martes, 19 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
Espectadores de una sociedad ineficaz (Ortega y Gasset)
De
todas las enseñanzas que la vida me ha proporcionado, la más acerba, más
inquietante, más irritante para mí ha sido convencerme de que la especie menos
frecuente sobre la tierra es la de los hombres veraces. Yo he buscado en torno,
con mirada suplicante de náufrago, los hombres a quienes importase la verdad,
lo que las cosas son por sí mismas, y apenas he hallado alguno.
Sí;
congoja de ahogo siento, porque un alma necesita respirar almas afines, y quien
ama sobre todo la verdad necesita respirar aire de almas veraces. No he hallado
en derredor sino políticos, gentes a quienes no interesa ver el mundo como él
es, dispuestos solo a usar de las cosas como les conviene.
Hace
falta, pues, afirmarse de nuevo en la obligación de la verdad, en el derecho de
la verdad.
Vivimos
entre antítesis; la religión se opone a la ciencia, la virtud al placer, la
sensibilidad fina y estudiada al buen vivir espontáneo, la idea a la mujer, el
arte al pensamiento… Alguien, al ponernos sobre el planeta, ha tenido el propósito
de que sea nuestro corazón una máquina de preferir. Nos pasamos la vida
eligiendo entre lo uno o lo otro. ¡Un penoso destino! ¡Prolongado, insistente
tragedia!... y aunque elijamos lo que nos parece mejor, siempre dejamos en
nuestra apetencia un hueco que debió llenarse con aquel otro bien propuesto. Ahora
bien, las gentes suelen mostrarse demasiado presurosas en decidirse por lo
mejor: olvidan que cada acto de preferencia abre, a la vez, una oquedad en
nuestra alma. No, no prefiramos; mejor dicho, prefiramos no preferir. No renunciemos
de buen ánimo a gozar de lo uno o lo otro; religión y ciencia, virtud y placer,
cielo y tierra… Cada hombre debe pensar que es él el llamado a resolverlas.
El
triunfar en la sociedad es un síntoma, a veces, inequívoco de una cierta clase
de virtudes: al hombre que lo consigue solemos llamar eficaz, decimos que sirve,
y la eficacia es un valor positivo, que estoy muy lejos de negar. Pero me
parece una perversión de nuestro tiempo que ese valor sea el único estimado o,
cuando menos, el más estimado. Merced a ello hemos desalojado del mundo todo lo
exquisito, porque todo lo exquisito – ¡qué le vamos a hacer! – es socialmente
ineficaz. La virtud de emocionarse delicadamente es, por ejemplo, una de las
cosas más altas que cabe imaginar; pero en la mecánica que hoy rige las
sociedades humanas solo es útil para sucumbir. Quien acierta a escribir sin retórica es
un gran escritor. Esto es, en ética como en estética, la esencia del pecado:
querer ser tenido por lo que no se es. Y la retórica es ese pecado de no ser
fiel a sí mismo, la hipocresía en arte.
La
democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del
derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera
de sí, la democracia en religión o arte, la democracia en el pensamiento y en
el gesto, la democracia en el corazón y la costumbre, es el más peligroso morbo
que puede padecer una sociedad. Como la democracia es una forma jurídica, al
hacer de ella principio integral de la existencia se engendran las mayores
extravagancias. Lo que hoy se llama democracia es una degeneración de los
corazones.
Vivimos
rodeados de gente que no se estiman a sí mismas… quisieran que a toda prisa
fuese decretada la igualdad entre los hombres, ambicionan la declaración de que
todos los hombres somos iguales en talento, sensibilidad, delicadeza y altura
cordial.
Periodistas,
profesores y políticos sin talento componen, por tal razón, el Estado Mayor de
la envidia. Lo que hoy llamamos “opinión pública” y “democracia” no es en gran
parte sino la purulenta secreción de esas almas rencorosas.
El
hombre de tacto se complace en faltar de cuando en cuando a las normas que él
mismo se ha impuesto, en quebrar su efectiva ejemplaridad, a fin de dejar un
breve hueco entre su vida y la perfección abstracta que le sirve de meta. Nuestra
existencia no debe ser un paradigma, sino un sesgado curso entre los modelos
que a la vez nos aproxima a ellos y gentilmente los evita.
Cuando
no hay alegría el alma se retira a un rincón de nuestro cuerpo y hace de él su
cubil. De cuando en cuando da un aullido lastimero o enseña los dientes a las
cosas que pasan. Y todas las cosas me parece que hacen camino rendidas bajo el
fardo de su destino y que ninguna tiene vigor bastante para danzar con él sobre
los hombros. La vida nos ofrece un panorama de universal esclavitud. Ni el árbol
trémulo, ni la sierra que incorpora vacilante su pesadumbre, ni el viejo
monumento que perpetúa en vano su exigencia de ser admirado, ni el hombre que,
ande por donde ande, lleva siempre el semblante de estar subiendo una cuesta,
nada, nadie manifiesta mayor vitalidad que la estrictamente necesaria para
alimentar su dolor y sostener en pie su desesperación.
Muy
especialmente si la falta de alegría proviene de un dolor físico, percibimos
con extraña evidencia la línea negra que limita cada ser y lo encierra dentro
de sí, sin ventanas hacia fuera. Y como la gracia y la alegría y el lujo de las
cosas consisten en los reflejos innumerables que las unas lanzan sobre las
otras y de ellas reciben, la sospecha de su soledad radical parece rebajar el
peso del mundo… y presentimos que hay dondequiera oculto un vacío que alguien
se entretiene en punzar rítmicamente. En la estrella, en la ola marina, en el
corazón del hombre da su latido a compás el dolor inagotable.
No
podemos ver nada claro en este sublime asunto de la felicidad –decidme: ¿hay otro, por
ventura, más importante? –, si no comenzamos por advertir que frente a las
cosas es el sujeto una pura actividad. Llámesele alma, conciencia, espíritu o
como se quiera, eso que somos consiste en un haz de actividades, de las cuales
unas se ejecutan y otras aspiran a ejercerse. Consistimos, pues, en un
potencial de actos: vivir es ir dando salida a ese potencial, es ir convirtiéndolo
en actuación. Dicho de otra manera: somos un poder ver, un poder gustar y oír,
un poder recordar, un poder entristecernos y alegrarnos, llorar o reír, un
poder amar y odiar, imaginar, saber, dudar, creer, desear y temer.
