miércoles, 9 de noviembre de 2011
Sobre el Plano Astral, según Porrini
Prescindiendo de todo lo fraudulento, incierto o dudoso en esta clase de fenómenos simulados, veamos qué hay de verdad en la comunicación de las entidades del plano astral con las del mundo físico.
Esta comunicación es de dos clases: la superior y la inferior. La comunicación de clase inferior comprende dos casos:
1º Cuando un alma desencarnada residente en los subplanos inferiores y ligada todavía a los intereses terrenos se aparece a una persona de la tierra o se comunica con ella.
2º Cuando se galvaniza un cascarón astral.
La comunicación de clase superior sólo comprende el caso en que un alma residente en los subplanos superiores del astral se manifiesta de un modo u otro a una persona de la tierra.
El alma residente en los subplanos superiores del mundo astral se halla en una condición idealística, sin ocuparse ni preocuparse del mundo que tras sí dejó.
Por tanto, no se extingue en ella el amor que profesó en la tierra a sus parientes y amigos, pero la relación que con ellos mantiene es de índole puramente afectiva, sin asomo de proximidad física.
Los lazos que unen el alma desencarnada con la que quedó en la tierra son a manera de filamentos espirituales, algo así como una comunicación telepática.
Cuando el alma desencarnada se forja la imagen mental de la que dejó en la tierra, le parece a ésta que aquella está a su lado o muy cerca; pero esta sensación dimana del enlace telepático a que nos hemos referido.
Análogamente, el alma desencarnada experimenta la sensación de que "alguien la llama" cuando la persona en la tierra piensa intensamente en ella.
Respecto a la continuidad de los sentimientos de amor y afecto entre las almas separadas, no puede menos de ser beneficiosa, porque al alma en la carne la consuela y fortalece el convencimiento de que está en relación con el alma desencarnada, mientras que ésta se goza y regocija como cuando en la tierra estaba junto a la persona amada.
Quienes hayan tenido o presenciado comunicaciones con entidades astrales, recordarán que en la mayoría de los casos auténticos la entidad comunicante da respuestas incoherentes y confusas, de suerte que aun en las mejores condiciones es insatisfactorio el resultado, porque la evocación de las entidades astrales pervierte el proceso normal de la Naturaleza.
Verdad es que a veces las almas residentes en el plano astral, impelidas por algún profundo remordimiento o por algún asunto de supremo interés para sus deudos más cercanos, se han comunicado voluntariamente con ellos y en algunos casos de excepcional gravedad hasta llegaron a materializarse momentáneamente.
Estos casos son raros, pero dignos, por lo auténticos, de mencionarse para mejor conocimiento del asunto.
EI vehementísimo anhelo del alma desencarnada la mueve entonces a tomar una forma perceptible por la persona con quien desea comunicarse, de la propia suerte que también toma forma objetiva una vigorosa impresión telepática.
Pero aun en tales casos el alma afligida, la llamada vulgarmente "alma en pena", acaba por substraerse a la atracción de los intereses mundanos y se restituye a la normalidad de la vida astral, de acuerdo con las leyes de la Naturaleza.
En tales casos, la entidad astral planea en el espacio junto a la persona o sobre el lugar en que tiene enfocado su interés, y en condiciones psíquicas extremas puede hacerse visible a la persona con quien necesita comunicarse.
A esta clase pertenecen las pobres almas errantes de uno a otro de los lugares que frecuentaron en vida, y cuyo remordimiento las mueve a vanos esfuerzos para remediar el mal que a sí mismas o a los demás hicieron.
Por supuesto que estas almas infortunadas no están completamente despiertas en el mundo astral ni en el físico, sino en un estado sonambúlico en ambos planos, sin participar de la normalidad de la vida astral ni de la terrena.
En análoga condición se encuentran aquellas otras almas atormentadas por el pensamiento de haber dejado incompleta una labor o incumplido un deber, y que en estado sonambúlico planean sobre los lugares más frecuentados en su vida anterior y más particularmente rondan por la casa en que habitaron, con el soñoliento propósito de enmendar sus yerros.
En efecto, el subplano inferior del astral, donde moran estas almas, está tan próximo al mundo físico que parece como si dijéramos el anillo de tránsito o subplano de transición entre uno y otro mundo, o una entremezcla de ambos, o bien como si únicamente los separara un tenue velo que es una tentación continua para dichas almas, pues aunque no puedan tomar parte en los sucesos terrenos, perciben confusamente cuanto va ocurriendo en la tierra.
