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lunes, 13 de febrero de 2012

Pinceladas zen (Alan Watts)


Cuando un hombre ha aprendido a dejar quieta su mente de modo que funcione de la manera integral y espontánea que le es natural, comienza a mostrar esa cualidad especial o poder que llamamos “te”. Es la virtud, en el sentido de eficacia, la virtud espontánea y sin afectación que no puede ser cultivada por ningún método deliberado. Es el ingenio impensable, el poder creador de las funciones espontáneas y naturales del hombre, poder que queda bloqueado cuando tratamos de dominarlo mediante métodos y técnicas formales.

La mente no puede actuar sin renunciar al imposible intento de controlarse a sí misma, más allá de cierto punto. Tiene que abandonarse a sí misma, tanto en el sentido de confiar en su propia memoria y reflexión como en el de actuar espontáneamente, por sí misma hacia lo desconocido. La mente es como un ojo que ve, pero que no puede verse. Esta imposibilidad de agarrar la mente con la mente es la no-acción, entendiéndose que no necesita tratar de abandonarse, ni tratar ni no tratar.

Para el zen todos los seres están en nirvana desde el principio, todo dualismo es una falsa imagen, la mente ordinaria es el Tao. Propone no eliminar el pensamiento reflexivo sino eliminar el bloqueo tanto en la acción como en el pensamiento, sentirse en libertad de bloquear, con lo que el bloqueo se elimina automáticamente. Con frecuencia se dice que aferrarse a sí mismo es como tener una espina clavada en la piel y que el budismo es una espina para sacar la primera, pero si éste se convierte en otro método de aferrarse a sí mismo mediante la búsqueda de una seguridad espiritual, las dos espinas se convierten en una, y entonces ¿cómo se las va a extraer?

Por tanto en el zen no hay ni Buddha al que uno pueda aferrarse, ni bien que ganar ni mal que evitar, ni pensamientos que desarraigan, ni cuerpo que perecer ni alma que salvar… “para salvar la vida hay que destruirla. Cuando está totalmente destruida, por primera vez quedamos en paz”. La práctica del zen no es una verdadera práctica en tanto tenga un fin de vista, y cuando no tiene en vista ningún fin es el despertar: la vida autosuficiente, sin objeto, del eterno ahora. Se practica el zen porque uno ya es Buddha desde el comienzo.

Lo que podemos conocer –la vida y la muerte, la luz y las tinieblas, lo sólido y lo vacío- serán los aspectos relativos de algo tan inconcebible como el color del espacio. Despertar significa saber lo que la realidad no es, es dejar de identificarnos a nosotros mismos como cualquier objeto de conocimiento. Así como cualquier afirmación acerca de la substancia o energía básica de la realidad tiene que resultar absurda, cualquier afirmación referente a lo que “yo soy” tiene que ser también el colmo de la tonteria.

El engaño es la falsa premisa metafísica en que arraiga el sentido común del hombre, su tácito supuesto de que él “es algo”. Está claro que el supuesto de que “yo no soy nada” sería igualmente falso, puesto que algo y nada, ser y no ser, son conceptos relativos, y corresponden igualmente a lo conocido.

Alan Watts - El Camino del Zen 





Sobre el río la luna brillante, en los pinos el viento que suspira; toda la noche tan tranquila: “por qué” y, “para quién”.

Los gansos salvajes no se proponen reflejarse en el agua; el agua no piensa recibir su imagen.

Tú enciendes el fuego;
te mostraré algo lindo:
¡una gran bola de nieve!

¡Qué admirable
el que no piensa “la vida es fugaz”
al ver el relámpago!

La larga noche;
el sonido del agua
dice lo que pienso.

En el bosque oscuro
cae una bellota:
sonido del agua.

El mar se oscurece;
las voces de los patos salvajes
son débilmente blancas.

La alondra:
sólo su voz cayó,
sin dejar eco.

¿Una flor caída
volviendo a la rama?
Era una mariposa.


Si la mente no está recubierta de viento y de olas, siempre vivirá entre montes azules y árboles verdes. Si tu verdadera naturaleza tiene la fuerza creadora de la Naturaleza misma, dondequiera que vayas verás peces que saltan y gansos que vuelan.



Nan-in, un maestro japonés de la era Meiji, recibió la visita de una persona que se tenía por docta, y que había ido a verle para interrogarle sobre el Zen. Nan-in sirvió el té. Llenó hasta el borde la taza de su huésped, y luego continuó vertiendo.

