X
Puedes verme, puedes sentirme; espérame si quieres hacerlo. No soy como un objeto de museo, ni una estampa que miramos para ver si ya se puso amarilla. Soy como otros que pueden sentir como el más indefenso animal. Y como tal ser de vida intuitiva, oigo las pisadas a hombre y temo por mi fragilidad. Ni estoy pasado del tiempo que me ha tocado, ni quiero anticiparme a lo que no conozco. Pretendo actuar como tal ser humano, pero sin prejuicios universales que lleguen a perturbar mi camino.
Sin embargo, no cantéis alabanzas, ni temáis por mí muerte, porque ya lo haríais con retraso; estoy casi sin vida ya y todo lazo que intente atarme aquí podré disolverlo sin esfuerzo. Tendedme, sí, un lazo eterno al que pueda aferrarme para siempre. Entonces, pisad sobre mi tumba, para dar por terminadas mis ansias de expansión. Ya no estoy sustentado por mis ideas, que no fueron sino cables entrelazados que se desataron y se perdieron por el espacio, para ahora volver a mí y llorar por mi inutilidad. Los que me desearon encontrar de frente observaron cómo desaparecía sorteando sin rumbo fijo los obstáculos. Como animal acorralado, no estoy seguro sino en mi soledad, aún cuando proliferen ideales externos, que asumiré en otro momento. Canté sin saber de canciones, hablé sin conocer las palabras, ¡qué desdicha!, oí sólo lo que por dentro acontecía.
Y no puedo asegurar que estoy escribiendo ahora, no soy el dueño de mi mano que va formando frases. Los dedos hacen movimientos, surgen signos, no me fijo en como lo hacen. Así que cogemos un lápiz o un artefacto con tinta y, ya está, no sabemos cómo, pero al final vemos un montón de garabatos que no sabemos para qué llegaron allí. Prefiero no preocuparme de este misterio, aun sabiendo de que somos capaces de escribir como queramos, pero no lo que queremos. No deberíamos titular una obra escrita con nuestro nombre o pseudónimo. Sería más justo decir que tal mano dispuso los elementos a su antojo confabulándose con el papel, nuestro ser consciente y pensante no ha tenido nada que ver. ¿Quién puso las ideas? ¿Quién dotó a la mano de poder?
Lo peor del exceso de escritura es que ya no cabemos en tanta profusión de libros, en un ejército de manos distintas, incansables y ávidas de perfeccionarse, de conseguir una belleza de estilos sin considerar demasiado el fondo. Aún así, deberíamos establecer cada uno una póliza de seguros que amparara su deformación, basta una herida para producir resultados distintos, como se hace con las piernas de un bailarín, la voz de un cantante, incluso el cerebro de un jugador de ajedrez.
¡Tantas palabras hay formando frases que no dicen nada! Al revisarlas, a veces desisto en mis deseos de garabatear, creyendo que todas las necedades están escritas ya, que todo es una pura copia de lo que ya existe. ¡Ojalá no sea verdad!, en mi mente danza la idea de que el mundo es una gran máquina, cuya función es la de fabricar copias más o menos perfectas de distintos tipos de hombres, lanzarlos por todas partes y llenar el mundo de gente generando diferencias a partir del mismo patrón, generando una serie de embriones deformados de lo que fue en su día un molde perfecto: el primer espécimen de raza humana.
Después, en un arrebato de orgullo, titulamos una obra con nuestro nombre, cuando sólo son seguros y diferentes nuestros hechos, que jamás serán bien explicados en los libros, porque todo se debe al trabajo autómata de esas manos, tarea que nos es absolutamente ajena.
XI
Nos debatimos de forma inconsciente entre el aire que respiramos y su proceso de absorción, para purificar levemente la suciedad acumulada, que pide a gritos su renovación. No conozco el alcance de mi pensamiento, ni siquiera si existe algo distinto y profundo. Quizá seamos puras y simples apariencias, justo lo que los demás saben de nosotros. Es dudoso llegar al conocimiento de nosotros si resulta que no poseemos nada. Pero nos comprometemos con el pensamiento intentando detectar los cambios, profundizamos para no caer en la sensación de desencanto. Pienso lo que hago, no al revés; este constante actuar no sigue una línea fija, meditada y preexistente a la que obedezca la acción.
A veces me dicen que mis escritos son tan raros como mis actos, que son tan genuinamente míos que ningún otro podría emularlo. ¡Qué extraño les parezco! ¡Si supieran que es falso! Yo creo todo lo contrario, soy demasiado simple y común, o a mí me lo parece, y esa misma simplicidad me obliga e explicarla con conceptos ambiguos, dando una apariencia irreal. Puede que me camufle sinceramente en una hipotética personalidad que quisiera obtener, pero que de ninguna forma existe, sólo como posibilidad. Quizá sea debido al ansia perpetua de no pasar totalmente desapercibido, de que mi flexible incongruencia tiene un límite al que no sé llegar. En este trecho angustioso hay una actividad interna que desea hacer más ligero al cuerpo, de convertir en inexistentes a su vez al espacio y al tiempo, mientras me transporto a confines en los que las ideas dirigidas a ese yo que quedó detrás, y que anda a un paso tras de mí, ya no se desean asimilar.
Por otro lado, me convierto en una poderosa grabadora muda e inaccesible, que como tal no pregunta, ni responde con acento propio, ni siquiera puedo verla aunque soy yo, no puedo atravesar con la mirada para observar, sumidos en un movimiento eterno, esos engendros acumulados que parecen copias de algo natural. Entonces se me hace precisa la huida, sin ningún límite previsto, sin llegar a definir esos otros mundos a los que llego impulsado y que temo por desconocidos, aún ligados estrechamente al pasado y engendrados por él.
Cuando te sientes con algo duro al cuello que va apretando cada vez más, el instinto te ayuda a deshilacharlo aminorando su presión. Si logras soltarte momentáneamente y huyes sin rumbo buscando nuevas defensas que sirvan para repeler otros nuevos lazos, empiezas a creer en el futuro y te ríes a carcajadas del pasado fastidioso. Es así como consigues la fuerza para sacar provecho a los nuevos mundos por conquistar, y sientes una especie de felicidad porque el esfuerzo no fue en vano, incluso te asalta una inusual sensación de seguridad y tranquilidad, justo con el mismo cuerpo con el que antes manejabas peligrosamente armas mortales. Te sientes así dueño del mundo.
jueves, 23 de septiembre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
PALABRAS VII, VIII y IX
VII
Pasear, pasear por las calles modernas, de grandes aceras, me pierdo en ellas. Árboles colocados geométricamente a la misma distancia, con la cabeza fija en el suelo, sólo levanto la vista para no tropezar con nada ni nadie, cada cierto número de metros, escondido tras robustas señoras y etiquetados hombres, siempre con la sensación de huir de algo, con el temor de que me acusen de algún delito. Ese es mi paseo, temeroso de no sobresalir entre la gente.
Mientras, el alma del diablo que llevo dentro, escondido hace años, tan familiar, alimentándose continuamente de mis tropiezos, sale a veces de su oscuro escondrijo, sin importarle en absoluto que las formas de mi personalidad sufran el daño potente de la inactividad. Un diablo astuto y enfadado que no sabe del carácter y sí de la vulgaridad del arisco ser humano, que sólo entiende las palabras de su propia ley. Va matando como la poesía mal escrita, como grafismos presuntuosos sobre papel cartón, que no sabe de emociones, ni de advertencias, ni comprende que yo, hombre por nacer, quiera ir resolviendo los actos de mi ingenua compostura humana, ni aprecia que lo oculte cuando su herida, que no cicatriza, va ensanchándose para llegar a destruirme. Ese diablo desapacible, que llamo con cualquier nombre, tal vez el mío, que le doy la mano y saludo, le hago muecas de sonrisa olvidando lo que tengo que achacarle, que voy a verle y visitarle cuando no sale de mí, hasta me molesta que haya un momento en que pare su negatividad. Ya significa para mí un inevitable vicio que tengo que sufrir, que no haya lugar en que crea que desaparece y le venza. Ya no temo su monstruosidad, soy tan monstruo como él, su huella acaso no se extinga, dentro del paso del alma eterna.
Su mugrienta misión tendrá larga vida, como un viejo parásito adherido. De todos modos, nunca llegará a confundirse conmigo, es un ente aparte que tiene completa libertad de acción, y esa libertad supone la base de mi esperanza.
VIII
Nunca conocí a nadie libre de preocupaciones, a nadie encontré que no estallara a veces, que se alejara furioso del mundo y le injuriara, a su vida misma, a sus padres por procrearlo. A nadie vi exento de tal arrebato, por más gente que observé y estudié, por más diversas que fueran sus ideologías. Si no lo manifestaban en público, por defensa hacia su imagen, lo hacían en su soledad, despreciándolo todo.
No hay método ni punto de vista más aceptable que cualquier otro, cada uno entraña una afirmación ó una negación, un parecido porcentaje de fracaso ó de éxito. El error ó la verdad están en la mente del hombre, de ahí su imperfección. Entonces, ¿para qué defender ó despreciar determinada doctrina? ¿No será más útil dejar atrás el propio pensamiento, para manejarnos según nuestra voluntad? Si toda idea está predestinada a dejar de ser cierta ¿dónde está el orgullo necesario para hacer fuerte la nuestra, sin complejos, frente a la de nuestros semejantes? El hecho de defender una postura es ya un problema, implica tener una seguridad que no tenemos.
Es evidente la uniformidad que envuelve al ser humano. Si somos capaces de razonar, aunque de forma vaga y principiante, si estamos en la vida y no en otro estrato más lejano… ¿no tendrá cualquiera su orgullo, sus ilusiones, sus alegrías, sus decepciones? ¿puede decirse que la fama, el dinero, la aparente felicidad de algunos no es comparable a la del mísero e ignorado? ¿podemos negar que cada uno ansía más de lo que tiene, que nadie se conforma con su situación por envidiable que parezca? ¿cuando dejaremos de destruirnos por los momentos de desolación, ignorando que todos padecen periódicamente la misma frustración? Olvidamos que mientras más ricos, más pobres somos.
La vida es una riqueza en sí misma, por más esclavos o señores que seamos, por más indiferentes o absurdos que sean nuestros actos. No debemos creer en la predestinación, ni en el fatalismo, ni en un deseo constante por lograr un más allá más generoso. La vida se nos ha dado a todos por igual, el más discriminado puede ser el más feliz, cuando sueña algún día salir de su opresión; puede que la felicidad radique en la ilusión y no en la consecución de lo deseado. El más libre no está exento de ser manejado, el más pobre aspira a ser rico, el más rico… ¿a qué aspirará? Quizá la imperfección es lo perfecto, y el fracaso, la victoria. Si nos quejamos de nuestra situación es porque nuestra naturaleza nos lo exige, siempre más, siempre insatisfechos, en la lucha conseguimos el equilibrio.
El pensamiento implica esa libertad, exponer lo que se cree aún sabiendo que es difícil de probar. Aceptamos la palabrería y el conocimiento de los que nos precedieron, y tranquilamente nos conformamos y tragamos, añadiéndole algunos datos para que parezca personal. Cualquier idea puede existir ya en nosotros sin saberlo, y no fuera de nuestro alcance, aunque hayan sido ya expuestas, porque cada uno está lleno de originalidad. Dentro caben todas las posibilidades del pensamiento, toda cualidad, todo defecto, toda desgracia, cualquier bien o mal siempre tendrán oportunidad de surgir, ya que esa uniformidad tan dispar nos engloba a todos, y cada uno de los matices de lo humano nos iguala seamos grandes o pequeños.
IX
El fantasma de nuestras identidades no debe ser concebido como expresión única de nuestro ser, pero su tumulto confunde a la voz verdadera que te habla, la cual no quieres callar a toda costa... ¿dónde estás, amistad? ¿dónde acabo yo y empiezan los demás? ¿en qué lugar de mí se encuentra la gente? ¿cual es el camino para hallar el verdadero camino? ¿o sólo hay un camino? ¿quién se siente seguro con otra persona?... La amistad, pero ¡que palabra! A veces, se utiliza tan mal. Juguete desconocido, pero arma imprescindible.
¡Tanta palabra y tan poco hecho! ¡tanta ilusión y esperanza en un futuro mejor! Y, ¿qué hacemos en el presente? ¿naufragamos, nos evadimos con sensaciones superficiales? ¿Qué es lo que realmente lanza hacia la felicidad? Amigos, ¿qué debo pediros? ¿qué debe haber entre nosotros para considerarnos sin temor amigos fieles? Sin embargo, miento, os llamo amigos, y no lo siento. Mi inseguridad y recelo disloca mis pensamientos, transforma en hipocresía mis defectos más evidentes. Mentiría si os pidiera que alejarais la falsa idea que tenéis de mí. Me confundo y camino hacia la torpeza, la indigencia, la indiferencia y hasta la crueldad, pero son falsas. No sé por qué hago de mí una imagen tan retorcida, incoherente, inestable, inasible. Desprecio todo eso, pero lo hago, continúo confundiendo, como si me sintiera muy alejado de todos y hundido en mi abismo particular, cubierto con una capa engañosa. Esa lámina opaca me aplasta y se convierte en mi propia máscara.
¿Dónde está la alegría que necesito, por que no se marcha la preocupación? Habrá que intentar tener las puertas abiertas, salir de uno, buscar algo que nos integre de nuevo, confiar en alguien, superar la inmadurez grupal, reconocer mi ignorancia de lo perfecto en el ser humano y renunciar a su crítica. Últimamente, he mantenido una postura de mínima relación de cordialidad, quizá un saludo expresivo, un adiós lacónico, un gesto en silencio, ¡y sólo con eso pretendía ser entendido!
Luego, una escueta conversación con un desconocido fue descorriendo un visillo que mostraba una vida distinta, se veía todo un mundo en nosotros abandonado, fascinante y posible que podía y pedía renovarse, tenía como eje la convivencia, el trabajo en grupo, dejados a un lado anteriormente…, quizá merezca la pena intentarse. Pero… ¿cómo?
Pasear, pasear por las calles modernas, de grandes aceras, me pierdo en ellas. Árboles colocados geométricamente a la misma distancia, con la cabeza fija en el suelo, sólo levanto la vista para no tropezar con nada ni nadie, cada cierto número de metros, escondido tras robustas señoras y etiquetados hombres, siempre con la sensación de huir de algo, con el temor de que me acusen de algún delito. Ese es mi paseo, temeroso de no sobresalir entre la gente.
Mientras, el alma del diablo que llevo dentro, escondido hace años, tan familiar, alimentándose continuamente de mis tropiezos, sale a veces de su oscuro escondrijo, sin importarle en absoluto que las formas de mi personalidad sufran el daño potente de la inactividad. Un diablo astuto y enfadado que no sabe del carácter y sí de la vulgaridad del arisco ser humano, que sólo entiende las palabras de su propia ley. Va matando como la poesía mal escrita, como grafismos presuntuosos sobre papel cartón, que no sabe de emociones, ni de advertencias, ni comprende que yo, hombre por nacer, quiera ir resolviendo los actos de mi ingenua compostura humana, ni aprecia que lo oculte cuando su herida, que no cicatriza, va ensanchándose para llegar a destruirme. Ese diablo desapacible, que llamo con cualquier nombre, tal vez el mío, que le doy la mano y saludo, le hago muecas de sonrisa olvidando lo que tengo que achacarle, que voy a verle y visitarle cuando no sale de mí, hasta me molesta que haya un momento en que pare su negatividad. Ya significa para mí un inevitable vicio que tengo que sufrir, que no haya lugar en que crea que desaparece y le venza. Ya no temo su monstruosidad, soy tan monstruo como él, su huella acaso no se extinga, dentro del paso del alma eterna.
Su mugrienta misión tendrá larga vida, como un viejo parásito adherido. De todos modos, nunca llegará a confundirse conmigo, es un ente aparte que tiene completa libertad de acción, y esa libertad supone la base de mi esperanza.
VIII
Nunca conocí a nadie libre de preocupaciones, a nadie encontré que no estallara a veces, que se alejara furioso del mundo y le injuriara, a su vida misma, a sus padres por procrearlo. A nadie vi exento de tal arrebato, por más gente que observé y estudié, por más diversas que fueran sus ideologías. Si no lo manifestaban en público, por defensa hacia su imagen, lo hacían en su soledad, despreciándolo todo.
No hay método ni punto de vista más aceptable que cualquier otro, cada uno entraña una afirmación ó una negación, un parecido porcentaje de fracaso ó de éxito. El error ó la verdad están en la mente del hombre, de ahí su imperfección. Entonces, ¿para qué defender ó despreciar determinada doctrina? ¿No será más útil dejar atrás el propio pensamiento, para manejarnos según nuestra voluntad? Si toda idea está predestinada a dejar de ser cierta ¿dónde está el orgullo necesario para hacer fuerte la nuestra, sin complejos, frente a la de nuestros semejantes? El hecho de defender una postura es ya un problema, implica tener una seguridad que no tenemos.
Es evidente la uniformidad que envuelve al ser humano. Si somos capaces de razonar, aunque de forma vaga y principiante, si estamos en la vida y no en otro estrato más lejano… ¿no tendrá cualquiera su orgullo, sus ilusiones, sus alegrías, sus decepciones? ¿puede decirse que la fama, el dinero, la aparente felicidad de algunos no es comparable a la del mísero e ignorado? ¿podemos negar que cada uno ansía más de lo que tiene, que nadie se conforma con su situación por envidiable que parezca? ¿cuando dejaremos de destruirnos por los momentos de desolación, ignorando que todos padecen periódicamente la misma frustración? Olvidamos que mientras más ricos, más pobres somos.
La vida es una riqueza en sí misma, por más esclavos o señores que seamos, por más indiferentes o absurdos que sean nuestros actos. No debemos creer en la predestinación, ni en el fatalismo, ni en un deseo constante por lograr un más allá más generoso. La vida se nos ha dado a todos por igual, el más discriminado puede ser el más feliz, cuando sueña algún día salir de su opresión; puede que la felicidad radique en la ilusión y no en la consecución de lo deseado. El más libre no está exento de ser manejado, el más pobre aspira a ser rico, el más rico… ¿a qué aspirará? Quizá la imperfección es lo perfecto, y el fracaso, la victoria. Si nos quejamos de nuestra situación es porque nuestra naturaleza nos lo exige, siempre más, siempre insatisfechos, en la lucha conseguimos el equilibrio.
El pensamiento implica esa libertad, exponer lo que se cree aún sabiendo que es difícil de probar. Aceptamos la palabrería y el conocimiento de los que nos precedieron, y tranquilamente nos conformamos y tragamos, añadiéndole algunos datos para que parezca personal. Cualquier idea puede existir ya en nosotros sin saberlo, y no fuera de nuestro alcance, aunque hayan sido ya expuestas, porque cada uno está lleno de originalidad. Dentro caben todas las posibilidades del pensamiento, toda cualidad, todo defecto, toda desgracia, cualquier bien o mal siempre tendrán oportunidad de surgir, ya que esa uniformidad tan dispar nos engloba a todos, y cada uno de los matices de lo humano nos iguala seamos grandes o pequeños.
IX
El fantasma de nuestras identidades no debe ser concebido como expresión única de nuestro ser, pero su tumulto confunde a la voz verdadera que te habla, la cual no quieres callar a toda costa... ¿dónde estás, amistad? ¿dónde acabo yo y empiezan los demás? ¿en qué lugar de mí se encuentra la gente? ¿cual es el camino para hallar el verdadero camino? ¿o sólo hay un camino? ¿quién se siente seguro con otra persona?... La amistad, pero ¡que palabra! A veces, se utiliza tan mal. Juguete desconocido, pero arma imprescindible.
¡Tanta palabra y tan poco hecho! ¡tanta ilusión y esperanza en un futuro mejor! Y, ¿qué hacemos en el presente? ¿naufragamos, nos evadimos con sensaciones superficiales? ¿Qué es lo que realmente lanza hacia la felicidad? Amigos, ¿qué debo pediros? ¿qué debe haber entre nosotros para considerarnos sin temor amigos fieles? Sin embargo, miento, os llamo amigos, y no lo siento. Mi inseguridad y recelo disloca mis pensamientos, transforma en hipocresía mis defectos más evidentes. Mentiría si os pidiera que alejarais la falsa idea que tenéis de mí. Me confundo y camino hacia la torpeza, la indigencia, la indiferencia y hasta la crueldad, pero son falsas. No sé por qué hago de mí una imagen tan retorcida, incoherente, inestable, inasible. Desprecio todo eso, pero lo hago, continúo confundiendo, como si me sintiera muy alejado de todos y hundido en mi abismo particular, cubierto con una capa engañosa. Esa lámina opaca me aplasta y se convierte en mi propia máscara.
