breves
Dedicado a mis amigos de "todoslosforos", como un juego ellos los inspiraron con su aliento y estímulo, y me impulsaron a repasar las hojas de la agenda de la vida...
______
Estaba descontento consigo mismo; después de años buscando hacerse un sitio en la sociedad, de haber sido empujado por el sistema ha representar un papel cuyo guión no era de su agrado, se convenció de que no era capaz de interpretar su papel previsto.
Bajó hacia la playa, observó el inmenso mar y su horizonte inagotable, creando un guión propio, nuevo a cada segundo, repleto de poder, sintió lo vacío que se sentía y maniatado, siempre empujado por las olas del mundo humano, sin timón, sin vela, sin brújula, sin control alguno de su camino; cerró los ojos y el rumor de la marea comenzó a sonar dentro, se imaginó pilotando un velero desde su corazón hacia una isla luminosa en la lejanía. Creyó que en esa isla se encontraba su verdadero ser; un aire fresco y suave le empujaba con determinación, pero tenía que luchar contra la marea contraria, la vela debía estar bien dispuesta, el timón firmemente agarrado. Se desprendió de todo peso inútil, nada ni nadie debían entorpecerle, no importaba lo que pudiera tardar, estaba aprendiendo a gobernar su nave con maestría, la luz se iba haciendo más viva y acogedora, hasta empezó a oír una bella música...
______
Pasábamos las vacaciones en una granja muy alejada, tras las montañas que se divisaban desde la aldea más próxima, a más de diez kilómetros. En mi último cumpleaños me habían regalado una potranca recién nacida. Su madre no pudo sobrevivir al parto y no llegó a conocer a nadie de su especie, así que durante un año me convertí en su celosa cuidadora los escasos días que tenía libres. A pesar de todos mis esfuerzos y el cariño que le di en ese tiempo, su naturaleza salvaje le impelía a esquivar a cuaquier persona que no fuera yo. Más de una vez, en que la cerca por descuido se quedó abierta, se escapaba al galope a gran velocidad, tanto que a mi padre le fue muy difícil atraparla con un lazo desde el todoterreno.
Pasó el verano y yo debía volver al instituto; sólo quedaba por los alrededores un cabrero, que se encaprichó de ella, tanto que me prometió pasarse todos los días a darle agua y comida. Por razones que ignoro, el animal se enfurecía y brincaba cada vez que lo veía, y ya iba llegando el momento de marcharme. No estaba tranquila, sólo se tranquilizaba a mi lado, así que no acepté el ofrecimiento. Sabía que no muy lejos había una manada de caballos salvajes, que veíamos pastando cerca de un arroyo.
No lo pensé más, le puse el bozal y nos dirigimos hacia esa zona. Vi huellas recientes de sus congéneres, la solté y fui a acariciarle el hocico, como despidiéndome mientras contenía el llanto, ella dudó un momento, pero al verse libre me esquivó y huyó rápidamente. Entonces lloré de alegría mientras se perdía tras los árboles: era el precio que paga el amor a cambio de libertad.
_____
De jóvenes, solíamos divertirnos cada tarde en un parque cercano; allí nos tumbábamos en la hierba, siseábamos a las chicas guapas que pasaban, esperábamos que los que ya trabajaban volvieran al caer la tarde para ver si, entre todos, reuníamos doscientas pesetas para comprar un par de litronas y algunos cigarrillos, poníamos en el cassette a pilas nuestra música favorita; una partida de cartas, un partidito de fútbol con una bola de papel aluminio…
Un día, apareció el viejo, harapiento, maloliente, con los ojos desencajados, y se sentó en un banco contiguo, con un hatillo en el hombro. Sacó de él una bolsa llena de migas de pan, miró hacia arriba lanzando un silbido especial: era su llamada para las palomas. Empezaron a posarse en él; nosotros, muy quietos, observábamos cómo se arremolinaron sobre él sin miedo alguno, como si le conocieran de siempre. El viejo sonrió cerrando los ojos y se dejó invadir.
Entonces, uno de nosotros, exclamó: “Es Sócrates, el sabio griego, con sus discipulos”. Desde entonces, cada vez que venía, nos agrupábamos junto a él, le regalábamos una botella de tinto barato y él, a cambio, nos enseñaba.
_____
Era el benjamín de una famosa familia de payasos, necesitaban una foto suya para incluirla en el cartel del espetáculo, ya que era su primera gira y hacía su debut la semana siguiente. Le acompañaron al estudio de fotografía, allí le sentaron frente al espejo, le maquillaron, le pusieron la peluca y los guantes, ¡era un manojo de nervios!
Por fin, el fotógrafo consiguió sentarlo en un taburete, encendió los focos y midió la luz a unos centímetros de su cara, preparó la cámara; pero el chico no podía estarse quieto, no sabía qué hacer con las manos, le hizo más de treinta fotos, pero no le convencía la expresión.
_Pero… ¿en qué estás pensando?
_En todo, en el viaje, en el público, en lo que tengo que decir, en…
_No, nada de eso, no pienses nada… espera un momento!
El fotógrafo le acercó una mesa para que apoyara el codo, y le colocó suavemente la mano sobre la cara.
_Recuerda, no pienses en nada. Mira a tu madre, ¿la quieres, verdad?
_Sí, claro…
_Pues, díselo con la mirada.
El chico la miró y…!zas! saltaron los flashes…
_Ya está, ¿ves qué fácil?
_____
Acababa de aterrizar, habría sido un vuelo rutinario más de reconocimiento para fijar los puntos de población a los que arrojar ayuda humanitaria, después de las tremendas inundaciones, si no fuera porque había perdido contacto media hora antes con el otro avión que pilotaba mi amigo Esteban, cuando regresábamos a la base en medio de una intensa tormenta. Perdí la comunicación y pensé que algún rayo le habría dañado la radio ó el sistema de navegación, pero era demasiado tiempo. No podía moverme, con la vista fija en el claro entre nubes por donde debía aparecer, tenía que aparecer. Pasaron unos minutos interminables, un sudor frío me calaba, casi no podía respirar, ¡no! ¡no! Me avisaron desde la torre, no había señal de rádar, ni hubiera tenido combustible suficiente para tanto tiempo, no había esperanzas…
_!Dios mío! ¿Por qué? … sólo queríamos ayudar a esa pobre gente, Esteban era una persona amable y generosa, un gran compañero… ¿por qué a él?
_____
No te miro a ti, observo el mundo cómo envejece, todos parece que van con prisas a ninguna parte, alocadamente, sin sentido. En cambio yo, no busco nada, el tiempo ya no significa más que un estorbo, hace mucho que me curé de ese defecto inconsciente que es la juventud. No estoy en mi cuerpo, mi espíritu ha tocado a Dios y levita junto a él.
_____
Año 2020, la colaboración entre los humanos y los extraterrestres iba por buen camino, se había creado una comunidad de intereses sin precedentes. Ellos nos facilitaban sus avanzados medios tenológicos, mientras que nosotros les abrimos la puerta para saborear los frutos de nuestro pensamiento. Ellos nos ayudaron a limpiar la Tierra de las inmundicias que habíamos creado, nosotros les regalamos el poder de nuestra cultura nacida del libre albedrío.
_____
_En un lugar recóndito y en la penumbra permanente, escondido tras una puerta siempre cerrada, allí dejábamos de vez en cuando todo aquello que una vez tuvo utilidad, o que nos hizo felices, y todas aquellas cosas que nos hicieron llorar. Imágenes de personas que pasaron por nuestra vida y de las que no nos despedimos, ya que ignorábamos que era la última vez que las veíamos; también abandonábamos allí las palabras y las caricias de nuestras abuelas, la cara borrosa de nuestro amigo de cuatro años con el que jugamos a las canicas, el aroma intenso del perfume de nuestro primer amor, el crujido del lápiz cuando lo afilábamos en la escuela; ahí estaban los sonidos del aleteo de las libélulas que capturamos, incluso el sabor del poleo amargo que nos alivió una vez la digestión, hasta se podía revivir el dolor que nos produjo la rueda de molino que nos arrancó una uña, nuestro primer hurto inocente de un pastel que nos hicieron devolver…
_Pero… ¡si en tu casa no había desván!
_Claro que no, ¡hablaba de la memoria!
_____
Era a principios de Marzo. El invierno había sido muy crudo y aún perduraba; la chimenea había estado calentándonos casi todos los días, por lo que ya no quedaba ni un tronco para arder de la montaña de leña de encina que teníamos desde de Diciembre. No soportábamos los calentadores incandescentes ni esos que despiden aire caliente, ni siquiera a nuestro gato Canelo, que en ese caso prefería acurrucarse en su cojín en una esquina del salón.
Entonces me acordé de la Mimosa que un día una fuerte ventisca derribó. Aún recuerdo el día que la planté, una varita endeble y larguirucha que fui con mis padres a comprar al vivero. Fue el primero de los árboles que pusimos y sentía por él un cariño especial. Llegó a ser un ejemplar frondoso con buena sombra, y en Mayo se cubría de un manto de flores amarillas precioso. Así que cogí la motosierra y la troceé, el fuerte ruido de la máquina creo que ahogó sus gemidos.