La persona que se consideraba docta vio cómo el té se salía de la taza, y tras unos instantes no pudo contenerse: "Pero, maestro, la taza está colmada. ¡Ya no entra más!".

"Al igual que esta taza -dijo Nan-in-, tú estás colmado de tus opiniones y conjeturas. ¿Cómo puedo explicarte el Zen, si antes no vacías tu taza?".





martes, 15 de noviembre de 2011

El Origami ó papiroflexia




También originalmente llamado papiroflexia, en el oriente se conoce por su nombre(折り紙?) "origami", que consiste en el plegado de papel para obtener figuras de formas variadas. 

En el origami no se utilizan tijeras ni pegamento o grapas, tan sólo el papel y las manos. Por lo tanto, con sólo algunas hojas de papel pueden obtenerse distintos cuerpos geométricos (incluso a veces, poliedros) o figuras parecidas a la realidad. Las distintas figuras obtenidas a partir de una hoja de papel pueden presentar diferentes áreas (según la porción de papel que queda debajo de otra) y varios volúmenes.

El origen de la palabra procede de los vocablos japoneses "oru" (plegar) y "kami" que designa al papel (Origami =
折り紙). Pero éste no ha sido su único significado, ya que a través del tiempo este arte ha tenido cambios en el nombre que lo identifica. En los primeros siglos de su existencia, se le llamaba Kami (
seres sobrenaturales con un poder y una capacidad superiores a los del hombre, que residen o se materializan en objetos y seres. Su número es muy elevado) por el significado que se había creado para papel, que en realidad es homónimo de la palabra que usan para los espíritus de los dioses. Pasaron los siglos y tomó el nombre de Orikata, que significa en español "ejercicios de doblado". No fue hasta 1880 que se desarrolló la palabra Origami a partir de las raíces "Oru" y "Kami", antes mencionadas. Uno de los centros importantes en el género del origami es España, en donde asignaron el vocablo papiroflexia al arte geométrico de hacer plegados para figuras en papel.

Según la filosofía oriental, el origami aporta calma , paciencia y perseverancia a quien lo practica, rasgo común de bastantes terapias basadas en el ejercicio manual, un arte educativo en el cual las personas desarrollan su expresión artística e intelectual. También lo expone como la esencia que se esconde tras los dedos de quienes pliegan papeles para darle nacimiento a innumerables figuras, partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular que pueden generar desde sencillos modelos hasta plegados de gran complejidad. Los sujetos preferidos para modelar son animales y otros elementos de la naturaleza como flores, árboles entre otros motivos.
 
No sólo representa figuras inmóviles, también existen objetos móviles donde las figuras pueden moverse de maneras ingeniosas. El origami de acción incluye modelos que vuelan, que requieren ser inflados para completarlos, o que utilizan la energía cinética de la mano de una persona, aplicada en cierta región del modelo, para mover un miembro o aletear. Un ejemplo son los instrumentalistas de Robert Lang; cuando se halan las cabezas de las figuras en sentido contrario a sus cuerpos, sus manos se moverán, asemejándose a la acción de tocar música.

El bloque básico en el diseño de las figuras, son las bases que pueden clasificarse en cuatro:
• La base del cometa: de donde se origina la figura del cisne
• La base del pez: surge de ella un pez.
• La base del pajaro: la grulla es un ejemplo que la ocupa
• La base de la rana: que resulta en la rana.


 
En lo que respecta a los países hispanohablantes, tanto en España como Ámerica del Sur, quien introdujo realmente y propulsó el origami, fue el escritor español Miguel de Unamuno alrededor de la década de 1930. Ya que hasta entonces el origami apenas había tenido influencia en la península, pues pese a haber sido introducido por los árabes, en la Europa Medieval lo que se utilizaba era el papiro, un material bastante 'tosco' si lo comparamos con el ligero papel de arroz oriental. Por eso, cobra notoria importancia Unamuno pues es el primero que realmente se tomó en serio hacer "pajaritas de papel".
Otro de los aspectos por los que se destacó fue por escribir, además de multitud de obras literarias de gran relevancia, una especie de tratado acerca de la 'cocotología'; término creado por el propio Unamuno para designar al origami, que deriva de 'cocotte' que significa algo así como 'gallina' o 'pajarita' en francés. Además, publicó varios libros de plegado, entre ellos el ensayo "Amor y Pedagogía", donde habla del origami en el apéndice.
  Podríamos decir que es el padre de la papiroflexia hispanoamericana pues, al igual que en España, tenía hasta entonces muy poca relevancia. Sin embargo, tuvo mayor aceptacion en América del Sur, donde hoy día tiene muchos seguidores y han surgido
grandes papirofléxicos como por ejemplo los argentinos Vicente Solórzano Sagredo y Ligia Montoya quienes la practicaron, dándole gran importancia a este arte de plegados y figuras inimaginables.