Estas almas de atrasada evolución contraen su visita a los lugares en que más actuaron durante la vida terrena, y se complacen siniestramente en influir en las personas de su misma índole, incitándolas a toda clase de acciones crapulosas y aun de crímenes.
En algunos casos extremos han logrado estas almas magnetizar un cascarón astral y darle apariencias de ectoplasma.
La índole de estas entidades varía muy poco al pasar del plano físico al astral, y se deleitan en las burlas y jugarretas con que alucinan a los concurrentes a las sesiones espiritistas, haciendo sonar los timbres de las casas, apagando las luces, provocando ruidos extraños y golpeando a los circunstantes.
¿Sabe en lo que estoy pensando? En la extrañeza del hecho de que se pueda volver a entrar en posesión de objetos que nos pertenecieron en otras existencias. Pero, ¿acaso toda la vida no está llena de coincidencias significativas e inexplicables? El misterio central está en eso: en el eterno reencontrarse de cosas y personas que son siempre las mismas, unidas por invisibles hilos entrelazado por el destino… Amigos y enemigos, todos somos prisioneros de las mismas fuerzas kármicas, todos estamos destinados a reencontrarnos juntos cíclicamente y en circunstancias que cambian sólo en su aspecto exterior… ¿Cree usted que nosotros nos vemos aquí por primera vez?... (Sólo) se trata de una pausa. Las pausas no cuentan en las interminables distancias del tiempo. Estamos predestinados a reencontrarnos de nuevo, realizando, como siempre, una unidad de orden superior. Cada uno de nosotros ha recibido, en doctrina y conocimientos técnicos, la enseñanza adecuada para él, según el grado de evolución espiritual que alcanza… lo poco que he recibido ha bastado para colmar mi vida y mi soledad, para darme una finalidad y una certeza… Me acuerdo de cuando llegué a alcanzar por primera vez ese particular nivel de conciencia que permite separarse del cuerpo y mirar, desde el exterior, con ojos inmateriales. Fue después de meses de una dieta especial y tras interminables entrenamientos de retención progresiva de la respiración. Estaba en esta misma habitación. De repente me sentí levitar desde la estera sobre la que estaba tumbado y elevado hacia lo alto, hacia el techo, mientras mi cuerpo inerte permanecía allí, sobre el pavimento; una pobre y mísera cosa. Era la primera etapa y la más modesta; luego siguieron las otras…
¿Qué tiene usted que ver en todo esto?... no estoy en modo alguno tratando de convencerlo, de llevarlo hacia mis ideas. No hay necesidad de ello; aparte del hecho de que se necesitaría _y perdóneme la franqueza_ una madurez espiritual de cierto tipo para poderlas compartir.
¿Qué tiene usted que ver en todo esto?... no estoy en modo alguno tratando de convencerlo, de llevarlo hacia mis ideas. No hay necesidad de ello; aparte del hecho de que se necesitaría _y perdóneme la franqueza_ una madurez espiritual de cierto tipo para poderlas compartir.
Más de Gandhi
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Dejé que mis amigos dijeran que la verdad y la no violencia estaban fuera de lugar en la política o en las demás cuestiones temporales. Pero no comparto tal opinión. No utilizo esos métodos para asegurar mi salvación personal. Trato de recurrir a ese principio en todas las situaciones de mi vida cotidiana.
La no violencia no es una vestimenta que uno se pone y saca a voluntad. Su sede se encuentra en el corazón, y debe ser una parte inseparable de nuestro ser.
En nuestra condición actual -nos enseña la doctrina hindú- no somos más que mitad hombres. La parte inferior de nuestro ser todavía es animal. Sólo el dominio de nuestros instintos mediante el Amor puede sujetar a la bestia que existe en nosotros.
En la no violencia, las masas humanas tienen un arma que le permite a un niño, a una mujer e inclusive a un hombre decrépito, resistir exitosamente al gobierno más poderoso. Si tu espíritu es fuerte, la simple carencia de fortaleza física deja de ser una desventaja.
La historia enseña que nos vemos agobiados por los males que sufren los vencidos cuando son oprimidos brutalmente, aun con las mejores intenciones, cuando se encuentran bajo el fardo de la miseria.
