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lunes, 4 de marzo de 2019

Textos fundamentales sobre la Espiritualidad Oriental

En este enlace recorremos distintos análisis, estudios y comentarios sobre el gran acervo de sabiduría que representa la Tradición Oriental, desde el Vedanta, pasando por el Taoísmo, el Budismo y el Zen. Este último enfoque del Zen recoge el inmenso legado anterior para ofrecernos las claves de una vida plena y satisfactoria, teniendo como eje la atención consciente y plena del momento presente, el único real y donde se halla la verdadera iluminación, superando la impronta social , el ego, el condicionamiento religioso, el deseo, las elucubraciones sobre Dios y el Más Allá. Es volver a nuestra fuente primordial.




Espiritualidad Oriental: Vedas, Taoísmo, Budismo y Zen:
https://drive.google.com/drive/folders/1UQiysyVQXAVMRzfj0Q3VKPMl0iyCyM9o?usp=sharing


sábado, 12 de julio de 2014

La Maestría Zen (Eugen Herrigel)

El Zen no quiere ser especulación sino vivencia directa de aquello que, en primer lugar, como causa sin causa de lo existente, no puede concebirlo el intelecto ni, aun después de las experiencias más inequívocas e irresistibles, puede ser aprehendido e interpretado: uno lo conoce sin conocerlo. Sigue caminos que, a través de un recogimiento practicado metódicamente, han de conducir al hombre a percibir en lo más profundo de su alma lo inefable que carece de causa y modos, y lo que es más, a unirse con ello.



Como si se opusiera a toda penetración, nuestras tentativas de explorarlo mediante la intuición y la empatía, a los pocos pasos encuentran obstáculos insalvables. Ningún hombre razonable exigirá que el zenista trate ni siquiera de bosquejar las experiencias que lo han liberado y transmutado, la impensable e inexpresable “Verdad” que, en adelante, alimenta su vida. En este sentido, el Zen está emparentado con el puro misticismo contemplativo. Quien no haya tenido experiencias místicas queda excluido, haga lo que hiciere. De ahí que será comprendido únicamente por un místico, que no sucumbirá a la tentación de obtener en forma subrepticia lo que la experiencia mística le niega.

Ningún místico, ni en consecuencia ningún zenista es, después de dar el primer paso, quien será cuando haya consumado su autoperfección. ¡Cuántas cosas tiene que vencer y dejar atrás hasta que, por fin, tropiece con la verdad! ¡Cuántas veces le atormenta en el camino la desconsoladora sensación de aspirar a lo imposible! Y, no obstante, llegará el día en que lo imposible se habrá hecho posible; más aún, natural. No menos decisivo es que sus vivencias, victorias y transmutaciones han de ser vencidas y transmutadas una y otra vez, hasta tanto todo lo suyo esté aniquilado. Solo así se establece la base para las experiencias que, como “Verdad universal” lo despiertan a una vida que ya no es su vida cotidiana y personal. Vive sin que siga siendo él quien vive.



Ese estado en el que nada definido se piensa, proyecta, aspira, desea ni espera, que no apunta en ninguna dirección determinada y en el que, no obstante, desde la plenitud de su energía, uno se sabe capaz de lo posible y de lo imposible; ese estado, fundamentalmente libre de intención y del yo, es el que el maestro llama propiamente “espiritual”. En efecto, está cargado de vigilia espiritual, por lo cual se lo llama también “genuina presencia del espíritu”. Esto significa que el espíritu se halla presente por doquier, porque no está prendido en ningún lugar.

Por eso, aquel que se ha liberado de todas las ligaduras, tiene que ejercer cualquier arte que sea a partir de esa plenipotencia de su presencia de espíritu no perturbada por ninguna intención, por oculta que fuese. El desprendimiento y la liberación necesarios, la internalización y condensación de la vida hasta la plena presencia del espíritu, no se dejan abandonados a una favorable predisposición ni al azar, ni tampoco confiadamente al proceso creador. Al contrario, antes de todo hacer y realizar, antes de todo entregarse y asimilarse, se provoca esa presencia del espíritu y se la asegura por medio del ejercicio.

La obra interior consiste en que él, como hombre que es, como yo que se siente ser y como quien se reencuentra una y otra vez, se convierta en la materia prima de una plasmación y formación que desembocan en la maestría. En ella se encuentran el artista y el hombre, en el sentido más amplio de la palabra, en algo superior. Porque la maestría es válida como forma de vida, por el hecho de vivir arraigada en la verdad sin límites y de ser, con su apoyo, el arte del origen. El maestro ya no busca, encuentra. Como artista es un hombre sacerdotal, como hombre un artista en cuyo corazón –en todo su hacer y no hacer, crear y callar, ser y no ser- penetra la mirada del Buda. El hombre, el artista, la obra, todo es uno. El arte de la obra interior, que él no puede hacer, sino únicamente ser, surge de profundidades que la luz del día no conoce.



Todo maestro de un arte determinado por el Zen es como un relámpago generado por la nube de la verdad omnímoda. Ella está presente en la libre movilidad de su espíritu, y en el “Se” la encuentra como en su propia esencia, original e innombrable. Con esa esencia se enfrenta una y otra vez como con la suprema posibilidad de su propio ser; y la Verdad adopta para él mil formas y aspectos. Pero a pesar de haberse sometido paciente y humildemente a una inaudita disciplina, no ha alcanzado el nivel donde estuviese tan rigurosamente compenetrado e inspirado con el Zen como para que en cualquier expresión de su vida se sienta sostenida por él, de manera que su existencia conozca únicamente horas felices. La suprema libertad aún no se le ha convertido en necesidad absoluta.