 
Durante esta misma década, recobró su popularidad una vez más gracias al revolucionario del Origami del siglo XX: Akira Yoshizawa -el genio del origami, quien ha realizado más de 50.000 trabajos y hoy en día crea nuevos modelos prodigiosos- fue quien desarrolló las nuevas formas de sobrevivir a los modelos tradicionales restableciendo el origami como forma de arte creativa, poniendo énfasis en la sensibilidad de la forma y exactitud en el plano a trabajar.

Ahora relacionemos la rama de la pedagogía con su compañera de siempre: La psicología. Se ha comprobado que la papiroflexia ayuda a los problemas psíquicos y psicológicos, ya que el estar concentrado realizando una actividad manual ayuda al desahogo, estimula los procesos mentales..., su finalidad es alejar al paciente de sus obsesiones y temores. En algunas universidades israelíes se realizan estudios vinculados con estudiantes que presentan déficit atencional y que son fuertemente estimulados mediante el mecanismo de doblar papel; en el Hospital Carlos Holmes Trujillo, de Cali, este arte se está utilizando desde hace unos años en el tratamiento de niños con problemas emocionales como dificultades de atención, expresión e hiperactividad.
La papiroflexia utilizada como herramienta o como terapia, en una sesión se comparten sentimientos y conocimientos, ayuda a resolver los problemas, se experimenta una comunicación no verbal, un escenario de metas u objetivos, una oportunidad de un acercamiento no amenazante, un apoyo psicológico (llevar al sentimiento de la aceptación cuando se toma tiempo para demostrar lo positivo), una oportunidad para disfrutar y relajar un futuro pasatiempo, entre otras experiencias que se viven cuando se aplica el origami para la rehabilitación del paciente.

!... deja que se resuelva solo!




Nada de pensamiento, nada de reflexión, nada de análisis,
nada de cultivarse, nada de intención:
deja que se resuelva solo.

 

Tradición del sendero breve.Tung-shan. 

Cuidando de buscar la Verdad según los demás,
cada vez se retiraba más de mí …
Ahora ando sólo conmigo mismo,
y no hay otro más que yo;
no obstante, no soy él…
Una vez entendido esto,
estoy con Él cara a cara.

 

Tozan, undécimo patriarca Zen 

No busquéis el camino en los otros,
en un lugar lejano;
el camino está bajo nuestros pies.
Ahora viajo solo…
Pero puede encontrarlo en todas partes;
ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.
Así también, cuando encuentro lo que encuentro,
Puedo obtener la verdadera libertad.


Lao-tsé, El Tao. 
 
¡Suprimid el talento y acabaréis con las ansiedades…!
La gente, en general, es tan feliz como si estuviera de fiesta,
o como si subiera a una torre en primavera.
Yo solo estoy tranquilo, y no he hecho signos,
como un niño que aún no sabe sonreír;
desamparado como si no tuviera casa adonde ir.
Todos los otros tienen más que suficiente,
y solo yo parezco estar necesitado.
Posiblemente mi mente sea la de un tonto
¡que es tan ignorante…!.
Los vulgares son brillantes,
y solo yo parezco ser torpe.
El vulgo discrimina,
y solo yo parezco más que suficiente.
Soy negligente como si fuera oscuro;
a la deriva, como si no me apegase a nada.
La gente, en general, todos tienen algo que hacer,
y solo yo parezco carecer de habilidad y práctica.
Yo solo soy diferente de los otros,
pero valoro la búsqueda del sustento que viene de la Madre.

 
Inscrito en la mente creyente. Sêng-ts´an, tercer patriarca Zen

No persigas las complicaciones externas,
no mores en el vacío interior.
Cuando la mente reposa serena en la unidad de las cosas,
el dualismo se desvanece de por sí.
Y cuando no se entiende integralmente la unidad
de dos modos se sustenta la pérdida:
la negación de la realidad puede conducir a su negación absoluta,
mientras apoyar el vacío puede resultar en su contradicción.

Verbalismo e intelección…
Cuando más nos acompañamos de ellos, más nos descarriamos;
por tanto, fuera el verbalismo y la intelección
y no habrá lugar al que no puedas pasar libremente.

