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miércoles, 4 de junio de 2014

El Ideal Andaluz: una verdad incumplida




“Todos los regionalismos, en el fondo egoístas, nacen de intereses o cuando más de accidentes geográficos. Andalucía, único sector de España que podría juzgarse nacionalidad por constituir unidad geográfica, geológica, botánica y antropológica; y por la opulencia de sus producciones; la única poseedora de acentuada personalidad patente en su propio carácter, en su condición étnica, en sus genuinas costumbres; la única víctima de la centralización, con la cual coinciden su decadencia y la de la patria así como el progreso de otras comarcas antes tributarias suyas, es la sola región de España que repugna el regionalismo. No falta explicación a tan inverosímil antinomia. Andalucía no es, no puede ser regionalista, porque Andalucía es España”


“Somos tal vez los andaluces los únicos, o al menos los que mejor podemos hablar sin despertar recelos de regionalismo, porque a nadie envidiamos, ni somos egoístas, ni fundamos en insensatas emulaciones, ni en africanos odios, la exaltación de la personalidad…. Y es que Andalucía es la España por excelencia; que todo lo andaluz se convierte en nacional y todo lo nacional es andaluz”



Mario Méndez Bejarano - Andalucía y Ultramar (1929)





“Hoy hay también, al lado de una realidad andaluza, un ideal andaluz, la idea de una Andalucía ideal; pero ésta no se pretende ofrecer como una visión del presente, sino como un presentimiento del porvenir”

“Este vaso de elección, que es Andalucía, sugiere  la imagen, tiene el suave contorno de una copa de champaña… Y es tradición artística que el seno de la mujer; copa augusta y dulce, fue el sagrado modelo del primer vaso… Andalucía es el seno fecundo de España. Andalucía es un ideal. Por eso se ha podido hablar del ideal andaluz. Andalucía es una idealidad… Su alma es tan aérea, que mejor que de un alma andaluza debemos hablar de un aura de Andalucía: hálito de su alma y halo de si cielo… Andalucía es inmensa: es toda una inmensidad. Pero no una inmensidad vacía de contenido, uniforme y simplicista. Andalucía encierra un potencial de diferenciación, como difícilmente puede encontrarse otro igual en pueblo alguno. En menos grados de latitud no cabe una mayor diversidad, ni más suma de contrastes que los ofrecidos por esta región en sus condiciones atmosféricas, en las producciones de su suelo y subsuelo, en su fauna y en su flora, hasta el punto de poderse afirmar con exactitud que no hay una, sino varias Andalucías. Así se puede hablarse de una Andalucía levantina y de otra lusitana y de otra manchega. Y así como hay una Andalucía campesina y otra ciudadana, así hay una Andalucía serrana y una Andalucía costera, marinera, la Andalucía de las playeras y de la mar bella”

“El ensueño andaluz –dotado de la infusa sabiduría del gay saber, y de la espontánea santidad de los bienaventurados– era un ensueño libre, laborioso, liberal… Un aparente sensualismo rebozaba su plenitud espiritual: y por bajo el reposo aparente de la siesta, las ideas y las emociones rondaban y emergían en una intensa e inquieta vida interior… Misterio gozoso de la vida fácil del dejarse vivir; contento ingenuo del dejarse penetrar del encanto de las cosas… y de las almas, del ambiente y del cielo, de todo y de nada… Sonreír perenne y hondo que impregna a la contemplación de una dulce y serena recatada, tácita”



José María Izquierdo - Divagando Por La ciudad de la gracia (1914)





“Tenemos el deber de crear para Andalucía una vida mejor, y debemos hacerlo formando, sin artificios, el espíritu colectivo. Una política clara, limpia y sin sabor es esta de crear el espíritu colectivo. Las individualidades, o sea los egoísmos, deben ceder por el dominio de cada uno sobre sí mismo para la vida de la relación con los demás. Unos y otros, por amor a Andalucía, a España y a la Humanidad, debéis procurar que dejen de ser una contradicción perenne el cielo azul de nuestra región alegre y las almas torturadas de los andaluces. El espíritu se gobierna por la economía de la paciencia. Hay que reflexionar, callados, sobre estas cotizaciones de la moral, positivo valor financiero de los pueblos que quieren salvarse”

