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jueves, 21 de marzo de 2019

Biblioteca Grandes Personajes (1): Herman Hesse, Carl. G. Jung, Aldous Huxley y Viktor Frankl.





Recuerdo ahora mis primeras lecturas de Hesse. Era un tomo que contenía Siddharta, obra cumbre de la espiritualidad, sobre la historia del Buda en forma alegórica y libre. A continuación aparecía Demian, un niño de carácter enigmático y sobrecogedor que lleva al adolescente Emil Sinclair del mundo del ensueño al autorrazonamiento, con matices gnósticos y del psicoanálisis. En tercer lugar, mi obra preferida: El Lobo Estepario, cuya verdadera significación no alcancé hasta años después. El tormento psicológico de su personaje es el suyo propio, cercano al suicidio, que se irá transformando tras conocer a Pablo “que parece ser exactamente lo contrario de lo que Harry considera un hombre serio y pensativo. Después de asistir a un fastuoso baile de máscaras, Pablo lleva a Harry a su metafórico "teatro mágico", donde las preocupaciones y nociones que plagaron su alma se desintegran mientras participa en lo etéreo y fantasmagórico, al tiempo que experimenta las fantasías que existen en su mente.”

Herman Hesse





Del gran Carl Jung lo primero que leí fue Los complejos y el inconsciente, que me reveló nuestra psique poderosa y oculta, y más tarde el fantástico El Secreto de la Flor de Oro, Psicología y Alquimia, El hombre y sus Símbolos…, obras que cautivan y que nos anonadan por la altura expositiva del autor.

Carl G. Jung






No leí hasta hace poco Un Mundo Feliz del genial visionario Huxley aparte de algunas referencias, primero me adentré en Las Puertas de la Percepción. Y creo que nadie debería dejar para más tarde ambas lecturas, ya que describen con mucha antelación el final sometimiento del individuo por la sociedad mediante una droga que se llama “tecnología”: “Un estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuera necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Para llevar a cabo esta revolución, necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos.

En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas como la escopolamina. En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada de las diferencias humanas que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones) un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque este será un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria) un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinada a estandarizar el producto humano y a facilitar así la tarea de los dirigentes.

En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino. Ciertamente, a menos que nos decidamos a descentralizar y emplear la ciencia aplicada, no como un fin para el cual los seres humanos deben ser tenidos como medios, sino como el medio para producir una raza de individuos libres, solo podemos elegir entre dos alternativas: o cierto número de totalitarismos nacionales, militarizados, que tendrán sus raíces en el temor que suscita la bomba atómica y, en consecuencia, la destrucción de la civilización, o bien un solo totalitarismo supranacional cuya existencia sería provocada por el caos social que resultara del rápido progreso tecnológico en general y la revolución atómica en particular, que se desarrollaría, a causa de la necesidad de eficiencia y estabilidad, hasta convertirse en la benéfica tiranía de la utopía. Usted es quien paga con su dinero, y puede elegir a su gusto.”

Aldous Huxley





De Viktor Frankl conocí El Hombre en busca de sentido por el grupo de lectura, un alegato contra cualquier tipo de desesperación vital gratuita, porque nuestro instinto de supervivencia puede vencer todas las dificultades y ayudar a encontrarle siempre sentido a la vida:”Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino. Y es precisamente esta libertad interior, que nadie nos puede arrebatar, la que confiere a la existencia una intención y un sentido.

¿Quién es, en realidad, el hombre?: es el ser que siempre decide lo que es.”

Viktor Frankl



miércoles, 30 de enero de 2019

Biblioteca: El Enigma de Jesús y el Cristianismo





Para conocer más a fondo el problema del enigma de Jesús y el Cristianismo traigo aquí una selección de textos que tratan el tema ya sea de modo académico y riguroso, como legendario, simbólico o más o menos fantasioso, además de la posición de fe o creencia de cada autor en particular. Es un tema que me ha apasionado desde muy joven, no en vano la influencia que ha ejercido el cristianismo en nuestra civilización es abrumadora y a nadie creo puede dejar indiferente poseer la información necesaria. Para definir de forma concisa la cuestión esta vez veo acertada la exposición que de ello hace la wikipedia:


“La historicidad de Jesús se refiere a si Jesús de Nazaret, nacido 7-2 (a. C.), existió como una figura histórica, si los episodios representados en los evangelios se pueden confirmar como hechos históricos en contraposición al mito, la leyenda o la ficción, y la valoración de las pruebas concernientes a su vida.
Hay «un consenso prácticamente universal» entre los estudiosos que Jesús existió históricamente, aunque los eruditos bíblicos difieren acerca de las creencias y enseñanzas de Jesús, así como la exactitud de los detalles de su vida que han sido descritos en los Evangelios. Si bien los estudiosos a veces han criticado la erudición de Jesús por los prejuicios religiosos y la falta de rigor metodológico,​ con muy pocas excepciones, tales críticos sí apoyan la historicidad de Jesús, y rechazan la teoría de que Jesús nunca existió, conocida como el Mito de Jesús.​ Algunos estudiosos, especialmente en Europa, han hecho recientemente el caso de que si bien hay una serie de plausibles «Jesuses» que podrían haber existido, no cabe certeza en cuanto a qué Jesús era el Jesús histórico, y que también debería ser más erudita la investigación y el debate sobre este tema. ​
La historicidad de Jesús es diferente del estudio relacionado del Jesús histórico, que se refiere a las reconstrucciones eruditas de la vida de Jesús, basadas principalmente en el análisis crítico de los textos evangélicos.​
Desde el siglo XVIII, los estudiosos han tratado de  reconstruir la vida del Jesús histórico, el desarrollo de métodos histórico-críticos para el análisis de los textos disponibles. Las únicas fuentes son documentales; junto con los textos bíblicos como las  epístolas paulinas o los evangelios sinópticos, tres pasajes en obras no cristianas se han utilizado para apoyar la historicidad de Jesús:  dos en los escritos del historiador judío Josefo, y uno del historiador romano Tácito. Aunque la autenticidad de los tres ha sido cuestionada; y uno es generalmente aceptado como modificado por los cristianos, sin embargo, la mayoría de los estudiosos creen que es al menos parcialmente auténtico”.