Cuando retornamos a la raíz, ganamos el significado;
cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón.
En el momento en que nos iluminamos por dentro,
trascendemos el vacío y el mundo que nos enfrenta.

Las transformaciones que se suceden en un mundo vacío que nos enfrenta,
parecen todas reales debido a la Ignorancia:
procura no buscar lo verdadero,
cesa tan solo de abrigar opiniones.

No te entretengas con el dualismo,
evita cuidadosamente perseguirlo;
tan pronto tengas lo correcto y lo erróneo,
lo que se sigue es confusión, la mente se pierde.


Mahamudra

No hagas absolutamente nada con la mente
Reside auténticamente, en un estado natural.
Nuestra mente, sin perturbaciones, es realidad.
La clave está en meditar sin flaquear;
Experimenta la gran realidad mas allá de los extremos.
En un Océano lúcido,
Las burbujas nacen y mueren una y otra vez.
De la misma forma, los pensamientos no son diferentes de la gran realidad.
No encuentres faltas; permanece tranquilo.
Cualquiera cosa que nazca, cualquiera cosa que ocurra,
No te apegues, déjala libre en el lugar.
Las apariencias, los sonidos, y los objetos son nuestra mente;
No existe; nada excepto nuestra mente.
La mente esta más allá de los extremos, del nacer y del morir.
La naturaleza de la mente es estar despierta,
Utiliza los cinco sentidos, pero no se aparta de la realidad.
En el estado de equilibrio cósmico
No hay nada que practicar o abandonar
No hay meditación o periodos de práctica.


Maestro Takuán 

Desde siempre he sido como un arroyo de agua
Y nubes flotantes.
He vivido sin razón en un templo célebre.
Eran en primavera, en las calles violeta.
Ya no me gusta eso.
Mañana temprano, estaré en el sur, en la costa del mar.
La blanca gaviota no vuela en modo alguno
En dirección al polvo rojo.

Fuente de la montaña poco profunda,
Eso no me molesta,
Si hay alguien
Que toma de ella el agua,
Me doy por satisfecho.

Nuestro cuerpo carece de hueso.
Un montón de cenizas de huesos pestilentes.
Se cava en profundidad la tierra para enterrarlos.
Las montañas verdes trascienden al polvo.

Un espantapájaros
En un pequeño campo de la montaña.
No vigila a nadie
De una manera consciente.
Pero no es inútil.

He oído decir
Que no os gusta la vida en sociedad;
os aconsejo pues
No circunscribir vuestro espíritu
A un albergue provisional.

Si pensáis
En no pensar
Eso ya es pensar en algo.
No hay que pensar
Ni siquiera en no pensar.

“Así pues, ¿dónde situar el espíritu?”
Yo respondí: “Si no lo situáis en ninguna parte, llenará todo vuestro cuerpo y se extenderá por todo él. De este modo, si tenéis necesidad de las manos, podréis serviros de ellas; si tenéis necesidad de los pies, podréis serviros de ellos; si tenéis necesidad de los ojos, podréis serviros de ellos. Es omnipresente en cada lugar de que se trate, y por lo tanto puede servirse de él según las necesidades. Si circunscribís el espíritu a un lugar, quedará aferrado en ese lugar y careceréis de actividad. Si reflexionáis, quedaréis aferrados por esa reflexión. Así pues, no hagáis funcionar ni la reflexión ni la diferenciación. Haced que el espíritu sea omnipresente en vuestro cuerpo, no lo circunscribáis a un lugar, sino más bien utilizadlo convenientemente en cada lugar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sutras de Sosan


El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tienen preferencias.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes
todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo, haz la más mínima distinción,
y el cielo y la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad,
no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta
y lo que le disgusta
es la enfermedad de la mente.


Cuando no se entiende el significado
profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto, como el espacio infinito
donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección
de aceptar o rechazar que no vemos
la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantente sereno, sin hacer esfuerzos,
en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.
Cuando tratas de parar la actividad
para alcanzar la pasividad,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo o en el otro,
nunca conocerás la Unidad.
Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan en ambas: actividad y pasividad,
afirmación y negación.


Negar la realidad de las cosas
es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas
es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,
más te alejas de la verdad.
Deja de hablar y de pensar,
y no habrá nada
que no puedas saber.

Volver a las raíces es encontrar el significado,
pero perseguir apariencias es alejarse del origen.
En el momento de la iluminación interior
se transcienden las apariencias y el vacío.
A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido
a nuestra ignorancia.
No busques la verdad;
tan sólo deja de mantener opiniones.

