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martes, 2 de octubre de 2012

Divagaciones Divinas (Joaquín Cózar)

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Me gustaría comentar brevemente algunas ideas expuestas por Joaquín Cózar Infante en su interesante libro “La Razón sobre la Fe”, cuya lectura aconsejo tanto para creyentes como no-creyentes. Es un libro muy meditado y, en cierto modo, original; tiene el enorme valor de que incita a contrastar ideas y a posicionarse sobre un tema tan resbaladizo como trascendental. Aunque en el fondo hay muchos puntos de acuerdo, otros, sin embargo, están sujetos a matizaciones importantes (en cursiva citas textuales). En ciertos pasajes observo una cierta presunción de tener la Verdad, zanjándose así de un plumazo cuestiones muy discutibles.



La presunción de tener la VERDAD absoluta es el mayor signo de irrespetuosa soberbia.

El verdadero DIOS es el creador del Universo, el de la creación, el de la naturaleza, el que nunca se ha manifestado al hombre.

Aunque pensemos y queramos creer que es así, la VERDAD absoluta no la podemos tener, está en lo inexplicable. Al ser inexplicable nunca lo podremos comprobar, y por ahí se nos queda siempre el resquicio de que puede que no haya ningún DIOS.


DIOS ha creado al hombre...

El DIOS de la Creación , del Universo que podemos llegar a conocer, el de hace unos 14.000 millones de años… ¿cuándo nos creó? En ese momento parece que no, luego para crearnos, ha tenido que hacerlo mucho después ¿por qué procedimiento? Pero si el hombre o la raza humana ya ha sido pensada antes de la Creación y existía en el mismo momento de dicha Creación no podremos negar que es posible que alberguemos una parte de ese DIOS, con sus mismas características, lo que se ha denominado alma o espíritu inmortal.


Ese DIOS inexplicable e inalcanzable, que dirige el Universo, que no interviene en la Evolución del hombre, se desliga totalmente de él en el mismo momento en que empezó la creación, dejándolo libre… Mezclar a DIOS en toda una enorme evolución del hombre creo que es un error y es desfigurar la clara trayectoria del hombre como humano desde el principio del mundo hasta su final… El hombre siempre ha evolucionado solo… y nunca ha creído en ese DIOS creador (sino que) ha vivido y continúa envuelto en una idea falsa de otros “dios” desde toda su evolución. La Evolución del hombre se desarrolla en el término de lo explicable, porque en ella todo puede ser conocido por la razón. DIOS pertenece a otra dimensión, que llamamos inexplicable.

Pero si el hombre no ha sido creado en el justo momento de la Creación…“desde el principio del mundo”, es probable que su aparición haya sido forzada por otros seres anteriores a nosotros, en respuesta a un plan universal de propagación de las especies. No hay ningún problema entonces en admitir como posible que no hemos surgido ni evolucionado “solos”, ni que el DIOS Creador haya intervenido para nada, ni también que otros seres a los que hemos llamado “Dios” ó “dioses” en la gran parte de las tradiciones ancestrales hayan cumplido su parte de un programa cósmico de creación, o recreación, de vida inteligente. Está por ver que este aspecto pueda ser conocido por la razón y, algún día, sea explicable.


En cuanto lo explicable se mezcla con lo inexplicable se plantea como medio de explotación del hombre hacia el mismo hombre. La confusión está impuesta por el hombre dominante hacia el hombre ignorante. Solo el hombre que descubre la confusión es libre, pero es aniquilado por el sistema. El desajuste humano en lo social y en lo económico es consecuencia de la confusión. El pueblo de hombres ignorante adquiere a “dios” como su redentor, su guía y hasta el motivo de su existencia. Es lógico que el concepto “dios” como ser superior que no es el que está en lo inexplicable sea utilizado por el hombre ignorante como sostén de solución a sus ansias de libertad y de justicia.

En principio, la división generalizada entre hombre dominante y hombre ignorante no define por sí misma la historia de la humanidad. Me parece una opción muy simple y fácil para solucionar el problema, dando un carpetazo a toda la tradición esotérica ancestral y a las múltiples pruebas de que hemos sido visitados por seres no terrestres desde tiempo muy remotos, a los que no dudamos en considerar como dioses dado su potencial tecnológico. Estoy más de acuerdo si nos ceñimos a los últimos dos mil años de cultura occidental, donde el monoteísmo, quizá estructurado alrededor de un “Dios” inventado e intrasigente ha postergado toda evolución y se ha autoadjudicado como depositario de la VERDAD Absoluta.


¿Cúal será la idea de ese DIOS que está en lo inexplicable? Lo que sí sabemos de Él es que es de una sabiduría infinita, es un exacto y meticuloso creador del orden y un Dios que es lógico deducir que es inmensamente justo. Dios no infunde en el hombre el don del intelecto, el cuerpo humano transporta a lo largo de su vida ese don que lo hace diferente a todo ser creado. La configuración humana está dotada de unas esencias especiales y diferenciadas del resto de lo creado.

Lo único del párrafo anterior que comparto es que, sea lo que sea este DIOS Creador, “es un exacto y meticuloso creador del orden”, pero, dentro de lo inexplicable, no podemos introducir nuestros conceptos de sabiduría y justicia.  Ese DIOS no infunde en el hombre el don del intelecto, sino acaso un átomo de sí mismo que pasa de unos a otros tras la muerte física, que anhela retornar a su origen. El intelecto o mayor capacidad de raciocinio para entender y cambiar lo que nos rodea, así como el sentimiento y otras facultades extrasensoriales, nos pueden haber sido inducidos por un pequeño cambio en nuestro ADN original.