“Nosotros creemos en la redención de Andalucía; pero solo por medio de un programa integral, cuya recia base ha de ser un previo e imprescindible fortalecimiento del alma colectiva, que ponga en posesión al pueblo de su plena conciencia cívica. El ideal regionalista que sentimos está contenido en la fórmula de una intensa y extensa cultura previa. Cuando Andalucía sea una fuerza, no ya como ciega avalancha arrolladora surgida al influjo de la soflama revolucionaria, sino por la fortaleza del pensamiento y la afirmación de la conciencia colectiva, todos los problemas se resolverán con facilidad sorprendente. Basta con que el pueblo quiera, y sepa lo que quiere, para pedir y obtener cuanto le convenga. Intensifiquemos la cultura, que es la base del edificio social. Cuando la cultura media sea capaz de ahogar la ignorancia del ambiente, el problema de Andalucía caminará rápido hacia su resolución”



José Andrés Vázquez - Epistolario Bético (1919)





“El federalismo es una nueva receta emanada de un grupo de pensadores que concebían la nación no como un todo orgánico, moralmente indivisible, sino como un compuesto, como un conglomerado de distintas sociedades unidas entre sí por medio de pactos hipotéticos. Y en esta nueva fórmula, se volvía a hacer caso omiso de lo que representaba todo el amor regionalista, es decir, la unidad viviente que constituía la “región”, suficiente por sí misma –como organismo moral dotado de vida propia– para los fines de un solo Estado”

“Es preciso, pues, concretar este ideal, no fabricándolo, sino haciéndolo surgir del pueblo con sus vigores y hasta con sus defectos. Es preciso, por tanto, trazar una norma que, originada por el sentimiento colectivo del pueblo, sea explicitada por los pensadores lo más clara y naturalmente posible para que el mismo pueblo vuelva a recogerla y asimilársela. De este modo, los que fueron sentimientos innatos y confusamente sentidos serían después ideas poderosas que desarrollarían toda la vitalidad adormecida de la masa”

“No, nuestro regionalismo no existe; sería preciso que concentráramos nuestro cariño en una labor íntima sin rebasar las lindes y demarcaciones de Andalucía. Y eso, actualmente, sería contrario a nuestro sentimiento y a nuestro carácter. El andaluz es tan espléndido, tan derrochador de su alegría y de sus pasiones, que inunda toda España con su sangre generosa o con su verbo típico y gracioso. Y con una prodigalidad, que acaso le sea dañina, ensancha las lindes de su región y el andaluz lleva a Castilla, a Cataluña, a Aragón, a toda España, en fin, la esplendidez de sus amores y el derroche fácil de su corazón grande. Un andaluz, en cualquier parte de España, será en pocos días, un conocido que sabrá  simpatizar con el derroche de su viveza y con la facilidad maravillosa de su adaptación”


Isidro de las Cagigas - Apuntaciones para un estudio del regionalismo andaluz (1914)





“Libertad es autonomía en el discernimiento y en la manifestación de hechos de aquella facultad. Igualdad para enriquecer el ser o superarlo. El desarrollo de estos dos conceptos se acelera por la paz y solidaridad libre entre los seres humanos… La instrucción no alcanzará el fin educativo como arma de una formalista educación ciudadana o colectiva; sino como instrumento de una íntima y primordial aspiración religiosa, concretamente definida de Eternidad, esto es, como arma de la finalidad última de vivir, y la interpretación económica de la historia es, precisamente, la negación de esta finalidad… Necesitamos gobernantes que sean maestros; Estado que sea escuela; política que sea arte de Educación. Crear hombres justos, no burócratas que nos aniquilen la verdadera ley del espíritu… El ideal andaluz ha de ser el que traduzca el ideal humano, concretado en una fórmula que condense y resuma todo un credo de optimismo, concebido, sentido y esperado con efusión. Ese ideal representará la meta del amor a la creación que por la vida se realiza, del amor que consagra al hombre creador que, en las avanzadas de ésta, lucha y se debate, dirigiéndola a su final destino, por medio del culto al ritmo y del esfuerzo por realizar la armonía en suma, por medio de la perfección y del progreso incesante y eficiente que es belleza y poder”