¿Dónde está la alegría que necesito, por que no se marcha la preocupación? Habrá que intentar tener las puertas abiertas, salir de uno, buscar algo que nos integre de nuevo, confiar en alguien, superar la inmadurez grupal, reconocer mi ignorancia de lo perfecto en el ser humano y renunciar a su crítica. Últimamente, he mantenido una postura de mínima relación de cordialidad, quizá un saludo expresivo, un adiós lacónico, un gesto en silencio, ¡y sólo con eso pretendía ser entendido!
Luego, una escueta conversación con un desconocido fue descorriendo un visillo que mostraba una vida distinta, se veía todo un mundo en nosotros abandonado, fascinante y posible que podía y pedía renovarse, tenía como eje la convivencia, el trabajo en grupo, dejados a un lado anteriormente…, quizá merezca la pena intentarse. Pero… ¿cómo?
martes, 24 de agosto de 2010
PALABRAS IV, V y VI
IV
No hay remedio posible para la indiferencia del hombre. Ese concepto, que tanto me asustaba, se hacía presa de mí y me ataba, me sojuzgaba en un pacto informe. No sólo era ya producto de una crisis, sino que además la alimentaba con elementos de mi propio hastío. Si hay un peligro mayor para el ser humano es la desconfianza en sí mismo, y eso formaba ahora la parte oxidada de mi existencia. No había salida razonable de este engaño, ni una dosis calculada de sonrisas era capaz de aplastar por completo esta vida vacía. Si me inventaba cien y una formas de explicar mi ansiedad ante mí y en voz baja casi imperceptible, por otra parte me resultaba problema enorme el exponerla ante mis amigos. No encontraba soluciones ni imaginaba caminos de salvación; hasta eso lo consideraba ya como lo más anodino e insustancial. Pasaba las horas observando, instigando en todo lo exterior como si allí se encontrara la vacuna contra mi mal. Días enteros vagando solo por las calles, sin ninguna ambición satisfactoria, sin ningún anhelo de felicidad. Era un ente corrupto y disminuido, falto de energía y plasticidad, sustentado entre invisibles filamentos de actividad. Ante el mundo, era un muerto; ante mí, un caos, un extraño. Pasaba por ser alguien con cierto estilo, rechazando todo lo arbitrario, todo lo que, por un impulso dado, obtenía una respuesta exacta. Estaba furioso con ese rutinario mecanismo hacia el cual el espectro del mundo me lanzaba, odiaba tener algún día la madurez de los demás hombres. Era un niño completamente maduro, al que de un solo golpe querían quitarle toda su juventud y convertirlo en un número encajable en una lista. A cada paso deseaba quedarme muerto y dejar como testamento a mis amigos toda mi confusión plasmada en papel. Pero era incapaz de prever mi suicidio; quería dejar de existir, pero sin que yo hiciera nada por aligerarlo.
Ahora, tumbado en la hierba, me parece todo muy lejano, con la sólida sensación de que todo pasó hace un año, cuando hasta pocos minutos antes tenía una mente agonizante. Reclinado aquí, la vida se parece a una fruta amarga, y no sólo la mía, sino que creo ver lo mismo en todos los demás. Sin esperar algún suceso trascendental que fuera la fórmula de salir del abismo, sin hablar ni lo necesario y callando así el fuego interno. Sólo imaginar la salida inmediata, la que ningún desgate mental puede provocar, la que satisface por momentos.
El reposo, al igual que Dios, es perceptible pero no fiable. Por los sentidos nos figuramos que conocemos ciertos objetos que permanecen en completa quietud, pero no podemos fiarnos de ellos, porque vivimos, jugamos y alucinamos. Este tránsito vivaz nos prefigura el fluir móvil y juguetón de todo lo que aparenta estar inerte, ya que si somos nosotros y no otros los que juzgamos los hechos, éstos deben ser activos, inaccesibles para ellos mismos, inconstantes, inquietos, aún si sólo fuera por aparentar el movimiento del hombre. Dios, ó el Todo lo tenemos como ejemplo de valoración interna, regido por el corazón, espiado por el cerebro, cegado por la vista, guiado por la necesidad. Podemos atribuirle cualidades y modos, intemporalidad y perfección, pero sólo porque está escrito que llegaremos a confundirnos con eso. Dios existe en potencia en cada uno, y su coeficiente aumenta en cada generación, en cada siglo, en cada descubrimiento; si existiera ya debiera ser tan simple como nosotros. ¿Cómo podemos acotar lo que nos afirman de un dios imaginado cuando ni siquiera podemos asegurar el hecho de ser, cuando no hay seguridad absoluta de que existimos?
V
Cierto día me pasaron una bandeja con distintos tipos de desesperación, apetitosos informes de amigos sin esperanza, buenos a la vista, incitando su captura resuelta, todos con un toque personal. Uno de ellos soportaba una inmensa guinda, casi tapando todo lo demás: así quería demostrar cuál era su tipo de depresión. Fui examinándolos todos, pero me fijé expresamente en uno; era como un pastel gris y sencillo, sin ningún atractivo aparente, sin ningún adorno expuesto en su superficie que incitara a paladearlo. Parecía estar allí medio olvidado, con manchas diversas y numerosas de otros compañeros ya liberados, sin marcar un sitio importante en todo el espacio posible, sin aparentar otra cosa que su sinceridad y transparencia, su tranquilidad y cordura manifiesta ante otros más pegajosos y exquisitos. Sin importarle si su minimalismo daba un toque feo al cuadro general. Sólo absorto en sí mismo, preguntando y resolviendo sus por qué. Callado y ausente en su propia maravilla de conocer nada y dudar de todo, de cantar a la gente por permitirle por permitirle apreciar y enjuiciar todo lo que se siente. Esperando quieto, reposando del largo momento que ha iniciado con los pasos contados. Sobrecogiéndose ante su búsqueda infructuosa de lo que es posible conocer, sabiendo que ningún acto es el último, que ninguna palabra es la primera. Que entre sus amigos no hay escalas de menor a mayor satisfacción y admiración, seguro de no estar por delante ni por detrás de ninguno. Sintiendo la preocupación de ser orgulloso, de hacer lo que debe hacer, de pensar lo necesario, de estar en el sitio idóneo. Con el temor de un presente menos duradero que el anterior, de un futuro más nefasto que el pasado, con ambiciones de poca probabilidad y la utopía de querer volver a la niñez.
Si me fijé en él más que en ningún otro no fue por un sentimiento de lástima, ni por una curiosidad caprichosa, ni por un impulso de superioridad que me llevara a degustar el manjar más extraño. Era como si una cadena atara repentinamente los dos cuerpos sin saber ninguno la causa de tal ligazón. Como si hubiéramos nacido juntos, y la historia de uno evocara necesariamente la del otro. Pero, como en toda cadena, siempre hay eslabones que separan y diferencian un elemento de otro, siempre hay un bloque macizo que no deja ver el otro lado, sólo suponer y plantearse como posible lo que en uno es irremediable.
Y su presentación ante mí no forzaba una diferencia de rango, ni una evasión, ni siquiera el atisbo de que eso pueda ser cierto. No obstante, entre dos personas no puede existir ni una identidad ni una oposición absoluta, ni un punto intermedio entre uno y otro. Sólo hay una característica esencial: lo distinto, lo semejante, y no está en nuestras manos establecer clases, simplemente porque no existen.
Del mismo modo, no tomaré de él como si fuera un destino a elegir, por más claro que me lo presenten, sino que, como alternativa contradictoria, me adentraré más en su forma para ver más cerca mi profundidad, me introduciré más en su carácter para, a fin de cuentas, saborear más gustosamente mi propia personalidad. Si aquellas primeras opiniones son equivocadas, jamás conoceré estas últimas, ese muro se tornará fortaleza, la cadena, escudo; el hombre, insaciable; el hombre, perdedor; el hombre, fugitivo.
Para Alfonso, un día, en un pequeño parque.
VI
El dios ese, aquel que vivía allá lejos en la nada, sumido imperturbable en su amplia conciencia, me observaba cada mañana cuando yo abría los ojos. Esperaba que mis reacciones y pesadillas matutinas fueran las habituales de cada día para acecharme sin piedad, preso de un oscuro egoísmo; su arma favorita era la de desaparecer y esfumarse como un gas, antes de que yo empezara a tomar conciencia de ello. Pasé unos días muy amargos con él. No podía verle ni tocarle, ya lo sabía y no lo intentaba. Ni me odiaba ni me hablaba acerca del envenenamiento lento que me estaba profiriendo, era él la causa de toda mi angustia y frustración, de mi delirio y de mi locura, cuando ni siquiera le vi ni palpé, ni estuve seguro jamás de su real existencia. Pero le despreciaba, de la misma forma que me producía repulsa ó indiferencia un ser cualquiera de la tierra que no conociera. Me incitaba, sin embargo, a que pensara en todo en su justa medida y que no me sobresaltara ante nada ni nadie; que caminara ocioso, que vagara por calles desiertas, que dejara mi embriaguez en estúpidas losetas. Me insultaba a cada momento por cada paso dado, corrigiéndome inmediatamente por no haber dado tal otro, casi le tomé vicio a la incógnita grave de sus morbosos planes. ¡Cuánto me refregó aplastándome contra el aire espeso! ¡Que sutiles amenazas caían sobre mi inocente velo! ¡Como se resecaba el botín de hipocresías conseguidas años antes! ¡Cuanta hambre y sed pasé teniendo todos los manjares y bebidas a mi alcance!
Supuse que él tenía un borrador en la mano, como el que utilizan en las escuelas para destruir grafismos inútiles. Su empuñadura de nervios de raíz, su parte destructora de negro algodón. Era un artefacto de proporciones fantásticas e intangibles, casi suspendido en un éter opaco, hubiera supuesto cosa de brujas. Pero no, ahí estaría él y su inmenso y difuso aniquilador, desfigurando lo existente. No veía su cuerpo, ni mi diminuta mente obtenía información adicional que esclareciera su esencia. Me resultaba tan inasequible describir mi imagen de él como explicarle a un ciego las tonalidades del color.
De repente, desaparece la imagen, ignorando cuando aparecerá de nuevo. Este juego suyo no me permite captarlo, ni traducir la idea al pensamiento, me siento atenazado. Pero su mano no podrá servirle para empuñar la balanza, ni sopesar la validez de lo extinguido; esa mano tendida no puede existir, sólo es un alargamiento provisional de un supuesto ser multidimensional, caído a tierra, ahí mismo, cerca de mí. Esta negación no puede ser tomada en mi contra, a la hora de registrar mis logros, después de atender a especulaciones de carácter banal.
Quizá todo responde a un objetivo más puro, más propio de un dios, una grandeza desinteresada. Al igual que su lisa y extensa materia, también nos propaga esa energía capaz de formar cuerpos útiles, energía constante, que nunca desaparece, una fuerza sutil de la que tomamos una parte, y a la que cada uno aportamos nuestra ración. Es la misma que se confunde con su ser, sin espacio, porque no lo necesita; sin tiempo, porque es él mismo; la misma que se identifica con ese otro ser oscuro y sombrío, que también forma parte de nosotros. Esta mente mía es mi dios, y la de cada uno; él recoge una parte y cada uno aporta su ser, todos con la misma y exacta superficie, como un rompecabezas que se ajusta para formar un todo que nos es ajeno. Aquello que tememos y obedecemos de forma tan demencial, no es sino un alargamiento de nosotros mismos, una visualización invisible de la idea general que de entre todos puede sintetizarse. No es nada superior, ni existe fuera de la mente humana, es un gran cable que corre airoso, sin dejar pasar a un solo ser, transmitiéndose a todo lo que tiene vida y acabar en aquello que parece inerte, surcando luego todos los espacios, sin concepción posible de estratos, dimensiones o tiempos por los que regirse, para ya no poder dejar de ser.
Es un dios astuto, del que nos servimos para hacer y desear todo, acaso seguía apenas inmóvil, en actitud no forzada de disolución. Con él, intentamos hacer desaparecer el pasado, y que la fuerza malgastada no deje marcas en el porvenir ya iniciado. Así, borrar cada día lo que sucede supone sumar un día más, nos ordena que por cada minuto que vivamos ahora en su extensión posible tendremos otro en cualquier punto del futuro que haga posible su repetición. Y desintegrar en polvo toda la fatalidad del pasado contribuye a que no se presente de nuevo y que nos desintegremos en su recuerdo y que nos lancemos, por esa añoranza, a caminos semejantes de forma mecánica. Tampoco será conveniente que nos enzarcemos eternamente en actitudes caprichosas y a la defensiva, tratando de evitar una situación desagradable, ya que no podremos abarcarlas todas, por falta de tiempo y consistencia, ni dedicarnos enteramente a ello, pero esta lección obliga a admitir que es el presente el que debemos modelar y sustentar con acciones efectivas. Puede que sea el mejor método para no distanciarnos de nuestra conciencia y mantenernos firmes por un camino seguro.
Primero, debería analizar la depravación que ya se está cometiendo, pero, antes, analizar la realidad de ese presente, ¿ es que podemos definirlo? Siendo el tiempo una medida, a veces eficaz, para ir midiendo nuestros pasos continuamente o a intervalos, me resulta imposible definir la sucesión de hechos. Al menos mi cerebro no está agilizado aún para ese proceso, puesto que más pudiera ocurrir que viviéramos en un continuo futuro. Lo que ya se nos escapó, aunque recordado, ya no existe; el presente se derrumba completamente al no poderlo atrapar, sólo lo utilizamos porque nos es imprescindible para sentirnos vivos.
Y, ¿qué es el tiempo? Por ejemplo, lee estas líneas, escritas hace algún “tiempo”, memorízalas, analiza todas sus pasiones y sentimientos, todas sus vaguedades e ilusiones, son verdades tal como fueron creídas en ese momento. Escrútalas, no dejes pasar detalle, saca conclusiones y esquemas, algo que no llene de dudas. Ahora toma estas otras, ya corregidas, atácalas con el mismo tesón, sin obviar nada, sin tiempo que aleje o acerque, que una, destruya ó deje impasible. ¿La primera era el pasado de la segunda y ésta su futuro? Puede que no, si una no hubiera estado en potencia en la otra, jamás hubieran salido a la luz, su idea es simultánea, fueron concebidas por igual. Ahora, el tiempo es falso, es sólo una ilusión, todo estaba concentrado en un mismo momento, ¡en un aspecto de Dios!
¡Tantas dimensiones en un mismo mundo y no se nos permite que salgamos de ellas! Las dimensiones inestables de nuestro yo, debatido continuamente, criticado severamente por toda clase de personalidades internas. Tan gran número de opciones nos aminoran y envilecen, como si en vez de sustentarnos en ellas, nos hicieran sentirnos indefensos. Así, en este infinito de posibilidades, no hay certeza, no hay tiempo, no hay verdad. Ese “dios” sólo me hace estar inseguro.
No hay remedio posible para la indiferencia del hombre. Ese concepto, que tanto me asustaba, se hacía presa de mí y me ataba, me sojuzgaba en un pacto informe. No sólo era ya producto de una crisis, sino que además la alimentaba con elementos de mi propio hastío. Si hay un peligro mayor para el ser humano es la desconfianza en sí mismo, y eso formaba ahora la parte oxidada de mi existencia. No había salida razonable de este engaño, ni una dosis calculada de sonrisas era capaz de aplastar por completo esta vida vacía. Si me inventaba cien y una formas de explicar mi ansiedad ante mí y en voz baja casi imperceptible, por otra parte me resultaba problema enorme el exponerla ante mis amigos. No encontraba soluciones ni imaginaba caminos de salvación; hasta eso lo consideraba ya como lo más anodino e insustancial. Pasaba las horas observando, instigando en todo lo exterior como si allí se encontrara la vacuna contra mi mal. Días enteros vagando solo por las calles, sin ninguna ambición satisfactoria, sin ningún anhelo de felicidad. Era un ente corrupto y disminuido, falto de energía y plasticidad, sustentado entre invisibles filamentos de actividad. Ante el mundo, era un muerto; ante mí, un caos, un extraño. Pasaba por ser alguien con cierto estilo, rechazando todo lo arbitrario, todo lo que, por un impulso dado, obtenía una respuesta exacta. Estaba furioso con ese rutinario mecanismo hacia el cual el espectro del mundo me lanzaba, odiaba tener algún día la madurez de los demás hombres. Era un niño completamente maduro, al que de un solo golpe querían quitarle toda su juventud y convertirlo en un número encajable en una lista. A cada paso deseaba quedarme muerto y dejar como testamento a mis amigos toda mi confusión plasmada en papel. Pero era incapaz de prever mi suicidio; quería dejar de existir, pero sin que yo hiciera nada por aligerarlo.
Ahora, tumbado en la hierba, me parece todo muy lejano, con la sólida sensación de que todo pasó hace un año, cuando hasta pocos minutos antes tenía una mente agonizante. Reclinado aquí, la vida se parece a una fruta amarga, y no sólo la mía, sino que creo ver lo mismo en todos los demás. Sin esperar algún suceso trascendental que fuera la fórmula de salir del abismo, sin hablar ni lo necesario y callando así el fuego interno. Sólo imaginar la salida inmediata, la que ningún desgate mental puede provocar, la que satisface por momentos.
El reposo, al igual que Dios, es perceptible pero no fiable. Por los sentidos nos figuramos que conocemos ciertos objetos que permanecen en completa quietud, pero no podemos fiarnos de ellos, porque vivimos, jugamos y alucinamos. Este tránsito vivaz nos prefigura el fluir móvil y juguetón de todo lo que aparenta estar inerte, ya que si somos nosotros y no otros los que juzgamos los hechos, éstos deben ser activos, inaccesibles para ellos mismos, inconstantes, inquietos, aún si sólo fuera por aparentar el movimiento del hombre. Dios, ó el Todo lo tenemos como ejemplo de valoración interna, regido por el corazón, espiado por el cerebro, cegado por la vista, guiado por la necesidad. Podemos atribuirle cualidades y modos, intemporalidad y perfección, pero sólo porque está escrito que llegaremos a confundirnos con eso. Dios existe en potencia en cada uno, y su coeficiente aumenta en cada generación, en cada siglo, en cada descubrimiento; si existiera ya debiera ser tan simple como nosotros. ¿Cómo podemos acotar lo que nos afirman de un dios imaginado cuando ni siquiera podemos asegurar el hecho de ser, cuando no hay seguridad absoluta de que existimos?
V
Cierto día me pasaron una bandeja con distintos tipos de desesperación, apetitosos informes de amigos sin esperanza, buenos a la vista, incitando su captura resuelta, todos con un toque personal. Uno de ellos soportaba una inmensa guinda, casi tapando todo lo demás: así quería demostrar cuál era su tipo de depresión. Fui examinándolos todos, pero me fijé expresamente en uno; era como un pastel gris y sencillo, sin ningún atractivo aparente, sin ningún adorno expuesto en su superficie que incitara a paladearlo. Parecía estar allí medio olvidado, con manchas diversas y numerosas de otros compañeros ya liberados, sin marcar un sitio importante en todo el espacio posible, sin aparentar otra cosa que su sinceridad y transparencia, su tranquilidad y cordura manifiesta ante otros más pegajosos y exquisitos. Sin importarle si su minimalismo daba un toque feo al cuadro general. Sólo absorto en sí mismo, preguntando y resolviendo sus por qué. Callado y ausente en su propia maravilla de conocer nada y dudar de todo, de cantar a la gente por permitirle por permitirle apreciar y enjuiciar todo lo que se siente. Esperando quieto, reposando del largo momento que ha iniciado con los pasos contados. Sobrecogiéndose ante su búsqueda infructuosa de lo que es posible conocer, sabiendo que ningún acto es el último, que ninguna palabra es la primera. Que entre sus amigos no hay escalas de menor a mayor satisfacción y admiración, seguro de no estar por delante ni por detrás de ninguno. Sintiendo la preocupación de ser orgulloso, de hacer lo que debe hacer, de pensar lo necesario, de estar en el sitio idóneo. Con el temor de un presente menos duradero que el anterior, de un futuro más nefasto que el pasado, con ambiciones de poca probabilidad y la utopía de querer volver a la niñez.
Si me fijé en él más que en ningún otro no fue por un sentimiento de lástima, ni por una curiosidad caprichosa, ni por un impulso de superioridad que me llevara a degustar el manjar más extraño. Era como si una cadena atara repentinamente los dos cuerpos sin saber ninguno la causa de tal ligazón. Como si hubiéramos nacido juntos, y la historia de uno evocara necesariamente la del otro. Pero, como en toda cadena, siempre hay eslabones que separan y diferencian un elemento de otro, siempre hay un bloque macizo que no deja ver el otro lado, sólo suponer y plantearse como posible lo que en uno es irremediable.