Si se siente irresistiblemente impulsado hacia esta meta, tiene que encarnarse una vez más por el sendero del arte sin artificio. Tiene que dar el salto hacia el origen, para que viva desde la Verdad como quien se ha identificado íntegramente con ella. Tiene que volver a ser alumno, novicio; tiene que vencer el último y más escarpado tramo del Camino, pasando a través de nuestras transmutaciones. Si sale airoso de esta aventura, entonces su destino se consumará en el enfrentamiento con la Verdad no refractada, la Verdad que está por encima de todas las verdades, el amorfo origen de todos los orígenes: la Nada que lo es todo, la Nada que lo devorará y de la cual volverá a nacer.




Eugen Herrigel – Zen en el arte del tiro con arco


lunes, 7 de julio de 2014

Tranquilidad significa armonía en no-pensamiento (Budismo Zen)


“Con seguridad no hay otra cosa que el propósito único del momento presente. Toda la vida de un hombre es una sucesión de momento tras momento. Si uno comprende completamente el momento presente, no habrá nada más que hacer, y no quedará nada por perseguir”.  
Yamamoto Tsunetomo




“Si sigues al mundo de hoy, le darás la espalda al Camino; si no le das la espalda al Camino, no sigas al mundo de hoy”. 

“Para hacer un espantapájaros, uno prepara una figura humana y le pone un arco y flechas en las manos. Aunque esta figura no tiene mente en absoluto, si los pájaros y las bestias le ven se asustan y huyen. En tanto que cumple su función, no ha sido creado en vano. Éste es un ejemplo de la gente que ha alcanzado las profundidades de cualquier Camino. Mientras que las manos, pies y cuerpo pueden moverse, la mente no se detiene en ningún lugar en absoluto, y uno no sabe dónde está. Al estar en un estado de No-Pensamiento-No-Mente, uno ha llegado al nivel del espantapájaros”. 
Takuan



“Pensar: no voy a pensar. Esto, también, es algo en los pensamientos de uno. Simplemente no pienses en absoluto acerca de no pensar”. 
Poema Anónimo



“Si nada dentro de ti permanece rígido, las cosas externas se revelarán por sí mismas. Al moverte sé como el agua, estando quieto sé como un espejo, responde como un eco”. 

“Las cosas se ponen a sí mismas en contra del Camino, el Camino no va en contra de las cosas. El hombre que tiene éxito en ponerse de acuerdo con el Camino, no utiliza ni ojos ni oídos, ni esfuerzo ni mente. Si al intentar ponerte de acuerdo con el Camino, lo buscas por medio de la vista y del oído, del cuerpo y del conocimiento, no lo lograrás”. 
Del Libro de Liezi





“Tranquilidad significa armonía en no-pensamiento”. 
Yu Shih-Nan



“Una y otra vez, es necesario que te recluyas en las montañas profundas y valles escondidos para restaurar tu vínculo con la fuente de la vida. Inhala y déjate elevar hasta los confines del universo; exhala y trae al cosmos de vuelta adentro. Luego, respira toda la fecundidad y vibración de la tierra con el tuyo, trayéndote así el aliento de vida mismo”. 
Morishei Veshiba



“Todos los seres por naturaleza son Buda, como el hielo por naturaleza es agua, aparte del agua, no hay hielo; aparte de los seres, no hay Buda. ¡Qué triste es que la gente ignore lo cercano y busque la verdad lejos, como alguien en medio del agua gritando de sed, como el hijo de una familia rica vagando entre los pobres!”. 
Hakuin Zenji




“Alguien que no tiene una obsesión es noble. Cuando buscas algo fuera de ti mismo, todo tu hacer ya está errado. Solo tratas de buscar el estado de Buda, pero estado de Buda es solo un nombre, una expresión. ¿Conoces al que está haciendo esta búsqueda?”
Lin-Chi




“Nos volvemos sabios haciendo preguntas, y aún si éstas no son respondidas nos volvemos sabios, porque una pregunta bien hecha lleva su respuesta en la espalda, así como el caracol lleva su caparazón”.  

“El aire entra y sale como alguien que pasa por una puerta vaivén. Si piensas “Yo respiro”, el “Yo” está de más. No hay “tú” como para decir “yo”. Lo que llamamos “yo” es solo una puerta vaivén que se mueve cuando inhalamos y cuando exhalamos. Solo se mueve, eso es todo. Cuando tu mente está suficientemente pura y calma como para seguir este movimiento, no hay nada, no hay “yo”, no hay mundo, no hay mente, no hay cuerpo; solo una puerta vaivén”. 
Shunryu Suzuki Roshi


lunes, 8 de octubre de 2012

Vive en la alegría, ahí brota la felicidad (Osho)

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La constitución estadounidense es una verdadera locura, contiene una idea absurda. Dice que la búsqueda de la felicidad es un derecho inalienable del hombre. ¿”Búsqueda de la felicidad”? Nadie lo ha logrado jamás, y los que lo han intentado han llevado una vida desdichada e infeliz.

Si vas en busca de la felicidad, hay algo seguro: que no vas a lograrla. Surge cuando ni siquiera estás pensando en ella, sin buscarla. Deja de buscar, y la habrás encontrado, porque buscar supone un esfuerzo de la mente, y no buscar significa un estado de relajación. Y la felicidad solo es posible cuando estás relajado.