¿Cómo
es posible que imaginemos la felicidad con el semblante del sueño, que es la
negación de todo eso?
Si
en los momentos de infelicidad, cuando el mundo nos parece vacío y todo sin
sugestiones, nos preguntan qué es lo que más ambicionamos, creo yo que
contestaríamos: salir de nosotros mismos, huir de este espectáculo del yo
agarrotado y paralítico. Y envidiamos los seres ingenuos, cuya conciencia nos
parece verterse íntegra en lo que están haciendo, en el trabajo de su oficio,
en el goce de su juego o de su pasión. La felicidad es estar fuera de sí –pensamos–.
De
lo que llevo dicho se desprende que en ese estar fuera de sí consiste
precisamente el vivir espontáneo, el ser, y que, al entrar dentro de sí, el
hombre deja de vivir y de ser, y se encuentra frente a frente con el lívido
espectro de sí mismo.
El
hombre no puede vivir plenamente si no hay algo capaz de llenar su espíritu
hasta el punto de desear morir por ello. ¿Quién no descubre dentro de sí la
evidencia de esta paradoja? Lo que no nos incita a morir, no nos excita a
vivir. Ambos resultados, en apariencia contradictorios son, en verdad, los dos
haces de un mismo espíritu. Solo nos empuja irresistiblemente hacia la vida lo
que por entero inunda nuestra cuenca interior. Renunciar a ello sería para
nosotros mayor muerte que con ello fenecer. Por esta razón, yo no he podido
sentir nunca hacia los mártires admiración, sino envidia. Es más fácil lleno de
fe morir que exento de ella arrastrarse por la vida.
La
muerte regocijada es el síntoma de toda cultura vivaz y completa, donde las
ideas tienen eficacia para arrebatar los corazones.
José
Ortega y Gasset – El Espectador
viernes, 15 de noviembre de 2013
La Consciencia es un holograma universal (Gregg Braden)
“Toda
la materia se origina y existe solamente en virtud de una fuerza que hace
vibrar las partículas de un átomo y mantiene unido este minúsculo sistema solar
del átomo… Debemos asumir tras esa fuerza, la existencia de una Mente
consciente e inteligente. Esta mente es la Matriz de toda la materia”. Max Planck
Al igual que una pantalla de cine refleja sin juicio
la imagen de lo que sea o quien sea que haya sido filmado, la Matriz parece proveer una
superficie imparcial para que nuestras experiencias y creencias internas se
manifiesten en el mundo. La clave es no solamente comprender cómo funciona,
también necesitamos un lenguaje para comunicar nuestros deseos que sea
reconocible para esta antigua red de energía: es el lenguaje de las emociones
humanas. A través de las experiencias positivas y de las emociones negativas,
cada uno posee el poder de afirmar o negar nuestra existencia a cada momento
del día. La misma emoción que nos proporciona tal poder dentro de nuestros
cuerpos, extiende esta fuerza en el mundo cuántico más allá de nuestros
cuerpos.
A la luz de nuestra conexión con los demás y con
todas las cosas podemos comprender lo poderosos que en verdad somos. Desde el
lugar de la fortaleza que dicha comprensión ofrece, tenemos la oportunidad de
convertirnos en seres más pacíficos y más compasivos, trabajando activamente
para crear un mundo que refleje estas cualidades, tenemos acceso a la verdadera
esencia del poder de cambiar nuestras vidas y el mundo.
Los últimos descubrimientos científicos demuestran
que el ADN humano tiene un efecto directo sobre la materia de la cual está
hecho nuestro mundo. Las emociones tienen efecto directo sobre el ADN, y la relación entre las emociones y el ADN
trasciende los límites del tiempo y el espacio, los efectos son los mismos
independientemente de la distancia.
Las ideas clave de los enormes conceptos implicados
en la Matriz Divina
se pueden concretar en:
-
La
Matriz Divina es el
contenedor que sostiene el universo, el puente entre todas las cosas y el
espejo que nos muestra lo que hemos creado.
-
En nuestro mundo todo está conectado con todo lo demás.
Una vez que algo se ha unido queda conectado para siempre
-
Para tener acceso a la fuerza del universo mismo,
debemos vernos como parte del mundo en vez de separados de él.
-
El acto de enfocar nuestra conciencia es un acto de
creación. ¡La conciencia crea! Tenemos todo el poder necesario para crear todos
los cambios que deseemos.
-
El sentimiento es el lenguaje que le habla a la Matriz Divina. Sentir que su
meta ya ha sido lograda y que su oración ya ha sido respondida. No se trata de
cualquier sentimiento. Para que podamos crear, los sentimientos deben ser
carentes de ego y juicio.
-
No estamos sujetos a las leyes de la física como la
conocemos hoy en día, la Matriz Divina
es un “objeto” holográfico, donde cualquier pieza refleja el todo. El holograma
de la consciencia conectado universalmente nos promete que en el instante en
que creamos nuestros buenos deseos, ya han sido recibidos en su destino.
-
La raíz de nuestras experiencias negativas puede
reducirse a uno de los tres miedos universales: abandono, baja autoestima y/o
falta de confianza.
-
Debemos convertirnos en nuestras vidas en las mismas
cosas que optamos por experimentar como nuestro mundo.
-
Un pequeño cambio en nuestras vidas se refleja en
todas partes de nuestro mundo.
En un lugar muy profundo de la niebla de nuestra memoria
antigua, sabemos que tenemos poderes mágicos y milagrosos en nuestro interior. Los
antiguos místicos nos han recordado en nuestros corazones, y los experimentos
modernos lo han comprobado en nuestras mentes, que la fuerza más poderosa en el
universo reside en el interior de nosotros mismos. Y ése es el gran secreto de
la creación misma, el poder de crear en el mundo lo que imaginamos con nuestras
creencias.
Quizá todos requerimos de un pequeño giro para ver
que somos los arquitectos de nuestro mundo y de nuestro destino. Si podemos
recordar que somos la obra de arte así como el artista, entonces quizá también
recordaremos que somos la semilla del milagro y somos el milagro mismo. Si podemos
hacer ese pequeño giro, entonces ya hemos sido sanados en la Matriz Divina.