Y su presentación ante mí no forzaba una diferencia de rango, ni una evasión, ni siquiera el atisbo de que eso pueda ser cierto. No obstante, entre dos personas no puede existir ni una identidad ni una oposición absoluta, ni un punto intermedio entre uno y otro. Sólo hay una característica esencial: lo distinto, lo semejante, y no está en nuestras manos establecer clases, simplemente porque no existen.
Del mismo modo, no tomaré de él como si fuera un destino a elegir, por más claro que me lo presenten, sino que, como alternativa contradictoria, me adentraré más en su forma para ver más cerca mi profundidad, me introduciré más en su carácter para, a fin de cuentas, saborear más gustosamente mi propia personalidad. Si aquellas primeras opiniones son equivocadas, jamás conoceré estas últimas, ese muro se tornará fortaleza, la cadena, escudo; el hombre, insaciable; el hombre, perdedor; el hombre, fugitivo.
Para Alfonso, un día, en un pequeño parque.
VI
El dios ese, aquel que vivía allá lejos en la nada, sumido imperturbable en su amplia conciencia, me observaba cada mañana cuando yo abría los ojos. Esperaba que mis reacciones y pesadillas matutinas fueran las habituales de cada día para acecharme sin piedad, preso de un oscuro egoísmo; su arma favorita era la de desaparecer y esfumarse como un gas, antes de que yo empezara a tomar conciencia de ello. Pasé unos días muy amargos con él. No podía verle ni tocarle, ya lo sabía y no lo intentaba. Ni me odiaba ni me hablaba acerca del envenenamiento lento que me estaba profiriendo, era él la causa de toda mi angustia y frustración, de mi delirio y de mi locura, cuando ni siquiera le vi ni palpé, ni estuve seguro jamás de su real existencia. Pero le despreciaba, de la misma forma que me producía repulsa ó indiferencia un ser cualquiera de la tierra que no conociera. Me incitaba, sin embargo, a que pensara en todo en su justa medida y que no me sobresaltara ante nada ni nadie; que caminara ocioso, que vagara por calles desiertas, que dejara mi embriaguez en estúpidas losetas. Me insultaba a cada momento por cada paso dado, corrigiéndome inmediatamente por no haber dado tal otro, casi le tomé vicio a la incógnita grave de sus morbosos planes. ¡Cuánto me refregó aplastándome contra el aire espeso! ¡Que sutiles amenazas caían sobre mi inocente velo! ¡Como se resecaba el botín de hipocresías conseguidas años antes! ¡Cuanta hambre y sed pasé teniendo todos los manjares y bebidas a mi alcance!
Supuse que él tenía un borrador en la mano, como el que utilizan en las escuelas para destruir grafismos inútiles. Su empuñadura de nervios de raíz, su parte destructora de negro algodón. Era un artefacto de proporciones fantásticas e intangibles, casi suspendido en un éter opaco, hubiera supuesto cosa de brujas. Pero no, ahí estaría él y su inmenso y difuso aniquilador, desfigurando lo existente. No veía su cuerpo, ni mi diminuta mente obtenía información adicional que esclareciera su esencia. Me resultaba tan inasequible describir mi imagen de él como explicarle a un ciego las tonalidades del color.
De repente, desaparece la imagen, ignorando cuando aparecerá de nuevo. Este juego suyo no me permite captarlo, ni traducir la idea al pensamiento, me siento atenazado. Pero su mano no podrá servirle para empuñar la balanza, ni sopesar la validez de lo extinguido; esa mano tendida no puede existir, sólo es un alargamiento provisional de un supuesto ser multidimensional, caído a tierra, ahí mismo, cerca de mí. Esta negación no puede ser tomada en mi contra, a la hora de registrar mis logros, después de atender a especulaciones de carácter banal.
Quizá todo responde a un objetivo más puro, más propio de un dios, una grandeza desinteresada. Al igual que su lisa y extensa materia, también nos propaga esa energía capaz de formar cuerpos útiles, energía constante, que nunca desaparece, una fuerza sutil de la que tomamos una parte, y a la que cada uno aportamos nuestra ración. Es la misma que se confunde con su ser, sin espacio, porque no lo necesita; sin tiempo, porque es él mismo; la misma que se identifica con ese otro ser oscuro y sombrío, que también forma parte de nosotros. Esta mente mía es mi dios, y la de cada uno; él recoge una parte y cada uno aporta su ser, todos con la misma y exacta superficie, como un rompecabezas que se ajusta para formar un todo que nos es ajeno. Aquello que tememos y obedecemos de forma tan demencial, no es sino un alargamiento de nosotros mismos, una visualización invisible de la idea general que de entre todos puede sintetizarse. No es nada superior, ni existe fuera de la mente humana, es un gran cable que corre airoso, sin dejar pasar a un solo ser, transmitiéndose a todo lo que tiene vida y acabar en aquello que parece inerte, surcando luego todos los espacios, sin concepción posible de estratos, dimensiones o tiempos por los que regirse, para ya no poder dejar de ser.
Es un dios astuto, del que nos servimos para hacer y desear todo, acaso seguía apenas inmóvil, en actitud no forzada de disolución. Con él, intentamos hacer desaparecer el pasado, y que la fuerza malgastada no deje marcas en el porvenir ya iniciado. Así, borrar cada día lo que sucede supone sumar un día más, nos ordena que por cada minuto que vivamos ahora en su extensión posible tendremos otro en cualquier punto del futuro que haga posible su repetición. Y desintegrar en polvo toda la fatalidad del pasado contribuye a que no se presente de nuevo y que nos desintegremos en su recuerdo y que nos lancemos, por esa añoranza, a caminos semejantes de forma mecánica. Tampoco será conveniente que nos enzarcemos eternamente en actitudes caprichosas y a la defensiva, tratando de evitar una situación desagradable, ya que no podremos abarcarlas todas, por falta de tiempo y consistencia, ni dedicarnos enteramente a ello, pero esta lección obliga a admitir que es el presente el que debemos modelar y sustentar con acciones efectivas. Puede que sea el mejor método para no distanciarnos de nuestra conciencia y mantenernos firmes por un camino seguro.
Primero, debería analizar la depravación que ya se está cometiendo, pero, antes, analizar la realidad de ese presente, ¿ es que podemos definirlo? Siendo el tiempo una medida, a veces eficaz, para ir midiendo nuestros pasos continuamente o a intervalos, me resulta imposible definir la sucesión de hechos. Al menos mi cerebro no está agilizado aún para ese proceso, puesto que más pudiera ocurrir que viviéramos en un continuo futuro. Lo que ya se nos escapó, aunque recordado, ya no existe; el presente se derrumba completamente al no poderlo atrapar, sólo lo utilizamos porque nos es imprescindible para sentirnos vivos.
Y, ¿qué es el tiempo? Por ejemplo, lee estas líneas, escritas hace algún “tiempo”, memorízalas, analiza todas sus pasiones y sentimientos, todas sus vaguedades e ilusiones, son verdades tal como fueron creídas en ese momento. Escrútalas, no dejes pasar detalle, saca conclusiones y esquemas, algo que no llene de dudas. Ahora toma estas otras, ya corregidas, atácalas con el mismo tesón, sin obviar nada, sin tiempo que aleje o acerque, que una, destruya ó deje impasible. ¿La primera era el pasado de la segunda y ésta su futuro? Puede que no, si una no hubiera estado en potencia en la otra, jamás hubieran salido a la luz, su idea es simultánea, fueron concebidas por igual. Ahora, el tiempo es falso, es sólo una ilusión, todo estaba concentrado en un mismo momento, ¡en un aspecto de Dios!
¡Tantas dimensiones en un mismo mundo y no se nos permite que salgamos de ellas! Las dimensiones inestables de nuestro yo, debatido continuamente, criticado severamente por toda clase de personalidades internas. Tan gran número de opciones nos aminoran y envilecen, como si en vez de sustentarnos en ellas, nos hicieran sentirnos indefensos. Así, en este infinito de posibilidades, no hay certeza, no hay tiempo, no hay verdad. Ese “dios” sólo me hace estar inseguro.
miércoles, 18 de agosto de 2010
PALABRAS - 1ª PARTE - Prólogo, I,II y III
PALABRAS
MANUEL CINTADO
1º EDICIÓN: JULIO 1.979
“… Vivimos reafirmándonos ante tanta amenaza de muerte
Luchamos aunque existen cárceles
y estén preparadas las cadenas
Buscamos solidaridad aunque todo sea traición
Edificamos la nueva ciudad aunque no la habitemos”
PRÓLOGO
… Si permites que empiece, lo haré contando lo último que me ha pasado por la mente. Y no es nuevo, comenzó ya hace ocho años, brotando en mí de forma imparable, y que muchos se esfuerzan en llamar “adolescencia”. Y, ahora… ¿a quién puede molestarle que penetre en esa madurez odiada y esperada, anhelada puerilmente en todos mis actos, aquí, en mi casa, en mi soledad? ¿a quién?...
… ¿Es así? Tras el funeral que seguirá mañana, recorriendo calles angostas, moviendo un pie tras otro, una rueda tras otra rueda, todo dejando marcas en el asfalto. La muerte de la juventud: el engendro del hombre. ¿Puedo anticiparos ahora la sentencia de mi tumba, la que mañana ocuparé rodeado de tierra y cubierto de flores, y cerrada, con lágrimas y risas de todos los que en vida me han odiado y querido? ¿Puede importarme que haya un cura que bendiga mi muerte ó mi suerte, y una mujer de negro arrodillada ante la sepultura? Si no crees que de ese lugar brote pasado mañana un hombre, si es así, deja de leer, porque lo siguiente será demasiado grave como para que no intentes, sin éxito, preguntarte el por qué.
Y esto no es para disfrutar, ni sólo para leerlo de carretilla, es para tomarlo ó dejarlo, para comprenderlo ó quemarlo. Hay una objeción, nada de lo que aquí diga puede servir para formar una imagen de mí, jamás podrá compararse una palabra a un trozo de materia, aunque, en mi caso, hay mucha similitud entre ambas cosas. Así, el valor de mi vida, de mi personalidad concreta, debe sintetizarse de un conocimiento global de todas mis facetas, si no, sólo hay confusión.
Porque llegar a hombre no se limita a penetrar en su mundo, cambiar de cara y aspecto, emplear una visión materialista de la vida, sentirse más seguro, indiferente ó centrado. Implica mucho más. Lo verdaderamente discutible no es pasar a formar parte de un número más en una estadística, de un elemento más de producción, sino el simple hecho de perder la juventud y todo lo que trae consigo.
El convivir con otros, a veces más jóvenes que yo, hablar, reír, discutir con ellos, me plantea en ocasiones una finalidad: el hacerles ver la inutilidad de seguir mi camino, u otro parecido, un camino lento, perezoso y asustadizo, sin sustancia.
Por todo esto, no quería perder la oportunidad de imprimir mis últimas reflexiones como adolescente, confusas y enrevesadas, sin una continuidad propia, sin decir nada y todo a la vez. A veces, muchos piensan que pueden esperar grandes cosas de mí y sin temor a equivocarse; eso no puedo asegurarlo, pero pueden descubrir que no hay motivo para encasillarme en esa apariencia incognoscible, de ese ser extraño que parezco mostrar. Mas bien un tipo inasible, absurdo, común, con poca carne y una animación limitada, y con la suerte ó desgracia de aparentar profundidad. De una u otra forma, de mi naturaleza incongruente, podrían suponer un loco ó un tonto, o alguien sustentado en una dimensión distinta, lejana. Aún así, conociendo mis limitadas posibilidades, me aventuro a decir algunas cosas, ideas que desvarían, que forman de mí una concepción errónea.
Me parece horrible que hayáis tenido audacia suficiente para llegar hasta aquí, serán actos mecánicos. Cambiaré un poco mi postura egocéntrica para hallar una posible unión con la vida. La vida, esa cosa que nos pasa unida irremediablemente a la monotonía. Es la monotonía que me envuelve, que os puede envolver y llegar a formar, sin darnos cuenta, un yugo esclavizante del que no es fácil salir. El hecho sin importancia aparente de repetir los actos día tras día, no sólo imprime tono monótono a esos momentos, sino lo que es peor, a toda tu existencia. Pero, ¿por qué darle tanta importancia? Ver en lo que me rodea el defecto que también existe en mí no me exime de él, sino que me culpa aún más por no saberlo evitar. El conocer a alguien que siente como yo, que vive la indiferencia, me lleva a reconocer el fracaso del ser humano como eje principal del mundo. Ya que, ¿qué es lo que en realidad diferencia al hombre del animal? ¿la inteligencia? ¿la posibilidad de cambiar? ¿no será el hecho de creernos diferentes de todo lo demás?
Así, nosotros, como humanos, quizá sólo encontremos la felicidad con lo distinto a nosotros, como la naturaleza. Asímismo necesitaremos siempre a nuestro lado alguien que pueda comprendernos, porque se nos asemeje, aunque ese placer concluya en fracaso. También puede que sólo necesitemos amarnos a nosotros mismos… ¡cruel estabilidad!
Para terminar este prólogo imagino ahora la dedicatoria de mi tumba, la tumba en la que hay que enterrar 19 años:
“Olvidadme cuando queráis pensar en mí, y no buscadme en un cielo luminoso, ni en un infierno de dolor, sino aquí mismo, entre vosotros, pero ausente. Si me encontráis y me reconocéis, no parad, seguid por vuestra senda, porque para conquistar a un hombre sólo se necesita una cosa: la totalidad de él mismo. Y el joven se transformó en hombre, sosteniendo el mismo y pesado cuerpo, trabajando con las mismas manos, pero gozando y odiando eso, el ser ya un hombre”.
PRIMERA PARTE
A quien, algún día, vendrá a mí.
I
(Escenificación de una centésima de segundo; explosión gris entre dos acantilados; desenlace.)
Va a comenzar la batalla. ¿Sabéis? Son los prolegómenos de la gran guerra, entre flautas y tambores, tras días de fiesta y noches de insomnio… ¡qué emoción! Por fin podremos luchar… ¿luchar?
En un momento se hicieron las provocaciones de rigor, la guerra fue decretada por ambos bando a la vez. Quizá los generales, por fin, vieron culminado el momento ansiado. La confrontación iba a iniciarse. ¡Qué maravillosa escena! Se designaron rangos y obligaciones, se dispuso el armamento, que cada uno estuviera alerta en su puesto. No importaba lo pasado, lo que de verdad interesaba es que se sintieran satisfechos de cumplir sus misiones. En cuando se vio que el enfrentamiento era inevitable, se fueron escogiendo y seleccionando todos los detalles, se exigía una organización lo más escrupulosa y estricta, pero se permitió algo impensable: el libre albedrío. Los soldados, que ya no eran hombres, no sólo servirían para luchar y destrozarse entre ellos ante una orden superior, sino que tendrían todo a su alcance para que dispusieran de libertad de criterio, en caso de tener que conservar su integridad, en la medida de su relativa capacidad. Se hizo apología libre de cada certificado, teorema, carta de conversión, de cada uno de los engranajes del sistema, de la identificación plena del legislador con el ejecutor, del mando supremo en cada peón de la partida.
A uno y otro lado se dividían las opiniones, se fomentaba la necesidad de las hostilidades con el otro, con un eje central: vencer. Si no se propone la victoria nadie hubiera nunca comenzado una guerra. De igual forma, todo el que lucha, aún con la confianza en la victoria, sabe que tiene delante la posibilidad de la derrota, aunque eso no aminora el valor de algunos hombres. La competición, la oposición y el orgullo han sido realmente los fundadores del mundo, ¿como no iban a estar presentes en una guerra?
Hay guerras físicas, contiendas en la que mueren muchos, se destrozan países, corre sangre. Son actos cuyo único sentido es la selección de la especie, ó el mantener un índice bajo de aumento demográfico. No creo que los artífices de tales guerras sean solamente señores de chaqueta sentados listos para pulsar un botón; el poder de la naturaleza misma aceleraría ese deseo, hay mecanismos más fuertes fuera de control.
Pero este ejemplo no es el que me interesaba atisbar, hay otras luchas, más cercanas en las que somos, a la vez, soldados impecablemente uniformados, armados, insignes y valerosos, y generales de alto rango, con las fases de la partida ya pensadas, con movimientos calculados al detalle, y esa espera ansiosa e irascible de que se cumplan sus propósitos. ¡Se parece tanto el grupo al individuo!
Y esta es la otra guerra, la guerra vital del sentimiento humano, en la que no hay cadáveres para enterrar, sino hombres para reencarnar; donde no hay sangre, sino lágrimas de hielo, donde no hay destrucción de pueblos y campos, de agua y cielo, sino sólo una regeneración constante de las células y neuronas dañadas. El fuego ruidoso y los cultivos devastados son reemplazados con imitaciones de pasiones burguesas, con ensoñadores histéricos, creyentes en placeres juveniles. La lucha deja de serlo cuando todos callan, mientras se miran uno a otro con la espera de que el contrario reinicie la batalla, convirtiéndose todo en una escena agónica, plagada de laceraciones mentales, reprimendas mudas, una vez agotados los castigos psicológicos.
En este primer instante, algunos quieren auparse en importancia, otros piensan en retirarse y que los exilien para siempre de sus mentes, los menos abandonan antes de empezar, ni aún los que se auto tildaron de generales confían plenamente en la necesidad de combatir. Los fieles a su ideal quedaron decepcionados, cuando supieron que eran las marionetas del vicio; otros, después de elegir en poco tiempo sus aliados y programar sistemas de defensa y contraataque, tardaron menos en verter sobre el escenario latas de gasolina, ¡somos incapaces de seguir un plan!
Porque un sistema tarda en elaborarse una vida entera, para tener que dejarlo después en manos de corruptos, que despedazan la hoja de instrucciones y reparten los trozos entre las fieras, en menos de una hora. En una hora muere toda una vida, no importa haber trabajado cuidadosamente durante años con la pobreza inculcando envidia, pero con el deseo de sentirse digno y puro. Eso es para ellos un sacrilegio absurdo, jamás acabaré comprendiéndolos. No tengamos la osadía de interesarnos por sus vidas. Muchos creen que si un sistema ha fallado una vez, será para la eternidad un mal sistema, ¿no serán los hombres los que fallan?
Es decepcionante ver que esta corta guerra, ha terminado justo al empezar, esta avanzadilla ha tenido un final de lo más decadente, acaba por sí sola sin vencedores ni vencidos. Esto no da opción. Una buena victoria da al orgulloso la satisfacción por la derrota del contrario, la victoria en sí da al hombre común una alternativa, avanza un escalón propio ó, al menos, una forma abstracta de decir: he cambiado. Entonces, el vencedor, erigido en juez, dedica su triunfo a un posterior propósito común. Por su parte, el perdedor, asume de forma aceptable la derrota y la validez de su experiencia. Hay un desenlace oscuro, el empate, la intromisión de un elemento hostil entre los dos frentes que impida verse uno a otro; ante esta aparente desaparición del contrario, uno a su vez opta por retirarse también. En este supuesto, el objeto oscuro se ha convertido en juez inapelable que practica su justicia propia, niega a todos su defensa, todos se sienten impotentes ante su sentencia.
Así acaba esta extraña guerra llamada indiferencia. Desperté del sueño que había sido sólo un cabeceo, no comprendía nada, asustado como un desertor, fastidiado… ¡no!, apagado, como cuando de pronto se va la luz. A mí se me apagó de repente la luz de la ilusión. Algún día me preguntaré. ¿qué fue de este sueño de guerra, que pasó realmente? Sólo podré decir: está en un archivo, en un fichero cualquiera, amarillento, la tinta desvaída dejará entrever: guerra confusa, sin final conocido.
(Texto inspirado tras leer “Opiniones de un payaso” de Heinrich Böll. El estar tan alejado de ese autor como de mí mismo no es un fruto muy dulce al paladar. Sólo puede dulcificarlo una fruta madura)
II
Mi vida es un lúgubre y aritmético escenario de manifestaciones fetichistas, un enjambre de modalidades de hombre, de deliciosos contextos de especulación, de dimensiones idealistas del mismo cuerpo. La vida es un puro pisoteo; la muerte, un hundimiento definitivo, ó una levitación quejumbrosa entre el espacio y la mente. El sol es reflejado en mi pasado, y todos los astros me siguen y avanzan tras mí en una persecución envidiosa. No paso de ser pura estadística, una pura y lenta presentación de mí mismo.
¡A escena! Subamos en la carrera rápida del mundo, acostémosnos en nuestro ocaso, pero despertemos antes de la desaparición. ¡Huyamos al sol! Escondámosnos antes de tener miedo.
