martes, 6 de noviembre de 2012

Los Hopi llegaron de Kasskara, el continente perdido de Mu.




Para los hopi, la historia de la Humanidad está dividida en períodos que ellos denominan Mundos, los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales: el primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el agua. Nuestro actual mundo, que es el cuarto según sus profecías, está tocando a su fin, y dará paso a un nuevo mundo en un futuro no muy lejano.

Según los hopi, antes que nada existió Dayowa, el Creador, quien organizó la creación del primer mundo, a cuyo término dejó hechas las plantas, los animales y los hombres. Los dos primeros “mundos” no pueden ser comprobados de forma histórica. Pero en el tercero, llamado Kasskara, se encuentran hechos que los hopi consideran reales. Kasskara era el nombre de un gran continente situado donde hoy se encuentra el Océano Pacífico. Allí se vivía agradable y armónicamente, pero no era el único pais habitado. Dice la tradición que América del Sur todavía no existía por hallarse aún bajo las aguas, pero sí había un lugar llamado “País del Este”, cuyos habitantes tenían el mismo origen.

Y fueron aquellos hombres del este los primeros en desobedecer las leyes del Creador, entablando guerras contra pueblos situados aún más al Este. Aquellos belicosos y agresivos moradores del país del Este también quisieron conquistar Kasskara y utilizaron para ello armas potentísimas de desconocido origen y que debían estar accionadas por energía magnética o eléctrica.

Ya en el primer mundo, los hombres se relacionaban con unos seres “altos, respetados, sabios”, a los que llamaban “katchinas”. Eran seres visibles, de forma humana, procedentes de un sistema de doce planetas muy alejados de la Tierra, para cuyo viaje utilizaron “artefactos voladores”. Se desplazaban en escudos volantes o pájaros tronantes, y dominaban el arte de cortar y transportar enormes bloques de piedra, así como de construir túneles e instalaciones subterráneas. Al ser atacada Kasskara la tierra tembló bajo el impacto de apocalípticas explosiones, pero los katchinas colocaron un escudo para proteger a unos cuantos elegidos, que seleccionaron para vivir en el siguiente “mundo”. El País del Este y Kasskara se hundieron bajo las aguas. Los katchinas trasladaron a los elegidos a nuevas tierras, otros se salvaron a bordo de embarcaciones y hubieron de recorrer gran número de islas. Un día los katchinas les dejaron, regresaron a las estrellas y así terminó el tercer mundo.

Los primeros llegaron hace ochenta mil años y erigieron una ciudad a orillas del lago Titicaca, a la que llamaron Tautoma, “la tocada por el brazo del Sol”, hoy conocida por Tiahuanaco (la Cordillera Andina se había desnivelado por causa del cataclismo anterior. La antigua ciudad de Tiahuanaco fue en aquel tiempo un gran puerto de mar y una gran ciudad colonial del Imperio Lemuriano, como veremos). Más tarde, por un nuevo cataclismo, Tautoma se vio alzada y luego sumergida, lo que produjo la diáspora. Los hopi descienden de los que fueron al norte y, entre sus recuerdos más antiguos, está el obstáculo insalvable de una inmensa pared de hielo que les obligó a retroceder. Diversos clanes decidieron construir una gran ciudad, a la que dieron el nombre de “Ciudad Roja”, que los hopi identifican con Palenque.



Para  el infatigable investigador James Churchward ese país de Kasskara es el “país de Mu”. Investigando por todo el mundo acerca del Continente Perdido de Mu, llegó a la conclusión de que se habría extendido desde el Norte de las Islas Hawaii, hacia las Islas Fidji y Pascua en el Sur, y fue, indudablemente el hábitat original del hombre. Probablemente lo más asombroso de todo es el hecho de que los polinesios, que habían estado aislados del resto del mundo por más de 12.000 años, tienen tradiciones de la Creación idénticas al relato bíblico, tal como los nombres del primer hombre y la primera mujer, y que la primera mujer fue hecha de los huesos del hombre, que el hombre fue una creación especial de Dios.

