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jueves, 22 de marzo de 2018

La meditación es mirar hacia dentro (Osho)



Existe una fuente en tu interior eternamente fresca, que jamás envejece, y no puedes aburrirte de ella. El hombre siempre mira las cosas lejanas; parece completamente ajeno a lo evidente, a lo que tiene cerca. Tú eres lo más próximo a ti, y por eso lo pierdes de vista. Y no hay forma alguna de alejarte de ti mismo. Tendrás que aprender el arte de entrar en ti mismo; tendrás que empezar a mirar hacia dentro. Eso es lo que llamamos meditación: no es sino mirar hacia dentro, para llegar al punto de la fuente misma de tu vida. Y una vez que hayas alcanzado tu fuente de la vida, no existirá el aburrimiento, y tu vida será una continua fiesta.

En lugar de escapar, adéntrate. Aproxímate a ti mismo para ver mejor. Nadie más puede ver tu realidad interior; solo tú puedes ver ese esplendor y esa magnificencia. Porque nadie más puede ver tu belleza interior, te condenan. No eres solo tú, casi todos corren con toda la rapidez que pueden, para huir de sí mismos. Adondequiera que vayas, serás tú mismo. Es el miedo a conocerse a sí mismo, el mayor miedo del mundo. No puedes huir de ti mismo. Por el contrario, tienes que aproximarte más, profundizar en tu ser, y olvidar ese tono de censura que te han transmitido en el transcurso de tu vida. La humanidad ha creado una situación muy extraña. En la que nadie se siente a gusto, en la que nadie puede relajarse, porque en cuanto te relajas te enfrentas contigo mismo. La relajación se convierte poco menos que en un espejo, y no quieres ver tu cara por lo mucho que te afectan las opiniones negativas de los demás.

Esa es una de las razones por la que las personas también tienen miedo a la soledad; necesitan multitudes, siempre quieren gente a su alrededor, quieren amigos. Les resulta muy difícil permanecer en silencio, tranquilos y solos. La razón es que en soledad te quedas contigo mismo, y has aceptado esas estúpidas ideas de que no hay nada valioso en ti. La soledad debería ser una de las mayores alegrías.



Todo se transmite durante siglos, pasa de una mano a otra. Ese es el juego del que tienes que salir, y la única forma de salir de él consiste en descubrir el respeto por ti mismo, en volver a lograr la dignidad que tenías cuando eras niño, cuando aún no estabas contaminado, cuando aún no estabas condicionado y envenenado por la sociedad ni por la gente que te rodeaba. Vuelve a ser niño y no huirás de ti mismo.
   La persona mundana huye de sí misma, y la persona que busca entra en sí misma para encontrar la fuente de la vida, la consciencia. Y cuando descubre esa fuente, no solo ha descubierto su fuente de la vida, sino la fuente de la vida del universo. Solo has de renunciar a una cosa: que es el pasado y nada más. Si eres capaz de renunciar al pasado te sentirás completamente renovado, recién nacido, y vivir en esa renovación es tal dicha, tal éxtasis que no se te ocurrirá escapar de ella ni un solo momento. Quien se conoce a sí mismo jamás se toma vacaciones. Pero la mayoría de las personas se comportan de una manera absurda. En ir hacia dentro está el secreto de toda la transformación alquímica de ser.

Los meditadores son los únicos que eliminan por completo el aburrimiento. La existencia los emociona de tal manera, se sienten tan emocionados con su consciencia, que la armonía que establecen con el pulso del universo, que no pueden aburrirse. Es algo que cambia a cada momento, cada momento es un universo nuevo, y cada momento es una nueva danza, una nueva canción, una nueva música que jamás habías oído.



En cuanto llevas luz al interior, desaparece la oscuridad. En el momento que empiezas a observar, el observador se irá fortaleciendo lentamente, y tu mente se irá debilitando. En cuanto comprende que el observador ha madurado, la mente se somete inmediatamente, como un buen criado. Entonces la mente se convence poco a poco de quién es quien manda. Y como es tu ama desde hace milenios, cuando intentas ser testigo se rebela, porque se ha olvidado por completa de que no es sino una criada. Llevas tanto tiempo ausente que no te reconoce. De ahí la lucha entre el testigo y los pensamientos.
   Pero al final vencerás tú, porque la naturaleza y la existencia quieren que tú seas el amo y la mente la criada. Las cosas están en armonía y entonces la mente no puede equivocarse. Entonces todo queda existencialmente relajado, fluyendo hacia su destino. No tienes que hacer nada; simplemente observar. La esencia consiste en presenciar. Solo existe una meditación, que consiste en el arte de ser testigo. Lo consigue todo, la transformación completa de tu ser. Te abre las puertas de la verdad, la divinidad y la belleza; de todo.

Presenciar, ser testigo es el mejor método para alcanzar la no-mente. Cuando una persona alcanza el estado de la no-mente, nada puede distraerle de su ser. Observar requiere cierto distanciamiento. Cuanto más observas, más se agranda la distancia. Cuanto mayor es la distancia, menos energía dedicas a tus pensamientos, y no tiene otra fuente de energía. Al cabo de poco tiempo empiezas a morir, a desparecer. En ese momento en que desapareces empiezas a vislumbrar la no-mente.



El logro definitivo es cuando la no-mente te rodea veinticuatro horas al día. Lo cual no significa que no puedes usar la mente; simplemente significa que la mente no puede usarte a ti.

   La no-mente parece una expresión muy sencilla, pero su significado exacto es iluminación, libertad,  liberación de toda atadura, la experiencia de ausencia de muerte y la inmortalidad. Cuando esa mente deja de estar en funcionamiento, pasan a formar parte de la mente del cosmos, de la mente universal. Cuando formas parte de la mente universal, tu mente individual funciona como una sierva obediente. Ha reconocido al amo, y transmite noticias de la mente universal a quienes aún están encadenados a la mente individual. En eso consiste su carisma, su poder, su magia.


Osho – La pasión por lo imposible

domingo, 31 de diciembre de 2017

Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda (Osho)





Mi noción de la rebelión y del rebelde es muy simple: un rebelde es un hombre que no vive como un robot condicionado por el pasado. En su forma de vivir, en su estilo de vida no interfiere de ninguna manera la religión, la sociedad, la cultura, ni cualquier otra cosa que pertenezca al ayer.
    El rebelde vive individualmente… no como el diente de un engranaje, sino como una unidad orgánica. Su vida no es decidida por nadie más que su propia inteligencia. La fragancia de su vida es la de la libertad. No solo vive en libertad, permite también que todo el mundo viva en libertad. Para él la vida es sagrada y la libertad es el valor supremo, de tal forma que está dispuesto a sacrificarlo todo por ella: respetabilidad, status, incluso la vida misma.

El rebelde crea su camino caminándolo, no sigue a la multitud en la superautopista. Su vida es peligrosa, acepta el desafío de lo desconocido. El rebelde simplemente se despide del pasado.
    Es un proceso constante; por eso, ser un rebelde significa estar constantemente en rebelión, porque cada momento se va a convertir en el pasado. Por eso, el rebelde tiene que aprender un nuevo arte: el arte de morir a cada momento que ha pasado, de modo que pueda vivir libre en el nuevo momento que ha llegado.