En la Matriz
Divina es como nos sentimos respecto a nosotros, nuestro
desempeño, apariencia y logros, lo que se refleja de regreso en la realidad de nuestro
mundo. Con esto en mente, la sanación más profunda de nuestras vidas también se
puede convertir en nuestro mayor acto de
compasión. Es el cariño que nos damos a nosotros mismos. Es a través del
espejo de nosotros mismos que nos pide que aceptemos con compasión la perfección
que ya existe en cada momento de la vida.
Siendo seres espirituales, solo podemos vivir
experiencias espirituales. Sin importar lo que parezca, creo que toda conducta
en nuestros senderos nos lleva al mismo lugar. Las actividades de todos los días
no pueden separarse de nuestra evolución espiritual.
¡Son nuestra evolución espiritual!
Gregg
Braden – La Matriz
Divina. Cruzando las barreras del tiempo, el espacio, los
milagros y las creencias
jueves, 14 de noviembre de 2013
Aprende a ser Uno, no mente (Osho)
Aprender a amarse
no es difícil, es natural. Si has conseguido algo antinatural como aprender a
querer a los demás sin quererte a ti mismo, entonces lo otro es sencillo. Has hecho
casi lo imposible. Solo se trata de una cuestión de comprensión muy simple, que
es “debo amarme a mí mismo, de lo contrario me perderé el sentido de la vida”. No
creceré, sino que envejeceré. No tendré individualidad. No seré auténticamente
humano, digno, íntegro.
Quiérete a ti
mismo. No dejes que te distraiga ninguna persona, ya sea religiosa, política,
social o educativa. Tu responsabilidad primera no es hacia la religión ni hacia
la nación, es hacia ti mismo. Si todo el mundo se ama y se cuida, su
inteligencia llegará a la cima, su amor le desbordará. La filosofía del egoísmo
le hará realmente altruista porque tendrá tanto para compartir y para dar que
dar será para él una alegría, compartir será una celebración. El altruismo solo
puede ser un derivado del amor hacia ti mismo.
Solo tienes que
confiar en ti mismo, que es otra forma de decir ámate a ti mismo. Y cuando confías
en ti mismo y te amas, entonces te has responsabilizado de lo que eres, seas
quien seas. Eso te da una experiencia del ser tan tremenda que nadie te podrá
esclavizar de nuevo.
Estás arriesgando
mucho cuando declaras que eres tú mismo. No perteneces a ningún grupo, a ningún
rebaño. Tal vez la multitud nunca te lo perdone. Pero es tan bueno arriesgarse,
caminar por el filo de la navaja, donde cada paso que das es peligroso. Cuanto más
peligrosamente vives, más vives. Y es posible vivir en un instante toda la
eternidad, si estás preparado para vivir con totalidad, arriesgando
absolutamente todo. Cuando un hombre se enamora de la rebelión va por buen
camino.
La desobediencia es
la base del verdadero hombre religioso. Solo entonces podrás deshacerte de los
condicionamientos. Y cuando ya no estés condicionado, no te preguntarás cual es
el objetivo de la vida. Tu pregunta dará un giro: ¿Cómo puedo vivir con más
totalidad? ¿Cómo puedo sumergirme totalmente en la vida?
El hombre es una máquina.
El hombre, tal como es, es totalmente inconsciente. No es más que sus hábitos,
la suma total de sus hábitos. El hombre todavía no es un hombre. A menos que la
conciencia penetre en tu ser, seguirás siendo una máquina. Actúa de modo
completamente distinto, incluso en las cosas pequeñas. Empieza a abandonar
todos tus patrones de reacción. Intenta responder a la realidad en cada
momento, no según la idea preconcebida, sino de acuerdo a la realidad que hay
en el exterior. ¡Responde a la realidad! Responde con toda tu consciencia, pero
no con tu mente. Entonces, cuando respondas con espontaneidad y no reacciones, nacerá
la acción. La acción es bella, la reacción es horrible. Solamente el hombre
consciente actúa, el hombre inconsciente reacciona. La acción libera. La reacción
continúa creando cadenas y las va haciendo cada vez más gruesas, fuertes y
resistentes. Vive una vida de respuesta y no de reacción.
Sé un ser
independiente. Escucha tu voz interna. En el momento en que empieces a acallar
tu mente podrás escucharla, no es difícil. Todos los seres humanos tienen en
potencia la capacidad de conocerse a sí mismos. Y cuando te conoces a ti mismo
nadie te puede quitar tu individualidad. Tu reino está en tu interior. Solo tienes
que aprender a cerrar los ojos y mirar hacia dentro. Un poco de disciplina, un
poco de aprendizaje para no estar siempre enfocado hacia fuera, sino para poder
volverte hacia dentro, una o dos veces al día. Poco a poco empezarás a ser consciente
de tu ser eterno. Un día ya no necesitarás que te presten atención, empiezas a
sentir que eres especial, único… aunque no puedan señalar en qué consiste la
singularidad. Las personas que se han descubierto a sí mismas se encuentran con
el hecho de que atraen a miles de personas, aunque no lo estaban buscando.
Cuando te conoces
a ti mismo ya no te importan los demás. Si el resto del mundo te olvidara, no
tendría la menor importancia. Sabes que el ego es falso, y depender de lo falso
es hacer castillos de arena. Vuestras personalidades son como firmas en el agua.
No has terminado de firmar y ya han desaparecido.
Un hombre que está
parcialmente implicado solo está parcialmente vivo. Cuanto más profunda es la
implicación, más profunda es tu vida. Cuando estás totalmente implicado en la
vida, en la muerte, en el amor, en la meditación, en cualquier tipo de cosa que
quieras hacer, si has vivido con totalidad, la muerte no es el final. La muerte
solo es un episodio, en pequeño episodio en una vida eterna.
Vive momento a
momento. Con una gran aceptación, sin crear divisiones, y estarás en el camino
de autoconocimiento. Renuncia a la división, a esos ideales que te producen ese
antagonismo. Eres como eres, acéptalo con alegría, con gratitud. Y de repente
sentirás armonía, una gran música. La música del autoconocimiento. Entonces tienes
una llave mágica que abre todas las puertas. Hazle caso a tus instintos, hazle
caso a tu cuerpo, a tu corazón, a tu inteligencia. Confía en ti mismo, ve adonde quiera llevarte tu espontaneidad, y no habrá pérdida. Y fluyendo espontáneamente
con tu vida natural, un día te encontrarás en la puerta de lo divino.