El concepto de “alma” inventado por la Iglesia y de la que se afirma que se separará del cuerpo en la hora de la muerte es un planteamiento de confusión y falsa esperanza para el hombre. Creerse que después de la muerte puede haber algún contacto con ese DIOS inexplicable es una ilusión a todas luces decabellada.

Cuando se haba de cuerpo y alma se identifican dos conceptos muy claves: uno, el del cuerpo del hombre físico, tangible, explicable  y caduco, y el otro espiritual, el invisible, el inexplicable, el pensar, el intelecto, la reflexión, la voluntad… ¿este segundo concepto es caduco como el cuerpo? Por supuesto que sí, ya que fue adquirido en la evolución por el mismo hombre.

Al mencionar el concepto de “alma” creo que no se refiere al de “espíritu” o chispa divina latente en los seres vivos, y es preciso diferenciar los términos para que no se cree confusión. Este concepto viene de muy antiguo, ni mucho menos la Iglesia actual lo ha inventado. Muchas culturas ancestrales identifican al menos tres entidades distintas en la composición humana: cuerpo físico, alma (tal como se ha expuesto: el pensar, el intelecto, la reflexión, la voluntad…) y espíritu, que trasciende a ambos. Ese alma o compuesto energético elaborado en el transcurso de nuestra vida comparto en que es también caduco, y una vez que desaparece el cuerpo físico se va diluyendo.
No es que el Espíritu vaya a tener un contacto con DIOS, sino que puede ser igualmente inmortal, como un electrón, y utilizar el cuerpo para conseguir depurar las impurezas de la materia.



La perfección del hombre se consigue con el cumplimiento de la verdadera doctrina de Jesús… Si pretendemos hacer de Jesús un hombre con todos los poderes de ese Dios, ¿qué merito tiene? ¿No es acaso más admirable que Jesús se ponga a nuestra altura limitada de hombres y que su sabiduría nos haga reconocerlo como un fuera de serie, un superdotado, un hombre sabio, un luchador por la defensa de la justicia y la verdad, un héroe y un ejemplo a a seguir?... No hay más verdad, ni más realidad, ni nada que pueda convencer tanto como la existencia y la obra de ese Jesús hombre, que debe ser ejemplo para todos… Jesús permanece siempre.

Dudo que el hombre pueda conseguir nunca la perfección, aunque un cumplimiento de la “verdadera doctrina de Jesús”, si es que alguna vez sabemos cuál es exactamente, nos haría más humanos y mejores. Admito la “humanidad de Jesús”, pero no podemos asegurar casi nada de cuáles fueron verdaderamente sus enseñanzas o si la mayoría son préstamos tomados de otros personajes. Es muy probable que existiera un tal Jesús, pero seguramente no fue el que nos han transmitido los textos.


¿Cómo puede el hombre cometer “pecado” con intención voluntaria de ofender a DIOS? Él está por encima del hombre, y sería absurdo creer que el hombre hace algo contra un Dios que no conoce y que no le ha perjudicado en nada. Yo definiría la oración como una cobardía, impotencia y no darse cuenta de que se debe luchar. La oración no es el medio para comunicar con el Creador, con DIOS. No hace falta reflexionar mucho para que nos demos cuenta de que es imposible contactar con Él.

Muy de acuerdo con este pensamiento, excepto en la cuestión de que sea imposible contactar con Él., aunque esté en lo inexplicable. Todo el universo está interactuando e influyéndose recíprocamente, y no podemos negar completamente que puedan existir estados en los que se identifique esa atracción y se haga uso de ella para una elevación espiritual (ver NeuroTeología, Zohar, etc.)

jueves, 27 de septiembre de 2012

Violencia en las multitudes


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La violencia es el miedo a los ideales de los demás. (Gandhi)
La violencia es el último recurso del incompetente.(I. Asimov)
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.(Juan Pablo II)
La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve. (Martin L. King)



Últimamente estamos viendo ciertos brotes de violencia que surgen de pronto de entre una multitud que pacíficamente hasta ese momento, en su gran mayoría, manifestaba su malestar contra la clase política y la actual estructura social y económica; eso sí, como ha sido el 25-S, obedeciendo una llamada a ejecutar una acción totalmente ilícita como es “rodear el Congreso”. Aún en completa paz y armonía supone por sí mismo un reto al Estado, y a éste no le queda más remedio que defender el esquema actual democráticamente establecido. 

Era de esperar, por tanto, que esos grupúsculos de encapuchados de no se sabe qué ideología de la violencia ni a quién obedecen, incitaran descaradamente a las fuerzas del orden a reaccionar con sus medios para repelerlos, a veces con desproporción. Es evidente que la finalidad de estos mercenarios es provocar y sembrar violencia tanto en unos como en otros, de forma que, mientras para los pacíficos ciudadanos queda manchada la justificación de este toque de atención, los estamentos políticos ven languidecer y peligrar las estructuras básicas de la Constitución. Ello traería como consecuencia un endurecimiento en la represión a las protestas, en un momento de profundo descontento general por el negro panorama y el incierto futuro, facilitando a su vez la guerra de guerrillas urbanas bajo cualquier excusa o iniciativa lícita de otros.