No permanezcas en el estado de dualidad;
evita cuidadosamente esas búsquedas.
Si queda rastro de esto o aquello,
de lo correcto o lo incorrecto,
la esencia de la Mente se perderá en la confusión.
Aunque todas las dualidades proceden del Uno,
no te apegues ni siquiera a este Uno.
Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender;
y cuando ya nada puede ofender,
deja de existir tal como era antes.

Cuando no surgen pensamientos discriminatorios,
la mente de antaño deja de existir.


Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece;
y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.
Las cosas son objetos debido al sujeto,
y la mente es tal debido a las cosas.
Entiende la relatividad de ambos,
así como la realidad básica: la unidad del vacío.
En este Vacío ambos son indistinguibles
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Si no haces ninguna discriminación entre burdo y sutil,
no te tentarán el prejuicio y la opinión.

Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera
y no habrá ni ir ni venir.

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de juzgar
trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar
de las distinciones y las separaciones?

Si deseas ir por el Camino único,
no desprecies ni siquiera el mundo
de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente discriminatoria
es el mayor de los errores.

Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire:
es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen que ser finalmente
abolidos de una vez por todas.

Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la única esencia
es liberarse de todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.

Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.

Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor.

En este mundo de Esencialidad
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.

Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
En este «no dos» nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde:
iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o
la disminución en el tiempo o el espacio:
en ella, un solo pensamiento dura diez mil años.

Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confía.
¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ni ayer
ni mañana
ni hoy.

martes, 4 de octubre de 2011

El Zen





“Aprender el camino del Buda, es aprender acerca de uno mismo. Aprender acerca de uno mismo es olvidarse de uno mismo. Olvidarse de uno mismo es estar iluminado por todas las cosas del mundo. Estar iluminado por todas las cosas del mundo es prescindir del cuerpo y de la mente propias.”
Maestro Zen Dogen




El ZEN, antecedentes: EL BUDA.


La palabra Budismo proviene de ¨ Buda ¨ que significa ¨ el iluminado ¨, ¨ el sabio ¨, ¨ el solitario de los Zakyas ¨, y fue el nombre que se dio al fundador del Budismo que se llamaba Siddharta Gotama, quien fue un personaje histórico, hijo del jefe de la tribu de los Zakyas, que creó la religión nueva contra el formalismo de los brahmanes, considerando que vivir es sufrir y que el sufrimiento resulta de la pasión. Gotama vio en la renuncia de si mismo el único medio de librarse del sufrimiento.


Siddharta, en el periodo en que se destruían las relaciones propias del régimen de comunidad primitiva y se constituían los Estados clasistas, dio expresión a la protesta de las masas del pueblo contra la religión brahmánica, contra las diferencias de casta consagradas por dicha religión, contra los complicados ritos de adoración a los dioses y contra los sacrificios cruentos. Basaba la liberación de los sentimientos, no en las transformaciones sociales ni en la lucha contra las fuerzas de la naturaleza, sino en el perfeccionamiento moral al que ha de llegar el hombre apartándose de la vida, sumergiéndose en el nirvana.


Buda negó la existencia de un dios creador, rechazó la religión de los Vedas; pero tomó de ellos la doctrina de las reencarnaciones (sansara) y de la recompensa (karma). Indicaba que las nuevas reencarnaciones no dependen de que pertenezcan a una u otra casta, ni de los sacrificios, sino de los actos buenos y malos del individuo.
Siddharta Gotama nació príncipe en un reinado por donde ahora es el área del límite entre la India y Nepal. A la edad de 29 años, deseando conocer el camino que guía al final de toda inestabilidad (impermanencia) y angustia, para asegurar su bienestar permanente, renunció al mundo llegando a ser un vagabundo ascético, haciendo voto solemne de encontrar la Realidad Ultima y Verdadera.
A la edad de 35 años el completó su propósito y obtuvo la realización de la Sabiduría Perfecta. El encontró la respuesta que guía a la completa cesación de toda la inestabilidad y angustia, que guía a alcanzar la otra orilla, la cual es la Realidad Verdadera Permanente, el Nirvana. Comenzó entonces a enseñar, instruir y guiar a otros que similarmente estaban buscando la sabiduría y la iluminación. Es la enseñanza del Buda la que es base y fundamento del Budismo.