La rebelión es un estilo de vida. Para mí es la única religión que es auténtica. Porque si vives de acuerdo a tu luz podrías equivocarte muchas veces, pero en cada equivocación te harás más sabio, más comprensivo, más humano. Pero uno tiene que liberarse de las iglesias, de los templos, de las mezquitas, de las sinagogas. Uno tiene que ser solo uno mismo y aceptar el desafío de la vida, te lleve donde te lleve. Tú eres el único guía. Eres tu propio maestro.



Mi rebelde, mi nuevo hombre, es Zorba el Buda. La humanidad ha vivido creyendo o bien en la realidad del espíritu y la irrealidad de la materia o en la realidad de la materia y la irrealidad del espíritu. Pero nadie se ha ocupado de mirar la realidad del hombre. No es solo espiritual, no es solo conciencia, ni es solo materia. Es una tremenda armonía entre materia y conciencia.

Zorba el Buda es la respuesta. Es la síntesis de la materia y el espíritu. Es la declaración de que no existe un conflicto entre la materia y la conciencia, de que podemos ser ricos en ambos sentidos. Podemos tener todo lo que el mundo nos puede proveer, todo lo que la ciencia y la tecnología puede producir, y podemos seguir teniendo lo que Buda encuentra en su ser interno: las flores del éxtasis, la fragancia de la divinidad, las alas de la última liberación.

Zorba el buda es el nuevo hombre, es el rebelde. Su rebelión consiste en destruir la esquizofrenia del hombre, destruir su división. Es una declaración de que el cuerpo y el alma están unidos: que la existencia está llena de espiritualidad, que las montañas están vivas, que los árboles sienten, que toda la existencia es ambos o quizá una sola energía expresándose a sí misma en dos formas, como materia y como conciencia. Toda la existencia no es otra cosa que un campo de energía.
    Podemos permitirle al hombre que tenga ambos mundos a la vez. No necesita renunciar a este mundo para tener el otro, ni tampoco tiene que negar el otro para disfrutar de éste. De hecho, tener un solo mundo cuando podrías tener los dos es ser innecesariamente pobre.



Zorba el Buda es la posibilidad más rica. El vivirá su naturaleza al máximo, y cantará la canción de esta tierra. No traicionará a la tierra ni tampoco al cielo. Reclamará todo lo que tiene esta tierra, todas las flores, todos los placeres, y también reclamará las estrellas en el cielo. Reclamará toda la existencia como su casa. Todo lo que contiene es para nosotros, y tenemos que usarlo de todas las formas posibles, sin culpa, sin conflicto, sin tener que elegir. Disfruta sin escoger todo lo que la materia es capaz de darle, y disfruta todo lo que la conciencia es capaz de darle.

Sé un Zorba, pero no te detengas ahí. Sigue caminando hacia ser un Buda. Zorba es una mitad, Buda es la otra mitad.

Zorba está ciego, no puede ver, pero puede bailar, puede cantar, puede disfrutar. El Buda puede ver, pero solo puede ver. Es pura visión, claridad y percepción, pero no puede bailar: está tullido, no puede cantar ni puede disfrutar.

Ha llegado la hora. El mundo es un fuego salvaje, todo el mundo está en peligro. El encuentro entre Zorba y Buda puede cambiar a toda la humanidad. Su encuentro es la única esperanza. Buda puede aportarte consciencia, la claridad, los ojos para ver el más allá, ojos para ver aquello que es casi invisible. Zorba puede dar todo su ser a la visión de Buda y dejar que no se quede solo en una visión seca, sino hacerla un estilo de vida danzante, alborozado, extático.

Le estoy dando a Buda energía para bailar, y le estoy dando a Zorba ojos para ver más allá de los cielos, hacia lejanas metas de la existencia y de la evolución. Mi rebelde no es otro que Zorba el Buda.

Osho – El Libro del Hombre





(Disculpemos de buen grado las faltas de ortografía del autor del texto)

miércoles, 18 de octubre de 2017

La mente es un enfermedad (Osho)



La mente es una enfermedad. La mente no puede estar sana porque nunca puede estar entera. La mente siempre está dividida; la división es su base. Si no puede estar íntegra, ¿cómo va a poder estar sana? Y si no puede estar sana, ¿cómo va a ser sagrada?. La mente es la enfermedad, porque dice: “… o esto o lo otro. ¡Elige!” Y elegir es la función de la mente; la mente  no puede existir sin elegir. Al elegir caes en la trampa, porque siempre que eliges lo haces en contra de algo. Cuando eliges, divides, y la vida es una unidad. La existencia no puede dividirse, la existencia es un profundo “unísono”. Si dices: “esto es bonito y esto es feo”, la mente ha entrado en escena, porque la vida es las dos cosas juntas. No hay una línea divisoria. La vida va fluyendo de esto a aquello. Lo bonito se vuelve feo, la vida se convierte en muerte, y la muerte vuelve a nacer de nuevo.

¿Qué vas a hacer con la vida? No puedes elegir. Si quieres estar con la vida, con la totalidad, tendrás que vivir sin elegir. La mente tiene la tentación de dividir. Una vez que divides, la mente se encuentra a sus anchas. Si no divides, si dices: “No voy a decir nada. No voy a juzgar”, la mente se siente en su lecho de muerte.

La vida no es lógica. La lógica es solo una parte (por supuesto muy clara, categorizada, encasillada, dividida) pero la vida es confusa. ¿Qué le vas a hacer? Es así. No es tan lineal, tan clara, tan dividida; es un caos. Pero la lógica está muerta y la vida está viva, así que la cuestión radica en elegir la lógica o bien elegir la vida.



Si el hombre se encuentra en un problema es debido a los muchos maestros que han envenenado su mente, que le han estado enseñando: “!Elige esto! ¡No hagas esto, haz esto!”. Todas estas lecciones le han destruido. Y parecen lógicas. Si discutieras con ellos, ellos siempre tendrían razón. La lógica les apoya.

Tu mente dirá: “Si no tienes preferencias te convertirás en un animal. Si no eliges, ¿cuál es la diferencia entre tú y un árbol?” hay una diferencia, una gran diferencia; pero no la diferencia que trae la mente, sino una que viene a través de la consciencia. El árbol vive sin elección, inconscientemente. Tu vivirás sin elección, conscientemente. Esto es lo que significa consciencia. Sin elección, y la mayor diferencia es que serás consciente de que no estás eligiendo.

¿Qué es el silencio? El silencio es un profundo entendimiento; un entendimiento de que el fenómeno de elegir te causa tensión. Aunque lo que prefieras es el silencio, te pondrás tenso.
    Entiéndelo, siéntelo; siempre que prefieras algo, te pones tenso; cuando no prefieres, no hay tensión, estás relajado. Y cuando estás relajado, tus ojos poseen cierta claridad, no están velados por nubes y sueños. No se mueven pensamientos en la mente, puedes ver a través de ella. Y cuando puedes ver la verdad, ella te libera. La verdad libera.