La felicidad es siempre un derivado, no la consecuencia directa de una búsqueda. La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición, con el dinero, con el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. La felicidad ocurre sin más. No es algo que se pueda controlar, ni fabricar, ni disponer. Es simplemente el estado de despreocupación, de relajación de tu ser con la existencia. Y está ahí; no va y viene. Está siempre ahí, como tu respiración, como el latido de tu corazón; pero si la buscas encontrarás la infelicidad.

Hay que comprender algo fundamental. El ser humano desea la felicidad; por eso es desdichado. Cuanto más desees ser feliz más desdichado serás. El deseo mismo de felicidad puede ser la causa del sufrimiento. En el mismo momento en que empiezas a desear la felicidad te alejas del presente. Te alejas de lo existencial, te trasladas al futuro, te metes en un sueño. Nadie puede llegar a lo real por mediación de lo irreal. Te has equivocado de tren.

El deseo de felicidad simplemente demuestra que eres una persona infeliz, y ésta proyecta en el futuro que algún día será feliz. Pero ese mañana es una proyección tuya, de lo que eres hoy, surgirá de esa infelicidad y serás aún más infeliz.

Lo primero es estar aquí y ahora. Sea lo que fuere, tienes que estar aquí y ahora, y entonces se producirá una revelación formidable. Esa revelación consiste en que nadie puede ser infeliz en el aquí y el ahora. La felicidad está donde tú estés. Está a tu alrededor, es un fenómeno natural. Es como el aire, como el cielo. La felicidad no es algo que hay que buscar, es la materia misma del universo… (así que…) mata el pasado, no pienses en el futuro e intenta ser desgraciado: no lo conseguirás. No lo conseguirás por muy diestro que seas en el sufrimiento.



La alegría significa entrar en tu ser. Al principio resulta difícil, arduo. Al principio tendrás que enfrentarte con el sufrimiento; el camino es muy duro. Pero cuanto más te internes en él, mayor será la recompensa. Una vez que hayas aprendido a enfrentarte a la desdicha, empezarás a sentirte alegre. Un día tienes ante ti la desdicha y te enfrentas a ella, y de repente, se produce el cambio: ves la desdicha como algo distinto de ti, como algo ajeno a ti; era una simple ilusión, una identificación en la que te habías metido. Ahora sabes que no eres eso, y se produce un estallido de alegría, una explosión de alegría.

Nadar puede ser meditación, como correr… cualquier cosa puede ser meditación si tú no eres. El éxtasis es algo del corazón, de la totalidad. Y baila hoy, no mañana. Que la danza sea aquí y ahora, y que venga de tu totalidad. Abandónate; emborráchate. Sí, la alegría es una locura, y solo los locos pueden permitírsela. La persona cuerda, normal y corriente, es tan lista, tan astuta y calculadora que no puede permitirse la alegría, porque no la puede controlar. Si quieres seguir manteniendo el control, nunca serás alegre, solo desdichado. Solo la desdicha puede ser controlada, por la sociedad o por ti.

Cuando eres realmente feliz, tu ego desaparece, sientes de repente una profunda unidad con el todo. Cuando eres desdichado quieres estar solo; cuando eres feliz quieres compartir.

El éxtasis de la felicidad es salvaje; no puedes controlarlo, no es un asunto de la cabeza, sino del corazón, es cuestión de sentimientos. Tienes que perder todo el control. Tienes que lanzarte al abismo, y es un abismo insondable. Caes y caes y nunca llegas al fondo porque la alegría no tiene fin. Es un proceso interminable, eterno. Y tan enorme que, ¿cómo vas a controlarlo?


Vive en la alegría, en el amor, aun entre quienes odian.
Vive en la alegría, en la salud, aun entre los afligidos.
Vive en la alegría, en la paz, incluso entre los atribulados.
Vive en la alegría, sin posesiones, como los luminosos.
El vencedor siembra odio porque el perdedor sufre.
Abandona la victoria y la derrota y encuentra la alegría.


Vive en el mundo sin pensar lo que va a ocurrir. Da igual que vayas a ganar o perder. La muerte se lo lleva todo. Que ganes o que pierdas carece de importancia. Lo único que importa es cómo has jugado el juego. ¿Lo disfrutaste, el juego en sí mismo? Entonces todo momento es un momento de alegría.


Osho: Alegría

martes, 8 de mayo de 2012

¿Una actitud ante la vida? (Osho)



¿Es importante tener algún tipo de actitud ante la vida?



La mejor forma de perder la vida es tener una cierta actitud ante ella. Las actitudes tienen su origen en la mente, y la vida supera la mente. Las actitudes son nuestras creaciones, son nuestros prejuicios, nuestras invenciones. La vida no es creada por nosotros; al contrario, nosotros somos sólo ondas en el lago de la vida. ¿Qué clase de actitud puede tener una ola con respecto al océano? ¿Qué clase de actitud puede tener una hoja de hierba respecto a la Tierra, a la Luna, al Sol o a las estrellas? Todas las actitudes son egoístas, todas las actitudes son estúpidas.

La vida no es una filosofía, no es un problema; es un misterio. Tienes que vivirla, no de acuerdo a cierto patrón de conducta, no de acuerdo a un condicionamiento, sino de acuerdo con lo que te han contado sobre ella. Tienes que empezar de nuevo, desde cero. Cada individuo debe pensar como si él fuese el primero en la tierra; es Adán o Eva. Entonces es posible abrirse; puedes abrirte a infinitas posibilidades.
Entonces serás vulnerable, accesible, y cuanto más vulnerable seas, más accesible, tendrás mayores posibilidades de vida.