En el Budismo, el énfasis está en la búsqueda de la Verdad, en conocerla y entenderla. El énfasis no está puesto en una fe ciega. La enseñanza del Budismo está basada en ven y observa y nunca en ven y cree. El Budismo es racional y requiere el esfuerzo personal, declarando que solo por el esfuerzo de uno mismo puede realizarse la Sabiduría Perfecta. Cada individuo es responsable por su propia emancipación de la angustia y el sufrimiento.
El Budismo permite a cada individuo estudiar y observar la Verdad internamente y no exige ni necesita ninguna fe ciega antes de aceptarlo. El Budismo no aboga por dogmas, ni credos, ritos, ceremonias, sacrificios o penitencias, todos los cuales deben ser aceptados por una fe ciega. El Budismo no es un sistema de fe y culto, sino más bien es un pasaje a la Iluminación Suprema. El Buda se refirió a sus enseñanzas como simples o como una balsa que nos saque de esta orilla de sufrimiento e impermanencia y nos lleve a la otra orilla de bienaventuranza y seguridad, la Realidad Permanente y Verdadera o Nirvana. Posteriormente a la realización del Nirvana, la balsa ya no es necesaria.


El Buda se refirió a sus enseñanzas como el Camino Medio, llamado así porque el evita los extremos de ambos, la indulgencia propia del mundo y la mortificación propia de un ascetismo estricto.
La meta de conducirse por el camino de la doctrina del Budismo es zambullirse en el Nirvana. Tiene el Nirvana como su objetivo, su fin, la Realidad Verdadera realizada.
Buda alcanzó esta experiencia de despertar llamada Iluminación mediante la práctica de una meditación exacta y poderosa, basada en el aquietamiento del cuerpo y de la mente y en una profunda introspección.


Después de su Iluminación, Buda señaló las Cuatro Nobles Verdades:


1. La Verdad del Sufrimiento. La existencia es sufrimiento.
2. La Verdad de la Causa del Sufrimiento. El deseo, el apego y la ignorancia son las causas del sufrimiento.
3. La Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Los seres humanos podemos experimentar un estado de conciencia exento de sufrimiento.
4. La Verdad del Camino hacia la Cesación del Sufrimiento.


 A este camino se le llama Noble Sendero Óctuple, porque esta formado por ocho aspectos:


• Visión correcta.
• Pensamiento correcto.
• Palabra correcta.
• Acción correcta.
• Medio de existencia correcto.
• Esfuerzo correcto.
• Atención correcta.
• Meditación correcta.


El Estado Permanente Verdadero de la Realidad es el Nirvana, ese que No es Nacido, sin Hacer, No Manifestado, No Hecho, el que No Tiene Condiciones, La Verdad, el Nunca Creado, El Sutil, El Estable, el que no se Deteriora, el que no Envejece, el que No Muere, El Inmortal, El Pulcro, La Paz, La Bienaventuranza, La Pureza, El Excelente, La Perfección y Grandeza de la Sabiduría, el estado Libre de Enfermedades, la Exoneración y Liberación de la Enfermedad, el Sin Nombre, la Serenidad y la Pureza de la Misma Realidad Incambiable y Absoluta, la Norma, el Maravilloso, la Meta, lo Real. En pocas palabras, El Final.
Un aspecto interesante del Budismo es que plantea que habrá renacimientos futuros y continuos, y que cada vida será de acuerdo con las pasadas, si ese ser realizó acciones buenas o malas en otras vidas ya transcurridas.




EL ZEN JAPONÉS


Para muchos el Zen es considerado la cima del Budismo. El Zen es la forma abreviada de la palabra en japonés zenna, que equivale en sánscrito a dhyana. En su esencia esta palabra reúne doble aspecto de “pensamiento” y “ejercicio”, que al castellano puede traducirse como “meditación,” “contemplación,” “aquietamiento” y “concentración mental”. Zen significa, pues, el proceso de concentración de la mente en un solo punto u objeto. El Zen es un método budista para conseguir una comprensión directa de la realidad de la vida. Fue difundido durante el siglo VI desde la India a China donde se le consideró como ¨ lo que apunta directamente al corazón del hombre ¨


Se puede afirmar que el Zen es el modus operandi del budismo. La filosofía del Zen es, naturalmente, la del budismo. El Zen es una disciplina y no una filosofía, que se ocupa directamente de la vida y es donde ha desarrollado sus rasgos más característicos. Nacido de la unión entre el Taoísmo chino y el Budismo Mahayana, el Zen tiene como convicción que todos los seres pueden lograr conocerse a si mismos mediante la práctica constante y eficaz del Zen.
En toda la historia de la existencia, el hombre siempre ha querido librarse de los sufrimientos, pero por mas que ha intentado escapar de ellos se le hace muy difícil evitarlos, ya que los deseos, las pasiones, las ambiciones, etc.; son parte importante de las causas de los mismos. Por eso, con la práctica de la doctrina del Zen, se logra rescatar al hombre del sufrimiento de la existencia.