Aunque ahora otros factores añadan más complejidad al problema , ya en 1895 Gustave Le-Bon, en “Psicología de las Masas” entendió las claves por las que se movilizaban las multitudes y la generación de violencia. En una obra de igual título trata Freud tanto de asumir por ciertos como de rebatir y rehacer algunos de sus postulados, dando cabida a su teoría de la libido en la génesis de la sociedad y las consecuencias que acarrea. Nos dice que: “La Iglesia y el Ejército son masas artificiales, esto es, masas sobre las que actúa una coerción exterior encaminada a preservarlas de la disolución y a evitar modificaciones de su estructura. En general, no depende de la voluntad del individuo entrar o no a formar parte de ellas, y una vez dentro la separación se halla sujeta a determinadas condiciones, cuyo incumplimiento es rigurosamente castigado. En la Iglesia y en el Ejército reina, cualesquiera que sean sus diferencias en otros aspectos, una misma ilusión: la ilusión de la presencia visible o invisible de un jefe. De esta ilusión depende todo, y su desvanecimiento traería consigo la disgregación de ambas.”  Vale también como vemos hoy día para el Estado, “sobre el que actúa una coerción exterior encaminada a preservarlo de la disolución…”. Cambian los tiempos, pero ni Marx hubiera soñado hace casi doscientos años una puerta hacia el fin de la sociedad burguesa y capitalista inmisericorde con sus súbditos, culpable para cualquiera de la situación mundial, y cuyo desenfreno ha tocado fondo.


Otro punto de vista muy interesante tiene sobre el problema William McDougall en esta disertación de 1920: “La masa da al individuo la impresión de un poder ilimitado y de un peligro invencible. Sustituye, por el momento, a la entera sociedad humana, encarnación de la autoridad, cuyos castigos se han temido y por las que nos imponemos tantas restricciones. Es evidentemente peligroso situarse enfrente de ella, y para garantizar la propia seguridad deberá cada uno seguir el ejemplo que observa en derredor suyo. Obedientes a la nueva autoridad, habremos de hacer callar a nuestra conciencia anterior y ceder así a la atracción del placer que seguramente alcanzaremos por la cesación de nuestras inhibiciones. No habrá, pues, de asombrarnos que el individuo integrado en una masa realice o apruebe cosas de las que se hubiera alejado en las condiciones ordinarias de su vida”. Aún los no violentos, pero que viven sumidos por la desesperación de la carestía vital, amparados por el anonimato y la energía circundante les es fácil integrarse en esa escalada de violencia.




Detengámonos entonces en Le Bon: “La aparición de los caracteres peculiares a las multitudes se nos muestra determinada por diversas causas. La primera de ellas es que el individuo integrado en una multitud adquiere, por el solo hecho del número, un sentimiento de potencia invencible, merced al cual puede permitirse ceder a instintos que antes, como individuo aislado, hubiera refrenado forzosamente. Y se abandonará tanto más gustoso a tales instintos cuanto que, por ser la multitud anónima y, en consecuencia, irresponsable, desaparecerá para él el sentimiento de la responsabilidad, poderoso y constante freno de los impulsos individuales. Una segunda causa, el contagio mental, que es un fenómeno fascinante comprobable, pero inexplicable aún y que ha de ser enlazado en los fenómenos de carácter hipnótico. Dentro de una multitud, todo sentimiento y todo acto son contagiosos, hasta el punto de que el individuo sacrifica muy fácilmente su interés personal al interés colectivo, aptitud contraria a su naturaleza.

El individuo, sumido algún tiempo en el seno de una multitud activa cae pronto, a consecuencia de los efluvios que de la misma emanan o por cualquier otra causa un estado particular, muy semejante al estado de fascinación entre las manos de un hipnotizador. Por el solo hecho de formar parte de una multitud desciende, pues, el hombre varios escalones en la escala de la civilización. Aislado, era quizá un individuo culto, en multitud, un bárbaro. Tiene la espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también los entusiasmos y los heroísmos de los seres primitivos.


Así pues, la desaparición de la personalidad consciente, el predominio de la personalidad inconsciente, la orientación de los sentimientos y de las ideas en igual sentido, por sugestión y contagio, y la tendencia a transformar inmediatamente en actos las ideas sugeridas, son los principales caracteres del individuo integrado en una multitud. Perdidos todos sus rasgos personales, pasa a convertirse en un autómata sin voluntad.


La multitud es extraordinariamente influenciable y crédula. Carece de sentido crítico y lo inverosímil no existe para ella. Piensa en imágenes que se enlazan unas a otras asociativamente, como en aquellos estados en los que el individuo da libre curso a su imaginación sin que ninguna instancia racional intervenga para juzgar hasta qué punto se adaptarán a la realidad sus fantasías. Los sentimientos de la multitud son siempre similares y exaltados. De este modo, no conoce dudas ni incertidumbres.

No abrigando la menor duda sobre lo que cree la verdad o el error y poseyendo, además, clara conciencia de su poderío, la multitud es tan autoritaria como intolerable. Respeta la fuerza y no ve en la bondad sino una especie de debilidad, que le impresiona muy poco. Lo que la multitud exige de sus héroes es la fuerza e incluso la violencia. Quieren ser dominados, subyugados y temer a su amo. Las multitudes abrigan, en el fondo, irreductibles instintos conservadores y, como todos los primitivos, un respeto fetichista a las tradiciones y un horror inconsciente a las novedades susceptibles de modificar sus condiciones de existencia”.