Tus actitudes funcionan como barreras; entonces la vida nunca llega a ti como es, tiene que encajar en tu filosofía, en tu religión, en tu ideología y en esa misma adaptación, algo muere. Lo que sacas de ella es un cadáver. Puede parecer vida, pero no lo es. Eso es lo que la gente ha estado haciendo a través de los siglos. Los hindúes viven de acuerdo con la actitud hindú, los musulmanes viven de acuerdo con la actitud musulmana y los comunistas viven de acuerdo con la actitud comunista. Pero recuerda una verdad básica y fundamental: la actitud no te permite entrar en contacto con la vida tal como es. Distorsiona, interpreta.

Hay una antigua historia griega:
Un fanático rey tenía una preciosa cama de oro, muy valiosa, adornada con miles de diamantes y siempre que había invitados en palacio él les ofrecía la cama. Pero existía una condición: el invitado tenía que encajar en la cama. Si el invitado era un poco más largo, el rey lo hacía cortar al tamaño adecuado. Por supuesto que como la cama era tan valiosa no podía ser modificada, pero el invitado podía ser cortado de acuerdo al tamaño de la cama, ¡cómo si la cama no existiera para el invitado, sino el invitado para la cama! Y es muy raro, casi imposible, encontrar a un hombre que encaje perfectamente en una cama ya hecha. El hombre medio no existe, recuérdalo; el hombre medio es una ficción y la cama estaba hecha para un hombre medio. El rey era un matemático, había hecho un gran cálculo. Había medido la altura de todos los ciudadanos de su capital y luego había dividido esta cifra entre el número de ciudadanos; así obtuvo un promedio fijo. Ahora bien, en la capital había niños pequeños, gente joven, gente vieja, pigmeos y gigantes, pero el "hombre promedio" era un fenómeno totalmente diferente. No había ni una sola persona en toda su capital que fuese realmente promedio. Yo nunca me encontré con una persona promedio, la persona promedio es una ficción.
Así, quienquiera que fuese el invitado, tenía un problema. Si era más corto que la cama, el rey tenía profesionales que le estiraban hasta dar la talla...  Por supuesto que el invitado moría, pero el rey no tenía la culpa, él lo hacía todo con la mejor intención del mundo.

Cuando tienes una cierta actitud hacia la vida, pierdes la vida misma. La vida es vasta, ninguna actitud puede contenerla; es imposible encasillarla en una cierta definición. Sí, tu actitud puede cubrir un cierto aspecto, pero sólo será un aspecto. Y la tendencia de la mente es a proclamar su aspecto como si fuera el todo y en el momento en que se pretende que el aspecto sea el todo, has perdido la conexión misma con la vida. Entonces vives rodeado de tu actitud en una especie de capullo, encapsulado y eres infeliz. Entonces tus mal llamadas religiones estarán muy contentas porque eso es lo que te han estado diciendo: que la vida es un valle de lágrimas. Buda dice que el nacimiento es sufrimiento, que la juventud es sufrimiento, que la vejez es sufrimiento y que la muerte es sufrimiento; toda la vida no es más que una larga, larguísima tragedia. Si empiezas con condiciones descubrirás que Buda estaba en lo cierto; tú serás la prueba. Pero yo quiero decirte que la vida no es infelicidad y no estoy en absoluto de acuerdo con Buda. La vida se convierte en miseria, pero eso se debe a ti; de otra manera la vida es eterno gozo. Pero para conocer ese gozo eterno tendrás que venir con tu corazón abierto, con tus manos abiertas.

No te acerques a la vida con los puños cerrados, apretados. Abre tus manos. Entra en la vida con inmensa inocencia. Las actitudes son astutas; has decidido de antemano sin haber saboreado, sin haber experimentado, sin haber vivido. Has llegado a ciertas conclusiones, y obviamente, si estas conclusiones ya están en ti, a priori, la vida te las irá confirmando. No es que la vida las confirme, sino que toda tu mente tratará de encontrar los medios y las formas, los argumentos y los datos que las apoyen.
Te enseño una vida sin actitud alguna. Este es uno de los fundamentos de mi experiencia. Si realmente quieres conocer lo que es, deja de lado toda filosofía, todos los "ismos". Camina entonces con las manos abiertas y totalmente desnudo al sol, para ver lo que es.

Se pensaba en el pasado que nuestros sentidos eran puertas por las que la realidad entraba en lo más profundo de nuestro ser. Ahora, las últimas investigaciones demuestran otra cosa: nuestros sentidos no sólo son puertas, también son guardianes. Sólo permiten pasar el dos por ciento de la información, el noventa y ocho por ciento queda excluida. Cualquier cosa que vaya en contra de tu idea de la vida es excluida y sólo el dos por ciento logra filtrarse y entrar. Ahora bien, vivir una vida de sólo un dos por ciento, no es en absoluto vivir. Cuando uno puede vivir al ciento por ciento, ¿por qué decidir vivir sólo al dos por cien?