Nuestro amigo sol no existirá para siempre, en cuanto el hombre piense su destrucción. Este ser humano, está horadando su pasado, sin saber que su cuna es similar a su féretro, y creyendo que en un futuro obtendrá la perfección. Está graduándose en una universidad más lejana que las estrellas, tan ilusoria como la Tierra, en la que no tiene cabida su propio cuerpo. Está olvidando su naturaleza por creer atender a una primera causa, y está dejando a un lado todo el color, toda la forma, toda la belleza de su figura por el hecho de adelantar una dimensión más.
El ser humano es como un jabato herido, como un perezoso reptil, como un ciego topo, como una mecánica hormiga. Animal auto destructible, no ha previsto que sus descendientes caerán en una inmensa hoguera donde no sea posible una mirada, una sonrisa, una luz violeta. No sabe que, detrás de él, habrá otra especie que rija el mundo, porque él mismo está carcomiéndose y aniquilándose. No entiende que, detrás de él, no habrá nadie que pueda celebrar el día de la vida, el día de la llegada del hombre a sí mismo.
III
El simple hecho de vivir es una falta, un suceso grave que hay que remediar. Es un defecto que llevamos como adherido a ese ser apacible que queremos olvidar. ¿Estamos contentos con nuestra personalidad? ¿Nos sentimos felices con ella? ¿Podemos cambiarla? Si no es así, pulsemos el botón destructor que facilite las cosas a esa energía, con ritmo y rumbo preconcebidos, que deje libre el lugar que ocupamos. Bien, hacer esto es fácil, basta afanarse en aparentar lo que no somos, hacernos olvidar y apartarnos del camino, para que todo aquello que pensamos de nosotros gire a lo inimaginable, se desdoble nuestra personalidad, y nos creamos un engendro de la sociedad, un feto moribundo del amor que nos concibió. Eso es fácil, es lo normal, es el ejemplo que nos han ido inculcando.
¿Qué queremos? ¿Vivir? ¿Profundizar en nosotros mismos? ¿Queremos busca la libertad y la felicidad que supone ser como somos? Si es así, que todos vean qué queremos, a qué aspiramos, cuál es nuestra ilusión, nuestra chispa que nos impulsa a vivir, ser conocidos. No es fácil, ni difícil, debe ser la vida. El resultado del grito que debió darse en un momento dado, necesariamente preciso para llegar a nacer. No nacemos hasta ese momento, y hay algunos que andan muertos por la vida. Pero a estos les coartaron las ansias de ser, trataron de impedirles el paso hacia lo fantástico, eran robots y, como tales, jamás gritaron.
Somos nosotros, los débiles, los que presos de una angustiosa ignorancia creemos que el fin lo tenemos dado a cada segundo, y aún así, nos atribuimos todo lo que corresponde a personas. Luchar para convertirse en máquinas es fácil, es lo tradicional socialmente. Reflejar en inmutables espejos lo de dentro y verdadero, es lo único apreciable. Es lo que conforma el egoísmo; el egoísmo ese de tener una propia personalidad, ni íntegra ni acabada. Es ese un egoísmo inútil en su primer momento, pero es la fuerza perenne que nos regirá mientras vivamos.
La semilla fecunda la tierra, el hombre se fecunda a sí mismo, sin saberlo, sin esperarlo, sin quererlo. Somos productos de nosotros mismos, y el aceptarlo supone aceptar a todos los demás. Creer certeramente en cada parte de nuestro cuerpo es creer en cada parte de los demás. Pensar en nosotros sinceramente es sinónimo del amor futuro, de la confianza y seguridad de nuestra voluntad.
Ser lo que somos es la energía que precisamos, ser lo contrario es la muerte lenta de la espera, y de la máquina. La creación, que pertenece un poco a todos, es lo fundamental en la vida. Para la nuestra y para toda la naturaleza.
A Mari Carmen P., como recuerdo.
MANUEL CINTADO
1º EDICIÓN: JULIO 1.979
“… Vivimos reafirmándonos ante tanta amenaza de muerte
Luchamos aunque existen cárceles
y estén preparadas las cadenas
Buscamos solidaridad aunque todo sea traición
Edificamos la nueva ciudad aunque no la habitemos”
PRÓLOGO
… Si permites que empiece, lo haré contando lo último que me ha pasado por la mente. Y no es nuevo, comenzó ya hace ocho años, brotando en mí de forma imparable, y que muchos se esfuerzan en llamar “adolescencia”. Y, ahora… ¿a quién puede molestarle que penetre en esa madurez odiada y esperada, anhelada puerilmente en todos mis actos, aquí, en mi casa, en mi soledad? ¿a quién?...
… ¿Es así? Tras el funeral que seguirá mañana, recorriendo calles angostas, moviendo un pie tras otro, una rueda tras otra rueda, todo dejando marcas en el asfalto. La muerte de la juventud: el engendro del hombre. ¿Puedo anticiparos ahora la sentencia de mi tumba, la que mañana ocuparé rodeado de tierra y cubierto de flores, y cerrada, con lágrimas y risas de todos los que en vida me han odiado y querido? ¿Puede importarme que haya un cura que bendiga mi muerte ó mi suerte, y una mujer de negro arrodillada ante la sepultura? Si no crees que de ese lugar brote pasado mañana un hombre, si es así, deja de leer, porque lo siguiente será demasiado grave como para que no intentes, sin éxito, preguntarte el por qué.
Y esto no es para disfrutar, ni sólo para leerlo de carretilla, es para tomarlo ó dejarlo, para comprenderlo ó quemarlo. Hay una objeción, nada de lo que aquí diga puede servir para formar una imagen de mí, jamás podrá compararse una palabra a un trozo de materia, aunque, en mi caso, hay mucha similitud entre ambas cosas. Así, el valor de mi vida, de mi personalidad concreta, debe sintetizarse de un conocimiento global de todas mis facetas, si no, sólo hay confusión.
Porque llegar a hombre no se limita a penetrar en su mundo, cambiar de cara y aspecto, emplear una visión materialista de la vida, sentirse más seguro, indiferente ó centrado. Implica mucho más. Lo verdaderamente discutible no es pasar a formar parte de un número más en una estadística, de un elemento más de producción, sino el simple hecho de perder la juventud y todo lo que trae consigo.
El convivir con otros, a veces más jóvenes que yo, hablar, reír, discutir con ellos, me plantea en ocasiones una finalidad: el hacerles ver la inutilidad de seguir mi camino, u otro parecido, un camino lento, perezoso y asustadizo, sin sustancia.
Por todo esto, no quería perder la oportunidad de imprimir mis últimas reflexiones como adolescente, confusas y enrevesadas, sin una continuidad propia, sin decir nada y todo a la vez. A veces, muchos piensan que pueden esperar grandes cosas de mí y sin temor a equivocarse; eso no puedo asegurarlo, pero pueden descubrir que no hay motivo para encasillarme en esa apariencia incognoscible, de ese ser extraño que parezco mostrar. Mas bien un tipo inasible, absurdo, común, con poca carne y una animación limitada, y con la suerte ó desgracia de aparentar profundidad. De una u otra forma, de mi naturaleza incongruente, podrían suponer un loco ó un tonto, o alguien sustentado en una dimensión distinta, lejana. Aún así, conociendo mis limitadas posibilidades, me aventuro a decir algunas cosas, ideas que desvarían, que forman de mí una concepción errónea.
Me parece horrible que hayáis tenido audacia suficiente para llegar hasta aquí, serán actos mecánicos. Cambiaré un poco mi postura egocéntrica para hallar una posible unión con la vida. La vida, esa cosa que nos pasa unida irremediablemente a la monotonía. Es la monotonía que me envuelve, que os puede envolver y llegar a formar, sin darnos cuenta, un yugo esclavizante del que no es fácil salir. El hecho sin importancia aparente de repetir los actos día tras día, no sólo imprime tono monótono a esos momentos, sino lo que es peor, a toda tu existencia. Pero, ¿por qué darle tanta importancia? Ver en lo que me rodea el defecto que también existe en mí no me exime de él, sino que me culpa aún más por no saberlo evitar. El conocer a alguien que siente como yo, que vive la indiferencia, me lleva a reconocer el fracaso del ser humano como eje principal del mundo. Ya que, ¿qué es lo que en realidad diferencia al hombre del animal? ¿la inteligencia? ¿la posibilidad de cambiar? ¿no será el hecho de creernos diferentes de todo lo demás?
Así, nosotros, como humanos, quizá sólo encontremos la felicidad con lo distinto a nosotros, como la naturaleza. Asímismo necesitaremos siempre a nuestro lado alguien que pueda comprendernos, porque se nos asemeje, aunque ese placer concluya en fracaso. También puede que sólo necesitemos amarnos a nosotros mismos… ¡cruel estabilidad!
Para terminar este prólogo imagino ahora la dedicatoria de mi tumba, la tumba en la que hay que enterrar 19 años:
“Olvidadme cuando queráis pensar en mí, y no buscadme en un cielo luminoso, ni en un infierno de dolor, sino aquí mismo, entre vosotros, pero ausente. Si me encontráis y me reconocéis, no parad, seguid por vuestra senda, porque para conquistar a un hombre sólo se necesita una cosa: la totalidad de él mismo. Y el joven se transformó en hombre, sosteniendo el mismo y pesado cuerpo, trabajando con las mismas manos, pero gozando y odiando eso, el ser ya un hombre”.
PRIMERA PARTE
A quien, algún día, vendrá a mí.
I
(Escenificación de una centésima de segundo; explosión gris entre dos acantilados; desenlace.)
Va a comenzar la batalla. ¿Sabéis? Son los prolegómenos de la gran guerra, entre flautas y tambores, tras días de fiesta y noches de insomnio… ¡qué emoción! Por fin podremos luchar… ¿luchar?
En un momento se hicieron las provocaciones de rigor, la guerra fue decretada por ambos bando a la vez. Quizá los generales, por fin, vieron culminado el momento ansiado. La confrontación iba a iniciarse. ¡Qué maravillosa escena! Se designaron rangos y obligaciones, se dispuso el armamento, que cada uno estuviera alerta en su puesto. No importaba lo pasado, lo que de verdad interesaba es que se sintieran satisfechos de cumplir sus misiones. En cuando se vio que el enfrentamiento era inevitable, se fueron escogiendo y seleccionando todos los detalles, se exigía una organización lo más escrupulosa y estricta, pero se permitió algo impensable: el libre albedrío. Los soldados, que ya no eran hombres, no sólo servirían para luchar y destrozarse entre ellos ante una orden superior, sino que tendrían todo a su alcance para que dispusieran de libertad de criterio, en caso de tener que conservar su integridad, en la medida de su relativa capacidad. Se hizo apología libre de cada certificado, teorema, carta de conversión, de cada uno de los engranajes del sistema, de la identificación plena del legislador con el ejecutor, del mando supremo en cada peón de la partida.
A uno y otro lado se dividían las opiniones, se fomentaba la necesidad de las hostilidades con el otro, con un eje central: vencer. Si no se propone la victoria nadie hubiera nunca comenzado una guerra. De igual forma, todo el que lucha, aún con la confianza en la victoria, sabe que tiene delante la posibilidad de la derrota, aunque eso no aminora el valor de algunos hombres. La competición, la oposición y el orgullo han sido realmente los fundadores del mundo, ¿como no iban a estar presentes en una guerra?
Hay guerras físicas, contiendas en la que mueren muchos, se destrozan países, corre sangre. Son actos cuyo único sentido es la selección de la especie, ó el mantener un índice bajo de aumento demográfico. No creo que los artífices de tales guerras sean solamente señores de chaqueta sentados listos para pulsar un botón; el poder de la naturaleza misma aceleraría ese deseo, hay mecanismos más fuertes fuera de control.
Pero este ejemplo no es el que me interesaba atisbar, hay otras luchas, más cercanas en las que somos, a la vez, soldados impecablemente uniformados, armados, insignes y valerosos, y generales de alto rango, con las fases de la partida ya pensadas, con movimientos calculados al detalle, y esa espera ansiosa e irascible de que se cumplan sus propósitos. ¡Se parece tanto el grupo al individuo!
Y esta es la otra guerra, la guerra vital del sentimiento humano, en la que no hay cadáveres para enterrar, sino hombres para reencarnar; donde no hay sangre, sino lágrimas de hielo, donde no hay destrucción de pueblos y campos, de agua y cielo, sino sólo una regeneración constante de las células y neuronas dañadas. El fuego ruidoso y los cultivos devastados son reemplazados con imitaciones de pasiones burguesas, con ensoñadores histéricos, creyentes en placeres juveniles. La lucha deja de serlo cuando todos callan, mientras se miran uno a otro con la espera de que el contrario reinicie la batalla, convirtiéndose todo en una escena agónica, plagada de laceraciones mentales, reprimendas mudas, una vez agotados los castigos psicológicos.
En este primer instante, algunos quieren auparse en importancia, otros piensan en retirarse y que los exilien para siempre de sus mentes, los menos abandonan antes de empezar, ni aún los que se auto tildaron de generales confían plenamente en la necesidad de combatir. Los fieles a su ideal quedaron decepcionados, cuando supieron que eran las marionetas del vicio; otros, después de elegir en poco tiempo sus aliados y programar sistemas de defensa y contraataque, tardaron menos en verter sobre el escenario latas de gasolina, ¡somos incapaces de seguir un plan!
Porque un sistema tarda en elaborarse una vida entera, para tener que dejarlo después en manos de corruptos, que despedazan la hoja de instrucciones y reparten los trozos entre las fieras, en menos de una hora. En una hora muere toda una vida, no importa haber trabajado cuidadosamente durante años con la pobreza inculcando envidia, pero con el deseo de sentirse digno y puro. Eso es para ellos un sacrilegio absurdo, jamás acabaré comprendiéndolos. No tengamos la osadía de interesarnos por sus vidas. Muchos creen que si un sistema ha fallado una vez, será para la eternidad un mal sistema, ¿no serán los hombres los que fallan?
Es decepcionante ver que esta corta guerra, ha terminado justo al empezar, esta avanzadilla ha tenido un final de lo más decadente, acaba por sí sola sin vencedores ni vencidos. Esto no da opción. Una buena victoria da al orgulloso la satisfacción por la derrota del contrario, la victoria en sí da al hombre común una alternativa, avanza un escalón propio ó, al menos, una forma abstracta de decir: he cambiado. Entonces, el vencedor, erigido en juez, dedica su triunfo a un posterior propósito común. Por su parte, el perdedor, asume de forma aceptable la derrota y la validez de su experiencia. Hay un desenlace oscuro, el empate, la intromisión de un elemento hostil entre los dos frentes que impida verse uno a otro; ante esta aparente desaparición del contrario, uno a su vez opta por retirarse también. En este supuesto, el objeto oscuro se ha convertido en juez inapelable que practica su justicia propia, niega a todos su defensa, todos se sienten impotentes ante su sentencia.
Así acaba esta extraña guerra llamada indiferencia. Desperté del sueño que había sido sólo un cabeceo, no comprendía nada, asustado como un desertor, fastidiado… ¡no!, apagado, como cuando de pronto se va la luz. A mí se me apagó de repente la luz de la ilusión. Algún día me preguntaré. ¿qué fue de este sueño de guerra, que pasó realmente? Sólo podré decir: está en un archivo, en un fichero cualquiera, amarillento, la tinta desvaída dejará entrever: guerra confusa, sin final conocido.
(Texto inspirado tras leer “Opiniones de un payaso” de Heinrich Böll. El estar tan alejado de ese autor como de mí mismo no es un fruto muy dulce al paladar. Sólo puede dulcificarlo una fruta madura)
II
Mi vida es un lúgubre y aritmético escenario de manifestaciones fetichistas, un enjambre de modalidades de hombre, de deliciosos contextos de especulación, de dimensiones idealistas del mismo cuerpo. La vida es un puro pisoteo; la muerte, un hundimiento definitivo, ó una levitación quejumbrosa entre el espacio y la mente. El sol es reflejado en mi pasado, y todos los astros me siguen y avanzan tras mí en una persecución envidiosa. No paso de ser pura estadística, una pura y lenta presentación de mí mismo.
¡A escena! Subamos en la carrera rápida del mundo, acostémosnos en nuestro ocaso, pero despertemos antes de la desaparición. ¡Huyamos al sol! Escondámosnos antes de tener miedo.
Nuestro amigo sol no existirá para siempre, en cuanto el hombre piense su destrucción. Este ser humano, está horadando su pasado, sin saber que su cuna es similar a su féretro, y creyendo que en un futuro obtendrá la perfección. Está graduándose en una universidad más lejana que las estrellas, tan ilusoria como la Tierra, en la que no tiene cabida su propio cuerpo. Está olvidando su naturaleza por creer atender a una primera causa, y está dejando a un lado todo el color, toda la forma, toda la belleza de su figura por el hecho de adelantar una dimensión más.
El ser humano es como un jabato herido, como un perezoso reptil, como un ciego topo, como una mecánica hormiga. Animal auto destructible, no ha previsto que sus descendientes caerán en una inmensa hoguera donde no sea posible una mirada, una sonrisa, una luz violeta. No sabe que, detrás de él, habrá otra especie que rija el mundo, porque él mismo está carcomiéndose y aniquilándose. No entiende que, detrás de él, no habrá nadie que pueda celebrar el día de la vida, el día de la llegada del hombre a sí mismo.
III
El simple hecho de vivir es una falta, un suceso grave que hay que remediar. Es un defecto que llevamos como adherido a ese ser apacible que queremos olvidar. ¿Estamos contentos con nuestra personalidad? ¿Nos sentimos felices con ella? ¿Podemos cambiarla? Si no es así, pulsemos el botón destructor que facilite las cosas a esa energía, con ritmo y rumbo preconcebidos, que deje libre el lugar que ocupamos. Bien, hacer esto es fácil, basta afanarse en aparentar lo que no somos, hacernos olvidar y apartarnos del camino, para que todo aquello que pensamos de nosotros gire a lo inimaginable, se desdoble nuestra personalidad, y nos creamos un engendro de la sociedad, un feto moribundo del amor que nos concibió. Eso es fácil, es lo normal, es el ejemplo que nos han ido inculcando.
¿Qué queremos? ¿Vivir? ¿Profundizar en nosotros mismos? ¿Queremos busca la libertad y la felicidad que supone ser como somos? Si es así, que todos vean qué queremos, a qué aspiramos, cuál es nuestra ilusión, nuestra chispa que nos impulsa a vivir, ser conocidos. No es fácil, ni difícil, debe ser la vida. El resultado del grito que debió darse en un momento dado, necesariamente preciso para llegar a nacer. No nacemos hasta ese momento, y hay algunos que andan muertos por la vida. Pero a estos les coartaron las ansias de ser, trataron de impedirles el paso hacia lo fantástico, eran robots y, como tales, jamás gritaron.
Somos nosotros, los débiles, los que presos de una angustiosa ignorancia creemos que el fin lo tenemos dado a cada segundo, y aún así, nos atribuimos todo lo que corresponde a personas. Luchar para convertirse en máquinas es fácil, es lo tradicional socialmente. Reflejar en inmutables espejos lo de dentro y verdadero, es lo único apreciable. Es lo que conforma el egoísmo; el egoísmo ese de tener una propia personalidad, ni íntegra ni acabada. Es ese un egoísmo inútil en su primer momento, pero es la fuerza perenne que nos regirá mientras vivamos.
La semilla fecunda la tierra, el hombre se fecunda a sí mismo, sin saberlo, sin esperarlo, sin quererlo. Somos productos de nosotros mismos, y el aceptarlo supone aceptar a todos los demás. Creer certeramente en cada parte de nuestro cuerpo es creer en cada parte de los demás. Pensar en nosotros sinceramente es sinónimo del amor futuro, de la confianza y seguridad de nuestra voluntad.
Ser lo que somos es la energía que precisamos, ser lo contrario es la muerte lenta de la espera, y de la máquina. La creación, que pertenece un poco a todos, es lo fundamental en la vida. Para la nuestra y para toda la naturaleza.
A Mari Carmen P., como recuerdo.
martes, 17 de agosto de 2010
Poesías Completas (12)
Poemas inéditos
(Sin título 1)
Resonó entre las sombras de las ideas,
un arrepentido palpitar ensordecedor,
un ancestral esplendor incongruente,
mientras las voces rasgaban símbolos,
las lenguas se desplegaban parásitas,
arremolinadas en la lejanía vociferante
que irrumpió entre cuerpos invisibles.
Un potente ramalazo de espíritu
conmovió las imágenes del pensamiento,
brotando así desde la discordia
un sórdido llanto de desilusiones
pisoteadas, descontrolando razones,
rasgando opiniones voluntariosas,
desmontando los soportes de la conciencia.