Y es que las condiciones de existencia están siendo seriamente perjudicadas por los mandatos de la economía global, en un camino que parece de “no retorno” y que no pueden sino empeorar. El desvanecimiento completo de esperanzas en un futuro de igualdad y justicia por este camino produce, como única salida, la creencia en la utopía de un cambio profundo en el sistema, una vez que cada vez queda menos que perder. Ahora bien, esa lucha debe hacerse en el marco de la no-violencia. Para ello es de vital importancia, tanto para el ciudadano como para el Estado, colaborar en denunciar y desmantelar estas aisladas pero peligrosas facciones, que ponen en peligro tanto a los que defienden sinceramente el modelo democrático actual como a los que tienen aspiraciones de crear un nuevo y diferente reparto de la riqueza.

lunes, 23 de enero de 2012

Hermanos son los habitantes del planeta (Frederic Solergibert)




Llena tanto la presencia del amor que cualquier detalle es motivo de celebración. Para quien ama cuenta más el amor y la intensidad de lo vivido que el dolor de un instante. Porque el amor siempre es posible cuando perdemos de vista la ilusión de creernos diferentes, superiores o inferiores a los demás. El amor perdurará eternamente mientras el pequeño permanezca en su inocencia y el mayor no de importancia a su grandeza. Para el inefable gozo el amor no existen tales diferencias, porque el amor diluye, hace que las diferencias desaparezcan, ¡qué hermosa se vuelve la vida cuando el amor es recíproco! 

Ocurre que algunas personas ya no encuentran tiempo para el amor… hay demasiadas cosas de que ocuparse, muchas responsabilidades nuevas, tantas que suelen olvidar lo que es esencial. 

Es solidario quien ama, siempre encuentra el modo de caminar a nuestro lado; pero a quien es egoísta todo le resulta indiferente, está tan ocupado en sí mismo que no le queda tiempo para pensar, para conversar o para estar con los demás. Es cierto que el amor llega a comprenderlo todo, que puede perdonarlo todo, también lo es que el egoísmo nunca perdona, que surge de la ambición y se alimenta de la rabia, que crece con la envidia y engorda con el resentimiento. Porque el amor habla pemanentemente a nuestro corazón, aunque el ser humano no pueda oírlo. 
 
Amar no consiste en tenerlo todo, sino en ofrecer lo adecuado y estar, al mismo tiempo, dispuesto a recibir. Aquel amor que una vez se experimentó era en realidad simple pasión, un intenso deseo de cambiar al otro que lo encadenaba y lo destruía. Considerar aquella experiencia valiosa, pues había sido necesario probar el dolor para gozar de forma más completa de la vivencia del amor.
 
La verdad y el amor aguardan en todas las cosas, pero es necesario dejar de correr, detenerse, para poder observarlo. Así ocurre en la vida, aquello que olvidamos acaba desapareciendo. No importa si se trata de amigos, de hijos o padres, lo que no alimentes con tu amor acabará por perderse.
 
La Energía Infinita nos ofrece sus dones y a nosotros nos corresponde el sagrado deber de hacerlos prosperar, sólo amas aquello que tienes tiempo de cuidar. Lo aprenderás todo a través de la vida, de la experiencia y de la eternidad del tiempo. Abre tus ojos y observa, adiestra tus oídos y escucha, usa tu mente y aprende. Obrando de este modo obtendrás todas las respuestas. La sabiduría es capaz de vaciar la mente, de restaurarla, de dejarla libre de impresiones pasadas, de limitaciones y prejuicios, y de devolvernos la libertad de actuar sin miedos ni acondicionamientos. En la sabiduría no hay adoctrinamiento, sino libertad de elección.
 


Deshazte de obstrucciones y acepta el reto de ser cada día mejor, entrégate eficazmente a tus responsabilidades, poco importa que el trabajo sea sencillo o que esté mal remunerado, entrégate a él, realízalo con dedicación. Céntrate en tu tarea con amor y gratitud. Observa la espontaneidad,  inocencia y  libertad con que se expresa la Naturaleza, esas mismas cualidades existen dentro de ti. Permíteles que afloren delicadamente y regresa al paraíso, al lugar dentro de ti donde la luz brilla y la calma resplandece. Aquel que se resiste a fluir con la vida acaba siendo empujado por ella, y así acabará también por transformarse.
 

La solución radica en dejar de luchar para comenzar a comprender. El que lucha contra sí mismo se abrasará tratando de reprimir sus pensamientos, sus deseos, la excitación, la desazón. Cuando luchas contra las emociones solo consigues que aumente su intensidad. Las emociones, como hojas movidas por los vientos, agitan y desgarran la vida humana, y serán tus eternas compañeras, a pesar del dolor que puedan infringirte. Así que convive en armonía con ellas, aprécialas, ámalas, respétalas, pues de este modo te corresponderán con amor y colaborarán contigo.
 
A la mente le resulta fácil abandonarse por los caminos que invitan a la evasión y a la autocomplacenecia. Busca lo esencial, aquello que únicamente puede ser visto con la transparente mirada de quien ha resuelto sus contradicciones, y  por ello sabe vivir en armonía con el mundo y con la Naturaleza. Todos los que habitamos este universo estamos inmersos en un proceso evolutivo en el que cada cual vive según su propia realidad. No impongas tus creencias, libérate de todo deseo de imponer tu razón, porque nada en la Tierra es ni nunca está seguro. Algunas personas aparentan vivir en este mundo, pero en el fondo están ausentes, no toman partido, y siempre se evaden con irrealidades, pero su misión es estar aquí, asumir responsabilidades, promover actividad. Tomar conciencia del poder que poseen los actos propios.



Basa tu vida en el sutil aprender y no en el pesado acumular. Vacía tu mente, no te aferres a los recuerdos, pues ellos son las invisibles cadenas que limitan tu mente. Vive realizando lo que hoy tengas que hacer, con espíritu abierto y lleno de inspiración. No vivas en la añoranza del éxito que ya se fue, ni retengas tampoco ningún dolor del pasado. Observa cómo se suceden las estaciones, las cosechas, los tiempos, las circunstancias, las personas… todo está cambiando permanentemente. El aprendizaje y la realización se fundan sobre el dinamismo de una mente expectante, abierta a lo desconocido. Escucha el rumor del bosque y compréndelo, sumerje tus manos en las aguas del lago y percíbelas, aspira la humedad de la tierra, permite que los espíritus se encuentren. Siéntate en el prado y fúndete con la vida que bulle en él. Procura fundirte con todo lo que te rodea, y percibe esa unión… esa es la forma más rápida de progresar. Únicamente así alcanzamos la verdad.