A la dignidad humana se la preserva mejor no mediante el desarrollo de la capacidad para manejar la destrucción, sino por el rehusarse a la represalia. Es posible entrenar a millones en las oscuras artes de la violencia, lo cual viene a ser la ley de la bestia. Resulta más factible capacitarlos en las artes claras de la no violencia, que es la ley del hombre regenerado.
En nuestro estado actual somos en parte hombres y en parte bestias. En nuestra ignorancia, que llega inclusive a la soberbia, sostenemos que cumplimos acabadamente el fin de nuestra especie cuando devolvemos golpe por golpe, y desarrollamos la ira requerida por dicho propósito. Suponemos que la represalia es la ley de nuestro ser, pero en ninguna escritura encontramos que la venganza sea obligatoria sino que apenas es permisible. Lo obligatorio es la restricción.
Observo con gran temor un incremento del poder político del estado, porque aun cuando aparentemente actúe bien reduciendo la explotación, le causa un enorme daño a la humanidad pues destruye la individualidad que existe en la raíz de todo progreso.
El estado ideal es aquel en que no hay ningún poder político, en virtud de la desaparición del estado. Pero en la vida nunca se realiza por completo el ideal. De ahí la afirmación tan conocida de Thoreau, de que el mejor de los gobiernos es aquel que gobierna menos.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Sutras de Sosan
El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tienen preferencias.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes
todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo, haz la más mínima distinción,
y el cielo y la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad,
no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta
y lo que le disgusta
es la enfermedad de la mente.
Cuando no se entiende el significado
profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto, como el espacio infinito
donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección
de aceptar o rechazar que no vemos
la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantente sereno, sin hacer esfuerzos,
en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.
Cuando tratas de parar la actividad
para alcanzar la pasividad,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo o en el otro,
nunca conocerás la Unidad.
Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan en ambas: actividad y pasividad,
afirmación y negación.
Negar la realidad de las cosas
es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas
es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,
más te alejas de la verdad.
Deja de hablar y de pensar,
y no habrá nada
que no puedas saber.
Volver a las raíces es encontrar el significado,
pero perseguir apariencias es alejarse del origen.
En el momento de la iluminación interior
se transcienden las apariencias y el vacío.
A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido
a nuestra ignorancia.
No busques la verdad;
tan sólo deja de mantener opiniones.
No permanezcas en el estado de dualidad;
evita cuidadosamente esas búsquedas.
Si queda rastro de esto o aquello,
de lo correcto o lo incorrecto,
la esencia de la Mente se perderá en la confusión.
Aunque todas las dualidades proceden del Uno,
no te apegues ni siquiera a este Uno.
Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender;
y cuando ya nada puede ofender,
deja de existir tal como era antes.
Cuando no surgen pensamientos discriminatorios,
la mente de antaño deja de existir.
Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece;
y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.
Las cosas son objetos debido al sujeto,
y la mente es tal debido a las cosas.
Entiende la relatividad de ambos,
así como la realidad básica: la unidad del vacío.
En este Vacío ambos son indistinguibles
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Si no haces ninguna discriminación entre burdo y sutil,
no te tentarán el prejuicio y la opinión.
Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera
y no habrá ni ir ni venir.
Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de juzgar
trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar
de las distinciones y las separaciones?
Si deseas ir por el Camino único,
no desprecies ni siquiera el mundo
de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente discriminatoria
es el mayor de los errores.
Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire:
es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen que ser finalmente
abolidos de una vez por todas.
Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la única esencia
es liberarse de todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.
Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.
Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor.
En este mundo de Esencialidad
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.
Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
En este «no dos» nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde:
iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o
la disminución en el tiempo o el espacio:
en ella, un solo pensamiento dura diez mil años.
Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confía.
¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ni ayer
ni mañana
ni hoy.
Edgar Alan Poe, Revelaciones Mesméricas (extracto)
Hacía mucho tiempo que tenía la costumbre de hipnotizar a la persona en cuestión (Mr. Vankirk), en quien se habían manifestado la aguda susceptibilidad y la exaltación habituales en la percepción mesmérica. Desde varios meses atrás, Mr. Vankirk padecía una tisis declarada y mis pases habían aliviado sus efectos más penosos; la noche del miércoles 15 del mes actual fui llamado a su cabecera.