Prendí el fuego y fui añadiendo sus ramas. En ese momento, se fue la luz, y nos quedamos en silencio absortos en las llamas y el repiqueteo. Entre ellas creí ver unas formas humanas y unas caras familiares, surgían y desaparecían: me pareció vernos a nosotros hace quince años, cuando hicimos un corro y bailamos contentos a su alrededor.
!Esa fue su despedida!
_____
¿Por qué esa sensación de soledad en una calle vacía? Cuando recorremos un camino vacío en plena naturaleza... ¿es la misma soledad? ... !vacío!!si está completamente lleno! Aquellas cosas que no vemos son más numerosas que las que podemos ver; en la calle nos escrutan desde todos sitios, las ventanas son ojos que te miran, las puertas son bocas que te tragan en silencio, todo extrae tu jugo y te seca; en la senda de la madre tierra la vida rebosa y te impregna, te abraza una multitud de cielo, de aire y luz, todo el cosmos te observa... !la soledad es una ilusión!
______
Estaba descontento consigo mismo; después de años buscando hacerse un sitio en la sociedad, de haber sido empujado por el sistema ha representar un papel cuyo guión no era de su agrado, se convenció de que no era capaz de interpretar su papel previsto.
Bajó hacia la playa, observó el inmenso mar y su horizonte inagotable, creando un guión propio, nuevo a cada segundo, repleto de poder, sintió lo vacío que se sentía y maniatado, siempre empujado por las olas del mundo humano, sin timón, sin vela, sin brújula, sin control alguno de su camino; cerró los ojos y el rumor de la marea comenzó a sonar dentro, se imaginó pilotando un velero desde su corazón hacia una isla luminosa en la lejanía. Creyó que en esa isla se encontraba su verdadero ser; un aire fresco y suave le empujaba con determinación, pero tenía que luchar contra la marea contraria, la vela debía estar bien dispuesta, el timón firmemente agarrado. Se desprendió de todo peso inútil, nada ni nadie debían entorpecerle, no importaba lo que pudiera tardar, estaba aprendiendo a gobernar su nave con maestría, la luz se iba haciendo más viva y acogedora, hasta empezó a oír una bella música...
______
Pasábamos las vacaciones en una granja muy alejada, tras las montañas que se divisaban desde la aldea más próxima, a más de diez kilómetros. En mi último cumpleaños me habían regalado una potranca recién nacida. Su madre no pudo sobrevivir al parto y no llegó a conocer a nadie de su especie, así que durante un año me convertí en su celosa cuidadora los escasos días que tenía libres. A pesar de todos mis esfuerzos y el cariño que le di en ese tiempo, su naturaleza salvaje le impelía a esquivar a cuaquier persona que no fuera yo. Más de una vez, en que la cerca por descuido se quedó abierta, se escapaba al galope a gran velocidad, tanto que a mi padre le fue muy difícil atraparla con un lazo desde el todoterreno.
Pasó el verano y yo debía volver al instituto; sólo quedaba por los alrededores un cabrero, que se encaprichó de ella, tanto que me prometió pasarse todos los días a darle agua y comida. Por razones que ignoro, el animal se enfurecía y brincaba cada vez que lo veía, y ya iba llegando el momento de marcharme. No estaba tranquila, sólo se tranquilizaba a mi lado, así que no acepté el ofrecimiento. Sabía que no muy lejos había una manada de caballos salvajes, que veíamos pastando cerca de un arroyo.
No lo pensé más, le puse el bozal y nos dirigimos hacia esa zona. Vi huellas recientes de sus congéneres, la solté y fui a acariciarle el hocico, como despidiéndome mientras contenía el llanto, ella dudó un momento, pero al verse libre me esquivó y huyó rápidamente. Entonces lloré de alegría mientras se perdía tras los árboles: era el precio que paga el amor a cambio de libertad.
_____
De jóvenes, solíamos divertirnos cada tarde en un parque cercano; allí nos tumbábamos en la hierba, siseábamos a las chicas guapas que pasaban, esperábamos que los que ya trabajaban volvieran al caer la tarde para ver si, entre todos, reuníamos doscientas pesetas para comprar un par de litronas y algunos cigarrillos, poníamos en el cassette a pilas nuestra música favorita; una partida de cartas, un partidito de fútbol con una bola de papel aluminio…
Un día, apareció el viejo, harapiento, maloliente, con los ojos desencajados, y se sentó en un banco contiguo, con un hatillo en el hombro. Sacó de él una bolsa llena de migas de pan, miró hacia arriba lanzando un silbido especial: era su llamada para las palomas. Empezaron a posarse en él; nosotros, muy quietos, observábamos cómo se arremolinaron sobre él sin miedo alguno, como si le conocieran de siempre. El viejo sonrió cerrando los ojos y se dejó invadir.
Entonces, uno de nosotros, exclamó: “Es Sócrates, el sabio griego, con sus discipulos”. Desde entonces, cada vez que venía, nos agrupábamos junto a él, le regalábamos una botella de tinto barato y él, a cambio, nos enseñaba.
_____
Era el benjamín de una famosa familia de payasos, necesitaban una foto suya para incluirla en el cartel del espetáculo, ya que era su primera gira y hacía su debut la semana siguiente. Le acompañaron al estudio de fotografía, allí le sentaron frente al espejo, le maquillaron, le pusieron la peluca y los guantes, ¡era un manojo de nervios!
Por fin, el fotógrafo consiguió sentarlo en un taburete, encendió los focos y midió la luz a unos centímetros de su cara, preparó la cámara; pero el chico no podía estarse quieto, no sabía qué hacer con las manos, le hizo más de treinta fotos, pero no le convencía la expresión.
_Pero… ¿en qué estás pensando?
_En todo, en el viaje, en el público, en lo que tengo que decir, en…
_No, nada de eso, no pienses nada… espera un momento!
El fotógrafo le acercó una mesa para que apoyara el codo, y le colocó suavemente la mano sobre la cara.
_Recuerda, no pienses en nada. Mira a tu madre, ¿la quieres, verdad?
_Sí, claro…
_Pues, díselo con la mirada.
El chico la miró y…!zas! saltaron los flashes…
_Ya está, ¿ves qué fácil?
_____
Acababa de aterrizar, habría sido un vuelo rutinario más de reconocimiento para fijar los puntos de población a los que arrojar ayuda humanitaria, después de las tremendas inundaciones, si no fuera porque había perdido contacto media hora antes con el otro avión que pilotaba mi amigo Esteban, cuando regresábamos a la base en medio de una intensa tormenta. Perdí la comunicación y pensé que algún rayo le habría dañado la radio ó el sistema de navegación, pero era demasiado tiempo. No podía moverme, con la vista fija en el claro entre nubes por donde debía aparecer, tenía que aparecer. Pasaron unos minutos interminables, un sudor frío me calaba, casi no podía respirar, ¡no! ¡no! Me avisaron desde la torre, no había señal de rádar, ni hubiera tenido combustible suficiente para tanto tiempo, no había esperanzas…
_!Dios mío! ¿Por qué? … sólo queríamos ayudar a esa pobre gente, Esteban era una persona amable y generosa, un gran compañero… ¿por qué a él?
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No te miro a ti, observo el mundo cómo envejece, todos parece que van con prisas a ninguna parte, alocadamente, sin sentido. En cambio yo, no busco nada, el tiempo ya no significa más que un estorbo, hace mucho que me curé de ese defecto inconsciente que es la juventud. No estoy en mi cuerpo, mi espíritu ha tocado a Dios y levita junto a él.
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Año 2020, la colaboración entre los humanos y los extraterrestres iba por buen camino, se había creado una comunidad de intereses sin precedentes. Ellos nos facilitaban sus avanzados medios tenológicos, mientras que nosotros les abrimos la puerta para saborear los frutos de nuestro pensamiento. Ellos nos ayudaron a limpiar la Tierra de las inmundicias que habíamos creado, nosotros les regalamos el poder de nuestra cultura nacida del libre albedrío.
_____
_En un lugar recóndito y en la penumbra permanente, escondido tras una puerta siempre cerrada, allí dejábamos de vez en cuando todo aquello que una vez tuvo utilidad, o que nos hizo felices, y todas aquellas cosas que nos hicieron llorar. Imágenes de personas que pasaron por nuestra vida y de las que no nos despedimos, ya que ignorábamos que era la última vez que las veíamos; también abandonábamos allí las palabras y las caricias de nuestras abuelas, la cara borrosa de nuestro amigo de cuatro años con el que jugamos a las canicas, el aroma intenso del perfume de nuestro primer amor, el crujido del lápiz cuando lo afilábamos en la escuela; ahí estaban los sonidos del aleteo de las libélulas que capturamos, incluso el sabor del poleo amargo que nos alivió una vez la digestión, hasta se podía revivir el dolor que nos produjo la rueda de molino que nos arrancó una uña, nuestro primer hurto inocente de un pastel que nos hicieron devolver…
_Pero… ¡si en tu casa no había desván!
_Claro que no, ¡hablaba de la memoria!