Para Churchward la raza dominante en el país de Mu era blanca, sumamente bella, y había otras de componentes amarillos, morenos o negros. Eran grandes navegantes que llevaban sus naves por todo el mundo, expertos arquitectos de grandes templos y palacios de piedra, esculpían grandes monolitos erigiéndolos como monumentos. “He seguido el rastro de esta misma historia desde Mu a la India, donde se instalaron colonizadores del continente desaparecido; de la India a Egipto, de Egipto al templo del Sinaí, donde Moisés lo cogió hasta las deficientes traducciones de Ezra 800 años después. La verosimilitud de todo ello resultará aparente hasta a quienes no han estudiado el asunto  minuciosamente, cuando vean la estrecha semejanza entre el relato de la Creación tal y como lo conocemos y la tradición que se origina en Mu”.

Lemuria es el nombre de la última parte del Gran continente que existió en el Pacífico. La verdadera destrucción de Mu y su subsiguiente hundimiento empiezan en el 30.000 a.C. Esta acción continuó por muchos miles de años hasta que la última porción del antiguo Mu fue también sumergida en una serie de nuevos desastres, los cuales terminaron entre 10.000 y 12.000 a.C. Esto ocurrió precisamente antes de la destrucción de la última parte del Continente del Atlántico: la Atlántida.



También las lecturas de Cayce se refieren a un continente perdido en el Pacífico por varios nombres, pero más a menudo es llamado Lemuria. Algunos de éstos pueden referirse a provincias en el continente, o a porciones dejadas después de una importante desintegración de la tierra.

“Antes de que encontremos que la entidad estuvo en esa tierra conocida como Mu,Zu, Lú, y posiblemente Oz, Lemuria o la desaparecida tierra en el Océano Pacífico, el lleno de paz; durante esos períodos, cuando muchos de aquellos habían subido al poder, cuando estaban pasando esos destierros y preparaciones para la preservación; ya que ellos sabían que la tierra pronto sería quebrantada. Esto fue antes del viaje de personas en perfecta forma física; más bien cuando se decía que eran capaces de estar en el cuerpo o fuera del cuerpo y actuaban sobre el materialismo. En el espíritu o en la carne, ellos hicieron esas cosas, aquellas influencias que trajeron la destrucción… el sumergimiento de Lemuria debe haber tenido consecuencias geofísicas mundiales. La fecha de 30.000 a.C. coincide con el segundo período de disturbio en Atlántida, cuando se habían producido pequeños canales por muchas de las tierras”.








¿Hay alguna evidencia arqueológica de Lemuria? Richard Noone ha escrito acerca de la presencia de antiguos trabajos de construcción en dos islas del Pacífico, Malden en las Islas Line, y Rarotonga en la cadena de islas Cook. Las dos islas yacen justo dentro de los límites de McNutt para la super elevación del Pacífico Sur. La isla Malden parece contener los remanentes de un sistema de autopista que irradia hacia afuera desde un complejo de templos. Integrado por bloques ajustados de basalto, las carreteras Cruzan playas y desaparecen debajo de las olas.
“Mil quinientas millas al sur de la isla Malden, otra sección del mismo tipo de carretera emerge desde debajo de las olas, cruza la playa y desaparece dentro de la selva de la Isla Rarotonga. Esto sugiere que muchas Islas del Pacífico son los remanentes de un continente Pacífico sumergido actualmente."

Según nos dice Joan Griffith, “Vi al coronel Churchward solamente una vez, cuando era una niña pequeña, justo antes de su muerte en 1936. El parecía saber que yo estaría interesada en ampliarme sobre su trabajo en el futuro. Yo comencé leyendo los libros de Mu en ese año; así es que mucha de mi vida se ha enfocado en Atlántida, Lemuria y conocimientos antiguos que pueden haber estado perdidos a través de los milenios. En más de sesenta años, mucho ha sido descubierto que ha apoyado muchas de sus afirmaciones. Lo que generalmente no se conoce es que él tuvo acceso a centenares de fuentes y enumeró más de 140 ruinas y sitios megalíticos. La mayor parte concordaba con lo que Edgar Cayce más tarde tuvo que decir sobre Mu”.