Vive sin opiniones. Vive desnudo, sin ropa alguna, sin opiniones acerca de la verdad, porque la verdad detesta todas las opiniones: Abandona todas tus filosofías, teorías, doctrinas, escrituras! ¡Abandona toda esa basura! Vive en silencio, sin elegir, con los ojos simplemente dispuestos a ver lo que hay, de ninguna manera esperando ver tus deseos realizados. No cargues con deseos. Se dice que el camino del infierno está completamente lleno de deseos, de buena voluntad, de esperanzas, de sueños, de arco iris, de ideales. El camino del cielo está absolutamente vacío. ¡Despréndete de todas las cargas! Simplemente ve lo que hay. No lleves contigo ninguna mente. Vive sin mente.



Esta es la enfermedad de la mente. Lo que a uno le gusta y lo que le disgusta, a favor y en contra. ¿Hay alguna manera de superar esta enfermedad? No, no hay manera. Uno simplemente tiene que entenderlo, mirar el hecho en sí mismo. Uno solo tiene que cerrar los ojos y mirar en su propia vida; observarla. Y sentirás la verdad. Y cuando sientes la verdad, la enfermedad desaparece. No hay ningún remedio para ella. Simplemente entiende cómo has creado toda esta confusión a tu alrededor, cómo has creado todo ese sufrimiento. Y nadie más que tú lo ha creado; es la enfermedad de tu mente: preferir, elegir.

No decidas. Acepta la vida en su totalidad. Tienes que ver la totalidad; la vida y la muerte juntas, el amor y el odio juntos, la felicidad y la desgracia juntas, la agonía y el éxtasis juntos. Si los ves juntos, entonces ¿qué quedará para elegir? Entonces la elección desaparece.
   No es que tú la dejes. Si eres tú el que la dejas, se convertirá en una elección; ésta es la paradoja. No supongas que tienes que dejarla, porque si la dejas eso ya quiere decir que has elegido a favor y en contra. Ahora tu elección es la totalidad y en contra de la división, pero la enfermedad ha entrado. Es algo muy sutil.



Simplemente entiende, pues la propia comprensión hace que la elección desaparezca. Nunca la abandones. Simplemente te ríes… y pides una taza de té.

La realidad está justo ahí, siempre esperando cerca de tu corazón, cerca de tus ojos, cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes vivirla, pero no puedes “pensarla”. Puedes ver la realidad, ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que el pensar no toca la realidad. Un amante puede conocer la realidad, hasta un bailarín puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador sigue sin tocarla.

Hay que parar el pensar, pero no volviéndose inconsciente. Hay que parar el pensar haciéndose más consciente, más alerta, dándose uno más cuenta, porque la energía que se pone en el pensar se mueva hacia ser consciente y surja en ti un testigo del proceso de pensar; mirándolo, observándolo, siendo un observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto…


Osho – El libro de la nada

jueves, 12 de febrero de 2015

Sé como una nube blanca (Osho)


Toda la existencia es como una nube blanca: carece de raíces, de causalidad, de causa final, pero igual existe. Existe como un misterio. Una nube blanca no tiene un camino propio. Anda a la deriva. No tiene un lugar al cual llegar, un objetivo, un destino que realizar, un fin. Una nube blanca flota hacia donde el viento la lleve. Un sendero sin senda, un camino sin rumbo. No se resiste, no lucha; en movimiento, pero sin intencionalidad alguna. Simplemente existir; ésa es la meta.




La meta es aquí y ahora. Cuando la mente está en otra parte, la mente inicia su travesía. Entonces, comienza a pensar y así comienza el proceso. Si el futuro está allí, entonces la mente puede fluir y tener espacio para moverse. Un objetivo implica futuro, y el futuro, a su vez, implica tiempo. Pero como la mente no puede existir sin objetivos, sigue creando objetivos, aspira a encontrar algún sentido. Si los objetivos mundanos se pierden, la mente crea objetivos religiosos. Si el mundo de la competencia, del dinero, ya no sirve, entonces adquiere importancia otro mundo de nueva competencia, de religión, de logros. Pero solo puede ser religiosa una mente que no tiene objetivos. Pero eso significa que la mente ha dejado de ser una mente. Piénsate a ti mismo como una nube blanca, sin mente.

Dondequiera que estés, ésa es la meta. La meta no es algo que termina en algún punto, la meta es el recorrido. La meta es cada momento. Aquí tú eres un Buda, un ser iluminado. Aquí has tenido éxito. Aquí eres lo más perfecto que puedes. No hay nada más que conseguir. En este mismo momento, todo está allí, solo que no estás atento. Y no estás atento porque tu mente está en el futuro. No estás aquí. No eres consciente de lo que te está sucediendo en este momento. Y esto es lo que ha ocurrido siempre. En todo momento has sido un Buda. No ha dejado de ocurrir ni por un solo momento. Esto no puede dejar de ocurrir; así es la naturaleza misma, así son las cosas. ¡No te lo puedes perder!



Pero no eres consciente, y no puedes serlo, a causa de tener una meta en algún lado que conseguir, a causa de la creación de esa barrera y de la pérdida de lo que eres. Una vez que descubras esto, una vez que te des cuenta, una vez que tomas conciencia de ello, se te revela el misterio más grande de la existencia: que todos somos perfectos. Eso es lo que queremos decir cuando afirmamos que cada uno es Brahma, que cada uno es el alma, el alma final, divina. Tú eres eso, no es que debas transformarte en eso. Si no lo fueras ya, ¿cómo podrías transformarte en eso? Entonces, no es una cuestión de transformación: es una cuestión de revelación.

No hay que tomarse la vida como un problema. Cuando entras por esa vía, estás perdido. Una vez que piensas que la vida es un problema, nunca lo puedes resolver. Así es como se mueve la filosofía, y así es como la filosofía siempre se mueve erradamente. No hay filosofías correctas, no puede haberlas, pues la filosofía implica considerar la vida como un problema. La vida no es un problema, sino un misterio.

Una nube blanca es la cosa más misteriosa, de repente aparece, de repente desaparece. Ni siquiera por un momento se conserva la forma. Es cambiante, se transforma, como la corriente de un río. Es un flujo. Y así es la vida. ¿Has adquirido una forma o estás cambiando permanentemente? Eres un flujo, una nube, no tienes identidad. Si tomas conciencia de esto, te transformas en una nube sin forma, sin nombre. Y entonces te lanzas a la deriva.



Si puedes vivir la vida como si no vivieras, estás de mi lado. Y cuanto más existas, tanto más enfermo estarás. Cuanto menos existas, tanto más saludable estarás, tanto más ingrávido serás, tanto más divino y dichoso serás.