Ama la vida en
toda en toda su multidimensionalidad. ¡Dad! Porque es el único modo de acercarse
cada vez más a la verdad absoluta. La verdad absoluta no está lejos, está
escondida en lo inmediato. Dios no está allí, sino aquí.
Las personas
creativas no se sienten deprimidas o culpables. Su participación en el
universo, a través de sus acciones creativas, les da una tremenda satisfacción
y dignidad. Ése es el derecho de nacimiento de todo hombre. Es muy fácil usar
la energía en campos creativos, aprende cualquier cosa que transforme tu energía
destructiva en energía creativa. Entonces, no estarás enfadado con la
existencia, estarás agradecido. No estarás en contra de la vida. ¿Cómo puede
una persona creativa estar en contra de la vida, en contra del amor? Solo la
gente poco creativa está en contra de todo.
Aprende a ser
silencioso, pacífico, aquietado. Aprende a ser uno, no mente, todo se vuelve más fácil. El día en el que ese momento llegue a tu vida podrás compartir tu dicha.
Ahora serás capaz de dar amor. Antes de eso solo había sufrimiento, esperanzas
y frustraciones, deseos y fracasos, sueños…
Sé consciente, no
malgastes el tiempo. Cuanto antes empieces a vibrar en la no mente, mejor. Entonces,
pueden florecer en ti muchas cosas, el amor, la creatividad, la espontaneidad,
la alegría, la oración, la gratitud. Dios.
Osho – El Libro
del Hombre
lunes, 11 de noviembre de 2013
El observador silencioso del presente (Tölle)
Cuando tu
conciencia se dirige hacia fuera surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige
hacia dentro alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No-Manifestado. Más
allá de las formas de vida existe la Vida
Una , eterna y omnipresente. Yo suelo llamarla Ser: es tu
esencia misma, puedes acceder a ella inmediatamente como el sentimiento de tu
propia presencia. Por eso solo hay un pequeño paso entre la palabra Ser y la
experiencia del Ser. No trates de entenderlo. Solo puedes conocerlo dejando la
mente en silencio, cuando estás presente, cuando tu atención está plena e
intensamente en el ahora.
La libertad
comienza cuando te das cuenta de que no eres el “pensador”. En el momento en
que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.
Entonces te das cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del
pensamiento, y de que el pensamiento solo es una pequeña parte de esa inteligencia.
También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes –la belleza,
el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna– surgen de más allá de la
mente. Empiezas a despertar.
La única verdadera
liberación es que puedes liberarte de tu mente. Empieza por escuchar la voz que
habla dentro de tu cabeza. No juzgues ni condenes lo que oigas. Pronto te darás
cuenta de que la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta sensación de
tu propia presencia, no es un pensamiento, surge de más allá de la mente. A medida de que
profundizas en este reino de la
No-Mente vas alcanzando el estado de conciencia pura, te
lleva más allá de lo que pensabas era “tu identidad”.
Aprende a no
identificarte con tu mente, que no es únicamente el pensamiento, incluye también
las emociones y las pautas de reacción inconscientes. En cuanto eres capaz de
observarlos, ya no estás atrapado por ellos. Contempla el pensamiento, siente la
emoción, observa la reacción. No las conviertas en un problema personal. Entonces
sentirás la presencia misma, serena y observante, que está detrás de tus
contenidos mentales: el observador silencioso.
La presencia es la
llave de la libertad, de modo que solo puedes ser libre ahora. Emplea tus
sentidos plenamente y centra tu atención en el ahora; no te preocupes por el
fruto de tus acciones, mantente atento a la acción misma, el fruto ya vendrá
cuando corresponda. En cuanto tu atención se centra en el ahora, sientes
presencia, quietud y paz.
La intranquilidad,
el descontento y la tensión surgen como consecuencia de juicios innecesarios,
resistencias a lo que es y la negación del ahora. Lo inconsciente se disuelve
cuando lo iluminas con la luz de la conciencia; dondequiera que estés mantente
plenamente presente. Haz morir el pasado cada momento, no lo necesitas.
Es bastante común
que la gente se pase toda la vida esperando para empezar a vivir. La espera es
un estado mental. Significa básicamente que quieres el futuro y no quieres el
presente. Cuando esperas estás creando un conflicto inconsciente entre tu aquí
y ahora y el futuro proyectado. Esto reduce mucho tu calidad de vida, obligándote
a perder el presente. Simplemente, sé y disfruta siendo. Si estás presente no
tienes ninguna necesidad de esperar. Pero, ten cuidado, el falso yo infeliz,
basado en la identificación con la mente, vive en el tiempo. Él sabe
perfectamente que el momento presente supone su muerte, y se siente amenazado. Hará
todo lo que pueda para sacarte del ahora, intentará mantenerte atrapado en el
tiempo.
El poder del ahora
no es más que el poder de tu presencia, tu conciencia liberada de las formas de
pensamiento. Mantenerte presente significa habitar tu cuerpo plenamente, sentir
el cuerpo por dentro, y así llegar a saber qué eres más allá de la forma
externa, sentir el Ser como un campo energético invisible que da vida a lo que
percibimos como nuestro cuerpo físico. Cuando sientas claramente el cuerpo
interno como un campo unificado, te quedará una sensación de presencia o de “Ser”
y sentirás que el cuerpo interno no tiene límites. Tener acceso al reino de lo
informe es muy liberador. Te libera del vínculo con la forma y la identificación
con ella. Lo llamamos lo No-Manifestado, la Fuente invisible de todas las cosas, el Ser
dentro de todos los seres. Es un reino de profunda quietud y paz, pero también
de alegría y de intensa vitalidad. Éste es el estado de conexión que llamamos
iluminación.
El resentimiento,
el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, e
incluso la menor irritación… todos ellos son formas del dolor. El dolor
emocional, que también es la principal causa del dolor físico y de las
enfermedades, es inevitable mientras sigas identificándote con tu mente. Mientras
no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que
experimentas dejará tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti, es un
campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Es energía que se ha
quedado atrapada, energía que no fluye. Desidentificarte del cuerpo-dolor es
llevar la presencia al dolor, y así transmutarlo. Es poder ser el observador
silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones
negativos de tu mente y de los roles que representa tu ego.