El legado espiritual de "Jesús" ha sido recogido y desarrollado por la tradición cristiana en una farragosa historia envuelta en dogmatismos, herejías, omisiones, interpolaciones, enigmas y contradicciones, por lo que es difícil saber ciertamente la verdad de su vida y de su “misión en el mundo”. Algo de luz al respecto nos ha aportado el análisis de los textos encontrados en Nag Hammadi, con restos de versiones diferentes a la oficial de evangelios escritos con anterioridad (y desconocidos en ese momento) del fijado dogmático del Canon Católico.

Sin más preámbulo adentrémonos en los textos sin ideas preconcebidas, sin que la fe o un agnosticismo más o menos escéptico empañen nuestra consideración al respecto. Reservo mi opinión personal a los comentarios que puedan surgir por vuestra parte.


Enigmas de Jesús y el Cristianismo:



jueves, 24 de enero de 2019

Biblioteca Maestros Espirituales (2) : Jorge Bucay, Eckhart Tölle, Ramiro Calle, Wayne Dyer, Deepak Chopra.



Esta entrega recoge buena parte de la obra de estos maestros espirituales formados en su mayor parte en el mundo occidental, que traducen esa necesidad de toma de Consciencia en un lenguaje cercano y directo.


Jorge Bucay
https://drive.google.com/drive/folders/19HxlE_JoGugQfMOzXke1SyWx9vlxKDlf?usp=sharing

Eckahrt Tölle
https://drive.google.com/drive/folders/1bSvEL3jtOOGDB6HYbIsCe9SyHndGipX9?usp=sharing

Ramiro Calle
https://drive.google.com/drive/folders/1GVVhBYJ8SPmuI6QZ_pM9_jnPJ8K6JLGb?usp=sharing

Wayne Dyer
https://drive.google.com/drive/folders/1UOq_I5LY0LqyLqzpQecfrbMGMT8wsEjz?usp=sharing

Deepak Chopra
https://drive.google.com/drive/folders/1PuUCvh1IIjh61MFmZ3Y97SpiIRm3GRb-?usp=sharing


Biblioteca Maestros Espirituales (1) : Osho, Alan Watts, Dalai Lama, Krishnamurti, Thich Nhat Hanh.




Esta primera entrega contiene gran parte de la obra de estos grandes referentes espirituales de nuestros tiempos, maestros de conocimiento y sabiduría oriental que, hoy más que nunca, necesitamos. Espiritualidad aquí es, sobre todo, la toma de nuestra Consciencia de Ser.



Osho
https://drive.google.com/drive/folders/1qURIf4Rr0Smek0vwXfrFbFBPMQJ430wL?usp=sharing

Alan Watts
https://drive.google.com/drive/folders/1s-Mc8sGAun5u5xdSy6Sg7pLxQ_Y5rQI0?usp=sharing


Dalai Lama
https://drive.google.com/drive/folders/1zqK6jdlcQS8WP5Qo7a-SyAtVHrJbhwrR?usp=sharing

Krishnamurti
https://drive.google.com/drive/folders/1AMWqUVoLST2folpnwLUDQozimHGx2KwT?usp=sharing

Thich Nhat Hanh
https://drive.google.com/drive/folders/1OtehFffFVquhpuE_qBwjIzieLohOqAeP?usp=sharing


domingo, 20 de enero de 2019

Biblioteca: Obras Completas Julio Verne, Edgar Alan Poe y Stephen King. Gran Colección Lovecraft.




En esta segunda entrega nos topamos con los grandes maestros del relato de viajes y aventuras, suspense, misterio y terror. Destacar de Verne su genial combinación de aventuras, ciencia y fantasía de anticipación; de Poe su mente insaciable y atormentada; de King la mejor recreación de todos nuestros miedos. Como gran colección pero incompleta incluyo la pluma elegante y terrorífica de H.P. Lovecraft.

Julio Verne
https://drive.google.com/drive/folders/1Qud8Nx4UXeQIZ7I6AMwZ7UsUa71HW7_s?usp=sharing

Edgar Alan Poe
https://drive.google.com/drive/folders/1hU7GiJViHJxZkB5r0CAQ0C4sFULn4psF?usp=sharing

Stephen King
https://drive.google.com/drive/folders/1IxBtDIihbFceda2TStNqef8rL5yLPFPc?usp=sharing

Lovecraft, H.P.
https://drive.google.com/drive/folders/1Un7aAaCIj0f06EtCk2npWUXcA1-PKhbA?usp=sharing


Biblioteca: Obras Completas Platón, Nietzsche, Anthony de Mello y Carlos Castaneda




Me gustaría compartir con vosotros, en una primera entrega, estos enlaces drive con las obras completas de los autores mencionados en el epígrafe, y posteriormente grandes colecciones de mis temas y escritores favoritos. Es mucha lectura la que voy a proponer; seguramente no tendremos tiempo en nuestra vida para leerlo todo, por lo que sería aconsejable ir seleccionando aquellos textos que nos llamen más la atención. Todo ello depende de nuestras necesidades actuales de autodesarrollo personal, de nuestro bagaje e intereses. Como dijo un sabio “somos enanos a hombros de gigantes”, evolucionamos apoyándonos y aprendiendo de los que nos precedieron. No pretendamos nunca presumir de poseer la verdad, pero sí de ir en su búsqueda constante, para entendernos a nosotros y al mundo.