"Cuando la Estrella Azul Kachina haga su aparición en los cielos, el Quinto Mundo emergerá". 

Profecía hopi


martes, 30 de octubre de 2012

Si amas, te das (Michel Quoist)

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El hombre, orgulloso de sus conquistas y de su poder sobre la materia y sobre la vida, parece dominar el Mundo cada día más. Pero a medida que con la ciencia y la técnica domina el universo, pierde el hombre el dominio de su universo íntimo. Quiere regir el universo y no sabe regir su propia persona. Domeña la materia, pero cuando debería – libre de su tiranía – vivir más del espíritu, la materia perfeccionada se vuelve contra él, le esclaviza y el espíritu muere. Si el hombre pierde el espíritu lo pierde todo. Desaparece el hombre. Hay que comenzar de nuevo.

Realmente nuestra civilización está en peligro, pero no tanto en las fronteras geográficas como en las del mismo corazón humano. El gusano roedor está dentro, progresa inexorablemente, cebado por las facilidades del mundo moderno, que ofrecen al cuerpo la fruición de la carne y al espíritu el orgullo del poder.



Hay que devolver al hombre la conciencia de su alma. Hay que rehacer al hombre para que el universo –por medio de él- sea rehecho en el orden y en el amor. Si el espíritu del hombre zozobra frente a la materia triunfante es porque olvida, ignora o niega a Dios.

El hombre en pie es aquel cuyo espíritu enteramente libre domina la sensibilidad y el cuerpo. No desprecia ni a uno ni a otra, puesto que ambos son bellos y útiles como creados por Dios, pero los domina y los dirige: Él es el amo; ellos los servidores.

La mujer debe, en el mundo actual, reino de la materia todopoderosa, llevar y engendrar lo humano. Su misión está en hacerse consciente de su responsabilidad en la construcción del mundo. En aceptar estar presente en él y desempeñar en él su papel, acomodado a todos los planes económicos, políticos, sociales, desde la célula más insignificante a las más extensas agrupaciones… De esta manera se perfecciona el mundo.

La alegría florece en la cúspide de la entrega, pero la entrega exige el olvido de sí, la muerte a sí mismo. De esta manera, la alegría es la vida, reencontrada en el momento en que se había aceptado perderla. La alegría comienza en el instante mismo en que tú cesas en la búsqueda de tu propia felicidad para procurar la de los otros.

Humanamente no eres libre en tanto no hayas construido en ti al hombre de pie, sometiendo a tu espíritu, tu cuerpo, tu sensibilidad, tu imaginación. Tú, solo tú, con la complicidad de los otros y de las cosas, limitas tu libertad. Si quieres ser libre has de luchar contra ti, has de conquistar tu libertad. No son las cosas las que te atan a ti, sino tú quien te atas a las cosas. Te entregas a ellas como esclavo. Si la vida te domina sin que logres tú dominarla, no eres un hombre acabado.

Con demasiada frecuencia el hombre moderno se atormenta porque no tiene el placer de detenerse, o no sabe ya darse, contemplarse, para adquirir consciencia de sí mismo. A fuerza de correr, no se atreve ya a recogerse, porque se vería brutalmente colocado frente a responsabilidades que le dan miedo. Correr le da la impresión de vivir. De hecho, se aturde, se evade de sí mismo y se condena a la vida instintiva. Ya no es hombre sino bestia.




El valor profundo de un hombre se mide, entre otras cosas, por su poder de relación, pero el poder de relación no es esencialmente un conjunto de cualidades externas: amabilidad, jovialidad, facilidad de palabra y de ademanes…, no es solo el fruto de cualidades interiores: fina sensibilidad, compostura y atención. La facilidad en las relaciones se beneficia de estas cualidades, que son solo primicias del auténtico encuentro. Esencialmente, el poder de relación se mide por el desprendimiento interior, por el vacío de uno mismo. Si quieres relacionarte con tus semejantes extiende en ti el desierto, pero aceptando que vengan los demás a poblarlo. Haz el silencio en ti, pero aceptando que vengan los demás a meter ruido en él.