Los humanos, además del alimento para nuestro organismo, precisamos nutrir el espíritu con cariño, con afecto, con el amor de los demás. Así es como el amor de uno debe alimentar el espíritu de otro, fluyendo de corazón a corazón. El amor es el alimento del espíritu. Se tarda mucho tiempo en descubrir esta verdad, mucho más tiempo en comprenderla, y aún muchísimo más en actuar según ella.

Un cuerpo, un organismo es un pensamiento puro materializado. Poseer un cuerpo representa una gran oportunidad para evolucionar, desarrollarse y aprender. El espíritu avanzará rápidamente si tiene una forma, un medio para ser útil y aprender,  un soporte físico a través del cual siempre, tras intervalos más o menos cortos, invariablemente debemos volver.

Los espíritus de los árboles están vinculados al conocimiento, a la sabiduría, a la cognición de la realidad. Las plantas con sus flores son manifestaciones del amor. El espíritu de las piedras con su naturaleza eterna e inamovible, pertenece al linaje de lo divino, puede susurrarte el secreto de cómo llegar a ser inmortal. Pero disponer de un cuerpo humano es la más grande ocasión para el desarrollo. Los seres más evolucionados, aquellos que solo son luz y no pueden dejar de serlo, admiran la rapidez con que los humanos avanzan. Pero esa rapidez no está exenta del terrible riesgo que representa el olvido de que es el amor y no el dolor el propósito de nuestra corta vida.

El amor, para serlo, debe ser correspondido. Amor es ayudar y ser, al mismo tiempo, ayudado, es dar y al mismo tiempo recibir. Recuerda que el tiempo es sagrado, no lo malgastes en quien no te aprecie, porque quien no te ama es porque aún no te merece. Lo único reprochable, el único pecado consiste en no haber amado suficiente.



Saber que cuando yo desaparezca, los demás olvidarán lo que dije, olvidarán lo que hice, pero quizá nunca olviden cómo les hice sentir…

Hermanos son los habitantes del planeta. Compañeros de un viaje sin fin, de un eterno volver a comenzar, aunque diferente es el destino en la eternidad. 

La naturaleza posee y oculta poderes que los seres humanos apenas somos capaces de comprender.

 
Frederic Solergibert  “Bajo el árbol amigo”

martes, 17 de enero de 2012

Conciencia sucesiva de lo hermoso (J. Ramón Jiménez)


Juan Ramón Jiménez... "Me refiero a esa poesía comprometida con una búsqueda de naturaleza metafísica, que arranca del propio yo, como individuo histórico, para desembocar en el yo, como conciencia; una búsqueda que implica una doble reflexión sobre el mundo (objeto) y sobre el lenguaje (vehículo) y que persigue "un infinito para lo que finiquita". Se trata de una poesía cuya palabra se construye con la convicción de que, aunque no somos más que un débil saco / de sangre y huesos, / y un alfiler, verdad, puede matarnos, / la mariposa única; / el ser invulnerable, / inmaterial, tan largo como el mundo, / que colma, libre, lo infinito / y se sale de él a lo imposible. La entrevisión de lo infinito es sin duda una anticipación de fondo de lo que el hombre ha de ser algún día". (Prólogo, Javier Blasco: Antolojía).




Quiero… suplir con belleza las fealdades o darles melodía simplemente; hacerme, en suma, yo mismo, otra vez, desde lo primero, y a mi gusto. Porque esto es el arte, gusto, deleite, encanto; echarse a conciencia y heróicamente, a un tiempo, en la tabla del mundo y jirar con él, a su música infinita, por los eternos espacios.



Yo sólo Dios y padre y madre míos,
me estoy haciendo, día y noche, nuevo
y a  mi gusto.

    Seré más yo, porque me hago
conmigo mismo,
conmigo sólo,
hijo también y hermano, a un tiempo
que madre y padre y Dios.

                                Lo seré todo,
pues que mi alma es infinita;
y nunca moriré, pues que soy todo.

    ¡Qué gloria, qué deleite, qué alegría,
qué olvido de las cosas,
en esta nueva voluntad,
en este hacerme yo a mí mismo eterno!




    Yo no soy yo.
                     Soy éste
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.



¿Cómo, muerte, tenerte
miedo? ¿No estás aquí conmigo, trabajando?
¿No te toco en mis ojos; no me dices
que no sabes de nada, que eres hueca,
inconsciente y pacífica? ¿No gozas,
conmigo, todo: gloria, soledad,
amor, hasta tus tuétanos?
¿No me estás aguantando,
muerte, de pie, la vida?
¿No te traigo y te llevo, ciega,
como tu lazarillo? ¿No repites
con tu boca pasiva
lo que quieres que digas? ¿No soportas,
esclava, la bondad con que te obligo?
¿Qué verás, qué dirás, adónde irás
sin mí? ¿No seré yo,
muerte, tu muerte, a quien tú, muerte,
debes temer, mimar, amar?



EL PRESENTE

    ¡Cómo me siguen
 en fila interminable
todos los yos que he sido!

    ¡Cómo se abre él ante mí
en infinita fila
para todos los yos que voy a ser!

    ¡Y qué poco, qué nada soy yo,
este yo, de hoy,
que casi es de ayer,
que va a ser todo de mañana!



DISTINTO

    Lo querían matar
los iguales,
porque era distinto.

Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo…
si veis un hombre distinto,
matadlo.

¿Y el sol y la luna
dando en lo distinto?

Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir
distinto
de lo distinto;
lo que seas, que eres
distinto
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre);
si te descubren los iguales,
huye a mí,
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.




El mundo no necesita venir de un dios. Sea como sea, aquí está el mundo. Pero sí necesita ir a él. Que, ¿dónde está? Por eso existe el poeta.

Si el fin del hombre no es crear una conciencia única superior, el dios de cada hombre, un dios de cada hombre con el nombre supuesto de dios, yo no sé lo que es. Pero sí, yo sé lo que es. Que nuestro dios no es sino nuestra conciencia.




A ESTA MÚSICA CÁLIDA

Morir es no oír más esta música cálida que
está sonando ahora; no oírla de la mano
del amor. Es no oír más la mar esta que suena
con la música, el silencio que escucha, de la luna;
no oírlos de la mano del callar.

No oír más lo que clama el dolor con el
amor, lo que grita el amor con el dolor, a esta
música cálida que ahora está sonando sobre el
son de las olas de la mar, son de las olas de la
mar, las olas de la mar, de la mar.



A UN POETA (PARA UN LIBRO NO ESCRITO)

    Creemos los nombres.
Derivarán los hombres.
Luego derivarán las cosas.
Y sólo quedará el mundo de los nombres,
letra del amor de los hombres,
del olor de las rosas.
Del amor y las rosas,
no ha de quedar sino los nombres.
¡Creemos los nombres!



¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!

… Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!



Procurad que delante de vuestros anhelos y de vuestras esperanzas se dilate siempre el infinito. No queráis nunca llegar a los límites, porque desde los límites sólo se puede regresar.

No hemos venido al mundo para vivir, sino para descifrarlo mientras vivimos.




… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostáljico…

Y yo me iré; y estaré sólo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
 

lunes, 16 de enero de 2012

El Ángel de las Piedras (Josemaría Garzón)

"Sara es una niña que ha cometido una gamberrada en su pueblo, algo imperdonable a los ojos de los vecinos. La gente la amenazará a todas horas. Sin embargo, el suceso le permitirá descubrir qué ha estado comunicándose con ella desde hace tres años, se trata de una minúscula piedra que trae un secreto de inmenso poder para la humanidad".



En base a este argumento de "El Ángel de las Piedras" nos desarrolla Josemaría Garzón gran parte de sus inquietudes espirituales, de su noción del ser humano y su lugar en la Naturaleza, de sus anhelos y esfuerzos por acompañar a sus semejantes en desnudar su corazón de las lacras afectivas y emocionales, que les impiden profundizar en ellos mismos.

Por otra parte, sus profundas reflexiones pasan casi desapercibidas del lector, que fácilmente se deja envolver por una trama bien definida y a un ritmo trepidante, entrañables artificios para inundarnos inadvertidamente de su alto y trascendental mensaje.

Aquí, a modo de síntesis extraigo algunas de ellas:



El cuerpo humano son dos trocitos que se atraen: espíritu y alma. El primero es una chispa del mismo Creador que se instaló dentro de ellos. El segundo lo componen emociones y pensamientos del cuerpo físico junto a los cuerpos formados por energías sutiles, térmico, electromagnético y los campos aurales, cada uno con su conciencia propia buscando la felicidad.


Si eres positivo, amas; si amas, comprendes; y si comprendes te conectas contigo mismo para realizar el Plan. Los humanos están divididos, … se han inventado religiones, … siempre están pensando en tener o en hacer… Deberían pensar en ser.



"Los humanos desconocen la maravillosa fuerza de su pensamiento, y mucho menos la de sus emociones, … lanzando a la atmósfera reflexiones discordantes con las notas del planeta; esa masa de conceptos provoca desequilibrios en la Tierra, … le echan la culpa a un Dios que se han inventado. La Tierra es un ser vivo que nos mantiene a todos.


Cambiando y transmutando las emociones en una parte se cambia y transmuta el planeta y se permite el paso del espíritu, que posee una percepción del campo Unificado. Gran parte de esas emociones y de cuerpos sutiles tan parecidos a los cuerpos físicos han escapado para convertirse en un señor de la oscuridad… no quieren someterse al Plan de la Evolución. La mayoría de los hombres ignoran para qué han venido a este mundo… y todos los para qué del mundo apuntan a la misión del mundo.


¿Cambiar a los demás? … cambia tú y jamás necesitarás cambiar a nadie, porque comprenderás que los demás son una unidad de la que tú formas parte. Somos creadores y sin saberlo estamos creando este mundo… somos capaces de experimentar y crear lo mismo que el Creador.


Cualquier fuego que te atrape, en realidad te separa de una realidad más hermosa, la felicidad de sentirte unido a los ríos, montañas, a todos los de tu especie… la felicidad de hablar con el corazón, no con el miedo o con la culpa, o con la intención de olvidar aquellos problemas que, en el fondo, son oportunidades para crecer dentro de ti.


El espíritu alimenta de energía vital a cada órgano del cuerpo… comprenderás que la mente no existe, sólo es un enorme fantasma creado por los miedos, el atraso y el olvido de la humanidad. Mientras el cuerpo lucha aferrándose a lo único que conoce, la vida, el espíritu… quiere volar para ser libre.