El amor es un
estado de Ser. Tu amor no está fuera, está en lo profundo de ti. Nunca puedes
perderlo, nunca puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma
externa.
En la quietud de
tu presencia puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal. Es la vida
no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida
en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas; miras más
allá del velo de la forma y la sensación. Esto es alcanzar la Unidad. Esto es Amor.
Eckhart Tölle –
Practicando el Poder del Ahora
jueves, 7 de noviembre de 2013
El corazón no engaña; la mente, casi siempre (Annie Besant)
La única forma de
ayudar eficazmente es mirar las cosas según ese hermano las mira, con sus
limitaciones, sus prejuicios, su visión desfigurada, y viéndolas así, y siendo
así afectados por ellas en nuestra naturaleza inferior, ayudando según su
sentir y no el nuestro, porque solamente así puede darse ayuda verdadera. He
aquí el entrenamiento oculto. Aprendamos a separarnos de nuestra naturaleza
inferior, a estudiarla, a sentir sus sentimientos sin ser afectados por ellos, y
así, en tanto que emocionalmente experimentamos, intelectualmente juzgamos.
Debemos desear
compartir lo que tenemos de mejor, no es el retener sino el dar lo que es la
vida del espíritu.
Solamente aquel
que no tiene sus propios afanes es suficientemente libre para mostrar perfecta
benevolencia a los otros. No necesitando cosa alguna, puede darlo todo. No
amándose a sí mismo, vuélvese la encarnación del amor para los otros.
La vida espiritual
y el amor no se acaban por el hecho de gastarlos. El gasto tan solo aumenta el
acopio y lo hace más rico y más intenso. Tratad de ser tan felices y contentos
como podáis, porque en el gozo se halla la real vida espiritual. La tristeza es
solamente el resultado de nuestra ignorancia y de la ausencia de una visión
clara. Recordad que en el mismo corazón del universo está la Beatitud.
Nada me duele más
que el ciego y frenético empeño con el cual una gran mayoría de nuestros
hermanos del género humano se dedican a la búsqueda del placer de los sentidos,
y la vista errónea y eternamente vacía que tienen de la vida. El espectáculo de
esta ignorancia y locura me toca el corazón mucho más tiernamente que las
penalidades físicas que las gentes padecen.
Podríamos desear
que todo el sufrimiento y toda la miseria del mundo fueran nuestros a fin de
que el resto de nuestros semejantes pudieran ser liberados y ser felices.
En todo el curso
de la evolución hay una ley según la cual todo cuanto sea digno de adquirirse
no ha de obtenerse sin el sacrificio correspondiente.
Aquel que hace de
sí mismo un instrumento para que con él trabajen las Divinas manos, no debe
temer las tribulaciones y dificultades del riguroso mundo.
Si miramos en lo
más hondo todo parece bello y armonioso, y el corazón se llena de alborozo y
alegría, y con liberalidad abre sus tesoros al universo circundante.
Tan pronto como
vivamos en el espíritu para comprender la naturaleza ilusoria de la existencia
externa, el carácter cambiante de todo organismo humano y la inmutabilidad de
la vida interna, sentiremos calma interna y despreocupación en este mundo de
sombras.
Debemos amar a la Verdad y vivir la Verdad , solamente así se
puede ver la Divina Luz ,
la que es en Verdad Sublime.
El progreso espiritual
no es siempre el resultado de actos de bondad y de sacrificio.
El amor en el más
elevado de los planos reposa solo en las serenas alturas del júbilo, y nada
puede echar sombras sobre su nívea eminencia.
Piedad y Compasión
son los sentimientos apropiados que debemos abrigar respecto de la humanidad
que yerra.
A medida que
crecemos espiritualmente nuestros pensamientos crecen increíblemente en poder
dinámico, aun un pensamiento pasajero halla forma objetiva.
Hay gran
diferencia entre quien sabe que la vida espiritual es una realidad y el hombre
que solamente balbucea acerca de ella sin percibirla, que intenta asirla sin
lograrlo, y no inhala su fragante aliento ni siente el tacto de ella.
En el sereno sol
de la paz toda flor del Alma sonríe y crece, rica en su radiante color
peculiar.
En la quietud del
Alma reside el verdadero conocimiento y de la divina tranquilidad del corazón
proviene la fuerza.
Annie Besant – La Doctrina del Corazón
lunes, 4 de noviembre de 2013
Gracias, te Amo, lo Siento... Por favor, Perdóname. (M.J. Cabanillas)
Ho’oponopono
es una técnica ancestral hawaiana de resolución de problemas potente y eficaz,
significa “corregir un error de pensamiento”. Solo diciendo una palabra como “gracias”,
“te amo”, “lo siento”, “por favor, perdóname” estás borrando, estás limpiando,
estás sanando tu mente subconsciente que es tu punto de atracción.
En el área
de resolución de problemas, el mundo es un reflejo de lo que ocurre en nuestro
interior. Si estás experimentando desequilibrio o malestar, el lugar a mirar es
en tu interior. Cada tensión, desequilibrio o enfermedad puede ser corregido
solo trabajando en ti mismo.
Todo lo que
existe en tu realidad es una proyección de tu mente. Lo que creemos, creamos,
si crees que la vida es dura, así será para ti, tu realidad reflejará fielmente
esa creencia limitante. Si piensas que la vida es maravillosa, también será así
y atraerás a las palabras y circunstancias que reafirmarán ese pensamiento.
Tenemos memorias,
programas, que pueden venir inclusive de otras vidas y de nuestros ancestros. La
información grabada en la memoria celular nos condiciona de tal manera que nos
predispone a percibir y comportarnos de un cierto modo. Muchas de esas memorias
son dolorosas. Además de las creencias limitantes, tenemos toda esa “basura” en
el subconsciente. Hasta que no elimines esa programación negativa, seguirás
atrayendo problemas, relaciones difíciles, etc.
Cambia tu
interior y cambiarán las condiciones externas de tu vida, si tú no cambias, por
mucho que modifiques el decorado, nada cambiará. No tienes pensamientos
negativos porque tu vida no funciona, porque nada te sale bien y eso te amarga,
sino que tu vida es dura, hostil, tu vida es un desastre por la manera en que
piensas. Si quieres despertar, primero has de ser consciente de que tú has
elegido cada cosa, persona y circunstancias de tu vida. Es tu creación
inconsciente, pero eres el dios de tu reino y puedes cambiar tu realidad.