Un alud marchito y sangriento
de vastos cuerpos, desvencijados
de ira y gloria, brotaron de repente,
inflaron el aire de mortal desaliento,
secaron el aire de amor y esperanza,
cantaron al aire canciones de ultratumba,
mojaron el aire de lágrimas mentirosas.
Todos los seres del lugar aullaban,
los objetos imitaban feroces enemigos,
telarañas que ofrecían penas de muerte,
el polvo negro carcomía los tejidos,
polillas vestidas de aves de rapiña,
algún rayo de luz se vistió de negro,
huellas transformadas en abismos,
libros encendiendo la mecha de su olvido.
Sólo el ser viviente no era dueño de sí,
atenazado por la furia inorgánica huía
de entes insensibles, hacia la nada.
(Sin título 2)
Los seres de allá, en los confines del éter,
nacidos sin materia, su alma descendiendo
amodorrada en vacío de siglos, sólo ondas
inertes sin sentido, sin muerte.
Su voluntad no existe, causas ajenas
que cerebros de metal sin alma idearon,
ahora relatan su historia preparándonos,
educándonos con vanas y exigentes reglas,
listos para enturbiar la mente humana.
Después, partimos sin esencia, como máquinas esponjosas,
cajas de conocimiento, simples acumuladores.
(Sin título 3)
Alma, fluida, eres intangible como el aire,
gozas encerrada en mi cuerpo, yo soy tu esclavo,
que no libre como tú, ni perfecto, ni eterno,
reinando en mi conciencia sin palabras.
No sé qué haces en mí, ¿dónde te hallas?
Cuando la virtud se apaga y no te obedezco,
cuando mi ser se debilita en una frialdad obstinada,
como si tu luz me cegase y el vicio me consumiera…
estoy odiando tu hermosura, rehuyo tus caricias
impregnadas de luz, y luego caigo vencido
en tu sublime armonía, en tu lecho de esmeraldas
que atrapan mi corazón, arrastrándolo.
Quisiera saber definirte mejor, apresarte,
asegurarte que no eres mi pensamiento,
ni chispa divina, ni ángel protector,
ni depositaria de la verdad, ni fuente de placer,
ni siquiera un sentimiento, ni música celeste…
pero no puedo, quizá seas un poco de todo eso
que sabe de mí lo que nunca comprenderé.
(Sin título 4)
Rozo el tránsito de mi alma recóndita
por mi lucidez lógica, ya marchita,
y desde la atalaya, se desmorona
mi pasado como vaho en estampida.
Huye lo verosímil, junto a sus años
perdidos en la escuela de lo ignoto,
va como buscando quizá de otra mano
que guiara mi vacío hacia el todo.
Un vacío diríase repleto de espejos
encantados, que tintinean en la noche
de crudo silencio del hombre eterno,
luces del más allá muriendo a voces.
Quiere huir la razón que no ha servido,
el logos imperioso que me domó,
y ocultó e hirió mi puros instintos
callados y guardados en mi interior.
Intento desolado atrapar mi vida,
mi espíritu inmortal, que no se pierda
en este mundo de soberbia y codicia,
resistiendo hasta hallar su senda.
Y, cuando se ría agónico lo escéptico,
inútil deseo y mudo pensamiento,
desvalida la razón, ya sin más tiempo,
estaré llegando, creo, al hombre nuevo.
(Sin título 5)
Muerte, ahora que estás a mi lado,
no me dejes, no me ocultes tu abrazo;
pero déjame antes ser libre, un poco,
y despedir la vida como se merece;
no me ocultes tu secreto,
pero avísame un minuto antes,
un poco antes para palparte,
y entregarme a ti.
Sólo un momento antes,
y prepararme para nacer.
(Sin título 1)
Resonó entre las sombras de las ideas,
un arrepentido palpitar ensordecedor,
un ancestral esplendor incongruente,
mientras las voces rasgaban símbolos,
las lenguas se desplegaban parásitas,
arremolinadas en la lejanía vociferante
que irrumpió entre cuerpos invisibles.
Un potente ramalazo de espíritu
conmovió las imágenes del pensamiento,
brotando así desde la discordia
un sórdido llanto de desilusiones
pisoteadas, descontrolando razones,
rasgando opiniones voluntariosas,
desmontando los soportes de la conciencia.
Un alud marchito y sangriento
de vastos cuerpos, desvencijados
de ira y gloria, brotaron de repente,
inflaron el aire de mortal desaliento,
secaron el aire de amor y esperanza,
cantaron al aire canciones de ultratumba,
mojaron el aire de lágrimas mentirosas.
Todos los seres del lugar aullaban,
los objetos imitaban feroces enemigos,
telarañas que ofrecían penas de muerte,
el polvo negro carcomía los tejidos,
polillas vestidas de aves de rapiña,
algún rayo de luz se vistió de negro,
huellas transformadas en abismos,
libros encendiendo la mecha de su olvido.
Sólo el ser viviente no era dueño de sí,
atenazado por la furia inorgánica huía
de entes insensibles, hacia la nada.
(Sin título 2)
Los seres de allá, en los confines del éter,
nacidos sin materia, su alma descendiendo
amodorrada en vacío de siglos, sólo ondas
inertes sin sentido, sin muerte.
Su voluntad no existe, causas ajenas
que cerebros de metal sin alma idearon,
ahora relatan su historia preparándonos,
educándonos con vanas y exigentes reglas,
listos para enturbiar la mente humana.
Después, partimos sin esencia, como máquinas esponjosas,
cajas de conocimiento, simples acumuladores.
(Sin título 3)
Alma, fluida, eres intangible como el aire,
gozas encerrada en mi cuerpo, yo soy tu esclavo,
que no libre como tú, ni perfecto, ni eterno,
reinando en mi conciencia sin palabras.
No sé qué haces en mí, ¿dónde te hallas?
Cuando la virtud se apaga y no te obedezco,
cuando mi ser se debilita en una frialdad obstinada,
como si tu luz me cegase y el vicio me consumiera…
estoy odiando tu hermosura, rehuyo tus caricias
impregnadas de luz, y luego caigo vencido
en tu sublime armonía, en tu lecho de esmeraldas
que atrapan mi corazón, arrastrándolo.
Quisiera saber definirte mejor, apresarte,
asegurarte que no eres mi pensamiento,
ni chispa divina, ni ángel protector,
ni depositaria de la verdad, ni fuente de placer,
ni siquiera un sentimiento, ni música celeste…
pero no puedo, quizá seas un poco de todo eso
que sabe de mí lo que nunca comprenderé.
(Sin título 4)
Rozo el tránsito de mi alma recóndita
por mi lucidez lógica, ya marchita,
y desde la atalaya, se desmorona
mi pasado como vaho en estampida.
Huye lo verosímil, junto a sus años
perdidos en la escuela de lo ignoto,
va como buscando quizá de otra mano
que guiara mi vacío hacia el todo.
Un vacío diríase repleto de espejos
encantados, que tintinean en la noche
de crudo silencio del hombre eterno,
luces del más allá muriendo a voces.
Quiere huir la razón que no ha servido,
el logos imperioso que me domó,
y ocultó e hirió mi puros instintos
callados y guardados en mi interior.
Intento desolado atrapar mi vida,
mi espíritu inmortal, que no se pierda
en este mundo de soberbia y codicia,
resistiendo hasta hallar su senda.
Y, cuando se ría agónico lo escéptico,
inútil deseo y mudo pensamiento,
desvalida la razón, ya sin más tiempo,
estaré llegando, creo, al hombre nuevo.
(Sin título 5)
Muerte, ahora que estás a mi lado,
no me dejes, no me ocultes tu abrazo;
pero déjame antes ser libre, un poco,
y despedir la vida como se merece;
no me ocultes tu secreto,
pero avísame un minuto antes,
un poco antes para palparte,
y entregarme a ti.
Sólo un momento antes,
y prepararme para nacer.
sábado, 14 de agosto de 2010
Resumen de las principales profecías de siempre
PROFECIAS SOBRE EL FINAL DE LOS TIEMPOS
1.- VISNU PURANA, SOBRE EL KALI YUGA( última era de 2.592 años).
Los jefes que dominarán sobre la Tierra serán violentos; se adueñarán de los bienes de sus súbditos.
Prevalecerá la casta de los siervos y de los descastados.
Breve será su vida, insaciables sus deseos; apenas conocerán la piedad.
Los propietarios abandonarán agricultura y comercio, vivirán pasando al estado de siervos o ejercien-
do distintas profesiones.
Los jefes, bajo pretextos fiscales, robarán y despojarán a sus súbditos y destruirán la propiedad de los particulares.
La moralidad y la ley disminuirán día a día hasta que el mundo esté totalmente pervertido y la impiedad prevalezca entre los hombres.
Motivo de devoción será sólo la salud física; sólo unión entre los sexos será la pasión; el único camino de éxito la falsedad.
La Tierra será venerada solamente por sus tesoros materiales.
Las vestiduras sacerdotales sustituirán a las cualidades del sacerdote.
Una sencilla ablución significará purificación, la raza será incapaz de producir nacimientos divinos.
Los hombres preguntarán: ¿qué autoridad tienen los textos tradicionales?
Los matrimonios dejarán de ser un rito.
Aunque se realicen actos de devoción, no producirán ningún resultado. Toda clase de vida será promiscuamente igual para todos.
Aquel que posea y distribuya más dinero será dueño de los hombres, que concentrarán sus deseos en la adquisición aunque sea deshonesta de la riqueza.
Todo hombre se creerá igual a un brahman.
La gente tendrá terror a la muerte y temerá a la escasez; solamente por esto conservará una aparente religiosidad.
Las mujeres no seguirán las órdenes de sus maridos y de sus padres. Serán egoístas, abyectas, mentirosas, descentradas y se unirán a los disolutos. Se convertirán en objetos solamente de satisfacción sexual.
2.- San Damián(1967)
El demonio inicia ahora su última lucha, pero es terrible.
Una lucha terrible se combate contra Satanás porque el eterno Padre lo deja libre. La batalla decisiva está empeñada entre los dos jefes (San Miguel y Lucifer)pero, por intercesión de Aquél, que ha recibido el poder de aplastar la cabeza de Satanás, nosotros tendremos la victoria decisiva, y creeréis en Mí, luchad conmigo, con la oración, con el rezo del rosario, venceremos a todo, en todas las batallas, vayamos juntos al asalto. El choque será inevitable y terrible, especialmente para aquellos que no tienen fe. Quien cree en Mi, jefe de la milicia celeste, no tiene nada que temer, ni en la vida ni en la muerte.
3.- Nostradamus (1550)
a) Esquema general:
- Revolución en Italia y fuga del Papa.
- Guerra civil en Francia y revolución en Inglaterra. Revoluciones también en América.
- Invasión árabe-china de Europa.
- Momentánea afirmación de los rojos, con violencia, persecuciones, carestía.
- Apostasía de los católicos, antipapa en Roma. Cismas. Sagrado Imperio Romano proclamado por el Emperador alemán y por su acólito el antipapa.
- Guerra con China.
- Sublevación mundial contra el comunismo con reacciones sangrientas.
- Cataclismos naturales, terremotos,epidemias, inundaciones.
- Expulsión de los invasores y restablecimiento de las cosas por obra del Gran Monarca con el Papa Santo.
- Epoca de paz.
- Reanudación de las guerras con revoluciones y cataclismos en sucesiones alternas.
- Nefasta acción del último anticristo. Guerra final con empleo de armas mortíferas. Catástrofe final, tres días de tinieblas, señales del cielo. Conclusión de una época que culmina con el gran día. Destrucción total de los impíos. Satanás relegado al abismo.
- Advenimiento de una era feliz con una humanidad renovada y espiritual.
b) Cuartetas:
De Oriente vendrá el corazón púnico, enojar Adria y los herederos de Rómulo, acompañado de la flota Líbica, temblad Melitas e islas próximas.(1-9)
En el Danubio y del Rin vendrá a beber el gran camello, no se arrepentirá de ello: temblor del Rodano, y más fuerte los del Loira y cerca de los Alpes gallo le arruinará. (5-68)
A causa de la negligencia y de la discordia francesas, será abierto el paso a Mahoma. La tierra y el mar del Sena estarán impregnados de sangre, y el puerto de Marsella estará cubierto de velas y de naves(I-18)
migrad, migrad de Ginebra todos, Saturno de oro en hierro cambiará. El contra RAYPOZ exterminará a todos. Antes del acontecer el cielo signos hará (9-44)
Los bárbaros serán puestos en fuga hasta Túnez. En el mar el jefe rojo será apresado con sus piratas. Por lugares desérticos y salvajes errará el falso sucesor del Papa. Los rojos serán precipitados en los abismos del remolino profundo.
Contra las sectas de los rojos se alistarán unidos. Fuego, agua, hierro, cuerda, para la paz se consumirá. A punto de morir los que maquinarán, excepto uno que al mundo sobre todo arruinará.(9-51)
Después de una gran discordia humana otra todavía mayor se prepara. El gran motor renovará los siglos; habrá lluvia, sangre, luchas, hambre fuego y peste cuando en el cielo se vea fuego corriendo a lo largo de una centella (2-46)
Aquel que estaba muy adelante en el reino y tenía un jefe rojo en la jerarquía, se mostrará áspero y cruel y se hará temer mucho cuando suceda al Gran Monarca.(6-57)
El año 1999, séptimo mes, vendrá del cielo un gran rey de espanto, resucitar al gran rey de Angolmois; antes y después Marte reinará felizmente.(10-72)
He aquí el gran enemigo del género humano, que será peor que sus abuelos, padres y tíos, sembrará obra de muerte, enormes adulterios, con hierro, con fuego y con agua, sanguinaria e inhumano. (10-10)
Habrá un monarca del universo que no durará mucho en paz y en vida, cuando se pierda la barca pesquera. Será sostenido en el mayor detrimento. (1-4)
Cuando el símbolo de la hoz haya inundado la Tierra como el agua de un estanque, habrá llegado al máximo de su expansión; entonces el mundo será víctima de la miseria general, la Humanidad herida por epidemias pestilentes, afligida por guerras y asesinatos. El siglo se acerca a la renovación.(1-16)
Cuando el sol llegue al 20º del Toro la Tierra temblará tan fuerte que el gran teatro crujirá sepultándolo todo. Aire, cielo y tierra se oscurecerán. Entonces, el infiel a Dios y a sus santos bogará (9-83)
Veinte años del reino de la Luna transcurridos, siete mil años otros tendrá la monarquía, cuando el sol tome sus días dejados, entonces será realizada y consumada mi profecía (1-48)
Al cumplimiento del gran número séptimo, aparecerá en los tiempos juegos de hecatombe, no lejos de la gran edad milésima, que saldrán de las tumbas los que entraron. (10-74)
El Gran Juez juzgará el tiempo presente y el pasado. El mundo torpe será reconocido desleal por el clero jurista que será repudiado habiendo el mismo cansado a Cristo.(10-73)
Después cinco rebaños no arrojará fuera. Un fugitivo para Penelon abandonará. Falso murmullar socorro llegar entonces. El jefe, las sede, entonces abandonará.(10-3)
Navegando cautivo tomado Gran Pontífice; grande después de caer los clérigos tumultuosos; segundo elegido ausente su bien perjudicado. Su favorito bastardo muerto. (5-15)
Elegido Papa del elector será burlado. Muy pronto súbitamente enmudecerá activo y tímido. Por demasiado bueno y dulce a morir provocado. Temor oprime la noche de su muerte guía. (10-12)
Del monte Aymar será noble oscurecido. El mal vendrá en la unión de Saona y Ródano: en bosque ocultos soldados el día de lucía, que nunca fue tan horrible trono. (9-68)
Nacerá de la sima y ciudad inconmensurada, nacido de padres oscuros y tenebrosos cuando el poderío del gran rey reverenciado querrá destruir por Rouen y Evreux. (5-84)
Entre varios a las islas deportados, uno de ellos nace con dos dientes en la garganta. Morirán de hambre los árboles estropeados. Para ellos nuevo rey, nuevo edicto les forja. (2-7)
El jefe de Londres por reino América. La isla de Escocia se empedrará por helada. Rey rojo tendrán tan falso anticristo, que les pondrá a todos en el tumulto. (10-66)
El anticristo tres muy pronto aniquilado. Veintisiete años sangre durará su guerra. Los heréticos muertos, cautivos exiliados. Sangre cuerpo humano agua enrojecida granizar tierra. (8-77)
De Fez el reino llegará al de Europa. Fuego su ciudad, y hoja cortará: el grande de Asia tierra y mar a gran ejército que lívido, pálido, cruz a muerte perseguirá. (6-80)
Abril el tiempo basura, pestilencia, tempestad, Bárbaro ataque, furor, invasión: infinitos males para este mes nos prepara y los dos Grandes, menos dos en irrisión. (Presagio 60)
Trirremes llenos toda edad cautivos. Tiempo bueno y malo, el bueno para amargura; presa de bárbaros muy pronto serán procurados, ávido de ver planear al viento la pluma. (10-97)
Guerra, trueno, muchos campos despoblados, espanto y estruendo, asalto en la frontera. Grande caído, perdón a los exiliados. Germanos, hispanos por mar Barba estandarte. (Presagio 29)
Desde Mónech hasta junto a Sicilia toda la playa quedará desolada. No habrá barrio, ciudad ni pueblo
Que por bárbaros no sea saqueado. (2-4)
Uno de los dioses de Aníbal infernales hará renacer terror de los humanos; nunca más grande horror pudieron decir periódicos, que sucedió vendrá de Babel a los romanos.
El bizantino haciendo doble oblación tras poseer Córdoba para la fe retomada; su largo camino reposo pamplación, mar pasando presa por Colonia tomada. (8-51)
Saturno y Marte en Leo, España cautiva. Por jefe libio en el conflicto atrapada. Próximos a Malta, herederos cogidos vivos. Y romano cetro será por gallo golpeado (5-14)
En el puerto de Agda tres fustas entrarán llevando mezclados no fe y pestilencia: pasando el mar mil miles reunirán y elmar romper tercera resistencia. (8-21)
Celeste fuego del lado de Occidente y del Mediodía correr hasta el Levante. Gusanos medio muertos sin encontrar raiz alguna. Tercera edad a Marte el belicoso, carbúnculos se vera brillar fuego. Edad carbúnculo y al final hambre. (Sextilla 27)
Monte Aventino quemar noche será visto. El cielo oscuro de pronto en Flandes. Cuando el monarca expulsará a su nepote su gente de iglesia cometerán escándalos. (3-17)
Diez enviados, jefes de naves dar muerte. De un contrario en ejército guerra abierta. Confusión jefe. Uno se hiere y muere. Leryn , Stecades naves, el Capeto en la tierra. (7-37)
Si Francia pasa ultramar Lygustica, te verás en islas y mares encerrado: mahomet contrario, mas mar Adriático caballos y asnos roerás los huesos. (3-23)
La gran banda y secta crucígera, se alzará en Mesopotamia: del próximo río compañía ligera, que tal ley tendrá por enemiga. (3-61)
Próximo a descender el ejército crucígero será acechado por los ismaelitas, por todos lados batidos por nave Raviera, pronto asaltados por diez galeras escogidas. (9-43)
Poco después de nada largo intervalo, por mar y tierra será hecho gran tumulto, mucho mayor será pugna aval, fuegos, animales que harán más injuria. (2-40)
Francia tiene cinco partes por negligencia asaltada, Túnez, Argel movidos por persas, León, Sevilla, Barcelona caída, no tendrá la flota por los venecianos. (1-73)
Por la discordia y negligencia gala, sobre paso a Mahomet abierto: de sangre empapada la tierra y la mar Senenses, el puerto Focense, de velas y de naves cubierto. (1-18)
Gran rey vendrá tomar puerto cerca de Niza, el gran imperio de la muerte se hará con él, en los Antipolles posará su novilla, por mar la Pille todo desvanecerá. (10-97)
Perseguida será de Dios la iglesia, y los santos templos serán expoliados, al hijo la madre pondrá desnudo en camisa, serán árabes a los polones unidos. (5-73)
De sangre troyana nacerá corazón Germánico, que se tornará en muy alta potencia: afuera expulsará gente extraña arábiga, volviendo la Iglesia pristina preeminencia. (5-74)
A las Españas llegará un rey muy poderoso, por mar y tierra subyugando nuestro mediodía, este mal hará menguante la media luna, bajar las alas a los del viernes. (10-95)
La gran estrella durante siete días arderá, no hará dos soles aparecer, el gran mastín toda noche aullará, cuando Sumo Pontífice cambiará de terruño. (2-41)
...Aparecerá hacia el septentrión, no lejos de Cáncer la estrella cabelluda...(6-6)
Jardín del mundo junto a ciudad nueva, en el camino de las montañas socavadas: será asido y sumergido en la cuba, bebiendo a la fuerza aguas sulfurosas, envenenadas. (10-49
Oh, vasta Roma, tu ruina se acerca, no de tus muros, de tu sangre y sustancia; el aspro con letras hará muy horrible muesca, hierro agudo metido a todos hasta el mango. (10-65)
Llora Milán, llora Lucca, Florencia , que tu gran duque al carro subirá, cambiar la sede junto a Venecia se adelanta, cuando Colonia a Roma cambiará. (10-64)
El oriental saldrá de su sede, pasar los montes Apeninos ver la Galia: traspasará el cielo, las aguas y la nieve, y a cada uno golpeará con su vara. (2-29)
Lloro Niza, Mantua, Pisa, Génova, Savona, Siena, Capua,, Módena, Malta: encima de sangre y espada por regalo, fuego, temblor de tierra, agua, desdichada cuenta. (10-60)
Por la potencia de los tres reyes temporales, en otro lugar será puesta la Santa Sede: donde la sustancia del espíritu corporal, será repuesto y recibido por verdadera sede. (8-99)
Se verá un gran pueblo atormentado y la santa ley en total ruina, por otras leyes toda la cristiandad, cuando sea encontrada mina de oro y plata. (1-53)
Pontífice romano, guárdate de acercarte a la ciudad bañada por dos ríos, escupirás tu sangre cerca de allí, tú y los tuyos cuando florezca la rosa. (2-97)
La sagrada pompa bajará las alas a la venida del gran legislador. Alzará al humilde, perseguirá a los rebeldes, en la tierra no nacerá igual. (5-79)
Tan esperado no volverá nunca a Europa, en Asia aparecerá uno de la liga salido del gran Hermes, y sobre todos los reyes de Oriente crecerá. (10-75)
4.- San Malaquías (1183)
(Ultimos papas)
- De mediaetae lunae (Juan Pablo I)
- De labore solis (Juan Pablo II)
- De gloria olivae (Benedicto XVI)
In persecutione extrema Sanctae Romanae Ecclesiae sedebit Petrus Romanus qui pascet oves in multis tribulationibus, quibus transactis, civitas septicollis diruetur et judex tremendus judicabit populum suum.