_____
Era a principios de Marzo. El invierno había sido muy crudo y aún perduraba; la chimenea había estado calentándonos casi todos los días, por lo que ya no quedaba ni un tronco para arder de la montaña de leña de encina que teníamos desde de Diciembre. No soportábamos los calentadores incandescentes ni esos que despiden aire caliente, ni siquiera a nuestro gato Canelo, que en ese caso prefería acurrucarse en su cojín en una esquina del salón.
Entonces me acordé de la Mimosa que un día una fuerte ventisca derribó. Aún recuerdo el día que la planté, una varita endeble y larguirucha que fui con mis padres a comprar al vivero. Fue el primero de los árboles que pusimos y sentía por él un cariño especial. Llegó a ser un ejemplar frondoso con buena sombra, y en Mayo se cubría de un manto de flores amarillas precioso. Así que cogí la motosierra y la troceé, el fuerte ruido de la máquina creo que ahogó sus gemidos.
Prendí el fuego y fui añadiendo sus ramas. En ese momento, se fue la luz, y nos quedamos en silencio absortos en las llamas y el repiqueteo. Entre ellas creí ver unas formas humanas y unas caras familiares, surgían y desaparecían: me pareció vernos a nosotros hace quince años, cuando hicimos un corro y bailamos contentos a su alrededor.
!Esa fue su despedida!
_____
¿Por qué esa sensación de soledad en una calle vacía? Cuando recorremos un camino vacío en plena naturaleza... ¿es la misma soledad? ... !vacío!!si está completamente lleno! Aquellas cosas que no vemos son más numerosas que las que podemos ver; en la calle nos escrutan desde todos sitios, las ventanas son ojos que te miran, las puertas son bocas que te tragan en silencio, todo extrae tu jugo y te seca; en la senda de la madre tierra la vida rebosa y te impregna, te abraza una multitud de cielo, de aire y luz, todo el cosmos te observa... !la soledad es una ilusión!
viernes, 17 de diciembre de 2010
Perlas varias
Me parece oportuno distinguir entre libertad subjetiva y libertad objetiva. Si como libertad objetiva entendemos su posibilidad en un entorno social es evidente que nunca será completa, no somos autosuficientes, necesitamos de los otros; la libertad de expresión, de acción, de ubicación en el mundo, de ir y venir, está supeditada de forma indisoluble con la de los demás, las acciones de uno repercuten en todos. Luego la libertad objetiva sería la suma de libertades individuales destinadas a alcanzar un orden social justo e igualitario, donde no haya ricos ni pobres, amos y esclavos, ni superiores ni inferiores. Mi libertad no comienza donde acaba la tuya, no puedo alcanzarla sin ti, no puedo sentime libre si estoy rodeado de personas encadenadas.Pero la libertad subjetiva, interior, sí es posible. Empieza a serlo cuando me responsabilizo de mi vida, cuando me adueño de mi futuro y, siguiendo a Jorge Bucay, cuando me concedo el permiso de estar y de ser quien soy, de decir lo que siento, de pensar lo que pienso, el derecho de decirlo o callarlo, sin esperar a que los demás me lo concedan. Para ello debemos reconocer quién somos realmente, rastrear dentro hasta encontrar nuestra esencia inmutable, parando la mente.
Recuerdo ahora una caso que cuenta el investigador sobre la espiritualidad oriental Ramiro A. Calle: ”Un día, en un ashram, se congregaba el guru con sus discípulos y estos le preguntaron: maestro, ¿qué tenemos que hacer para conseguir la iluminación? Y aquel les respondíó: haced como yo, cuando quiero comer, como, cuando quiero hablar, hablo, cuando quiero dormir, duermo, y cuando quiero morir, muero… y se murió en ese mismo momento”.
Creo que el dinero es la principal causa de la infelicidad del ser humano. La sociedad basada en el dinero sólo crea discriminación y desigualdad, ambición y pobreza, tanto material como espiritual. No por ser una utopía dejo de pensar en ello. Actualmente hay muchos pueblos de raíces ancestrales que están abandonando el dinero y volviendo al más equitativo y justo trueque. Incluso muchas personas del mundo desarrollado han adoptado ese estilo de vida, en contra de toda la tradición que desembocó en el capitalismo, el único gran y verdadero problema del mundo.
Todos tenemos derecho a rectificar cuando nos saltamos las reglas del juego.
No debemos condenar ni expulsar sin ofrecer la mano abierta para restablecer la paz.
Es difícil mantener presas a las ideas, mezcladas con emociones, recuerdos, estado anímico en general, hasta que explotan sin poder evitarlo, descargando todo el peso en una sola persona. Sabemos las reglas, pero somos humanos y las olvidamos a veces
¿Alguno de ustedes ha hecho el camino acompañando a una hermandad? Yo lo hice un año en plan reportaje fotográfico, y por supuesto antes pensaba que la diversión era lo único que importaba. Esa idea cambió rotundamente, hay gente con una fe incondicional, con peticiones y promesas a su Virgen, y demostraciones hasta el fanatismo. Diría de todas formas que sólo una minoría lo siente como una verdadera peregrinación de fe, y se escandalizan de lo que después ocurre en la aldea, con lo que hacen el camino, visitan a la Virgen y regresan a casa. Conozco algunos, no beben alcohol ni saben bailar, van a pie todo el tiempo a más de 30 grados en una polvareda tremenda mientras cantan y rezan. Verdaderamente indescriptible es la misa de romeros que se celebra justo antes de amanecer, sólo con la luz de las velas se oye la Salve. No soy creyente ni en dioses ni en imágenes aparecidas de santos, pero la devoción y pureza que desbordan algunos tiene todo el valor necesario como para minimizar la parafernalia que se monta a su alrededor. No podemos negar a la ligera las experiencias de carácter místico personales de ese pequeño porcentaje por que existan excesos del resto que manchen su credibilidad. Es como juzgar a Jesús analizando nada más que el comportamiento del cristianismo posterior. ¿Qué culpa tenía él?
Lo que se constata es que el culto a lo físico y a los placeres sin más está dinamitando cualquier escala de valores actual, y se llegue a confundir vivir el presente y la maravilla de la vida como única cosa a considerar, los caballos se desbocan, perdemos las riendas, y coche y cochero se precipitan en un abismo donde quizá ya no podamos encontrar nuestro verdadero yo.
!Bienvenidas las desavenencias, ellas son el germen de nuestro progreso! !Bienvenidas las malinterpretaciones, porque ellas nos amplian muchas veces nuestra estrechez de miras! !Bienvenida la disputa sana, el despertar de emociones y sentimientos, el que nos fuercen a ser nosotros mismos!
Me parece oportuno distinguir entre libertad subjetiva y libertad objetiva. Si como libertad objetiva entendemos su posibilidad en un entorno social es evidente que nunca será completa, no somos autosuficientes, necesitamos de los otros; la libertad de expresión, de acción, de ubicación en el mundo, de ir y venir, está supeditada de forma indisoluble con la de los demás, las acciones de uno repercuten en todos. Luego la libertad objetiva sería la suma de libertades individuales destinadas a alcanzar un orden social justo e igualitario, donde no haya ricos ni pobres, amos y esclavos, ni superiores ni inferiores. Mi libertad no comienza donde acaba la tuya, no puedo alcanzarla sin ti, no puedo sentime libre si estoy rodeado de personas encadenadas.Pero la libertad subjetiva, interior, sí es posible. Empieza a serlo cuando me responsabilizo de mi vida, cuando me adueño de mi futuro y, siguiendo a Jorge Bucay, cuando me concedo el permiso de estar y de ser quien soy, de decir lo que siento, de pensar lo que pienso, el derecho de decirlo o callarlo, sin esperar a que los demás me lo concedan. Para ello debemos reconocer quién somos realmente, rastrear dentro hasta encontrar nuestra esencia inmutable, parando la mente.
Recuerdo ahora una caso que cuenta el investigador sobre la espiritualidad oriental Ramiro A. Calle: ”Un día, en un ashram, se congregaba el guru con sus discípulos y estos le preguntaron: maestro, ¿qué tenemos que hacer para conseguir la iluminación? Y aquel les respondíó: haced como yo, cuando quiero comer, como, cuando quiero hablar, hablo, cuando quiero dormir, duermo, y cuando quiero morir, muero… y se murió en ese mismo momento”.
Creo que el dinero es la principal causa de la infelicidad del ser humano. La sociedad basada en el dinero sólo crea discriminación y desigualdad, ambición y pobreza, tanto material como espiritual. No por ser una utopía dejo de pensar en ello. Actualmente hay muchos pueblos de raíces ancestrales que están abandonando el dinero y volviendo al más equitativo y justo trueque. Incluso muchas personas del mundo desarrollado han adoptado ese estilo de vida, en contra de toda la tradición que desembocó en el capitalismo, el único gran y verdadero problema del mundo.
Todos tenemos derecho a rectificar cuando nos saltamos las reglas del juego.
No debemos condenar ni expulsar sin ofrecer la mano abierta para restablecer la paz.