Platón
https://drive.google.com/drive/folders/1ufq97HSTAUTp8pmJe6sSOtk9fRNzgK7k?usp=sharing

Nietzsche
https://drive.google.com/drive/folders/1dybNQHbt7in2hnI0oD_sfr_nbvHh1_in?usp=sharing

Anthony de Mello
https://drive.google.com/drive/folders/1vW4_ZGbq1zhtHs8cuKTjib2n0EVY0VSr?usp=sharing

Carlos Castaneda
https://drive.google.com/drive/folders/1-SX4mVkuD6U6N0Pxz8I2EUbR3mZzW-23?usp=sharing




domingo, 1 de julio de 2018

Los 5 poderes auténticos (Thich Nhat Hanh)




Hay otro tipo de poder, el poder de ser felices justo en el momento presente, libres de la adicción, el miedo, la desesperación, la discriminación, el enfado y la ignorancia. Este poder es un derecho inalienable de todo ser humano. El hecho de vivir nuestra vida con profundidad y felicidad y de tener tiempo para dedicarnos a las personas que amamos es otro tipo de éxito, otro tipo de poder, y es mucho más importante. Solo hay un tipo de éxito que realmente importa: el éxito de transformarnos a nosotros mismos, de transformar nuestras aflicciones, nuestro miedo y nuestro enfado. Este es el tipo de éxito, el tipo de poder, que nos beneficiará a nosotros y a los demás sin causar ningún daño.

Para proporcionar felicidad a los demás debemos ser felicidad. Este es el motivo por el cual siempre nos entrenamos para ocuparnos primero de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Solo cuando nosotros mismos seamos amables podemos dar lo mejor y cuidar de aquellos a los que amamos.
    Cuando vivimos sin ser conscientes, sin la capacidad de ver realmente el mundo que nos rodea, nuestra vida con frecuencia se asemeja a un tren fuera de control. Ya disponemos de tiempo suficiente para prestar atención a todas las personas y cosas que son más importantes para nosotros, y podemos vivir cada momento al máximo, sabiendo que es un momento maravilloso, el único momento que en realidad tenemos.



En el budismo hablamos de los 5 poderes auténticos, que son: la fe, la diligencia, la atención plena, la concentración y la visión profunda.

La fe es tener un camino que conduce a la libertad, a la liberación y a la transformación de las aflicciones. Si hemos visto el sendero, si tenemos un camino por el que seguir, disponemos de poder. Aquellos que no  disponen de un camino vagan sin rumbo, sufren. No saben adonde ir. Si tenemos alguna experiencia de que ese camino nos lleva en la dirección correcta, tendremos fe en el camino. Estaremos muy contentos de haberlo encontrado y, por consiguiente, empezaremos a tener poder.



La diligencia es practicar con regularidad la meditación sentada todos los días; si meditamos andando todos los días; si hacemos la práctica de respirar y comer con atención plena todos los días, estamos alimentando nuestra práctica de forma constante. Ésta es la segunda fuente de poder.

La atención plena es la energía de ser consciente de lo que está ocurriendo en el momento presente, vivimos con profundidad cada momento de nuestra vida cotidiana. La energía de la atención plena nos ayuda a saber qué deberíamos hacer y qué no. Nos ayuda a sortear las dificultades y los errores; nos protege e ilumina todas nuestras actividades diarias. Es la capacidad de reconocer las cosas tal cual son, a ver a las personas que queremos y a estar en contacto con ellas.

La atención plena hace emerger el poder de la concentración. La concentración puede ayudarnos a mirar con más profundidad la naturaleza de la realidad y a hacer emerger el tipo de visión profunda que puede liberarnos del sufrimiento. La concentración en la naturaleza de la transitoriedad, en el no-yo y en el interser puede ayudarnos a hacer grandes progresos que nos proporcionarán la visión profunda.

La visión profunda es una espada que, sin producir dolor, corta de raíz todos los tipos de sufrimiento, incluidos el miedo, la desesperación, el enfado y la discriminación. La visión profunda procede de la comprensión. Necesitamos crear un entorno en el que la atención plena y la concentración se conviertan en algo fácil.




Al centrarnos en nuestro poder espiritual, podemos transformar el balance final para que incluya también compasión. Sin compasión no podemos ser felices. Nos quedamos aislados y atrapados en nuestro propio mundo, incapaces de relacionarnos con la gente o de comprenderla. Si miramos con profundidad, vemos el dolor y el sufrimiento que hay en el mundo y  reconocemos nuestro profundo deseo de aliviarlo. También nos damos cuenta de que proporcionar dicha a los demás es la mayor dicha que podemos experimentar, el mayor logro. Al optar por cultivar el auténtico poder, no tenemos por qué abandonar nuestro deseo de vivir bien. De hecho, nuestra vida puede ser más satisfactoria y seremos felices y estaremos relajados, al tiempo que aliviaremos el sufrimiento de los demás y les proporcionaremos felicidad.