La doctrina del Zen hace énfasis en los siguientes fundamentos de sus enseñanzas:


1. La recuperación de la simplicidad y de la sencillez.
2. La posibilidad de hallarlo todo, paradójicamente, al perderlo todo.
3. Un especial entusiasmo en la riqueza del vacío.
4. La inexistencia de un principio y un fin. Tan solo existe el vacío.


EL concepto de vacío en el Zen significa darse cuenta de que realmente no se tiene nada y de que nunca se ha tenido nada. Nada que ganar y nada que perder, nada que dar y nada que recibir, ser exactamente así de pobre y sin embargo ser rico en posibilidades inagotables. El vacío zen es un vacío dinámico y vivo, inaprensible y atemporal, cuya verdadera naturaleza permanece desconocida. La esencia de la vida se siente, no se piensa, no se racionaliza o conceptualiza, y cuando se capta, se comprende su naturaleza de vacío. Ese estado de desprendimiento y ausencia de deseo es, a la vez, espiritual y psicológico.


Un poema Zen dice así: “El camino perfecto carece de dificultades, excepto la de negarse a admitir preferencias, solo cuando se ha liberado del odio y del amor se revela plenamente y sin disfraces, una diferencia de un décimo de pulgada es lo que separa al cielo de la tierra. Si quieres verlos con tus propios ojos, no debes tener pensamientos fijos, ni a favor ni en contra. Todo es adecuado y a la vez nada es adecuado”¨
Al vivir en la espontaneidad, en la naturalidad, de nada sirven los dogmas y las teorías. Objetivar, codificar, conceptualizar la realidad es la pretensión obsesiva que persigue el conocimiento convencional del hombre de Occidente. Todo lo que se presenta frente a él, ya sea divino o humano, debe ser clasificado y encapsulado dentro de una definición rígida e inamovible. De esta forma nos formamos ideas, creencias, deseos y aversiones, todas ellas ficticias, ajenas al mundo verdadero de la realidad presente y siempre cambiante.


El objetivo Zen es alcanzar el perfeccionamiento o la iluminación del ser humano de forma espontánea, instantánea, instintiva y natural. De forma fulminante se conquista la comprensión de la realidad y la armonía o integración del ser en la totalidad integradora del nuevo universo. Luego el camino zen llega a confundirse con su meta. El zen trata de conseguir vivir en la verdadera realidad, y para ello crea a su alrededor un clima o atmósfera para alcanzar la iluminación. Para ello se sirve de tres elementos: la meditación sentada o zazen, las enseñanzas de los maestros o sutras y los koan.
El zen persigue la aniquilación del orgullo, la vanidad, la obsesión, la susceptibilidad y la excesiva animosidad. El zen detesta el egoísmo que se manifiesta en efectos calculados (con resultados artificiosos y efectistas) o cualquier otro tipo de auto glorificación.
Para vivir la verdadera realidad de forma armoniosa con el universo, es necesario alcanzar el ¨satori zen¨ o iluminación inmediata. Tras una acumulación de conceptos y argumentaciones se llega al límite de carga admisible y el edificio se derrumba en sí y entonces se abre un nuevo cielo a lo lejos. Se trata de una especie de catástrofe espiritual que se presenta súbitamente. Estamos, entonces, en el verdadero punto de arranque hacia la iluminación.


Para llegar a ese punto hay que tener en cuenta lo siguiente:


1. Deshacernos de todas las imágenes ilusorias continuamente repetidas sobre las que se ha cristalizado durante tanto tiempo nuestra voluntad y que nos han proporcionado tantas angustias y preocupaciones.
2. Olvidarnos de nuestro ¨yo¨, siempre tomando tan a pecho y siempre origen de sufrimiento.
3. Desterrar todas las obsesiones que continuamente nos crispan, paralizan y absorben nuestra energía.


Una vez alcanzado el satori, las exaltaciones exteriores ya no provocan deseos contradictorios, de manera que el hombre, a partir de entonces, ya no sufre con las miserias de la vida. La ascensión al satori lleva consigo la disipación de todas las dudas e indecisiones. Ya no hay nada de lo que evadirse. Las complicaciones pasadas y presentes, siempre para, nuestro intelecto, gravosas e innumerables, ya no valen la pena.