Es difícil mantener presas a las ideas, mezcladas con emociones, recuerdos, estado anímico en general, hasta que explotan sin poder evitarlo, descargando todo el peso en una sola persona. Sabemos las reglas, pero somos humanos y las olvidamos a veces
¿Alguno de ustedes ha hecho el camino acompañando a una hermandad? Yo lo hice un año en plan reportaje fotográfico, y por supuesto antes pensaba que la diversión era lo único que importaba. Esa idea cambió rotundamente, hay gente con una fe incondicional, con peticiones y promesas a su Virgen, y demostraciones hasta el fanatismo. Diría de todas formas que sólo una minoría lo siente como una verdadera peregrinación de fe, y se escandalizan de lo que después ocurre en la aldea, con lo que hacen el camino, visitan a la Virgen y regresan a casa. Conozco algunos, no beben alcohol ni saben bailar, van a pie todo el tiempo a más de 30 grados en una polvareda tremenda mientras cantan y rezan. Verdaderamente indescriptible es la misa de romeros que se celebra justo antes de amanecer, sólo con la luz de las velas se oye la Salve. No soy creyente ni en dioses ni en imágenes aparecidas de santos, pero la devoción y pureza que desbordan algunos tiene todo el valor necesario como para minimizar la parafernalia que se monta a su alrededor. No podemos negar a la ligera las experiencias de carácter místico personales de ese pequeño porcentaje por que existan excesos del resto que manchen su credibilidad. Es como juzgar a Jesús analizando nada más que el comportamiento del cristianismo posterior. ¿Qué culpa tenía él?
Lo que se constata es que el culto a lo físico y a los placeres sin más está dinamitando cualquier escala de valores actual, y se llegue a confundir vivir el presente y la maravilla de la vida como única cosa a considerar, los caballos se desbocan, perdemos las riendas, y coche y cochero se precipitan en un abismo donde quizá ya no podamos encontrar nuestro verdadero yo.
!Bienvenidas las desavenencias, ellas son el germen de nuestro progreso! !Bienvenidas las malinterpretaciones, porque ellas nos amplian muchas veces nuestra estrechez de miras! !Bienvenida la disputa sana, el despertar de emociones y sentimientos, el que nos fuercen a ser nosotros mismos!
martes, 14 de diciembre de 2010
Sobre Genética y sus repercusiones
Una comparación del ADN mitocondrial de distintas etnias de diferentes regiones, sugiere que todas las secuencias de este ADN tienen envoltura molecular en una secuencia ancestral común. Asumiendo que el genoma mitocondrial sólo se puede obtener de la madre, estos hallazgos implicarían que todos los seres humanos descienden en última instancia de una sola mujer, cuando ya habrían existido los primeros y más primitivos Homo sapiens, tales como el "Homo sapiens idaltu".
Se sabe de esta Eva a causa del genoma contenido en las mitocondrias (orgánulo presente en todas las células) que sólo se transmite de la madre a la prole. Cada mitocondria contiene ADN mitocondrial, y la comparación de las secuencias de este ADN revela una filogenia molecular. Aunque no se puede descartar que la Eva mitocondrial haya sido el único ancestro femenino que vivió en su época, es probable que haya habido mujeres anteriores a la Eva mitocondrial y también otras pertenecientes a aquella época que hayan tenido descendencia hasta cierto momento en el pasado. Sin embargo, sólo la Eva mitocondrial produjo una línea completa de hijas hasta nuestros tiempos; por lo cual es el ancestro femenino del cual proviene toda la población actual.
El fundamento del linaje de la Eva mitocondrial, es que al revisar el árbol genealógico de los seres humanos que viven en la actualidad _a través de la genética_, al seguir una línea de cada individuo a su madre _y si estas líneas se continúan desde cada una de esas madres a sus respectivas madres_ se estará retrocediendo en el tiempo, todas las líneas convergerán en un punto en que todas las hijas comparten la misma madre. En este seguimiento, se observa que las ramas más antiguas comprueban una ascendencia mitocondrial africana y cuanto más se retroceda en el tiempo, menos linajes quedarán hasta que quede sólo uno; el cual correspondería al de la Eva mitocondrial.Por ello, cuanto más pequeña es una población, más rápidamente converge el ADN mitocondrial; las migraciones de pequeños grupos de personas derivan (en lo que se llama deriva genética) luego de unas pocas generaciones hacia un ADN mitocondrial común. Esto sirve como sustento a la teoría del origen común (en inglés, Single-origin hypothesis). Esta teoría plantea que los seres humanos modernos (Homo sapiens) se originaron en África hace entre 100.000 y 200.000 años, aunque la presencia de genoma masculino no se detecta hasta mucho después.
Así como las mitocondrias se heredan por vía materna, los cromosomas Y se heredan por vía paterna. Por lo tanto es válido aplicar los mismos principios con éstos. El ancestro común más cercano por vía paterna ha sido apodado Adán cromosómico-Y, y éste Adán parece algo posterior _lo que nos recuerda los mitos de un primer estado matriarcal sin intervención masculina en la procreación bastantes miles de años_.
Por lo tanto es válido aplicar los mismos principios con el masculino que con el femenino, y el ancestro común más cercano por vía paterna, de acuerdo a lo que la ciencia actual es capaz de explicar, no habría vivido en la misma época que la Eva mitocondrial, sino que sería unos 50.000 años más reciente, hacia el -65.ooo.
La confluencia de esos dos datos son importantes. Esto podría aclarar otros estudios sobre el origen, no ya del homo sapiens, sino de nuestra raza actual, tras un periodo glaciar y/o la erupción de un supervolcán en el Pacífico, que se dataría también en unos 65.000 a.C.; según todo ello nuestra raza actual debería de provenir del cruce de unas 1.000 parejas como punto de partida al menos con esa antigüedad... ¿fuimos creados?
Una comparación del ADN mitocondrial de distintas etnias de diferentes regiones, sugiere que todas las secuencias de este ADN tienen envoltura molecular en una secuencia ancestral común. Asumiendo que el genoma mitocondrial sólo se puede obtener de la madre, estos hallazgos implicarían que todos los seres humanos descienden en última instancia de una sola mujer, cuando ya habrían existido los primeros y más primitivos Homo sapiens, tales como el "Homo sapiens idaltu".
Se sabe de esta Eva a causa del genoma contenido en las mitocondrias (orgánulo presente en todas las células) que sólo se transmite de la madre a la prole. Cada mitocondria contiene ADN mitocondrial, y la comparación de las secuencias de este ADN revela una filogenia molecular. Aunque no se puede descartar que la Eva mitocondrial haya sido el único ancestro femenino que vivió en su época, es probable que haya habido mujeres anteriores a la Eva mitocondrial y también otras pertenecientes a aquella época que hayan tenido descendencia hasta cierto momento en el pasado. Sin embargo, sólo la Eva mitocondrial produjo una línea completa de hijas hasta nuestros tiempos; por lo cual es el ancestro femenino del cual proviene toda la población actual.
El fundamento del linaje de la Eva mitocondrial, es que al revisar el árbol genealógico de los seres humanos que viven en la actualidad _a través de la genética_, al seguir una línea de cada individuo a su madre _y si estas líneas se continúan desde cada una de esas madres a sus respectivas madres_ se estará retrocediendo en el tiempo, todas las líneas convergerán en un punto en que todas las hijas comparten la misma madre. En este seguimiento, se observa que las ramas más antiguas comprueban una ascendencia mitocondrial africana y cuanto más se retroceda en el tiempo, menos linajes quedarán hasta que quede sólo uno; el cual correspondería al de la Eva mitocondrial.Por ello, cuanto más pequeña es una población, más rápidamente converge el ADN mitocondrial; las migraciones de pequeños grupos de personas derivan (en lo que se llama deriva genética) luego de unas pocas generaciones hacia un ADN mitocondrial común. Esto sirve como sustento a la teoría del origen común (en inglés, Single-origin hypothesis). Esta teoría plantea que los seres humanos modernos (Homo sapiens) se originaron en África hace entre 100.000 y 200.000 años, aunque la presencia de genoma masculino no se detecta hasta mucho después.
Así como las mitocondrias se heredan por vía materna, los cromosomas Y se heredan por vía paterna. Por lo tanto es válido aplicar los mismos principios con éstos. El ancestro común más cercano por vía paterna ha sido apodado Adán cromosómico-Y, y éste Adán parece algo posterior _lo que nos recuerda los mitos de un primer estado matriarcal sin intervención masculina en la procreación bastantes miles de años_.
Por lo tanto es válido aplicar los mismos principios con el masculino que con el femenino, y el ancestro común más cercano por vía paterna, de acuerdo a lo que la ciencia actual es capaz de explicar, no habría vivido en la misma época que la Eva mitocondrial, sino que sería unos 50.000 años más reciente, hacia el -65.ooo.