Me preguntas: ¿Es importante tener algún tipo de actitud ante la vida?
No sólo no es importante, sino que es peligroso tener cualquier actitud respecto a la vida. ¿Por qué no permitir que la vida baile su danza, cante su canción, sin ninguna expectativa? ¿Por qué no podemos vivir sin expectativas? ¿Por qué no podemos ver la vida tal como es en su pureza? ¿Por qué tenemos que imponernos a ella? Y nadie saldrá perdiendo. Si tratas de imponerte a la vida, sólo tú serás el perdedor.
Es mejor no ponerle etiquetas a la vida, es mejor no darle una estructura, es mejor dejarla abierta sin final, es mejor no clasificarla, no etiquetarla. Tendrás una experiencia mucho más bella de las cosas, tendrás una experiencia más cósmica de las cosas, porque las cosas no están realmente divididas. La Existencia es un todo orgásmico, es una unidad orgánica. La hoja más pequeña de hierba, la más pequeña de las hojas de un pobre árbol, es tan importante como la más grande de las estrellas.
Lo más pequeño es también lo más grande, porque todo es una unidad, es un continuo. En el momento en que empiezas a dividir, estás creando líneas arbitrarias, definiciones y es así como uno va perdiéndose la vida y su misterio.

Todos tenemos actitudes; ésa es nuestra angustia. Todos encaramos la vida desde un cierto punto de vista, de ahí que nuestra vida se vuelva pobre; porque cada aspecto puede ser como mucho, una sola dimensión, y la vida es multidimensional. Tienes que ser más líquido, más capaz de disolverte y fundirte; no tienes que ser un espectador. No hay nada que resolver. No tomes la vida como un problema, es un misterio tremendamente hermoso. ¡Bébela, es puro vino! ¡ Embriágate con ella!

Osho

lunes, 7 de mayo de 2012

Frases con mucho "zen-tido" (Guillermo Castillo)

Esta vez he tomado del fantástico libro de mi amigo de siempre, Guillermo, una serie de reflexiones en las que utiliza juegos de palabras para hacernos llegar sus mensajes en clave de zen. Algunos tienen más poder que libros enteros de consejos...




Pasa de quejarte a “qué arte”.

Quejarte, el arte de la queja…, en ese arte podemos llegar a ser auténticos maestros.

Transforma el arte de la queja en el arte de la que-ja, ja, ja, ja…

No tienes fe en tus proyectos si no le pones una fe-cha de realización.

Somos un ecosistema, pero eso no significa que tengamos que repetir las mismas formas de actuar una y otra… y otra vez (eco-sistema).

Lo importante no es el “qué” sino el “cómo”. El “cómo” siempre implica un “qué”, salvo que sea un “me como el coco”.

Sé como el sol que siempre acepta el destino de sus rayos; sé como la brisa que hace bailar a todas las flores de todos los jardines; sé como el mar que siempre repite amorosamente una y otra vez: “ola”, “ola”, “ola”… a todos los que quieren adentrarse en él.

El propósito de la vida es hacerte reír, y esto se puede demostrar científicamente y, si no, observa: la Materia (lo que podemos percibir con los sentidos) es la unión de “Mater” y “ria”, es decir, la risa de la madre; la Teoría (las conclusiones o aprendizajes que sacamos de la realidad a través de la ciencia) es la unión de “Teo” y “ria”, es decir, la risa de Dios; y el Misterio (lo desconocido) es la unión de “Mister” y “rio”, es decir, la risa del “Señor”.

La mejor manera de prevenir desgracias en tu vida es que “des gracias” todos los días por estar vivo.

Vive consiente-mente.

El remedio contra la seriedad: “se ríe y dad”.

Había una vez un hombre muy serio hasta que un día “se rió”.

Cuando eres agradecido, cuando das las gracias, al mismo tiempo recibes “gracias”.

Amén=Amen, coincidencias de la vida.

La mayor contribución de Jesús a la humanidad ha sido quitarle el acento al amén y convertirlo en “Amen”.

La mejor manera de prevenir desdichas en tu vida es que “des dichas” (o que la repartas) entre las personas que te rodean.

Para quitarte la alergia cambia de sitio la letra “r” hasta que aparezca el remedio más adecuado.

Te recomiendo que practiques una técnica de meditación fantástica que se basa en una fusión entre dos tradiciones espirituales milenarias. El “zen” y el “Tao”. Es muy sencillo, se trata tan solo de estar “Zen-Tao”.

Lo importante es ir siempre bien conjuntado (con todo el universo…).

Descubrir es, básicamente, quitar el velo de la mente de la realidad.

El sexo está muy relacionado con la muerte y esto se puede comprobar fácilmente, basta con echar un “polvo de muerte”.

¿Cómo puede alcanzar la felicidad?: serás “feliz-si-dad”.

Lenta-mente, así es como la vida descubre sus secretos.

En la vida “hay momentos”, no, en la vida tan solo hay momentos, vívelos, mantente presente.

Mira si la vida tiene humor negro que termina con un chiste de muerte.

¿Cuál sería la mejor manera de morir?: de risa.

Primero preocúpate, luego ocúpate, después desocúpate y, por ultimo (no me seas gilipollas), diviértete.

Cambia de religión, no tienes que ser toda tu vida “protestante”.

Para alcanzar un objetivo procura que sea lo más “objetivo” posible.

Uno de los requisitos para ser célebre es vivir tu vida como una celebración.

Para ser libre primero tienes que ser esclavo, voluntariamente, de tus propios compromisos.

Hay que quitarse la coraza y ponerse un “corazón”.

Si quieres disfrutar la vida tienes que dar tus frutos. Disfrutar es lo mismo que dar tus frutos al universo.