Si sabes escuchar, muchos irán a ti para explicarse. Muéstrate atento, silencioso, recogido y acaso antes de que hayas pronunciado una palabra constructiva, se habrá ido ya el otro, feliz, libre, ya que, inconscientemente, lo que él esperaba no era un consejo, una receta de vida, sino alguien en quien descansar.

Si amas, te das. Si te das a los demás te vuelves rico de los demás. De este modo, el amor engrandece infinitamente a quien ama, puesto que quien acepta desprenderse de sí mismo descubre a los demás, y se une a la humanidad entera.


Michel Quoist - Triunfo

jueves, 25 de octubre de 2012

¿Concordia o rencor con Cataluña? (F. Cambó)


Por mi parte, como andaluz, siento mucho respeto y admiración por el resto de nacionalidades históricas que componen el país y que todas puedan conservar su identidad cultural y lingüística singular, en el marco de un estado común que nos ampare pero con las máximas posibilidades de autonomía en la gestión de los recursos humanos y económicos. Coincido en lo que dice Cambó de un estado único o federal, una suma de pueblos que hoy por sí solos no tendrían posibilidades de subsistir, pero que en el respeto mutuo y la concordia tienen mucho que ganar.

Más aún por Cataluña, que la siento como mi segunda patria, siempre con gratos recuerdos y vivencias. En ningún otro sitio me he sentido tan "como en mi casa", ya no solo en el trato agogedor y amable, en tener familia allí, también por su bella geografía con aspectos similares, bosques de pinos junto al mar, acantilados y playas con magia, verdes valles, clima templado, pueblos pintorescos, altas montañas, idioma propio...

Una de esas "casualidades" que me ocurren, cuando algún asunto me interesa, ha pasado con este libro de Cambó que encontré en la sección de !!!"expurgo" de la biblioteca pública!!!, como si el libro, del que extraigo una serie de párrafos, no tuviera utilidad alguna, precisamente lo contrario al momento presente, cuando toma viva actualidad la amplitud de miras del autor, allá por el remoto 1923, para la concordia y el diálogo en la solución al problema del hecho diferencial catalán como única salida válida, ni asimilismo, ni separatismo, ni rencor.





Ante el doble hecho de una realidad hispana y una realidad catalana caben tres soluciones; dos, claras y definitivas, y una, estéril y transitoria: considerar incompatibles los dos hechos, lanzándolos uno contra otro, con el deliberado propósito de que el más fuerte destruya al que le estorba; considerarlos compatibles y armonizables, buscando una coordinación de la que resulten ambos favorecidos; y finalmente, la solución actual de resquemor constante, que dura tantos años, sin paz definitiva ni guerra declarada. Esta tercera solución, a más del inconveniente de debilitar a todos, resulta estéril, porque fatalmente habrá de terminar en una de las otras dos indicadas.

La primera solución tiene como consecuencia la política asimilista por parte de España y la política separatista por parte de Cataluña; y tan estrechamente enlazadas están ambas, tanto se ayudan una y otra a fuerza de repugnarse, que entre los más desaforados partidarios de la política asimilista y los más extremos defensores de la solución separatista, ha habido siempre una instintiva y naturalísima simpatía. Es evidente que las virulencias de los asmilistas contra las manifestaciones del hecho diferencial catalán, fomentan y estimulan en Cataluña el sentimiento separatista; como es también cierto, por otra parte, que las estridencias separatistas refuerzan la posición de aquellos. De aquí que toda esa exacerbación de esta política provoque una reacción separatista, como toda campaña separatista no detiene, sino que excita y estimula la coriente asimilista.