Thich Nhat Hanh – El arte del Poder



lunes, 2 de abril de 2018

Incertidumbre, nuestro supremo consuelo (Miguel de Unamuno)




 Ni el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a ésta. Mas he aquí que en el fondo del abismo se encuentran la desesperación sentimental y volitiva y el escepticismo racional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, un abrazo trágico, es decir, entrañadamente amoroso, de donde va a brotar manantial de vida seria y terrible. El escepticismo, la incertidumbre, última posición a la que llega la razón ejerciendo su análisis sobre sí misma, sobre su propia validez, es el fundamento sobre el que la desesperación del sentimiento vital ha de fundar su esperanza.

La fe en la inmortalidad es racional. Y, sin embargo, fe, vida y razón se necesitan mutuamente. Tienen que apoyarse uno en otro y asociarse. Pero asociarse en lucha, ya que la lucha es un modo de asociación. La voluntad y la inteligencia se necesitan. Si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre razón que la haga transmisible –y ante todo transmisible de mí a mí mismo– la razón a su vez no puede sostenerse sino sobre fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que ésta sirve para algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital.

La fe no es en su esencia sino cosa de voluntad, no de razón, como creer es querer creer, y creer en Dios ante todo y sobre todo es querer que le haya. Y así, creer en la inmortalidad del alma es querer que el alma sea inmortal, pero quererlo con tanta fuerza que esta querencia, atropellando a la razón, pasa sobre ella. Mas no sin represalia. Y la trágica historia del pensamiento humano no es sino de una lucha entre la razón y la vida, aquella empeñada en racionalizar a ésta haciéndola que se resigne a lo inevitable, a la mortalidad; y ésta, la vida, empeñada en vitalizar a la razón obligándola a que sirva de apoyo a sus anhelos vitales.



Y la vida se defiende, busca el flaco de la razón y lo demuestra en el escepticismo, y se agarra de él, y trata de salvarse asida a tal agarradero. Necesita de la debilidad de su adversaria. El escepticismo vital viene del choque entre la razón y el deseo. Y de este choque, de este abrazo entre la desesperación y el escepticismo, nace la santa, dulce, la salvadora incertidumbre, nuestro supremo consuelo.

La certeza absoluta completa, de que la muerte es un completo y definitivo e irrevocable anonadamiento de la conciencia personal, o la certeza absoluta, completa, de que nuestra conciencia personal se prolonga más allá de la muerte, haciendo entrar en ello la extraña y adventicia añadidura del premio o del castigo eternos, ambas certezas nos harían igualmente imposible la vida.

En un escondrijo, el más recóndito del espíritu, sin saberlo acaso el mismo que cree estar convencido de que con la muerte acaba para siempre su conciencia personal, su memoria, en aquel escondrijo le queda una sombra, una vaga sombra de incertidumbre, y mientras él se dice: “ea, ¡a vivir esta vida pasajera que no hay otra!”, el silencio de aquel escondrijo le dice: “¿quién sabe?”. Cree acaso no oírlo, pero lo oye. Y en un repliegue también del alma del creyente que guarda más fe en la vida futura, hay una voz tapada, voz de incertidumbre, que le cuchichea al oído espiritual: “¿quién sabe…?” ¿Cómo podríamos vivir sin esa incertidumbre?
   El “¿y si hay?” y el “¿si no hay?” son las bases de nuestra vida íntima.

 


Y la más fuerte base de la incertidumbre, lo que más hace vacilar nuestro deseo vital, lo que más eficacia da a la obra disolvente de la razón, es ponernos a considerar lo que podría ser una vida del alma después  de la muerte. Porque aún venciendo, por un poderoso esfuerzo de fe, a la razón que nos dice y enseña que el alma no es sino una función del cuerpo organizado, queda luego el imaginarnos qué pueda ser una vida inmortal y eterna del alma. En esta imaginación las contradicciones y los absurdos se multiplican y se llega, acaso, a la conclusión, y es que si es terrible la mortalidad del alma, no menos terrible es su inmortalidad.

Pero vencido el obstáculo de la razón, ganada la fe… ¿qué dificultad, qué obstáculo hay en que nos imaginemos esa persistencia a medida de nuestros deseos? Sí, podemos imaginárnosla como un eterno rejuvenecimiento, en un eterno adecentarnos e ir hacia Dios, hacia la Conciencia Universal, sin alcanzarla nunca… ¿Quién pone trabas a la imaginación, una vez rota la cadena de lo racional?
    Y no soy yo, es el linaje humano todo el que entra en juego; es la finalidad última de nuestra cultura toda. Yo soy uno, pero todos son yo.

Y hemos llegado al fondo del abismo, al irreconciliable conflicto entre la razón y el sentimiento vital, y hay que aceptar el conflicto como tal y vivir de él.

   Esta desesperación religiosa, y que no es sino el sentimiento mismo trágico de la vida es, mas o menos velada, el fondo mismo de la conciencia de los individuos y de los pueblos cultos de hoy en día. Y es ese sentimiento la fuente de las hazañas heroicas. Los más locos ensueños de la fantasía tienen algún fondo de razón, y quién sabe si todo cuanto puede imaginarse un hombre no ha sucedido, sucede o sucederá alguna vez en uno o en otro mundo. Solo falta saber si todo lo imaginable es posible.