Guillermo Castillo – Filosofía para una vida zen-sí-ya


jueves, 22 de marzo de 2012

Si agarras un puñado de arena e intentas retenerlo apretando el puño se te escapa; si abres la mano la arena deja de caer (Guillermo Castillo)



Cualquier proyecto en sus inicios lo podríamos comparar con un recién nacido. Esto quiere decir que necesita y debes darle aceptación incondicional, entrega total, cariño infinito y atención plena. Igual que un bebé recién nacido, cualquier proyecto en sus inicios muestra una gran fragilidad que hace que requiera para salir adelante los requisitos mencionados. Al mismo tiempo, muestra una potencialidad increíble que parece ir intrínsecamente unido a esa fragilidad, esto quiere decir que mientras más indefinido está un proyecto en sus orígenes mayores son sus potencialidades y esto lo hace más frágil y más aparentemente dependiente del apoyo exterior.

Otra característica semejante que tienen los proyectos y los hijos es que de ambos se puede decir que no son tuyos, que no te pertenecen y que tampoco son una obra exclusivamente tuya, sino que son fruto de toda la existencia que se muestra a través de ti, o tú eres el cocreador o el medio a través del cual la existencia muestra su cualidad básica: la creatividad, sea de un hijo o de un proyecto. Esta visión de tus obras creativas supone además actuar desde el desapego, sabiendo que son una obra de toda la existencia y que, por tanto, tenemos que estar dispuestos a compartirlos con el mundo y aceptar sin juicios todo su proceso creativo, teniendo en cuenta que solo podemos hacer lo mejor posible por nuestra parte, pero no podemos controlar al resto de la existencia que también interviene en el mismo.

Por otra parte, esto implica también aceptar el resultado final de esa obra como algo en lo que nosotros simplemente hemos colaborado en su creación. Muéstrate también dispuesto a apoyar cualquiera de las potencialidades que muestra tu proyecto, aunque desde el punto de vista del juicio mental parezca conducir, o incluso aunque realmente te lleve, a un resultado diferente del que inicialmente habías previsto.

Con tus hijos, también con los hijos de tu creatividad, puedes hacer cosas mejores que juzgarlos, como por ejemplo: aceptarlos, apoyarlos, amarlos, agradecerlos y compartirlos con el mundo.

¿De qué te sirven en este momento todas tus grandes obras del pasado salvo para desarrollar la capacidad de crear en el presente una obra nueva más desarrollada, más acorde con lo que la existencia espera de ti basándose en tu evolución o desarrollo?

Cuando cometes un error la vida suele darte una segunda oportunidad, y una tercera, cuarta, quinta..., pero cada una de ellas es, al mismo tiempo, una primera y una última oportunidad, en ese momento, y lo importante es si eres lo suficientemente generoso para aceptar una nueva oportunidad y para agradecerla entregándote a ella.

El silencio (de la mente) comienza por decir que sí. Primero vas diciendo que sí y aceptando las distintas situaciones y propuestas que la vida te va poniendo por delante en su continuo presente, después vas diciendo que sí a aquellas cosas que realmente quieres en tu vida. Poco a poco notarás como se va armonizando lo que tú quieres y lo que la vida te propone o te facilita, y en este proceso de decir que sí notarás como vas enjuiciando menos las cosas y como la mente va quedándose cada vez más silenciosa.

Cuando asumes tus responsabilidades a través de una entrega generosa, es decir, dando al máximo de lo que puedes dar frente a las distintas situaciones que tienes que afrontar en tu vida, se produce una liberación, te liberas.

Si agarras un puñado de arena (tiempo) e intentas retenerlo apretando el puño (apego, tacañería) se te escapa; si abres la mano (dar, generosidad) la arena deja de caer.


Guillermo Castillo León: Filosofía para una vida Zen-sí-ya

lunes, 13 de febrero de 2012

Pinceladas zen (Alan Watts)


Cuando un hombre ha aprendido a dejar quieta su mente de modo que funcione de la manera integral y espontánea que le es natural, comienza a mostrar esa cualidad especial o poder que llamamos “te”. Es la virtud, en el sentido de eficacia, la virtud espontánea y sin afectación que no puede ser cultivada por ningún método deliberado. Es el ingenio impensable, el poder creador de las funciones espontáneas y naturales del hombre, poder que queda bloqueado cuando tratamos de dominarlo mediante métodos y técnicas formales.

La mente no puede actuar sin renunciar al imposible intento de controlarse a sí misma, más allá de cierto punto. Tiene que abandonarse a sí misma, tanto en el sentido de confiar en su propia memoria y reflexión como en el de actuar espontáneamente, por sí misma hacia lo desconocido. La mente es como un ojo que ve, pero que no puede verse. Esta imposibilidad de agarrar la mente con la mente es la no-acción, entendiéndose que no necesita tratar de abandonarse, ni tratar ni no tratar.

Para el zen todos los seres están en nirvana desde el principio, todo dualismo es una falsa imagen, la mente ordinaria es el Tao. Propone no eliminar el pensamiento reflexivo sino eliminar el bloqueo tanto en la acción como en el pensamiento, sentirse en libertad de bloquear, con lo que el bloqueo se elimina automáticamente. Con frecuencia se dice que aferrarse a sí mismo es como tener una espina clavada en la piel y que el budismo es una espina para sacar la primera, pero si éste se convierte en otro método de aferrarse a sí mismo mediante la búsqueda de una seguridad espiritual, las dos espinas se convierten en una, y entonces ¿cómo se las va a extraer?

Por tanto en el zen no hay ni Buddha al que uno pueda aferrarse, ni bien que ganar ni mal que evitar, ni pensamientos que desarraigan, ni cuerpo que perecer ni alma que salvar… “para salvar la vida hay que destruirla. Cuando está totalmente destruida, por primera vez quedamos en paz”. La práctica del zen no es una verdadera práctica en tanto tenga un fin de vista, y cuando no tiene en vista ningún fin es el despertar: la vida autosuficiente, sin objeto, del eterno ahora. Se practica el zen porque uno ya es Buddha desde el comienzo.