Si no hubiese causado ningún daño la política asimilista seguida en Cataluña merecería la máxima condenación por su ineficacia. Una política persigue un resultado, lo único que justifica una política es su eficacia. Hoy, después de cuatro siglos, durante lo cuales, además de la acción brutal de las armas y de la acción suave y penetrante de la cultura, ha tenido la coacción todas las modalidades imaginables, el hecho diferencial es más manifiesto que nunca y la adhesión de los catalanes a este hecho es cien veces más intensa y más extensa que en el momento de iniciarse la acción asimilista. En Cataluña los únicos momentos en que la política asimilista estuvo a punto de triunfar, fueron aquellos en que la acción subyugadora de la cultura castellana no fue ayudada por coacciones de Poder, sino por la colaboración de los propios invadidos, más eficaz que las más brutales agresiones del invasor.

En Cataluña, el separatismo es más un sentimiento que una convicción, y es, esencialmente, un sentimiento reflejo. Cuando la acción asimilista se hace más intensa, cuando el encono contra Cataluña se acentúa, cuando en ésta se debilita la esperanza en una solución armónica del pleito catalán, entonces la irritación y la deseperanza engendran en el espíritu de muchos catalanes un sentimiento secesionista; incluso cuando el separatismo ha revestido en  Cataluña apariencias de convicción y de doctrina, ha seguido siendo un sentimiento simplemente cubierto con aquellos ropajes.




Una Cataluña independiente no subsistiría mucho tiempo. Habría de acabar siendo francesa o española. Y entre estas dos eventualidades el interés de Cataluña estaría a favor de una Cataluña española. Pero yo quiero suponer que, por un doble milagro, España y Francia respetasen la independencia de Cataluña, y que ésta, con toda tranquilidad, con libertad completa, pudiese consagrarse a su organización como estado independiente. ¿Habéis pensado en los problemas que se plantean a un país con la organización y administración de su independencia? Se encontraría con que los ferrocarriles están hechos a base de enlazarnos con España; que nuestra economía encuentra su mercado, así de exportación como de importación, dentro de España; que nuestra deficiencia demográfica se cubre con la inmigración del resto de España; que siglos de convivencia han traído consigo, en la división del trabajo, una fuerte especialización de actividades… Todo, hasta el mantenimiento de nuestra independencia, nos aconsejaría seguir una política de acercamiento a España, de unión económica con España y, finalmente, de federación política con España.

La labor de los intelectuales castellanos que quieran colaborar en la solución armónica del problema catalán, en suma, el reconocimiento definitivo de que el hecho diferencial de Cataluña constituye una realidad hispánica, y extirpar del alma castellana el sentimiento asimilista. Yo fío aún en la acción de los hombres superiores, de los espíritus cultos y selectos de la raza castellana, de aquellos en los cuales el patriotismo no nubla la visión de las realidades, y en éstas, la convicción del fracaso absoluto y definitivo de la coacción asimilista.

Pero en el momento en que alborre el nuevo día, los inteletuales catalanes cometerían un gran error e incurrirían en grave falta, si no aportasen su concurso a los intelectuales de otros pueblos de España que trabajen por una solución de efusiva concordia al problema secular de Cataluña.

¿Cuál es, en definitiva, esa solución política? Es el reconocimiento sincero del derecho que tienen los catalanes a conservar su personalidad colectiva, y a regir su vida interior con plenitud de atribuciones y de responsabilidades, de derechos y de obligaciones. Esto puede lograrse dentro de una España unitaria y dentro de una España federal. Puede ser Cataluña una excepción o puede ser pieza de un sistema aplicado a todo el estado español. No hemos de ser los catalanes quienes hagamos la opción: son los no catalanes quienes han de decir la solución que les resulte más grata y fácil.Y en cuanto a la determinación de las facultades que se han de atribuir a los poderes catalanes, puede y debe ofrecer Cataluña margen amplísimo a la transacción.