Busca el misterio en la vida. Dondequiera que mires (en las nubes blancas, en las estrellas de la noche, en las flores, en un río que corre) busca el misterio. Y cuando encuentres que allí hay un misterio, medita acerca de ello. Meditación significa: disuélvete ante ese misterio, aniquílate ante ese misterio, dispérsate ante ese misterio. Deja de existir y deja que el misterio sea tan total que te absorba. Y, de repente, una nueva puerta se abre y se obtiene una nueva percepción. De repente, el mundo terrenal de la división, de la separación, ha desaparecido, y un mundo diferente, completamente diferente, de unidad, aparece ante ti. Todo pierde sus límites.

Somos impotentes frente a un misterio. Esa es la razón por la cual nos pasamos la vida transformando los misterios en problemas. Porque con los problemas podemos hacer algo, sentirnos que tenemos el control. Con los misterios, nos enfrentamos a la muerte, y no hay control posible. Esta es la razón por la cual, mientras más matemático y lógico se torna el intelecto humano, tanto menos abiertas están las posibilidades de éxtasis a la mente humana; tanto menos es posible la poesía. Se pierde el romance; la vida se vuelve fáctica y deja de ser simbólica.


Entonces, cuando digo que mi camino es El Camino de las Nubes Blancas, se trata de un símbolo poético, como un indicio de profunda fusión en lo misterioso y en lo milagroso. Si tu yo desaparece, es porque te has transformado en la nube blanca.


Osho – Mi camino. El camino de las nubes blancas

lunes, 16 de diciembre de 2013

Presenciar al observador (Osho)

La meditación no es algo nuevo, llegaste al mundo con ella; lo nuevo es la mente, la meditación es tu naturaleza, es tu mismo ser. ¿Cómo puede ser difícil? Lo hacemos difícil al luchar contra aquello que pensamos que nos está impidiendo ser libres o al buscar algo que presumimos nos va a dar libertad. Realmente se la encuentra al relajarnos en eso que somos, viviendo la vida momento a momento.
La meditación es nada más que un artificio para que tomes conciencia de tu verdadero ser, que no creaste, ni necesita que lo crees… el que ya eres. Naces con él… ¡lo eres! Necesita que lo descubras.



No hay que hacer nada; solamente sé un espectador, un observador mirando el tráfico de la mente –pensamientos que pasan, deseos, recuerdos, sueños, fantasías…–. Simplemente mantente distanciado, sereno, presenciando, observando, viendo sin juicios, sin condenas, sin decir: “esto es bueno o esto es malo”.
Ése es todo el secreto de la meditación, que te conviertas en el espectador. El núcleo esencial, el espíritu de la meditación es aprender a presenciar. Presenciar significa una observación desapegada, desprejuiciada.

Tu ser íntimo no es otra cosa que el cielo interno. Las nubes van y vienen, los planetas nacen y desaparecen, las estrellas surgen y mueren. Y el cielo interno se mantiene igual, intocable, inmaculado, sin huellas. A ese cielo interno le llamamos el espectador, y esa es toda la meta de la meditación.
Entra, disfruta del cielo interno. Y recuerda: cualquier cosa que puedas ver, cualquier cosa que surja, eso no eres. Puedes ver pensamientos y no eres los pensamientos; puedes ver tus sentimientos y no eres tus sentimientos; puedes ver tus sueños, tus deseos, tus recuerdos, tus imaginaciones, tus proyecciones… y no eres nada de eso.

Sigue eliminando todo lo que puedas ver; entonces, un día, surge un momento tremendo, el momento más significativo de nuestras vidas, cuando ya no queda más nada por eliminar. Todo lo que viste desapareció y solamente queda el que ve. Ese que ve es el cielo claro. Saberlo es no tener miedo y estar lleno de amor. Saberlo es ser Dios, es ser inmortal.



Meditación es aventura, la aventura más grande que pueda emprender la mente humana. Meditación es ser, simplemente, sin hacer nada –sin acción, sin pensamiento, sin emoción–. Simplemente, eres, y es un deleite puro. ¿De dónde viene este deleite cuando no estás haciendo nada? No viene de ninguna parte, o viene de todas partes. Es sin causa, porque la existencia está hecha de una sustancia llamada deleite. Cuando no estás haciendo nada en absoluto –corporalmente, mentalmente, ni a ningún nivel, cuando para toda actividad y solamente eres–, eso es meditación. No puedes hacerlo, no puedes practicarlo, solamente tienes que entenderlo.
La meditación va a ayudarte a desarrollar la propia facultad intuitiva. Va a ser algo diferente para cada individuo. Cada uno es único, y buscar y explorar tu unicidad es una gran emoción, una gran aventura.

Siempre que puedas encontrar un tiempo para ser, simplemente, deja el hacer. Pensar también es hacer, concentrarse también es hacer. Incluso si por un momento dejas de hacer y solamente te quedas en tu centro, totalmente relajado, eso es meditación. Una vez que te das cuenta de la forma en que tu ser puede quedarse imperturbable, más adelante puedes empezar a hacer cosas, manteniéndote alerta de que tu ser no se agite.
Meditación significa conciencia, y cualquier cosa que hagas con conciencia es meditación. No importa la acción sino la cualidad que traes a tu acción. Caminar, sentarte, escuchar a los pájaros, el ruido interno de tu mente… pueden ser meditación si permaneces alerta y vigilante.

Cualquiera que sea el método, la meditación tiene unos ingredientes esenciales. El primer punto es un estado relajado, no pelear con la mente, no concentrarse. Segundo, observa lo que pase a tu alrededor, sin ninguna interferencia, silenciosamente. Por último, ningún juicio, sin evaluación. Estando relajado, observando, sin juicios, desciende sobre uno un gran silencio. Para todo tu movimiento interior; eres, pero no está el sentimiento de “yo soy”. Solamente hay espacio puro.



El primer paso es ser muy consciente de tu cuerpo; después empieza a tomar conciencia de tus pensamientos. Cuando tu mente y tu cuerpo están en paz, por primera vez hay armonía, y esa armonía te ayuda inmensamente a trabajar en lo siguiente, que es tomar conciencia de tus sentimientos, emociones y estado de ánimo. Se necesita una conciencia un poco más intensa para poder reflejarlos. Cuando estos tres aspectos son uno –funcionando juntos perfectamente, en armonía, puedes sentir la música de los tres, se convierten en una orquesta–, entonces se da el cuarto estado de conciencia, que nos hace iluminados. Uno se hace consciente de su propia conciencia. El camino hacia el goce supremo, de ser un buscador de la verdad, es la Conciencia.

Lo más importante es que estés alerta, que no te olvides de mirar, que estés observando, observando, y un tiempo después, el observador se hace más sólido, estable, concreto y sin distracción, viene una transformación. Las cosas que estabas observando desaparecen; por primera vez, el observador mismo llega a ser el observado. Ya llegaste a casa.