Al hemisferio
cerebral derecho se le atribuyen las habilidades espaciales y visuales, la
creatividad, las emociones, la capacidad de síntesis y el talento artístico. El
hemisferio cerebral izquierdo se encarga del lenguaje, la escritura, el
pensamiento analítico y la lógica. Es esa parte de nuestra mente que nos lleva
al pasado para sufrir por lo que pasó, o se traslada al futuro para preocuparse
por lo que pueda pasar, es el parloteo constante, esa vocecilla interna que no
cesa; “cuidado con esto”, ¿qué vas a hacer ahora?, bla, bla, bla. El hemisferio
derecho, por el contrario, sabe estar en el momento presente, es el aquí y
ahora, nos conecta con la vivencia, el sentir. La presencia permite ser
consciente, y estar consciente es comunicarse con la Fuente. Este contacto nos
acerca a todas nuestras potencialidades. Quien está presente, afina su
intuición, y sabe distinguir lo verdadero de lo que no lo es.
Pero ocurre
a veces que el momento presente es visto como un enemigo. Esto pasa cuando nos
quejamos de nuestra vida, maldecimos lo que sucede o ha sucedido, odiamos lo
que hacemos y nuestro diálogo interno está lleno de negatividad. Entonces,
convertimos la vida en nuestra enemiga, y tu realidad externa reflejará esa
creencia, experimentando la vida como algo hostil. Cuanto más te preocupas por
algo, no solo sufres, además le estás dando fuerza para que eso que NO quieres
entre en tu realidad. La mente es un velo opaco que deforma la realidad y, si
nos descuidamos, nos quita la paz.
Es posible
ir más allá del pensamiento. Sé como un niño otra vez. Con Ho’oponopono
aquietas la mente, el universo entero se somete a una mente sosegada. Cuando mueves
la energía del amor estás activando un poder realmente mágico. Cuando repites “gracias”
o “te amo”, ya no te resistes, aceptas lo que hay en este momento en tu
realidad, todos los problemas son oportunidades para crecer. Todas las cosas
que combatimos no hacen más que debilitarnos e impedir que podamos vislumbrar
la oportunidad que implica el obstáculo.
Todo pasa
por algo, NO existe la casualidad. Despierta y sé consciente de que todo tiene
una causa y que todo son señales del Universo. Un problema puede ser la
oportunidad para crear algo nuevo y hermoso, y un tirano o verdugo el mejor
maestro. No hay enemigos, el dolor y la enfermedad son aliados que nos muestran
un error que es necesario comprender. Ama la luz y ama la oscuridad. Ama aún
tus problemas, porque mientras te lamentas y te quejas les das aún más fuerza
para que entren y se instalen en tu realidad.
Hay algo
superior que lo ha creado todo, existe una energía suprema, inteligente, que ha
creado el universo. Puedes llamarle Universo, la Fuente , Dios… Yo cuando lo
llamo Dios no lo hago con ningún tinte religioso, en realidad pienso en algo
superior que se identifica con la energía suprema, el AMOR. Somos seres
creadores, y tu misión es volver a encontrarte con el Dios que tú eres. Somos luz,
pero la “basura” que tenemos dentro de nosotros no nos deja brillar.
Ho’oponopono
es una petición a la divinidad para que te ayude, es caminar al lado de Dios. Solo
hay algo que te separe de Dios, las memorias, y ho’oponopono borra esas
memorias. Todo puede fluir y salir mucho mejor si simplemente nos abandonamos y
confiamos en el Universo, podemos cocrear con la Divinidad. En esto consiste
nuestro libre albedrío, decidir colaborar con la energía natural de la vida y
dar un paso enorme en dirección a la felicidad.
María José
Cabanillas – Ho’oponopono. Conéctate con los milagros. GRACIAS. TE AMO. LO
SIENTO. POR FAVOR, PERDÓNAME.
jueves, 31 de octubre de 2013
Nuestros cerebros tienen amo (S. Freixedo)
Los
seres humanos no solo no somos “los reyes de la creación” ni las criaturas más
inteligentes del Universo, sino que ni siquiera somos los reyes de este
planeta, ni las criaturas más inteligentes de la Tierra. La Humanidad,
por más que esto hiera nuestro amor propio, pertenece a otros seres más
inteligentes que nosotros, que también habitan este planeta y que son sus
verdaderos reyes.
Estos
seres son, de ordinario, invisibles (aunque se hacen visibles cuándo y como
quieren): son llamados ángeles o demonios por el cristianismo, y “devas”, “asuras”,
“dakinis”, etc., en otras religiones y culturas, aunque vulgarmente reciben el
nombre de “espíritus”.
Estos
seres, dentro de las escalas cósmicas, están en un peldaño superior al nuestro,
pero nos usan lo mismo que nosotros usamos a los animales. Y, si bien tienen
principios éticos, los usan solo entre ellos. Además son más inteligentes que
nosotros, disimulan su presencia en el planeta y nos dejan creer que somos
nosotros quienes mandamos aquí, cuando, en realidad, globalmente hablando, solo
hacemos lo que ellos quieren que hagamos; y, de hecho, nos tienen programados
para ello. El lector tiene que reflexionar sobre el hecho de que –si es
creyente cristiano-, en su religión se admite como algo incuestionable la
existencia de estos seres y, de hecho, los vemos a lo largo de la Biblia interfiriendo
constantemente en la vida de los hombres; y si no es creyente tiene que
resultarle muy extraño que semejantes personajes aparezcan en todas las
literaturas y en todas las culturas de todos los tiempos, con toda suerte de
nombres.
Otro
hecho que debe hacernos reflexionar es la espantosa historia humana. Ésta es, más
que nada, un conjunto de disparates y salvajadas llevadas a cabo concienzuda y
recalcitrantemente. Es una guerra permanente de unos contra otros y de todos
contra todos, basada en principios “muy serios” y, a veces, “sagrados”, como son
las religiones, las patrias, las diversas razas, el honor, etc., dando como
resultado final ríos de sangre y una auténtica montaña de muertos.