Lo que podemos conocer –la vida y la muerte, la luz y las tinieblas, lo sólido y lo vacío- serán los aspectos relativos de algo tan inconcebible como el color del espacio. Despertar significa saber lo que la realidad no es, es dejar de identificarnos a nosotros mismos como cualquier objeto de conocimiento. Así como cualquier afirmación acerca de la substancia o energía básica de la realidad tiene que resultar absurda, cualquier afirmación referente a lo que “yo soy” tiene que ser también el colmo de la tonteria.

El engaño es la falsa premisa metafísica en que arraiga el sentido común del hombre, su tácito supuesto de que él “es algo”. Está claro que el supuesto de que “yo no soy nada” sería igualmente falso, puesto que algo y nada, ser y no ser, son conceptos relativos, y corresponden igualmente a lo conocido.

Alan Watts - El Camino del Zen 





Sobre el río la luna brillante, en los pinos el viento que suspira; toda la noche tan tranquila: “por qué” y, “para quién”.

Los gansos salvajes no se proponen reflejarse en el agua; el agua no piensa recibir su imagen.

Tú enciendes el fuego;
te mostraré algo lindo:
¡una gran bola de nieve!

¡Qué admirable
el que no piensa “la vida es fugaz”
al ver el relámpago!

La larga noche;
el sonido del agua
dice lo que pienso.

En el bosque oscuro
cae una bellota:
sonido del agua.

El mar se oscurece;
las voces de los patos salvajes
son débilmente blancas.

La alondra:
sólo su voz cayó,
sin dejar eco.

¿Una flor caída
volviendo a la rama?
Era una mariposa.


Si la mente no está recubierta de viento y de olas, siempre vivirá entre montes azules y árboles verdes. Si tu verdadera naturaleza tiene la fuerza creadora de la Naturaleza misma, dondequiera que vayas verás peces que saltan y gansos que vuelan.



Nan-in, un maestro japonés de la era Meiji, recibió la visita de una persona que se tenía por docta, y que había ido a verle para interrogarle sobre el Zen. Nan-in sirvió el té. Llenó hasta el borde la taza de su huésped, y luego continuó vertiendo.

La persona que se consideraba docta vio cómo el té se salía de la taza, y tras unos instantes no pudo contenerse: "Pero, maestro, la taza está colmada. ¡Ya no entra más!".

"Al igual que esta taza -dijo Nan-in-, tú estás colmado de tus opiniones y conjeturas. ¿Cómo puedo explicarte el Zen, si antes no vacías tu taza?".





martes, 15 de noviembre de 2011

!... deja que se resuelva solo!




Nada de pensamiento, nada de reflexión, nada de análisis,
nada de cultivarse, nada de intención:
deja que se resuelva solo.

 

Tradición del sendero breve.Tung-shan. 

Cuidando de buscar la Verdad según los demás,
cada vez se retiraba más de mí …
Ahora ando sólo conmigo mismo,
y no hay otro más que yo;
no obstante, no soy él…
Una vez entendido esto,
estoy con Él cara a cara.

 

Tozan, undécimo patriarca Zen 

No busquéis el camino en los otros,
en un lugar lejano;
el camino está bajo nuestros pies.
Ahora viajo solo…
Pero puede encontrarlo en todas partes;
ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.
Así también, cuando encuentro lo que encuentro,
Puedo obtener la verdadera libertad.


Lao-tsé, El Tao. 
 
¡Suprimid el talento y acabaréis con las ansiedades…!
La gente, en general, es tan feliz como si estuviera de fiesta,
o como si subiera a una torre en primavera.
Yo solo estoy tranquilo, y no he hecho signos,
como un niño que aún no sabe sonreír;
desamparado como si no tuviera casa adonde ir.
Todos los otros tienen más que suficiente,
y solo yo parezco estar necesitado.
Posiblemente mi mente sea la de un tonto
¡que es tan ignorante…!.
Los vulgares son brillantes,
y solo yo parezco ser torpe.
El vulgo discrimina,
y solo yo parezco más que suficiente.
Soy negligente como si fuera oscuro;
a la deriva, como si no me apegase a nada.
La gente, en general, todos tienen algo que hacer,
y solo yo parezco carecer de habilidad y práctica.
Yo solo soy diferente de los otros,
pero valoro la búsqueda del sustento que viene de la Madre.

 
Inscrito en la mente creyente. Sêng-ts´an, tercer patriarca Zen

No persigas las complicaciones externas,
no mores en el vacío interior.
Cuando la mente reposa serena en la unidad de las cosas,
el dualismo se desvanece de por sí.
Y cuando no se entiende integralmente la unidad
de dos modos se sustenta la pérdida:
la negación de la realidad puede conducir a su negación absoluta,
mientras apoyar el vacío puede resultar en su contradicción.

Verbalismo e intelección…
Cuando más nos acompañamos de ellos, más nos descarriamos;
por tanto, fuera el verbalismo y la intelección
y no habrá lugar al que no puedas pasar libremente.

Cuando retornamos a la raíz, ganamos el significado;
cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón.
En el momento en que nos iluminamos por dentro,
trascendemos el vacío y el mundo que nos enfrenta.

Las transformaciones que se suceden en un mundo vacío que nos enfrenta,
parecen todas reales debido a la Ignorancia:
procura no buscar lo verdadero,
cesa tan solo de abrigar opiniones.