Las bases esenciales de una concordia son dos: la consagración de la unidad de Cataluña mediante la creación de organismos centrales que engloben, directamente, todo el territorio catalán, y el reconocimiento definitivo de que la lengua catalana es la lengua propia de los catalanes, con derecho a otorgarle las máximas consagraciones y los máximos honores en la vida interior de Cataluña. Aceptadas estas bases, que son la esencia del hecho diferencial catalán, los demás problemas son de fácil solución. La política del “todo o nada”, en el momento en que hubiese en Cataluña ambiente propicio para una concordia, debería ser radicalmente proscrita.


Francesc Cambó: Por la concordia

martes, 23 de octubre de 2012

Sé Super Rico y entrarás en el Paraíso... fiscal.





LA BANCA, EL FRAUDE FISCAL Y EL NEW YORK TIMES, articulo de Vicenç Navarro.

   

 El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tiene inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos,además de en España. En EE..UU. El Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

   Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EE.UU. y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el expresidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.

   Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial .



   Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa -según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total. Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria.
 
   El caso más conocido es la gestión realizada por la exVicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, "el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal". Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que "los ricos no pagan impuestos en España". Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súper ricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.

   Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Es lo que llaman "libertad de prensa".
 

Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
 


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El objetivo final de estas prácticas es minimizar el pago de impuestos para lo cual domicilian sus empresas en lugares distintos a donde estas producen físicamente la riqueza. Para ello se forman complejas marañas de participaciones cruzadas muchas de ellas enclavadas jurídicamente en el mismo paraíso fiscal.

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30 de las 35 empresas del IBEX-35 usan paraísos fiscales para evadir impuestos: 
Abengoa, Abertis, Acciona, Acerinox, ACS, Arcelor Mittal, Banesto, BBVA, Banco Popular, Banco Sabadell, Banco Santander, Criteria, Endesa, FCC, Ferrovial, Gamesa, Gas Natural, Grifols, Iberdrola, Inditex, Mapfre, OHL, Red Electrica, Repsol, Técnicas Reunidas, Telecinco, Telefónica, Bolsas y Mercados, Iberia y Ebro Foods

Estos son los resultados ya bochornosos del sistema  económico capitalista que nos domina y nos empobrece, no tiene límites su ambición y crueldad, ni base moral ni ideológica. Hay que reordenar el mundo desde la fuerza de la verdad y la unión de los pueblos, todos, que han sido desposeídos de la justicia.

viernes, 19 de octubre de 2012

En el Atardecer de la Vida, por Wayne Dyer




Totalmente desprevenidos entramos en el atardecer de la vida. Lo peor de todo es que nos adentramos en él con la falsa presunción de que nuestras verdades e ideales nos servirán a partir de entonces; pero no podemos vivir el atardecer de la vida con el mismo programa de la mañana, pues lo que en la mañana era mucho, en el atardecer será poco, y lo que en la mañana era verdadero en la tarde será falso.

Siempre he pensado que el auténtico objetivo de la vida es ser feliz, disfrutar de ella, y llegar a un lugar en que no estés intentando llegar a otro sitio. Muchas personas se pasan la vida esforzándose para poder llegar a otro lugar. Jamás consiguen llegar. Una de las formas de entender cómo encontrar un objetivo en la vida es regresar a la naturaleza y encontrar la tuya propia.

Es el espíritu lo que da la vida, no proviene realmente de tus padres; todos nosotros provenimos de ese lugar llamado espíritu. Todos, cuando llegamos al mundo, lo hacemos a partir de una gota diminuta de protoplasma humano, de una pequeña mota. Todo lo que había en aquella pequeña mota se convirtió en ti, todo lo que necesitabas estaba en aquella pequeña mota.

Una de las metáforas que siempre utilizo es que durante los nueve primeros meses de vida, desde el momento de la concepción hasta el momento del nacimiento, lo han hecho todo por ti y no has tenido que hacer nada. No te preocupas de qué color vas a tener el pelo o qué aspecto tendrá tu cuerpo. Es algo que no depende de ti, te rindes ante ello. Yo lo llamo impulso hacia el futuro. Es un impulso que te empuja hacia la dirección en la que se supone que tienes que ir. Y no es que sea ninguna barbaridad plantearse que si todo lo necesario para el viaje físico ya está contenido ahí… ¿por qué no todo lo necesario para el resto del viaje? Todos tus problemas están ahí; todo lo que eres, tu personalidad, está ahí; todo lo que puedes llegar a ser, no solo lo físico, sino todo el resto, si eres capaz de abrirte y lo permites.