Comenzará una nueva civilización basada en el Amor a uno mismo, como reconocimiento de que ese Amor está presente en toda la Tierra. El miedo, que tanto ha reinado, desaparecerá con el Amor a ti mismo, para recordar que viniste para transformar la Tierra. Ámate sabiendo que los demás son parte de una Unidad, y que se unirán a ti a través del campo Unificado".

martes, 20 de diciembre de 2011

La Rueda del Tiempo (Carlos Castaneda)


Este libro de citas de Carlos Castaneda recoge la línea de pensamiento más sutil y profunda del brujo chamán Juan Matus en el proceso de adiestramiento del mismo Castaneda a una nueva realidad. De por sí arduo entender su significado aún habiendo leído y reflexionado durante años sus enseñanzas, aún más si cabe redactar y ordenar de forma congruente una selección de citas de citas que pueda hacerlas accesibles y útiles, ya que muestran el cambio a un mundo cognitivo desconocido, provocando progresivamente en el autor ciertas experiencias, mientras que nosotros solo disponemos de su lectura y nuestro entendimiento. Animo a sumergirse en el fabuloso mundo de sus libros a aquel que aún no lo haya hecho, nunca es tarde; si somos capaces de identificarnos un poco con el Castaneda aprendiz, el mundo para nosotros puede que ya no sea el mismo.





De la Introducción

La línea de acción de don Juan Matus consistía en un intento deliberado de empujarme hacia un “sistema cognitivo” diferente, que los chamanes del antiguo México poseían. Por ejemplo, percibían la energía tal como fluye libremente en el universo, libre de las ataduras de la socialización y de la sintaxis, como pura energía vibratoria. A este acto lo llamaban “ver”, como primer paso necesario para adquirir una visión más global. Previamente a poder “ver” se necesitaba la “recapitulación”, que consistía en el escrutinio sistemático de la propia vida contemplándola con desapego.

“Ver” la energía tal como fluye en el universo significa tener la capacidad de percibir al ser humano como un “huevo luminoso” o como una “bola luminosa” de energía, y distinguir en esa bola un punto brillante, que llamaban “punto de encaje”, donde la percepción se encajaba o ensamblaba. Nuestra cognición del mundo se realizaba en ese punto.

En este otro mundo cognitivo la unidad más importante es el concepto de “intento”, que es una fuerza que los chamanes podían visualizar cuando “veían” la energía tal como fluye en el universo, una fuerza omnipresente que intervenía en todos los aspectos del tiempo y del espacio e íntimamente ligada al hombre, quien podía manipularla. Para ello se necesitaba un comportamiento impecable, como el de un “guerrero”, camino que cualquiera podía tomar después de abandonar su “historia personal”.

Para ellos, el tiempo es algo así como un pensamiento pensado por una fuerza inconcebible. Por su parte, el espacio es un ámbito abstracto de actividad, la suma total de los esfuerzos de todas las criaturas. Ambos, tiempo y espacio, forman parte integral del hombre.

Otra unidad cognitiva de los chamanes es la “rueda del tiempo”, algo asi como que el tiempo es como un túnel de longitud y anchura infinitas, un túnel con surcos reflectantes. Cada uno de los surcos es infinito y hay un número infinito de ellos. Los seres vivos están compelidos, por la fuerza de la vida, a fijar sus miradas en uno de los surcos. Mirar solo uno de ellos implica ser atrapado por él.

La meta final de un “guerrero” es la de enfocar, mediante un acto de profunda disciplina, su atención inquebrantable en la “rueda del tiempo” con el fin de hacerla girar. Una vez que se consigue es capaz de mirar en el interior de otro surco y extraer de él lo que desee en cualquiera de las dos direcciones: la llegada o la partida del tiempo.




Algunas citas ordenadas a mi criterio desde "Las enseñanzas de Don Juan" hasta "El segundo anillo de poder"


Los ojos del hombre pueden realizar dos funciones: una es “ver” la energía general tal como fluye en el universo y la otra es “mirar las cosas de este mundo”. Ninguna de ellas es mejor que la otra, sin embargo, educar los ojos solo para mirar es un lamentable e innecesario desperdicio.

Cuando un hombre no se preocupa por ver, las cosas le parecen más o menos las mismas cada vez que mira al mundo. En cambio, cuando aprende a ver ninguna cosa es igual cada vez que la ve y sin embargo es la misma. Cada vez que un “vidente” ve un hombre, ve un huevo luminoso, pero no es el mismo huevo luminoso.


Cuando los seres humanos se ven como campos de energía, parecen fibras de luz, como telarañas blancas, como hebras muy finas que circulan desde la cabeza hasta la punta de los pies. De ese modo, ante el ojo del vidente, un hombre aparece como un huevo de fibras que circulan, y sus brazos y piernas son como cerdas luminosas que brotan en todas direcciones y le ponen en contacto con todo lo que le rodea.


Nos hablamos incesantemente a nosotros mismos acerca de nuestro mundo, mantenemos nuestro mundo con nuestro diálogo interno, lo renovamos, lo encendemos de vida, lo sostenemos, escogemos nuestros caminos al hablarnos a nosotros mismos, repitiéndolo una y otra vez hasta el preciso momento de la muerte. Un “guerrero” es consciente de ello y lucha por detener su diálogo interno, ya que es lo que ata a la gente al mundo cotidiano. El mundo es de tal y cual manera solo porque nos contamos que es de tal y cual manera; el pasaje al mundo de los chamanes se abre cuando el guerrero ha aprendido a pararlo. Después, todo es posible, hasta los proyectos descabellados se vuelven factibles. El arte del guerrero consiste en equilibrar el temor de ser un hombre con la maravilla de ser un hombre.


Casi nunca nos damos cuenta de que podemos suprimir cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier momento y en un abrir y cerrar de ojos. Un guerrero no necesita historia personal, un día descubre que ya no le es necesaria, y la abandona. La técnica para ayudarle a abandonarla consiste en perder su propia importancia, asumir la responsabilidad de los propios actos y utilizar a la muerte como consejera.