La confluencia de esos dos datos son importantes. Esto podría aclarar otros estudios sobre el origen, no ya del homo sapiens, sino de nuestra raza actual, tras un periodo glaciar y/o la erupción de un supervolcán en el Pacífico, que se dataría también en unos 65.000 a.C.; según todo ello nuestra raza actual debería de provenir del cruce de unas 1.000 parejas como punto de partida al menos con esa antigüedad... ¿fuimos creados?
lunes, 13 de diciembre de 2010
Sobre el Sentido de la Vida
El hombre, una vez cubiertas sus necesidades primarias, creerá, no sin razón, que el sentido de su vida es alcanzar la felicidad, en todos los órdenes, para ello exige su libertad, tanto interna como externa, procura disponer para sí de los placeres mundanos, defender y proteger a los que ama, adquirir conocimientos y reconocimiento, atrapar su sitio en el mundo, porque sólo se vive una vez y la vida no se puede desperdiciar.
Hay otra posibilidad la cual, sin menoscabar el fin antes mencionado y pudiendo acaecer al mismo tiempo, estriba en creer que el sentido de la vida es conocerse a uno mismo, que debemos buscar algo más fuera de nuestro ego, de nuestra existencia mortal y puntual, del dolor y del placer, de la muerte como fin de la existencia. El que se encuentra en este estado, después de comprobar su ignorancia sobre casi todo, de entender que los ideales del ser humano, como felicidad, libertad, etc., son sólo instantes en los que degustamos, o mejor, olfateamos ese Bien, vislumbra que hay algo más profundo y recóndito. Cuando este hombre descubre su origen dependiente o, mejor dicho, que hemos sido creados por una entidad superior, se pregunta por qué y para qué en otra dirección; si hemos sido creados, y el acto de creación no es sólo el resultado del azar evolutivo ¿cuál será el sentido de nuestra vida? Todo lo creado tiene una finalidad ¿qué propósito tendría ese creador? ¿No podría ser que, a la par de ser felices, se nos hubiera encomendado purificar cuerpo y mente para poder despertar la chispa divina que coexiste con ellos, pero que tiene en pequeña escala todos los atributos de la perfección, para liberarla de las limitaciones de la materia?
En el lado opuesto, la agresividad y la violencia son el resultado de la inteligencia desequilibrada; eso puede corregirse según expresa el Dalai Lama con la superación, primero, de la ignorancia (origen del sufrimiento) sobre la verdadera naturaleza del ser, después aprender a vivir sin la marca de la culpabilidad, y, por fin, cultivar los estados positivos. De esa manera, reduciendo la presencia de los estados negativos, que sólo son obstáculos transitorios, nos daríamos cuenta de que todos venimos al mundo con la misión inexcusable de ser felices.
Pero nadie puede dejar de ser egoísta, excepto los hipócritas. El egoísmo es natural. Sí, siendo egoísta llega un momento en el que estás compartiendo. Lo fundamental es amarte a ti mismo tanto que ese amor rebose y alcance a los demás: “si una sociedad se sustenta en la ley, esa sociedad está dominada por el miedo. Cuando se sustenta en el amor, el miedo desaparece y no es necesaria la ley. El hombre no ha cambiado debido al castigo, sino que, en realidad, lo ha vuelto más corrupto”.
¿Qué es lo que entendemos por bondad ó compasión? Decía OSHO que: “significa aceptar los fallos y debilidades de los demás, sin esperar a que se comporten como si fueran perfectos. La compasión sólo surge cuando puedo ver que todo el mundo está relacionado conmigo; todo el proceso de la sociedad es una especie de hipnosis. Hay que volver a la mente natural, como un niño, deshacerse del odio, la rabia, la envidia. Una vez en este tramo nos iluminará la compasión, que no es sinónima de bondad. La bondad es algo que podemos ejercitar, pero la compasión sólo es posible cuando el ego ha desaparecido del todo”.
Y según el Dalai Lama: "Al generar compasión, en cambio, el asumir el sufrimiento de otro, también se puede experimentar inicialmente un cierto grado de incomodidad, una sensación de que aquello es insoportable. Pero, el sentimiento es muy diferente porque, por debajo de la incomodidad, hay un grado muy alto de alerta y determinación, ya que se asume voluntaria y deliberadamente el sufrimiento del otro con un propósito elevado. Aparece un sentimiento de conexión y compromiso, la voluntad de abrirse a los demás, una sensación de frescura en lugar de desánimo."
Olvidemos un poco el amor perfecto y valoremos esas pequeñas cosas que nos pasan desapercibidas por hábito ó costumbre, o porque estamos demasiado ensimismados en nuestro ego pero que, reconociéndolas, dan sentido continuo a nuestro existir.
Sabemos que todos somos interdependientes y, sin embargo, luchamos por ser autodependientes. Decía Bucay que el camino de la autodependencia que devolviera el sentido a la vida, que habíamos perdido, empezaba por contestarse en este orden tres preguntas básicas: quién soy, adónde voy y con quién. El Amar da por sí mismo sentido a nuestra vida, sin esperar a que seamos correspondidos en ello; pero, como el amor perfecto lo consideraríamos imposible, cualquier grado que alcancemos participa en su justa medida de ese ideal. Aunque parcial e incompleto, siempre genera una fuerza capaz de mejorarnos a nosotros mismos y alcanzar a los demás, cualquier gesto, mirada, intención, etc. hacia cualquier ser vivo que origina un canal para transmitir y recibir.
Es necesaria la desacralización de lo divino y su búsqueda en nuestro interior, una vez eliminados los obstáculos que se interponen, estructuras mentales y sociales sobre todo. Tenemos que renovar el concepto de Dios y conocer en qué medida somos también dioses, pero sabiendo de qué hablamos.¿Quizá la fe y las obras no se refieren a uno mismo?, ¿ó deberíamos decir: "Ama a Dios, al prójimo y a todas las cosas como a ti mismo”?, ¡no más ni sobre todo!
Si presuponemos la Creación en su conjunto como obra de un acto de Amor, como lo es la Música, la Pintura, las Artes en general, cuyo impulso que las genera en lo profundo creo que está basado en el amor al sonido puro, el amor a la imagen pura y perfecta, la construcción de objetos en un intento de asemejarnos a lo que un día fue la construcción perfecta, aunque no lleguemos nunca a tal nivel y sean copias imperfectas, ¿no genera esa producción felicidad, no se acerca a la plenitud, es irreal, es mala, es innecesaria? ¿no producen felicidad y amor a los que las disfrutan? ¿no irradian lo mejor del ser humano? Esa intención, ¿cómo la llamaríamos? No será que pretendiéramos con ese acto creativo inundar lo existente por Amor a la vida?
Si pudiéramos ponernos en el lugar de un hipotético Dios, creado o no a sí mismo, para el que la Vida es la consecuencia lógica, ya que la nada es absurda, no es nada ni puede crear nada, ¿no quisiéramos hacer extensiva la existencia a una multiplicidad de seres para hacer patente ese amor, para multiplicarlo, para perpetuarlo? ¿No sería un gozo observar tan solo la belleza del Universo, y no sería egoísta quedárselo para sí, en soledad? ¿Habría un objetivo más puro y loable que esta pretensión?
Admitiendo la existencia del espíritu individual, de algún lado tiene que haber salido ¿quién los creó? ¿son todos iguales? ¿o es sólo un único espíritu extendido por todas partes? ¿es ilimitadamente extenso e intemporal? ¿se puede decir que para ese espíritu no existen ni el espacio ni el tiempo? Puede que esos dos conceptos sólo sean convenciones útiles y válidas para los seres corpóreos, finitos y mortales que somos.
No somos perfectos, y dejando un poco de lado el acto creativo de dudosas causas y fines, ¿podemos afirmar que por el hecho de no ser perfectos ello nos induzca a pensar que no deberían existir otros seres que si lo fueran? Si hemos sido creados ó manipulados genéticamente en un remoto pasado, pero no con el fin de que estuviéramos al mismo nivel de partida de quien o qué lo hizo, sino sólo dándonos unas herramientas para que lo consiguiéramos por nosotros mismos, en un plazo abierto, con infinitas vidas por delante… ¡el Universo no tiene prisa!
Comparto la idea de la ausencia de un rumbo claro en nuestra sociedad actual, bajo mi punto de vista creo que no se ha hecho más que retroceder en lo referente al verdadero sentido de la vida y que en un comienzo se disponía de ese bagaje, que al parecer ante la amenaza evidente que tales poderes y conocimientos fueran utilizados de forma negativa, sus defensores los encerraron bajo el epígrafe de esotérico, podría decirse que sólo debían revelarse tras duras pruebas de iniciación a aquellos dignos de recibirlos. Ese lógico ocultamiento está desapareciendo y debe difundirse ese caudal como medio de encaminar al hombre a otro nivel de conciencia.
¿No parece utópico hoy día, cuando estamos controlados casi del todo por esos poderes oscuros que no tienen ningún interés en perder su dominio? Quizá tengamos todos pendientes de llevar a cabo el “conócete a ti mismo”, sencilla frase pero poderosa, compatible con el vivir aquí y ahora con toda su intensidad, puede que en esa labor encontráramos la grandeza escondida del ser humano, nuestra conexión manifiesta con todo lo existente, que sigo pensando que tiene como eje absoluto el Amor y la consecución de la Felicidad para nosotros y para los demás.