El enfermo sufría un dolor agudo en la región cordial y respiraba con gran dificultad, presentando todos los síntomas comunes del asma. En espasmos como aquél generalmente le proporcionaba alivio la aplicación de mostaza en los centros nerviosos, pero esa noche el recurso había resultado inútil.
Cuando entré en su habitación me recibió con una sonrisa jovial, y aunque evidentemente sus dolores físicos eran grandes, su ánimo parecía muy tranquilo.
«Lo mandé buscar esta noche -dijo- no tanto para que mitigara mi dolencia como para que me explicara ciertas impresiones psíquicas que últimamente me han causado gran ansiedad y sorpresa. No necesito decirle cuán escéptico he sido hasta hoy con respecto a la inmortalidad del alma. No puedo negar que siempre ha existido, quizá en esa misma alma-que he negado, una especie de vago sentimiento de su propia existencia. Pero esta especie de sentimiento no llegó en ningún instante a la convicción. Era cosa que nada tenía que ver con la razón. Todas las tentativas de investigación lógica me dejaban, a decir verdad, más escéptico que antes.
No sé explicar mejor mi pensamiento que por la hipótesis de que la exaltación mesmérica me capacita para percibir una serie de razonamientos que en mi existencia normal son convincentes, pero que, en total acuerdo con los fenómenos mesméricos, no se extienden, salvo en su efecto, a mi estado normal. En el estado hipnótico, el razonamiento y la conclusión, la causa y el efecto están presentes a un tiempo. En mi estado natural, la causa se desvanece; únicamente el efecto, y quizá sólo en parte, permanece.
Accedí, claro está, a realizar este experimento. Unos pocos pases sumieron a Mr. Vankirk en el sueño mesmérico. Su respiración se hizo inmediatamente más fácil y parecía no padecer ninguna incomodidad física. Entonces se produjo la siguiente conversación (en el diálogo, V. representa al paciente y P. soy yo):
P.-¿Duerme usted?
V.-Sí..., no; preferiría dormir más profundamente. P.-(Después de algunos
pases.) ¿Duerme ahora?
V.-Sí.
P.-¿Cómo cree que terminará su enfermedad?
V.-(Después de una larga vacilación y hablando como con esfuerzo.) Moriré.
P.-¿Le aflige la idea de la muerte?
V.-(Muy rápido.) ¡No..., no!
F.-¿Le desagrada esta perspectiva?
V.-Si estuviera despierto me gustaría morir, pero ahora no tiene importancia. El estado mesmérico se avecina lo bastante a la muerte como para satisfacerme.
P.-Me gustaría que se explicara, Mr. Vankirk.
V.-Quisiera hacerlo, pero requiere más esfuerzo del que me siento capaz. Usted no me interroga correctamente.
P.-Entonces, ¿qué debo preguntarle?
V.-Debe comenzar por el principio.
P.- ¡El principio! Pero, ¿dónde está el principio?
V.-Usted sabe que el principio es Dios. (Esto fue dicho en tono bajo, vacilante, y con todas las señales de la más profunda veneración.)
P.-Pero, ¿qué es Dios?
V.--(Vacilando durante varios minutos.) No puedo decirlo.
P.-Dios, ¿no es espíritu?
V.-Mientras estaba despierto, yo sabía lo que usted quiere decir con «espíritu», pero ahora me parece sólo una palabra, tal como, por ejemplo, verdad, belleza; una cualidad, quiero decir.
P.-Dios, ¿no es inmaterial?
V.-No hay inmaterialidad; ésta es una simple palabra. Lo que no es materia no es nada, a menos que las cualidades sean cosas.
P.-Entonces, ¿Dios es material?
V.-No. (Esta respuesta me sobrecogió.)
P.-¿Y qué es?
V.-(Después de una larga pausa, entre dientes.) Lo veo... pero es una cosa difícil de decir. (Otra larga pausa.) No es espíritu, pues existe. Tampoco es materia, como usted la entiende. Pero hay gradaciones de la materia de las que el hombre nada sabe, en que la más basta impulsa a la más sutil, la más sutil invade la más basta. La atmósfera, por ejemplo, impulsa el principio eléctrico, mientras el principio eléctrico penetra la atmósfera. Estas gradaciones de la materia crecen en tenuidad o sutileza hasta que llegamos a una materia indivisa -sin partículas-, indivisible -una- y aquí la ley de la impulsión y de la penetración se modifica. La materia última o indivisa no sólo penetra todas las cosas, sino que las impulsa, y de esta manera es todas las cosas en sí misma. Esta materia es Dios. Lo que el hombre intenta formular con la palabra «pensamiento» es esta materia en movimiento.