No te entretengas con el dualismo,
evita cuidadosamente perseguirlo;
tan pronto tengas lo correcto y lo erróneo,
lo que se sigue es confusión, la mente se pierde.


Mahamudra

No hagas absolutamente nada con la mente
Reside auténticamente, en un estado natural.
Nuestra mente, sin perturbaciones, es realidad.
La clave está en meditar sin flaquear;
Experimenta la gran realidad mas allá de los extremos.
En un Océano lúcido,
Las burbujas nacen y mueren una y otra vez.
De la misma forma, los pensamientos no son diferentes de la gran realidad.
No encuentres faltas; permanece tranquilo.
Cualquiera cosa que nazca, cualquiera cosa que ocurra,
No te apegues, déjala libre en el lugar.
Las apariencias, los sonidos, y los objetos son nuestra mente;
No existe; nada excepto nuestra mente.
La mente esta más allá de los extremos, del nacer y del morir.
La naturaleza de la mente es estar despierta,
Utiliza los cinco sentidos, pero no se aparta de la realidad.
En el estado de equilibrio cósmico
No hay nada que practicar o abandonar
No hay meditación o periodos de práctica.


Maestro Takuán 

Desde siempre he sido como un arroyo de agua
Y nubes flotantes.
He vivido sin razón en un templo célebre.
Eran en primavera, en las calles violeta.
Ya no me gusta eso.
Mañana temprano, estaré en el sur, en la costa del mar.
La blanca gaviota no vuela en modo alguno
En dirección al polvo rojo.

Fuente de la montaña poco profunda,
Eso no me molesta,
Si hay alguien
Que toma de ella el agua,
Me doy por satisfecho.

Nuestro cuerpo carece de hueso.
Un montón de cenizas de huesos pestilentes.
Se cava en profundidad la tierra para enterrarlos.
Las montañas verdes trascienden al polvo.

Un espantapájaros
En un pequeño campo de la montaña.
No vigila a nadie
De una manera consciente.
Pero no es inútil.

He oído decir
Que no os gusta la vida en sociedad;
os aconsejo pues
No circunscribir vuestro espíritu
A un albergue provisional.

Si pensáis
En no pensar
Eso ya es pensar en algo.
No hay que pensar
Ni siquiera en no pensar.

“Así pues, ¿dónde situar el espíritu?”
Yo respondí: “Si no lo situáis en ninguna parte, llenará todo vuestro cuerpo y se extenderá por todo él. De este modo, si tenéis necesidad de las manos, podréis serviros de ellas; si tenéis necesidad de los pies, podréis serviros de ellos; si tenéis necesidad de los ojos, podréis serviros de ellos. Es omnipresente en cada lugar de que se trate, y por lo tanto puede servirse de él según las necesidades. Si circunscribís el espíritu a un lugar, quedará aferrado en ese lugar y careceréis de actividad. Si reflexionáis, quedaréis aferrados por esa reflexión. Así pues, no hagáis funcionar ni la reflexión ni la diferenciación. Haced que el espíritu sea omnipresente en vuestro cuerpo, no lo circunscribáis a un lugar, sino más bien utilizadlo convenientemente en cada lugar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sutras de Sosan


El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tienen preferencias.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes
todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo, haz la más mínima distinción,
y el cielo y la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad,
no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta
y lo que le disgusta
es la enfermedad de la mente.


Cuando no se entiende el significado
profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto, como el espacio infinito
donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección
de aceptar o rechazar que no vemos
la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantente sereno, sin hacer esfuerzos,
en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.
Cuando tratas de parar la actividad
para alcanzar la pasividad,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo o en el otro,
nunca conocerás la Unidad.
Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan en ambas: actividad y pasividad,
afirmación y negación.


Negar la realidad de las cosas
es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas
es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,
más te alejas de la verdad.
Deja de hablar y de pensar,
y no habrá nada
que no puedas saber.

Volver a las raíces es encontrar el significado,
pero perseguir apariencias es alejarse del origen.
En el momento de la iluminación interior
se transcienden las apariencias y el vacío.
A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido
a nuestra ignorancia.
No busques la verdad;
tan sólo deja de mantener opiniones.

No permanezcas en el estado de dualidad;
evita cuidadosamente esas búsquedas.
Si queda rastro de esto o aquello,
de lo correcto o lo incorrecto,
la esencia de la Mente se perderá en la confusión.
Aunque todas las dualidades proceden del Uno,
no te apegues ni siquiera a este Uno.
Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender;
y cuando ya nada puede ofender,
deja de existir tal como era antes.

Cuando no surgen pensamientos discriminatorios,
la mente de antaño deja de existir.


Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece;
y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.
Las cosas son objetos debido al sujeto,
y la mente es tal debido a las cosas.
Entiende la relatividad de ambos,
así como la realidad básica: la unidad del vacío.
En este Vacío ambos son indistinguibles
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Si no haces ninguna discriminación entre burdo y sutil,
no te tentarán el prejuicio y la opinión.

Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera
y no habrá ni ir ni venir.

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de juzgar
trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar
de las distinciones y las separaciones?

Si deseas ir por el Camino único,
no desprecies ni siquiera el mundo
de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente discriminatoria
es el mayor de los errores.

Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire:
es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen que ser finalmente
abolidos de una vez por todas.

Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la única esencia
es liberarse de todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.

Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.

Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor.

En este mundo de Esencialidad
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.

Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
En este «no dos» nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde:
iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o
la disminución en el tiempo o el espacio:
en ella, un solo pensamiento dura diez mil años.

Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confía.
¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ni ayer
ni mañana
ni hoy.