Así que vive con amor, intenta limpiar el lastre del pasado, desconfía de la mente y permanece atento a un cambio de conciencia que está a punto de llegar y que producirá un ser humano distinto, vibrando en otra dimensión donde sólo habrá sitio para el amor.
El hombre, una vez cubiertas sus necesidades primarias, creerá, no sin razón, que el sentido de su vida es alcanzar la felicidad, en todos los órdenes, para ello exige su libertad, tanto interna como externa, procura disponer para sí de los placeres mundanos, defender y proteger a los que ama, adquirir conocimientos y reconocimiento, atrapar su sitio en el mundo, porque sólo se vive una vez y la vida no se puede desperdiciar.
Hay otra posibilidad la cual, sin menoscabar el fin antes mencionado y pudiendo acaecer al mismo tiempo, estriba en creer que el sentido de la vida es conocerse a uno mismo, que debemos buscar algo más fuera de nuestro ego, de nuestra existencia mortal y puntual, del dolor y del placer, de la muerte como fin de la existencia. El que se encuentra en este estado, después de comprobar su ignorancia sobre casi todo, de entender que los ideales del ser humano, como felicidad, libertad, etc., son sólo instantes en los que degustamos, o mejor, olfateamos ese Bien, vislumbra que hay algo más profundo y recóndito. Cuando este hombre descubre su origen dependiente o, mejor dicho, que hemos sido creados por una entidad superior, se pregunta por qué y para qué en otra dirección; si hemos sido creados, y el acto de creación no es sólo el resultado del azar evolutivo ¿cuál será el sentido de nuestra vida? Todo lo creado tiene una finalidad ¿qué propósito tendría ese creador? ¿No podría ser que, a la par de ser felices, se nos hubiera encomendado purificar cuerpo y mente para poder despertar la chispa divina que coexiste con ellos, pero que tiene en pequeña escala todos los atributos de la perfección, para liberarla de las limitaciones de la materia?
En el lado opuesto, la agresividad y la violencia son el resultado de la inteligencia desequilibrada; eso puede corregirse según expresa el Dalai Lama con la superación, primero, de la ignorancia (origen del sufrimiento) sobre la verdadera naturaleza del ser, después aprender a vivir sin la marca de la culpabilidad, y, por fin, cultivar los estados positivos. De esa manera, reduciendo la presencia de los estados negativos, que sólo son obstáculos transitorios, nos daríamos cuenta de que todos venimos al mundo con la misión inexcusable de ser felices.
Pero nadie puede dejar de ser egoísta, excepto los hipócritas. El egoísmo es natural. Sí, siendo egoísta llega un momento en el que estás compartiendo. Lo fundamental es amarte a ti mismo tanto que ese amor rebose y alcance a los demás: “si una sociedad se sustenta en la ley, esa sociedad está dominada por el miedo. Cuando se sustenta en el amor, el miedo desaparece y no es necesaria la ley. El hombre no ha cambiado debido al castigo, sino que, en realidad, lo ha vuelto más corrupto”.
¿Qué es lo que entendemos por bondad ó compasión? Decía OSHO que: “significa aceptar los fallos y debilidades de los demás, sin esperar a que se comporten como si fueran perfectos. La compasión sólo surge cuando puedo ver que todo el mundo está relacionado conmigo; todo el proceso de la sociedad es una especie de hipnosis. Hay que volver a la mente natural, como un niño, deshacerse del odio, la rabia, la envidia. Una vez en este tramo nos iluminará la compasión, que no es sinónima de bondad. La bondad es algo que podemos ejercitar, pero la compasión sólo es posible cuando el ego ha desaparecido del todo”.
Y según el Dalai Lama: "Al generar compasión, en cambio, el asumir el sufrimiento de otro, también se puede experimentar inicialmente un cierto grado de incomodidad, una sensación de que aquello es insoportable. Pero, el sentimiento es muy diferente porque, por debajo de la incomodidad, hay un grado muy alto de alerta y determinación, ya que se asume voluntaria y deliberadamente el sufrimiento del otro con un propósito elevado. Aparece un sentimiento de conexión y compromiso, la voluntad de abrirse a los demás, una sensación de frescura en lugar de desánimo."
Olvidemos un poco el amor perfecto y valoremos esas pequeñas cosas que nos pasan desapercibidas por hábito ó costumbre, o porque estamos demasiado ensimismados en nuestro ego pero que, reconociéndolas, dan sentido continuo a nuestro existir.
Sabemos que todos somos interdependientes y, sin embargo, luchamos por ser autodependientes. Decía Bucay que el camino de la autodependencia que devolviera el sentido a la vida, que habíamos perdido, empezaba por contestarse en este orden tres preguntas básicas: quién soy, adónde voy y con quién. El Amar da por sí mismo sentido a nuestra vida, sin esperar a que seamos correspondidos en ello; pero, como el amor perfecto lo consideraríamos imposible, cualquier grado que alcancemos participa en su justa medida de ese ideal. Aunque parcial e incompleto, siempre genera una fuerza capaz de mejorarnos a nosotros mismos y alcanzar a los demás, cualquier gesto, mirada, intención, etc. hacia cualquier ser vivo que origina un canal para transmitir y recibir.
Es necesaria la desacralización de lo divino y su búsqueda en nuestro interior, una vez eliminados los obstáculos que se interponen, estructuras mentales y sociales sobre todo. Tenemos que renovar el concepto de Dios y conocer en qué medida somos también dioses, pero sabiendo de qué hablamos.¿Quizá la fe y las obras no se refieren a uno mismo?, ¿ó deberíamos decir: "Ama a Dios, al prójimo y a todas las cosas como a ti mismo”?, ¡no más ni sobre todo!
Si presuponemos la Creación en su conjunto como obra de un acto de Amor, como lo es la Música, la Pintura, las Artes en general, cuyo impulso que las genera en lo profundo creo que está basado en el amor al sonido puro, el amor a la imagen pura y perfecta, la construcción de objetos en un intento de asemejarnos a lo que un día fue la construcción perfecta, aunque no lleguemos nunca a tal nivel y sean copias imperfectas, ¿no genera esa producción felicidad, no se acerca a la plenitud, es irreal, es mala, es innecesaria? ¿no producen felicidad y amor a los que las disfrutan? ¿no irradian lo mejor del ser humano? Esa intención, ¿cómo la llamaríamos? No será que pretendiéramos con ese acto creativo inundar lo existente por Amor a la vida?
Si pudiéramos ponernos en el lugar de un hipotético Dios, creado o no a sí mismo, para el que la Vida es la consecuencia lógica, ya que la nada es absurda, no es nada ni puede crear nada, ¿no quisiéramos hacer extensiva la existencia a una multiplicidad de seres para hacer patente ese amor, para multiplicarlo, para perpetuarlo? ¿No sería un gozo observar tan solo la belleza del Universo, y no sería egoísta quedárselo para sí, en soledad? ¿Habría un objetivo más puro y loable que esta pretensión?
Admitiendo la existencia del espíritu individual, de algún lado tiene que haber salido ¿quién los creó? ¿son todos iguales? ¿o es sólo un único espíritu extendido por todas partes? ¿es ilimitadamente extenso e intemporal? ¿se puede decir que para ese espíritu no existen ni el espacio ni el tiempo? Puede que esos dos conceptos sólo sean convenciones útiles y válidas para los seres corpóreos, finitos y mortales que somos.
No somos perfectos, y dejando un poco de lado el acto creativo de dudosas causas y fines, ¿podemos afirmar que por el hecho de no ser perfectos ello nos induzca a pensar que no deberían existir otros seres que si lo fueran? Si hemos sido creados ó manipulados genéticamente en un remoto pasado, pero no con el fin de que estuviéramos al mismo nivel de partida de quien o qué lo hizo, sino sólo dándonos unas herramientas para que lo consiguiéramos por nosotros mismos, en un plazo abierto, con infinitas vidas por delante… ¡el Universo no tiene prisa!
Comparto la idea de la ausencia de un rumbo claro en nuestra sociedad actual, bajo mi punto de vista creo que no se ha hecho más que retroceder en lo referente al verdadero sentido de la vida y que en un comienzo se disponía de ese bagaje, que al parecer ante la amenaza evidente que tales poderes y conocimientos fueran utilizados de forma negativa, sus defensores los encerraron bajo el epígrafe de esotérico, podría decirse que sólo debían revelarse tras duras pruebas de iniciación a aquellos dignos de recibirlos. Ese lógico ocultamiento está desapareciendo y debe difundirse ese caudal como medio de encaminar al hombre a otro nivel de conciencia.
¿No parece utópico hoy día, cuando estamos controlados casi del todo por esos poderes oscuros que no tienen ningún interés en perder su dominio? Quizá tengamos todos pendientes de llevar a cabo el “conócete a ti mismo”, sencilla frase pero poderosa, compatible con el vivir aquí y ahora con toda su intensidad, puede que en esa labor encontráramos la grandeza escondida del ser humano, nuestra conexión manifiesta con todo lo existente, que sigo pensando que tiene como eje absoluto el Amor y la consecución de la Felicidad para nosotros y para los demás.