Miguel de Unamuno – Del sentimiento trágico de la vida

jueves, 22 de marzo de 2018

La meditación es mirar hacia dentro (Osho)



Existe una fuente en tu interior eternamente fresca, que jamás envejece, y no puedes aburrirte de ella. El hombre siempre mira las cosas lejanas; parece completamente ajeno a lo evidente, a lo que tiene cerca. Tú eres lo más próximo a ti, y por eso lo pierdes de vista. Y no hay forma alguna de alejarte de ti mismo. Tendrás que aprender el arte de entrar en ti mismo; tendrás que empezar a mirar hacia dentro. Eso es lo que llamamos meditación: no es sino mirar hacia dentro, para llegar al punto de la fuente misma de tu vida. Y una vez que hayas alcanzado tu fuente de la vida, no existirá el aburrimiento, y tu vida será una continua fiesta.

En lugar de escapar, adéntrate. Aproxímate a ti mismo para ver mejor. Nadie más puede ver tu realidad interior; solo tú puedes ver ese esplendor y esa magnificencia. Porque nadie más puede ver tu belleza interior, te condenan. No eres solo tú, casi todos corren con toda la rapidez que pueden, para huir de sí mismos. Adondequiera que vayas, serás tú mismo. Es el miedo a conocerse a sí mismo, el mayor miedo del mundo. No puedes huir de ti mismo. Por el contrario, tienes que aproximarte más, profundizar en tu ser, y olvidar ese tono de censura que te han transmitido en el transcurso de tu vida. La humanidad ha creado una situación muy extraña. En la que nadie se siente a gusto, en la que nadie puede relajarse, porque en cuanto te relajas te enfrentas contigo mismo. La relajación se convierte poco menos que en un espejo, y no quieres ver tu cara por lo mucho que te afectan las opiniones negativas de los demás.

Esa es una de las razones por la que las personas también tienen miedo a la soledad; necesitan multitudes, siempre quieren gente a su alrededor, quieren amigos. Les resulta muy difícil permanecer en silencio, tranquilos y solos. La razón es que en soledad te quedas contigo mismo, y has aceptado esas estúpidas ideas de que no hay nada valioso en ti. La soledad debería ser una de las mayores alegrías.



Todo se transmite durante siglos, pasa de una mano a otra. Ese es el juego del que tienes que salir, y la única forma de salir de él consiste en descubrir el respeto por ti mismo, en volver a lograr la dignidad que tenías cuando eras niño, cuando aún no estabas contaminado, cuando aún no estabas condicionado y envenenado por la sociedad ni por la gente que te rodeaba. Vuelve a ser niño y no huirás de ti mismo.
   La persona mundana huye de sí misma, y la persona que busca entra en sí misma para encontrar la fuente de la vida, la consciencia. Y cuando descubre esa fuente, no solo ha descubierto su fuente de la vida, sino la fuente de la vida del universo. Solo has de renunciar a una cosa: que es el pasado y nada más. Si eres capaz de renunciar al pasado te sentirás completamente renovado, recién nacido, y vivir en esa renovación es tal dicha, tal éxtasis que no se te ocurrirá escapar de ella ni un solo momento. Quien se conoce a sí mismo jamás se toma vacaciones. Pero la mayoría de las personas se comportan de una manera absurda. En ir hacia dentro está el secreto de toda la transformación alquímica de ser.

Los meditadores son los únicos que eliminan por completo el aburrimiento. La existencia los emociona de tal manera, se sienten tan emocionados con su consciencia, que la armonía que establecen con el pulso del universo, que no pueden aburrirse. Es algo que cambia a cada momento, cada momento es un universo nuevo, y cada momento es una nueva danza, una nueva canción, una nueva música que jamás habías oído.



En cuanto llevas luz al interior, desaparece la oscuridad. En el momento que empiezas a observar, el observador se irá fortaleciendo lentamente, y tu mente se irá debilitando. En cuanto comprende que el observador ha madurado, la mente se somete inmediatamente, como un buen criado. Entonces la mente se convence poco a poco de quién es quien manda. Y como es tu ama desde hace milenios, cuando intentas ser testigo se rebela, porque se ha olvidado por completa de que no es sino una criada. Llevas tanto tiempo ausente que no te reconoce. De ahí la lucha entre el testigo y los pensamientos.
   Pero al final vencerás tú, porque la naturaleza y la existencia quieren que tú seas el amo y la mente la criada. Las cosas están en armonía y entonces la mente no puede equivocarse. Entonces todo queda existencialmente relajado, fluyendo hacia su destino. No tienes que hacer nada; simplemente observar. La esencia consiste en presenciar. Solo existe una meditación, que consiste en el arte de ser testigo. Lo consigue todo, la transformación completa de tu ser. Te abre las puertas de la verdad, la divinidad y la belleza; de todo.

Presenciar, ser testigo es el mejor método para alcanzar la no-mente. Cuando una persona alcanza el estado de la no-mente, nada puede distraerle de su ser. Observar requiere cierto distanciamiento. Cuanto más observas, más se agranda la distancia. Cuanto mayor es la distancia, menos energía dedicas a tus pensamientos, y no tiene otra fuente de energía. Al cabo de poco tiempo empiezas a morir, a desparecer. En ese momento en que desapareces empiezas a vislumbrar la no-mente.



El logro definitivo es cuando la no-mente te rodea veinticuatro horas al día. Lo cual no significa que no puedes usar la mente; simplemente significa que la mente no puede usarte a ti.