P.-¿Afirma usted, entonces, que la materia indivisa, en movimiento, es pensamiento?
V.-En general, el movimiento es el pensamiento universal de la mente universal. Este pensamiento crea. Todas las cosas creadas no son sino los pensamientos de Dios.
P.-Usted dice «en general».
V.-Sí. La mente universal es Dios. Para 'las nuevas individualidades es necesaria la materia.
P.-Pero usted habla ahora de «mente» y de « materia» como lo hacen los metafísicos.
V.-Sí, para evitar la confusión. Cuando digo «mente» me refiero a la materia indivisa o última; cuando digo «materia» me refiero a todo lo demás.
P.-Usted decía que «para las nuevas individualidades es necesaria la materia».
V.-Sí, pues la mente, en su existencia incorpórea, es simplemente Dios. Para crear los seres individuales, pensantes, era necesario encarnar porciones de la mente divina. Así es individualizado el hombre. Despojado de su envoltura corporal sería Dios. El movimiento particular de las porciones encarnadas de la materia indivisa es el pensamiento del hombre, así como el movimiento del todo es el de, Dios.
P.-¿Dice usted que despojado de su envoltura corporal el hombre sería Dios?
V.-(Después de mucho vacilar.) No pude haber dicho eso; es un absurdo.
P.-(Recurriendo a mis notas.) Usted dijo que «despojado de su envoltura corporal el hombre sería Dios».
V.-Y es verdad. El hombre así despojado sería Dios, sería desindividualizado. Pero no puede despojarse jamás de esa manera -por lo menos nunca podrá-, a menos que imaginemos una acción de Dios que vuelve sobre sí misma, una acción inútil, sin finalidad. El hombre es una criatura. Las criaturas son pensamientos de Dios. Está en la naturaleza del pensamiento ser irrevocable.
P,-No comprendo. ¿Usted dice que el hombre nunca podrá desprenderse de su cuerpo?
V.-Digo que nunca será incorpóreo.
P.-Explíquese.
V.-Hay dos cuerpos: el rudimentario y el completo, que corresponden a las dos condiciones de la crisálida y la mariposa. Lo que llamamos “ muerte” es tan sólo la penosa metamorfosis. Nuestra presente encarnación es progresiva, preparatoria, temporaria. Nuestro futuro es perfecto, definitivo, inmortal. La vida definitiva constituye la finalidad absoluta.
P.-Pero de la metamorfosis de la crisálida tenemos un conocimiento palpable.
V.-Nosotros sí, pero la crisálida no. La materia que compone nuestro cuerpo rudimentario está al alcance de los órganos de este cuerpo; o, más claramente, nuestros órganos rudimentarios se adaptan a la materia que forma el cuerpo rudimentario, pero no al que compone el cuerpo definitivo. Este escapa así a nuestros sentidos rudimentarios, y sólo percibimos la envoltura que cae al morir, desprendiéndose de la forma interior, no esa misma forma interior; pero esta última, así como la envoltura, es apreciable para los que ya han adquirido la vida definitiva.
P.-Usted ha dicho a menudo que el estado mesmérico se asemeja estrechamente a la muerte. ¿Cómo es eso?
V.--Cuando digo que se parece a la muerte, aludo a que se asemeja a la vida definitiva, pues cuando estoy en trance los sentidos de mi vida rudimentaria quedan en suspenso y percibo las cosas exteriores directamente, sin órganos, a través de un intermediario que emplearé ea la vida definitiva, inorganizada.
P -¿Inorganizada?
V -Sí; los órganos son mecanismos mediante los cuales el individuo se pone en relación sensible con clases y formas particulares de materia, con exclusión de otras clases y formas. Los órganos del hombre están adaptados a esta condición rudimentaria y sólo a ésta; siendo inorganizada su condición última, su comprensión es ilimitada en todos los órdenes, salvo en uno: la naturaleza de la voluntad de Dios, es decir, el movimiento de la materia indivisa.
P.-¿Pero cuál es el propósito benéfico que justifica la existencia del dolor?