Cuando la última persecución de la Santa Iglesia Romana, ocupará el solio pontificio Pedro el Romano, que apacentará sus ovejas en medio de numerosas tribulaciones; finalizadas éstas, la ciudad de las siete colinas será destruida y el juez terrible juzgará al pueblo.
5.-Jeane Dixon (1962)
En el año 2025 China habrá alcanzado una suficiente estabilidad económica y política para lanzarse adelante a un plan de grandes conquistas. En tal año, China invadirá Rusia, conquistará una gran porción al nortes de este país y no se detendrá hasta que no haya invadido Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca, deteniéndose en los confines de Alemania.
La Europa occidental no será invadida en este momento; sin embargo, también Rusia habrá extendido su directa esfera de influencia, la cual no estará ya limitada a los países de la Europa Oriental, sino que llegará también a Libia, Etiopía, Irán y gran parte de Africa. Esta guerra de conquista durará desde el 2025 al 2037.
Satanás está avanzando al descubierto intentando seducir al mundo y deberemos prepararnos para los futuros acontecimientos.
Su campo operativo será la seducción individual de la Humanidad, es decir, una ideología mixta de conceptos políticos, filosóficos y religiosos que arrojará a los hombres a una profunda crisis de fe con respecto a Dios.
Mientras que el profeta del Anticristo propugnará su ideología, los hombres estarán ofuscados por el progreso de la técnica y de la opulencia en su modo de vida. La sociedad terminará por adorarse a sí misma y a sus conquistas materiales. Hasta el momento en que el hombre diga: “Yo soy la fuerza y no tengo necesidad de Dios. Tengo sólo necesidad de mi ciencia humana”.
Lo veo nacer en 1962, y será aquel que engañará al mundo en nombre de Satanás.
Yo veo que no se encuentra ya en el país donde nació, sino que ha sido llevado por sus padres a otro lugar del Oriente Medio, y tengo la impresión de que se trata de una zona densamente poblada de las Repúblicas Arabes Unidas. La razón de su traslado me es desconocida, pero sé que el niño está rodeado por fuerzas destinadas a su protección. Cuando este niño llegue a los once años, le ocurrirá algo tremendamente importante. Muy probablemente en este momento no oiremos hablar ni siquiera de ello, pero él, a esa edad se dará cuenta plenamente de su misión satánica.
Comenzará entonces a extender su influencia y aquellos que estén más próximos a él formarán su primer núcleo de fieles secuaces, cuando tenga 19 años. Silenciosamente se pondrá a trabajar junto a ellos hasta que haya cumplido los 29 ó 30 años, cuando la fuera y el impacto de su presencia en el mundo comience a dar sus malos frutos.
Será una figura militar. Conquistará toda la tierra y sabrá mantenerla completamente sometida con las armas más adelantadas.
Su dominio es extenderá a todo el mundo y a cada persona, controlando hasta los pensamientos. No habrá ya estados y toda la tierra se convertirá en una enorme isla dentro del Universo. La guerra, como siempre ha sido conocida, desaparecerá, y el anticristo se proclamará ”príncipe de la paz”.
Por lo que se refiere a la Iglesia cristiana no veo ningún camino de salida: acabará por ser reducida a la clandestinidad. No quedará nada de su posición originaria; sin embargo, el Espíritu Santo seguirá asistiéndola Como Cristo dijo: hasta el fin de los tiempos.
Establecerá una religión extraña y fundamentalmente antihumana, basada en el ateísmo y en lucha contra toda forma religiosa.
Se presentará al género humano como supremo regulador capaz de dispersar todo eco de guerra, como maestro del nuevo método de vida que se alejará definitivamente del patrimonio cristiano, considerado ya superado, y como redentor de todos los hombres de sus viejos miedos, de los complejos de culpa y de los recíprocos rencores.
El anticristo representará un profundo desafío ético para los hombres de su tiempo, los forzará casi a admitir su santidad en relación con la vida humana y con el culto. Y todo esto no será otra cosa que el resultado del ateísmo.
Este engaño demoníaco que se impondrá al hombre en esos días tendrá dos componentes: 1º, una falsa ideología inculcada a todos con los medios de una sutil propaganda;2º, signos misteriosos y maravillas.
Como resultado de su influencia y persuasión se tendrá una confusión universal, división y cisma. Algunas religiones se volverán directamente al ateísmo y los pocos fieles que mantendrán dentro de sí la fe hacia el único Dios deberán padecer grandes violencias.
6.- Jasper de Dortmund (siglo XVIII)
Temo de la parte de Oriente, de donde vendrá la guerra tan repentina que por la tarde habrá paz y por la mañana tendremos al enemigo en las puertas. No será la paz, no será una guerra de religión, pero todos los creyentes harán causa común. Los signos de esta guerra, serán: tibieza religiosa y corrupción de las costumbres, el vicio será llamado virtud, y la virtud, vicio. Los creyentes serán tomados por locos, los incrédulos por iluminados. Después, el enemigo aparecerá en multitud exterminada... la pugna, la victoria y la fuga, serán tan rápidas que bastará esconderse por breve tiempo para escapar al peligro. Quien no se esconda será exterminado... El turco será algún tiempo nuestro dueño, pero poco después será derrotado de modo que pocos volverán a la patria.
7.- La Biblia
Sabrá que en los últimos tiempos, vendrán días difíciles, porque los hombres serán egoístas, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, desalmados, sin amor, sin paz, calumniadores, incontinentes, crueles, sin humanidad, y negarán todo lo que constituye su esencia.(San Pablo, 1ª Carta a Timoteo, III,1, 7).
Falsos doctores, propagadores de doctrinas equívocas y demonios hipócritas, mentirosos, torpemente manchados en la conciencia.(IV,1,2)
Hasta seréis traicionados por los padres, por los hermanos, por los parientes y amigos, que harán morir a varios de vosotros. (Lucas, XXI, 16)
Se levantarán naciones contra naciones, reino contra reino, y habrá epidemias y terremotos en diversos lugares. Pero todo esto no será más que el principio de los dolores. (Mateo, XXIV, 7,8)
Y ellos caerán por la espada y serán conducidos en cautiverio a todas las naciones; y Jerusalem será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles se haya cumplido( Lucas,XXI,4)
Habrá señales en el sol, en la luna, en las estrellas, y en la tierra, angustia de pueblos aterrados por le fragor de los flujos del mar. Los hombres se sentirán paralizados por el espanto y por la espera de lo que estará por venir sobre el mundo entero: en efecto, las potencias de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al hijo del Hombre venir sobre una nube con gran potencia y majestad. Cuando estos hechos empiecen a realizarse, levantáos y alzad la cabeza, porque vuestra redención está próxima. Por esto, estad, atentos a vosotros mismos a fin de que vuestros corazones no sean agravados por la crápula, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y que ese día no so coja de improviso, como una trampa, ya que pesará sobre todos aquellos que se encuentren sobre la faz de la tierra. Vigilad pues, y rogad en todo tiempo, para poder escapar de todo lo que debe suceder , y comparecer delante del Hijo del Hombre. Y entonces se verá al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con gran poder y gloria.(Lucas, XXI, 25-28,34-36)
Y El entonces mandará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la Tierra hasta el extremo del cielo(Marcos, XII, 26-27)
Aquel día, cuando mi pueblo Israel habite en seguridad, partirás; y vendrás desde tus moradas de los confines del Norte, tú y contigo pueblos numerosos, todos ellos montados a caballo, una gran muchedumbre y un ejército numeroso; y subirás contra mi pueblo Israel como un nublado para cubrir el país: Será el final de los días, y te conduciré a mi país para que me conozcan las naciones cuando yo muestre en ti tu santidad ante sus ojos, oh Gog.(Ezequiel 38, 14-16)
Aquel día, el día que llegue Gog a la tierra de Israel, brotará mi saña en mis narices. Y en mi cielo, y en el fuego de mi ardor, hablo: en verdad aquel día habrá un gran terremoto en el país de Israel y temblarán ante mí los peces del mar, las aves del cielo y las bestias del campo, y todos los reptiles que se arrastran por el suelo, y todos los hombres que existen sobre la superficie de la Tierra, y serán destruidas las montañas, y se derrumbarán las escarpas rocosas, y todos los muros caerán por tierra. (Ezequiel 38, 18-20)
Luego saldrá Yahvé y peleará contra aquellos pueblos, como el peleó en día de batalla. Y aquel día sus 0pies pisarán el monte de los olivos,... Sucederá también que en ese día no habrá luz sino frío y helada , será un día que solo es conocido de Yahvé; ni será día ni será noche, sino que ocurrirá que al tiempo de la tarde habrá luz. (Zacarías, 14,3)
Y convocaré contra él por todas mis montañas a la espada, declara el señor Yahvé; la espada de cada uno será contra el otro. Y haré de él justicia con peste y sangre; y haré llover sobre él, y sobre sus huestes y sobre los pueblos numerosos que le acompañan lluvia anegadora, granizo, fuego y azufre. (Ezequiel 38, 21-22)
Cuando viérais cercada de ejércitos a Jerusalem, entonces conoced que es llegado su asolamiento. (Hechos 1, 6-8; Mateo, 24-1; Lucas, 21-20)
¿Hasta cúando, Señor? Hasta que hayan quedado asoladas las ciudades, sin habitantes, y las casas sin nadie, y la tierra laborable quede como un desierto. Y aunque no halla en ella más que una décima parte, volverá a ser objeto de exterminio. (Isaías, 6, 11-13)
Habréis de oír guerras y noticias de batallas; mirad, no os alarméis, porque así tiene que suceder; mas no es todavía el fin. Porque se levantará raza contra raza y reino contra reino, y habrá hambres y pestilencias y terremotos por diferentes lugares; mas todo esto es el preludio de los grandes dolores. (Mateo)
RESUMEN APOCALIPSIS
1ª TROMPETA: Granizo y fuego mezclados con sangre, y abrasó la tercera parte de la tierra.
2ª TROMPETA: Una montaña de fuego se precipitó al mar, y destruyó la tercera parte de peces y naves.
3ª TROMPETA: Cayó del cielo una gran estrella, que envenenó las aguas, y su nombre es absenta.
4ª TROMPETA: Aparecen las tineiblas.
5ª TROMPETA: Saltaron langostas a la tierra, y atormentaron a los hombres durante cinco meses, hasta el punto que los hombres deseen la muerte. “Y esas especies de langostas son semejantes a caballos aparejados para la guerra, y sobre sus cabezas, unas como coronas que asemejaban ser de oro, y sus rostros como rostros de hombres,... y el sonido de sus alas como sonido de carros de muchos caballos,... porque el poder de estos caballos está en su boca.
6ª TROMPETA: Llegan jinetes en número de doscientos millones.
7ª TROMPETA: Se estableció el reinado sobre el mundo del señor nuestro y de su Cristo.
Y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos, y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, y sobre sus cabezas un nombre de blasfemia... Y le fue dada potestad de actuar durante cuarenta y dos meses... la bestia era semejante a un leopardo, sus pies como de oso, y su boca como de león... y le entregó el dragón su poder y su trono y su gran potestad.... Quien tenga inteligencia, calcule el número de la bestia, pues es un número humano. Y su número es 666. Ay, la ciudad grande vestida de lino finísimo y púrpura y escarlata, y engalanada con oro, y piedras preciosas, y perlas, pues en una sola hora fue devastada toda su riqueza... Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido; y el mar no existe ya... Vi la santa ciudad, la nueva Jerusalem, la vi como descendía del cielo de cabe Dios, preparada como desposada que se ha engalanado para su esposo. Y dijo el que estaba sentado en el trono: He aquí que hago nuevas todas las cosas... Son un hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Yo al que tuviere sed le daré de balde a beber de la fuente del agua de la vida... Y me mostró un río de agua de vida, luciente como cristal, que salía del trono de Dios, y del Cordero.
8.- Jeanne le Royer. (1732-1798)
Consideré detenidamente, y juzgué que sólo le quedaban alrededor de dos horas al sol... Mucho antes de que llegue el Anticristo, el mundo será afligido por guerras sangrientas... Los pueblos se alzarán contra los pueblos, ora divididos y ora unidos para combatir, a favor o en contra del mismo bando... Además de ello, veo que la Tierra será sacudida en diferentes lugares.
9.- Prémol. (Siglo XVII)
¡Qué mortandad, oh Dios mío¡ La sangre corre a borbotones por el lecho del Jordán, que arrastra cadáveres, cráneos rotos y miembros sueltos.
Y las olas del mar van a orillas lejanas a horrorizar a las naciones.
¿Acaso no basta, Señor, una hecatombe semejante para aplacar tu cólera? ¿Pero no? ¿Qué es ese ruido de armas, esos gritos de guerra y de espanto que llegan desde los cuatro vientos?
¡Ah¡ El Dragón se ha arrojado sobre todos los estados y siembra en ellos la más horrorosa confusión.
Los hombres y los pueblos se han alzado unos contra otros. ¡Guerras, guerras¡ !Guerras civiles, guerras extranjeras¡
¡Qué espantosos choques¡ Todo es luto y muerte, y el hambre reina en los campos.
¡Jerusalem, Jerusalem¡, sálvate del fuego de Sodoma y de Gomorra y del saqueo de Babilonia.
La cruz de Cristo no domina ya mas que un montón de ruinas. Y he aquí que el rey de Sión ataca esta Cruz, y su cetro y su triple corona, y sacudiendo sobre las ruinas el polvo de su calzado, se apresura a huir hacia otras riberas.
Tú, soberbia Tiro, que aún escapas a la tormenta, no te alegres en tu orgullo. La erupción del volcán que abrasa tus entrañas se avecina.
Caerás mucho antes que nosotros en el abismo.
¡Y aún no es todo, Señor¡ Tu iglesia ha sido destrozada por sus propios hijos.
Los hijos de Sión se dividen en dos bandos: uno fiel al Pontífice fugitivo y otro que dispone del gobierno de Sión, respetando al cetro, pero rompiendo las coronas.
Y uno coloca la tierra mutilada sobre una cabeza ardiente, otro intenta reformas que el partido contrario rechaza, y la confusión está en el santuario.
Ahora bien, el espíritu me sopló en los ojos.
Y vi un hombre de rostro resplandeciente como la faz de los ángeles subirse a las ruinas de Sión.
Una luz celestial descendió del cielo sobre su cabeza, como en tiempos las lenguas de fuego sobre los apóstoles.
Y los hijos de Sión de prosternaron a sus pies, y El los bendijo.
Y llamó a los Samaritanos y a los Gentiles y ellos se convirtieron todos a su voz.
10.- Edgar Cayce. (1877-1945)
América y Rusia se movilizarán del mismo bando para luchar contra el peligro común: la China roja.
El mar (año 2.100) cubría aparentemente toda la parte oeste de la comarca, y la ciudad donde vivía yo estaba en la costa. Me vi en un largo avión metálico, en forma de cigarro, que alcanzaba grandes velocidades. Al hacer escala en una ciudad completamente destruida, pregunté dónde me hallaba, me contestaron: Nueva York.
El agua cubría entonces una gran parte de Alabama y que Norfolk y Virginia eran inmensos puerto de mar. Gran número de casas estaban construidas de vidrio.
Aunque las naciones consigan evitar la tercera guerra mundial, nada impediría la desaparición de París, Londres y Nueva York de la faz de la tierra.
Después que hayan emergido las zonas sumergidas de la Atlántida, entonces se producirá un periodo de levantamientos submarinos que deberán, en las generaciones siguientes, convertirse en otras tierras.
11.- Cheiro (1929)
Dentro de cien años aprox. , tras una serie de terremotos, se elevarán islas fuera del Atlántico, en la zona de las Azores, y las ruinas de la Atlántida, serán descubiertas y exploradas. Este levantamiento quebrantaría el istmo de Panamá y por consiguiente, el Norte y el Sur de América quedarían separados.
12.- Santa Hildegarda. (Siglo XII)
El hijo de perdición que reinará muy poco tiempo, vendrá al anochecer de la duración del mundo, en el tiempo en el que el sol ha desaparecido ya en el horizonte, es decir, que vendrá en los últimos días.
Armaos precipitadamente, y preparaos para el más temible de los combates.
Tras haber pasado una juventud licenciosa en medio de hombres muy perversos y en un desierto, adonde habrá sido conducido por un demonio disfrazado de ángel de luz, la madre del hijo de perdición lo concebirá y lo alumbrará sin conocerlo el padre.
El hijo de perdición es esa bestia muy malvada, que hará morir a todos los que rehusen creer en él.
Cuando el hijo de perdición haya llevado a cabo todos sus designios, reunirá a todos sus creyentes y les dirá que quiere subir al cielo. En el momento de esa ascensión, un rayo le herirá matándolo.
Por otra parte, la montaña en la que se habrá establecido para proceder a su ascensión, será cubierta al instante por una nube que propagará un olor a corrupción espantoso y verdaderamente infernal.
Añadido el 22-03-2012:
«Después del 1900, hacia mediados del siglo 20, las personas de ese tiempo se volverán irreconocibles. Cuando el tiempo del advenimiento del Anticristo se acerca, las mentes de las personas crecerán en confusión por las pasiones carnales, y el deshonor y la injusticia se volverán más fuertes. Entonces el mundo será irreconocible. La apariencia de las personas cambiará, y será imposible distinguir a los hombres de las mujeres debido a su inmodestia en el vestido y estilo de pelo. Estas personas serán crueles y serán como los animales salvajes debido a las tentaciones del Anticristo. No habrá respeto por padres ni superiores, el amor desaparecerá, y los pastores cristianos, obispos, y sacerdotes se volverán hombres vanos, fallando completamente en distinguir el camino recto del errado. En ese momento, las morales y tradiciones de los Cristianos y de
En ese momento del futuro, debido al poder de tan grandes crímenes y libertinaje, se privarán las personas de la gracia del Espíritu Santo que recibieron en el Santo Bautismo e igualmente el remordimiento.
Las Iglesias de Dios serán privadas del temor de Dios y de pastores piadosos, y desgracia vendrá a los cristianos que permanezcan en el mundo en ese momento; ellos perderán su fe completamente porque les faltará la oportunidad de ver la luz del conocimiento en ninguna persona. Entonces se separarán del mundo e irán a santos refugios buscando aliviar sus sufrimientos espirituales, pero por todas partes encontrarán obstáculos y constreñimiento. Y todos esto resultará del hecho de que el Anticristo quiere ser Señor de todo y convertirse en gobernante del universo entero. Producirá milagros y señales fantásticas. Dará también sabiduría depravada a un infeliz para que descubra una manera de que el hombre pueda mantener una conversación con alguien de un extremo de la tierra al otro. En aquel tiempo, los hombres también volarán a través del aire como los pájaros y descenderán al fondo del mar como los peces. Y cuando hayan logrado todo eso, estas personas infelices gastarán sus vidas en medio del confort sin saber, pobres almas, que esto es un engaño del Anticristo. ¡Y, el impío! así completará la ciencia con la vanidad que se saldrá del camino correcto y guiará a las personas a perder la fe en la existencia de Dios en tres hipóstasis.