Sentirse importante le hace a uno pesado, torpe y banal. Para ser un guerrero se necesita ser liviano y fluido. Un guerrero no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni patria, solo tiene vida por vivir y, en tales circunstancias, su único vínculo con sus semejantes es su desatino controlado. Acepta la responsabilidad de sus actos, hasta del más trivial de ellos. Sabe que espera y sabe lo que espera, y mientras espera no desea nada, y así, cualquier cosa que reciba, por pequeña que sea, es más de lo que puede tomar. Para el hombre corriente el mundo es extraño porque cuando no se aburre de él, está enemistado con él. Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, insondable… debe asumir la responsabilidad de estar aquí en este mundo maravilloso, en este tiempo maravilloso. Debe aprender a hacer que cada acto cuente, pues va a estar aquí, en este mundo, tan solo un tiempo breve, demasiado breve para ser testigo de todas las maravillas que existen.


¿Puedes desviarte de la senda que tus semejantes han trazado para ti? Mientras permaneces con ellos, tus acciones y pensamientos permanecen por siempre fijados en sus términos: eso es esclavitud. El guerrero en cambio está libre de todo eso. La libertad es cara, pero el precio no es imposible de pagar… !no desperdicies tu tiempo y tu poder en temer la libertad!. No importa cómo le hayan criado a uno, lo que determina el modo en que uno hace cualquier cosa es el poder personal, un hombre no es más que la suma de su poder personal, y esa suma determina cómo vive y cómo muere. El poder personal es un sentimiento, algo así como tener suerte, un talante, un ánimo, algo que se adquiere a través de toda una vida de lucha.


Hay montones de cosas que un guerrero puede hacer en un determinado momento y que no habría podido hacer años antes. Estas cosas no cambiaron, lo que cambió fue su idea de sí mismo. Los actos tienen poder, especialmente cuando el guerrero que actúa sabe que esos actos son su última batalla. Hay una extraña felicidad ardiente en actuar, con pleno conocimiento, de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la tierra; es natural para un guerrero lograr que su último acto sea lo mejor de sí mismo. Él no consigue victorias golpeándose la cabeza contra los muros, sino rebasándolos; salta sobre los muros, no los derriba.


La razón hace que los seres humanos olviden que la descripción del mundo, es tan solo una descripción, y antes de que se den cuenta, han atrapado la totalidad de sí mismos en un círculo vicioso del cual raramente escapan en toda su vida. Siempre que el diálogo interno cesa, el mundo se desploma y afloran extraordinarias facetas nuestras, como si hubieran estado celosamente guardadas por nuestras palabras. Lo malo de las palabras es que nos hacen sentirnos iluminados, pero cuando nos damos la vuelta para enfrentarnos al mundo, siempre nos fallan y terminamos enfrentándonos al mundo como siempre: sin iluminación. Por esta razón, un guerrero busca actuar en vez de hablar y para ello obtiene una nueva descripción del mundo.


Siempre que un guerrero se implica con alguna creencia, lo hace porque ésta es su elección. Un guerrero no cree, tiene que creer. La muerte es el ingrediente indispensable para el tener que creer. Solo porque la muerte lo acecha es por lo que un guerrero tiene que creer que el mundo es misterioso e insondable. Cuando toma la decisión de pasar a la acción, debería estar dispuesto a morir, no habrá tropiezos, ni sorpresas desagradables, ni actos innecesarios. Todo encajará suavemente en su sitio porque no espera nada. Solo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para ser capaz de no abandonarse a nada. Un hombre así sabe que su muerte lo está acechando y que no le dará tiempo para aferrarse a nada, así que prueba, sin ansias, todo de todo. El poder pone siempre al alcance del guerrero un centímetro cúbico de suerte, su arte consiste en ser permanentemente fluido para poderlo atrapar… “la muerte es un remolino; la muerte es una nube brillante en el horizonte; la muerte soy yo hablándote, la muerte no es nada. ¡Nada! Está aquí, pero no está aquí en absoluto”.


Los seres humanos no son objetos, no tienen solidez, son seres redondos, luminosos; no tienen límites. El mundo de los objetos y la solidez no es más que una descripción que fue creada para ayudarlos, para facilitar su paso por la tierra. La ventaja oculta de los seres luminosos es que tienen algo que nunca utilizan: el “intento”. El hombre corriente sostiene la descripción del mundo con su razón, el chamán, con su intento. Ambas descripciones tienen sus reglas, pero la ventaja del chamán es que el intento abarca más que la razón. El intento es lo que puede hacer triunfar a un hombre cuando sus pensamientos le dicen que está derrotado, es lo que le hace invulnerable. Es lo que envía a un chamán a través de una pared, a través del espacio, al infinito.


El conocimiento llega a un guerrero flotando como motas de polvo de oro, el mismo polvo que cubre las alas de las polillas. Es como darse una ducha o recibir una lluvia de motas de polvo de oro oscuro.

La forma humana es un conglomerado de campos de energía que existe en el universo y que está exclusivamente relacionado con los seres humanos. Los chamanes lo llaman forma humana porque esos campos de energía han sido retorcidos y deformados por toda una vida de hábitos y maltratos. Los guerreros deben ser impecables en su esfuerzo por cambiar con el fin de asustar a la forma humana y deshacerse de ella. Al cabo de años de impecabilidad, llegará un momento en que la forma humana no soportará más y se irá. Es decir, llegará un momento en que los campos de energía, retorcidos por toda una vida de hábitos, se enderezarán. Este enderezamiento afecta profundamente al guerrero, que puede incluso morir… pero un guerrero impecable siempre sobrevive.