V.-Todas las cosas son buenas o malas por comparación. Un análisis suficiente mostrará que el placer, en todos los casos, es tan sólo el reverso del dolor. El placer positivo es una simple idea. Para ser felices hasta cierto punto, debemos haber padecido hasta ese mismo punto. No sufrir nunca sería no haber sido nunca dichoso. Pero se ha demostrado que en la vida inorgánica no puede existir dolor; de ahí su necesidad en la orgánica. El dolor de la vida primitiva en la tierra es la única garantía de beatitud para la vida definitiva en el cielo.
P.-Todavía hay una de sus expresiones que me resulta imposible comprender: “la inmensidad verdaderamente sustancial del infinito”.
V.-Ello es quizá porque no tiene usted una noción suficientemente genérica del término “sustancia”. No debemos considerarla una cualidad, sino un sentimiento: es la percepción, en los seres pensantes, de la adaptación de la materia a su organización.
Hay muchas cosas en la tierra que nada serian para los habitantes de Venus, muchas cosas visibles y tangibles en Venus cuya existencia seriamos incapaces de apreciar. Pero, para los seres inorgánicos, para los ángeles, la totalidad de la materia indivisa es sustancia, es decir, la totalidad de lo que designamos «espacio» es para ellos la sustancialidad más verdadera; al mismo tiempo las estrellas, en lo que consideramos su materialidad, escapan al sentido angélico, de la misma manera que la materia indivisa, en lo que consideramos su inmaterialidad, se evade de lo orgánico.
Mientras el hipnotizado pronunciaba estas últimas palabras con voz débil, observé en su fisonomía una singular expresión que me alarmó un poco y me indujo a despertarlo en seguida. No bien lo hube hecho, con una brillante sonrisa que iluminó todas sus facciones cayó de espaldas sobre la almohada y expiró. Observé que, menos de un minuto después, su cuerpo tenía toda la severa rigidez de la piedra. Su frente estaba fría como el hielo. Parecía haber sufrido una larga presión de la mano de Azrael.
El hipnotizado, durante la última parte de su discurso, ¿se había dirigido a mí desde la región de las sombras?
miércoles, 2 de noviembre de 2011
República Dominicana (3)
En el viaje de ida
Un paseo en catamarán
... o alquilamos un coche
para ver cosas curiosas,
Será mejor ducharse en el hotel...
Las fachadas con graffiti son más bonitas
Pulen con paciencia sus tallas,
Contrastes culturales,
No es Egipto, sino la cumbre de una choza
Muchos detalles,
o simplemente mirar desde la terraza,
Pedir ron en la barra mientras se ve una actuación...
da gusto perder el tiempo haciendo fotos.
Un paseo en catamarán
... o alquilamos un coche
para ver cosas curiosas,
Será mejor ducharse en el hotel...
Las fachadas con graffiti son más bonitas
Pulen con paciencia sus tallas,
Contrastes culturales,
No es Egipto, sino la cumbre de una choza
Muchos detalles,
o simplemente mirar desde la terraza,
Pedir ron en la barra mientras se ve una actuación...
da gusto perder el tiempo haciendo fotos.
República Dominicana (2)
Es difícil reflejar la belleza natural de aquellos lugares, la iluminación cambia constantemente los tonos del mar...
Contraste naturaleza virgen/civilización
Noches tropicales y cálidas, de madrugada solía caer una cortina de agua
Mañana nublada
República Dominicana (1)
Aunque se le llame República, la impresión contraria surge después de unos días. Control férreo sobre una gente acogedora y natural.
Es para ver el paso que lleva...
Frente al Hotel, alquiler de bicicletas ante un prado pintado en la pared...
Pero, !cuidado! la circulación es caótica y las señales desconciertan...
... así que mejor que te lleven con buena ventilación!
Por todos lados gente errante buscándose la vida
... y otros esperando que la vida les llegue.
¿Qué será de ellos?
Se acercó a la ventanilla, y pude captar su sonrisa amable al saludarme...
Es para ver el paso que lleva...
Frente al Hotel, alquiler de bicicletas ante un prado pintado en la pared...
Pero, !cuidado! la circulación es caótica y las señales desconciertan...
... así que mejor que te lleven con buena ventilación!
Por todos lados gente errante buscándose la vida
... y otros esperando que la vida les llegue.
¿Qué será de ellos?
Se acercó a la ventanilla, y pude captar su sonrisa amable al saludarme...
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