“Ya, nuestra Asamblea de Ronda (1918) hubo de expresar como lema de nuestra empresa restauradora: “Andalucía, por sí, para España y la Humanidad.” Esto es: Andalucía quiere volver a ser, por sí, para reanudar la obra creadora de su historia imparable; pero esta inspiración, hacia la distinción de su propio esfuerzo y responsabilidad, tiene por fin: dar a España cuanto por sí llegase a crear con la propia energía; esto es, tiene por superiores incentivos, España y la Humanidad, para las cuales anhela lograr en derechos propios el devenir creador de su alma privativa; acreditado por una historia particular ininterrumpida de elaboraciones culturales, intensas, originales, directoras”


Blas Infante - El Ideal Andaluz (1915-1921)



(Manuel Ruiz Lagos - Ensayistas del Mediodía)

martes, 18 de junio de 2013

Gobernantes: póngannos una ración de Patriotismo Andaluz (Blas Infante)



¡Pongámosla bien aderezada, por favor! Si es posible, esta vez antes de cien años, antes de que el fétido olor del cadáver español nos provoque una indigestión permanente…



Si lo que resta de la personalidad regional andaluza llegase a perecer, acabaría con ella la personalidad, la cualidad original vinculada por cada uno de los hijos de Andalucía, cuyas afinidades, determinan su agrupación natural en un mismo pueblo. A evitarlo debe conspirar el patriotismo de todos los andaluces, teniendo en cuenta lo que dijimos sobre patriotismo y dignidad patriótica. Es decir, en cuanto al patriotismo, que éste consiste en aunar las condiciones de acuerdo con las leyes naturales; esto, es, adecuando el solar a la mejor satisfacción de los ideales, fecundándolo y embelleciéndolo, fortificando la personalidad y purificando sus virtudes y su actividad, multiplicando su eficacia creadora y con ello su capacidad para el triunfo, haciendo que el genio de Andalucía se explaye en las más grandes creaciones.

Y en cuanto a la dignidad patriótica, téngase presente que el mísero estado actual de Andalucía es indigno de la personalidad común; que ésta está compuesta de la personalidad de los individuos que componen la región; que la humillación de la región a cada uno de sus hijos comprende, por lo que la dignidad de cada uno debe responder a la conservación y exaltación de la dignidad regional.

Nosotros, penetrados de la herencia que nos legara la inconsciencia o la culpa o el crimen o la cobardía de nuestros mayores: penetrados de esta herencia de la nación cadáver, cuya historia veíamos solo continuada por el fuego fantástico de aquellos factores inconscientes, escuchábamos tristemente los gritos de ultratumba que anunciaban la crisis de los partidos: la crisis fundamental del Régimen…

Y anunciamos con valor y firmeza: la crisis ha sido más fundamental. Las crisis de ahora son crisis de fantasmas que en la nadidad de la mente se abisman. La Crisis no fue de partidos ni de regímenes: fue crisis de vitalidad. Se operó la gran crisis cuando España murió. Las crisis de ahora son las de tránsito, son las que operan el desmoronamiento de la nación muerta.
Se nos miró con estupor. Se nos tacha de pesimistas primero; de locos de atar, más tarde. ¿España muerta? Era cosa de reír ante una salida seguramente inspirada por el ansia de espiritualidad, de quijotes dislocados. ¿España muerta? He aquí su territorio; he aquí que en él pululan millones de hombres que se llaman españoles. He aquí múltiples instituciones económicas y culturales y políticas que se dicen españolas: organismos de una vida, resortes al servicio de un Poder…