La meditación va a darte sensibilidad, una gran sensación de pertenecer al mundo. Y esta sensibilidad va a crearte nuevas amistades: amistad con los árboles, con los animales, con las montañas, con los ríos, con los océanos y con las estrellas. La vida se enriquece a medida que crece el amor, a medida que crece la amistad. Si meditas, tarde o temprano vas a encontrarte con el amor; vas a empezar a sentir un amor tremendo que emana de ti, que jamás habías conocido, una nueva cualidad de tu ser, una nueva puerta que se abre. Te conviertes en una nueva llama, y ahora lo quieres compartir.
El amor te hace meditativo si está en la dirección justa. La meditación te hace amoroso si está en la dirección justa. Porque el amor va a surgir de la meditación, es una cierta clase de amor totalmente diferente, cualitativamente diferente.

De repente te sientes feliz, sin motivo alguno. No hay una razón… simplemente es así. Esta alegría es imposible perturbarla. Cuando encontraste una alegría permanente, las circunstancias cambian, pero ella persiste. Entonces, de verdad, te estás acercando al estado búdico.


El observador y lo observado son solamente dos aspectos del testigo. Muchas personas creen que el espectador es el observador. El observador no es el espectador, sino solamente una parte de él. No puedes practicar ser el espectador, si lo intentas, vas a ser solo el observador. ¿Qué hay que hacer? Tienes que disolverte, fusionarte. Cuando surge el espectador, no hay nadie que esté presenciando, y no hay nada que sea presenciado. Es un reflejar continuo, un proceso dinámico de disolución y fusión. Es un compartir del Ser.


Osho – Meditación. La primera y la última libertad

lunes, 25 de noviembre de 2013

La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente (Osho)




El cuerpo es el mayor misterio de toda la existencia. Si un hombre aprende la sabiduría del cuerpo y el misterio que entraña nunca necesitará de Dios ni de Sacerdotes. Dentro de él se halla el verdadero santuario de la conciencia. El florecimiento de la conciencia en tu ser es lo que evita tu destrucción. Te aporta un inmenso impulso creador, la necesidad de crear más belleza en el mundo, más bienestar.
El hombre necesita un cuerpo mejor, más sano.
El hombre necesita un ser más consciente, más alerta.
El hombre necesita todo tipo de lujo y bienestar que la existencia esté dispuesto a darle.

    La existencia está dispuesta a ofrecerte un paraíso aquí y ahora. El cuerpo es el alma visible. Y el alma es el cuerpo invisible. El cuerpo y la mente no están separados de ningún modo, forman parte uno del otro, forman una totalidad. Tienes que aceptar tu cuerpo, tienes que amar tu cuerpo, tienes que respetarlo, tienes que estarle agradecido… Tu cuerpo representa la existencia entera, todos sus elementos.

    Una vez que comienzas a comunicarte con tu cuerpo, todo empieza a ser muy fácil. No hace falta forzar al cuerpo, hay que persuadirlo. No hace falta luchar contra él. Existimos dentro de él y debemos tener el máximo cuidado con él; es nuestra responsabilidad. Escucha a tu cuerpo, sigue a tu cuerpo. La mente es tonta, el cuerpo es sabio. Si consigues entrar a fondo en tu cuerpo, en todas estas profundidades encontrarás tu alma.

    El cuerpo es tu tierra; tú estás enraizado en tu cuerpo. Tu conciencia es como un árbol en el cuerpo. Tus pensamientos son como frutos. Tus meditaciones son como flores. El cuerpo apoya todo lo que estás haciendo. Incluso cuando empiezas a darte cuenta de quién eres, el cuerpo te apoya. Escucha su lenguaje, descodifícalo, y poco a poco, según penetras en el libro del cuerpo y pases sus páginas, llegarás a darte cuenta de todo el misterio de la vida.

    Dios ha elegido la morada del cuerpo para vivir. Es cierto que no eres el cuerpo. Pero eso no quiere decir que tengas que estar en contra de él, es un amigo. Es una maquinaria de inmensa complejidad, belleza, orden. La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente. No hay división, no hay compartimentos estancos. Primero el cuerpo debe liberarse de todas sus estructuras acumuladas y, de forma simultánea, la mente debe ser inspirada para que pueda comenzar a moverse hacia arriba y así pueda liberar toda la carga que la mantiene anclada.



    Todo lo que hagas fisiológicamente afectará a la mente. Como todo lo que hagas psicológicamente afectará al cuerpo. Porque el ser humano es uno… ¡está en total comunicación! Nada se halla separado en un ser humano. El cuerpo no solo está conectado consigo mismo, está relacionado con la mente, y así cuerpo y mente están conectados con un alma trascendental.

    La sociedad no puede tolerar la felicidad. Pero esta es la gran revolución. Si la gente pasara a un estado de éxtasis toda la sociedad tendría que cambiar, porque se basa en la desdicha. Educamos a nuestros hijos… desde el principio les creamos una tendencia hacia la desdicha. Por ello ellos siempre la eligen. En todo momento existe la elección entre ser desdichado o ser feliz. Siempre escoges la de ser desdichado porque ya se ha convertido en un hábito. La desdicha es una cosa muy difícil de alcanzar, porque es totalmente antinatural. La sociedad ha hecho una gran labor. De una creación afortunada han obtenido criaturas desdichadas. Todo niño nace feliz. Todo niño es un dios al nacer. Y todo hombre muere loco. Esta es toda tu labor: intentar recuperar la infancia. El que pueda volver de nuevo a ser niño no conocerá la desdicha.

   Estar separado cuerpo y mente en forma de ego es la base de toda desdicha. El ser uno solo, fluir con lo que la vida te ofrezca, penetrar en ello intensamente, en su totalidad, todo eso supone dicha. La elección está al alcance de la mano. Mantente alerta. En cada momento, cuando estás eligiendo ser infeliz, recuerda: es una elección tuya. Ser consciente de ello ayudará: la confirmación de que es una elección personal y de que soy responsable de lo que estoy haciendo. Tu mente habrá mejorado. Te resultará más fácil pasar a un plano de felicidad.

    Hay dos formas de vivir, de ser, de saber: una es esfuerzo, voluntad, ego; la otra es negación del esfuerzo, negación de la lucha, es un estado de dejarse llevar por la existencia. Hay pruebas suficientes de que toda esta fuerza de voluntad, esta senda del ego, esta lucha y esta guerra, han sido un fracaso rotundo. En la inmensa existencia, tú eres más pequeño que un átomo. ¿Cómo puedes luchar contra el cosmos? La naturaleza es tu madre, no puede estar en tu contra. Todo lo que tienes que aprender es el arte de vivir, el arte de sentir júbilo. Es solo la cuestión de aprender un arte, y ser capaz de transformar el veneno en néctar.

    La vida se basa en cosas muy pequeñas, beber una taza de té, pasear por la mañana sin ir a ningún sitio determinado, cocinar para alguien que amas, lavar tu ropa, barrer el suelo, regar el jardín, saludar a un desconocido. El hombre que puede saludar a un desconocido también puede saludar a una flor, a un árbol, puede cantarles a los pájaros. Tan solo basta con hacer cosas pequeñas.