   La no-mente parece una expresión muy sencilla, pero su significado exacto es iluminación, libertad,  liberación de toda atadura, la experiencia de ausencia de muerte y la inmortalidad. Cuando esa mente deja de estar en funcionamiento, pasan a formar parte de la mente del cosmos, de la mente universal. Cuando formas parte de la mente universal, tu mente individual funciona como una sierva obediente. Ha reconocido al amo, y transmite noticias de la mente universal a quienes aún están encadenados a la mente individual. En eso consiste su carisma, su poder, su magia.


Osho – La pasión por lo imposible

lunes, 19 de marzo de 2018

El Medio Divino (Teilhard de Chardin)




Vivimos en medio de la red de influencias cósmicas, como en el seno de la masa humana, o como en medio de las miríadas de estrellas, sin tomar conciencia de su inmensidad. Si queremos vivir la plenitud de nuestra humanidad nos es preciso superar esta insensibilidad que tiende a ocultarnos las cosas a medida que se hacen demasiado próximas y demasiado grandes. Vale la pena que hagamos el saludable ejercicio que consiste en seguir las prolongaciones de nuestro ser a través del Mundo. Quedaremos estupefactos al constatar cuánta es la extensión y la intimidad de nuestras relaciones con el universo.

El hombre solo escapa al terrible aburrimiento del deber monótono y banal enfrentándose con las ansiedades y la tensión interior de la “creación”. Por interesante y espiritual que sea, el trabajo es un alumbramiento doloroso. Crear u organizar energía material, verdad y belleza es un tormento interior que le roba la vida pacífica y replegada, donde propiamente anida el vicio del egoísmo y del apego. No solo debe el hombre saber abandonar su tranquilidad y su reposo, sino que le es preciso saber renunciar incesantemente, mediante formas mejores, a las prácticas primeras de su industria, de su arte, de su pensamiento. Detenerse a gozar, a poseer, sería una falta contra la acción. Una y otra vez hay que superarse, desprenderse de sí mismo, dejar tras uno, en cada instante, los proyectos más urgentes. El desasimiento no consiste solo en la sustitución continua de un objeto por otro del mismo orden. En virtud de un maravilloso poder ascendente encerrado en las cosas, cada realidad alcanzada y superada nos permite acceder al descubrimiento y a la prosecución de un nivel de calidad espiritual superior. Cuanto más nobles son los deseos y las acciones de un hombre, más avidez tiene de las cosas grandes y sublimes. Necesitará crear organizaciones generales, abrir caminos nuevos, defender grandes causas, descubrir Verdades, tener un ideal que sostener y mantener. Poco a poco, el gran soplo del Universo, que le penetró por el resquicio de una acción humilde, pero fiel, le dilata, le eleva, le transporta.



El hombre, al propio tiempo que se ve llevado por el desarrollo de sus fuerzas a descubrir metas cada día más elevadas, tiende a hallarse dominado por el objeto de sus conquistas, y acaba por adorar aquello contra lo que luchaba. Le subyuga la magnitud de lo que él ha desvelado y desencadenado. Y por su naturaleza de elemento se ve llevado a reconocer que, en el acto definitivo que ha de reunirse con el Todo, los dos términos de la Unión son desmesuradamente desiguales. Él, siendo el más pequeño, ha de recibir más que dar. Y es así que se halla preso por lo pensó apresar.

Si nos fijamos, vemos, en efecto, con cierto estremecimiento, que no ascendemos a la reflexión  y a la libertad más que por la finísima punta de nosotros mismos. Inmediatamente, más allá empieza una noche impenetrable y, no obstante, saturado de presencias: la noche de todo cuanto está en nosotros y en torno a nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros. En verdad, a partir de cierta distancia, todo es negrura y, sin embargo, todo está lleno de ser en torno a nosotros. He aquí las tinieblas cargadas de promesas y amenazas que habrá de iluminar y de animar con la Presencia Divina.



¿Qué ciencia podrá revelar al hombre el origen, la naturaleza, el régimen de la potencia consciente de su voluntad y de amor de que está hecha su vida? Sin duda no es ni nuestro esfuerzo, ni el esfuerzo de nadie en torno a nosotros, el que ha desencadenado esta corriente. No intentemos, pues, evadirnos del Mundo antes de tiempo. Sepamos orientar nuestro ser en el flujo de las cosas; y entonces, en lugar del lastre que nos llevaba  al abismo del placer y del egoísmo, sentiremos que de las criaturas surge un “componente” saludable, que siguiendo un proceso saludable nos dilatará, nos arrancará a nuestras mezquindades, nos impelirá imperiosamente hacia el acrecentamiento de nuestras perspectivas, hacia la renuncia de los sabrosos goces, hacia el gusto por bellezas cada vez más espirituales. La propia Materia, que parecía aconsejarnos el mayor placer y el menos trabajo, se habrá convertido para nosotros en un principio de menor goce y mayor esfuerzo.

Materia fascinante y fuerte, materia que acaricias y virilizas, ,materia que enriqueces y que destruyes –confiando en las influencias celestes que han perfumado y purificado tus aguas-, me abandono a tus poderosas capas. Arrástrame a tus encantos, nútreme con tu savia. Enduréceme con tu resistencia. Líbrame de tus amarguras. Y, en fin, por toda tú misma, divinízame.