El “satori” es, pues, el estado donde cada uno encuentra el lugar que le corresponde en el flujo de la vida, identificándose con todo lo existente y amado. Alcanzar el “satori” equivale a descubrir el significado de la propia existencia. Experimentar el estado natural de la mente, del que emanan todas las buenas acciones y la armonía. Llegar a ser verdaderamente humano, relacionándose con los demás con una conciencia y comprensión intuitiva totalmente desinteresadas.
El “satori” es un estado interno, lleno de claridad y paz, que logra en cada persona identificarse con todo lo que le rodea y contemplar a la gente sin juzgarla. Para el hombre “iluminado,” el ¨yo¨ pasa a no existir, alcanzando un estado de “pobreza” y “vacuidad” equiparable a una experiencia mística (el satori).




Beneficios de la práctica del Zen


La práctica de la meditación Zen no está en contradicción con nuestra vida diaria y sobre todo no es una evasión ante las dificultades que el vivir diario nos presenta. Gracias a la practica asidua del Zen, podemos encontrar la lucidez, la clama y las energías necesarias para resolver con soltura y eficacia las situaciones cotidianas.


A través del abandono del egoísmo, los deseos, las ambiciones, podemos sumergirnos sin miedo en nuestra existencia y evolucionar sin problemas. Los mejores momentos para sentarse en Zazen son el amanecer y el anochecer.
Estos momentos de trasformación de la naturaleza y de nuestros propios ritmos biológicos favorecen la concentración y nos preparan para purificar nuestra conciencia y nuestro cuerpo de todas las impresiones sensoriales nocivas que hemos acumulado durante el día por otra. Las personas que continúan diariamente esta práctica son testimonios de la profunda renovación que han experimentado en sus vidas.


Un aspecto a tener en cuenta es la educación en el Zen, ya que esta precisa de mucho rigor, constancia y disciplina para de esta forma lograr los beneficios de él esperados. Con relación a esto la enseñanza del Zen se dirige sobre todo al sistema nervioso frontal, fortaleciendo así el espíritu y el cuerpo, lo psíquico y lo orgánico, dicho de otra manera, al ser en su totalidad.
Practicando el Zazen influenciamos fuertemente en nuestro hipotálamo y nuestro tálamo, tranquilizándose el cerebro pre-frontal y el cerebro frontal.
Otro aspecto a tener en cuenta para la enseñanza del Zen es la figura de un maestro, pues la presencia de este es necesaria no solamente para controlar la postura y para enseñar la pacificación del espíritu sino para guiar a cada uno. Esta es la razón por la cual el Zazen debe ser practicado en la atmósfera apacible de una sala de meditación. De esta manera el practicante se beneficia, no solamente de la dirección del maestro, sino de la presencia de los demás participantes. El esfuerzo de cada uno se multiplica en un vasto esfuerzo colectivo, que sostiene, alienta y apacigua.




Consideraciones Finales


En un mundo cada vez mas globalizado por las ideas, la cultura, la información, donde lo que está cada vez mas es la ley del mas fuerte, el más rápido, el más inteligente, sumándole todo esto las catástrofes mundiales como guerras , el terrorismo, los problemas ambientales, la pobreza, la desigualdad mas creciente entre los hombres. Donde la incertidumbre y la inestabilidad son los protagonistas de esta era en la que estamos viviendo resulta entonces interesante como contrasta las diferentes religiones en los diferentes países y que papel juegan en el entorno cada vez más complejo.


Partiendo de nuestros tiempos, cada vez toma mas relevancia muchas religiones que defienden sobre toda las cosas la paz y la tranquilidad espiritual entre los hombres. En el contraste de lo que defiende cada religión y lo que realmente esta ocurriendo en el mundo es signo de alarmante preocupación.
El Budismo Zen es parte de un fiel ejemplo de lo que es experimentar la tranquilidad espiritual, haciendo énfasis sobre todo a la renuncia de todo aquello que provoca el sufrimiento en el ser humano como son las ambiciones, el egoísmo, las aberraciones, los deseos y las pasiones, todas estas emociones que en su mayoría están siendo utilizadas por aquellos que tienen el poder en detrimento de otros hombres.


El budismo Zen es más que una filosofía, es un modo de vida muy difícil de conquistar pero que conlleva increíbles beneficios al ser humano para su práctica constante hay que tener mucha fuerza de voluntad y estar convencido del Zen.
En Japón el budismo se manifiesta en todas las facetas de la vida nipona y ha llegado para quedarse, reflejándose en cada japonés.


Ernesché Rodríguez Asien
Universidad de la Habana, Cuba