    Si escuchas a tu propio corazón nunca estarás dividido, comenzarás a andar en la dirección adecuada, sin siquiera pensar qué es lo malo y qué es lo bueno. De este modo, la gran creación de la nueva humanidad consistirá en el secreto de escuchar al corazón consciente, atenta, cuidadosamente. Obedece a tu propio ser, sé luz por ti mismo. Tú debes decidir. Cuando otros deciden por ti, tu alma se queda adormecida y apagada. Decidir significa correr riesgos. Corre todos los riesgos que se necesiten para ser individual, acepta los desafíos para que éstos te hagan perspicaz, para que te aporten la brillantez e inteligencia necesaria.

   Aprende a fluir con la existencia de modo que no sientas culpas ni tengas heridas. No luches ni contra el cuerpo, ni contra la naturaleza, ni contra nada, así estarás en paz y a salvo, tranquilo y sosegado. No luches contra tu cuerpo. No es tu enemigo, es tu amigo. Es un regalo que te ofrece la naturaleza. Forma parte de ella, pero tienes una individualidad. La existencia ha realizado un milagro, ha hecho posible lo imposible. Por lo que al estar en armonía con tu cuerpo, lo estarás con la naturaleza, en lugar de ir contra la corriente, fluirás con ella. Déjate llevar. Deja que la vida ocurra. Nada hay más valioso que la armonía, en consonancia con el universo.



Osho – El Equilibrio Cuerpo-Mente

jueves, 14 de noviembre de 2013

Aprende a ser Uno, no mente (Osho)



Aprender a amarse no es difícil, es natural. Si has conseguido algo antinatural como aprender a querer a los demás sin quererte a ti mismo, entonces lo otro es sencillo. Has hecho casi lo imposible. Solo se trata de una cuestión de comprensión muy simple, que es “debo amarme a mí mismo, de lo contrario me perderé el sentido de la vida”. No creceré, sino que envejeceré. No tendré individualidad. No seré auténticamente humano, digno, íntegro.

Quiérete a ti mismo. No dejes que te distraiga ninguna persona, ya sea religiosa, política, social o educativa. Tu responsabilidad primera no es hacia la religión ni hacia la nación, es hacia ti mismo. Si todo el mundo se ama y se cuida, su inteligencia llegará a la cima, su amor le desbordará. La filosofía del egoísmo le hará realmente altruista porque tendrá tanto para compartir y para dar que dar será para él una alegría, compartir será una celebración. El altruismo solo puede ser un derivado del amor hacia ti mismo.

Solo tienes que confiar en ti mismo, que es otra forma de decir ámate a ti mismo. Y cuando confías en ti mismo y te amas, entonces te has responsabilizado de lo que eres, seas quien seas. Eso te da una experiencia del ser tan tremenda que nadie te podrá esclavizar de nuevo.




Estás arriesgando mucho cuando declaras que eres tú mismo. No perteneces a ningún grupo, a ningún rebaño. Tal vez la multitud nunca te lo perdone. Pero es tan bueno arriesgarse, caminar por el filo de la navaja, donde cada paso que das es peligroso. Cuanto más peligrosamente vives, más vives. Y es posible vivir en un instante toda la eternidad, si estás preparado para vivir con totalidad, arriesgando absolutamente todo. Cuando un hombre se enamora de la rebelión va por buen camino.
La desobediencia es la base del verdadero hombre religioso. Solo entonces podrás deshacerte de los condicionamientos. Y cuando ya no estés condicionado, no te preguntarás cual es el objetivo de la vida. Tu pregunta dará un giro: ¿Cómo puedo vivir con más totalidad? ¿Cómo puedo sumergirme totalmente en la vida?

El hombre es una máquina. El hombre, tal como es, es totalmente inconsciente. No es más que sus hábitos, la suma total de sus hábitos. El hombre todavía no es un hombre. A menos que la conciencia penetre en tu ser, seguirás siendo una máquina. Actúa de modo completamente distinto, incluso en las cosas pequeñas. Empieza a abandonar todos tus patrones de reacción. Intenta responder a la realidad en cada momento, no según la idea preconcebida, sino de acuerdo a la realidad que hay en el exterior. ¡Responde a la realidad! Responde con toda tu consciencia, pero no con tu mente. Entonces, cuando respondas con espontaneidad y no reacciones, nacerá la acción. La acción es bella, la reacción es horrible. Solamente el hombre consciente actúa, el hombre inconsciente reacciona. La acción libera. La reacción continúa creando cadenas y las va haciendo cada vez más gruesas, fuertes y resistentes. Vive una vida de respuesta y no de reacción.

Sé un ser independiente. Escucha tu voz interna. En el momento en que empieces a acallar tu mente podrás escucharla, no es difícil. Todos los seres humanos tienen en potencia la capacidad de conocerse a sí mismos. Y cuando te conoces a ti mismo nadie te puede quitar tu individualidad. Tu reino está en tu interior. Solo tienes que aprender a cerrar los ojos y mirar hacia dentro. Un poco de disciplina, un poco de aprendizaje para no estar siempre enfocado hacia fuera, sino para poder volverte hacia dentro, una o dos veces al día. Poco a poco empezarás a ser consciente de tu ser eterno. Un día ya no necesitarás que te presten atención, empiezas a sentir que eres especial, único… aunque no puedan señalar en qué consiste la singularidad. Las personas que se han descubierto a sí mismas se encuentran con el hecho de que atraen a miles de personas, aunque no lo estaban buscando.




Cuando te conoces a ti mismo ya no te importan los demás. Si el resto del mundo te olvidara, no tendría la menor importancia. Sabes que el ego es falso, y depender de lo falso es hacer castillos de arena. Vuestras personalidades son como firmas en el agua. No has terminado de firmar y ya han desaparecido.

Un hombre que está parcialmente implicado solo está parcialmente vivo. Cuanto más profunda es la implicación, más profunda es tu vida. Cuando estás totalmente implicado en la vida, en la muerte, en el amor, en la meditación, en cualquier tipo de cosa que quieras hacer, si has vivido con totalidad, la muerte no es el final. La muerte solo es un episodio, en pequeño episodio en una vida eterna.

Vive momento a momento. Con una gran aceptación, sin crear divisiones, y estarás en el camino de autoconocimiento. Renuncia a la división, a esos ideales que te producen ese antagonismo. Eres como eres, acéptalo con alegría, con gratitud. Y de repente sentirás armonía, una gran música. La música del autoconocimiento. Entonces tienes una llave mágica que abre todas las puertas. Hazle caso a tus instintos, hazle caso a tu cuerpo, a tu corazón, a tu inteligencia. Confía en ti mismo, ve adonde quiera llevarte tu espontaneidad, y no habrá pérdida. Y fluyendo espontáneamente con tu vida natural, un día te encontrarás en la puerta de lo divino.




Ama la vida en toda en toda su multidimensionalidad. ¡Dad! Porque es el único modo de acercarse cada vez más a la verdad absoluta. La verdad absoluta no está lejos, está escondida en lo inmediato. Dios no está allí, sino aquí.