Pero nosotros argüíamos imperturbables: toda realidad viva lo es, en cuanto vincula de imperativos esenciales, dos fundamentales distintos: el de conservación y el de superación. Una nación es una conciencia y un sentimiento, una realidad viva en la conciencia y en el sentimiento de los individuos que la componen. Españoles, ¿en dónde está España? Investigad vuestra conciencia y vuestro sentimiento. ¿se encuentra en ellos esa realidad viva? España es un territorio sin medios defensivos, a merced del primer congreso internacional, que a los hombres de este territorio imponga su norma o su ley. Españoles, ¿cuántos de vosotros y cuántas veces al día os sentís seriamente inquietados por el instinto alarmado de conservación de España? España es un compuesto de hombres paralizados, o mejor dicho, indiferentes, en cuanto a  la superación del conjunto en todos los órdenes de la actividad. Entonces, ¿cuántos de vosotros y cuántas veces al día ansiáis u os sentís capaces del sacrificio, por la superación, por el progreso de ese compuesto nacional? ¿Quién de vosotros es capaz de sacrificar un céntimo de su bolsillo o un instante de su tiempo por esa sombra sin esencia que se llama España? 



La vida del individuo se determina por un ideal, por una finalidad cualquiera de mejoramiento o de cualquier índole. Esto mismo sucede con los pueblos. Pueblo vivo, pueblo con ideal. Españoles, ¿queréis decirnos en dónde está el ideal de España?, ¿en dónde la vida de sus organismos?, ¿en dónde las eficiencias vitales de su poder? Un territorio yermo, unos cuantos millones de hombres que se dicen españoles por el hecho fortuito de haber nacido en un territorio es pañol, no por llevar en sí ni por sentir en sí a España, no por vincular una conciencia nacional agotada para siempre. He aquí lo que de España resta: Realidad sin instinto de conservación; sin instinto de superación; sin concreciones de este instinto en la aspiración de un ideal. Realidad que es apariencia de realidad. Realidad sin esencia. Realidad cadáver.

Y contábamos la doliente historia de la muerte de España; y asegurábamos que creer que vivíamos en España, era continuar en nosotros la fingida historia de un cadáver; historia de interna descomposición; historia de externa quietud; historia que no es historia. No es el tiempo, es la actividad quien viene a fraguar la historia de las realidades que viven…

Entonces nosotros, soldados conscientes y fervorosos de la vida, quisimos luchar por ella en territorio español. ¿Cómo? ¿Acometiendo la empresa estéril de resucitarla? ¿Acaso hay poder capaz de resucitar a los muertos? No; y he aquí nuestro optimismo y nuestra razón, generaciones de abúlicos fantasmas que danzáis alrededor del cuerpo inerte de una patria que murió.


El viejo tronco desmochado apuntaba retoños nuevos. Nacionalidades renacientes, impulsadas por el vigor de una savia, que no llegó a absorber del todo la vida del cuerpo central, se rebelaban contra la muerte. Y nosotros concentramos nuestro vivir en el de aquellos incipientes brotes; y como los faquires indios, pusimos todo nuestro ser en el fervor evocador del crecimiento de la vida nueva. Llegamos a proclamar la muerte de España, no como justificación de nuestra inercia, no como desesperanza que fundamenta la vergonzosa pasividad, sino como espoleo de nuestro coraje contra la victoria de la negación; como hecho norma de nuestro proceder, ordenado a la creación gigante de las patrias que ansiaban vivir. Así llegamos a formular uno de esos apotegmas del regionalismo andaluz, que el tiempo de su promulgación os hacía sonreír: “La vieja España murió. Resta viva una esperanza: la Federación de las nacionalidades de Iberia.”


Blas Infante - El Ideal Andaluz (1915)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Blas Infante, padre de la Patria Andaluza




Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, 5 de julio de 1885 – Sevilla, 11 de agosto de 1936), político andaluz, considerado oficialmente por el Congreso de los Diputados y el Parlamento de Andalucía como el «Padre de la Patria Andaluza», por ser el máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes, regionalista, federalista y nacionalista. Infante alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, además de ser un lector voraz y gran conferenciante. Varios libros suyos fueron publicados en vida del autor, así como póstumamente. Además se conservan numerosísimos manuscritos inéditos suyos. La Fundación Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía, adquirió en 2001 la casa de Blas Infante en Coria del Río para convertirla en casa-museo como patrimonio histórico y cultural andaluz. Es homenajeado anualmente cada 28 de febrero con motivo de la celebración del Día de Andalucía.
En el año 1933 propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que los jornaleros cantaban al terminar su día de trabajo, fuera el Himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo. Este himno, junto con la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda de 1918, son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía, según el artículo 6.2 del Estatuto de autonomía de Andalucía de 1981.
Tras las elecciones de 1936, con la victoria del Frente Popular, el movimiento político andalucista recobró fuerzas. Durante la Asamblea de Sevilla el 5 de julio se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. A los pocos días, se produjo el golpe militar que inició la Guerra Civil Española. Varios miembros de la Falange le detuvieron en su casa de Coria del Río y fue fusilado, sin juicio ni sentencia, junto a otros dos detenidos el 11 de agosto, en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona.