Finalmente, nacemos y, como padres, miramos a esa pequeña criatura y solo se te ocurre decir: ¡Buen trabajo, Dios, buen trabajo, no podía ser mejor... ahora nos ocuparemos nosotros! Nos rodea un montón de gente, nuestra familia, nuestra cultura…, allá donde vayamos, y empiezan a decirnos que no podemos confiar en quienes somos. Tenemos que confiar en algo exterior a nuestra persona, y hacemos un viaje hacia la ambición. Desde que nacemos decimos: “ahora nos ocupamos nosotros”, le estás dando un matiz, estás cogiendo esa perfección y estás expulsando al Creador, estamos “echando a Dios”.

Y ahí aparece el Ego. El Ego es una parte nuestra que empieza a decirnos que no somos una creación divina y perfecta, esa parte de Dios de la cual provenimos. De hecho, nos dice: “tú solo eres lo que tienes”. Se empieza con cosas como los juguetes, para pasar a las cuentas corrientes y a las posesiones. En menos que canta un gallo empezamos a identificarnos en base a esas posesiones.

Empezamos a creer en una serie de creencias que dicen que cuanto más tenga más valioso seré como persona. Por lo tanto, nos pasamos la vida cogiendo a los niños y sumergiéndoles en una cultura que enfatiza ese “más”; casi se convierte en un mantra de ley. Tienes que poseer más; cuanto más tienes más consciente eres de que la gente va a intentar arrebatarte las cosas. Y más te obcecas en protegerlas, y en cómo poder conseguir muchas más. Pero el dilema es que, si eres lo que tienes y las posesiones desaparecen, lo que eres también desaparece en el proceso.

La segunda característica del Ego es que no soy solo lo que tengo, sino que también soy lo que hago. Lo que hago se convierte en eso que llamamos lógica. Y en este caótico mundo que cree que se es lo que se hace nos consumimos pensando que la idea del éxito, del valor y de la valía se basa en cuantas cosas puedas llegar a conseguir. Por lo tanto, tengo que ganar más dinero, tengo que intentar ascender, tengo que competir con todo aquel que quiera arrebatármelo. Esto se nos enseña una y otra vez. A los jóvenes se les enseña, por ejemplo, en la práctica del atletismo. Lo más importante es ser el número uno, somos los números uno, somos mejores que el resto, nos vemos constantemente envueltos en esta noción competitiva, de creer que el mundo está diseñado para la competición. Eso es lo que dice el Ego.

La tercera característica es que soy lo que los otros piensan de mí, es decir, soy mi reputación. Esto es muy importante entre los jóvenes a quienes se enseña que tienen que vestirse según el gusto de los otros, y que si no les gustas tienes un problema. Si esto te tortura serás distinto cada vez que salgas. Esto es bastante destacable entre las mujeres, sobre todo en relación con la familia. En nuestra cultura y sociedad a menudo se enseña que las mujeres solo pueden realizarse en sus relaciones familiares, ya sea como hijas, ya sea como madres, ya sea como abuelas. Y aunque estos aspectos sean muy importantes y creativos en la vida de cualquier mujer, si esa es su elección no es necesariamente la única opción. Muchas mujeres sienten la vocación de lograr algo grande, de poder hacer una gran contribución, pero, con frecuencia, lo dejan de lado. Así que desde aquí animo a las mujeres a que no desoigan esa llamada, no desoigáis esa parte que os dice que estáis aquí para crear algo poderoso, porque no solo tenéis la capacidad para hacerlo, sino que también tenéis el derecho de hacerlo igual que el resto.