Las personas creativas no se sienten deprimidas o culpables. Su participación en el universo, a través de sus acciones creativas, les da una tremenda satisfacción y dignidad. Ése es el derecho de nacimiento de todo hombre. Es muy fácil usar la energía en campos creativos, aprende cualquier cosa que transforme tu energía destructiva en energía creativa. Entonces, no estarás enfadado con la existencia, estarás agradecido. No estarás en contra de la vida. ¿Cómo puede una persona creativa estar en contra de la vida, en contra del amor? Solo la gente poco creativa está en contra de todo.


Aprende a ser silencioso, pacífico, aquietado. Aprende a ser uno, no mente, todo se vuelve más fácil. El día en el que ese momento llegue a tu vida podrás compartir tu dicha. Ahora serás capaz de dar amor. Antes de eso solo había sufrimiento, esperanzas y frustraciones, deseos y fracasos, sueños…



Sé consciente, no malgastes el tiempo. Cuanto antes empieces a vibrar en la no mente, mejor. Entonces, pueden florecer en ti muchas cosas, el amor, la creatividad, la espontaneidad, la alegría, la oración, la gratitud. Dios.


Osho – El Libro del Hombre

lunes, 8 de octubre de 2012

Vive en la alegría, ahí brota la felicidad (Osho)

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La constitución estadounidense es una verdadera locura, contiene una idea absurda. Dice que la búsqueda de la felicidad es un derecho inalienable del hombre. ¿”Búsqueda de la felicidad”? Nadie lo ha logrado jamás, y los que lo han intentado han llevado una vida desdichada e infeliz.

Si vas en busca de la felicidad, hay algo seguro: que no vas a lograrla. Surge cuando ni siquiera estás pensando en ella, sin buscarla. Deja de buscar, y la habrás encontrado, porque buscar supone un esfuerzo de la mente, y no buscar significa un estado de relajación. Y la felicidad solo es posible cuando estás relajado.

La felicidad es siempre un derivado, no la consecuencia directa de una búsqueda. La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición, con el dinero, con el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. La felicidad ocurre sin más. No es algo que se pueda controlar, ni fabricar, ni disponer. Es simplemente el estado de despreocupación, de relajación de tu ser con la existencia. Y está ahí; no va y viene. Está siempre ahí, como tu respiración, como el latido de tu corazón; pero si la buscas encontrarás la infelicidad.

Hay que comprender algo fundamental. El ser humano desea la felicidad; por eso es desdichado. Cuanto más desees ser feliz más desdichado serás. El deseo mismo de felicidad puede ser la causa del sufrimiento. En el mismo momento en que empiezas a desear la felicidad te alejas del presente. Te alejas de lo existencial, te trasladas al futuro, te metes en un sueño. Nadie puede llegar a lo real por mediación de lo irreal. Te has equivocado de tren.

El deseo de felicidad simplemente demuestra que eres una persona infeliz, y ésta proyecta en el futuro que algún día será feliz. Pero ese mañana es una proyección tuya, de lo que eres hoy, surgirá de esa infelicidad y serás aún más infeliz.

Lo primero es estar aquí y ahora. Sea lo que fuere, tienes que estar aquí y ahora, y entonces se producirá una revelación formidable. Esa revelación consiste en que nadie puede ser infeliz en el aquí y el ahora. La felicidad está donde tú estés. Está a tu alrededor, es un fenómeno natural. Es como el aire, como el cielo. La felicidad no es algo que hay que buscar, es la materia misma del universo… (así que…) mata el pasado, no pienses en el futuro e intenta ser desgraciado: no lo conseguirás. No lo conseguirás por muy diestro que seas en el sufrimiento.



La alegría significa entrar en tu ser. Al principio resulta difícil, arduo. Al principio tendrás que enfrentarte con el sufrimiento; el camino es muy duro. Pero cuanto más te internes en él, mayor será la recompensa. Una vez que hayas aprendido a enfrentarte a la desdicha, empezarás a sentirte alegre. Un día tienes ante ti la desdicha y te enfrentas a ella, y de repente, se produce el cambio: ves la desdicha como algo distinto de ti, como algo ajeno a ti; era una simple ilusión, una identificación en la que te habías metido. Ahora sabes que no eres eso, y se produce un estallido de alegría, una explosión de alegría.

Nadar puede ser meditación, como correr… cualquier cosa puede ser meditación si tú no eres. El éxtasis es algo del corazón, de la totalidad. Y baila hoy, no mañana. Que la danza sea aquí y ahora, y que venga de tu totalidad. Abandónate; emborráchate. Sí, la alegría es una locura, y solo los locos pueden permitírsela. La persona cuerda, normal y corriente, es tan lista, tan astuta y calculadora que no puede permitirse la alegría, porque no la puede controlar. Si quieres seguir manteniendo el control, nunca serás alegre, solo desdichado. Solo la desdicha puede ser controlada, por la sociedad o por ti.

Cuando eres realmente feliz, tu ego desaparece, sientes de repente una profunda unidad con el todo. Cuando eres desdichado quieres estar solo; cuando eres feliz quieres compartir.

El éxtasis de la felicidad es salvaje; no puedes controlarlo, no es un asunto de la cabeza, sino del corazón, es cuestión de sentimientos. Tienes que perder todo el control. Tienes que lanzarte al abismo, y es un abismo insondable. Caes y caes y nunca llegas al fondo porque la alegría no tiene fin. Es un proceso interminable, eterno. Y tan enorme que, ¿cómo vas a controlarlo?


Vive en la alegría, en el amor, aun entre quienes odian.
Vive en la alegría, en la salud, aun entre los afligidos.
Vive en la alegría, en la paz, incluso entre los atribulados.
Vive en la alegría, sin posesiones, como los luminosos.
El vencedor siembra odio porque el perdedor sufre.
Abandona la victoria y la derrota y encuentra la alegría.


Vive en el mundo sin pensar lo que va a ocurrir. Da igual que vayas a ganar o perder. La muerte se lo lleva todo. Que ganes o que pierdas carece de importancia. Lo único que importa es cómo has jugado el juego. ¿Lo disfrutaste, el juego en sí mismo? Entonces todo momento es un momento de alegría.


Osho: Alegría

martes, 8 de mayo de 2012

¿Una actitud ante la vida? (Osho)



¿Es importante tener algún tipo de actitud ante la vida?



La mejor forma de perder la vida es tener una cierta actitud ante ella. Las actitudes tienen su origen en la mente, y la vida supera la mente. Las actitudes son nuestras creaciones, son nuestros prejuicios, nuestras invenciones. La vida no es creada por nosotros; al contrario, nosotros somos sólo ondas en el lago de la vida. ¿Qué clase de actitud puede tener una ola con respecto al océano? ¿Qué clase de actitud puede tener una hoja de hierba respecto a la Tierra, a la Luna, al Sol o a las estrellas? Todas las actitudes son egoístas, todas las actitudes son estúpidas.