  Cuatro años más tarde el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a muerte y a sus herederos a una multa económica, según documento de 4 de mayo de 1940 escrito en Sevilla: … porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz.



"Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor."


"He visto entregada esta tierra a aventureros de la política, a advenedizos que hacen de ella asiento de su cretina vanidad y base de su mezquino interés. Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) suelen hablar de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los intereses creados; para nosotros, las realidades de un país son los dolores creados por esos intereses."




"La tiranía económica y política que se hubo de desarrollar desde la conquista de este pueblo, no puede parangonarse con la que pasó sobre pueblo alguno del mundo. Los andaluces oprimidos perdieron la esperanza de su libertad y aún se olvidaron de ella. Pero esto no quiere decir que, si llega el caso de ejercerla, no puedan demostrar los que después de tiranizados, vilipendiados fueron, que, si hubo un pueblo creador en España, este pueblo fue el de Andalucía, como lo patentiza su historia, enterrada por los dominadores y desenterrada hoy por muchos de sus hijos entusiastas, los cuales se sienten inspirados por la grandeza de la región".


"No habiendo sido jamás Andalucía entregada a sí misma desde la conquista y dominación cristiana que vino a absorber nuestros jugos vitales y a esterilizar nuestro genio creador, no puede decirse que sea Andalucía incapaz de regirse bajo las nuevas condiciones. Cuantas veces fue libre, creó nuestra Región las únicas maravillosas civilizaciones que existieron en España. En su último período de libertad, Al Andalus salvó de la barbarie europea la cultura occidental e inspiró a Europa la civilización con que cuenta hoy en el mundo".

"Campesinos andaluces: Vuestra historia es la historia de Andalucía. Vuestros padres, hicieron de esta triste patria nuestra un vergel delicioso, en donde los más deleitosos frutos estaban de balde; en donde todo el mundo sabía leer y escribir, presidido este vergel por la gloriosa ciudad desde donde os dirigimos nuestra voz: por Córdoba, la ciudad que condensó el espíritu andaluz, acumulándolo en ochenta Universidades y Bibliotecas ingentes, como no existen en la España de hoy; prodigándolo generosamente a Europa, cuya civilización vino a iniciar. De aquí salió el espíritu que fundó las Universidades europeas. Aquí la civilización tuvo asilo inexpugnable, acosado por la barbarie medieval".

"Y vino esta barbarie a dominar por fin a Andalucía. Y, entonces, los dominadores se repartieron en grandes porciones el suelo de la patria y expulsaron a nuestros padres, generosos y creadores, a las playas inhospitalarias del Africa hosca y redujeron a los que quedaron a abdicar su genio rebelde y creador, encerrándoles como esclavos en esas ergástulas que llaman gañanías, en donde pena aún su martirio la Andalucía jornalera, la verdadera y triste Andalucía.

"Los caciques territoriales y políticos, por medio de la desamortización, por medio de contribuciones, vinieron a completar la obra de arruinar al pequeño labrador que cultivaba intensamente sus tierras, creándose así, junto a los estados de los nobles, los modernos latifundios".

"Mienten quienes digan que Andalucía ríe. La risa de Andalucía es la mueca del genio enloquecido por el martirio, debilitado por el hambre; de un genio que tuvo y tiene por fondo un optimismo creador; una santa alegría de vivir, caricaturizado hoy por una larga tragedia de miseria y sufrimiento".


"Cuando todos los andaluces conozcan su verdadera historia y esencia, será cuando logremos llegar a obtener el poder necesario para exigir el respeto a nuestra personalidad tan diferente de aquella que tratan de imponernos".