Por el Medio Divino el contacto con la Materia purifica y la castidad florece como sublimación del amor. En el Medio Divino, el desarrollo lleva a la renuncia. El asimiento a las cosas nos aparta de cuanto tienen de caduco. La Muerte se convierte en una Resurrección.
    Ahora bien, si buscamos de dónde pueden venirle al Medio Divino tantas perfecciones sorprendentemente unidas entre sí, descubrimos que todas ellas derivan de una sola perfección “fontanal”, que podemos expresar de esta manera: Dios se descubre en todas partes, cuando le buscamos en nuestros tanteos, como un medio universal, en cuanto es el punto último en el que convergen todas las realidades. Cada elemento del mundo no subsiste sino a manera de un cono cuyas generatrices se enlazaran en Dios que la atrae. Por tanto, todas las criaturas no pueden ser consideradas sin que en lo más íntimo y más real de ellas no se descubra la misma realidad, una bajo la multiplicidad, inasible en su proximidad, espiritual bajo la materialidad.



Este foco, esta Fuente, están en todas partes. La Omnipresencia divina no es más que el efecto de su extrema espiritualidad. Y a la luz de este descubrimiento podemos reemprender nuestra marcha a través de las maravillosas sorpresas que nos reserva inagotablemente el medio Divino.


Establezcámonos en el Medio Divino. Nos encontraremos en lo más íntimo de las almas y en lo más consistente de la materia. Descubriremos, con la confluencia de todas las bellezas, el punto ultravivo, el punto ultrasensible, el punto ultraatractivo del Universo. Y, al mismo tiempo, sentiremos que se ordena sin esfuerzo, en el fondo de nosotros mismos, la plenitud de nuestras fuerzas.


Pierre Teilhard de Chardin – El Medio Divino

jueves, 22 de febrero de 2018

¿Qué es la realidad? (Alan Watts)



Tú y yo formamos con el universo físico un todo tan continuo como el que forma la ola y el océano. El océano ondula, y el universo humaniza. Pero nuestra conciencia, o el modo en que sentimos y concebimos nuestra existencia, están en el mito de que somos algo hecho, de que somos piezas, de que somos cosas, nuestras conciencias han sido influidas de esa manera, que no lo sentimos . Hemos sido hipnotizados por la conciencia social, para sentir y creer que solo existe dentro de nuestra piel; que no somos el bang original, sino tan solo algo en un remoto remoto del mismo. Por eso estamos muertos de miedo. Mi onda va a desaparecer, voy a morir y eso sería horrible. Por eso nos sentimos todos tristes y deprimidos.

Si existe algo que pueda tener inteligencia, belleza y amor, lo ha hallado en otras personas; dicho de otra forma, existe en nosotros, en cuanto somos humanos. Si está en nosotros, es sintomático del esquema general. Los mitos que fundamentan nuestra cultura y que fundamentan nuestro sentido común no han sido enseñados en los sentidos con el universo, somos tan solo partes del mismo. Y creo que tenemos necesidad urgente de empezar a sentir que somos el universo entero, cada uno de nosotros. Si no es así, nos vamos a volver locos. El proceso biológico que llamamos vida, con su profusión maravillosa de innumerables diseños y formas, es esencialmente lúdico. La naturaleza de la vida es un juego, y es el fin de sí misma.



Nuestra cultura muestra una conciencia básica de alegría por la culpa de la creencia en la obligatoriedad de la existencia. ¿Es nuestro deber acaso sobrevivir? Vida y muerte, existencia e inexistencia existen simultáneamente. Si empezaste a funcionar de acuerdo con la óptica, comenzarías a ver con toda claridad que todo lo define como tú mismo va junto con todo cuanto se experimenta como otro . Si no puedes experimentar la otredad, no puedes experimentarlo.

Así que cuando se abre una cuenta de esta polaridad, entonces puede empezar a parecer que su organismo no es algo separado del entorno con el que se enfrenta, que se enfrenta con él, que lo que es la vida se polariza como entorno y organismo, sujeto y objeto, conocedor y conocido, y en realidad es una sola cosa que juega a desdoblarse. Por esto es posible que una persona que de repente se dé cuenta de que la forma un todo con el entorno tenga una visión más cabal, una sensación más correcta de la realidad.



La raza humana tiene que dejar de conquistar la naturaleza, abandonar su actitud hostil ante el medio ambiente, porque si seguimos adelante con una tecnología basada en la hostilidad, vamos a cargarnos al planeta.
   Dicho de otra forma, estamos obstaculizando los procesos naturales, como si no reconociéramos la interconexión del entorno con cada uno de sus miembros y con nuestros mismos órganos físicos. El medio ambiente es tu propio cuerpo, expandido.

Es vitalmente necesario hacer que los individuos lleguen a que su existencia no sea extraña al medio, que sea parte de él mismo, que pueda entenderse que el mundo tenga seres humanos de la misma forma que un hombre que tenga manzanas. Si las manzanas son sintomáticas del hombre, también los seres humanos son los padres de la naturaleza de este universo físico. Si el manzano manzanea , el mundo personaliza . Es un mundo que hace gente, además de muchas otras cosas interesantes.




Pero, ya veis, hemos sido educados en esta cultura para creer de sentido común que, fuera de la piel humana, el mundo es manifiestamente estúpido. Que es una interacción de "fuerzas ciegas" que se han disfrazado. Por otra parte, si logramos que las personas superen esta sensación de su propia existencia, para siempre de la solidaridad, el hecho de ser parte de todo lo que sucede, habremos dado un gran paso adelante en el camino de crear una motivación emocional para cuanto hay que hacer urgentemente. Si no lo hacemos, pues bien, a la raza humana no le queda mucha cuerda.