El Ego tiene un sistema de creencias muy resistente que dice que la persona está separada del resto y de todo lo que echó en falta en la vida, todas las cosas que me gustaría tener. Finalmente el Ego nos enseña el error más mayúsculo de todos, nos enseña que estamos separados de Dios. Y una de las cosas más simples que se aprenden en el atardecer de la vida, cuando pasas a la fase del sentido de la vida es darte cuenta de que provienes de una fuente. Podemos llamarla Dios, Tao, no importa cómo la llamemos, esa fuente está en todas partes, no hay ningún lugar donde no esté. Tiene que ser así, porque lo crea todo, todo proviene de esa fuente. Por lo tanto, si está en todas partes, también está en mí. Y si está en mí está claro que también tiene que estar en lo que siento que me falta en la vida.

Si entiendes esto de algún modo ya estás en sintonía, en espíritu, con todo lo que echas en falta en la vida y te gustaría tener. Solo te queda buscar la manera de formar parte de ello y ser consciente de que ya estás en sintonía. A medida que nos acercamos al atardecer de la vida, seguimos las mismas directrices del Ego que aprendimos en el amanecer de la vida, que se basa en la ambición, en ganar, en ser mejores que el resto, etc. Intentamos aplicar estas mismas conductas en el atardecer de la vida, y por eso acabamos viviendo una mentira, porque lo que era verdad por la mañana, por la tarde es una mentira.

El problema es que no sabemos cómo pasar a la fase del sentido de la vida. Se trata de regresar a esos primeros nueve meses, desde el momento de la concepción hasta el momento del nacimiento. Tenemos que llegar a un lugar donde podamos rendirnos y tener la certeza de que no estamos solos, de que nos van a guiar, de que tenemos una naturaleza y de que podemos confiar en ella. No se trata de algo con lo que siempre tengamos que luchar, de lo que siempre tengamos que estar a cargo. Pensad en ello de esta forma: déjate llevar por él en vez de intentar controlarlo todo. Sin embargo, a medida que entramos en la fase del sentido de la vida lo que sucede es que empezamos a pensar en el cumplimiento de un dharma, en cumplir un destino, en algo más profundo, un llamamiento que solo podemos sentir en nuestro interior. Nadie más puede deciros qué es, pero si lo sentís y lo sabéis, ganar y superar a otra gente se vuelve menos importante que sentirse realizado y vivir la vida con un objetivo.

Todas las cosas del universo tienen que ser igual a su origen. Tienes que mirarte y hacerte las preguntas: ¿de dónde vengo? ¿quién soy? ¿cómo soy? En vez de tomar las decisiones desde el lugar que estamos realmente, nuestro auténtico ser, las hacemos desde el Ego, y cuando tomamos una decisión desde el Ego empiezan a suceder todo tipo de cosas que nos alejan de encontrar el sentido de nuestras vidas. Lo juzgas todo basándote en cómo te sientes, ¿estás estresado? ¿tienes miedo? ¿estás enfadado? ¿te sientes bien contigo mismo? ¿sigues un propósito? ¿tu vida tiene algún sentido? Cuando actúas desde la única parte de tu ser que es auténtica, la felicidad es la respuesta. Tu dharma no es algo que tienes que encontrar, es algo a lo que siempre has estado conectado, es tu propósito divino; es más, de hecho, seguirás conectado a ello toda tu vida, pero el Ego lo ha alejado. Ése es el problema.

Lo que intento decir es que llegas a un lugar en la vida en que te empieza a guiar algo que es mucho mayor que tú. Persiste en tus motivaciones y armoniza con el espíritu, con Dios, con la fuente. Sigue así, si insistes, la fase del sentido de la vida empieza a ganar importancia, y cuando empiezas a cruzar el atardecer de la vida es imposible regresar.


(He transcrito la mayor parte del mensaje que Wayne nos regala en la primera hora de la película. No cuento más, debéis verla. La verdad es que llega muy adentro a los que estamos en el "atardecer de la vida", nos sentimos identificados en esa búsqueda.)

Wayne Dyer: El Cambio (The Shift)