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martes, 29 de octubre de 2013

La Quintaesencia (Alex Rovira)




Los cuatro elementos, Tierra, Aire, Agua y Fuego,
representan cuatro formas en las que se manifiesta la energía,
cuatro expresiones del todo, desde su forma más densa y pesada
a la más inmaterial.

Pero falta el elemento más puro o perfecto,
el que reúne a los demás y les da vida.

¿De qué está hecha la materia oscura del Universo,
que casi todo lo ocupa? ¿Qué hay en el espacio subatómico,
entre las partículas fundamentales de la materia?

Es la Quintaesencia, el elemento invisible que llena el Universo,
el que permite que la vida se despliegue en armonía dentro
del espacio-tiempo. El que el alberga a todos los demás
y contiene además la Inteligencia esencial de la que emerge
la Belleza y armonía del Cosmos.
Es la Consciencia o la Inteligencia superior de la que emana
la vida y que hace danzar al resto de elementos
en todas sus combinaciones y posibilidades.

La palabra “esencia” nos remite a la verdadera naturaleza de las
cosas, la Quintaesencia nos remite a la esencia de esa “esencia”.

Hay científicos que sostienen que es el ingrediente
principal del Cosmos, diez veces más abundante
que el resto de los átomos juntos.
Pero sigue siendo intangible e indetectable
aunque su presencia es absoluta
y su fuerza total porque de ella emana todo
y a ella regresa todo.

La Quintaesencia es, en definitiva, el Amor.
El Amor que todo lo puede y todo lo vence,
el que combina el resto de elementos
dando lugar a los universos.
Es la energía más poderosa, la esencia del Cosmos.
Es aquello que tú eres, más allá de todo.

Es tu esencia.



Álex Rovira y Francesc Miralles -  La última respuesta

martes, 31 de enero de 2012

Lo que da sentido a nuestra vida es el amor (Álex Rovira)




“Si tienes un amor, déjalo libre; si vuelve a ti, es porque es tuyo; si no vuelve, es porque nunca lo fue”.


Lo que da sentido a nuestra vida es el amor. Está en el origen de toda hoja de ruta, pero es mucho más que el punto de partida; es también la fuerza que nos mueve a avanzar, es el camino sobre el que iremos viajando, y es también el destino anhelado. Allí, en el proceso de desarrollo personal que nace del amor, se vive una experiencia mucho más intensa que el placer: la felicidad. Esta parece emerger de la toma de conciencia de aquello que es obvio y que precisamente por ello, obviamos: un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación, tener el privilegio de trabajar en algo que nos gusta.

Y mientras hay quienes se dedican a perseguir la felicidad, otros la crean amando, sintiendo, desarrollando su conciencia, procurando cuidar lo esencial o brindando pellizcos de alegría a quienes les rodean. El verdadero poder surge de lo más profundo del alma de cada ser humano: es aquella fuerza que nos hace afrontar los retos, levantarnos después de caer una y mil veces, luchar por una causa justa o necesaria, no perder nunca la esperanza. Perseverar, dar una lectura constructiva a todo cuanto nos suceda; saber que eso que llamamos “yo” es en realidad un “nosotros” y actuar en consecuencia. Celebrar y agradecer cada instante de la vida, poner al mal tiempo buena cara, trabajar con el corazón por un futuro mejor para todos. Avanzar sin miedo, entregarse a cada soplo de la vida con coraje, responsabilidad, humildad y confianza.

La muerte del amigo o del ser amado que llega inesperadamente nos suele llevar no solo al inevitable duelo, sino a cuestionarnos los “para qué” de nuestra propia existencia y, eventualmente, a apretar el acelerador del coraje, atrevernos a crear nuevos escenarios existenciales, sabiendo que vivimos de prestado y que, de esta aventura que se llama vida, merece la pena que nos bebamos hasta la última gota. 

Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

Somos simplemente Presencia, Consciencia, Ser. La presencia que se da cuenta de que uno piensa, siente, vive, es. Su valor es infinito, porque es la vida misma. ¿Por qué no conectamos con el fluir de la vida aquí y ahora? Es en ese espacio, aquí y ahora donde yace nuestro poder de transformación y nuestra libertad de decidir, de elegir en conciencia.

La confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas y ayudarnos a construir una vida mejor.

Álex Rovira – La Buena Vida


(Con mi agradecimiento a Gloriana...)