Entonces el bondadoso Dios verá la caída de la raza humana y acortará los días por causa de esos pocos que serán salvados, porque el enemigo quiere incluso llevar al escogido a la tentación, si eso es posible... entonces la espada del castigo aparecerá de repente y matará a los pervertidores y a sus sirvientes.»
Algunas notas y reflexiones sobre libros que me interesan
¿CREACIÓN Y/Ó EVOLUCIÓN?
En esta década, varios grupos de científicos en investigaciones multidisciplinares vienen estudiando los restos fósiles, sedimentos y cenizas volcánicas en todo lo que es la zona marítima de Asia Sudoriental, correspondientes a lo que pudo ser el último Supervolcán que arrasó la Tierra, y que debió de suceder unos 65.000 años a.c.
Los restos de cenizas se acumulan en capas entre 30 y 45 cms. De espesor medio en muchas de estas zonas, en el fondo de los mares adyacentes y en el interior de zonas costeras. Por su examen se llega a calcular que la inmensa erupción-explosión del supervolcán tuvo al menos una potencia 100 veces mayor que cualquiera de los volcanes activos actuales, sea el Vesubio, el Etna ó muchos más.
Estas erupciones debieron ser tan virulentas que la expulsión de humo llegaría a crear una capa de varios centenares de metros alrededor de la Tierra, impidiendo la llegada de los rayos de sol. Además, la lluvia de cenizas condenaría en poco tiempo a todo el manto vegetal y gran parte de la fauna terrestre. La vida se hizo insoportable por las bajas temperaturas, provocando una glaciación con el subsiguiente avance del hielo. Esta nueva distribución del peso del agua en el planeta pudo dar como consecuencia un cambio en el eje de la Tierra, con levantamientos y choques de placas tectónicas, grandes cataclismos en general acabando con gran parte de la vida.
Pudo ser el fin de un continente, quizá el que en ese momento albergaba una civilización desarrollada, del que quedarían como restos volcánicos todo el enjambre de islas del Pacífico, Indonesia, Java, Filipinas, etc., cuya hipótesis ya defendió años atrás James Churchward: fue el continente desaparecido de Mu. De esa desaparecida civilización provendrían las construcciones megalíticas que nos han llegado hasta ahora -y algunas sumergidas- desde la costa Este de Asia a la Oeste de América.
No muy lejos, en Sumer, sus tradiciones apuntan al desembarco de la “Orejona”, que salio del mar y tenía aletas e infundió la civilizacíón Presumeria, y por toda la zona, la llegada de los hombres-pez, así como las tablillas de la epopeya de Gilgamesh. Y por qué no la egipcia, cuya tradición se remonta como poco a 45.000 años?
Análogamente a estos estudios, dentro de los programas de desciframiento de la cadena de ADN y el genoma humano, uno de los campos de investigación es el análisis de la cantidad de información genética que se acumula en las células, precisamente en las mitocondrias externas al núcleo de los organismos femeninos, donde se van almacenando las características de cada generación, duplicándose cada vez el total de datos. Lo que se hizo fue retroceder en el tiempo el número total de generaciones hasta que se llegara a un mínimo genético. Así se descubrió que nuestra actual configuración genética es la suma heredada en aproximadamente 67.000 años, y que podemos provenir todos de entre 200 y 2.000 parejas.
Aquí hacemos un inciso, y cuando relacionamos ambas investigaciones barajando que tras una gran destrucción mundial por obra del gran supervolcán y la casi total extinción de una civilización, ¿se creó al ser humano en ese momento, a su “imagen y semejanza”, otorgándole tanto las características genéticas que ahora heredamos como, quizás, parte de los poderes “divinos” como telepatía, clarividencia, poderes mentales en general que hemos ido perdiendo, y a algunos de les estableció en un nuevo continente, casi preparado artificialmente para la ocasión, un lugar perfecto, la Atlántida?.
Antes de ese momento debía existir una cierta población de homo sapiens, que no es posible saber su número, pero sí que le sucedió un acontecimiento repentino que la diezmó, y de la que se salvaron prácticamente unos cuantos millares. Puede ser que el hombre de esa etapa anterior ya tuviera la configuración del hombre de Cro-Magnon como raza única civilizada habitante del continente desaparecido del que hablamos, y que después del cataclismo se eligieran unos pocos para mutar su dotación genética, o procrearon directamente con ellas seres no terrestres de distintas tipologías, en un plan global que apenas podremos esbozar y aventurar, para crear modelos de razas a escala universal que únicamente tuvieron que dispersar por todos los continentes, como un experimento de laboratorio.
De forma más o menos equitativa se les proveyó de cuanto necesitarían para su desarrollo: ganado domesticado, semillas primitivas, lenguaje y escritura, artes de supervivencia y construcción, etc.
Siguiendo la evolución de las distintas fases de la prehistoria y de los primeros hombres, sabemos que la última gran glaciación –Wurm- se inició alrededor del año -65.000 (¡qué coincidencia!), con un primer intersticial entre -50.000 y -40.000, y otro que coincide sobre el -10.000, curiosamente por la misma época que se supone la destrucción de la Atlántida y la apertura del estrecho de Gibraltar. Da la circunstancia de que el método de fechado del radiocarbono C-14 no va más allá de los 50 ó 60.000 años, pero están datados vestigios humanos un poco más allá según conclusiones del análisis con potasio-argón, confirmándose la transición del pleistoceno inferior al medio entre 65 y 70.000 años, perdiéndose más allá de esta fecha todo vestigio de homo sapiens, aunque paralelamente se encuentran más restos del hombre de Neandhertal, que sí que presenta rasgos típicos de una rama evolucionada por sí misma a partir de un homínido. Sin embargo no se encuentran restos datables de las dos especies en la misma época, como si una se desarrollase a partir del declive repentino de la otra.
Según Graham Clark en “La Prehistoria”, “las gentes neanderthalenses… no dan signos de haber sido más avanzados en ningún sentido que sus inmediatos predecesores”, como ellos, entierra a sus muertos y puebla otras zonas, utiliza herramientas y quizás el fuego, o sea un homínido muy avanzado. Pero en el hombre de Cro-Magnon hay algo más -¿una semilla divina?
Es decir, creo que hemos sido creados por alguna inteligencia o vida estelar, una ó varias veces posiblemente en el último millón de años, al margen de otras ramas de homínidos que coexistieran con nosotros y de los supervivientes de anteriores razas destruidas, de acuerdo a un plan o a unas reglas de colonización por razones y con métodos que aún escapan a nuestro entendimiento, pero que científicamente ahora el ser humano está en condiciones de crear y alterar genéticamente individuos, y eso hace más plausible la idea. También, si creemos a los antiguos, estamos en un ciclo perpetuo de creación-destrucción en el que la etapa actual se ve como la última antes de una renovación total, una nueva humanidad que surja de las cenizas de la anterior.
En cuanto a fechas, siempre aproximadas de la ciencia, las culturas del Paleolítico Medio y Superior que aportan restos de homo sapiens, se aprecia una gran uniformidad de avances técnicos al mismo tiempo en zonas muy alejadas. Se han encontrado restos en Italia y Alemania del -56.000, de la misma época Siria y Líbano, otros lugares de Oriente Medio y Europa entre el -49.000 y -45.000, como en África y Australia, llegando a la época musteriense, sobre el -35.000 que se universaliza la cultura. El esqueleto con ADN idéntico al nuestro de mayor antigüedad se encontró en 1974 en el lago Mungo de Australia, datado alrededor del -60.000. Pero no podemos hablar de culturas coetáneas más avanzadas sencillamente por que yacen bajo los fondos marinos, y que, cuando hablemos del hombre prehistórico más bien nos referiremos a ese grupo que tras salvarse de un cataclismo y con lo poco que se pudo salvar tuvo que sobrevivir e ir desarrollando la cultura paso a paso; aunque no estaban solos, en todos los confines nos hablan de que seres venidos de otros planetas nos han visitado y entregado los rudimentos para avanzar más rápidamente. En la Cueva de los Casares, en Guadalajara, se representan seres de cabeza ovoide, grandes ojos almendrados, y apéndices nasales como trompas sobre bocas cerradas, cuellos largos y delgados, muy similares a los relieves de Tasili en Argelia. Esos serían los instructores en domesticación y agricultura, astronomía, artesanía, lenguaje, etc. (Recordemos lo dogones de Malí, que aseguran que en un tiempo muy remoto, unos visitantes llegados de la estrella Sirio les entregaron los rudimentos de la civilización – y la existencia de Sirio B y C- y su correlación estrecha con el sistema solar (las crecidas periódicas del Nilo se producían cuando Sirio aparecía antes que el sol al comienzo del año sotiaco).
Por ejemplo, tras el cataclismo local que supuso la rotura del estrecho de Gibraltar, aproximadamente entre el -12.000 y -10.000, cuando se inicia el clima neotermal actual, aparece como por arte de magia en toda la cuenca del Mediterráneo, Oriente Medio y Europa, la domesticación de animales y la aparición de semillas para la agricultura, ¿de dónde salió todo eso?
REFLEXIONANDO SOBRE EL TAO TE CHING
Lao Tse, su autor, aparece en el mundo por nacimiento virginal, después de que su madre hubiera tragado un huevo en forma de pera. El embarazo duró 72 años, nació como niño viejo, con cabello blanco, arrugas y grandes orejas. El Tao Te Ching parece como una recopilación de sabiduría ancestral que bebe de la escuela del Ying Yang, la de la inmortalidad, el I Ching, la doctrina de los cinco elementos, de los astrónomos y astrólogos, el Tao te, etc. Y se traduce como “ Camino para adaptarse al Tao”. En un principio, el orden superior a lo humano estaba en poder del augusto cielo –o señor de lo alto- que reside en la Osa Mayor. El Ying –o alma embrión- es anterior al Yang y contiene todas las virtualidades de sus desarrollos futuros. Hay un constante retorno al caos primordial, que es una imagen de la unidad indistinta a partir de la cual se expandió el mundo, mediante un movimiento de torbellino.
El Te consiste en elegir el Ying para realizar el Yang; el No-hacer es el retorno a la acción espontánea, que actúa como los fenómenos naturales. La conciencia del Yo malogra la acción, porque la subordina a sus propios fines. La aceptación receptiva de la voluntad del cielo es la ley del sabio. El Taoísmo condena la autosuficiencia, la ley que se da a uno mismo, pues se fundamenta en la ignorancia de las causas ocultas. El verdadero sabio se presenta a los hombres como un loco, templando las fuerzas oscuras del Ying, niño y viejo al mismo tiempo. Hacer no haciendo es nutrirse en el seno de la madre cósmica, es una acción fundamentada en la ley de las acciones y reacciones concordantes. A la contracción –Ying- sigue la expansión –Yang-. Es una religión del orden eterno de mundo. Se le debe la creación de la alquimia, la medicina tradicional y la adivinación. Busca el elixir de la larga vida, algo que queda de los tiempos primordiales, de una edad de oro en que se seguía espontáneamente los principios emanados del Tao.
Notas de “ HEREDEROS DE LA TIERRA” de Félix Gracia
Si somos capaces de entender el Registro Akhasico como una revelación de los estados evolutivos del ser humano, también podemos apreciar que ha sido retocado genéticamente en varias fases decisivas de su progreso para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales.
En la Era Lemúrica, el recién producido ambiente semiacuoso supuso una adaptación al cambio de atmósfera – hombres peces sumerios –, con asistencia de ángeles – mitos griegos -. Nuestra Era de Acuario astrológica, con cuyo comienzo coinciden también los periodos de 6.000 años del Hinduismo y Mazdeísmo, la cronología maya, etc. a su vez requerirá una transformación del ser humano que tenga que afrontar un nuevo periodo en la historia. Ahora es el momento de la Bestia apocalíptica, que es el ansia consumista, Chernobil, el 666, las tarjetas de crédito.
La Bestia no es algo exterior, ajeno, sino un estado anímico compulsivo, que se traduce en ansia de poseer, sin que se encuentre verdadera satisfacción en lo poseído. Que nadie busque fuera, sino en su interior, para disponer de criterios acertados que devuelvan el sentido a la existencia y definan el rumbo a seguir, esa es la mayor gracia que el ser humano puede obtener.
Hay un niño en cada uno de nosotros que guarda la inocencia del primer día, alimentemos a ese niño que trae nuestra salvación. El ve la señal y oye el sonido del cambio. Escuchémosle a él y sigamos su impulso, que es el verdadero.
Los arquetipos son vida en estado potencial y su destino es evolucionar hasta convertirse en evidencia física hasta hacerse real en el mundo de la materia que habitamos, mediante un proceso que comienza cuando el ser humano sintoniza el arquetipo. Es lo que llamamos inspiración, que a su vez despierta la voluntad y acabará realizando lo inspirado y haciendo reales y actuales los arquetipos. Para que exista hace falta que los hombres inspirados incorporen a sus vidas la idea de Dios. Esta es la revelación: el hombre nuevo ya existe en estado potencial, justo para materializarse en el mundo físico, y el dolor y el sufrimiento ya no forman parte de su vida.
La creación no es un suceso puntual, sino un proceso continuo en que en cada instante se produce una manifestación de vida. En el proceso creador, lo masculino representa el propósito, la voluntad creadora, y lo femenino su materialización. Todo lo manifestado ha sido formado en la matriz del principio femenino de la Creación.
El azar no es más que una evidencia de una ley desconocida.
La experiencia del nacimiento físico provoca un registro genético del ADN, cuyo origen procede de una información suprafísica que podríamos llamar arquetipo personal, el cual contiene en estado potencial el tipo de nacimiento y lo que al desarrollarse será la vida del individuo. Es el trabajo que realiza el alma en esa dimensión de la existencia que llaman Mundo de la Mente, o ámbito de la elaboración de los arquetipos. En ese estado, el alma, asistida por entidades angélicas, estructura su proyecto de vida eligiendo las experiencias que mejor pueden contribuir a su desarrollo, incluido el tiempo y lugar de nacimiento (¿existe una especie de genotipo espiritual?). Desde la concepción y en adelante iremos configurando nuestro propio código genético. Todo son oportunidades para el desarrollo de la conciencia, pero hay que descubrirlas para avanzar (aspiramos al reencuentro con el Padre y nos aventuramos ciegamente).
Solo un viaje hacia la luz del conocimiento nos devuelve la libertad, un acceso al fondo del alma, (que ponga en evidencia las luces y sombras de nuestro genotipo y podamos sustituir los genes nocivos o genotipos incrustados: a) El sentimiento de Culpabilidad – Paraíso perdido. b) Merecemos Castigo. c) Creer que estamos solos, ya que el vínculo que nos unía a Dios se ha roto), nos conecta con el Absoluto, aspirar a la iluminación es garantía de su consecución. Basta pedirla con insistencia, con toda la fuerza del corazón. Necesitamos sintonizar con lo divino, restituir la Unidad que nunca se ha interrumpido en nuestro interior.
NOTAS de la obra “COMPASIÓN” de OSHO
Compasión quiere decir aceptar los fallos y las debilidades de los demás, sin esperar que se comporten como si fueran dioses. Y eso es lo que han estado haciendo las viejas religiones, enseñarte a condenar las expresiones biológicas de tu amor.
Cuando la pasión está alerta y despierta, toda la energía del amor alcanza un gran refinamiento, y se convierte en compasión, que es la comprensión más excelsa que puede tener el ser humano.
La meditación es la flor y la compasión su fragancia. La compasión no se puede practicar, está más allá de ti, llega espontáneamente tras la meditación. Esta no significa concentración sino relajación, que es dejarse llevar a un estado en el que aceptas todo lo que está sucediendo alrededor, y toda la existencia es una unidad interrelacionada; sólo surge cuando vemos que todos los demás están relacionados con uno.
Todo el proceso de la sociedad es una especie de hipnosis. Hay que volver a la mente natural, como un niño, deshacerse de odio, rabia y envidia, y volver a ser como cuando nacimos. Primero empezaremos a querernos a nosotros mismos, después podremos propagar esto a los demás.
La compasión no es sinónimo de bondad. La bondad es algo que podemos hacer, la compasión solo es posible si el ego ha desaparecido del todo. La compasión no tiene la sensación de estar dando, pero sigue dando. No espera nada a cambio y no para de recibir. No es lo que llamamos amor, sino el verdadero amor. Es inteligencia pero no intelecto. Cuando la inteligencia se libera del raciocinio –porque la racionalidad es una reclusión-, cuando la inteligencia es libertad, entonces es compasión. El hombre compasivo sabe pero no piensa; cuando puede saber y puede ver, ¿para qué molestarse en pensar? La compasión no es un sentimiento, el hombre compasivo siente pero sin sentimentalismo y pasa inmediatamente a la acción.
La única forma de originar la compasión es la meditación. Pero, ¿qué es la meditación? Gautama Buda dijo una sola palabra: “ALTO”. La mente común no se detiene, si se detiene es meditación. Podemos definirla como un estado de consciencia no emocional, no sentimental ni pensante. Simplemente, estás consciente, alerta, eres consciencia pura.
(Pag. 103) “ Nadie puede dejar de ser egoísta, excepto los hipócritas. El egoísmo es natural. Siendo egoísta llega un momento en el que estás compartiendo. Lo fundamental es amarte a ti mismo tanto que el amor rebose y alcance a los demás…”
Si una sociedad se sustenta en la ley, esa sociedad está dominada por el miedo. Cuando se sustenta en el amor, el miedo desaparece y no es necesaria la ley. El hombre no cambia debido al castigo, sino que en realidad se vuelve más corrupto.
Notas de SRI AUROBINDO “Guía del yoga integral”
El alma del hombre es una chispa de la conciencia divina que descendió hasta la materia, y desde entonces ha tratado de liberarse a través del proceso ascendente de la evolución; puede crecer lo suficiente como para poder salir a la superficie y dirigir y modelar su propia conciencia. Es también el canal a través del cual la conciencia divina puede llegar hasta los niveles inferiores de la naturaleza humana. Es asimismo la base de la verdadera individualidad y de la identidad personal. El alma está por un lado en contacto directo con el Divino y con la conciencia superior, y por otro lado es el fundamento de la conciencia inferior, el núcleo escondido en torno al cual se construyen y organizan el cuerpo, la mente y la vida del individuo.
Para conseguirlo, el primer paso es tratar de que el ser psíquico se sitúe al frente y tome posesión del ser exterior. Entonces, para ser capaz de recibir el poder divino y dejar que actúa a través de uno son necesarias tres condiciones: 1) Sosiego, ecuanimidad, no inquietarse por ninguna cosa que ocurra, mantener la mente inmóvil y firme, observando el juego de fuerzas, pero permaneciendo tranquilo. 2) Fe absoluta. Fe en que lo que ocurra será lo mejor, pero también en que si uno llega a ser un verdadero instrumento, el resultado será que la voluntad propia, guiada por la luz divina reconozca aquello que hay que hacer. 3) Receptividad, la capacidad de recibir la fuerza divina, de sentir su presencia y la presencia de la Madre en ésta, permitiendo que haga su obra, guiando la visión, la voluntad y la acción.
Nuestro yoga exige una consagración total de la vida a la aspiración, al descubrimiento y a la incorporación de la voluntada divina, y a ninguna otra cosa más… Tienes que retirarte a ti mismo y comprometerte a una consagración completa a la vida espiritual.
Notas y Reflexiones sobre PAUL H. KOCH “ LA HISTORIA OCULTA DEL MUNDO”
(Sobre la modificación del ADN que dio lugar al ser humano)
¿Está en el cromosoma Y la llave de la evolución humana? El físico alemán Friedmund Neumann declaró que los seres humanos poseemos dos sexos en estado latente en nuestro propio organismo, que se desarrolle uno u otro de pende de la acción hormonal, y que se demuestra que las testosterona es la hormona responsable de la aparición de los atributos viriles; la ausencia de ella produce una mujer. Por un lado la acción XX y XY produce los dos sexos y después la testosterona completa el trabajo a uno u otro lado. Puede concluirse que el ser humano es esencialmente femenino, y sólo esa acción puede producir un varón. El ser humano primitivo pudo ser hermafrodita y la mujer se reproducía sola por partenogénesis. La clave radica en CUÁNDO y CÓMO (y por quién) se introdujo el cromosoma Y en la cadena evolutiva humana.