¿Por
qué el ser “más inteligente” del planeta se comporta de una manera tan bárbara
y no es capaz de vivir en paz consigo mismo? Porque a estos seres (que son los
auténticos dueños de este mundo) les interesa que los hombres peleen entre
ellos. Estos seres son las entidades que se manifiestan en todas las
apariciones. Ellos son las diferentes “vírgenes” que han estado apareciendo por
siglos. No obstante, ¿por qué a veces se manifiestan positivamente y a veces
negativamente? Porque ellos, en sus manifestaciones, atienden principalmente
sus intereses, y no a los nuestros. Vienen a por lo que les interesa y
prescinden de si nos perjudica o nos beneficia.
El
próximo paso es conocer por qué se aparecen, saber qué es lo que buscan cuando
se manifiestan en nuestro mundo:
1) Cierta energía sutilísima que produce el cerebro humano. El cerebro produce no solo las ondas que se pueden ver en los electroencefalógrafos, sino también muchísimas más, de unas frecuencias y de unas longitudes variadísimas. Estas ondas constituyen la actividad psíquica del cerebro, pero esta actividad psíquica es tan física como la energía cinética, y no es “espiritual”, en el sentido que a esta palabra suele dársele. Los seres inteligentes que se manifiestan en las apariciones pueden captar estas ondas con gran facilidad, les producen un placer especial y la utilizan de alguna manera que nos es desconocida.
2) Preferentemente, la energía de muchos cerebros simultáneamente (que deben estar lo más apiñados que sea posible), para así poder sumar las energías de todos. La estrategia que han usado siempre los “dioses” que nos dirigen desde las sombras ha sido la de erigir los templos y santuarios en los que se reunían los devotos. En los tiempos modernos, cuando la asistencia a iglesias y santuarios ha descendido notablemente, la estrategia que los “dioses” han utilizado para reunir a los humanos son los campos de deportes, y especialmente los estadios. Y esto domingo tras domingo en el mundo entero.
3) Cerebros que no se hallen en reposo o en funcionamiento normal, sino excitados por alguna emoción fuerte y, sobre todo, por algún dolor. Tienen que estar ansiosos, angustiados, expectantes, eufóricos y, mejor aún, llenos de ira, dolor y miedo. El dolor parece ser lo que más propicia la producción de esas ondas cerebrales, aparte de que se puede conseguir más fácil y rápidamente. En los estadios los hombres no solo están apiñados, sino que con mucha frecuencia están eufóricos y, más aún, excitados, angustiados y llenos de ira. En cuanto a los santuarios, hay una mezcla de fervor, expectación, temor reverencial, tedio, hastío, e incluso rechazo y miedo por las amenazas de castigos eternos.
1) Cierta energía sutilísima que produce el cerebro humano. El cerebro produce no solo las ondas que se pueden ver en los electroencefalógrafos, sino también muchísimas más, de unas frecuencias y de unas longitudes variadísimas. Estas ondas constituyen la actividad psíquica del cerebro, pero esta actividad psíquica es tan física como la energía cinética, y no es “espiritual”, en el sentido que a esta palabra suele dársele. Los seres inteligentes que se manifiestan en las apariciones pueden captar estas ondas con gran facilidad, les producen un placer especial y la utilizan de alguna manera que nos es desconocida.
2) Preferentemente, la energía de muchos cerebros simultáneamente (que deben estar lo más apiñados que sea posible), para así poder sumar las energías de todos. La estrategia que han usado siempre los “dioses” que nos dirigen desde las sombras ha sido la de erigir los templos y santuarios en los que se reunían los devotos. En los tiempos modernos, cuando la asistencia a iglesias y santuarios ha descendido notablemente, la estrategia que los “dioses” han utilizado para reunir a los humanos son los campos de deportes, y especialmente los estadios. Y esto domingo tras domingo en el mundo entero.
3) Cerebros que no se hallen en reposo o en funcionamiento normal, sino excitados por alguna emoción fuerte y, sobre todo, por algún dolor. Tienen que estar ansiosos, angustiados, expectantes, eufóricos y, mejor aún, llenos de ira, dolor y miedo. El dolor parece ser lo que más propicia la producción de esas ondas cerebrales, aparte de que se puede conseguir más fácil y rápidamente. En los estadios los hombres no solo están apiñados, sino que con mucha frecuencia están eufóricos y, más aún, excitados, angustiados y llenos de ira. En cuanto a los santuarios, hay una mezcla de fervor, expectación, temor reverencial, tedio, hastío, e incluso rechazo y miedo por las amenazas de castigos eternos.
Las
religiones han causado a la humanidad mucho más dolor que alegría y se puede
decir que, en gran parte, han sido la causa del estancamiento cultural, social
y tecnológico de muchos pueblos del mundo. En lo que a las apariciones se
refiere, es bastante ordinario que los videntes se conviertan en seres
sufrientes. La insistencia enfermiza de todas las “vírgenes” en demandar
sacrificios, penitencia y dolor, es algo que tiene que hacernos sospechar.
La
gran conclusión a la que indefectiblemente debemos llegar es que la entidad que
se manifiesta es una energía inteligente o un conjunto de ellas, tienen algún
grado de personalidad, tanto los videntes como los acompañantes proporcionan a
estas entidades una energía suplementaria para hacer su presencia más palpable
entre nosotros.
A
estas inteligencias, o seres de otros niveles de existencia, no les es difícil
manipular la materia y producir fenómenos atmosféricos. En el fenómeno OVNI (que
es otra manera que tienen de manifestarse) los producen constantemente y de mil
formas diferentes. Los milagros se realizan para que acudan multitudes, y las
amenazas de castigos terribles para la Humanidad , la exigencia de penitencia y sacrificios
y el tono doliente y atormentado de algunos videntes sirven para que reine en
el lugar un clima de ansia y de angustia. Millones de fieles ingenuos y llenos
de buena voluntad acuden pensando que están en presencia de algo divino.
Lo
que se deduce de todo lo dicho es que en vez de correr ingenua y gregariamente
a los lugares donde haya apariciones o donde sucede cualquier fenómeno
extraño, para caer de rodillas en adoración o para convertirse en uno más de la
manada de boquiabiertos papanatas, lo que tenemos que hacer es fortalecer
nuestro psiquismo y nuestra personalidad, no solo contra estos intrusos del más
allá, sino contra los grandes manipuladores de la conciencia y de las mentes de
acá, que han convertido a gran parte de los humanos en auténticos gusanos,
seguidores inconscientes y ciegos de sus “líderes” y de sus ídolos: líderes políticos,
líderes religiosos, ídolos deportivos y musicales.