Así que vive con amor, intenta limpiar el lastre del pasado, desconfía de la mente y permanece atento a un cambio de conciencia que está a punto de llegar y que producirá un ser humano distinto, vibrando en otra dimensión donde sólo habrá sitio para el amor.
martes, 30 de noviembre de 2010
Sobre la Vida Eterna
Sólo podremos conseguir aquello en que creemos, independientemente de lo imposible que parezca, a pesar de que no haya pruebas tangibles. Si conseguimos sintonizar aunque sea fugazmente con el origen de todo, empezamos a vislumbrar la banalidad de nuestra vida, comienza a parecer absurdo que la vida termine con la muerte, y a tener certezas íntimas de que es precisamente todo lo contrario, que la muerte solo cierra una etapa de mayor o menor progreso tras la cual se acabó el sufrimiento, el lamento y el deseo propios de los seres materiales, para entrar en otra dimensión, la espiritual, pura energía que se reorganiza y que prepara sin prisas su próxima vida, con nuevos retos y objetivos.
Si lo que estamos cuestionando es la posibilidad de la vida eterna, es imposible creo captarlo desde la óptica de afirmar de que no hay nada más allá de la muerte. ¿Qué podemos perder si creemos que existe la reencarnación, de que disponemos de infinitas materializaciones buscando la purificación de la chispa divina que se instaló en un comienzo, con el fin de que, ya limpiados de toda impureza, aspiremos a la disolución en lo absoluto? Como mínimo le daría un nuevo sentido a nuestra vida, la situaría en una espiral de intemporalidad.
La creencia en lo que de vida eterna tiene la reencarnación tiene como consecuencia que valoremos aún más nuestra existencia actual, única, irrepetible, con unos objetivos previos ocultos que tenemos que desentrañar y conseguir, ineludiblemente, distintos para cada uno, porque quedan muchos escalones que subir y no nos podemos permitir el lujo de malgastarla, no aprovecharla como parte de nuestra evolución. También me parece trágico saber que nos puede estar esperando un premio gordo, que sería conseguir en vida la liberación, el nirvana ó cielo o como queramos llamarlo, y no tener el valor ni capacidad suficiente para emprender ese camino, ni siquiera para aceptarlo.
¿Traemos condicionamientos y huellas dejadas por vidas anteriores que pueden haber motivado la elección de nuestro nacimiento en un momento y lugar determinados, con unas metas a superar? Ciertamente nos son desconocidas, pero no por ello menos importantes, ya que determinarán nuestro rumbo y qué experiencias debemos sufrir en nuestro proceso evolutivo. Visto así, es probable que necesitemos vivir el odio, la injusticia, el crimen, la maldad tanto como el amor, la justicia, la compasión, el Bien. Entonces, el propósito en nuestra vida será buscar la felicidad mediante el entrenamiento del intelecto y de los sentimientos. Las personas felices son más sociables, flexibles y creativas, más capaces de tolerar las frustraciones; esa felicidad está determinada más por el estado mental que por los acontecimientos externos. Tenemos que aprender que las emociones y comportamientos negativos son nocivos, primero para nosotros mismos y luego para los demás. Hay que apartarlos y cubrir ese hueco con estados mentales positivos. Sucumbamos a lo que nos ofrece la vida, sin perder de vista que todo lo que vivimos tiene un por qué profundo, hasta diríamos prediseñado por nuestra entidad para dar cumplimiento a sus objetivos de perfeccionamiento.
Decía Sri Aurobindo:
" El alma del hombre es una chispa de la conciencia divina que descendió hasta la materia, y desde entonces ha tratado de liberarse a través del proceso ascendente de evolución; puede crecer lo suficiente como para poder salir a la superficie y dirigir y modelar su propia conciencia. Es también el canal a través del cual la conciencia divina puede llegar hasta los niveles inferiores de la naturaleza humana. El alma está, por un lado, en contacto directo con el Divino y con la conciencia superior, y por otro lado es el fundamento de la conciencia inferior, el núcleo escondido en torno al cual se construyen y organizan el cuerpo, la mente y la vida del individuo”.
" El alma del hombre es una chispa de la conciencia divina que descendió hasta la materia, y desde entonces ha tratado de liberarse a través del proceso ascendente de evolución; puede crecer lo suficiente como para poder salir a la superficie y dirigir y modelar su propia conciencia. Es también el canal a través del cual la conciencia divina puede llegar hasta los niveles inferiores de la naturaleza humana. El alma está, por un lado, en contacto directo con el Divino y con la conciencia superior, y por otro lado es el fundamento de la conciencia inferior, el núcleo escondido en torno al cual se construyen y organizan el cuerpo, la mente y la vida del individuo”.
Por todo ello no me gusta llegar a ningún trato con la vida, intento que no me trate; yo, en cambio, a ella, suelo tratarla muy mal, no le doy tregua; que no se quede quieta y estancada, que siga cada uno por su lado, que no me contamine, que no inquiete a mi muerte, que también camina a mi lado. Prefiero no encontrarme con las dos en el mismo punto y tener que optar por una de ellas. Tengo todo lo que necesito para vivir y aún muy poco de lo que necesito para morir!
Mi muerte me da risa, sin embargo mi vida me pone serio. Sólo bromeo con la vida cuando me desvinculo de ella, y la veo desde más arriba advirtiendo su precariedad, su insuficiencia, su sarcástico patetismo, su fragilidad transitoria; entonces me río de ella y de su común banalidad, incluso la aplaudo a veces. Después, voy a su camerino y, tras felicitarla, comienzo a criticarle todo lo que está mal, sin piedad. Más tarde, ya en paz, me voy conmigo mismo a disfrutar de la vaciedad.
Pero... ¿qué he dicho este año?
Sobre Dios
A la hora de discernir por qué los dioses parecen demostrar comportamientos que para nuestro sentido ético son como mínimo incomprensibles ó reprobables, deberíamos delimitar claramente de qué dioses hablamos y de su relación con el hombre.
En todas las religiones y mitologías del mundo todo lo que existe se atribuye a un Dios eterno, innombrable, incognoscible, etc. que es el CREADOR del universo. En la mitología griega se le denomina Caos (vaciedad), en la hindú Vishvakarman, en el Popol Vuh maya de le denomina Tzakol, para los sumerios era Anu, en el mito babilónico de la creación es Marduk, en Egipto es Atum el que se libra del caos que le atenazaba y crea lo existente, y para terminar (porque la lista sería larguísima), en la Torah judía es YHVH, en la Biblia cristiana es Dios, y en el Corán Allah.
Bueno, digo esto porque casi exclusivamente en estas tres últimas, se adora al "dios" creador como el UNICO "dios", el mismo que aparece de principio a fin en sus textos oficiales y a él se atribuyen los máximos honores, omnipotente, omnisciente, eterno, suprema bondad y demás, y por todo eso no admite ninguna valoración ética posible por parte del hombre, está completamente fuera de nuestro alcance y lo único que puede hacerse es alabarle, adorarle y amarle sin resquicios, entregándose a él en cuerpo y alma.
En el resto _la mayoría_ de las mitologías, el Dios creador desaparece de escena, no se le adora en absoluto, se desentiende del mundo tras encargar su mantenimiento y desarrollo a otros dioses, y éstos a su vez a otros dioses menores. Por ejemplo, la mitología griega más antigua, Caos crea a Urano -el cielo_ y a Gea _la tierra_, posteriormente a Erebo _las tinieblas_, Tártaro _el oeste del oeste_, Nicta _la noche_ y otros más. Como eran muy promiscuos, de las incesantes relaciones entre ellos nacen los demás: Cronos, Titanes, Atlas, y una larga lista de dioses, que adoran porque controlan el destino humano, son los que arbitrariamente envían epidemias, provocan terremotos, inundaciones, deciden la suerte de las batallas, etc. Se les adora porque se les teme, se les invoca para que desistan de sus actos caprichosos respecto al hombre porque, al parecer, consideraban al ser humano como una creación perfecta y superior.
Pero, ¿en qué podemos ser superiores a esos dioses? ¿No será porque tenemos Moral , sentimientos y la capacidad de amar?
Creo que el Dios que se nos muestra en el AT. parece muy diferente al menos, desde mi visión, al Dios que nos presentan otras alternativas y el NT., en su comportamiento ético y con unos fines ciertamente oscuros. Para ellos elige a un grupo, en detrimento de los demás coetáneos, y les presenta un nuevo formato de Redención para cuya consecución no tiembla al regalar un código moral y social meticuloso en el que, su cumplimiento, garantiza la salvación, y una tecnología muy superior a la época para llevarlo a cabo al precio necesario.
Pero ese Dios se sirve continuamente de una cohorte de intermediarios y armas letales para conseguir sus fines. ¿O es que los Elohim actúan por su cuenta disfrazados de un falso Dios y abandonan caprichosamente a su pueblo cuando ya no les son necesarios? ¿Quiénes son y qué quieren del ser humano?