En los Mitos primigenios se habla del Matriarcado como status natural del ser humano, y solo posteriormente se fuerza la modificación. En el Génesis vemos que “los ángeles de Dios hallaron bellas a las hijas de los hombres (genérico de ser humano), y 200 de ellos descendieron de la montaña Hanon para engendrarles descendencia…” ¿nació así la separación de sexos?
En esta década, varios grupos de científicos en investigaciones multidisciplinares vienen estudiando los restos fósiles, sedimentos y cenizas volcánicas en todo lo que es la zona marítima de Asia Sudoriental, correspondientes a lo que pudo ser el último Supervolcán que arrasó la Tierra, y que debió de suceder unos 65.000 años a.c.
Los restos de cenizas se acumulan en capas entre 30 y 45 cms. De espesor medio en muchas de estas zonas, en el fondo de los mares adyacentes y en el interior de zonas costeras. Por su examen se llega a calcular que la inmensa erupción-explosión del supervolcán tuvo al menos una potencia 100 veces mayor que cualquiera de los volcanes activos actuales, sea el Vesubio, el Etna ó muchos más.
Estas erupciones debieron ser tan virulentas que la expulsión de humo llegaría a crear una capa de varios centenares de metros alrededor de la Tierra, impidiendo la llegada de los rayos de sol. Además, la lluvia de cenizas condenaría en poco tiempo a todo el manto vegetal y gran parte de la fauna terrestre. La vida se hizo insoportable por las bajas temperaturas, provocando una glaciación con el subsiguiente avance del hielo. Esta nueva distribución del peso del agua en el planeta pudo dar como consecuencia un cambio en el eje de la Tierra, con levantamientos y choques de placas tectónicas, grandes cataclismos en general acabando con gran parte de la vida.
Pudo ser el fin de un continente, quizá el que en ese momento albergaba una civilización desarrollada, del que quedarían como restos volcánicos todo el enjambre de islas del Pacífico, Indonesia, Java, Filipinas, etc., cuya hipótesis ya defendió años atrás James Churchward: fue el continente desaparecido de Mu. De esa desaparecida civilización provendrían las construcciones megalíticas que nos han llegado hasta ahora -y algunas sumergidas- desde la costa Este de Asia a la Oeste de América.
No muy lejos, en Sumer, sus tradiciones apuntan al desembarco de la “Orejona”, que salio del mar y tenía aletas e infundió la civilizacíón Presumeria, y por toda la zona, la llegada de los hombres-pez, así como las tablillas de la epopeya de Gilgamesh. Y por qué no la egipcia, cuya tradición se remonta como poco a 45.000 años?
Análogamente a estos estudios, dentro de los programas de desciframiento de la cadena de ADN y el genoma humano, uno de los campos de investigación es el análisis de la cantidad de información genética que se acumula en las células, precisamente en las mitocondrias externas al núcleo de los organismos femeninos, donde se van almacenando las características de cada generación, duplicándose cada vez el total de datos. Lo que se hizo fue retroceder en el tiempo el número total de generaciones hasta que se llegara a un mínimo genético. Así se descubrió que nuestra actual configuración genética es la suma heredada en aproximadamente 67.000 años, y que podemos provenir todos de entre 200 y 2.000 parejas.
Aquí hacemos un inciso, y cuando relacionamos ambas investigaciones barajando que tras una gran destrucción mundial por obra del gran supervolcán y la casi total extinción de una civilización, ¿se creó al ser humano en ese momento, a su “imagen y semejanza”, otorgándole tanto las características genéticas que ahora heredamos como, quizás, parte de los poderes “divinos” como telepatía, clarividencia, poderes mentales en general que hemos ido perdiendo, y a algunos de les estableció en un nuevo continente, casi preparado artificialmente para la ocasión, un lugar perfecto, la Atlántida?.
Antes de ese momento debía existir una cierta población de homo sapiens, que no es posible saber su número, pero sí que le sucedió un acontecimiento repentino que la diezmó, y de la que se salvaron prácticamente unos cuantos millares. Puede ser que el hombre de esa etapa anterior ya tuviera la configuración del hombre de Cro-Magnon como raza única civilizada habitante del continente desaparecido del que hablamos, y que después del cataclismo se eligieran unos pocos para mutar su dotación genética, o procrearon directamente con ellas seres no terrestres de distintas tipologías, en un plan global que apenas podremos esbozar y aventurar, para crear modelos de razas a escala universal que únicamente tuvieron que dispersar por todos los continentes, como un experimento de laboratorio.
De forma más o menos equitativa se les proveyó de cuanto necesitarían para su desarrollo: ganado domesticado, semillas primitivas, lenguaje y escritura, artes de supervivencia y construcción, etc.
Siguiendo la evolución de las distintas fases de la prehistoria y de los primeros hombres, sabemos que la última gran glaciación –Wurm- se inició alrededor del año -65.000 (¡qué coincidencia!), con un primer intersticial entre -50.000 y -40.000, y otro que coincide sobre el -10.000, curiosamente por la misma época que se supone la destrucción de la Atlántida y la apertura del estrecho de Gibraltar. Da la circunstancia de que el método de fechado del radiocarbono C-14 no va más allá de los 50 ó 60.000 años, pero están datados vestigios humanos un poco más allá según conclusiones del análisis con potasio-argón, confirmándose la transición del pleistoceno inferior al medio entre 65 y 70.000 años, perdiéndose más allá de esta fecha todo vestigio de homo sapiens, aunque paralelamente se encuentran más restos del hombre de Neandhertal, que sí que presenta rasgos típicos de una rama evolucionada por sí misma a partir de un homínido. Sin embargo no se encuentran restos datables de las dos especies en la misma época, como si una se desarrollase a partir del declive repentino de la otra.
Según Graham Clark en “La Prehistoria”, “las gentes neanderthalenses… no dan signos de haber sido más avanzados en ningún sentido que sus inmediatos predecesores”, como ellos, entierra a sus muertos y puebla otras zonas, utiliza herramientas y quizás el fuego, o sea un homínido muy avanzado. Pero en el hombre de Cro-Magnon hay algo más -¿una semilla divina?
Es decir, creo que hemos sido creados por alguna inteligencia o vida estelar, una ó varias veces posiblemente en el último millón de años, al margen de otras ramas de homínidos que coexistieran con nosotros y de los supervivientes de anteriores razas destruidas, de acuerdo a un plan o a unas reglas de colonización por razones y con métodos que aún escapan a nuestro entendimiento, pero que científicamente ahora el ser humano está en condiciones de crear y alterar genéticamente individuos, y eso hace más plausible la idea. También, si creemos a los antiguos, estamos en un ciclo perpetuo de creación-destrucción en el que la etapa actual se ve como la última antes de una renovación total, una nueva humanidad que surja de las cenizas de la anterior.
En cuanto a fechas, siempre aproximadas de la ciencia, las culturas del Paleolítico Medio y Superior que aportan restos de homo sapiens, se aprecia una gran uniformidad de avances técnicos al mismo tiempo en zonas muy alejadas. Se han encontrado restos en Italia y Alemania del -56.000, de la misma época Siria y Líbano, otros lugares de Oriente Medio y Europa entre el -49.000 y -45.000, como en África y Australia, llegando a la época musteriense, sobre el -35.000 que se universaliza la cultura. El esqueleto con ADN idéntico al nuestro de mayor antigüedad se encontró en 1974 en el lago Mungo de Australia, datado alrededor del -60.000. Pero no podemos hablar de culturas coetáneas más avanzadas sencillamente por que yacen bajo los fondos marinos, y que, cuando hablemos del hombre prehistórico más bien nos referiremos a ese grupo que tras salvarse de un cataclismo y con lo poco que se pudo salvar tuvo que sobrevivir e ir desarrollando la cultura paso a paso; aunque no estaban solos, en todos los confines nos hablan de que seres venidos de otros planetas nos han visitado y entregado los rudimentos para avanzar más rápidamente. En la Cueva de los Casares, en Guadalajara, se representan seres de cabeza ovoide, grandes ojos almendrados, y apéndices nasales como trompas sobre bocas cerradas, cuellos largos y delgados, muy similares a los relieves de Tasili en Argelia. Esos serían los instructores en domesticación y agricultura, astronomía, artesanía, lenguaje, etc. (Recordemos lo dogones de Malí, que aseguran que en un tiempo muy remoto, unos visitantes llegados de la estrella Sirio les entregaron los rudimentos de la civilización – y la existencia de Sirio B y C- y su correlación estrecha con el sistema solar (las crecidas periódicas del Nilo se producían cuando Sirio aparecía antes que el sol al comienzo del año sotiaco).
Por ejemplo, tras el cataclismo local que supuso la rotura del estrecho de Gibraltar, aproximadamente entre el -12.000 y -10.000, cuando se inicia el clima neotermal actual, aparece como por arte de magia en toda la cuenca del Mediterráneo, Oriente Medio y Europa, la domesticación de animales y la aparición de semillas para la agricultura, ¿de dónde salió todo eso?
REFLEXIONANDO SOBRE EL TAO TE CHING
Lao Tse, su autor, aparece en el mundo por nacimiento virginal, después de que su madre hubiera tragado un huevo en forma de pera. El embarazo duró 72 años, nació como niño viejo, con cabello blanco, arrugas y grandes orejas. El Tao Te Ching parece como una recopilación de sabiduría ancestral que bebe de la escuela del Ying Yang, la de la inmortalidad, el I Ching, la doctrina de los cinco elementos, de los astrónomos y astrólogos, el Tao te, etc. Y se traduce como “ Camino para adaptarse al Tao”. En un principio, el orden superior a lo humano estaba en poder del augusto cielo –o señor de lo alto- que reside en la Osa Mayor. El Ying –o alma embrión- es anterior al Yang y contiene todas las virtualidades de sus desarrollos futuros. Hay un constante retorno al caos primordial, que es una imagen de la unidad indistinta a partir de la cual se expandió el mundo, mediante un movimiento de torbellino.
El Te consiste en elegir el Ying para realizar el Yang; el No-hacer es el retorno a la acción espontánea, que actúa como los fenómenos naturales. La conciencia del Yo malogra la acción, porque la subordina a sus propios fines. La aceptación receptiva de la voluntad del cielo es la ley del sabio. El Taoísmo condena la autosuficiencia, la ley que se da a uno mismo, pues se fundamenta en la ignorancia de las causas ocultas. El verdadero sabio se presenta a los hombres como un loco, templando las fuerzas oscuras del Ying, niño y viejo al mismo tiempo. Hacer no haciendo es nutrirse en el seno de la madre cósmica, es una acción fundamentada en la ley de las acciones y reacciones concordantes. A la contracción –Ying- sigue la expansión –Yang-. Es una religión del orden eterno de mundo. Se le debe la creación de la alquimia, la medicina tradicional y la adivinación. Busca el elixir de la larga vida, algo que queda de los tiempos primordiales, de una edad de oro en que se seguía espontáneamente los principios emanados del Tao.
Notas de “ HEREDEROS DE LA TIERRA” de Félix Gracia
Si somos capaces de entender el Registro Akhasico como una revelación de los estados evolutivos del ser humano, también podemos apreciar que ha sido retocado genéticamente en varias fases decisivas de su progreso para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales.
En la Era Lemúrica, el recién producido ambiente semiacuoso supuso una adaptación al cambio de atmósfera – hombres peces sumerios –, con asistencia de ángeles – mitos griegos -. Nuestra Era de Acuario astrológica, con cuyo comienzo coinciden también los periodos de 6.000 años del Hinduismo y Mazdeísmo, la cronología maya, etc. a su vez requerirá una transformación del ser humano que tenga que afrontar un nuevo periodo en la historia. Ahora es el momento de la Bestia apocalíptica, que es el ansia consumista, Chernobil, el 666, las tarjetas de crédito.
La Bestia no es algo exterior, ajeno, sino un estado anímico compulsivo, que se traduce en ansia de poseer, sin que se encuentre verdadera satisfacción en lo poseído. Que nadie busque fuera, sino en su interior, para disponer de criterios acertados que devuelvan el sentido a la existencia y definan el rumbo a seguir, esa es la mayor gracia que el ser humano puede obtener.
Hay un niño en cada uno de nosotros que guarda la inocencia del primer día, alimentemos a ese niño que trae nuestra salvación. El ve la señal y oye el sonido del cambio. Escuchémosle a él y sigamos su impulso, que es el verdadero.
Los arquetipos son vida en estado potencial y su destino es evolucionar hasta convertirse en evidencia física hasta hacerse real en el mundo de la materia que habitamos, mediante un proceso que comienza cuando el ser humano sintoniza el arquetipo. Es lo que llamamos inspiración, que a su vez despierta la voluntad y acabará realizando lo inspirado y haciendo reales y actuales los arquetipos. Para que exista hace falta que los hombres inspirados incorporen a sus vidas la idea de Dios. Esta es la revelación: el hombre nuevo ya existe en estado potencial, justo para materializarse en el mundo físico, y el dolor y el sufrimiento ya no forman parte de su vida.
La creación no es un suceso puntual, sino un proceso continuo en que en cada instante se produce una manifestación de vida. En el proceso creador, lo masculino representa el propósito, la voluntad creadora, y lo femenino su materialización. Todo lo manifestado ha sido formado en la matriz del principio femenino de la Creación.
El azar no es más que una evidencia de una ley desconocida.
La experiencia del nacimiento físico provoca un registro genético del ADN, cuyo origen procede de una información suprafísica que podríamos llamar arquetipo personal, el cual contiene en estado potencial el tipo de nacimiento y lo que al desarrollarse será la vida del individuo. Es el trabajo que realiza el alma en esa dimensión de la existencia que llaman Mundo de la Mente, o ámbito de la elaboración de los arquetipos. En ese estado, el alma, asistida por entidades angélicas, estructura su proyecto de vida eligiendo las experiencias que mejor pueden contribuir a su desarrollo, incluido el tiempo y lugar de nacimiento (¿existe una especie de genotipo espiritual?). Desde la concepción y en adelante iremos configurando nuestro propio código genético. Todo son oportunidades para el desarrollo de la conciencia, pero hay que descubrirlas para avanzar (aspiramos al reencuentro con el Padre y nos aventuramos ciegamente).
Solo un viaje hacia la luz del conocimiento nos devuelve la libertad, un acceso al fondo del alma, (que ponga en evidencia las luces y sombras de nuestro genotipo y podamos sustituir los genes nocivos o genotipos incrustados: a) El sentimiento de Culpabilidad – Paraíso perdido. b) Merecemos Castigo. c) Creer que estamos solos, ya que el vínculo que nos unía a Dios se ha roto), nos conecta con el Absoluto, aspirar a la iluminación es garantía de su consecución. Basta pedirla con insistencia, con toda la fuerza del corazón. Necesitamos sintonizar con lo divino, restituir la Unidad que nunca se ha interrumpido en nuestro interior.
NOTAS de la obra “COMPASIÓN” de OSHO
Compasión quiere decir aceptar los fallos y las debilidades de los demás, sin esperar que se comporten como si fueran dioses. Y eso es lo que han estado haciendo las viejas religiones, enseñarte a condenar las expresiones biológicas de tu amor.
Cuando la pasión está alerta y despierta, toda la energía del amor alcanza un gran refinamiento, y se convierte en compasión, que es la comprensión más excelsa que puede tener el ser humano.
La meditación es la flor y la compasión su fragancia. La compasión no se puede practicar, está más allá de ti, llega espontáneamente tras la meditación. Esta no significa concentración sino relajación, que es dejarse llevar a un estado en el que aceptas todo lo que está sucediendo alrededor, y toda la existencia es una unidad interrelacionada; sólo surge cuando vemos que todos los demás están relacionados con uno.
Todo el proceso de la sociedad es una especie de hipnosis. Hay que volver a la mente natural, como un niño, deshacerse de odio, rabia y envidia, y volver a ser como cuando nacimos. Primero empezaremos a querernos a nosotros mismos, después podremos propagar esto a los demás.
La compasión no es sinónimo de bondad. La bondad es algo que podemos hacer, la compasión solo es posible si el ego ha desaparecido del todo. La compasión no tiene la sensación de estar dando, pero sigue dando. No espera nada a cambio y no para de recibir. No es lo que llamamos amor, sino el verdadero amor. Es inteligencia pero no intelecto. Cuando la inteligencia se libera del raciocinio –porque la racionalidad es una reclusión-, cuando la inteligencia es libertad, entonces es compasión. El hombre compasivo sabe pero no piensa; cuando puede saber y puede ver, ¿para qué molestarse en pensar? La compasión no es un sentimiento, el hombre compasivo siente pero sin sentimentalismo y pasa inmediatamente a la acción.
La única forma de originar la compasión es la meditación. Pero, ¿qué es la meditación? Gautama Buda dijo una sola palabra: “ALTO”. La mente común no se detiene, si se detiene es meditación. Podemos definirla como un estado de consciencia no emocional, no sentimental ni pensante. Simplemente, estás consciente, alerta, eres consciencia pura.
(Pag. 103) “ Nadie puede dejar de ser egoísta, excepto los hipócritas. El egoísmo es natural. Siendo egoísta llega un momento en el que estás compartiendo. Lo fundamental es amarte a ti mismo tanto que el amor rebose y alcance a los demás…”
Si una sociedad se sustenta en la ley, esa sociedad está dominada por el miedo. Cuando se sustenta en el amor, el miedo desaparece y no es necesaria la ley. El hombre no cambia debido al castigo, sino que en realidad se vuelve más corrupto.
Notas de SRI AUROBINDO “Guía del yoga integral”
El alma del hombre es una chispa de la conciencia divina que descendió hasta la materia, y desde entonces ha tratado de liberarse a través del proceso ascendente de la evolución; puede crecer lo suficiente como para poder salir a la superficie y dirigir y modelar su propia conciencia. Es también el canal a través del cual la conciencia divina puede llegar hasta los niveles inferiores de la naturaleza humana. Es asimismo la base de la verdadera individualidad y de la identidad personal. El alma está por un lado en contacto directo con el Divino y con la conciencia superior, y por otro lado es el fundamento de la conciencia inferior, el núcleo escondido en torno al cual se construyen y organizan el cuerpo, la mente y la vida del individuo.
Para conseguirlo, el primer paso es tratar de que el ser psíquico se sitúe al frente y tome posesión del ser exterior. Entonces, para ser capaz de recibir el poder divino y dejar que actúa a través de uno son necesarias tres condiciones: 1) Sosiego, ecuanimidad, no inquietarse por ninguna cosa que ocurra, mantener la mente inmóvil y firme, observando el juego de fuerzas, pero permaneciendo tranquilo. 2) Fe absoluta. Fe en que lo que ocurra será lo mejor, pero también en que si uno llega a ser un verdadero instrumento, el resultado será que la voluntad propia, guiada por la luz divina reconozca aquello que hay que hacer. 3) Receptividad, la capacidad de recibir la fuerza divina, de sentir su presencia y la presencia de la Madre en ésta, permitiendo que haga su obra, guiando la visión, la voluntad y la acción.
Nuestro yoga exige una consagración total de la vida a la aspiración, al descubrimiento y a la incorporación de la voluntada divina, y a ninguna otra cosa más… Tienes que retirarte a ti mismo y comprometerte a una consagración completa a la vida espiritual.
Notas y Reflexiones sobre PAUL H. KOCH “ LA HISTORIA OCULTA DEL MUNDO”
(Sobre la modificación del ADN que dio lugar al ser humano)
¿Está en el cromosoma Y la llave de la evolución humana? El físico alemán Friedmund Neumann declaró que los seres humanos poseemos dos sexos en estado latente en nuestro propio organismo, que se desarrolle uno u otro de pende de la acción hormonal, y que se demuestra que las testosterona es la hormona responsable de la aparición de los atributos viriles; la ausencia de ella produce una mujer. Por un lado la acción XX y XY produce los dos sexos y después la testosterona completa el trabajo a uno u otro lado. Puede concluirse que el ser humano es esencialmente femenino, y sólo esa acción puede producir un varón. El ser humano primitivo pudo ser hermafrodita y la mujer se reproducía sola por partenogénesis. La clave radica en CUÁNDO y CÓMO (y por quién) se introdujo el cromosoma Y en la cadena evolutiva humana.
En los Mitos primigenios se habla del Matriarcado como status natural del ser humano, y solo posteriormente se fuerza la modificación. En el Génesis vemos que “los ángeles de Dios hallaron bellas a las hijas de los hombres (genérico de ser humano), y 200 de ellos descendieron de la montaña Hanon para engendrarles descendencia…” ¿nació así la separación de sexos?
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