Alan Watts - ¿Qué es la realidad?

martes, 6 de febrero de 2018

Tu propósito interior (Eckhart Tölle)


Tu vida tiene un propósito interior y un propósito exterior. El propósito interior se refiere al Ser y es primario. El propósito exterior se refiere al hacer y es secundario. El propósito verdadero no tiene que ver con lo que haces, sino con lo que eres, es decir, con tu estado de conciencia. La acción, aunque es necesaria, es solo un factor secundario en la manifestación de nuestra realidad exterior. Por muy activos que seamos, por mucho que nos esforcemos, nuestro estado de conciencia crea nuestro mundo y, si nada cambia en ese nivel interior, da la mismo cuánta acción apliquemos. No haremos más que recrear versiones modificadas del mismo mundo, una y otra vez, un mundo que es un reflejo exterior del ego.



Cuando has percibido un atisbo de conciencia o de presencia, lo sabes de primera mano. Y no es solo un concepto que está en tu mente. Entonces puedes tomar la decisión consciente de estar presente en lugar de abandonarte al pensamiento inútil. Puedes invitar a la Presencia en tu vida, es decir, crear espacio. Abrirte a la conciencia emergente y traer su luz a este mundo se convierte entonces en el propósito primario de tu vida.

La acción despierta es la armonización de tu propósito exterior –lo que haces– con tu propósito interior: despertar y mantenerte despierto. Mediante la acción despierta, te haces uno con el propósito de partida del universo. La conciencia fluye a través de ti hacia este mundo. Fluye en tus pensamientos y los inspira. Fluye en lo que haces y lo guía y le da poder.

Las modalidades de acción despierta son la aceptación, el disfrute y el entusiasmo. Cada una representa cierta frecuencia de vibración de la conciencia. Es preciso que estés vigilante para asegurarte de que una de ellas está actuando siempre que te dedicas a hacer algo, desde la tarea más simple a la más compleja. Si no estás en estado de aceptación, disfrute o entusiasmo, mira con atención y descubrirás que estás creando sufrimiento para ti y para otros.




Cuando no puedas disfrutar haciendo una cosa, al menos puedes aceptar que eso es lo que tienes que hacer. La aceptación significa decirte: por ahora, esto es lo que esta situación, este momento, exige que yo haga, y lo haré de buena gana.
   Si no puedes disfrutar ni aceptar, lo que haces deja de hacerlo. De lo contrario, no estás asumiendo la responsabilidad de la única cosa de la que puedes ser realmente responsable, que además es la única cosa que de verdad importa: tu estado de conciencia. Y si no asumes la responsabilidad de tu estado de conciencia, no estás asumiendo la responsabilidad de la vida.

En el nuevo mundo, el gozo sustituirá al deseo como fuerza motivadora de las acciones de la gente. El deseo surge del engaño del ego, que te dice que eres un fragmento separado, desconectado del poder que hay detrás de toda la creación. Mediante el gozo, te conectas con ese poder creativo universal. Disfrutarás de toda actividad en la que estés plenamente presente, de toda actividad que no sea solo un medio para lograr un fin. No es la acción que realizas lo que en realidad te hace disfrutar, sino la profunda sensación de vitalidad que fluye en ella. Esta vitalidad es una misma cosa con lo que tú eres. Esto significa que cuando disfrutas haciendo algo, estás experimentando verdaderamente el gozo del ser en su aspecto dinámico. Por eso, todo lo que haces disfrutándolo te conecta con el poder que hay detrás de toda creación.



Entusiasmo significa que disfrutas a fondo con lo que haces, más el elemento añadido de un objetivo o visión para los que trabajas. Cuando añades un objetivo al disfrute de lo que haces, el campo de energía o frecuencia vibratoria cambia. Al disfrute se le añade ahora cierto grado de lo que podríamos llamar Tensión estructural, y eso lo convierte en entusiasmo. En la cumbre de la actividad creativa alimentada por el entusiasmo habrá una intensidad y una energía enormes. Te sentirás como una flecha que va volando hacia la diana… y que disfruta con el vuelo.



A diferencia del estrés, el entusiasmo tiene una frecuencia de energía alta, y por eso está en resonancia con el poder creativo del universo. El entusiasmo sabe adónde va, pero al mismo tiempo está en plena comunión con el momento presente, la fuente de su vitalidad, su alegría y su poder. El entusiasmo no “quiere” nada porque no le falta nada. Es uno con la vida, y, por muy dinámicas que sean las actividades inspiradas por él, no te pierdas en ellas. Y siempre queda un espacio en calma pero intensamente vivo en el centro de la rueda, un núcleo de paz en medio de la actividad, que es la fuente de todo y que nada puede alterar.

Estamos inmersos en un acontecimiento trascendental en la evolución de la conciencia humana. En nuestro planeta, y puede que al mismo tiempo en muchas partes de nuestra galaxia y más allá, la conciencia está despertando del sueño de la forma. Esto significa que ahora la conciencia puede empezar a crear forma sin perderse en ella. Puede seguir siendo consciente de sí misma, incluso mientras crea y experimenta formas. ¿Por qué habría de seguir creando y experimentando formas? Porque disfruta haciéndolo. ¿Cómo hace eso la conciencia? Por medio de humanos despiertos que han aprendido el significado de la acción despierta.

    Una nueva especie está surgiendo en el planeta. Está surgiendo ahora, y tú formas parte de ella.


Eckhart Tölle – Todos los seres vivos somos uno