"Nosotros, conscientes de nuestra misión vital, invitamos fervorosamente a todos los andaluces a que, recordando como un acicate su gloriosa historia, no de guerras, sino de maravillosas civilizaciones pasadas, colaboren en la batalla nuestra; a que sientan un anhelo intenso y poderoso de la vida propia y distinta, considerándose cada individuo factor activo de la Historia nueva; a que fundan, sin temor al sacrificio, ese anhelo de eternidad que constituye el fondo último de todos los seres, con el objeto de una posteridad triunfante, la cual únicamente podrá perpetuar la vida nuestra, depurada por el dolor, dignificada por la libertad y santificada por la justicia".

Nosotros no podemos, no queremos, no llegaremos a ser jamás europeos. Externamente en el vestido o en ciertas costumbres ecuménicamente impuestas con inexorable rigor hemos venido pareciendo aquello que nuestros dominadores exigieron de nosotros. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es, andaluces, euro-africanos, euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónicas de hombres".





“¡Europa, no; Andalucía! Europa es por su método, la especialización que convierte al individuo en pieza de máquina. Andalucía por el suyo, es la integridad que apercibe al individuo como un mundo completo ordenado al mundo creador. Europa es el individuo para la masa. Andalucía, el individuo para la Humanidad. Europa es el feudalismo territorial e industrial, Andalucía, el individualismo libertario que siente el comunismo humano, evolutivo, único comunismo indestructible por ser natural, el que añoraron todos los taumaturgos; aquel que tiene un alma en la aspiración, que cada individuo llegue en sí a intensificar, de crear por sí, pero no para sí, sino para dárselo a los demás. Ese único comunismo posible que no puede llegar a crearse por artificio maquinista, sino por la alegría y por el espíritu que la alegría viene a crear. Europa es el empaque dominador megalómano, rabiosamente utilitario. Andalucía es, como decía no sé quién, como son sus casas de apariencia humilde, con patios, jardines centrados por fuentes; sencillez por fuera; iluminación por dentro”. 


“

Andaluces: Andalucía es una nacionalidad porque una común necesidad invita a todos su hijos a luchar juntos por su común redención. Lo es también porque la Naturaleza y la historia hicieron de ella una distinción en el territorio hispánico. Lo es también porque, lo mismo en España que en el extranjero, se la señala como un territorio y un pueblo diferente. La degeneración de Andalucía será la de todos vosotros. Un pueblo abyecto y cobarde es un mero compuesto de individuos indignos y cobardes también.



"Declaremos a los representantes del régimen actual y sus procedimientos, incompatibles en absoluto, por su inconsciencia e inaguantable contumacia con las aspiraciones generosas de renovación. Una barrera impenetrable de intereses políticos o partidistas y plutocráticos, consustancial de la conservación de dinastías arcaicas y de oligarquías inmundas, impide el advenimiento de las nuevas condiciones, contradictorias de absurdos privilegios.

Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra, sosteniendo regímenes arcaicos y feudales en todos los órdenes de la Administración: en la Hacienda, en la Enseñanza, en la Justicia; Poderes que mantienen Códigos sancionadores de bárbaras costumbres privadas, por los cuales la sociedad salvaje de este territorio ejerce una tiranía espiritual mil veces peor que la económica y que la política, sobre los hombres cultos que se preguntan si este país es una patria o un establo".

"Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de ese Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haber sufrido y condenémoslo al desprecio o al perecimiento; esto es, al vacío del olvido absoluto en donde el recuerdo del malo se extingue, a esas castradas generaciones antecedentes, que nos hubieron de legar la deshonra de este Estado, por no haber concebido ni ejecutado en su inconsciencia, en su cobardía o en su maldad, el esfuerzo generoso que exigía de ellas la esperanza de una posteridad feliz. Reneguemos de los padres que despreciaron a los hijos, viviendo con la España antigua la historia estéril para el progreso humano de un pueblo inspirado por dogmas sombríos de muerte, que hiciera cruzada contra la naturaleza y la vida, forjando para España y para los españoles de hoy la prevención y el menosprecio universales".