Salvador
Freixedo – Las Apariciones Marianas
Fulcanelli, un misterio sin resolver
Pocos
personajes más misteriosos de la historia reciente, nadie más esquivo que un
tal Fulcanelli, apodo o sobrenombre que aparece en dos libros publicados a
principios del siglo XX por un supuesto discípulo suyo, llamado Eugene
Canseliet, y que hasta hace pocos años se suponía que copiaba o transcribía
literalmente sus escritos de carácter alquímico y hermético, de primera mano y
tras la desaparición, que no precisamente “muerte”, de su autor. Su identidad
confirmada sigue en suspenso después de casi un siglo.
Actualmente
avanza la posibilidad de que tras ese nombre se encontrara el físico del siglo
XIX Jules Violle (1.841-1923), según el libro de Patrick Rivière y Jacques
Keystone, pero no se comprende por qué razón hubiera deseado ocultar su
identidad, si no fuera por preservar sus dilatados descubrimientos científicos.
También se afirmó que reapareció en el periodo de entreguerras del siglo XX,
tal y como se afirmó en los siglos XVIII y XIX también del oscuro y famoso
Conde de Saint Germain; ambos supuestamente habían logrado el secreto de la
inmortalidad, o al menos, de una larga vida dos o tres veces más dilatada de lo
común. Tal vez habían alcanzado el secreto de la Piedra Filosofal.
Si hemos de creer otras fuentes mucho más ambiguas sobre Fulcanelli, resulta
que vivió en el siglo XVI y se fecha su “muerte” alrededor del año 1.610.
Todo ello
plantea dudas sobre la veracidad de las declaraciones de Canseliet, a pesar de
dar una gran impresión de sinceridad y devoción por su “maestro”. Si se refería
a Jules Violle, puede que quisiera conservar su anonimato por orden expresa
suya, pero si el personaje en cuestión vivió en el siglo XVII, debería tener
entonces más de doscientos cincuenta años, algo difícil de creer, con lo que
estaría ocultando la apropiación y falsificación de textos de un personaje
desaparecido mucho antes. Los libros en cuestión, “El Misterio de las
Catedrales” (1.925) y “Las Moradas Filosofales” (1.929), además de un texto
inconcluso titulado “Finis Gloriae Mundi”, no publicado hasta el año 2.000,
pero declarado como un engaño, revelan, no obstante, un profundo conocimiento
de la obra y significado de la alquimia, teniendo como telón de fondo su
verdadero sentido de transformación y mutación espiritual, mas que en la
consecuencia secundaria que sería la transmutación de los metales nobles en
oro, cuya búsqueda dramática por la avidez y codicia humanas de los poderosos ensombreció
durante siglos el auténtico mensaje.
Así que no
encontraremos en los textos un tratado práctico y realizable de la Gran Obra de forma que
se pudiera obtener la Piedra Filosofal
de forma científica por la química moderna, tal vez porque los textos
originales se perdieron o se manipularon, ignorándose el exacto contenido de
los mismos. O no era ese su verdadero propósito, dado que su carácter esotérico
aconsejaba mantener a toda costa cierto oscurantismo aunque, al mismo tiempo,
la necesidad de ser revelados. Así encontramos un gran compendio de simbología
alquímica cargado de hermetismo, poesía y belleza, por otra parte indescifrable
para el profano ya que, lógicamente, los autores de la tradición alquímica
tenían siempre mucho cuidado en no transmitir fielmente el trabajo a realizar. Se
dificulta así la consecución futura de aquella materia que convertiría
cualquier metal en oro, sobre todo a aquellas personas o grupos que no tuvieran
nobles intenciones, disfrazando el proceso con una compleja y oscura
metodología que desesperaría a cualquiera, por lo menos al no Iniciado y avanzado
espiritualmente para tan alto objetivo.
Podemos atisbar
otra intención del autor, como que la descripción y análisis de los motivos
escultóricos de las grandes catedrales góticas era probar la conexión indudable
de las sublimes pirámides egipcias con estas hermosas construcciones medievales,
y cómo el Conocimiento transmitido por la Tradición seguía vivo. Ambas debían servir para
el tránsito y consecución de una liberación espiritual del más alto rango,
superar la transitoriedad de la existencia humana una vez llegado el momento de
la muerte física y evadirse de ella, purificar la esencia espiritual, llámese
alma, asegurándole una eterna plenitud. Así como podríamos entender del alcance
último del exquisito “Libro de los Muertos” egipcio, que también se puede
traducir como “Manual para el bienestar en la vida futura”. Lo esencial del
mensaje sería el acceso al Conocimiento de cómo trascender las limitaciones de
la vida material, preparándose con tenacidad y pureza para otra vida posterior espiritual
“desencarnada”.
Introducción de E. Canseliet a El Misterio de las Catedrales:
“Es tarea
ingrata e incómoda, para un discípulo, la presentación de una obra escrita por
su propio Maestro… Hace ya mucho tiempo que el autor de este libro no está
entre nosotros. Se extinguió el hombre. Sólo persiste su recuerdo... ¿Podía él
llegado a la cima del Conocimiento, negarse a obedecer las órdenes del Destino?…
Fulcanelli ya no existe. Sin embargo, y éste es nuestro consuelo, su
pensamiento permanece, ardiente y vivo, encerrado para siempre en estas páginas
como en un santuario… Gracias a él la catedral gótica nos revela su secreto. Y
así nos enteramos, con sorpresa y emoción de cómo fue tallada por nuestros
antepasados la primera piedra de sus cimientos, resplandeciente gema, más
preciosa que el mismo oro, sobre la cual edificó Jesús su Iglesia.
Toda la
verdad, toda la Filosofía ,
toda la Religión
descansaban sobre esta Piedra única y sagrada…
Sé, no por
haberlo descubierto yo mismo, sino porque el autor me lo afirmó, hace más de
diez años, que la llave del arcano mayor ha sido dada, sin la menor ficción,
por una de las figuras que ilustran la presente obra. Y esta llave consiste sencillamente en un color, manifestado al
artesano desde el primer trabajo. Ningún filósofo, que yo sepa, descubrió la
importancia de este punto esencial. Al revelarlo yo, cumplo la última voluntad
de Fulcanelli y sigo el dictado de mi conciencia…”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)


.jpg)


.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)