No he encontrado equidad entre dioses y hombres, excepto en las sociedades primitivas que han llegado hasta hoy sin apenas contagio de las culturas desarrolladas. Para el hombre religioso de estas culturas, el espacio no es homogéneo, hay un espacio sagrado, el único que es real, que existe desde el momento en que lo sagrado se manifiesta; entonces el mundo viene a la existencia, proyecta un Centro en el Caos y se abre comunicación con lo trascendente. Para este hombre, si el mundo y el hombre existen es porque los seres sobrenaturales han desplegado una actividad creadora en los comienzos; el hombre de hoy es el resultado directo de los acontecimientos míticos; es mortal porque algo ha pasado “in illo tempore”, la humanidad fue creada como un modelo de perfección, pero cayó, es decir, fue propulsada hasta un mundo y un cuerpo cada vez más físicos.
Entonces, este hombre ancestral, para restaurar la igualdad perdida, reproduce exacta y periódicamente mediante ciertos ritos ese tiempo sagrado. Reintegrar el Tiempo Sagrado del origen significa hacerse contemporáneo de los dioses, y emular sus poderes. Los mitos les enseñan como repetir los gestos creadores y, al hacerlo se ponen a su altura. Por ejemplo, hacer fuego, fabricar un arma de caza o construir una cabaña, son para ellos actos sagrados porque así lo hicieron por vez primera sus dioses y lo enseñaron a sus antepasados. En ese momento, el hombre recupera su esencia original y se hace igual a los dioses.
Generalmente, en estas sociedades primitivas, aunque con diferencia entre ellas, se distingue en primer lugar un Dios creador del universo, todopoderoso, pero que no es quien crea al ser humano. Supuestamente, este Dios delega el mantenimiento y conservación de lo creado en unos demiurgos. Es más fácil de entender este concepto en el induísmo (cuyos textos se remontan a miles de años de antigüedad) y aquí se dividen en tres: Brahma, el que organiza la materia y "duerme", Visnú, el que conserva, enjuicia y salva, y Shiva, encargado de la disolución, éstos son los que crean a otros dioses menores y al hombre.
Muchas de estas sociedades primitivas aseguran que en un momento determinado, bajaron del cielo unos seres que les entregan a sus antecesores su sabiduría y todos los elementos de la civilización, astronomía, escritura, confección de ropas y armas, etc. Para estos hombres no hay historia ni evolución, porque consideran que ya en un principio se les entregó todo lo que había que saber; así, este hombre, no cambia nada de aquello, y la forma de mantener intactos sus poderes y conocimientos es actualizar permanentemente ese momento primordial e idílico mediante sus ritos Es esta línea de actuación la que los hace iguales a sus ascendientes y a los dioses que los enseñaron.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Frases y proverbios para detenerse ...
Aquello que somos hoy procede de nuestros pensamientos de ayer, y nuestros pensamientos del presente forman nuestra vida del mañana. Nuestra vida es la creación de nuestra mente.
El pasado está muerto, el futuro es imaginario, la felicidad sólo puede existir en el Momento Eterno de Ahora.
La intuición no se piensa, se escucha; pensar es buscar y escuchar es encontrar; el que busca no suele encontrar. El proceso pasa por relajarse y dejarse llevar; cualquier cosa que se te ocurra en el instante que te haces la pregunta, por absurda que parezca, te da la clave para encontrar la respuesta.
Las circunstancias difíciles (...) parecen ser altamente desfavorables para la práctica del crecimiento espiritual. Sin embargo, para quienes están transformando sus puntos de vista, especialmente si lo hacen mediante el cultivo de la mente despierta, esas situaciones se convierten en un estímulo para la consecución de la práctica.
Aunque una persona sea muy inteligente y poderosa, si no ama a los demás tarde o temprano tendrá dificultades para satisfacer sus deseos.
Gueshe Kelsang Gyatso.
Gueshe Kelsang Gyatso.
Somos miembros de una vasta orquesta cósmica en la que cada instrumento viviente es esencial para la interpretación armoniosa y complementaria de todos.
J. Allen Boone.
Las personas con las que tenemos una relación siempre son un espejo que refleja nuestras propias creencias, y de forma simultánea nosotros somos un espejo que refleja sus creencias.
Así pues, las relaciones son la herramienta más poderosa para crecer... si observamos honestamente nuestras relaciones podemos ver mucho sobre cómo las hemos creado.
Shakti Gawain
Así pues, las relaciones son la herramienta más poderosa para crecer... si observamos honestamente nuestras relaciones podemos ver mucho sobre cómo las hemos creado.
Shakti Gawain
Eso que me oprime, ¿es mi alma intentando salir al exterior o el alma del mundo llamando a mi corazón para poder entrar?
Rabindranath Tagore.
Rabindranath Tagore.
Si caminas de la mano de los sentimientos, unificas tus estados emocionales, mentales y corporales. Cuando intentas luchar contra ellos o negarlos te separas de la realidad de tu ser.
Jane Roberts.
Jane Roberts.
Si dependes de alguien para tu felicidad te conviertes en un esclavo, en alguien dependiente que crea ligaduras. ¡Y tú dependes de tanta gente! Todos ellos se convierten en sutiles maestros que a cambio te explotan.
Bhagwan Shree Rajneesh.
Bhagwan Shree Rajneesh.
El sufrimiento sólo duele porque le temes. El sufrimiento sólo duele porque te quejas de él. Te persigue sólo porque te alejas de él. No debes huir, no debes quejarte, no debes temer. Debes amar ya que sabes muy bien que dentro de ti existe una magia única, un poder único, una salvación única y una felicidad única, y a eso se le llama Amor. Así pues, ama tu sufrimiento. NO te resistas, no huyas de él. Saborea lo dulce que es en esencia, abandónate a él, no lo recibas con aversión. Es sólo tu aversión lo que te hace sufrir, nada más.
Herman Hesse.
Herman Hesse.
No temas ser excéntrico en opinión, pues cada opinión aceptada hoy, fue una vez excéntrica.
Bertrand Russell
Bertrand Russell
El verdadero coraje es tranquilo y relajado. El más valiente de los hombres es el menos brutal e insolente, y en un momento de peligro es el más sereno y libre.
Shaftesbury III
Shaftesbury III
Si persigues el mal con placer, el placer pasará y el mal quedará, si persigues el bien con esfuerzo, el esfuerzo pasará pero el bien quedará.
Cicerón
Cicerón
La mayor felicidad del hombre... es haber probado lo cognoscible y reverenciado tranquilamente lo incognoscible.
Goethe
Goethe
"Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, cambiará la faz de la Tierra”
"Cuando hayas de elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca"
Proverbio sufí
Proverbio sufí
Bendito aquel que lleve un dios en su interior, un ideal, al que obedezca.
Louis Pasteur
Louis Pasteur
Las palabras, lisa y llanamente, fuerzan y dominan el conocimiento y lo sumen todo en la confusión, y arrastran al hombre hacia innumerables e inanes controversias y fantasías.
Francis Bacon
Francis Bacon
Cuando estés triste, mira de nuevo en tu corazón y verás que, en verdad, estás llorando por aquello que fue tu placer.
Khalil Gibran
Khalil Gibran
Cuando la mente está poseída por la realidad, se siente tranquila y feliz, aunque no suene la música de una canción, y produce una fragancia pura, aunque no haya incienso ni té.
Hung-tzu-Ch'eng
Hung-tzu-Ch'eng
No hay nada mejor que descansar después de no hacer nada; la pereza es descansar antes de no hacer nada.
Proverbio Chino
Proverbio Chino
No digas todo lo que sabes
No hagas todo lo que puedes
No creas todo lo que oyes
No gastes todo lo que tienes
porque...
El que dice todo lo que sabe
El que hace todo lo que puede
El que cree todo lo que oye
El que gasta todo lo que tiene
muchas veces...
Dice lo que no conviene
Hace lo que no debe
Juzga lo que no ve
Gasta lo que no tiene.
Proverbio árabe.
No hagas todo lo que puedes
No creas todo lo que oyes
No gastes todo lo que tienes
porque...
El que dice todo lo que sabe
El que hace todo lo que puede
El que cree todo lo que oye
El que gasta todo lo que tiene
muchas veces...
Dice lo que no conviene
Hace lo que no debe
Juzga lo que no ve
Gasta lo que no tiene.
Proverbio árabe.
Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida, y esos son imprescindibles.
Bertolt Brecht
Bertolt Brecht
Bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve y
LA VIDA ES MUCHO para ser insignificante".
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve y
LA VIDA ES MUCHO para ser insignificante".
Cuando joven alégrate de la tranquilidad del anciano.
Por grande que sea tu gloria, sé indulgente en tus maneras. No presumas de lo que sabes, no estés orgulloso.
Nagarjuna
Debes ser el cambio que quieres ver en el mundo.
Todo pensamiento inteligente ya ha sido pensado; lo único que hace falta es intentar pensarlo de nuevo.
Goethe
Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa.
Jacinto Benavente
Perdona rápido, besa lento, sin prisa y con suavidad, ama de verdad, no dejes de sonreír, no prometas imposibles, ten compasión del desvalido, busca el murmullo de los bosques, contempla los atardeceres, huye del bullicio insustancial, cierra tus oídos a lo intrascendente, vuela en tus sueños, pero ten tus pies firmes en la tierra… ¡qué corta es la vida, pero cumple con ella!
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