La vida no es una filosofía, no es un problema; es un misterio. Tienes que vivirla, no de acuerdo a cierto patrón de conducta, no de acuerdo a un condicionamiento, sino de acuerdo con lo que te han contado sobre ella. Tienes que empezar de nuevo, desde cero. Cada individuo debe pensar como si él fuese el primero en la tierra; es Adán o Eva. Entonces es posible abrirse; puedes abrirte a infinitas posibilidades.
Entonces serás vulnerable, accesible, y cuanto más vulnerable seas, más accesible, tendrás mayores posibilidades de vida.

Tus actitudes funcionan como barreras; entonces la vida nunca llega a ti como es, tiene que encajar en tu filosofía, en tu religión, en tu ideología y en esa misma adaptación, algo muere. Lo que sacas de ella es un cadáver. Puede parecer vida, pero no lo es. Eso es lo que la gente ha estado haciendo a través de los siglos. Los hindúes viven de acuerdo con la actitud hindú, los musulmanes viven de acuerdo con la actitud musulmana y los comunistas viven de acuerdo con la actitud comunista. Pero recuerda una verdad básica y fundamental: la actitud no te permite entrar en contacto con la vida tal como es. Distorsiona, interpreta.

Hay una antigua historia griega:
Un fanático rey tenía una preciosa cama de oro, muy valiosa, adornada con miles de diamantes y siempre que había invitados en palacio él les ofrecía la cama. Pero existía una condición: el invitado tenía que encajar en la cama. Si el invitado era un poco más largo, el rey lo hacía cortar al tamaño adecuado. Por supuesto que como la cama era tan valiosa no podía ser modificada, pero el invitado podía ser cortado de acuerdo al tamaño de la cama, ¡cómo si la cama no existiera para el invitado, sino el invitado para la cama! Y es muy raro, casi imposible, encontrar a un hombre que encaje perfectamente en una cama ya hecha. El hombre medio no existe, recuérdalo; el hombre medio es una ficción y la cama estaba hecha para un hombre medio. El rey era un matemático, había hecho un gran cálculo. Había medido la altura de todos los ciudadanos de su capital y luego había dividido esta cifra entre el número de ciudadanos; así obtuvo un promedio fijo. Ahora bien, en la capital había niños pequeños, gente joven, gente vieja, pigmeos y gigantes, pero el "hombre promedio" era un fenómeno totalmente diferente. No había ni una sola persona en toda su capital que fuese realmente promedio. Yo nunca me encontré con una persona promedio, la persona promedio es una ficción.
Así, quienquiera que fuese el invitado, tenía un problema. Si era más corto que la cama, el rey tenía profesionales que le estiraban hasta dar la talla...  Por supuesto que el invitado moría, pero el rey no tenía la culpa, él lo hacía todo con la mejor intención del mundo.

Cuando tienes una cierta actitud hacia la vida, pierdes la vida misma. La vida es vasta, ninguna actitud puede contenerla; es imposible encasillarla en una cierta definición. Sí, tu actitud puede cubrir un cierto aspecto, pero sólo será un aspecto. Y la tendencia de la mente es a proclamar su aspecto como si fuera el todo y en el momento en que se pretende que el aspecto sea el todo, has perdido la conexión misma con la vida. Entonces vives rodeado de tu actitud en una especie de capullo, encapsulado y eres infeliz. Entonces tus mal llamadas religiones estarán muy contentas porque eso es lo que te han estado diciendo: que la vida es un valle de lágrimas. Buda dice que el nacimiento es sufrimiento, que la juventud es sufrimiento, que la vejez es sufrimiento y que la muerte es sufrimiento; toda la vida no es más que una larga, larguísima tragedia. Si empiezas con condiciones descubrirás que Buda estaba en lo cierto; tú serás la prueba. Pero yo quiero decirte que la vida no es infelicidad y no estoy en absoluto de acuerdo con Buda. La vida se convierte en miseria, pero eso se debe a ti; de otra manera la vida es eterno gozo. Pero para conocer ese gozo eterno tendrás que venir con tu corazón abierto, con tus manos abiertas.

No te acerques a la vida con los puños cerrados, apretados. Abre tus manos. Entra en la vida con inmensa inocencia. Las actitudes son astutas; has decidido de antemano sin haber saboreado, sin haber experimentado, sin haber vivido. Has llegado a ciertas conclusiones, y obviamente, si estas conclusiones ya están en ti, a priori, la vida te las irá confirmando. No es que la vida las confirme, sino que toda tu mente tratará de encontrar los medios y las formas, los argumentos y los datos que las apoyen.
Te enseño una vida sin actitud alguna. Este es uno de los fundamentos de mi experiencia. Si realmente quieres conocer lo que es, deja de lado toda filosofía, todos los "ismos". Camina entonces con las manos abiertas y totalmente desnudo al sol, para ver lo que es.

Se pensaba en el pasado que nuestros sentidos eran puertas por las que la realidad entraba en lo más profundo de nuestro ser. Ahora, las últimas investigaciones demuestran otra cosa: nuestros sentidos no sólo son puertas, también son guardianes. Sólo permiten pasar el dos por ciento de la información, el noventa y ocho por ciento queda excluida. Cualquier cosa que vaya en contra de tu idea de la vida es excluida y sólo el dos por ciento logra filtrarse y entrar. Ahora bien, vivir una vida de sólo un dos por ciento, no es en absoluto vivir. Cuando uno puede vivir al ciento por ciento, ¿por qué decidir vivir sólo al dos por cien?

Me preguntas: ¿Es importante tener algún tipo de actitud ante la vida?
No sólo no es importante, sino que es peligroso tener cualquier actitud respecto a la vida. ¿Por qué no permitir que la vida baile su danza, cante su canción, sin ninguna expectativa? ¿Por qué no podemos vivir sin expectativas? ¿Por qué no podemos ver la vida tal como es en su pureza? ¿Por qué tenemos que imponernos a ella? Y nadie saldrá perdiendo. Si tratas de imponerte a la vida, sólo tú serás el perdedor.
Es mejor no ponerle etiquetas a la vida, es mejor no darle una estructura, es mejor dejarla abierta sin final, es mejor no clasificarla, no etiquetarla. Tendrás una experiencia mucho más bella de las cosas, tendrás una experiencia más cósmica de las cosas, porque las cosas no están realmente divididas. La Existencia es un todo orgásmico, es una unidad orgánica. La hoja más pequeña de hierba, la más pequeña de las hojas de un pobre árbol, es tan importante como la más grande de las estrellas.
Lo más pequeño es también lo más grande, porque todo es una unidad, es un continuo. En el momento en que empiezas a dividir, estás creando líneas arbitrarias, definiciones y es así como uno va perdiéndose la vida y su misterio.

Todos tenemos actitudes; ésa es nuestra angustia. Todos encaramos la vida desde un cierto punto de vista, de ahí que nuestra vida se vuelva pobre; porque cada aspecto puede ser como mucho, una sola dimensión, y la vida es multidimensional. Tienes que ser más líquido, más capaz de disolverte y fundirte; no tienes que ser un espectador. No hay nada que resolver. No tomes la vida como un problema, es un misterio tremendamente hermoso. ¡Bébela, es puro vino! ¡ Embriágate con ella!

Osho